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domingo, 3 de julio de 2011

Peligro químico en nuestros alimentos

La primatóloga Jane Goodall es una de las mayores expertas en alimentación y pionera en alertar sobre el uso de pesticidas y productos químicos. Su libro Otra manera de vivir recoge sus investigaciones. Estas son sus principales denuncias:


LA EXPERTA

Desde la Segunda Guerra Mundial, cuando a los científicos se les ocurrió que el gas tóxico utilizado en la guerra se podía emplear contra los insectos de los cultivos, la industria agrícola se ha vuelto cada vez más dependiente de la química. Es una alianza destructiva. Cuando se utilizan por primera vez los plaguicidas, los insectos se envenenan y mueren con rapidez. Pero poco a poco desarrollan cierta resistencia. Ante eso, se fumiga más a menudo y con pesticidas más tóxicos. Hoy día, los agricultores usan tres veces más productos químicos que hace 40 años para matar los mismos insectos. Otro aspecto muy preocupante es la introducción habitual de antibióticos en el pienso de los animales. A los de granja se les administran de manera rutinaria por dos razones. La primera, para proteger a los animales de enfermedades debidas a una dieta poco sana y a vivir hacinados. Y la segunda, porque parece que una pequeña dosis de antibióticos contribuye a que crezcan más deprisa. Cada año se administran toneladas de antibióticos al ganado, casi ocho veces la cantidad que se da a los seres humanos. En las piscifactorías ocurre lo mismo, de hecho con los peces se usan más antibióticos por kilo de carne que en cualquier otra cría. Al entrar en la cadena alimentaria humana, hacen que cada vez seamos más resistentes a ciertos antibióticos, como la tetraciclina, la eritromicina y la ciprofloxacina, que antes curaban todas las enfermedades provocadas por bacterias. ¿Y quiénes son los más afectados por todo este proceso? Dado que algunos pesticidas imitan el funcionamiento de las hormonas, se concentran en el alimento que antes pensábamos que era el más seguro para nuestros hijos: la leche materna. Incluso los fetos en el seno de sus madres están contaminados con pesticidas, porque estos son absorbidos por la placenta y pasan a través del cordón umbilical al feto. Todavía es necesario investigar más, pero se sabe con certeza que la exposición a los pesticidas químicos está relacionada con varios tipos de cáncer y con la enfermedad de Parkinson, los abortos naturales y los defectos congénitos. También se tiene la certeza de que los niños son especialmente vulnerables, porque hasta los 12 años sus cerebros y sus sistemas nerviosos están en la fase crucial de desarrollo.

JANE GOODALL

viernes, 4 de febrero de 2011

Cómete al rico

Antropólogo entre antropófagos

El desaprensivo turista, polaroid en ristre, es Michael Rockefeller, hijo del magnate yankee Nelson Rockefeller. Junto a él, un grupo de indígenas asmat de Nueva Guinea Papúa sonríe pícaramente. Esta histórica instantánea recoge el preciso momento en que el joven Rockefeller, aturdido tras ingerir un bebedizo que los asmat le ofrecieron y que él –alma de cántaro– confundió con limonada, no veía ni el botón de disparo de su cámara. Esto fue justo antes de que bajo los efectos de un colosal ciego Michael bailara la conga de Jalisco con los nativos alrededor de una hirviente marmita, que no, no era –como él creía– una sopa juliana con la que obsequiar su paladar vegetariano. Qué poco sospechaba el joven Rockefeller que él no era comensal en el banquete sino la cena misma. Si por lo menos hubiera leído el National Geographic se habría enterado de la fama de caníbales y cazadores de cabezas de los asmat y al menos les habría podido invitar a un McMenú para salir corriendo mientras mataban el gusanillo.

Sea como fuere, así fue como los asmat pusieron en práctica el eslógan de la clase obrera norteamericana: EAT THE RICH (CÓMETE AL RICO.) Esto demuestra lo que decía en su época Mijail Bakunin: que el espíritu de rebelión es inherente al ser humano (habite donde habite). Ahora ya sabes, querido/a lector/a: si no llegas a fin de mes, si tu jefe te explota, si tienes hambre de justicia...

¡¡¡CÓMETE AL RICO!!!