sábado, 6 de septiembre de 2014

6 de septiembre – Día Internacional de Sensibilización sobre los Buitres

Nuestros cuatro buitres ibéricos.

Denunciamos las graves amenazas que sufren los buitres

La incipiente utilización de fármacos (diclofenaco) para uso veterinario en el ganado podría provocar la muerte de miles de buitres. También podría afectar a otras grandes rapaces gravemente amenazadas como águilas o milanos. Únicamente 10 CCAA cuentan con una normativa para permitir a los ganaderos el depósito de cadáveres en el campo que asegure la alimentación de las carroñeras, y sólo Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, La Rioja y Navarra están concediendo autorizaciones. España cuenta con el 90% de la población europea de las 4 especies de buitres del continente: buitre negro, buitre leonado, alimoche y quebrantahuesos.


El 6 de septiembre se celebra el Día Internacional de Sensibilización sobre los Buitres International Vulture Awareness Day (IVAD). Estas rapaces son conocidas como necrófagas o carroñeras por alimentarse de animales muertos y en España hay cuatro especies: el buitre negro (Aegypius monachus), el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche común (Neophron percnopterus) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). España tiene una gran responsabilidad en su conservación a nivel europeo, ya que más del 90% de los individuos que habitan y se reproducen en el continente europeo lo hacen en España.

Entre las principales amenazas que afectan a las rapaces necrófagas destacan la aprobación por parte del Ministerio de Sanidad de un fármaco de uso ganadero que exterminó a los buitres del subcontinente indio, los envenenamientos por uso ilegal de cebos envenenados, la falta de carroñas por la reducción de sus fuentes de alimento, las colisiones con tendidos eléctricos o con aerogeneradores y el furtivismo.

El uso ilegal de cebos envenenados provoca la muerte de miles de ejemplares de fauna silvestre todos los años. De acuerdo con los datos analizados por SEO/BirdLife, entre los años 2005 y 2010 se recogieron y analizaron los cadáveres de 575 buitres leonados, 133 buitres negros, 69 alimoches y 13 quebrantahuesos. Si tenemos en cuenta que, en términos generales, se encuentran únicamente entre un 7 y un 10% de los animales realmente envenenados, esos datos suponen sólo la punta del iceberg. La aprobación de planes de acción de lucha contra el uso ilegal de veneno por parte de las comunidades autónomas es indispensable para erradicar esta práctica arraigada en nuestros campos.

Esta delicada situación podría agravarse tras la aprobación en España, en 2013, del uso de un medicamento antiinflamatorio de uso veterinario, el diclofenaco, que añade un peligro adicional. Este fármaco, tremendamente tóxico para los buitres y otras rapaces, ya fue responsable de la desaparición, en una década, de más del 99% de los buitres en el subcontinente indio, en una de las mayores mortalidades registradas en la historia. A pesar de los esfuerzos de las ONG, lideradas por BirdLife, para la retirada del producto antes de que haya una catástrofe, la Agencia Española del Medicamento y el Magrama no llegan a ningún tipo de acuerdo para solventar el problema y prohibir definitivamente la administración de diclofenaco para uso veterinario. Mientras tanto, el fármaco se está distribuyendo por todo el país, a pesar de contar con medicamentos alternativos de igual eficacia.

La situación es tan grave, en particular en la escasez de medios para la vigilancia ambiental, que desde SEO/BirdLife se hace una llamada de alarma, puesto que una eventual catástrofe podría producirse en cualquier momento. En este sentido, desde BirdLife International se ha lanzado una campaña a nivel internacional #banvetdiclofenac para solicitar la retirada del producto para su uso veterinario en todo el mundo y para recabar fondos y poder mejorar el conocimiento de los efectos de este fármaco en los buitres y otras especies.

Por otra parte, la eliminación sistemática del ganado muerto en el campo a raíz de la crisis de las vacas locas ha repercutido negativamente en las poblaciones de estas aves. Por una parte, el número de ejemplares que han ingresado en los últimos años en centros de recuperación de fauna silvestre a causa de problemas de desnutrición aumentó significativamente y por otra, las aves han tenido que recurrir a otras fuentes de alimento. Este es el caso de los ejemplares que se alimentan en vertederos, como ha podido comprobar SEO/BirdLife con los buitres negros de la colonia del Valle del Lozoya (Madrid), siendo la primera vez que se documenta en detalle este hábito en la especie. Además, esta falta de alimento ha provocado que localmente se hayan producido algunos conflictos con ganaderos a causa de algunos ataques de buitres leonados a reses enfermas o con dificultades motrices.

