jueves, 3 de enero de 2008

Calamares gigantes

Bajo los truenos de la superficie,
en las honduras del mar abismal,
el Kraken duerme su antiguo,
no invadido, sueño sin sueños.
Pálidos reflejos se agitan alrededor de su oscura forma;
vastas esponjas de milenario crecimiento y altura
se inflan sobre él, y en lo profundo de la luz enfermiza,
pulpos innumerables y enormes baten con brazos gigantescos
la verdosa inmovilidad,
desde secretas celdas y grutas maravillosas.
Yace ahí desde siglos, y yacerá,
cebándose dormido de inmensos gusanos marinos
hasta que el fuego del Juicio Final caliente el abismo.
Entonces, para ser visto una sola vez por hombres y por ángeles,
rugiendo surgirá y morirá en la superficie.

 
A. TENNYSON, El Kraken, 1830.


Desde tiempos inmemoriables se ha hablado y creído sobre la existencia de monstruos marinos de enormes proporciones en todos los oceanos del mundo. Una de las leyendas más conocidas son las sagas escandinavas que citan al temible Kraken, cuyo homónimo poema escribió Tennyson en el primer tercio del siglo XIX; y las citas de muchas gentes del mar que aseguran haberlos visto desde el siglo XVI. Estas criaturas mitad fantasia y mitad realidad son verdaderos ejemplares de una especie de gran Cefalópodo: el calamar gigante, del que se tiene registrado unos seiscientos ejemplares desde finales del siglo XVIII, la mitad de ellos en el Atlántico, aunque se conozcan de mucho antes. Plinio «el Viejo», durante el siglo I d. C., nos cita un relato recogido por otro naturalista romano del siglo anterior, Trebio Níger, en el Libro III de su Historia Natural, donde nos cuenta sobre la existencia de un cefalópodo de gran tamaño (un «pólipo», según él) que asolaba los viveros de Carteia para la elaboración de salazones, en la provincia Bética, al sur de Hispania. Las dimensiones que utiliza son estas:

«Su cabeza tenía el tamaño de una tinaja capaz de contener quince ánforas (unos 390 litros)… Sus tentáculos difícilmente podían abarcarse con ambos brazos y eran nudosos como mazas, teniendo una longitud de treinta pies (cerca de 9 metros). Sus ventosas eran como orzas, semejantes en su forma a un lebrillo; las mandíbulas eran de la misma proporción. El resto del cuerpo, que fue guardado por curiosidad, pesaba setecientas libras (casi 200 kilogramos)

Uno de sus mayores depredadores es el cachalote (Physeter macrocephalus), especializado cazador de Cefalópodos, en cuyas inmersiones puede superar los mil metros de profundidad. En el interior de sus estomagos se han encontrado restos de grandes Cefalópodos, como picos y tentáculos. Y también se conoce la existencia de marcas o cicatrices cerca de la boca de estos Cetáceos, las cuales pueden ser de gran tamaño (más de treinta centímetros de diametro), lo que conlleva a la especulación de la posible existencia de calamares o pulpos de más de treinta metros de largo y una tonelada de peso. Sin embargo, las cicatrices en estos cachalotes adultos, se produjeron cuando éstos eran más jóvenes y de menores dimensiones, que con el paso del tiempo y el crecimiento del animal, aumentan también el tamaño de las marcas.

Architeuthis dux:

El calamar gigante o megaluria (Architeuthis dux), único representante de la familia de los Arquitéutidos (Architeuthidae). Según muchos expertos, aunque se halla nominado veinte especies de esta familia y género, se considera que todos los Architeuthis son una única especie, probablemente subdividida en tres subespecies: A. dux dux en el Atlántico, A. dux martensii en el Pacífico Norte y A. dux sanctipauli en el hemisferio Sur. Aunque otros especialistas consideran a estas tres subespecies en auténticas especies. Este molusco cefalópodo forma parte de la subclase de los Coleoideos (Coleoidea), antaño Dibranquiados, y el orden taxonómico de los Teutoideos (Teuthida). Este orden está compuesto por dos grupos o subordenes: Miopsíneos (Myopsina), los calamares verdaderos con ojos que tienen córneas transparentes; y los Egopsíneos (Oegopsina), las potas o calamares cuyos ojos carecen de membrana córnea, incluidos los calamares gigantes.

