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martes, 29 de enero de 2019

Comunicado del Colectivo Amor y Rabia ante la situación actual en Venezuela


AMOR Y RABIA
28 enero 2019

La decisión de EEUU de reconocer diplomáticamente a un líder opositor como presidente de Venezuela sin haber sido elegido mediante unas elecciones es una nueva injerencia de Washington en lo que considera su «patio trasero» y un paso más en su guerra contra un gobierno que considera dañino para sus intereses. Un simple repaso a la voluminosa historia de la injerencia de EEUU en los asuntos internos de otros países basta para darse cuenta de las consecuencias nefastas que han tenido para los países afectados.

EEUU y la oposición afirman querer salvar la democracia en Venezuela, pero los hechos hablan un idioma diferente. El autonombrado presidente de Venezuela jamás se ha presentado como candidato para unas elecciones presidenciales; una de las cuatro personas que componen la comisión creada por el Congreso de EEUU para «arreglar la democracia» venezolana es la congresista demócrata Wasserman Schultz, condenada por manipular las elecciones internas de Partido Demócrata para que fuese elegida candidata Hillary Clinton; y Trump ha nombrado como representante de EEUU en Venezuela a Elliott Abrams, organizador de la financiación de los escuadrones de la muerte en Centroamérica y que apoyó el golpe de Estado contra Chávez en 2002.

A diferencia de las anteriores actuaciones de EEUU para desestabilizar a Venezuela (apoyando un golpe militar, organizando una 'revolución de colores' o saboteando su economía), esta vez el objetivo es mucho más amplio. En primer lugar, se pretende sumergir el país en una guerra civil que sirva de aviso a quienes pretendan gobernar en América Latina en contra de los intereses de EEUU: Washington no quiere solo su petróleo, sino tener el país entero subordinado a sus intereses; en segundo lugar, se profundiza la división del mundo entre países aliados y países enemigos, sentando las bases de un nuevo enfrentamiento similar a la de la Guerra Fría; y tercero, se pretende impedir la política anunciada recientemente por Maduro de abandonar el uso del petrodólar.

Desde Amor y Rabia condenamos sin paliativos la injerencia de EEUU en Venezuela u otros países que cuestionen su hegemonía mundial, así como la actitud servil de la Unión Europea y el papel nefasto en la crisis de muchos medios de formación de masas, que pretenden que no distingamos entre los agresores y los agredidos.

«Las grandes potencias no tienen
principios, solamente intereses.»
HENRY KISSINGER

domingo, 27 de enero de 2019

Trump tiene un objetivo: acabar con el chavismo

 

Por ALEX ANFRUNS

Ocho meses después de las elecciones presidenciales de mayo de 2018, que designaron a Nicolás Maduro como el ganador con más de 6 millones de votos (67,8% y 46% de participación), los intentos de deslegitimar a su gobierno aumentaron este mes de enero. Aunque democráticamente elegido, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela está siendo desafiado por una parte de la oposición…. ¡que se negó a participar en las elecciones!

Enero, el mes de todas las resoluciones

Por mal que les pese a algunos, el 10 de enero, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asumió oficialmente su cargo. Inmediatamente, la OEA (Organización de Estados Americanos) lo declaró «ilegítimo» en una declaración que fue incansablemente difundida por los medios de comunicación. No es banal observar que la OEA, con sede en Washington, esté presidida por un Luis Almagro repudiado por su propio partido en Uruguay, así como por todas las fuerzas progresistas del continente. Cabe destacar que el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador rechazó la injerencia y envió a un representante mexicano a la investidura, al tiempo que explicó que el respeto a la soberanía es un principio sagrado regido por la Constitución mexicana.

Al día siguiente, antes de hacer lo mismo con el gobierno nicaragüense (elegido con el 72% de los votos y el 68% de los votos), la OEA se reunió para declarar que el voto de más de 6 millones de venezolanos en las elecciones de 2018 no tendía el menor valor, contradiciendo a observadores tan improbables como el expresidente Jimmy Carter, cuya fundación participó en los muchos procesos electorales de Venezuela y calificó a su sistema de «el mejor del mundo».

El 15 de enero, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, inauguró su primera sesión destacándose como la figura principal de la oposición y proponiendo, en el primer punto de la sesión, declarar que el presidente Nicolás Maduro fuese considerado como un «usurpador». ¿El segundo punto? Alentar a los militares a un golpe de Estado. Muy ordinario todo ello.

Después del fallido levantamiento de un grupo de soldados el lunes 21 de enero, que coincidió con el reciente llamado a deslegitimar al gobierno venezolano por parte del presidente de la oposición en la Asamblea Nacional y las amenazas recurrentes de Estados Unidos, el miércoles 23 de enero se llevaron a cabo sendas marchas de la oposición y de chavistas en Caracas. En los días anteriores, hubo episodios de violencia dirigidos, como los desperfectos al Centro Cultural Robert Serra, nombrado en homenaje al asesinato de un joven diputado chavista. En las redes sociales, los usuarios compartieron una foto de un busto de Chávez colgado de un alambre, otro símbolo del discurso de odio que tampoco perdona a los periodistas. Efectivamente, Madeleine Garcia, una reportera de TeleSUR que se ha dado a conocer por su numerosa cobertura de las crisis políticas sobre el terreno, es designada como objetivo por su supuesta complicidad con la «dictadura». El día anterior a la marcha, se registraron 4 muertos en enfrentamientos y saqueos.


¿Y ahora qué? No se excluye que la oposición trate de aprovechar un nuevo ciclo de confrontación y violencia para intentar un nuevo golpe de Estado con el apoyo de medios de comunicación internacionales a través de noticias falsas, como fue el caso en abril de 2002. En ese caso, es probable que Estados Unidos esté dispuesto a «ayudar al pueblo de Venezuela a restaurar la democracia».

La tradición golpista de la oposición

Desde la muerte de Hugo Chávez el 5 de marzo de 2013, la oposición ha utilizado todos los métodos posibles para evitar la continuidad del chavismo. Ya durante las primeras elecciones de Nicolás Maduro contra Enrique Capriles, había pedido a sus votantes que salieran a la calle después de que se hicieran públicos los resultados que proclamaban la ventaja de Maduro sobre él. El resultado fueron 7 muertes. Esta reacción no sería aceptada en la mayoría de los países, y la oposición que actuara de esta manera sería culpable de una falta de ética en el proceso electoral y una actitud contraria a la separación de poderes. Pero sea lo que sea que haga, independientemente de la gravedad y las consecuencias, la oposición a Venezuela parece confiar en los favores de la opinión pública internacional.

Pocos meses después, a finales de 2013, Leopoldo López, líder de un partido (Voluntad Popular) clasificado en la extrema derecha del espectro político, lanzó abiertamente un llamamiento a la insurrección, «La Salida». Siguiendo un patrón similar al de las revoluciones de colores en Europa del Este, López inauguró un ciclo de manifestaciones presentadas como pacíficas, con una avalancha mediática de «falsas noticias» que escondieron su verdadero carácter violento. El resultado: 43 muertos y más de 800 heridos. Pocos meses después del fracaso de este intento de golpe de Estado, el presidente Barack Obama intervendrá a principios de 2015 para activar un decreto que considera a Venezuela como una «amenaza extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos». Esta afirmación forma parte de la tradicional injerencia estadounidense en lo que sus élites han considerado desde 1823 como su «patio trasero», como fue claramente establecido por la doctrina Monroe.

