domingo, 14 de diciembre de 2014

Especiesismo


Ética de la supremacía humana

Por RICHARD MILNER

Años antes de publicar El origen de las especies (1859), Charles Darwin había llegado a la conclusión —contraria a las creencias dominantes de su tiempo— de que la especie humana no es algo aparte y distinto del resto de la naturaleza. Nuestro parentesco con otras especies fue en aquel momento una idea chocante, apuntada en el cuaderno de notas personal de Darwin (1837):
Si damos vía libre a nuestras conjeturas, los animales, nuestros hermanos y compañeros en el dolor, la enfermedad, la muerte, el sufrimiento y las hambrunas —nuestros esclavos en los trabajos más fatigosos y compañeros en nuestras diversiones—, podrían compartir nuestro origen en un antepasado común; es posible que todos estemos atrapados en la misma red.
Darwin dedicó gran parte de su vida a proporcionar una base científica a su «conjetura» poética. Más de un siglo después, le parentesco bien probado entre todos los seres vivos impulsó al filósofo australiano Peter Singer a proponer el término especiesismo en su libro Animal Liberation (Liberación animal) (1975), documento fundcional del actual movimiento de los derechos de los animales.

Aunque le habían precedido muchos defensores decididos del trato humano con los animales, entre ellos los miembros del influyente movimiento del siglo XIX contra la vivisección, al reformular el problema en la década de 1970, Singer pulsó una cuerda sensible.


Siguiendo los pasos de causas políticas de tanto éxito como la de los derechos humanos y de la mujer y la campaña contra el racismo y el sexismo, Singer redefinió el trato dado a los animales en función de sus derechos.

El racismo es la creencia en que los demás grupos humanos son inferiores al propio y se les ha de negar, por tanto, un trato igual. De manera análoga, el «especiesismo» es la creencia en que todos los seres vivos no humanos son de valor «inferior» y el ser humano tendría el derecho de matarlos, comerlos, destruir sus hogares o experimentar con ellos sin restricción. (El término speciesism, «especiesismo» [«especieísmo» o «especismo»], fue acuñado por el psicólogo británico Richard Ryder, un antiguo experimentador que lucha ahora contra los experimentos innecesarios y crueles.)

«Cuando digo que los animales deberían tener derechos, no me refiero a los mismos derechos que las personas», explica Joyce Tischler, director de la Fundación para la Defensa Legal de los Animales. En palabras de un periodista, «los cerdos nunca se interesarán por la libertad de religión», pero les gustaría no ser encadenados, despiezados y comidos. Durante una conferencia en un instituto de enseñanza media, u estudiante le hizo recordar a Tischler una actitud que impregna toda nuestra cultura. Sus jóvenes oyentes sentían simpatía hacia su defensa de los derechos de los animales, hasta que un niño de sexto se levantó y recordó a sus compañeros: «¿Os dais cuenta de que está hablando de nuestras hamburguesas?».

DICCIONARIO DE LA EVOLUCIÓN
(1995)