Su tamaño ha sido muchas veces exagerado, no suelen sobrepasar las hembras los trece metros, como el ejemplar capturado en el año 1999 en aguas asturianas que pesaba 147 kilos y media casi los doce metros, según los testigos, aunque la mayor parte corresponde a la longitud de sus tentáculos. El tamaño de los machos es menor, no alcanza los diez. Del mayor que se creer tener constancia (según dicen) es de una hembra varada en una playa de Nueva Zelanda en el año 1887, cuyo cadaver medía unos 16-18 metros y pesaba poco más de 200 kilos, y se habla de otro capturado accidentalmente en las mismas aguas neozelandesas, pero en 1933, que pesaba 275 kilogramos y alcanzaba la longitud total de 21 metros, aunque no haya podido ser confirmado, ya que estas dimensiones son consideradas desmesuradas y hasta falsas en el día de hoy.

El cuerpo de estos animales varía de un color rojizo fuerte hasta plateado y dorado y carece de órganos luminosos, se divide en dos partes (como en todos los Cefalópodos): la parte posterior o visceropáleo y la anterior o cefalopáleo. La posterior consiste en el manto (un saco muscular fusiforme que contiene las vísceras, la concha interna o gladio y la cavidad paleal) en cuyo extremo posee dos pequeñas aletas. Y la parte anterior del cuerpo está formada por la cabeza, la corona braquial y el sifón. Sus grandes ojos egópsidos, sin córneas transparentes, están adaptados a la vision con poca luz, propía de las profundidades marinas, y son de los más grandes en el reino animal (hasta 25 cm. de diámetro); las células más sensibles están en la parte inferior de su retina, lo que implica que ven mejor desde abajo a arriba (y tal vez cacen de esa manera). La boca compuesta de dos mandibulas que forman un pico de queratina con el que trocean la carne de sus presas y con su rasposa rádula la introduce en su tubo digestivo, no puede tragar las piezas enteras debido a que su esófago pasa entre su cerebro en forma de rosquilla.

Alrededor de la boca está la corona braquial compuesta de diez extremidades, ocho brazos y dos tentáculos. Los brazos se numeran por pares: par dorsal, par dorsolateral, par ventrolateral y par ventral. Entre los pares ventrolateral y ventral se hallan los tentáculos, que constan de un largo funículo y la maza tentacular al final, los cuales suelen ser poco más del doble de largos que los brazos respectivos. En los ocho brazos tienen dos filas de ventosas cuyos bordes son anillos quitinosos denticulados para lograr mejor agarre; en el funículo del tentáculo se alternan ventosas con almohadillas y en la maza hay cuatro filas de ventosas. Estas extremidades con las que cazan, los dos tentáculos, se regeneran tras una mutilación. Los brazos ventrales de los machos están modificados en sus extremos para el traspaso de los espermatóforos (paquetes de esperma que produce el macho) durante la cópula, cada una de estas porciones distales se llama hectocótilo.

Tienen una gran acumulación de cloruro de amonio en su tejido muscular, lo que le permite una cierta flotabilidad neutra entre las aguas, y una par de pequeñas aletas en el extremo del manto, cuya función es más bien de estabilización que de propulsión. Se cree que se desplazan, según estudios anatómicos, mediante la propulsión a chorro como los otros calamares, el agua penetra a la cavidad paleal, espacio hueco que hay entre la cabeza y el manto, siendo luego expulsada a través del sifón que tiene forma de embudo; pondrán su cuerpo fusiforme de tal postura que para nadar juntan las extremidades de forma extendida a lo largo del eje corporal, para reducir la resistencia del agua, y así conseguir una forma hidrodinámica.

De su comportamiento en libertad poco o nada se sabe, por el momento nunca han sido observados estos monstruos marinos en su habitat natural, sólo se conocen los cadáveres arrastrados por el mar hasta la costa de muchos lugares del planeta, los restos en el interior de los cetáceos y grandes tiburones y de los ejemplares enmallados accidentalmente en las redes de los barcos pesqueros. Aunque en estos últimos años se han hecho varias expediciones submarinas para lograrlo, como las hechas frente la costa asturiana, solamente se ha podido filmar a un Architeuthis moribundo que pescaron, de unos tres metros y medio de largo, los componentes de un equipo japonés cerca de las islas Ogasawara (anteriormente Bonin) en diciembre del 2006, en el Pacífico occidental, como véis en la foto.


Antes, en el año 2004, en aguas próximas al susodicho archipiélago japonés, se pudo fotografiar el primer calamar gigante en su habitat natural, se trataba de un espécimen atrapado en una potera cebada, cuyo tentáculo obtenido media 5,5 metros, de lo que se deduce que el animal debería medir entre siete a ocho metros.

Estas imágenes tardaron un año en darse a conocer a nivel mundial, en las cuales se ve a un ejemplar apresado por un arte de pesca, con el consiguiente comportamiento de un animal estresado intentando escaparse. Además se cuestiona que estuviese fotografiado a los 900 metros de profundidad, como aseguraron los investigadores nipones. Poco nos dice sobre su comportamiento natural, en condiciones normales.


