miércoles, 29 de junio de 2022

Ante la variante Omicron, la inmunidad natural es ‎más eficaz que las vacunas

Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine asegura que frente a la variante ‎Omicron el hecho de haber de ‎haberse contagiado anteriormente con el virus del Covid-19 garantiza mayor protección que las vacunas. ‎

Este estudio, realizado en Qatar desde diciembre de 2021 hasta febrero de 2022 [1], ‎viene a confirmar los resultados de otro estudio anterior, realizado en Israel entre agosto y ‎septiembre de 2021 [2]. ‎

RED VOLTAIRE
(25 junio 2022)

 

 [1] «Effects of ‎Previous Infection and Vaccination on Symptomatic Omicron Infections», Heba N. Altarawneh, M.D.; Hiam ‎Chemaitelly, Ph.D.; Houssein H. Ayoub, Ph.D.; Patrick Tang, M.D.; Mohammad R. Hasan, Ph.D.; ‎Hadi M. Yassine, Ph.D.; Hebah A. Al-Khatib, Ph.D.; Maria K. Smatti, M.Sc.; Peter Coyle, M.D.; ‎Zaina Al-Kanaani, Ph.D.; Einas Al-Kuwari, M.D.; Andrew Jeremijenko, M.D.; Anvar H. Kaleeckal, ‎M.Sc.; Ali N. Latif, M.D.; Riyazuddin M. Shaik, M.Sc.; Hanan F. Abdul-Rahim, Ph.D.; Gheyath ‎K. Nasrallah, Ph.D.; Mohamed G. Al-Kuwari, M.D.; Adeel A. Butt, M.B.; B.S., Hamad E. Al-‎Romaihi, M.D.; Mohamed H. Al-Thani, M.D.; Abdullatif Al-Khal, M.D.; Roberto Bertollini, M.D. y ‎M.P.H.; y Laith J. Abu-Raddad, Ph.D. New England Journal of Medicine, 15 de junio de 2022.

 [2] «Protection and Warning of Natural and Hybrid Immunity to SARS-CoV-2, Yair Goldberg, Ph.D.; Micha Mandel, ‎Ph.D.; Yinon M. Bar-On, M.Sc.; Omri Bodenheimer, M.Sc.; Laurence S. Freedman, Ph.D.; ‎Nachman Ash, M.D.; Sharon Alroy-Preis, M.D.; Amit Huppert, Ph.D.; y Ron Milo, Ph.D. ‎‎New England Journal of Medicine, 9 de junio de 2022.

sábado, 4 de junio de 2022

Una asociación trofobiótica poco conocida entre hormigas y saltahojas

Por ILIA GJONOV y ALBENA LAPEVA-GJONOVA

El conocimiento de la trofobiosis entre hormigas y saltahojas de la familia Issidae se limita a estudios de casos individuales de Argentina, México, India, la isla de Naxos (Cícladas) y un reporte anecdótico de Italia. Este artículo reporta una presencia de hormigas no descrita previamente de Agalmatium flavescens (Olivier, 1791) (Hemiptera, Issidae) por Camponotus aethiops (Latreille, 1798). Incluye una breve revisión de la literatura y presenta algunos aspectos ecológicos de este nuevo hallazgo. Además, se proporcionan fotografías en color en vivo de A. flavescens e interacciones con hormigas.

Introducción

La trofobiosis ocurre comúnmente en Auchenorrhyncha, aunque no es tan común como en pulgones y cochinillas. Hay muchos más estudios sobre las relaciones entre las hormigas y los miembros del grupo Cicadomorpha (principalmente la familia Membracidae de los trópicos y subtrópicos) y muchos menos dentro de Fulgoromorpha. Entre Fulgoromorpha, más del 70% de los informes de presencia de hormigas se refieren a las especies Tettigometridae (Bourgoin 1997). Los otros fulgoromorfos involucrados en tales asociaciones son de las familias Cixiidae, Delphacidae, Hypochthonellidae e Issidae. Poco se ha publicado sobre la trofobiosis en isidos y se han descrito pocos casos de asistencia de hormigas (Delpino 1875; O'Brien 1988; Dietrich & McKamey 1990; Gnezdilov & O'Brien 2008; Gnezdilov 2016).

Fig. 1: Hormigas y saltahojas.

Aquí presentamos una observación de las interacciones trofobióticas entre la especie de saltahojas Agalmatium flavescens (Olivier, 1791) (Hemiptera, Issidae) y la especie de hormiga Camponotus aethiops (Latreille, 1798).

