domingo, 12 de abril de 2009

Las voces del Infierno

En el programa Cuarto Milenio del pasado 22 de marzo nos hablaron de una supuesta grabación en la que se oían sonidos, como gritos humanos, que unos científicos rusos hicieron a finales de los ochenta a unos catorce mil metros de profundidad... Muy a la zaga a como hace unos años, el locutor radiofónico estadounidense, Art Bell, la mostró (dándole su aureola de misterio) en su programa Coast to Coast AM.

Ambos presentadores, nos vienen a contar una extraña historia, que se dio a conocer en la publicación finlandesa Ammenusastia, un grupo de geólogos soviéticos en un pozo excavado en la Península de Kola ¿en plena Siberia?, al alcanzar los 14 kilómetros de profundiad, el taladro que utilizaban comenzó a girar más rápidamente, señal de haber encontrado una gruta (y aseguraban que había unos 1.100 ºC de calor). Bajaron un micrófono y oyeron esto:


El jefe del proyecto, un tal Dimitri o Viktor Azzakov, aseguró que se asustó, como el resto del equipo, porque no se lo creían: habían llegado a las mismas puertas del Infierno. Lo que estaban escuchando eran las voces de los condenados.

La noticia se difundió a este lado del «Telón de Acero», especialmente por medios fundamentalistas religiosos y la cadena de televisión evangélica TBN (Trinity Broadcasting Network)... y ¡cómo no! por las publicaciones esotéricas y pseudocientíficas. ¡Todo esto es sospechoso!

La susodicha perforación existe, es el Pozo Superprofundo SG-3, que se comenzó a excavar en 1970 (coincidiendo con el centenario del nacimiento de Lenin, la Unión Soviética quiso dejar en rídiculo a su potencia rival: los Estados Unidos) para estudiar las rocas de 2.700 millones de antigüedad, al norte de Carelia, en la Península de Kola, cerca de la frontera noruega y a unos diez kilómetros de la ciudad de Zapoliarni. Se perforaron varios pozos, pero éste es el más profundo, y el mayor del mundo*, alcanza los 12.262 metros (para nada los 14 kilómetros del relato). En 1974 llegaron a los 7.263 metros, en 1979 sobrepasó el record anterior que estaba en los 9.583. En 1983 a los 12.066 metros se paró temporalmente debido a unos derrumbes, para volver a perforar desde los siete mil, al año siguiente. En 1990 alcanzaron los 12.262 pero, por problemas técnicos y financieros —la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS— en 1992 se acaba el experimento.

Las temperaturas que detectaron fueron como mucho de 200ºC, para nada los mil que se contó. El tal doctor Azzakov no existe, pues quien estaba al mando era D. Guberman y su ingeniero jefe, I. Vasilchenko. De la supuesta publicación finlandesa, ni rastro (en Finlandia se cuenta que la noticia salió en unos periódicos rusos extraoficiales, y de los que no hay tampoco pista alguna). De micrófonos y grabaciones, nada. En abril de 1990 salió un artículo sobre el tema, firmado por Stan Miller, en el semanario humorístico Weekly World News, y nada más (esta ya desaparecida publicación poco seria, está desacreditada como base de información alguna). Lo único que es cierto, que detrás de todo este auténtico fraude están las fanatizadas iglesias fundamentalistas protestantes norteamericanas, y a la cabeza la TBN, que desde 1997 difundió la mentira, por Internet, como ejemplo del triunfo del mundo cristiano sobre el ateísmo.

Y si a éstos los juntamos con los amantes de lo paranormal y el misterio, de los extraterrestres (los ángeles y demonios de la Nueva Era), los fantasmas, mánticos y demás «fauna», y ya tenemos un buen potaje magufo-meapilas.

*Aunque se le pueda considerar el más profundo verticálmente, en mayo del pasado año, frente a las costas de Qatar, el pozo BD-04A de la Maersk Oil llegó a los 12.289 metros; eso sí. inclinados y no verticales.

El espectro electromagnético según Cuarto Milenio

En el mismo programa comentado de «Friker» Jiménez y con el mismo invitado, el periodista «científico» del ABC, José Manuel Nieves, además de comentar sobre rocas con una antiguedad de más de 6.500 millones de años (más que los que tiene nuestro planeta: estimados en los 4.500 millones) y escuchar «ruidos» del Sol, Jupiter, Saturno o los cuásares —que son en realidad frecuencias electromagnéticas transformadas en sonido—, nos explican con un gráfico que el espectro electromagnético tiene en un extremo los ultrasonidos y en el otro los ultravioletas. Confundiendo ondas electromagnéticas con ondas mecánicas (acústicas).