domingo, 10 de octubre de 2010

Sin la Ciencia no hay Revolución

En consonancia con el compañero Sorrow, y como refuerzo, tambien me sumo a la crítica de la anticiencia y la tecnofobia que ocurre últimamente dentro del mundillo libertario.

He sido siempre muy escéptico en considerar que los adelantos científicos y tecnológicos sean la panacea de la humanidad. En estos tiempos vemos, y hemos visto, que en contra de lo que se creía han generado más desigualdades e injusticias sociales entre los habitantes del planeta. Pero esto no quiere decir que la tecnología y la ciencia sean perjudiciales. Son neutras, ni positivas ni negativas, solamente depende la aplicación que hagamos de ellas y de a quienes benefician. Gracias al avance científico salimos de la ignoracia y la superstición que suponía la opresión oscurantista religiosa. La revolución copernicana nos mostró que no somos el centro del universo: la Tierra es un planeta que gira alrededor de una estrella, el Sol, y no al revés; el Sol es una estrella más de las que forman parte de una galaxia, la Vía Láctea; y el universo tiene millones de galaxias. La revolución darwiniana nos dice que somos una especie biológica más, Homo sapiens, que estamos emparentados con el resto de los seres vivos y que hemos evolucionado con ellos, somos parte de la naturaleza. Y hasta Freud nos vino a decir que tenemos instintos animales. Los conocimentos en Biología nos han traido también la medicina moderna, evitando así la muerte y el sufrimiento de millones de seres humanos. De la misma forma el progreso también vino acompañado de lo negativo, como el desarrollo del armamento y, por ende, de las guerras, o de la contaminación de la Biosfera. Como ya dije todo depende de su aplicación.

El viejo Bakunin ya nos lo decía y lo tenía bien claro, en contraposición al confusionismo de hoy en día:
No culpemos a las consecuencias, volvámonos hacia las causas de raíz. La ciencia de las escuelas es el producto del espíritu burgués; y los representantes de esta ciencia nacieron, crecieron y fueron educados en un medio burgués bajo la influencia del espíritu y los intereses exclusivos de la burguesía. Por consiguiente, es lógico que esta ciencia, así como sus representantes, sea enemiga de la emancipación real y plena del proletariado, y que sus teorías económicas, filosóficas, políticas y sociales, elaboradas coherentemente dentro del mismo espíritu, tengan como única meta demostrar la incapacidad de las clases trabajadoras y la misión gobernante de la burguesía hasta el fin de los tiempos, porque la opulencia le proporciona conocimiento y el conocimiento, por su parte, le proporciona la oportunidad de enriquecerse todavía más.

¿Cómo pueden romper los trabajadores este círculo vicioso? Naturalmente, deben adquirir conocimiento y tomar posesión de la ciencia, poderosa arma sin la cual pueden desde luego hacer revoluciones, pero no erigir sobre las ruinas de los privilegios burgueses la igualdad de derechos, la justicia y la libertad que constituyen la verdadera base de todas sus aspiraciones políticas y sociales.

Podemos hacer de la Técnica y de la Ciencia algo destructivo o reforzador de la explotación de los seres humanos y el agotamiento de los recursos naturales, como de lo contrario: la defensa de la Igualdad y la Libertad sociales. Esto depende de nosotros.

Pero últimamente dentro del movimiento anarquista hay unas corrientes como la primitivista de John Zerzan, que ensalza la vida de los cazadores-recolectores del Paleolítico en contraposición a la vida moderna; o la de un tal Félix Rodrigo Mora que idealiza el mundo rural de la Edad Media (en pleno feudalismo) criticando el mundo urbano, cuando ha sido en las ciudades, y no en el campo, donde surgieron los adelantos y las revoluciones científicas, técnicas y sociales. Claro que el progreso trajó en el siglo XIX el capitalismo, pero también surgieron sus opuestos: el anarquismo y el socialismo. Personajes de esta calaña sólo acarrean confusión y fomentan la ignorancia, al defender como los antiguos y los reaccionarios el recuerdo de una fantasiosa Edad Dorada del pasado o el lamento de un Jardín del Edén perdido.

10 comentarios:

Pavel dijo...

También me sumo con vosotros a la defensa de la Ciencia dentro del anarquismo:

http://grupostirner.blogspot.com/2010/10/el-lugar-del-anarquismo-en-la-ciencia.html

Mucho charlatán que anda suelto da la sensación que está transformando al Movimiento Libertario en una secta de magufos.

Pirrón dijo...

¿Metafìsicos en la anarquia? Vivir para ver... si Bakunin levantara la cabeza a cuanto perroflauta lo pondría en su sitio.

Toni dijo...

Totalmente deacuerdo, la ciencia no es una enemiga, la ciencia es la herramienta para combatir la superchería y otros lastres que entorpecen a la humanidad. La ciencia puesta en servicio de ciertos intereses si es dañina, pero no la ciencia como concepto.

Un fuerte saludo.

cineypoesia dijo...

Justo cuando el signo de los tiempos refrenda aún más la naturaleza imparable del anarquismo, visto por ejemplo en el desarrollo intrínsico de internet, hay quien se empeña en dar salida a sus pulsiones autodestructivas automarginalizando al movimiento a través de signos de una ideología esotérica como el anarcoprimitivismo, la tecnofobia o el ritual vegano antinatura.