Comederos y muladares, beneficiosos para buitres y ganaderos

El cierre de comederos y muladares y la prohibición de abandonar buena parte de los restos de animales en el campo a partir de las leyes europeas dictadas por la crisis de las vacas locas, dejó a varias especies de rapaces carroñeras sin su principal fuente de alimento. Ante esta situación SEO/BirdLife pidió en 2007 ala Comisión Europea, a través de BirdLife International, medidas urgentes ante la situación crítica por la que pasaban estas aves, solicitando la modificación urgente del reglamento europeo que impedía el abandono tradicional del ganado que muere en el campo, para crear excepciones al menos, en aquellos lugares con importantes poblaciones de aves carroñeras, como es el caso de la península Ibérica, donde vive más del 90% de la población europea de estas aves.

El Real Decreto 1632/2011 que aprobó el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, reguló la alimentación de las aves necrófagas de interés comunitario. Según esta norma legal, cada comunidad autónoma, al tener las competencias en materia de gestión de fauna silvestre, debía aprobar su propia legislación autonómica para delimitar las zonas de protección para la alimentación de las necrófagas y regular la alimentación de las mismas.

Las consejerías con competencias en medio ambiente, de acuerdo con las autoridades sanitarias de las diferentes comunidades autónomas, tendrían que haber delimitado las «zonas de protección» y aprobado las obligatorias normas, para que pudiera autorizarse la alimentación de las especies carroñeras fuera de comederos o muladares. Pero hasta el momento, únicamente los gobiernos regionales de Andalucía, Aragón, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Catalunya, Navarra, La Rioja y la Comunidad Valenciana han aprobado sus propias normas autonómicas para designar sus zonas de protección. Otras comunidades han iniciado sus estudios para establecer esta delimitación, pero solo cuentan con borradores más o menos avanzados, como es el caso de Baleares, Extremadura (muy avanzado), Euskadi, Galicia o Murcia. Y otras ni eso.

Pero el problema no termina cuando se publica la norma autonómica, ya que lo más importante es el desarrollo práctico de la misma y el número de explotaciones extensivas autorizadas para suministrar cadáveres sin previa recogida. Actualmente, de las 10 comunidades autónomas que cuentan con una legislación propia, únicamente en cinco (Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Navarra y La Rioja) se están concediendo autorizaciones a las explotaciones extensivas para poder suministrar cadáveres en las Zonas de Protección. En las demás regiones, los requisitos y trabas administrativas que se les están imponiendo a los ganaderos están provocando que el desarrollo del Real Decreto 1632/2011 sea inviable y por lo tanto que su aplicación sea nula.

SEO/BirdLife considera urgente que se avance en esta materia para que las poblaciones de los buitres no se sigan viendo afectadas, y se facilite a los ganaderos la concesión de las autorizaciones.

Los colectivos de ganaderos que cuentan con explotaciones en régimen extensivo, podrían reducir sus costes de producción, eliminando los gastos asociados a los seguros agrarios asociados a la recogida y procesamiento de los cadáveres o a los costes derivados de los gastos de alquiler de la maquinaria para realizar los enterramientos las reses muertas. Este ahorro en la recogida, transporte y gestión de los cadáveres, dará también un respiro a las administraciones autonómicas, que también sufragaban una parte importante del gasto.

España, enclave crucial para la conservación de las carroñeras europeas

La península Ibérica tiene un papel fundamental en la conservación de las aves carroñeras, y concretamente en España se reproduce el 98% de la población europea de buitre negro, el 94% de buitre leonado, el 82% de alimoche y el 66% de la población europea de quebrantahuesos. De hecho uno de los grandes atractivos para el turismo ornitológico en España son estas aves ya que en el resto de Europa están extinguidas en muchos países o sus poblaciones son muy pequeñas y mucho menos diversas.

SEO/BirdLife trabaja en la conservación de los buitres ibéricos desde su fundación en 1954, hace 60 años. Ha coordinado los últimos censos nacionales de estas especies para saber cuántos hay y dónde están, trabaja intensamente contra el uso del veneno o el deterioro de su hábitat promoviendo el cumplimiento de las Directivas europeas en materia de conservación de este peculiar grupo de rapaces, alguna de ellas muy amenazadas. También, lleva más de quince años estudiando una importante colonia de buitre negro en la sierra de madrileña.

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