domingo, 31 de julio de 2016

La víbora que se disfraza de araña para engañar a sus presas


La técnica de las serpientes que se camuflan en su entorno no es siempre suficiente, por eso algunas de ellas recurren a un truco aún más sofisticado: disfrazarse de presa –de araña, en este caso– para atrapar mejor a sus propias víctimas, que suelen ser pájaros. Así actúa la víbora cola de araña, protagonista de #Cienciaalobestia, descubierta hace diez años al oeste de Irán. Ahora ha sido observada por primera vez en acción.

8 mayo 2016

Para muchos, la víbora cola de araña (Pseudocerastes urarachnoides) representa la peor de las pesadillas. Une dos de las mayores fobias que tenemos los humanos: serpientes y arácnidos. Aunque este reptil tiene una apariencia normal, el final de su cola o región caudal adopta la forma y hasta los movimientos de una araña, convirtiéndose en un verdadero señuelo para atraer a sus presas, sobre todo pájaros.

Los movimientos generados por la cola de las serpientes tienen dos principales funciones: sirven de defensa a través de la vibración de la cola y para cazar a través del caudal que se convierte en señuelo o en distracción para las presas, como ocurre por ejemplo con la serpiente de cascabel.

En algunos casos, esta parte final de la cola suele presentar una coloración distinta y más llamativa que la del resto del cuerpo. En otros, como el de esta especie, que sigue siendo una gran desconocida ante el pequeño número de ejemplares hallados, la forma es diferente.

Estudios anteriores habían especulado sobre el papel que desempeña de la estructura final de la cola en la víbora cola de araña, y hasta ahora no se había observado cómo esta víbora venenosa, descubierta en las montañas de Zagros al oeste de Irán en 2006, la emplea para cazar a sus víctimas.

Un trabajo, publicado en la revista Amphibia-Reptilia, demuestra por primera vez tras más de dos años de estudio cómo actúa este reptil para atrapar a sus presas. «Al mover la cola, la estructura final tiene reminiscencia de una araña en movimiento», señalan los autores en el trabajo, liderado por Behzad Fathinia, biólogo en la Universidad Yasouj de Irán.


Una vez que las aves se acercan a la cola 'disfrazada' de araña para capturarla, la víbora reacciona y atrapa al pájaro que no se ha percatado de la presencia del reptil. Pero, según la investigación, no todos los pájaros son atraídos por este reclamo, que se desarrolla después del nacimiento de las serpientes.

La especie vive en áreas escarpadas, cerca de grietas en las rocas, donde se oculta gracias al color de su piel, y deja asomar el señuelo de su cola. Al igual que esta serpiente, otros reptiles, como lagartos e incluso el tiburón alfombra teselado (Eucrossorinus dasypogon) utilizan su cola como señuelo para cazar.


martes, 19 de julio de 2016

Y el 18 de julio estalló la revolución en España


80 ANIVERSARIO DEL GOLPE DE ESTADO
CONTRA LA REPÚBLICA

Si algo consiguió el franquismo, junto a cunetas y fosas comunes repletas de antifascistas, fue crear un manto de olvido sobre ese proceso revolucionario que estalló también en julio de 1936.

18/07/2016
«(…) la creencia de que las causas que triunfan tendrían que ser las únicas de interés para los historiadores conduce, como James Joll observó recientemente, al menosprecio de muchos aspectos del pasado que son estimables y tienen interés, y reduce nuestra visión del mundo.»
Ésta es una de las frases con la que Paul Avrich nos deleita en la introducción de su clásico libro Los anarquistas rusos publicado en EEUU en 1967 y editado en España por Alianza en 1974. Y este ejemplo que Avrich ponía para la historia del anarquismo ruso lo puede también hacer suyo para hablar de lo que sucedió en España en julio de 1936.

En estos días de aniversario, vemos y leemos multitud de artículos al respecto. Algunos muy serios, trabajados, realizado por historiadores o investigadores que ofrecen una visión aproximativa a lo que fue aquel golpe de Estado.

Otros menos afortunados, tendenciosos o justificativos de lo que fue un golpe contra la República que condujo a España a una guerra civil y a la larga noche de la dictadura.

Pero en pocos sitios se recuerda que junto a esa resistencia del pueblo español contra un grupo de militares y las fuerzas conservadoras, se desarrolló en muchos lugares de la retaguardia republicana una profunda transformación social donde se pudo comprobar la capacidad de construcción que la clase obrera tenía.

Porque en España aquel 18 de julio comenzó una Revolución social. Una Revolución canalizada por los anarquistas pero de la que fue partícipe la clase obrera en su conjunto.

La capacidad del obrerismo

Si hubo un protagonista en aquel proceso revolucionario, ése fue la clase obrera. Desde que en 1868 la Internacional llegó a España y se comenzaron a desarrollar las sociedades obreras, el movimiento obrero fue haciéndose con un papel protagonista en la política española.

Un movimiento obrero dividido en escuelas. Siendo sintéticos (a la par que reduccionistas), se puede hablar de una escuela de pensamiento socialista, que representó el Partido Socialista Obrero Español, fundado en 1879, y la Unión General de Trabajadores fundada en 1888, y una escuela de pensamiento libertaria o anarquista que tuvo diversos proyectos en el siglo XIX y que cristalizó con fuerza en 1910 con la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo.

