sábado, 12 de septiembre de 2015

Carta abierta desde Extremadura con emigración

Universidad de Extremadura

Comentarios al artículo del profesor Navarro aparecido el 04/09/2015 en el Diario Público.es

«Los obreros no tienen patria.
No es posible quitarles lo que no tienen».
Manifiesto Comunista.

Debo reconocer el gran respeto y admiración que me merece el profesor Navarro, sus reflexiones sobre economía política son de gran interés y deberían conocerse en las aulas universitarias de esta España dominada por la derecha radical.

Desde esta carta abierta agradezco su gran capacidad didáctica y excelente trabajo científico, que recomiendo y utilizo en mis clases en la Universidad de Extremadura.

Sin embargo, en honor a la verdad, y no al orgullo herido, debo discrepar de su última reflexión acerca del independentismo catalán (Público, columna 'Dominio Público', 04/09/2015), del que el hartazgo, para denominarlo con suavidad, acá en tierras extremeñas, es lo menos que se puede decir.

No hay semana, por no decir día, en el que los grandes medios de comunicación no digan algo sobre Cataluña y su superioridad. El artículo de Navarro es la gota que colma el vaso de la última bofetada insolidaria recibida por Extremadura hace pocos días por el señor Ensenyat.

Las ofensas a la clase obrera extremeña procedentes de la derecha y la izquierda catalanas

La clase obrera extremeña ha sido explotada sucesiva y acumulativamente, por el catolicismo, el caciquismo, el capitalismo y el nacionalismo.

Las ofensas de la derecha a los 'pobres' uno ya se las espera, pero las que provienen de la izquierda, hieren mucho más, suenan a traición. Ensenyat (El Mundo, 29/08/2015):

«Hace unos años Duran dijo que los payeses de Extremadura cobraban un sueldo para quedarse sentados en el bar mientras los payeses catalanes no podían comercializar su fruta y se echaba a perder. Se lo comieron vivo, pero Duran tiene toda la razón del mundo».

«Se ha acabado eso de que los niños en Extremadura, o en otras comunidades, van a la escuela con la tablet, y aquí los nuestros van con las mismas pinturitas de hace 30 años».

Navarro (Público, 04/09/2015):

«Un pensionista catalán, por ejemplo, al recibir la misma pensión, por ejemplo que un pensionista extremeño, recibe en realidad menos dinero pues al ser el coste de vida mayor en Cataluña que en Extremadura, el dinero que le llega al catalán tiene menor capacidad adquisitiva que el extremeño».

Que si el bar, que si las subvenciones, que si los ordenadores y las tablets en las aulas, que si las pensiones, que si esto y lo otro…

De Cataluña y los països catalans vienen las críticas a extremeños y andaluces por pegarse la vida padre, sin trabajar y viviendo a costa de las espaldas de los catalanes. La misma retórica insolidaria que usan en el Norte de Europa para criticar a los del Sur, la misma se usa también aquí a escala interterritorial.

Los PIGS de España son los PEES: Portugueses-Extremeños-Emigrantes-Subsidiados. «Portugués» es la denominación despectiva que reciben los extremeños fronterizos con Portugal, se suele usar mucho para referirse a los pacenses, habitantes de la ciudad de Badajoz. Los PEES se convierten en PEASANT cuando se incluye a Andalucía: Portugueses-Extremeños y Andaluces Subsidiados, Amantes del No Trabajar.

En qué queda aquella llamada a la alianza de las clases trabajadoras y populares a nivel europeo si aquí en España se es incapaz de replicar el mismo esquema para catalanes y extremeños. Retórica podrida.

El ninguneo de Extremadura en los medios

El diferente trato mediático, a nivel nacional, que reciben las regiones españolas es especialmente sangrante en los casos de Cataluña y Extremadura. ¿Cuántas veces sale en las noticias nacionales Extremadura?, por no salir ni sale en el tiempo meteorológico. ¿Quién conoce el volumen de deuda histórica que tiene el Estado con Extremadura? ¿Quién no hay oído hablar del expolio fiscal de España a Cataluña? ¿Quién no oye mencionar al menos diez localidades de Cataluña? ¿Cuántas manos necesitamos para enumerar las localidades extremeñas que se nombran en los telediarios?, ni una.
 