En las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, la oposición venezolana obtuvo la mayoría de votos en la Asamblea Nacional por primera vez desde la elección de Hugo Chávez. Aunque la oposición anunció el riesgo de fraude electoral en las semanas anteriores a la votación, no impugnó el resultado de las elecciones cuando la designó como ganadora. Sin embargo, tras algunas denuncias de irregularidades, la Corte Suprema de Justicia invalidó la elección de tres diputados de la oposición que se habrían beneficiado de un sistema basado en la compra de votos. A pesar de que, según la Constitución, la Asamblea Nacional está sujeta a las decisiones judiciales de la Corte Suprema, su entonces presidente, Julio Borges, abrió la sesión con la juramentación de los diputados en cuestión. No contento con tomar posesión, la oposición declaró que no aplicaría las decisiones tomadas por el poder ejecutivo, considerando que el gobierno de Maduro era ilegítimo y que sus días estaban contados. Sin embargo, una vez más, el papel que la Constitución otorga a la Asamblea Nacional es asegurar el funcionamiento normal de las políticas públicas mediante la aprobación de las orientaciones generales del poder ejecutivo. Desde entonces, el gobierno ha acusado a la oposición de haberse establecido en una situación de «desacato».

Sin tener un segundo de respiro, 2016 fue el año en el que la situación económica del país se deterioró de manera decisiva, principalmente debido a un modelo económico basado en la dependencia del precio internacional del petróleo para la exportación. Los intentos de estabilización en el seno de la OPEP tardarán en dar algunos resultados. Paralelamente, se observaron mecanismos de «guerra económica», como el que se libró contra el Chile de Allende o la Nicaragua sandinista, pero fueron minimizados o incluso considerados como un argumento falaz por los críticos del chavismo.

Sin embargo, mientras tanto las sanciones financieras aumentaban en número, y la llegada de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos a finales de 2016 no iba a ser una excepción a la regla. La administración Trump volverá al hábito de sus predecesores en la política regional, en particular contando con el papel cada vez más activo de la Organización de Estados Americanos (OEA), pero también tratando de involucrar a los nuevos gobiernos de derecha de la región para que trabajen juntos en un ataque colectivo contra Venezuela, como lo demuestran las tres giras de Mike Pence por América Latina y la más reciente de Mike Pompeo.

En la primavera de 2017, la oposición volvió a las andadas repitiendo el plan de 2014, contando esta vez con el descontento popular que se esperaba que suscitara el deterioro económico. El número de víctimas fue aún mayor que en la última crisis, con 131 muertos esta vez.

Pero esa estrategia demostró ser otro fracaso. Por un lado, gracias a la iniciativa gubernamental de los CLAPs (Comités Locales de Abastecimiento Popular) para enfrentar las dificultades de la población. Por otra parte, las medidas sociales continuaron, como lo demuestra la entrega de dos millones y medio de nuevas viviendas, como parte de la «Gran Misión Vivienda» iniciada en 2011. Sobre todo, Maduro tuvo la audacia de detener este nuevo ciclo de violencia solicitando la participación ciudadana a través de la convocatoria de un referéndum a favor de una Asamblea Constituyente. Logró movilizar a la población en favor de la paz y del retorno a la normalidad democrática.


Dividida, la oposición tuvo que replegarse en sí misma y fue sorprendida por aquel golpe maestro. A pesar de las rivalidades internas y de la indecisión sobre la necesidad de representar sus intereses, la oposición volvió a refugiarse en una posición de negación ante el anuncio de las nuevas elecciones presidenciales de 2018. Observando que aún existía el apoyo popular al chavismo, Trump afirmó entonces que Estados Unidos tenía una «opción militar» para Venezuela. El año pasado, funcionarios estadounidenses admitieron que «el gobierno de Trump mantuvo reuniones secretas con militares rebeldes venezolanos para discutir sus planes de derrocar al presidente Nicolás Maduro».

La 'Estrategia del Caos' para el Caribe

Después de la huida al extranjero de algunas figuras de la oposición, como Julio Borges y Antonio Ledezma, Venezuela se enfrenta constantemente a una campaña mediática destinada a establecer en la opinión pública internacional la idea de que este país es una dictadura.

El nuevo Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, por lo tanto, no improvisa cuando, el 15 de enero, inaugura la primera agenda de la Asamblea Nacional, con el objetivo de un «acuerdo sobre la declaración de usurpación de la Presidencia de la República y la aplicación de la Constitución para restituirla» en el primer punto, y un «decreto para otorgar amnistía y garantías constitucionales a los militares y civiles que contribuyan a defender la Constitución» en el segundo punto.

El martes 23, en un mensaje de flagrante injerencia, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, alentó a parte del pueblo venezolano a salir a las calles para «restaurar la democracia y la libertad». En otras palabras, destruir a Venezuela, como a otros países del Sur. Después de tantas intervenciones, ¿la democracia perfecta que Estados Unidos quiere ver emerger sería similar a la de Ucrania, Honduras, Libia o Afganistán? En este momento, no es ningún secreto que el multilateralismo de la ONU no es del gusto de los Estados Unidos. La ilusión que algunas personas tenían en la gestión del presidente Obama se ha hecho añicos. Su promesa de cerrar Guantánamo fue una cortina de humo.

En muchos países europeos, Venezuela sirvió como espantapájaros para asustar a los votantes, haciendo creer a quienes estuvieran tentados por un candidato progresista que la experiencia bolivariana no había beneficiado a su pueblo de ninguna manera. Al actuar de esta manera caricaturesca, la derecha internacional y sus medios de comunicación han ocultado deliberadamente los hechos indiscutibles sobre la reducción de las desigualdades sociales que han caracterizado la política del gobierno venezolano, como el derecho a la vivienda o a la educación. Centrándose en la realidad de los problemas económicos y sus aspectos sensacionalistas, en lugar de tratar de explicar las complejas razones de esta situación, los medios de comunicación han creado la imagen de una Venezuela sumida en el caos con fines políticos.

La oposición política de Venezuela, ahora representada por Juan Guaidó, no sólo acoge con los brazos abiertos cualquier apoyo externo, es decir, lo que empieza a ser ya una tradición de injerencia, sino que ¡depende de ella para sobrevivir! El hecho de que la UE, el Gobierno francés y otros adopten una postura tan clara contra el Derecho Internacional y la soberanía, de la que dependen la paz y el pleno respeto de los derechos humanos, es algo que debería preocuparnos enormemente.

Cuando algunos medios de comunicación asumen por su cuenta la autoproclamación de un opositor de Venezuela que niega la separación de poderes y la Constitución, y justifica su petición de apoyo externo, eso no se llama información, sino propaganda de guerra.

La humanidad está pasando por tiempos difíciles. El derecho a una información justa y objetiva es asunto de todos. Después de tantas guerras y golpes de estado hechos posibles por nuestros gobiernos y cuyo balance nunca se ha hecho, la expresión de la solidaridad entre los indignados, rebeldes, chalecos rojos/amarillos, los luchadores y resistentes de nuestros países y los de los pueblos amenazados de América Latina es la menor de las posibilidades que nos quedan.