Luego aparecerían otras opciones del marxismo más o menos ortodoxo, o distintas visiones de los libertarios, pero cuando el 14 de abril de 1931 se proclamó la República, ésas eran las grandes organizaciones donde se encuadraba la clase obrera española.

Ese obrerismo no sólo desarrolló sociedades obreras y sindicatos que sirvieron, ya fuese desde el reformismo o desde la acción directa, para defender a la clase obrera. Se preocupó de instruir y formar a la clase obrera. Se preocupó de capacitarla, de mostrarle a través de la formación la importancia de lo que significaba ser obrero. De cómo los medios de producción y consumo estaban en sus manos pero que al mismo tiempo era enajenado por una economía opuesta a sus intereses.

Ese obrerismo formó una cultura obrera. Un modo de comportamiento, de hábitos, de simbología, etc., para contrarrestar a la sociedad burguesa y capitalista. El obrerismo revolucionario creía firmemente en la alternativa a la sociedad económica capitalista.

El obrero se instruyó en todos los sentidos: en las letras, las artes, las ciencias, etc. Se crearon bibliotecas para combatir a la taberna. Se crearon ateneos, centros culturales, escuelas para combatir el analfabetismo. La instrucción y la educación.

El movimiento obrero era consciente que tenía que acabar con el capitalismo y tenía que tener capacidad de asumir los resortes sociales. Algunos creían que eso se podía hacer conquistando las instituciones del Estado y de ahí transformar. Otros destruyendo el Estado y creando una sociedad horizontal. Aquel 18 de julio de 1936 el movimiento obrero pasó de agente de resistencia a protagonista de dirección.



…y estalló la Revolución

La sublevación militar fue frenada en la mayoría de puntos de España. El anarquismo, que era uno de los movimientos más dinámicos del país, se hizo con el control de la situación en muchos lugares.

Mientras se organizaban milicias para combatir a los rebeldes en los frentes de batalla, los libertarios españoles ocuparon puestos en los centros de trabajo y en los campos.

Muchos empresarios, complotados con los rebeldes contra la República, huyeron de la España republicana.

Los obreros se vieron con el control de la producción. Las fábricas tenían que producir. Los campos tenían que ser cultivados. Y los trabajadores y sus organizaciones, tras décadas de formación, tomaron el control de la situación.

En las fábricas se constituyeron comités obreros que gestionaron la producción. En el campo se desarrollaron colectividades agrarias que puso la tierra al servicio de quien la trabajaba.

Aunque existieron individualistas que siguieron cultivando a su manera la tierra, estar en la colectividad se planteaba como beneficioso para la marcha de la sociedad. Producción al servicio de guerra pero también para mostrar que las cosas se podían hacer de otra forma.

En la mayoría de los casos los anarquistas fueron entusiastas seguidores de un proceso revolucionario que habían reivindicado desde sus orígenes. En otros muchos la UGT también participó de ese control obrero y de esas colectividades. En sitios se llegó a la situación, incluso, de la desaparición del dinero. Una sociedad horizontal, antiautoritaria y comunista plena.

Todo en la vida de la retaguardia se colectivizó. La CNT desarrolló una intensa propaganda a favor de la socialización de los medios de producción y consumo. Se crearon Consejos Económicos con el objetivo de hacer eficiente de la producción. Se crearon organismos como el CLUEA (Consejo Levantino Unificado de Exportación de Agrios) para poder controlar la producción.

Todas las fábricas tuvieron su comité de control o consejo obrero. Pero no sólo fue en el ámbito económico. En Cataluña, por ejemplo, se desarrolló el CENU (Consejo de la Escuela Nueva Unificada) para el desarrollo educativo. Algo que también se hizo en otros puntos de España.

El Sindicato Único de Industria de Espectáculos Públicos de la CNT se hizo con el control de los principales centros audiovisuales y creo todo un sistema de cine. Propaganda y cine ficción estuvo en manos de los trabajadores del espectáculos. El celuloide se hizo colectivo. Las salas de cine, de teatro, de ocio, estaban bajo el control obrero. También el transporte, la vivienda, etc.

Todo un esfuerzo revolucionario que fue defendido con tesón por muchos trabajadores porque veían así algo tangible por lo que luchar.

Sin embargo, los anarquistas, que siempre fueron los grandes olvidados al haber sido derrotados por varios frentes, también vieron que la realidad de la guerra imponía sacrificios. Los anarquistas eran antiestatalistas y sin embargo dieron cinco ministros, alcaldes, concejales, consejeros, etc,. Los anarquistas eran antimilitaristas y sin embargo dieron cargos al Ejército Popular de la República, a los carabineros, etc. Se imponía la victoria sobre el fascismo. Y eso lo entendían a cualquier precio pero sin perder lo conquistado. Y esfuerzo y un sacrificio que bien es cierto que no todos hicieron.

Ese desarrollo revolucionario hay quien lo vio como lesivo e hizo todo lo que tuvo a su alcance para frenarlo. Fuerzas que eran igual de antifascistas que los libertarios pero que diferían en estrategias y tácticas. En ocasiones los procedimientos fueron criminales.

Lo cierto fue que esas colectividades, que ese control obrero, tuvieron exitosos resultados en muchos lugares. En otros no lo fue tanto. No hay que olvidar que se desarrollaron en un contexto de guerra. Y aunque a partir de 1937 la efervescencia revolucionaria fue en declive, lo cierto es que hasta el final de la guerra las experiencias comunistas libertarias tuvieron desarrollo en muchos puntos de la España republicana.