¿Quién no conoce alguna palabra de la lengua catalana? ¿Quién conoce siquiera lo que es el castúo?

Todo lo anterior sin incluir en la pregunta la coletilla siguiente: «¿Cuántos catalanes conocen…?» Lo que haría más sorprendente el ejercicio de ignorancia sobre los extremeños, quienes —por desgracia— conocen al dedillo toda la retórica nacionalista (catalana y vasca) y toda su superioridad económica, lingüística, política, cultural y moral…

El hartazgo extremeño de los nacionalismos e independentismos

Porque, no nos engañemos, qué regiones tienden a desear la independencia del Estado al que pertenecen sino, precisamente, aquéllas que son en promedio más ricas, mucho más ricas que el resto. ¿Por qué el Reino Unido no abandonó la libra para unirse al club del Euro? ¿Por qué el norte rico de California se separó de México para unirse a EEUU? ¿Por qué Gibraltar sigue vinculando su soberanía a Inglaterra? ¿Por qué Ceuta y Melilla no se anexionan a Marruecos? A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Seguramente en España los criterios de solidaridad redistributiva interterritorial no estén claros, pero es que jamás se oye mencionar, ni a unos ni a otros (nacionalistas o no), el nivel de solidaridad que consideran justo con otras regiones españolas. Sólo hablan del ‘expolio fiscal’, calculado como la diferencia entre lo que aportan al Estado y lo que reciben de éste, pero jamás, y digo 'jamás', he oído en esta ecuación el componente que corresponde a la 'solidaridad interterritorial' y que debería descontarse del cómputo del mal llamado 'expolio fiscal'.

Afirmar, como hace el señor Navarro, casi puerilmente, que un pensionista extremeño sale ganando con respecto a un pensionista catalán porque el nivel de vida en Cataluña es mayor, ralla la demagogia y la falta de rigor. La comparativa hiere, se parece mucho a aquélla otra que suele poner el acento del fraude fiscal en los parados que reciben subsidio y a la vez trabajan en negro ganando ocho mil euros al mes («Culpables de ser pobres», El País, 05/10/2012), como si tal situación fuese la mayoritaria y el paradigma a seguir para el diseño de la política económica y el control del fraude.

Lo riguroso, algo de lo que hace gala habitualmente el señor Navarro en sus textos, sería comparar la pensión media del extremeño con la del catalán, dentro de un marco más amplio en el que se vieran los porcentajes en los que se reparte la población según la pensión que reciben.

Sin ir tan lejos, basta recordar las tasas de población en riesgo de exclusión y pobreza en una y otra región: la extremeña (la más alta de toda España) es el doble de la catalana. ¿Es éste un motivo por el que parte de la izquierda catalana respetable no quiere ni oír hablar de Renta Básica, proponiendo sucedáneos que minoren el potencial incremento del expolio?

Si el 'expolio social' en Cataluña es de 16 mil millones, la deuda histórica extremeña (otro expolio social, sólo que éste dura ya 30 años) es de 14 mil millones según el estudio elaborado por la Universidad de Extremadura, millones a los que el anterior ejecutivo regional del PP renunció alegremente, con diversas estratagemas, reduciendo la cifra a menos de un 4% del cálculo inicial. Lo peor de todo es que el argumento central para aceptar tal rebaja se hizo no comparando con Cataluña, que hubiera sido lo lógico, sino con otra región igualmente 'pobre' y a la que también se le tenía reconocida la deuda histórica, Andalucía. Deuda que ya fue saldada y que ascendió a 1.200 millones de euros.

Y mucho peor es la referencia al déficit en infraestructuras en Cataluña, reclamando inversiones para el corredor Mediterráneo. De risa. Decir esto y obviar el sempiterno aislamiento de Extremadura, donde toda actividad comercial está abocada al fracaso por la falta de buenos accesos a la región. El famoso turismo rural no ha servido casi para nada en Extremadura, salvo para derrochar dinero público. No ha creado empleo, no ha generado riqueza, no ha fijado la población al territorio.

