viernes, 28 de noviembre de 2014

Podemos, de antisistema de extrema izquierda a transversal y de centro

 

Por ARSENIO ESCOLAR
20 de octubre de 2014

En los cuarteles generales de los partidos tradicionales (PP, PSOE, IU, incluso UPyD o ERC), probablemente hoy lunes están aún más intranquilos con Podemos que el viernes pasado. En vísperas de la asamblea constituyente de la formación que lidera Pablo Iglesias, celebrada este fin de semana pasado, se albergaba alguna esperanza de que el modelo asambleario de organización le hiciera si no saltar por los aires sí al menos abrir fuertes fracturas internas que le mermaran mucho en su recorrido futuro. No ha sido así, al menos por ahora; habrá que ver si en las próximas semanas se desencadenan algunas disensiones en los círculos tras imponer el equipo fundador de Podemos una forma de organización más vertical que horizontal (parecida a la que critican en otros partidos) y matizar algunas de sus propuestas más radicales.

Ya no se habla, por ejemplo, de no pagar la deuda pública, sino de una reestructuración ordenada para «recuperar un nivel de endeudamiento y una senda de sostenibilidad de la misma que posibilite la recuperación de los niveles de bienestar de la población». El entrecomillado lo firmaría cualquier socialdemócrata. Ya no estamos ante una organización casi antisistema de extrema izquierda (véanse las propuestas aprobadas ayer [19 de octubre]) sino ante una formación que mantiene, es cierto, su discurso anticasta y de sublimación de la indignación ciudadana, pero que se dice trasversal y que, en palabras de Iglesias, aspira a ocupar «la centralidad del tablero». ¡Vuelve la mística del centro, ese centro en el que, según sociólogos y politólogos —los fundadores de Podemos lo son—, siempre se han ganado las elecciones en España!

Con estos nuevos planteamientos, lo que Podemos probablemente busca es asustar menos a una parte de esa enorme masa de electores indignada con los partidos tradicionales, pero temerosa de un cambio demasiado brusco, de una revolución.
Los que quizás sí se están asustando son sus partidos competidores, y al fin y al cabo todos lo son si realmente Podemos logra calar entre los ciudadanos como transversal. Ven que la formación de Pablo Iglesias no se conforma ni con el 8% de votos que tuvo en las europeas de mayo pasado ni con el 15%-18% que ahora le dan algunas encuestas; que quiere realmente «tomar el cielo por asalto» y que está convencida de que puede hacerlo.

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