24 enero 2019

viernes, 3 de junio de 2016

«En Venezuela hay más colas para comprar barato que protestas»


Las Hermanas del Sagrado Corazón relatan el día a día «de resistencia»:
«Es una dictadura financiera la que vivimos, es un golpe industrial que sostenidamente no produce suficiente porque no quiere»

PÚBLICO
1 junio 2016

A quienes quieran tener otra lectura de nuestra
República Bolivariana de Venezuela
A quienes quieran ensanchar sus comprensiones del mundo
A quienes quieran mirar a América Latina desde,
y con lo que nos pasa a las y los venezolanos.
No hacen falta alas
para hacer un sueño
basta con las manos
basta con el pecho
basta con las piernas
y con el empeño.

Canción de Silvio Rodríguez

En los últimos días, varias compañeras y compañeros latinoamericanos nos han llamado para enterarse de nuestra situación, preocupados por las informaciones que les llegan sobre la falta de alimentos en el país. Agradecemos las llamadas de nuestra coordinación general en Roma por su cercanía y solidaridad.

Las noticias deben ser muy alarmantes. Por esa razón hacemos un relato general que diga desde nosotras, desde nuestros colectivos de trabajo, de militancia, reflexiones y amores, cuál es nuestra situación.

Confirmamos la falta de algunos insumos regulares que se convierten cotidianamente en la base de nuestra alimentación. Es decir: escasea el arroz, se complica conseguir un litro de aceite, la pasta aparece con mayor regularidad. Falta harina de maíz en las tiendas, pero no ha disminuido la venta de arepas y empanadas en las calles. Falta en las tiendas la harina de trigo, y por tanto el pan, pero ninguna panadería de nuestros barrios ha cerrado ni ha dejado de vender pan dulce, tortas y galletitas a muy altos precios. El pan que falta es el pan salado que está regulado a 50 bolívares (4,51 euros) y cuando se consigue está en 150, 200 o 350 bolívares. ¿Y la regulación de precios? ¡Es que no hay harina de trigo!

Sin embargo, no faltan vegetales en todo su esplendor y variedad, ni falta ningún tipo de proteínas en sus distintas versiones de aves, carnes, y pescados a un precio diez veces mayor a lo que se podía comprar hace un año. Lo mismo pasa con el fresco queso, el jamón y demás variedades de embutidos que no han faltado nunca, aunque, claro, a muy altos costos.... ¿Y la regulación de precios? Fallo gubernamental o imposibilidad de sancionar porque quien hizo la ley, hizo la trampa.

Están desaparecidas las medicinas esenciales para mantener cualquier tratamiento regular de presión, circulación o cancerígeno. Es mucho lo que se tiene que preguntar, negociar o buscar para lograr cualquier medicina esencial. Los insumos de limpieza casera o aseo personal se han encarecido el mil por ciento en comparación al año pasado.

¿Y el adorable café? Impagable si se consigue. 250 gramos contrabandeado en 800 bolívares, casi dos dólares a precio oficial, o menos de un dólar en el mercado paralelo. ¿Cuánto cuestan 250 gramos de café en cualquier parte del mundo?

La leche en polvo está desaparecida y la leche líquida aparece al costo de 500 bolívares, cuando hace un año no pasaba de 25. Un dólar a precio oficial costaba hace un año 10 bolívares, hoy 420. Y la venta paralela que eleva nuestros niveles de costo de cualquier producto es de 1.000 bolívares.

Para intuir la complejidad de lo que pasa en este gran país nuestro, hay que saber esos mínimos datos de mercado. El sistema financiero ha buscado todas las formas de saltarse el control cambiario de divisas que hemos tenido por 15 años, y el control de precios de alimentos básicos. La industria encontró las grietas de estos controles por los cuales hemos podido todos los venezolanos tener acceso a alimentación regulada, y por supuesto, estabilidad emocional de mantener una familia e invertir ingresos en recreación, arte o vacaciones. Hoy es un descontrol de precios, de no producción, y acaparamiento de lo poco producido, para “sacarlo” cuando al dueño de tienda le dé la gana.

Pobre Venezuela, ¿verdad? ¿Cómo es posible que pase esto en este país tan rico? ¿Qué hace el gobierno? «Ese Maduro es un inútil», dicen unos cuantos pobladores y gobernantes de otros países, que reclaman el respeto que no dan. Hasta Google nos dedicó una icónica foto, tomada en Nueva York en 2011, de una tienda con anaqueles vacíos que supuestamente explicaba por sí sola el desabastecimiento en Venezuela en el 2013, antes de que llegara esta crisis. Pobre, ¿engañaron a Google? ¿O Google engañó al mundo entero? La manipulación mediática existe. Nadie se disculpa con este país por promover medias verdades y la vida sigue como si nada...

Recordemos que hace 20 años todo eso que hoy falta estaba fácilmente en los anaqueles, pero la mayoría de las y los venezolanos no lo podíamos comprar porque no teníamos el dinero ni la seguridad laboral que hoy tenemos con futuro incierto. La escasez en este maravilloso país no es producida por este gobierno, ni por ningún gobierno de antes ni de los que vendrán después. Es producida por una industria capitalista, burguesa, manipuladora en sus precios y ganancias, empecinada en tumbar este gobierno legítimamente elegido con los métodos electorales reconocidos en el mundo entero. Hay gente gobernando en algunos países del mundo que no ha sido elegida por sus pueblos. No es nuestro caso. Y aunque no gusten a algunos, los resultados de las elecciones son legítimos. Si no nos gustan los resultados cambiemos el mecanismo, las formas organizativas de elección, cambiemos el sistema. Pero no injuriemos al elegido.

Se cuestiona la gestión de Maduro, pero no se cuestiona la manipulación de la industria, el acaparamiento de alimentos en grandes almacenes de esa misma industria, la disminución en la producción para hastiar al grueso pueblo que ha sostenido la dignidad de este gobierno. No se cuestiona la dictadura financiera que nos somete a las y los venezolanos a estar en las amenazas del hambre todos los días, en las incertidumbres de las medicinas todas las semanas, en el desasosiego de que llegue el día en que las seguridades salariales que nos dejó el presidente Chávez ya no sean suficientes este mes para enfrentar al monstruo empresarial. Porque es una dictadura financiera la que vivimos, es un golpe industrial que sostenidamente no produce suficiente porque no quiere, porque su deseo es ver derrotados a las y los chavistas que osamos creernos personas con futuro, porque les duele que el gobierno haya producido educación, autoestima, sentido patrio, sistemas de salud gratuitos, derechos laborales, salariales y sociales. Este gobierno produjo la mayor cantidad de dignidad y sentido de vida para las mayorías pobres de este país, y eso no se olvida fácilmente. ¿Será por eso que hay más colas para comprar barato donde se puede que protestas?