Ese sueño colectivo fue aniquilado cuando el 1 de abril de 1939 finalizaba la contienda militar. Y ese movimiento obrero que había sido formado con abnegación durante décadas fue cruelmente reprimido. Se buscó su aniquilamiento físico e ideológico.

Y si algo consiguió el franquismo, junto a cunetas y fosas comunes repletas de antifascistas, fue crear un manto de olvido sobre ese proceso revolucionario que estalló también en julio de 1936.

Desde ese momento la historia la escribieron los vencedores. Pero, como dice Avrich, a veces hay que aprovechar algunas fisuras para mostrar que hubo un momento en el que todo fue posible.


Julián Vadillo Muñoz

sábado, 16 de julio de 2016

El señoritismo

 

Por MIGUEL LORENTE

Con frecuencia se habla de «populismo», pero nunca de «señoritismo».

Definir la realidad según la interpreta quien ocupa las posiciones de poder permite describirla de manera interesada a sus necesidades y conveniencia, y de ese modo perpetuar la desigualdad y las ventajas que les proporciona. El resultado es muy variado y diverso, lo hemos visto, entre otros escenarios, en las pasadas elecciones.

Durante este tiempo hemos oído calificar de «populismo» todas aquellas propuestas que tienen un impacto directo, casi inmediato, sobre cuestiones y problemas que afectan a quienes cuentan con menos recursos y oportunidades para afrontarlos, especialmente si la propuesta, además, impacta en quienes ocupan las posiciones de poder y reconocimiento en nuestra sociedad. El mensaje que se manda con esa consideración «populista» suele ser doble: por un lado, la imposibilidad de llevarla a cabo, y por otro, la inconveniencia o inoportunidad de hacerlo, dadas las consecuencias negativas que tendría para el sistema.

De este modo la crítica es doble, por una parte, sobre su mentira, y por otra, sobre el hipotético daño que ocasionaría en caso de que se pudiera realizar. De ahí que la consecuencia inmediata sea presentar al populista como «mentiroso y peligroso». A partir de ese momento, ya no hace falta ningún otro argumento, se desacredita a la fuente por «populista» y se evita tener que contra-argumentar sobre lo propuesto, o tener que plantear iniciativas que resulten más prácticas o interesantes para la sociedad. Y quien actúa de ese modo es, precisamente, quien dispone de más medios y recursos para sacar adelante múltiples iniciativas para abordar las cuestiones que intentan resolver las propuestas consideradas «populistas».

El populismo queda de ese modo identificado como el espacio al que recurren quienes no tienen la capacidad, la preparación o la responsabilidad para actuar con sentido de Estado y en nombre del bien común, y sólo lo harán en busca del interés personal, incluso sin importarle destruir el Estado si fuera necesario. El populismo, por tanto, no es sólo la propuesta puntual, sino que además se convierte en el espacio donde situar cualquier medida que actúe contra el orden social establecido sobre las referencias de una cultura desigual, machista y estructurada sobre referencias de poder levantadas a partir de determinadas ideas, valores y creencias.

Nadie cuestiona ese orden dado como un contexto interesado que carga de significado a la realidad, cuando en verdad actúa de modo similar al espacio considerado como «populismo», pero a partir de las ideas, valores, objetivos e intereses de quienes han tenido la posibilidad de decidir en su nombre qué era lo que más interesaba al conjunto de la sociedad, haciendo de sus posiciones la normalidad a través de la cultura. Y del mismo modo que se ha identificado con lo del pueblo aquello que de alguna manera se considera contrario al orden establecido, hasta el punto de considerarlo «populismo», deberíamos aceptar como «señoritismo» el espacio y las referencias dadas en nombre de la cultura jerarquizada y desigual que define posiciones de poder sobre el sexo, las ideas, la diversidad sexual, el grupo étnico, las creencias, el origen, la diversidad funcional... Un «señoritismo» que juega con una imagen opuesta al «populismo» al presentar sus iniciativas como las únicas capaces de resolver los problemas, por ser propuestas y desarrolladas por personas preparadas y responsables. De ese modo se defiende a la élite operativa y la esencia ideológica.

Las consecuencias son muy amplias y diversas, puesto que hablamos de la normalidad y la cultura, pero centrándonos en lo ocurrido en las elecciones, no sólo en estas últimas del 26J, pero sí sobre algunas de las cuestiones que se han planteado tras sus resultados, podemos ver cómo actúa el juego entre «populismo» y «señoritismo».

Subir los impuestos a quienes más tienen y se aprovechan de la legislación para cotizar menos, cuestionar la precariedad laboral, pedir una educación y una sanidad públicas y de calidad, hablar de dependencia, exigir medidas contra la violencia de género, reclamar medios contra la corrupción... todo eso es populismo. En cambio, mantener un sistema fiscal que ahoga a clases medias y bajas, facilitar el desarrollo de la sanidad y la educación privada, incluso con segregación en las aulas, olvidarse de las personas mayores y dependientes más allá de la caridad, recortar los recursos para erradicar la violencia de género, permitir que la corrupción se resuelva por medio del olvido... todo ello no se considera «señoritismo», aunque es reflejo de ese orden de ideas y valores en armonía con la parte conservadora que la propia cultura defiende como esencia de presencia y continuidad.