Tras la eclosión de los huevos de los cefalópodos nacen las llamadas paralarvas, que son como adultos en miniatura, aunque con diferentes proporciones corporales. Lo de paralarvas es más acertado que decir larvas, pues carecen de estadios larvarios entre estos moluscos, no como sucede en otros invertebrados que requieren una verdadera metamorfosis. Las paralarvas de Architeuthis, algunas se conocen, viven cerca de la superficie formando parte del plancton marino, según crecen sus hábitos se hacen a más profundidad. Su tasa de crecimiento es de las más rápidas (entre 3 y 5 mm. al día), viven entre uno y casi tres años. Tienen un marcado dimorfismo sexual: las hembras son de mayor tamaño que los machos, ellas alcanzan los trece metros de largo, pudiendo ser más o no, los machos no sobrepasan los diez. Éstos maduran sexualmente más temprano que las hembras, y viven menos (1 año).

Su distribución mundial abarca las aguas frías (de 6 a 15 ºC) de todos los oceanos, incluido el mar Mediterraneo, y su habitat reside en la columna de agua sobre el talud continental y los cañones submarinos entre los 600 y 800 metros de profundidad en plena penumbra.

Mesonychoteuthis hamiltoni:

En febrero del 2007, en las aguas del Oceano Glacial Antártico, pescadores neozelandeses capturan un descomunal Cefalópodo de 495 kilogramos de peso y una longitud total inicialmente estimada por los pescadores en torno a los diez metros (aunque se han quedado en los 4,20 metros, ya que después de estar congelado 14 meses encojió), y el manto de dos metros y medio, mucho más voluminoso que la mayor de las megalurias anteriores (Architeuthis). Esta especie se dió a conocer para la ciencia, a traves de unos restos en el interior del estómago de un cachalote, en 1925; este ejemplar es el quinto que se conoce, y el más grande. La especie se denomina cranquiluria antártica o calamar colosal (Mesonychoteuthis hamiltoni).


Todas las especies de cranquilurias pertenecen a la familia taxonómica de los Cránquidos (Cranchiidae), tambien denominadas calamares o potas cristalinas, porque la piel de varias especies carece de pigmentación y por ello son transparentes; y a otras que al dejarse arrastrar por las corrientes marinas en posición vertical, cabeza abajo, se las maldenomina como medusas-cristal. Una de las caracteristicas de esta familia es que tiene el manto fusionado a la cabeza y tiene una doble cámara en su interior.

El pico quitinoso del calamar colosal Mesonychoteuthis es mayor que el del calamar gigante, igual que sus ojos. Su manto alcanza, y tal vez supere, los cuatro metros. Pero la longitud de sus brazos y tentáculos es inferior al Architeuthis, proporcionalmente al tamaño del cuerpo (en Mesonychoteuthis el largo de los tentáculos es más o menos igual al del manto y la cabeza juntos, en la otra especie son mucho más que el triple). A lo largo de sus brazos tiene dos filas de ventosas, las cuales en el tercio final se transforman en garfios. En los funículos de los tentáculos hay varias series de ventosas y almohadillas y en sus mazas se sustituyen por dos filas de ventosas ganchudas orientadas hacia fuera del eje.

Encima de sus enormes ojos tiene dos organos bioluminescentes o fotóforos (el mayor en forma de media luna, y entre la concavidad de éste, hay otro más pequeño de forma ovalada) que le sirven para cazar. Además posee al final del dorso del manto dos grandes aletas ovaladas, con los que se ayuda para propulsarse.


Habita en las aguas circumpolares del gran continente Sur, la Antártida, por debajo de los 6 ºC, cerca de la superficie a unos veinte metros hasta superar los mil de profundidad. Se cree que es muy agresivo y un depredador activo. En abril del año 2003, se capturó en el mar de Ross, un ejemplar hembra subadulto de 5,4 metros y trescientos kilos (la longitud del manto igual que el ejemplar de 2007, 2,5 m.), que todavía estaba devorando una gran merluza negra austral (Dissostichus eleginoides) de dos metros de largo. Al parecer, esta especie de gran pota o calamar, con la edad, crece a lo ancho y no a lo largo, haciéndose más pesada y rechoncha.


Taningia danae:

En la zona de investigación en aguas del archipielago japonés de Ogasawara, en el año 2005, se consiguió filmar a un gran cefalópodo vivo alrededor de un cebo. De color rojo oscuro y unas grandes aletas con la que se desplaza, presentaba unos órganos bioluminiscentes en sus brazos y otras partes del cuerpo, pero no era un calamar gigante Architeuthis. Pertenece a otra especie que habita en todos los oceanos del mundo: el calamar gato o pulpopota de las profundidades (Taningia danae).


