domingo, 24 de diciembre de 2006

¿Quintanilla de Onésimo? Mejor de Abajo.

En 1991, tras varias décadas de Poder autoritario soviético, en un plebiscito popular celebrado en Leningrado, se acordó cambiar el nombre de la ciudad rusa por el anterior, San Petersburgo. Después de la muerte de Franco y durante la llamada Transición Democrática, en muchos lugares de España también se decidió el cambio de los nombres de calles y municipios vinculados al anterior Régimen, como el caso de El Ferrol de El Caudillo que pasó a denominarse El Ferrol, y también de la retirada de algunos símbolos, a pesar de las protestas de la derecha, reconvertida a democrática.

En la provincia de Valladolid, a treinta y cinco kilómetros al Este de la capital, hay un municipio llamado Quintanilla de Onésimo. Se llama así porque fue el pueblo natal del fascista clerical y declarado antisemita Onésimo Redondo Ortega, cofundador junto a Ramiro Ledesma Ramos del partido político de corte totalitario, las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), que se fusionó con la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera (FE-JONS) en 1934. Desde su publicación semanal Libertad defendía sus ideas totalitarias y corporativistas, ensalzaba la violencia y la lucha armada contra sus oponentes ideológicos de izquierdas. Organizó grupos paramilitares en Valladolid y provincia, que se sumaron al levantamiento militar que acarreó la Guerra Civil española. Durante esos años estos grupos o patrullas armadas se encargaron de la represión y asesinato de izquierdistas. A los pocos días del inicio de la guerra murió en un encuentro con milicianos madrileños, cuando visitaba el frente, en el pueblo abulense de Labajos, el 24 de julio de 1936.

En 1941, por orden gubernamental y a petición de la Falange provincial, cambiaron el nombre del pueblo Quintanilla de Abajo por el de Quintanilla de Onésimo. Nombre que se mantuvo desde entonces. Durante todo el franquismo sus familiares fueron los dueños absolutos del municipio (los onésimos).

Muerto el dictador, y como ocurría en muchos lugares españoles, también el deseo por parte de muchos del pueblo por cambiar el nombre se hicieron patentes. Pero lamentablemente, el Ayuntamiento siempre estuvo controlado por las derechas. Exceptuando el paréntesis de los años 1987-1991, que estuvo gobernado por los comunistas del PTE, partido creado por Santiago Carrillo tras su marcha del PCE; en ese momento se pudo haber hecho un referéndum que nunca se llevó a cabo, aunque fue una de las propuestas de la campaña electoral de éstos. ¿Qué es lo que pasó?

En ese mismo año, 1987, además de elecciones municipales fueron también las autonómicas que dieron triunfo a AP de José María Aznar, y el sitio que escogió para veranear fue esta localidad vallisoletana. Aznar, de familia franquista y juventud falangista, desde sus años de militante en la AP de Fraga, en La Rioja, siempre fue crítico con toda reforma política, en especial el cambio de los nombres de las calles y localidades, al llegar a ascender en el partido y su transformación al neoliberalismo, siguió fiel a sus principios autoritarios (como ya conocemos). Su presencia en el pueblo impidió la celebración del plebiscito y consiguió la desunión de los izquierdistas (el antaño alcalde comunista, es ahora alcalde, pero por el PP).

Y por esto, se sigue padeciendo en estos días el nombre fascista del pueblo: Quintanilla de Onésimo. Por culpa, en gran parte, de un personaje que no es del pueblo, ni de Valladolid, ni siquiera castellano-leonés, es madrileño. Aunque todavía prevalezcan los deseos de modificarlo.

3 comentarios:

Radowitzky dijo...

Bueno, si el alcalde era del mismo partido que Carrillo, entonces normal que se cambiase de chaqueta, a imagen y semejanza de lo que ha hecho siempre su antiguo líder don Santiago : primero fue socialista con simpatía hacia Lenin y Trotsky, luego fue estalinista, después "eurocomunista" y finalmente acabó condenando "ese marxismo-leninismo felizmente ya superado" (Santiago Carrillo dixit). Así que no me sorprende que el alcalde se pasara del comunismo al PP.

Me hacen gracia estos partidarios de no cambiar nombres "por no abrir viejas heridas", o "porque Franco (y compañía) también forman parte de la Historia"... Curiosamente, esta gente son siempre de ideas cercanas a las de aquellos que ganaron la guerra pero que nunca convencieron a nadie. A ver cuando "condenan" que el régimen franquista eliminó los nombres de calles relacionados con la República. ¿Os los imagináis exigiendo que la Vía Layetana de Barcelona vuelva a llamarse Vía Durruti? Vale, yo tampoco me lo imagino.

Aznar, Fraga y Carrillo en un mismo texto, que inquietante.

KRATES dijo...

Y no sólo es eso, la importancia histórica que tuviese este personaje de Onésimo Redondo es mínima con la que tuvo, por ejemplo, Juan Martín Diaz, el Empecinado. Heroe guerrillero que combatió al invasor napoleónico, con una militancia liberal que se vió en el Trienio Liberal o Constitucional de 1820-23, fue ejecutado en 1825, y para nada su pueblo natal Castrillo de Duero fue modificado su nombre por el de Castrillo de El Empecinado.
Ahí está la diferencia. Estos señores de la derechona no lo quieren entender ni ver.

KRATES dijo...

Tras las elecciones municipales de este año 2007, el gobierno del ayuntamiento de Quintanilla es dirigida por una coalición CI-PSOE.
Ya veremos lo que pasa, los elementos son igual de "fachas" y oportunistas que los del PP.