Las empresas y las tiendas han preferido jugar con nosotras y nosotros. Producen la mitad para ponernos a pelear en la búsqueda del insumo que algún otro se quedará sin él. En una cola de 300 personas venden obligadamente paquetes de pasta dental de seis unidades, y cuando faltan 50 personas en la cola, dicen que se acabó el dentífrico. Si se hubiera vendido un tubo de pasta por persona, más de las 300 hubieran tenido. Pero no, es obligatorio comprar el paquete de 6... ¡se nos instiga a la pelea! Buscan matar los sentimientos de solidaridad, esperanza en el porvenir, y construcción colectiva que estaban en flor en esta Matria-patria nuestra.

Esa industria prefiere perder dinero con tal de ganar otra vez el gobierno, y con ello sus privilegios de estar en primera plana de periódico, volver a los teatros sin mezclarse con los pobres, ir a restaurantes exclusivos sin tener cerca de su mesa a cualquier obrero o empleaducho, cuyo sueldo les da para pagar, por lo menos una vez al mes, el mismo restaurante que ese dueño de empresa paga todos los días.

Lo poco que producen las empresas gubernamentales es lo que se vende a bajo costo, con precios regulados desde hace cinco años. La mayoría hoy hace grandes colas para acceder a ellos en justicia y empecinada defensa de esos bajos precios, como una forma de sostener este gobierno; al mismo tiempo también compramos a muy alto costo las carnes, los productos de limpieza, y las verduras que mágicamente suben cada día. Se cambian nuestras rutinas alimenticias, se come yuca en vez de arroz, aromáticas por café, y nos tomamos con curiosidad recetas alternativas para hacer arepas de plátano y hasta estamos sembrando en nuestros patios. Luces y sombras de resistir en diversas visiones y opciones de mundo, la complejidad de la vida misma, aquí o allá donde usted está leyendo.

Este noble pueblo aún no se ha puesto en la calle a manifestar por la falta de comida. ¿Por qué será? Tampoco la oposición lo hace. Protestan por sus presos políticos que en verdad son políticos presos, se concentran unos pocos por la búsqueda de amnistía, o la salida de Maduro. Pero no generan una gran concentración, una marcha contundente para protestar por la falta de alimentos e insumos médicos. Todavía a la oposición no se le ocurre aglutinar el sentimiento de cansancio de ambas tendencias político partidistas. Debe ser que todavía no es negocio...

Hay quienes no hemos dejado de comer en casa con la rutina de siempre. Hay quienes ya resienten la falta de alimentos, el dolor de la muerte ante la falta de un medicamento, el dinero disminuido a fin de mes. ¿Cómo valorar las mayorías y las minorías en las resistencias de modelos políticos, unos enquistados usando su poderío histórico; otros en alternativas y sin mayor experiencia de gobernar siendo señalados para descartarlos del imaginario mundial?

No pudieron tumbar al presidente Chávez las dos veces que pararon la industria en el 2002 y el 2003 porque el momento histórico de relaciones políticas y gobiernos alternativos en América Latina era otro. Se vivía el mejor tiempo de solidaridad e integración. Doce años de estrechas relaciones de intercambio comercial, de unión de fuerzas para evidenciar que otras formas de negociación e intercambio comercial eran posibles, más allá de los ámbitos mercantilistas y pagos de intereses. Esas relaciones nos salvaron de un golpe de Estado en aquel momento. Pero ya las condiciones relacionales gubernamentales en América Latina son otras y el golpe de Estado puede venir. El Gobierno norteamericano vaticina que Maduro no llega a diciembre. Ese gobierno norteamericano que nos considera una amenaza, como si nuestro gobierno les hubiera hecho daño, o hubiera invadido otros países como lo hacen ellos.

En estos 17 años de esplendor latinoamericano, las eternas élites que gobernaron nuestras tierras para enriquecerse y dejar a los pobres en su lugar de pobres tuvieron el tiempo suficiente para estudiar cada país, reorganizar sus fuerzas y arremeter hoy contra nosotros sin medida ni compasión. No nos perdonan que hayamos intentado querer tener nuestras propias formas de gobierno, de decir y hacer, desde América Latina, no desde la banca mundial ni desde la concepción europea colonialista. Las dignas dinastías de familias educadas en colegios y universidades católicas para gobernar (no se dice para oprimir) han pasado mucho tiempo sin hacerlo. Es esa la casta política que hoy destituye a Dilma Rousseff acusada de una corrupción no comprobada, pero es su palabra de mujer dirigente de un partido de trabajadores contra la palabra poderosa de empresarios con inmunidad parlamentaria.

No son los hechos los que más hablan de nuestros gobiernos de izquierda: la seguridad social, la estabilidad laboral, la educación en nuestros pueblos, sino los orígenes de clase, etnia y género de presidentes como Dilma, Evo, Chávez, o Maduro. Esos orígenes no son confiables para las familias de bien y clásica democracia mundial heredada de conquistadores. Esa casta, ese grupo acostumbrado al poder gubernamental no le ha podido ganar elecciones al Partido de los Trabajadores de Brasil ni al Partido Socialista de Venezuela. Sólo el legítimo agotamiento en una parte del chavismo ante esta situación nuestra le dio un Parlamento opositor a Venezuela. Esos grupos de poder, esas empresas, esos intereses financieros han aprovechado la crisis mundial de la economía, los errores de las dirigencias gubernamentales de la izquierda, el hastío que produce la manipulación de información en las poblaciones, y destruyen gobiernos legítimos. Luego de los acontecimientos en Brasil, es más cierta la probabilidad de golpe de Estado en Venezuela o destitución de Maduro por cualquier vía, hasta por el democrático mecanismo del referéndum, habiendo agotado a este pueblo con la falta de alimentos.

Antes de morir el presidente Chávez teníamos la mayor sensación de felicidad colectiva de nuestra historia. Nuestra tasa de desempleo, que en 1999 superaba el 12%, hoy se ubica en el 6,7%; nuestros niñas y niños van diariamente a las escuelas con morrales y útiles escolares dados por el Ministerio del poder popular para la educación; la pobreza extrema se redujo del 23,4% de la población a alrededor del 8%; casi dos millones de personas fueron alfabetizadas; la tasa de escolarización aumentó del 43% al 77% en la educación inicial, del 48% al 76% en la educación media, y se aumentó el número de universitarios del medio millón en el 99, a los más de dos millones y medio que tenemos hoy. El 83% de las personas de tercera edad, más de tres millones, han sido incluidas en el sistema de pensiones del Estado. Entre las nuevas pensionistas nos encontramos las religiosas del Sagrado Corazón de Venezuela, que hoy vivimos de nuestros sueldos remunerados, de la seguridad social y pensiones.

Más que la falta de algunos alimentos e insumos médicos y medicinas, nos preocupa la posibilidad muy cierta de que el triunfo en Venezuela de la industria capitalista, por cualquier medio, implique perder la mayor suma de seguridad social, salarial y educativa que jamás tuvimos. Nos vemos en el porvenir ante el espejo de los despidos masivos del nuevo Gobierno argentino, y en la eliminación del Ministerio de la Cultura del nuevo Gobierno de Brasil que debería ser provisional y ya gobierna como totalitario.