Y no sólo es que las políticas conservadoras y tradicionales no se ven como algo ajeno a la propia normalidad y cultura, sino que, además, cuando son descubiertas como algo contrario al interés común y cuando sus resultados son objetivamente negativos, la posición de quien las lleva a cabo y el significado que se les da no adquiere el nivel de rechazo y exigencia de responsabilidad, por haber sido realizadas por quienes tienen una cierta legitimidad para actuar de ese modo, y porque quedan integradas dentro de otras medidas y políticas que presentan como positivas para la sociedad y el sistema.

El ejemplo de esta situación lo tenemos en lo que ocurre cada día en muchos pueblos. Cuando el señorito del pueblo o un empresario se levanta a las 12 del mediodía y se va directamente a tomarse un vino al bar de la plaza del pueblo, nadie lo cuestiona porque se entiende que esa conducta forma parte de su condición, algo que no aceptarían en un trabajador. Algo parecido sucede, por ejemplo, ante las críticas a algún mensaje lanzado por representantes de la Iglesia (rechazo al matrimonio entre personas del mismo sexo, propuestas de salud sexual y reproductiva, impuestos que no paga...), que se consideran como un ataque a la libertad religiosa, pero cuando desde la Iglesia se cuestiona la política y se llama a la desobediencia civil frente a las leyes de Igualdad, se dice que es libertad de expresión.

Cada cosa tiene un significado diferente dependiendo de lo que afecte al modelo pero, además, si las propuestas coinciden con él son consideradas propias y adecuadas, y por tanto, no cuestionables ni motivo para exigir responsabilidad a quien las haga por entenderlas como parte de ese contexto de «señoritismo».

Y no es que se acepte el resultado negativo cuando se produce, pero no se entiende con la suficiente entidad como para cuestionar al contexto o al partido político que la lleva a cabo. Es lo que hemos visto con los casos de corrupción en el PP, que no les pasan factura electoral por entender muchas personas que son «cosas que suceden donde se mueve mucho dinero» y que «no es un problema del modelo de organización, aunque haya sido permisivo y ausente, sino de unos pocos que lo han traicionado».

Esa valoración y justificación es imposible en otros partidos y contextos en los que los casos de corrupción no forman parte de las posibilidades que les otorga el reconocimiento de su normalidad. Es lo del señorito del pueblo y el trabajador. Si un trabajador se levanta a las 12 y se va al bar de la plaza a tomarse un vino es considerado un gandul o un borracho, algo que nunca se dirá del señorito.

¿Alguien ha hablado en esta legislatura de los coches oficiales, del número de asesores de Moncloa, del inglés de Rajoy, de la ropa o las parejas de las ministras del Gobierno, de las colocaciones de los ex-ministros, como por ejemplo Wert en Paris...? Todo eso forma parte del «señoritismo», y mientras no se modifiquen las referencias de una cultura desigual y machista, una gran parte de la sociedad siempre será condescendiente con el poderoso, con las ideas, valores y creencias que configuran el «señoritismo».

EL HUFFINGTON POST
6 julio 2016

lunes, 11 de julio de 2016

Mercadona impone silencio a trabajadores despedidos a cambio de su indemnización


La empresa de Juan Roig exige a los trabajadores despedidos para recibir la indemnización que les corresponde firmar una cláusula que les prohíbe hablar de su caso con periodistas. Tampoco pueden criticar a la empresa en redes sociales o cualquier otro medio.

7 julio 2016

MADRID// Mercadona utiliza cláusulas de confidencialidad con extrabajadores despedidos para evitar que critiquen, hablen con periodistas, o cuenten su experiencia en redes sociales y así ensucien la marca de la empresa de distribución alimentaria o de su presidente, Juan Roig. Las cláusulas son incluidas en los acuerdos privados firmados con trabajadores que fueron despedidos mediante expedientes disciplinarios con el fin de reconocer tales despidos como improcedentes y cambiar la indemnización a la que tiene derecho el trabajador por su silencio.

La cláusulas que Mercadona fija incluyen la prohibición expresa de hablar con periodistas y medios de comunicación en los siguientes términos:
«…el trabajador/ra se obliga a no realizar acciones divulgativas con dicha información, o cualquier otra a la que por cualquier medio haya tenido y haga referencia a Mercadona, cualquiera que sea la forma, modo y contenido, que puedan comprometer, perjudicar o dañar los intereses de Mercadona o sus empleados, bien personalmente, bien cuando lo haga mediante seudónimo, ya sea en el orden jurídico, ya en el de las relaciones personales del trabajador/ra, o mediante los medios de comunicación cualquiera que sea su vía (TV, radio, prensa escrita o internet, redes sociales, entre otros). Igualmente el trabajador/ra no se podrá manifestar públicamente en contra de los intereses de la empresa, ni verter información que pueda dañar la imagen y buena reputación de Mercadona, ni realizar acciones con dicha información, cualquiera que sea la forma y contenido»
En las cláusulas del contrato que preceden a la aquí reproducida se acuerda la extinción de la relación laboral, la transacción en materia económica e indemnizatoria, el saldo y finiquito, y la renuncia a acciones judiciales, entre otros.


Mercadona suele utilizar el despido disciplinario como método para ahorrarse la indemnización y además mantener el orden entre los trabajadores que permanecen en la empresa. Como contamos anteriormente en La Marea, se alegan para motivar estos despidos disciplinarios hechos como colocar mal una botella en las estanterías, no sonreír a un cliente, dar un golpe a una puerta o quejarse del trato del servicio médico.

