sábado, 3 de octubre de 2015

«La doble moral de EEUU responde a su estrategia de crear el caos en Oriente Medio»

 


El presidente estadounidense, Barack Obama, durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca reiteró que va a trabajar junto con Rusia para resolver la crisis en Siria «siempre que esté dispuesto a romper» con el presidente Bashar al Assad. Algunos analistas opinan que la posición de Washington sobre la cuestión siria es otra prueba de su «política de doble moral que le permite lavar sus manos».

«La doble moral que ha identificado a EEUU todos estos años responde a la estrategia de crear el caos en Siria y toda la región para reposicionar los intereses de EEUU», expresó a RT el analista político Basem Tajeldine.

En sus declaraciones, el mandatario estadounidense también indicó que «la táctica adoptada por Rusia [en Siria] debilita a la oposición democrática» y acusó al presidente ruso de no ver diferencias entre el Estado Islámico y la oposición siria. Tajeldine comenta que es sorprendente «la facilidad con la que Barack Obama hace distinción entre terroristas buenos y terroristas malos».

«EEUU y sus aliados de la OTAN han actuado contra el espíritu del derecho internacional cuando apoyan a los grupos armados», destaca el experto y añade que esa «política de doble moral permite a EE.UU. lavar sus manos de cierta forma haciendo estas distinciones falsas entre estos grupos [que operan en la región] para decir que existe un sector de terroristas buenos que a los que hay que defender y armar en contra del Gobierno legítimo» apoyado por la población.

«EEUU, la OTAN y Europa están jugando con fuego. Estos grupos no son completamente controlables, (...) son parte de la misma ideología y amenazan a los propios intereses de Europa», explica Tajeldine.

Según el analista político, no se trata de la guerra civil en Siria, sino de «la guerra mercenaria apoyada por potencias, una pequeña guerra mundial apoyada por la OTAN».

Obama también aseguró que Washington seguirá manteniendo su apoyo a los grupos de la oposición contra el Gobierno legítimo, ya que considera que «el problema aquí es Al Assad», a pesar de que el programa de entrenamiento de los grupos opositores, en el que la Casa Blanca ha gastado 500 millones de dólares, según sus propias palabras, «no está funcionando como querían».