Ante las preocupaciones de las y los compañeros del mundo entero, les decimos que cada día es día de resistencia, preocupación y ocupación para sostener el tejido relacional solidario ante tanta exacerbación del individualismo, ante tanta especulación con el presente y tanto nerviosismo con el futuro. Cada día se necesita renovar esperanzas que resguarden la memoria de lo conquistado en justicia y dignidad, para evitar la tentación de volver la vista atrás y convertirnos en estatuas de sal. Necesitamos recuperar la confianza en la propia humanidad y en otras formas de poder construido colectivamente y a nuestro ritmo. Urge seguir reinventando la política y sus distintas formas de políticas públicas a favor de olvidados de la historia y vencidos de hoy por las industrias bélicas e informativas, que no perdedores en la búsqueda de otro mundo más justo y sororal.

Agradecemos la solidaridad y la disposición para oír distintas voces de nuestra realidad.

Hermanas del Sagrado Corazón en Venezuela.
Caracas, 17 de mayo del 2016.

miércoles, 1 de junio de 2016

Los venezolanos ya no creen en nadie


Por EMILIANA DUARTE

CARACAS — «Yo no creo en nadie» es una frase que forma parte del léxico venezolano. Se hizo popular, en parte, por el jefe adolescente de una banda armada que salió en YouTube diciendo eso y agitando sus armas ante una cámara. Murió antes de cumplir los 19 años de edad.

Es algo que siempre habíamos dicho aquí en Venezuela casi en broma, un lema de nuestra alegre indiferencia por la autoridad. Es cierto, no creemos en nadie.

Un video más reciente, también grabado en Venezuela, muestra a un hombre tirado en la calle y retorciéndose de dolor. Tiene el rostro y parte del cuerpo en llamas. Los perros ladran y el tráfico continúa.

Un peatón pasa a su lado y sigue su camino. «Eso es pa que sigas robando», dice el hombre que graba el video. La víctima es un ladrón. El castigo, impartido por sus pares, es uno de más de 37 casos de linchamiento que se han reportado este año en Venezuela. La gente está tomando la ley en sus propias manos. Tampoco creen en nadie.

Los venezolanos de mi generación, nacidos en los años ochenta y noventa, fuimos criados creyendo algunas cosas importantes: que somos una nación rica y que teníamos la democracia más estable en América del Sur. Hugo Chávez, presidente desde 1999 hasta su muerte en 2013, hizo que sus seguidores creyeran que su socialismo bolivariano era el camino de la dignidad.

Chávez canalizó miles de millones de dólares provenientes de los ingresos petroleros hacia los pobres, creando —por un tiempo— una ilusión de crecimiento e inclusión. Hace cinco años, ninguno de nosotros hubiera creído que el hambre sería parte del día a día para la mayoría de los venezolanos. Para confirmar que hay hambre me basta mirar por la ventana.

Hay un vendedor de leche que abastece a los restaurantes de mi urbanización. Cuando le sobra algo de leche, estaciona su camión y se la vende a una sombría congregación de vecinos de edad avanzada, quienes comienzan a formar filas antes del amanecer. En estos días, el camión viene con menos frecuencia.

La triste escena termina con los clientes alejándose sin haber podido comprar nada, luego de horas de espera. He aprendido a identificarlos por su solemne retirada y sus lágrimas de rabia.

Hace poco una mujer que trabaja en un salón de belleza cercano decidió unirse a la fila con la esperanza de encontrar leche. De acuerdo con el calendario implantado por el gobierno, su turno para comprar artículos de primera necesidad es cada viernes.

Ha dejado de ir semanalmente a su supermercado local, no solo porque tiene que trabajar los viernes, sino también porque le da miedo ser retenida a punta de pistola por los ladrones que asaltan a los compradores que logran salir con algún producto dentro de sus bolsas. Me contó que lleva meses sin conseguir leche de fórmula para su nieta de 8 meses de edad. Le preocupa la calidad de la leche materna que se le da a su nieta, porque la madre solo se alimenta de pan y sopa de fideos.

Recientemente nuestro alcalde señaló que los perros callejeros habían desaparecido del municipio, y que la gente caza palomas en la plaza principal.

Tengo la suerte de acostarme a dormir sin hambre porque tengo acceso a divisas que utilizo para comprar bienes a los altos precios del mercado negro. Siempre que viajo al extranjero regreso con una maleta llena de bolsas de arroz y granos. Pero la mayoría de los venezolanos no encuentran la comida que necesitan y, cuando la consiguen, no les alcanza el dinero para comprarla.

Estos episodios de desesperación me hacen temer la llegada de cada mañana, y las historias de sufrimiento me mantienen despierta por las noches.

Los venezolanos siempre hemos conseguido la forma de sacudirnos la adversidad con el humor. En 2012, cuando la inflación y la pobreza ya habían comenzado a mostrar las costuras del socialismo bolivariano, Chávez hizo un raro reconocimiento público de los defectos de su gobierno.

Dijo que no importaba si no había electricidad ni agua, siempre y cuando tuviéramos patria. La frase «pero tenemos patria» se convirtió en una forma cínica de burlarse de la propaganda del gobierno, cada vez que nos enfrentábamos ante un ejemplo del deterioro de nuestra calidad de vida.

Esa frase fue sustituida por otra más absurda aún que también se convirtió en broma: «Dios proveerá», pronunciada por el presidente Nicolás Maduro en un discurso de 2015.

El «yo no creo en nadie» ha dejado de ser divertido. Se ha convertido en el credo de un pueblo que ya no cree en el Estado como garante de la justicia y la seguridad. Expone la traición que sienten los venezolanos que confiaban en un gobierno que ganó las elecciones repartiendo comida, en detrimento de nuestra democracia, nuestra economía y el estado de derecho. Es la confesión de un gobierno que bajo la coartada de retornarle la dignidad a las personas, diezmó las instituciones que existían para garantizarla.

Hoy en día, el presidente Maduro insiste en bloquear a los venezolanos que buscan un cambio pacífico de régimen a través de un referendo. El presidente quiere destruir la creencia de que los venezolanos podemos decidir nuestro propio futuro.

Algunas personas se han resignado a la posibilidad de un golpe de Estado, porque cualquier cosa es mejor que esto. El gobierno, al parecer, también quiere que los venezolanos no crean en nada.

24 mayo 2016

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Venezuela: la «dictadura» que deja que la oposición gane en las urnas


 Por TOMMASO DELLA MACCHINA

Nuestra clase periodística no deja de alcanzar mayores cotas de indecencia y desvergüenza. Los mass media llevan años asegurándonos que el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela es un régimen autoritario que persigue a la oposición «democrática». Pues bien ahora resulta que la «dictadura» permite que sus rivales políticos les venzan por las urnas. Y según sueltan nuestros periodistas tamaña patada a la lógica racional más esencial silban y miran al techo. Como si no hubiera pasado nada. Pues sí pasa, sí. Pasa que nos han estado mintiendo durante años, pasa que el gobierno de Venezuela fue elegido libremente por el pueblo venezolano. Pasa que la famosa oposición «democrática» de Venezuela a la que tanto apoya nuestra prensa (la que se dice de izquierdas también) como no podía vencer por las urnas se ha dedicado a dar golpes de Estado (uno como sabemos llevado a efecto aunque parado por el pueblo trabajador que voto a Hugo Chávez). Y pasa que nuestros medios son una máquina de mentir a sueldo de quienes nos han quitado el trabajo, nos han echado de casa y quienes están privatizando los servicios básicos como la sanidad y la educación. ¿Dictadura en Venezuela? No, dictadura mediática de la mafia financiera en España.

martes, 22 de septiembre de 2015

Ley Mordaza y Venezuela: La doble vara de medir

 

Con la entrada en vigor de la «Ley Mordaza» en España desde el 1 de julio, el pueblo español se encuentra entre la espada y la pared. Con la puesta en marcha de esa ley que ataca la libertad de expresión, el gobierno diseñó un instrumento jurídico que descaradamente favorecerá a los dirigentes y corruptos del estado español y que desfavorecerá a los más desprotegidos.