Si los trabajadores no aceptan el despido disciplinario por estas causas y acuden a la vía judicial la primera instancia que utiliza Mercadona para evitarse los tribunales es el acuerdo mediante contratos privados con los trabajadores para acordar una indemnización menor que la que el trabajador tiene derecho a cambio de firmar estas cláusulas de confidencialidad que impiden a los exempleados criticar de cualquier forma a Mercadona. El incumplimiento de esta cláusula puede conllevar indemnizaciones a favor de la empresa que oscilan entre los 3.000 € y cantidades que triplican el importe de la indemnización por el despido recibido.

Al ser cuestionada por estos tratados de confidencialidad, Mercadona no ha negado su existencia y ha afirmado lo siguiente: «Sobre la confidencialidad que dices que se exige a los trabajadores, tú mismo llevas varios meses hablando con todos aquellos que has considerado, tanto con trabajadores como con extrabajadores».


En La Marea hemos publicado varios reportajes y noticias sobre el trato que la empresa de Juan Roig daba a sus empleados. En el artículo Mercadona, derechos laborales de marca blanca se contó con diversos testimonios de trabajadores, pero nunca un empleado de esta empresa con un contrato de confidencialidad firmado había accedido a que se publicara el documento ni a hablar con esta revista por miedo a las represalias que Mercadona pudiera tomar contra ellos.

jueves, 23 de junio de 2016

Tu rato de diversión, su vida de reclusión


No hay nada educativo en ver a una tigresa, en cuyo hábitat natural dispondría de un territorio de unos 20 kilómetros cuadrados, confinada en pocos metros. No es divertido, sino atroz, ver cómo media docena de delfines, que nadarían entre 150 y 180 kilómetros al día, se ven obligados a vivir en una pequeña piscina y a realizar constantes espectáculos para entretenernos durante unos pocos minutos. El pasado sábado 18 de junio un grupo de activistas se concentró en la entrada del Zoo Aquarium de Madrid para pedir el fin de esos centros de cautividad y ofrecer información a los visitantes. Países como Costa Rica ya han prohibido los zoos con animales, adelantándose a un futuro en el que veremos estos lugares con el sentimiento de vergüenza y rechazo con el que hoy recordamos los zoos humanos.

EL CABALLO DE NIETZSCHE
21/06/2016

«Si nos gustan los animales, ¿por qué los encerramos tras rejas y cristales?». Una proclama sencilla y directa. Y una pregunta que, probablemente, muchos de los niños que este sábado acudieron al Zoo Aquarium de Madrid hicieron a sus padres y madres al ver a un nutrido grupo de activistas protestando y repartiendo folletos informativos a las puertas del recinto. «¿Qué es lo que quieren, papá? ¿Por qué protestan?», se preguntaban los pequeños. Sus progenitores guardaban silencio y miraban hacia otro lado. Quizá porque hay respuestas que caen por su propio peso.

Los niños sienten una curiosidad y fascinación innatas por los animales. Es comprensible que sean muchas las familias que, sin mala intención, lleven a sus hijos a recintos como el Zoo de Madrid para que puedan admirarlos de cerca. Ver cómo se comportan, cómo interaccionan con sus semejantes. Cómo nadan, trepan o nos miran a los ojos. No hay crueldad, sino ignorancia o ausencia de preguntas, de esas que los niños realizan constantemente. Y sin embargo, en un tiempo en el que la información está a golpe de clic, seguir contribuyendo a un negocio tan despiadado como este empieza a ser difícilmente defendible.

No hay nada educativo en ver a una tigresa, en cuyo hábitat natural dispondría de un territorio de unos 20 kilómetros cuadrados, confinada en pocos metros. No es divertido, sino atroz, ver cómo media docena de delfines, que nadarían entre 150 y 180 kilómetros al día, se ven obligados a vivir en una pequeña piscina y a realizar constantes espectáculos para entretenernos durante unos pocos minutos. Y pese a que en algunos zoos los animales viven en mejores condiciones que en otros, no hay bienestar posible cuando se habla de explotación. Tampoco valor pedagógico alguno: sencillamente, porque tratar de mostrar cómo es la vida de unos seres libres por naturaleza a través de su cautiverio es tan absurdo como carente del más mínimo rigor científico.

Si los zoos y acuarios no benefician en modo alguno a nuestros hijos y a la manera en que deberían relacionarse con los animales y la naturaleza, peor parte se llevan los propios habitantes de este tipo de recintos. Hasta un 80% de ellos desarrolla la denominada zoocosis, patología, acuñada en 1992 por Bill Travers, que aglutina todos los síntomas de sufrimiento asociados a la vida en cautividad, desde estrés y depresión hasta autolesiones, y que provoca que su esperanza de vida sea, en muchos casos, muy inferior a la que se daría en su hábitat natural.

Como es lógico, los responsables de zoos y acuarios esgrimen un argumento para defender su condena de por vida: la conservación de determinadas especies que, de no ser por su labor, se verían abocadas a la extinción. La realidad es que sólo unos pocos de los individuos que se muestran en un zoo se encuentran en tal circunstancia. Y parece obvio pensar que, si verdaderamente tuvieran interés en tal empresa, bastaría con destinar las cuantiosas sumas de dinero que se obtienen a su costa en programas para recuperar a esos animales y reintroducirlos en la vida en libertad. Nada de eso ocurre: por el contrario, la compraventa y captura de animales en su entorno natural, así como su cría indiscriminada en cautividad, siguen perpetuando un modelo de negocio cruel e innecesario.