Se le llama «calamar gato» por tener dos filas de ganchos en sus brazos. Y «pulpopota» porque los adultos tienen sólo los ocho brazos, perdieron los tentáculos entre las fases de paralarva a la juvenil, de ahí el nombre del grupo taxonómico al que pertenecen: los Octopotéutidos (Octopoteuthidae).

El ejemplar más grande fue capturado en aguas frente a Asturias (España), pesaba 125 kilos y su manto medía 170 centímetros, y una longitud total que supera los tres metros. Con grandes aletas y fotóforos por el cuerpo; es de distribucción cosmopolita y los ejemplares juveniles prefieren aguas superficiales, en contraposición de los adultos que se encuentran en profundidades de hasta los mil metros o en el fondo.

Como en todos los cefalópodos, las hembras son mayores que los machos. Desovan en el fondo marino. Los machos carecen de hectocótilos. Su crecimiento es a un ritmo inferior que en Architeuthis, pero es más longevo.

Dosidicas gigas:

La mayor de las potas oceánicas es el calamar de Humboldt o potón del Pacífico (Dosidicas gigas), tiene el aspecto de un gran calamar con grandes y musculosas aletas. Pertenece a la familia de los Omastréfidos (Ommastrephidae) igual que los calamares voladores y potas. Se distribuye por las aguas cálidas (de 15 a 28 ºC) del Pacífico oriental, desde Mexico hasta Chile, siendo su distribucción más abundante en las zonas tropicales. A veces, coincidiendo con fenómenos oceanográficos como El Niño, se producen enormes aglomeraciones en las costas americanas. Es la especie más explotada comercialmente, se le consume aquí en España como «rabas de calamar» o «rejos de calamar».

Los ejemplares más grandes podían alcanzar los cuatro metros de largo y pesar 150 kilos (longitud máxima del manto es de 1,3 m.). Aunque generalmente lleguen a los 2 m. y 35 Kg. Sus brazos tienen muchas y pequeñas ventosas en los extremos. Los ejemplares juveniles y subadultos presentan varios fotóforos en el cuerpo, pero no las paralarvas y adultos.


Especie migradora. Aunque prefieran aguas cálidas, también soportan las frías. Pueden vivir hasta los 1.200 metros de profundidad. Son de rápidos movimientos y muy agresivos (diablos rojos son como les suelen denominar los pescadores mexicanos). De crecimiento rápido durante la fase de paralarva (1-10 mm. de manto) y la juvenil (10-100 mm. de manto), se reduce en los adultos. Las paralarvas tienen las extremidades fusionadas en una especie de probóscide, que se van separando según crecen.

Forman lo que se puede llamar subpoblaciones: los juveniles se desplazan en grupos de 20 a 50 ejemplares nadando muy rápidamente y pudiendo saltar fuera del agua. Los subadultos (entre 100 y 350 mm. de manto) se agrupan en cardúmenes de 20 a 1.200 individuos, pero son menos activos. Y los adultos (más de 350 mm. de manto) se mueven en pequeños grupos de hasta unos doce ejemplares o son solitarios, y su distribucción es más norteña y sureña.

Moroteuthis robusta:

La mayor de las potas ganchudas, familia de los Onicotéutidos (Onychoteuthidae), es otra especie, cuyos mayores ejemplares, alcanzan los cuatro metros de largo: el lurión máximo (Moroteuthis robusta). Los adultos suelen presentar dos filas de afilados ganchos en sus mazas tentaculares. Viven en las aguas profundas que hay en las fosas y cañones submarinos frente al arco que forman el litoral norteamericano y siberiano en el Pacífico Norte.


Y otras especies más:

Citaré otras especies de calamares que llegan a alcanzar los dos metros de longitud total, como una cranquiluria de la especie Megalocranchia fischeri que vive en aguas tropicales y subtropicales del Pacífico y es transparente. En la familia de los Tisanotéutidos tenemos al calamar losange o diamante (Thysanoteuthis rhombus). Por los Onicotéutidos están el lurión común (Moroteuthis ingens), varias especies del género Onykia y en el Antártico tenemos al calamar verrugoso (Kondakovia longimana). Y entre los Omastréfidos tenemos a nuestra pota saltadora (Ommastrephes bartramii), cuyos mayores ejemplares pueden medir los dos metros, y el potarro o calamar volador (Todarodes sagittatus) que llega al metro y medio de tamaño.