La infraestructura ferroviaria en la región es deficiente. El AVE se lleva prometiendo desde ni se sabe. Siempre en peligro de extinción, siempre con la amenaza permanente de que el AVE emigre a Salamanca. Y de la infraestructura aeroportuaria no hablamos, mejor dejarlo. Ni pagando a las compañías aéreas quieren venir a Extremadura.

No hay autovía entre las dos principales ciudades de la región, Badajoz y Cáceres, que distan entre sí 90 kilómetros. Dos horas en tren. Casi hora y media en bus. Y una hora por carretera secundaria, con exceso de velocidad y si no hay caravana de camiones. La opción de la autovía de Mérida es también de hora y media, aunque más cara y larga.

Tener que realizar alguna gestión en Madrid yendo desde Badajoz en transporte público supone un día de viaje, otro para las gestiones y otro para la vuelta. Vamos, de pijama y bocadillo para el camino.

A todo lo cual, hay que sumar la opinión indignada existente al otro lado del Ebro, que tuve la ocasión de escuchar de primera mano durante mi paso por la Universidad de Zaragoza, de que en Extremadura y en el Sur no tendría que haber autovías porque no tenían peajes, cosa desconocida en las autovías de los països catalans. Una injusticia mayúscula para Cataluña, más si cabe, como me argumentaban, para darle más peso a su reclamación, estando Extremadura casi despoblada. En efecto, para qué quieren los extremeños autovía, si apenas hay gente y encima no la pagan.

Emigración extremeña y expolio social

Otro tema vital de discusión que jamás he oído con un mínimo de seriedad al otro lado del Ebro es el de la emigración. ¿Alguien ha calculado el porcentaje del PIB catalán debido a la población migrante extremeña? De esto no conviene hablar, porque el mantra del expolio a los catalanes desaparecería como la espuma o se disolvería como el azucarillo.

Los estudios y la evidencia científica es abrumadora para quien quiera verla. La emigración extremeña supuso una pérdida de la mitad del capital humano durante todo el siglo XX.

Por no hablar de las cifras actuales de jóvenes extremeños que siguen emigrando, con la crisis y sin la crisis. Quien esta carta suscribe ha seguido la ruta migratoria de tantos extremeños, que parece haberse ya impreso en nuestros genes y en nuestro instinto como una mutación incurable, como el instinto viajero de las aves migratorias o los cetáceos marinos.

Medicina contra la extremeñofobia

Por último, para quien no lo sepa, para quien ignore la historia extremeña de lucha social y combate contra el caciquismo y el capitalismo le sugiero que lea alguna de estas referencias (donde el catalán interesado, independentista o no, podrá ver el expolio histórico sufrido por los extremeños, a los que se expulsó de su tierra a patadas, esos de los que se dice que están en el bar, comiendo la sopa boba y disfrutando de las TICs gratis y a tutiplén):

 - La gran y desconocida obra de Víctor Chamorro (Historia de Extremadura, en 7 volúmenes) publicada en la primera mitad de los 80 del siglo pasado.
 - La tesis doctoral de Sergio Riesco de 2005 sobre la lucha por la tierra en Cáceres, presentada en la Universidad Complutense de Madrid.
 - El artículo científico de Rosario Calero de 2001, El rescate del olvido, publicado en Scripta Nova.
 - El artículo sobre el caciquismo y el subdesarrollo en Extremadura firmado por quien suscribe esta carta abierta: Spanish Caciquism: Chronicle of an Underdevelopment Foretold?, publicado en 2014 en el Journal of Economics and Development Studies.

Tambores lejanos, tacones lejanos y derechos lejanos

Suenan tambores lejanos, como en la película, se aproxima el peligro, una nueva andanada de insolidaridad hacia los pees. Suenan tacones lejanos, como en la película, se aproximan el peligro, una nueva andanada de pisotones a los Peasanta sureños, sin tierra ni nacionalidad.

Respeto y apoyo el derecho a decidir, pero es un derecho que me queda lejos. ¿Extremeño independentista? No lo soy, a lo más que he llegado es a sentirme inmigrante en mi propia tierra.

Porque, como decían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, los proletarios no tienen patria mientras estén bajo el gobierno del capital.

Cáceres 05-09-2015