Los animales merecen nuestro respeto. Y ese respeto pasa por entender que no son de nuestra propiedad. Que no son juguetes para entretener a nuestros hijos. Y que antes de llegar a esa jaula tenían una familia y una vida que les ha sido negada con la complicidad de quienes deciden pagar una entrada para verlos enjaulados, desnaturalizados y confusos. Países como Costa Rica ya han prohibido los zoos con animales, adelantándose a un futuro en el que, con total seguridad, veremos estos lugares con el sentimiento de vergüenza y rechazo con el que hoy recordamos los zoos humanos que hasta bien entrado el siglo XX mostraban en las potencias coloniales de Europa a individuos de tribus lejanas bajo un pretexto antropológico y de divulgación

Dani Cabezas

domingo, 19 de junio de 2016

Setas, hongos


Por FERNANDO BENITO

La mañana despierta con un cielo gris plomizo, que nos acompañará eran una fructífera mañana jornada micológica. El denso Monte del Carrascal se abre junto a la Casa de los Tatis formando una amplia pradera que alberga la casona de piedra. Contrasta el amplio claro que bordea la casa con el tupido bosque. Encinas, sabinas y pinos adornan sus troncos y ramas de pulmonaria (hermoso liquen con forma de pulmón). Jarales y aromáticas diversas forman el sotobosque de esta impresionante «selva castellana» que milagrosamente resiste a la intensa deforestación que han sufrido a lo largo de los siglos estas tierras.

Aurelio y Miguel, responsables de la Asociación Micológica de Valladolid, se acercan al numeroso grupo de personas que han acudido a la Casa de los Tatis para conocer un poco mejor la gran biodiversidad de hongos que posee esta casi prístina selva castellana.

Ante la pregunta de un miembro del grupo sobre si una seta específica es mala, Aurelio se apresura a contestar que no hay setas malas. Tan solo hay que tener cuidado con un pequeño grupo de setas que si las ingerimos pueden ser peligrosas para nuestra salud, como la Amanita phalloides, pero incluso esta seta tiene una función en el ecosistema del bosque. Además, esta hermosa seta sintetiza complejas moléculas (alfa-amanitina) utilizadas para el tratamiento de cánceres de piel. Distinguir esta amanita es por tanto de gran utilidad para no sufrir intoxicaciones, el 90% de ellas producidas por esta seta que vimos varias veces a lo largo de la mañana. Su color es variable, de oliva a verde amarillento, o gris aceitunado y, a veces, incluso se torna blanquecina. El pie cilíndrico ligeramente engrosado en la base. Anillo membranoso colgante en la parte superior. Volva blanquecina membranosa. Olor agradable. Crece, especialmente, en robledales y encinares, rara vez en pinares.

Oronja verde (Amanita phalloides).
 
La increíble capacidad de los hongos para sintetizar moléculas de gran complejidad e importancia para la vida se une a las muchas funciones fundamentales que realizan en los ecosistemas. Para comprender esta importancia necesitamos diferenciar una seta y un hongo: digamos que la seta es al hongo lo que la pera es al peral. La seta que nosotros recolectamos y vemos por doquier en el bosque es el aparato reproductor de alguno de los hongos que pueblan los bosques. Los bosques, en general, y, muy especialmente, los del tipo del Carrascal que han conservado bastante bien su integridad, poseen una intrincada red de estructuras vivas que conectan gran parte de la vida vegetal del bosque. El micelio, que aquí se llama a la parte del hongo que se encuentra bajo tierra, puede recorrer desde unos metros en forma circular (corro de brujas), hasta cientos de metros o kilómetros. El caso conocido más asombroso es el de la Armillaria ostoyae (seta miel) que cubre unas 890 hectáreas y podría tener unos 2.400 años de edad.

Se cree que existen un mínimo de un millón de especies de hongos, casi cuatro veces más que de plantas. Algunos micólogos hablan de 10 millones de los que hemos conseguido clasificar poco más de 100.000.

 La gigantesca seta miel de Oregón
(
Armillaria ostoyae).

Los hongos son capaces de absorber los minerales pesados que se encuentran en el suelo, descontaminando así los ecosistemas que han sufrido este tipo de problema. Este es el motivo por el que no debemos recolectar setas en zonas que puedan tener este tipo de contaminación. Son imprescindibles en el reciclaje de la materia orgánica muerta en el bosque, integrando de nuevo estos nutrientes en los ciclos biológicos del ecosistema. Cerca del 80% de la plantas depende de las simbiosis a través de micorrizas de hongos; trufas, leguminosas y orquídeas son ejemplo de ello.

El Carrascal, nuestro monte, es sin duda un lugar privilegiado en riqueza biológica y biodiversidad. En el año 2000 se encuentra en Quintanilla la seta Calocybe onychina, primera cita registrada en Valladolid. Este mismo año encontramos dos nuevos registros de setas que no habían sido vistas en nuestra provincia. Sabemos que cada día se encuentran nuevas propiedades medicinales en esos increíbles seres vivos que son los hongos, y esto sin duda es un valor económico y cultural más de nuestro bosque. Son muchos los beneficios que un bosque maduro como el Carrascal y su aprovechamiento sostenible pueden proporcionarnos. La trufa negra es sin duda un claro ejemplo de desarrollo sostenible. Proyectos de estas características permiten la conservación de encinares a la vez que se obtienen importantes beneficios económicos. A 1.000 euros el kilo de trufa negra implica poder obtener 17.000 euros de beneficio por hectárea de bosque, frente a los escasos 300 o 400 euros obtenidos, por ejemplo, por la misma superficie dedicada al cultivo de cereal una vez roturado este bosque.