Por RICHARD MOYA
21 septiembre 2015

Mientras tanto, el pueblo está esperando que en el Parlamento se aprueben leyes que protejan a quienes cada día pierden sus casas, a los estafados por los bancos, a quienes perdieron sus empleos y han agotado sus prestaciones, que defiendan a los pobres y a los desamparados que no tienen voz.


Pero en estos tiempos de corrupción es cuando más leyes se aprobaron a favor de los poderosos, ricos y corruptos que dirigen esa nación. También puede apreciarse el descaro en las instituciones jurídicas españolas, cuando un fiscal anticorrupción pide la exculpación de la Infanta (hija de la Reina), porque —según su defensa— ella no sabía lo que estaba firmando. Pero esa mujer tiene estudios de tercer nivel y hasta maestría.

En España se está creando un estado policial, convirtiéndose en un instrumento represor que viola el derecho a la protesta y al de la libertad de expresión, con un conjunto de leyes que violan el código civil español en varios de sus artículos, poniendo de relieve el retraso de este país en el tema de los Derechos Humanos. Pero muchos de sus dirigentes se hacen los despistados, y no quieren ver lo que le pasa al pueblo ibérico para así poder cuestionar lo que sucede en otros países del continente europeo y en el resto del mundo.

Contrariamente a lo que pasa en España, en la República Bolivariana de Venezuela el pueblo venezolano disfruta de todos los beneficios y Derechos Humanos que dejó el Presidente Hugo Chávez en sus proyectos de inclusión social. El cambio comenzó con la Constitución de 1999, en la que la participación y el protagonismo del pueblo les permitiría dirigir su destino.

En lo que respecta al marco jurídico venezolano, contrariamente a las leyes que se aprueban en el Parlamento español, ha permitido que los más desfavorecidos en Venezuela estén disfrutando de muchos beneficios tales como: el derecho a la vivienda, a la salud gratuita incluyendo medicinas de altos costos, derecho a la educación gratuita hasta en los niveles universitarios, acceso a las tecnologías y muchos otros proyectos de inclusión social y reconocimiento a los pueblos originarios, el beneficio de recibir pensión de vejez y créditos bancarios con bajas tasas de interés.

Venezuela cuenta con muchas Misiones en todo el país, que son un precioso baluarte, y que cubren diferentes tipos de necesidades. Entre ellas encontramos 34 instituciones con capacidades en todos los ámbitos.

Sin embargo los medios de comunicación en el extranjero no divulgan el beneficio que las Misiones proporcionan a los venezolanos.


Una de las numerosas empresas de comunicación que se destaca por su intensiva guerra mediática contra Venezuela es el ABC de España. Su jefe de operaciones, Jaime González, en una oportunidad señaló en una de sus portadas que «El chavismo utiliza a España como centro de distribución de drogas en Europa» La portada fue acompañada de una foto que pretendía apoyar esa gran mentira contra Diosdado Cabello, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, y contra el presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

En el titular y los comentarios de esa publicación del diario ABC podemos analizar la estrategia basada en deslegitimar y descalificar al presidente Nicolás Maduro y su equipo de gobierno. En esta oportunidad se apreció la estrategia de la «calificación/descalificación», que consiste en el uso de recursos retóricos que permiten elevar o rebajar la condición de alguna persona o grupo de acuerdo con su posición respecto al gobierno. Los grupos y las personas que apoyen al gobierno serán constantemente presentados como violentos, agresivos, intolerantes, y corruptos. Y los grupos de oposición a esa administración son presentados como víctimas de la violencia, civilizados y pacifistas. Otra de las estrategias que acompañó a esta publicación del diario ABC fue la «Disolución de las fuentes».


Con la misma estrategia, los diarios El Nacional y El Universal (denunciados ante tribunales por el Presidente de la Asamblea Diosdado Cabello) pretendieron hacer lo mismo que hizo años atrás el periódico El Universo de Ecuador contra el Presidente Rafael Correa.

El ABC es miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa, la ONG que se dedica a socavar los gobiernos en Latinoamérica que no se someten a sus ideologías políticas. El ABC, fundado en 1903 es un diario «de línea conservadora, monárquica y católica» que, según el historiador francés, Jean Michel Desvois, en la primera mitad del siglo pasado «era el diario de la oligarquía, es decir, de la aristocracia, de la gran burguesía, de la Iglesia y, seguramente, de buena parte de la pequeña burguesía reaccionaria de provincias que se sentía solidaria de la clase dominante y que no está al servicio de los desprotegidos sino de burgueses».

¡El ABC mantiene una posición a la derecha de Franco! Pero siempre apoyando la represión en España y al imperialismo en todos los conflictos internacionales. En una oportunidad el director de opinión de este diario se dirigió al Presidente Maduro y manifestó «usted no nos va a dar lecciones de ningún tipo, el ABC defiende mucho más libertad de lo que la defiende usted». Este actor político, que no presta ningún servicio a su nación, también manifestó: «Nos hemos enfrentado a muchas personas más poderosas que usted (Maduro), la libertad y la democracia siempre es más fuerte que el tirano».

En otra declaración, González expresó «palabras de solidaridad ante los duros momentos que vive el pueblo venezolano, no los abandonamos, estamos luchando por la libertad». Definitivamente, el cinismo y el descaro de este individuo que pretende ser un «profesional de la comunicación» es un desvío de la profesión del comunicador social.

Curiosamente, el diario en el cual trabaja no publicara notas de prensa ni artículos contra la «ley Mordaza» de su país.


sábado, 19 de septiembre de 2015

Víctimas de la Guarimba sobre las declaraciones de Pablo Iglesias


COMITÉ DE VÍCTIMAS DE LA GUARIMBA Y EL GOLPE CONTINUADO

Caracas, 18 de septiembre de 2015

Señor
PABLO IGLESIAS
Dirigente del Partido Podemos

Nosotros y nosotras, víctimas y familiares de las víctimas de los hechos de violencia política ocurridos en Venezuela el pasado año 2014, nos dirigimos a usted, en ocasión a sus recientes declaraciones en torno a la condena impuesta por la justicia venezolana al señor Leopoldo López.

Quienes le escriben somos madres y padres que perdieron a sus hijos; esposas que nunca más podrán ver a su ser querido; niños y niñas de deberán crecer sin la compañía de sus padres; personas que quedamos sometidas a vivir grave discapacidad. Todos somos víctimas del llamado a la violencia realizado por Leopoldo López el pasado año 2014. Usted, señor Iglesias, nos conoce bien. En diversas ocasiones ha escuchado nuestras voces reclamando justicia allá en el Parlamento Europeo.