Resultados y discusión

El 9 de julio de 2016, cerca de la villa de Ivan Vazovo. (GPS N42, 4569 Е24, 7975, 252,23 m s.n.m.), se encontraron 3 ejemplares (2 y 1) de Agalmatium flavescens (Olivier, 1791) siendo atendidos y antenados por hormigas de Camponotus aethiops en un olmo de campo (Ulmus minor Mill.). Las obreras de las hormigas siguieron activamente a los saltahojas y las tocaron con las antenas, estimulando de esta manera la secreción de melaza. Los isidos, por su parte, no permanecieron quietos y se movían arriba y abajo de las ramas del olmo (Fig. 1). Al acercarse al arbusto para observar y fotografiar, estos ejemplares de Agalmatium comenzaron a moverse, dejando la rama entre ellos y el observador, donde las hormigas también se movían con ellos. Las hormigas no se interesaron por numerosos ejemplares de Hyalesthes luteipes Fieber, 1876 ubicados en la misma planta.

Agalmatium flavescens (Fig. 2) es una especie polífaga que se encuentra más comúnmente en los arbustos. La especie está muy extendida en el Mediterráneo. Sin embargo, en Bulgaria se conocen dos especies de Agalmatium, A. flavescens y A. bilobum (Fieber, 1877).

Previamente, solo se habían reportado 5 casos conocidos de 6 especies de ísidos asociados con hormigas (Issus sp. por Delpino (1875); Asarcopus palmarum Horvath, 1921 por O`Brien (1988); Picumna sp. por Dietrich & McKamey (1990); Argepara lyra (Berg, 1883) de Gnezdilov & O`Brien (2008), Mycterodus colossicus Dlabola, 1987 y Agalmatium bilobum (Fieber, 1877) de Gnezdilov (2016), solo dos de los casos están relacionados con Europa, Delpino (1875) y Gnezdilov (2016), y el primero es algo anecdótico, basado probablemente en la identificación errónea de Issus sp. atendido por Formica pubescens (ahora Camponotus vagus (Scopoli, 1763)). Aparte de la observación de Dietrich & McKamey (1990), todos los demás se refieren a las relaciones con especies de hormigas del género Camponotus.

Fig.2: Saltahojas, parientes de pulgones y cigarras.
El presente hallazgo complementa un informe reciente de Gnezdilov (2016) sobre la presencia compartida de Mycterodus colossicus Dlabola, 1987 y Agalmatium bilobum (Fieber, 1877), junto con pulgones y cóccidos, atendidos por Camponotus (Tanaemyrmex) ionius Emery, 1920.

A. flavescens es una especie común, y la falta de tales observaciones hasta ahora sugiere sus relaciones facultativas con las hormigas, en contraste con las relaciones oportunistas observadas en algunas otras especies de hemípteros, en las que las hormigas recolectan melaza del sustrato. Sin embargo, en el caso presentado aquí, observamos antenación y gotas de melaza recolectadas directamente por las hormigas de las aberturas anales de los ísidos.

La asistencia de hormigas, tanto en Issidae como en los otros Fulgoromorpha, aún no se ha estudiado, y asumimos que estudios más detallados sobre la biología de los saltahojas demostrarán que dicha presencia de hormigas es mucho más común de lo que se sabía anteriormente.

ZooNotes 109: 1-3 (2017)

 

Referencias:

BOURGOIN, T. (1997) Habitat and ant-attendance in Hemiptera: a phylogenetic test with emphasis on trophobiosis in Fulgoromorpha. In: Grandcolas, P. (Ed.), The origin of biodiversity in Insects: phylogenetics tests of evolutionary scenarios. Memoirs du Museum d’Histoire Naturelle, 173: 109-124.

DELPINO, F. (1875) Altre osservazioni sui rapporti tra Cicadelle e Formiche. Bullettino della Società Entomologica Italiana, 46: 61-65.

DIETRICH, C. H. and MCKAMEY, S. H. (1990) Three new idiocerine leafhoppers (Homoptera: Cicadellidae) from Guyana with notes on ant-mutualism and subsociality. Proceedings of the Entomological Society of Washington, 92(2): 214-223.

GNEZDILOV, V. M. (2016) Thesis of Doctoral Dissertation in Biology. Institute of Zoology, Russian Academy of Sciences.

GNEZDILOV, V. M. and O’BRIEN, L. B. (2008) New taxa and combinations in Neotropical Issidae (Hemiptera: Fulgoroidea). Insecta Mundi, 31: 1-26.