(Calocybe onychina) primera cita de esta seta
del año 2000 en la provincia de Valladolid.

Son muchas las amenazas que acechan a nuestros bosques y su destrucción significa una gran pérdida de recursos económicos que posibilita esta compleja vida. Ojalá seamos capaces de aprender de las sabias micorrizas, que unen los hongos con las raíces de las plantas, beneficiándose ambos organismos para mejorar sus vidas.

Nº 11 - INVIERNO 2014

lunes, 13 de junio de 2016

Mi gato tiene genes de leopardo

(Izqda.) Felis silvestris lybica.
(Dcha.) Prionailurus bengalensis.

Todos los gatos domésticos descienden del gato salvaje africano (Felis silvestris lybica), el primero en ser domesticado en Oriente Próximo con el comienzo de la agricultura. Pero hubo un tiempo en que el gato leopardo asiático (Prionailurus bengalensis) también convivía con los humanos en China. Ahora, el felino vuelve a colarse en los hogares a través de su híbrido, el gato de Bengala.

Agencia SINC
9 abril 2016

El gato es la mascota más popular del mundo: cuenta con 500 millones de representantes y todos descienden de la forma africana y próximoriental del gato salvaje Felis silvestris lybica. El interés del hombre por este felino data de lejos. La historia de su domesticación se remonta a hace unos 10.000 años con el comienzo de la agricultura en Oriente Próximo.

Con la producción y almacenamiento de cereales y vegetales, se expandieron varias especies de ratones que pudieron justificar la aparición de gatos en los poblados humanos. «La historia de la domesticación es sin lugar a dudas una obra con tres actores que no ha dejado de interpretarse desde entonces», señalaba en la revista francesa La Recherche Jean-Denis Vigne, del Centro Nacional de Investigación Científica del país galo.

Existen más pruebas del acercamiento de este pequeño felino al ser humano hace unos 5.500 años. Los restos óseos de gato hallados en el año 2001 en la provincia de Shaanxi, al norte de China, generaron controversia: ¿Se trataba de un nuevo ejemplo de domesticación o de una importación de gatos de Oriente Medio a China?

En un estudio publicado recientemente en la revista PLoS ONE científicos de varias nacionalidades han tratado de determinar la especie a la que pertenecían los huesos. Lo han hecho analizando su morfometría geomética, en ausencia de ADN antiguo. Los resultados sorprendieron a todos: los huesos pertenecían al gato leopardo asiático (Prionailurus bengalensis) y no a Felis silvestris lybica.

Este felino salvaje está aún muy extendido en Asia oriental frecuenta las zonas con mucha presencia humana. Hace miles de años, este pariente lejano del gato salvaje occidental pudo sentirse atraído por la proliferación de ratones que se aprovechaban de los excedentes de cereales.

Ubicación de los asentamientos chinos
y cráneo de gato leopardo hallado en ellos.

El estatus doméstico del gato leopardo parece haber durado poco, ya que todos los gatos domésticos que viven hoy en China están genéticamente relacionados con Felis silvestris lybica y no con Prionailurus bengalensis, dicen los autores, liderados por Vigne. Pero el gato leopardo sigue muy vinculado al ser humano. Su reciente hibridación le ha vuelto a introducir en los hogares de todo el mundo.

El gato leopardo reconvertido a mascota

El híbrido entre este gato leopardo asiático y el gato doméstico (Felis silvestris catus) —tipo abisinio o birmano— dio lugar al gato de Bengala, «un animal de imponente apariencia con el temperamento de un gato doméstico. Muchos gatos de Bengala encajan en esta descripción», señala a SINC Leslie A. Lyons, científica que estudia esta raza desde hace 30 años en el departamento de Medicina y Cirugía Veterinarias en la Universidad de Missouri (EE UU).

Aunque existen algunas referencias de finales del siglo XIX y principios del XX sobre los primeros cruces de ambas especies, no es hasta los años 60 cuando Jean Mill, considerada la reina de los gatos de Bengala, cruzó deliberadamente ejemplares de gato doméstico y gato leopardo con un objetivo: detener el tráfico ilegal de gatos salvajes en Asia.

Estos felinos eran perseguidos por su piel y las crías enviadas a tiendas de mascotas de todo el mundo. Pero la mayoría terminaba en zoos o se escapaban. «Al poner un abrigo de leopardo a un gato doméstico, el mercado de mascotas quedaría satisfecho y disminuiría la caza furtiva de especies salvajes», decía Mill en una revista especializada en gatos en 1991.

Gato de Bengala.

Pero su atractivo pelaje pardo amarillento con manchas en forma de rosetones negros, tan característico del felino salvaje, no siempre fue la razón de su hibridación. En los años 70, Willard Centerwall, licenciado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale (EE UU) y apasionado de los felinos, utilizó este híbrido para ampliar sus estudios sobre humanos con un sistema inmune comprometido por enfermedades congénitas, VIH, leucemia y linfoma; ya que la leucemia felina actúa de la misma manera que la humana.

