domingo, 26 de octubre de 2008

Sánchez Dragó, el censor

Cada vez que este «anarquista de derechas», como a veces ha llegado a autodefinirse el pseudointelectual de Fernando Sánchez Dragó, por el motivo que sea, menciona algo sobre el concepto de la Libertad, siempre recurre a una cita: «Decía Bakunin, fundador del anarquismo, que la libertad de las personas termina donde empieza la libertad del prójimo». ¿Pero qué dice tal personajillo mediático? Si el ruso Mijail Bakunin nunca dijo tal insensatez, su visión era la opuesta: «En fin, el hombre aislado no puede tener conciencia de su libertad. Ser libre, para el hombre, significa ser reconocido, considerado y tratado como tal por otro hombre, por todos los humanos que le rodean.»

Sánchez Dragó además de escribir libros, salir como tertuliano por televisión y vivir del cuento, también se atreve por Internet y tiene su propio Blog, El blog de Fernando Sánchez Dragó, donde también transmite sus opiniones personales. En una entrada del 8 de enero de 2006 escribió una queja dirigida a una ministra: Firmo la carta a la Ministra de Sanidad, en la que termina utilizando la susodicha frase. Pues bien, cansado de haberle leído y escuhado decir varias veces semejantes palabras (que algunos atribuyen a Confucio y otros a Rousseau, pero realmente es de autoría anónima), le escribo, aunque tarde, un comentario en el que le digo que Bakunin nunca dijo tales palabras, sino lo contrario. Y le añado este texto del mismo Bakunin como prueba y ejemplo:

«Yo no soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de los demás, lejos de restringir o de negar mi libertad, es, por el contrario, su condición necesaria y su confirmación. Me vuelvo libre, en el verdadero sentido, sólo gracias a la libertad de los demás: cuanto mayor es el número de personas libres que me rodea y más profunda y más grande y extensa su libertad, más profunda y mayor se torna la mía. Por el contrario, es la esclavitud de los hombres la que establece una barrera para mi libertad, su bestialidad implica la negación de mi humanidad porque, lo repito nuevamente, puedo considerarme una persona libre sólo cuando mi libertad, o sea, mi dignidad y mi derecho humano, cuya esencia es no obedecer a nadie y seguir la guía de mis propias ideas, es reflejada por la conciencia igualmente libre de todos los hombres y vuelve a mí, confirmada por el asentimiento de todos. Mi libertad personal, así confirmada por la libertad de todos los demás, se extiende al infinito.»

¿Sabéis la respuesta que me da...? La censura.

¡Vaya, Fernandito! ¿Con qué con esas vas? Cómo se ve que eres un ególatra elitista, que se cree un genio superior y no admite réplicas por parte del común, como yo, aunque tenga un argumento sólido que contradice tu creencia.

Post scriptum:

He vuelto a escribir el mismo comentario de Bakunin en la entrada del Blog de este personaje, y ha vuelto a ser borrada. Un auténtico censor arrogante...

Y, cómo no, el 22 de julio de 2009 ha vuelto a aceptarlo, tras una segunda intentona (¿se habrá dado cuenta de este escrito?).

8 comentarios:

Radowitzky dijo...

Oh mortal, como osas cuestionar los motivos que llevan al Gran Genio Dragó, primero, a atribuir citas a quienes no corresponde, y, en segundo lugar, a borrar tu comentario.

Has interpretado mal... donde Bakunin dice que la libertad de los demás no limita la propia está diciendo, en realidad, que la libertad de los demás sí limita la propia. Ésto puede parecer contradictorio para una mente no entrenada, pero no para un cerebro superior como el del genio Fernando Sánchez Dragó. De modo que Bakunin sí dijo la frase recogida por El Gran Genio, aunque expresada de manera que parece que está diciendo lo contrario.

Cuan correcto ha sido borrar tu errónea observación, pues de lo contrario otros no iniciados en el conocimiento supremo podrían haber tomado en serio tus palabras y cuestionar las de Él, lo cual nos llevaría a la herejía, al caos y, Dios no lo quiera, al anarquismo no de derechas (falso anarquismo, por supuesto).

Que nadie se equivoque. Mijail Bakunin fue discípulo de Fernando aunque el ruso muriese en el año 60 antes de Dragó... otro maravilloso misterio de fe. Todo lo que dijo, hizo y aprendió el tal Bakunin se lo debe a Nuestro Señor Fernando el Grande.

Todo está como debe estar, todo va como tiene que ir, todo sigue como tiene que seguir. Amén.

KRATES dijo...

Como no lamo el culo ni idolatro a tal ser superior, me censura. Es un reflejo de su gran naturaleza divina que yo he osado transgredir. Y, por ello, he sido condenado al silencio absoluto del mundo de los muertos...

Radowitzky dijo...

Observo con satisfacción que vas enmendando tu conducta y vuelves al redil de la verdadera fe, reconociendo la esencia superior de Sánchez Dragó.

Estoy muy contento, veo que nadie es irrecuperable.

P.D.: no se dice "lamer el culo", se dice "besar al santo". Poco a poco, poco a poco.

KRATES dijo...

Y a su p... madre.

Radowitzky dijo...

Es curioso, si buscas en Google "Fernando Sánchez Dragó" o "Fernando Sánchez Dragó Blog", sin entrecomillar, no aparecemos entre las diez primeras páginas de resultados... de hecho no sé cuando aparecemos porque a la décima página he dejado de mirar.

Ésto es terrible y a la vez descorazonador... empiezo a pensar, y a temer, que el Ectoplasma Santo (una de las tres personas de la trinidad dragoísta... las otras dos aún no sé que nombre tienen) no se encuentra entre nuestros lectores.

Oh Fernando, luz que nos guía... si estás ahí y nos lees, manifiestate. Dinos algo, acalla a esos infieles que cuestionan no ya tu divinidad sino incluso tu existencia (y, ya que estás, acaba con ellos... una divinidad que no extermina a nadie es un dios de chichinabo".

¡¡¡ DRAGO, HABLA A TU PUEBLO, DI ALGO !!!

Iglesia Dragoísta del Séptimo Día.

KRATES dijo...

¡Puedes hacer el favor de ya callarte¡Pesado, Dragoista del Séptimo Pedo!

KRATES dijo...

Si la libertad puece ser interpretada como la ausencia de coacción y restricción, o, también, como sinónimo de agradable. Entonces podemos relacionarla con la felicidad, y como pone en esta noticia realacionada con un estudio: «La posibilidad de ser feliz aumenta con la felicidad de los demás.»

Casí algo más parecido a lo que Bakunin decía y no el magufo del Sánchez Dragó.

KRATES dijo...

Aunque por lo menos el muy engreído, reconoce que no es anarquista —aunque lo fue—, como dice aquí (antes del antepenúltimo párrafo):

«¡Vaya por dios! ¡Y yo que no soy ateo ni católico, ni anarquista (lo fui. Dejé de serlo), ni monárquico, ni republicano! ¿Qué va a ser de mí?»