Lo lamento profundamente porque para estas ideas progreses hay que estar marcando distancias constantemente no sólo con los de enfrente sino con los de al lado.

Con los de abajo a la izquierda no ;)

Salud

KRATES dijo...

A veces, es preferible estar solo que mal acompañado. A los de enfrente les puedes ver venir y hasta esquivar, pero los de al lado te pueden hacer una mala jugada sin verla ni esperarla.

soulero-61 dijo...

A ver, con lo que respecta a toda esa amalgama de tendencias ("primitivismo"; "anti-tecnología"; "neo-luddismo"; "anticivilización";...), yo adoptaría una postura intermedia, ni de rechazo absoluto ni de incondicional aprobación.

Por supuesto que no hay nada más humano que el ansia de conocimiento y porsupuesto también que la razón es el único método de acercamiento y dilucidación de la "verdad". Pero no es menos cierto que en gran medida la ciencia y la técnica han prestado una enorme servidumbre al Poder, legitimando la injusticia y todo tipo de barbaridades, desde las pseudociencias sociales hasta la economía, justificando el neoliberalismo, el racismo, el clasismo o, como denuncia F. Nobles, la enajenación del trabajador asalariado del más mínimo margen de participación en "su" trabajo por parte de la Tecnocracia. O, como denuncia N. Postman, de un lado el carácter paracientífico y usurpador de muchas pseudociencias y de muchas "tecnologías camufladas" (i.e. los tests de C.I. o las "encuestas") y el nivel en que las nuevas tecnologías están usurpando el campo que no les corresponde hasta el punto de convertirse en "la cola que mueve al perro" (i.e., geógrafos convertidos en operarios de terminal informática, especializados en un mero software de restitución fotogramétrica; diseñadores y arquitectos angustiados por el constante cambio y profusión de hardware y software, sin tiempo para proyectar, que es "su" profesión...).

En definitiva, no andamos precisamente sobrados de críticos de la tecnología y tan abominable es la tecnofobia ciega como la tecnofilia a ultranza o la visión de la ciencia y de la técnica como panaceas.

Los ludditas, se levantaron a causa de que la mecanización supuso el quedarse sin lo único que poseían, a saber: su CUALIFICACIÓN PROFESIONAL; del mismo modo que la fotocomposición supuso al tipógrafo - cajista quedarse relegado a la condición de "analfabeto"... No eran tecnófobos en modo alguno, como pretenden los neo-ludditas.

Salu-2

KRATES dijo...

Por eso he dicho que la Ciencia y la Tecnología son neutras, depende del uso que hagamos de ellas. Se puede deducir que mi postura también es intermedia, nunca he negado que tales «obras» del comportamiento humano también se hayan utilizado al servicio del Poder. Sólo que el método científico es necesario para comprender mejor el mundo que nos rodea, ¿o volvemos a la magia y la superstición?

soulero-61 dijo...

Quién está (aquí por lo menos) abogando por el retorno al oscurantismo?

1- No admito que se diga en tiempo presente "la tecnología ES neutra". Admito que DEBERÍA SER neutra.

2- Hoy, la tecnología es intrínsecamente misántropa: odia lo "manual" y lo "intelectual humano" (i.e., Vladimir de Semir en La Vanguardia "La Geología YA NO es la ciencia del martillo!!"; o los defensores de la I.A. Fuerte, atribuyendo "inteligencia" a un termostato. Léase la obra del Nobel de Física Roger Penrose "La nueva mente del eperador", para una visión sinóptica y bien argumentada de lo que pretendo decir.

3- Algunos libertarios que se autoproclaman "anticivilización", esgrimen argumentos en nada desdeñables, por cuanto consideran que, más allá de cierto nivel de complejidad tecnológica, ésta conlleva la ultra-especialización / división del trabajo y, ésta a su vez, conlleva jerarquías y estructuras de Poder (por muy "asambleario" que éste pretenda ser).

Salu-2

KRATES dijo...

La Tecnología en un sistema capitalista está al servicio del Capital, muchos avances técnicos actuales han surgido dentro del sistema capitalista; pero el método científico no debería ser cuestionado ni atacado, creo yo que es lo que dicho. Ya dije, en su momento, que no las considero una panacea, pero tampoco debería rechazarlas.

Ya sé que la especialización y preparación técnica implica mayor desigualdad entre los profesionales cualificados y los no cualificados... pero unos conocimientos de física u otra rama del saber no nos perjudicaría, sino todo lo contrario.

Yo soy el primero que no acepta una élite de científicos y tecnócratas que nos dirigan, soy más partidario de la difusión del conocimiento para todos, incluso fuera del mismo sistema educativo, dentro de otros resortes sociales, en vez de algunos deportes y espectáculos absurdos de masas.

Pavel dijo...

Decía en un libro Ángel J. Cappelletti sobre el anarcosindicalista alemán Rudolf Rocker:

«Rocker no entendía la militancia anarquista como adoctrinamiento ni como mera propaganda. Creía que elevar el nivel cultural de los obreros constituye de por sí una tarea revolucionaria; estaba convencido de que la belleza y la verdad son siempre factores de liberación humana.»

Enseñar, aprender Ciencias no tiene nada de malo. Difundir lo contrario, la superstición, la ignorancia y la religión, sí lo tiene. ¡Creo yo!