domingo, 20 de septiembre de 2009

¡Sólo le falta las cadenas!

Este personaje para presentar su nuevo programa en Teleaguirre (Telemadrid) lo hace de esta guisa. Lo que siempre dije: es un perfecto fantasma.

Y como dicen aquí los trabajadores de la cadena pública:

«Con un presupuesto de unos 100.000 € por programa y toda la producción externalizada, el dinero que se gastará esta dirección en los trece programas contratados supera el millón de euros. Nos exigen contención, no renuevan los contratos de muchos trabajadores y despilfarran más de un millón de euros en el capricho ególatra de un señor.»

8 comentarios:

Pirrón dijo...

Este Sánchez-Drago es un moderno-viejo cuentista, no aporta nada y se lo pasa muy bien. Por mi como si se quiere quedar dentro del ataud por el resto de su vida, igual me importa.

KRATES dijo...

Pues, está creando escuela, ¿quién crees quien es la chica de la foto? Pues su hija Ayanta Barilli, que también presenta, junto a su papi, el nuevo programa. Todos a "chupar del bote".

curio dentato dijo...

Este tipejo es un completo hipócrita.

Va de neoliberal, contrario a que el estado intervenga en economía y a pagar impuestos, pero él vive de la teta del estado trabajando y cobrando de la televisión pública que todos financiamos con nuestros tributos.

Y otras veces va de elitista y meritocrático, mientras enchufa a su hija en los medios de formación de masas, sólo por el merito de ser pariente suyo.

KRATES dijo...

«Es un programa de nepotismo puro, donde trabajan mis hijos y mis amigos y no entiendo por qué la gente lo ve mal, porque lo normal es que uno recurra a personas de su confianza», asegura Sánchez Dragó.

Entre sus colaboradores está el profesor Neira, famoso por ser agredido en la puerta de un hotel por defender a una mujer, supuestamente maltratada por su pareja, del que se ha hablado bastante más de la cuenta. Partiendo de que también hay otros casos similares más y de los que no se habla nada. Pero como él es profesor universitario y rico, se le hace más caso.

Os pongo un ejemplo : Antena de Oro a los Valores Humanos, Medalla de Oro al Merito Ciudadano, presidente del Observatorio Contra la Violencia de Género de Madrid, columnista en Telemadrid...

A García Juan que recibió un disparo, en cambio, le retiran la pensión.

¿Esto es justicia y equidad? Sin igualdad no hay libertad.

Pavel dijo...

Ya que trabajan para la administración pública, que hayan obtenido sus puestos como todos... a través de aprobar oposiciones (perder el tiempo para estudiarlas), o también formando parte de bolsas de empleo para trabajar efímeramente en contratos temporales(sin contar con una larga temporada en el paro)... Y no por su "cara bonita" y a dedo.

KRATES dijo...

En esta entrevista dice cosas como: «Yo, realmente, nunca fui de izquierdas, yo fui antifranquista, que es muy distinto» o «yo me siento egipcio, indio y japonés».

Y también: «España es el país después de Italia con mayor número de sinvergüenzas por metro cuadrado del mundo.» De acuerdo con él en esto último, pues uno de esos sinvergüenzas es él mismo.

KRATES dijo...

Según se ve su programa no tiene mucha audiencia, y se le acaba. Si es que ya son pocos o nadie quienes aguantan su petulancia y su pedanteria.

Pavel dijo...

Los de las cadenas y las sabanas lo explican en Muy Interesante:

¿Por qué los fantasmas llevan una sábana y cadenas?
«La temible imagen del espectro que vaga por el mundo vestido con una tela blanca se popularizó en la Edad Media, pero los espíritus no siempre tuvieron este look; en las culturas antiguas, el alma de los muertos podía tomar otras formas. Fue a partir del siglo XIII cuando se generalizó la idea de que los fantasmas son reproducciones exactas del cuerpo en el entierro, hasta el punto de conservar el vestuario de ese momento. Así, la sábana del simpático Casper tiene su origen en los sudarios, lienzos de lino o algodón blanco con los que antiguamente se envolvían los cadáveres. Por su parte, las cadenas que arrastran los espíritus errantes simbolizan sus ataduras a la vida terrenal. Se creía que las tareas que el difunto había dejado pendientes le impedían encontrar descanso tras su muerte y le atrapaban entre este mundo y el otro.»