Para nosotros y nosotras es lamentable que Usted, un líder que ha despertado la esperanza de un pueblo humilde, levantando las banderas de la equidad y la justicia, termine realizando tan desacertadas declaraciones y con ello tome partido a favor del principal responsable de los llamados a la violencia política que tantos hogares enlutaron nuestro país.

Señor Iglesias, al leer sus declaraciones son muchas las preguntas que vienen a nuestra mente. Ojala algún día pudiera responderlas.

¿Es acaso «defender las ideas» recibir una jugosa suma de dinero en carácter de donación, en el año 1999, cuando era asesor de la estatal «Petróleos de Venezuela», justo en la etapa en que su madre, Antonieta Mendoza, era Directora de Asuntos Públicos de la empresa. ¿No es la lucha contra la corrupción una de sus banderas de lucha?

¿Es acaso «defender las ideas», participar activamente en el año 2002 en la persecución y detención ilegal del entonces ministro de Interior, Ramón Rodríguez Chacín, durante el golpe de Estado contra el residente Hugo Chávez?

¿Se «defienden las ideas» permitiendo y apoyando que un grupo de militares activos de la Fuerza Armada Nacional tomaran la Plaza Altamira de Caracas para convertirla en «territorio liberado» y plataforma mediática para hacer llamados a desobedecer las instituciones y a un Golpe de Estado?

¿Se «defienden las ideas» convocando y apoyando acciones violentas que dejaron 43 muertos y 878 lesionados, sumado a la pérdida incalculable de recursos por la destrucción de infraestructuras destinadas a la garantía de los derechos humanos en todo el territorio nacional, en el marco de un plan denominado «La Salida»? Señor Iglesias: ¿Qué ocurría en España frente a una conducta como ésta?

Todos los hechos que acabamos de reseñar, son solo muestras del prontuario de violaciones a la ley y al Estado de Derecho en nuestro país, cometidos por este ciudadano que Usted en sus declaraciones defiende. Estos hechos descritos dejan ver que no hay una defensa de simples ideales como usted lo menciona, sino por el contrario, un intento reiterado y sistemático de derrocar un modelo de estado democrático, con graves consecuencias para cientos de personas.

Además, Sr. Iglesias, con todo nuestro dolor queremos decirle que así como a usted le gustaría que Leopoldo López «se pudiera presentar a la elecciones», a nosotros también nos gustaría que nuestros familiares, hoy fallecidos gracias al llamado violento de su defendido, pudieran también ir a expresarse en esas elecciones. Lamentablemente, eso más nunca será posible.

Aspiramos que lo expresado en esta carta, le permita reflexionar y de esta manera rectificar en sus afirmaciones y colocarse del lado de la justicia. Es decir, del lado de las verdaderas víctimas.

Nosotros y nosotras los integrantes del Comité de Víctimas de la Guarimba y del Golpe de Continuado, seguiremos en la lucha por que el resto de los culpables en el plan denominado «La Salida», sean llevados ante la ley y sean juzgados por sus crímenes.

Sabemos que no es una lucha sencilla, ya que nos enfrentamos con los grandes intereses del capital y las grandes corporaciones mediáticas que han asumido la defensa de este ciudadano. Siempre será usted bienvenido si desea acompañarnos en la reivindicación de nuestros derechos a la verdad y la justicia.

Agradeciendo la atención prestada, quedan de usted

Voceros y voceras del Comité de Víctimas de la Guarimba
y del Golpe Continuado



martes, 15 de septiembre de 2015

Iglesias: «La 'ley mordaza' va a tener implicaciones más graves que el juicio de Leopoldo López»

 

El líder del partido español Podemos, Pablo Iglesias, advierte que la ley de seguridad ciudadana de España, conocida como 'ley mordaza', va a tener «implicaciones jurídicas mucho más graves» que las que ha tenido el juicio al opositor venezolano Leopoldo López, condenado a 13 años de prisión por su implicación en las protestas de 2014 en Caracas, en las que murieron más de 40 personas.

«Está bien que López defienda sus ideas», incluso aunque se trate «de un extremista», dijo Iglesias en declaraciones recogidas por Europa Press. Sin embargo, el político español aclaró que la definición «extremista» sobre el opositor venezolano «no lo digo yo, lo dice la oposición moderada venezolana».

El líder de Podemos dijo estar a favor de que los partidos políticos de oposición defiendan sus posturas de manera democrática, pero «por desgracia en Venezuela hemos visto muchas veces a líderes opositores alentar golpes de Estado».

Destacó también que en España se ha tomado la situación venezolana como «un tema de conversación para evitar hablar de política española». «Tengo la sensación de que Venezuela se ha convertido en la excusa ideal», lamentó Iglesias.

Al respecto, criticó el «interés que tienen algunos» en la nación ibérica en que no se hable de desempleo, corrupción o la 'ley mordaza' que entró en vigor en julio pasado, que entre otras cosas sanciona las manifestaciones junto al Congreso y el Senado español, fotografiar a policías, detener los procesos de desahucio o la resistencia pacífica y las sentadas.

lunes, 27 de julio de 2015

Venezuela: breve cronología de una injerencia

Sebastián Piñera y Andrés Pastrana
con la esposa de Leopoldo López.
Por Juan Francia

(15 julio 2015)

En enero de 2015 visitaron Venezuela los expresidentes Felipe Calderón de México, Sebastián Piñera de Chile y Andrés Pastrana de Colombia, pretendían entrevistarse con el político preso Leopoldo López, líder de Voluntad Popular (VP), una agrupación política extremista de la derecha venezolana. López está procesado por delitos de instigación pública (para cometer actos de violencia contra personas y bienes públicos) y asociación para delinquir. A los expresidentes no se les permitió acceder al penal a dialogar con el imputado de ser organizador de la violencia desatada en Venezuela a partir del 12 de febrero de 2014, cuando convocó a manifestaciones callejeras para provocar la caída del gobierno, como él mismo lo reconoció bajo el nombre de «La Salida». Esos actos violentos de calle (llamados en Venezuela «guarimbas») dejaron un resultado de 43 muertos y cientos de heridos.

«En Venezuela no hay presos políticos
sino políticos presos.»
HUGO CHÁVEZ

El 9 de marzo pasado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, estableció a través de un decreto que Venezuela representa una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional estadounidense. Uno de los fundamentos es que en Venezuela habría presos políticos; una vez Hugo Chávez dijo con la fina ironía y humor que le caracterizaban, que «en Venezuela no hay presos políticos sino políticos presos». Es pertinente recordar aquí que el preso político puertorriqueño Oscar López Rivera, lleva 34 años privado de su libertad en Estados Unidos por el delito de pretender la liberación de Puerto Rico del dominio de Estados Unidos. López Rivera es el preso político vivo que lleva más años de prisión en América; pero a Obama le preocupan los políticos presos de Venezuela.

