jueves, 1 de agosto de 2013

¿Cuándo descarrilará la prisa?


JOAQUÍN ARAÚJO


Ella, la prisa, nunca sabe a donde va. Tan solo le interesan las crecientes dosis de ella misma que sus fieles demandan. La perversidad de haber identificado, demasiadas veces, al progreso con la velocidad puso muy fácil el camino. Tanto el asfaltado como el de los rieles, las turbinas o el que se quiera imaginar. Una de las más contradictorias realidades del presente es que, como se puede llegar antes a cualquier lugar, se ahorra un tiempo que luego se pierde y, con suma torpeza, lo más precisan de inmediato que la prisa actúe, por supuesto a toda velocidad.

Poco, o nada, tan descalabrado como el uso del tiempo que hace esta civilización. Se nos olvida constantemente que él no tiene prisa alguna, ni corre, ni frena y lleva unos pocos miles de millones de años a su ritmo. La belleza se cuece a otro ritmo.

Volviendo a lo que nos desgarra hoy, conviene tener presente que el exceso estaba cantado desde el primer momento porque los adictos, casi todos, se someten con facilidad a lo que estimula. Es más, lo veloz fascina. Aquello de los kilómetros por hora es una de las torpezas más contundentes de un estilo de vida que solo se somete al mucho más de todo. Caiga, por supuesto, quien caiga. Y han caído muchedumbres. Ciertamente la impunidad con la que mata la prisa se debe a esa asquerosa categoría de los peajes necesarios para que el negocio continúe.

¿Somos conscientes de la enormidad de los presupuestos destinados a satisfacer a esta diosa cruel y exigente de millones de sacrificios humanos?

¿Reconoceremos algún día que la prisa ha destruido buena parte de los paisajes, de la cordialidad, de los placeres y de las reflexiones?

GRACIAS Y QUE LA LENTITUD OS ATALANTE.

 (25/julio/2013)

2 comentarios:

  1. ¡Buenísimo! y cargado de sensatez de la buena. La prisa, además de ser muy incómoda, es horriblemente capitalista.

    Salud y @!

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  2. Totalmente de acuerdo con Araujo, como siempre.

    ¿Hacia donde quieren llegar éstos tarados con su prisa? ¿que quieren conseguir? ¿a quién quieren ganar?
    Hay que combatir a éstos psicópatas, y para éllo nada mejor que rascarse la barriga tranquilamente y con toda la pereza del mundo, con desacato e insolencia, sin mala conciencia. Éso para empezar.

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