El investigador, especializado en el estudio de estas enfermedades y autor de numerosas publicaciones en la revista Journal of Heredity, crió gatos leopardo asiáticos —que no tienen el virus de la leucemia felina integrado en su sistema— con gatos domésticos —que no presentan resistencia a este virus y trasmiten la enfermedad a sus crías— para comprobar si los híbridos heredarían la resistencia genética a la leucemia felina. Al final no resultaron ser inmunes, pero a esta primera generación de gatos de Bengala se les tuvo que encontrar un hogar. Acabaron siendo acogidos por Mill.

De forma paralela, el zoólogo William Engle, que dedicó parte de su vida a la crianza del gato de Bengala, también contribuyó a la expansión del híbrido. Para él, la única forma de mantener los genes de gatos exóticos era cruzarlos con animales domésticos. Fue el propio Engle quien dio nombre a la raza, cuyo registro fue aceptado en primer lugar en la American Cat Fanciers Association.

En 1983, la raza fue reconocida por la International Cat Association gracias a Jean Mill. Sin embargo, el gato de Bengala sigue sin estar aceptado en uno de los mayores registros de animales domésticos, el Cat Fanciers' Association, por su antepasado salvaje. ¿Pueden estos animales híbridos considerarse realmente una mascota?

Vivir con un animal medio salvaje

«Esta cuestión inofensiva se puede complicar cuando algunos introducen en sus hogares animales salvajes o cruces entre especies salvajes y domésticas», explica a SINC Juan Vicente Delgado Bermejo, investigador en el departamento de Genética de la Universidad de Córdoba.

«Los animales salvajes y en menor medida, sus cruces, están predispuestos a la agresividad y a respuestas imprevisibles a estímulos», afirma Delgado Bermejo. Es lo que ocurre por ejemplo con el perro lobo, un cruce que lleva produciéndose de manera natural desde hace miles de años. Existen evidencias de que estos cruces siguen produciéndose en la actualidad en la península Ibérica, lo que podría poner en peligro a las poblaciones naturales, aunque tanto perros como lobos ibéricos forman dos entidades genéticas bien diferenciadas.

Perro lobo checoslovaco.

Según un estudio publicado en Molecular Biology las dinámicas de hibridación en las poblaciones se producen entre perros y lobas, pero más importante aún es que el equipo, liderado por la Universidad de Oporto (Portugal), observó una población que muestra un caso continuo de clases híbridas en paquetes mixtos.

«Esto indicaría que hemos subestimado la hibridación», sugieren los autores. De confirmarse este patrón, la introgresión (movimientos de genes de una especie a otra) estaría permitiendo que las poblaciones de lobos con genes de perros domésticos se adapten a hábitats altamente humanizados del sur de Europa.

El caso de los gatos híbridos no produce la misma inquietud que los perros lobos, porque «no son tan agresivos y no harían tanto daño al humano», subraya Leslie Lyons. Sin embargo, cuando se eligen los híbridos para criar, se escogen los gatos con la coloración de pelaje y las marcas más llamativas. Pero «no se dan cuenta de que pueden estar eligiendo los genes del gato de leopardo: se fijan en la imagen (el fenotipo) y no en su genética (el genotipo)», explica la genetista.

A pesar de todo, «hay muchos más genes de gato doméstico que de gato leopardo en el de Bengala, aunque algunas de las asombrosas manchas procedan del felino salvaje», añade la experta. Para ella, la verdadera preocupación llega cuando se manipula al gato leopardo en un entorno que no es el suyo y se cuestiona la posesión legal del animal.

Consecuencias genéticas de la hibridación

Al cruzar especies domésticas y salvajes pueden existir barreras anatómicas que los imposibiliten. «En otros casos son incompatibilidades fisiológicas y también genéticas. No obstante, algunas de estas se pueden vencer con la manipulación genética y reproductiva», aclara Juan Vicente Delgado Bermejo.

La mula, un híbrido entre burro y yegua, es estéril porque burros y caballos tienen distinto complemento cromosómico. «El híbrido tiene un complemento impar que dificulta la meiosis [proceso de división de las células reproductoras], aunque excepcionalmente hay casos de fertilidad mular», admite el experto.

Por la compatibilidad de los complementos cromosómicos entre perros domésticos y cánidos salvajes, los cruces han dado lugar a crías fértiles. En el caso de la hibridación artificial entre ambas especies, como el perro lobo checoslovaco, «la primera generación presenta unos caracteres intermedios entre perro y lobo, y si en el futuro los animales van apareándose solo con perros, los caracteres salvajes se van diluyendo generación a generación hasta desaparecer», recalca el científico de la UCO.

En otras especies puede darse la misma incompatibilidad. «Los primeros cruces entre gatos domésticos y gatos leopardo produjeron gatitos de los que los machos eran estériles y la hembras no. Y esto ocurre con la mayoría de los híbridos», confiesa Lyons.

Una vez que la raza se afianza generación tras generación, los animales mitad domésticos y mitad salvajes entran en los hogares, y pocos dueños se cuestionan las limitaciones éticas que su adquisición plantea.

«Yo entiendo que los cruces espontáneos como el perro lobo o el cerdo jabalí son éticos en sí mismos, ya que los permite la naturaleza. También los cruces con fines zootécnicos como el mulo», confiesa Delgado Bermejo. Pero los cruces indiscriminados que exigen manipulación genética y reproductiva siguen planteando dudas.

En el caso del gato de Bengala, la Cat Fanciers' Association ya ha empezado el proceso de reconocimiento de la raza y permitirá en el próximo espectáculo del 30 de abril de 2016 exhibir y examinar a los ejemplares, aunque aún no podrán ganar premios.