Un mes después del decreto de Obama, un grupo de 31 expresidentes entre los más belicosos figuran José María Aznar, Felipe González, Álvaro Uribe, Andrés Pastrana, Felipe Calderón y Sebastián Piñera, en sintonía con Estados Unidos, reclamaron en Panamá la liberación de los «presos políticos» en Venezuela.

En mayo se conocieron unas grabaciones en las que Leopoldo López dialoga con otro político preso, Daniel Ceballos, donde se les escucha organizar manifestaciones en Venezuela para el 30 de mayo pasado, con el propósito de reclamar por su libertad, donde pretendían generar muertes que sirvieran a su causa [1] y expusieran al gobierno de Maduro ante el mundo como violador de los Derechos Humanos. Tras conocerse la convocatoria a la movilización del coordinador nacional de Voluntad Popular, en un lapsus tuitae, Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, quien encabeza el lobby por la liberación de su marido, escribió un tuit diciendo «así cueste la vida de miles de venezolanos seguiremos luchando» [2], luego de que se dio cuenta de la torpeza cometida se apresuró a borrar el mensaje de las redes sociales.

Capítulo español

El domingo 7 de junio llegó a Venezuela el expresidente de España, Felipe González, envuelto en un clima hostil, declarado «persona non grata» por la Asamblea Nacional de Venezuela [3] y repudiado por movimientos sociales y partidos políticos, a través de concentraciones realizadas en el país y las redes sociales. La etiqueta #FelipeFueraDeAquí se posicionó en primer lugar de la tendencia twitter venezolana y sexto en el ámbito mundial [4]. Finalmente González debió abandonar Venezuela el martes 9 de junio sin lograr autorización de la Justicia para trabajar como consultor técnico para Leopoldo López, tal como se había propuesto; y lo hizo en un avión que la presidencia de Colombia puso a su disposición. Esto último generó tensiones entre Venezuela y Colombia, porque apareció el gobierno del presidente Juan Manuel Santos ofreciendo logística a la incursión del expresidente español en Venezuela. Tras su paso por la República Bolivariana, González recibió la adhesión vía la cuenta en twitter del periodista conservador español Federico Jiménez Losantos, «muy bien que Felipe González defienda a los disidentes. Hombre, estaría aún mejor que bombardeara el Palacio de Miraflores, pero me conformo».

A los expresidentes españoles Felipe González o José María Aznar no se les escucha reclamar por el respeto de los Derechos Humanos en su propio país, que está acusado de tener presos políticos ante el Comisario de Justicia de la Unión Europea [5]. Tampoco se les oye a estos paladines de la justicia defender la libertad de expresión frente a casos como de concejal socialista del País Vasco detenido por expresar a viva voz su opinión contraria a la monarquía [6].

Felipe González con la esposa de Antonio Ledezma
el pasado mes de junio en Venezuela.

Siguiendo el hilo ibérico, es habitual ver en España como la derecha del Partido Popular agita el fantasma rojo de Venezuela para sembrar acusaciones al estilo del macartismo de la guerra fría, señalando a poseídos por el diablo chavista entre los políticos surgidos del movimiento de Indignados. Tal es el caso de Podemos y las acusaciones que reciben cada tanto, de Esperanza Aguirre o José María Aznar, de ser casi agentes del chavismo, de tener planes para destruir la democracia occidental y de querer convertir a España en una Venezuela europea.

Capítulo mexicano

El 11 de junio en una entrevista en Bruselas el presidente de México, Enrique Peña Nieto, pidió respeto por los DD.HH. en Venezuela [7]. Esta posición ha sorprendido en particular porque México es el país donde se producen más muertes violentas de América, y tercero a nivel mundial después de Irak y Siria, según revela informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos [8]. Todos tenemos en la memoria el caso emblemático de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos el año pasado, sin embargo pese a esto, México no encabeza la lista de preocupaciones de los expresidentes de la derecha latinoamericana ni española.

En un tuit reciente el expresidente de México Felipe Calderón, volvió a cargar contra Venezuela, esta vez desde la crítica al juego del equipo la selección de fútbol venezolana que venció en la Copa América a Colombia. Calderón, pudiera parecer de una manera casi infantil, señalaba en el mensaje que Venezuela había tenido un juego sucio y que seguramente debía haber recibido instrucciones del presidente Maduro para jugar de esa forma [9]. Pero este comentario no parece ingenuo cuando se piensa en la conexión entre fútbol y el estado anímico de la población. De hecho uno de los pocos momentos en que los venezolanos aparcan las rivalidades políticas, y se identifican con una causa común, es cuando juega «la vinotinto» y esto no agrada a quienes buscan profundizar la división y el enfrentamiento entre venezolanos.

Capítulo brasileño

El último tramo de esta saga viene dado por la visita que hiciera el jueves 18 de junio un grupo de senadores de la derecha brasileña a Venezuela, encabezados por Aécio Neves, excandidato a presidente que rivalizó en las últimas elecciones con la presidenta Dilma Roussef. Esta comitiva, con idénticos fines a las personalidades de la derecha internacional que les antecedieron, marcharon en procesión a Ramo Verde, el penal donde se aloja el imputado Leopoldo López, vieron frustradas sus intenciones de irrumpir en el penal, pero cumplieron su objetivo de sembrar discordia con el gobierno de Brasil, desestabilizar al gobierno de Maduro e intentar desprestigiar a la Revolución Bolivariana con una serie de calificativos reiterados por el discurso reaccionario local e internacional, de que en Venezuela no hay libertad, que se trata de una dictadura que persigue a la oposición política, etc. La visita de estos senadores fue rechazada por los familiares víctimas de las guarimbas [10]; y también fue cuestionada por la presidenta de Brasil Dilma Roussef [11] quien la consideró un atentado a la soberanía venezolana.

Dejamos para otra ocasión los capítulos de Colombia y Estados Unidos, para evitar una extensión que excede los propósitos de este artículo.

Tuit de la esposa de Leopoldo López
 que posteriormente fue borrado
.

Conclusiones

Este tipo de groseras injerencias ha llevado al presidente Nicolás Maduro a inferir que «la derecha externa, que ha dado golpes de Estado en Venezuela, pretende imponer un chantaje internacional para que queden impunes sus crímenes» [12].

Hay muchos indicios que señalan que la élite internacional, esa minoría organizada y con mucho poder, está trabajando de manera planificada y conjunta contra Venezuela. Las mayorías deberíamos intentar contrarrestar esta embestida, también con organización y unidad, antes de que se destruya la esperanza que alumbró Venezuela con la Revolución Bolivariana y su Socialismo del siglo XXI.

Desde la muerte del comandante presidente Hugo Chávez la oligarquía mundial a través de las grandes corporaciones multinacionales, del gobierno de Estados Unidos, sus agencias oficiales y paraestatales (ONGs), de sus medios masivos de comunicación, de sus políticos bien remunerados en todo el mundo, ha lanzado una ofensiva contra el pueblo venezolano, que busca disciplinarlo, escarmentarlo, para que no vuelva a equivocarse en pretender decidir sobre sus riquezas y su destino.


NOTAS:
 [4] Diario VEA, Caracas, lunes 8 de junio de 2015
[12] Diario Vea, Caracas, lunes 8 de junio de 2015

Investig’Action