También se ha comentado la existencia de pulpos gigantescos, todo expeculaciones, una de la más grandes de las especies es el pulpo gigante del Pacífico (Enteroctopus dofleini), que puede medir los tres metros y tener un peso en torno a los ochenta kilogramos.

KRATES

10 comentarios:

Pavel dijo...

No está mal el artículo. Muy instructivo... En Asturias, los pescadores llaman a los calamares gigantes, y otros, "Peludines", porque su piel es frágil y se rompe al contacto, por eso presentan un color blanquecino los cadáveres y no rojo. Único lugar del mundo donde tienen un nombre vernáculo. Sobre sus tamaños se han exagerado mucho, y no sólo por pseudocientíficos, hace años hasta lo defendían personajes como Jacques-Yves Cousteau, en su Mundo Submarino:

"El calamar gigante es un monstruo invertebrado del cual se posee copiosa documentación. Un enorme cachalote que fue examinado por científicos, presentaba la marca de una ventosa claramente identificable, de unos 45 cm de diámetro. Los investigadores estimaron que el calamar que le había inflingido dichas heridas debía medir unos 56 m."

Y Felix Rodríguez de la Fuente en su Fauna:

"La captura de varios ejemplares de considerable tamaño demostró que estos calamares, del género Architeuthis, habitán las grandes profundidades,de las que emigran hacia regiones más superficiales en busca de alimento. Sus dimensiones, superiores a los diez metros del extremo del cuerpo al ápice de sus tentáculos, pueden llegar, según los restos obtenidos de algunos individuos, a rebasar ampliamente los treinta."

Ésto lo escribieron hace poco más de treinta años, desde entonces ha habido más información y más exacta, que disminuye las dimensiones. Así es la Ciencia, cambia con el paso de los años y no permanece fija y dogmática como las religiones.

KRATES dijo...

La mayor parte de la información sobre estos grandes cefalópodos la obtuve del libro Enigmas de la Ciencia: El calamar gigante, escrito y editado por varios autores vinculados a CEPESMA y ECOBIOMAR, 2006. De ahí salió las dimensiones mayores del Architeuthis neozelandés de 21 m.; aunque no lo veo ni encuentro en más sitios en más sitios para verificarlo, excepto en el volumén 8 de Los animales. Gran enciclopedia ilustrada de la Editorial Delta, 1981.

Aunque el biólogo neozelandés Steve O'Shea afirme que el ejemplar de 1887, no era tan largo, debido a que debieron utilizar en el pasado una cinta métrica poco convencional, por un lado; y por otro, los cádáveres de estos animales presentan unos tentáculos que se estiran como la goma y aparentan mayor largura que en vida. Quedando entonces en un largo entre los 15-16 metros, o menos.

KRATES dijo...

Hace dos días, el 25 de mayo, se ha pescado en aguas australianas, posiblemente, al sexto ejemplar de calamar colosal o granquiluria antártica (Mesonychoteuthis hamiltoni) de unos 250 kilos y 6 metros de largo. Aunque los medios creo se han equivocado de nombre científico: se ve en la foto que es un calamar colosal por el gran tamaño de sus aletas (las del calamar gigante o megaluria Architeuthis dux son más pequeñas).

S.Belizón dijo...

Vaya pedazo de post, con razón se te ve tan bien informado en tus comentarios en el "Ojo".
Un saludo

KRATES dijo...

La culpa lo tuvo el libro de la gente de CEPESMA y ECOBIOMAR, que se me enganchó y no lo solte.

Cuervo dijo...

Es prácticamente lo mismo que yo conocía de los calamares gigantes, buen blog, me pasaré más seguido...

No pusiste el tamaño del lurión máximo :(

KRATES dijo...

Sí está puesto: «La mayor de las potas ganchudas, familia de los Onicotéutidos (Onychoteuthidae), es otra especie, cuyos mayores ejemplares, alcanzan los cuatro metros de largo: el lurión máximo (Moroteuthis robusta)...»

Cuervo dijo...

Ah! claro después de leer toda la entrada buscaba los números nomàs :P

KRATES dijo...

Ya han podido filmar un calamar gigante en libertad:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/07/actualidad/1357555493_952467.html>

Lo veremos en unos días por los medios.

KRATES dijo...

Según en un estudio genético (del ADN mitocondrial) reciente se ha determinado que todos los calamares gigantes del género Architeuthis del planeta son una misma y única especie con escasa variación entre las poblaciones (que no hay subespecies). Solamente queda confirmarlo con el ADN nuclear...

http://fis.com/fis/worldnews/worldnews.asp?monthyear=&day=25&id=59679&l=s&special=&ndb=1%20target=