O’BRIEN, L. B. (1988) Taxonomic Changes in North American Issidae (Homoptera: Fulgoroidea). Annals of the Entomological Society of America, 81(6): 865-869.

lunes, 9 de mayo de 2022

El vicio del poder

Por HELENO SAÑA

Es inveterado hábito de los gobernantes afirmar que sus medidas, leyes y ordenanzas no tienen ni persiguen otro fin que el del bien común. No cabe duda que ello ocurre de vez en cuando, pero lo habitual ha sido que las decisiones tomadas por los detentadores del poder no hayan tenido otro trasfondo motivacional que el de satisfacer sus pasiones, intereses, resentimientos, fobias o ambiciones personales. Entre las numerosas anomalías, flaquezas y deformaciones de la naturaleza humana, el afán de mandar sobre o contra los demás, ocupa un lugar especial, y ello ya porque sus repercusiones cuantitativas suelen ser mayores y más graves que las de otros vicios. ¿Cuántas tiranías y regímenes de oprobio tienen su origen y raíz en la obsesión de acumular poder? Se trata además de un vicio muy difícil de curar, lo que explica que quienes padecen de él hacen todo lo imaginable para seguir gozando de sus cargos y puestos de mando. Y si algún día se marchan no es voluntariamente, sino porque les echan. Es también vicio muy frecuente y extendido, lo que explica la feroz competencia que reina entre los aspirantes a jefes y mandamases.

Desde Platón y Aristóteles a los teóricos de la democracia moderna, los grandes tratadistas de la 'res publica' han compartido unánimemente el criterio de que el objeto de toda república o comunidad es el bienestar y la felicidad de sus miembros. Bueno será, pues, el gobernante que se atenga a este fin, malo el que no. La experiencia histórica nos enseña infortunadamente que los gobernantes que más abundan pertenecen a esta segunda categoría. Ello fue así en el pasado y sigue siéndolo hoy, tanto en nuestro país como en los demás. La casta política procura en primer lugar velar por su propia felicidad y bienestar, mientras que el sufrido ciudadano de a pie tiene que conformarse con lo que sobra, que en general es insuficiente. Que en sus discursos, mítines y demás actos de propaganda los detentadores del poder afirmen lo contrario, forma parte consubstancial de su oficio, uno de cuyos elementos centrales es el de ocultar o tergiversar la verdad, única manera de conseguir el consenso que necesitan para seguir tirando de la rifita. Lo primero que hacen para seducir al electorado es alardear de idealistas y afirmar que sirven a una causa noble, todo ello desinteresadamente y por puro amor al prójimo, naturalmente. Este supuesto desprendimiento no les impide vivir de la política y acaparar para sí el mayor número posible de privilegios materiales, desde sus opíparos sueldos a las condiciones escandalosamente ventajosas de sus jubilaciones, sin hablar de los cargos y sinecuras que la economía privada suele ofrecerles cuando 'motu propio' o a la fuerza tiene que poner fin a su carrera política. Ello no puede sorprender, ya que al vicio del poder pertenece intrínsecamente el cálculo de sacar provecho material de él. Los desventurados que padecen de este mal quieren no sólo mandar, sino ganar dinero lo más fácil y cómodamente posible. Esta es la dimensión parasitaria de su vico. No fue siempre así. La instrumentalización de la política como medio de vida es un fenómeno relativamente nuevo. En tiempos todavía no muy lejanos, los políticos vivían no del erario público, sino de su profesión, tanto los de clase media como los obreros. Si consagraban su tiempo y sus energías a la 'res publica' era por vocación, no para pasar a formar parte de lo que Proudhon llamó en su día «la casta de los improductivos», como ocurre con los políticos profesionales hoy. Es la diferencia entre una época que tenía ideales y una época cínica que ha perdido el pudor y se guía por la expedita y comodísima moral del «anything goes» y del todo está permitido.

Hace ahora casi quinientos años, nuestro gran clásico Antonio de Guevara escribía en una de sus Epístolas familiares al conde de Acuña: «Porque los príncipes y poderosos señores no se pueden llamar grandes por los soberbios estados que tienen, sino por las grandes mercedes que hacen». Con muy pocas excepciones, los políticos de la nueva hornada obran a la inversa; de ahí que en vez de destinar sus mercedes a los gobernados, como sería su obligación, se las adjudican a sí mismos. Y lo que digo de los políticos vale también para los partidos. Me permito afirmar, sin la menor vacilación, que en el mundo no existe ningún partido mayoritario o representativo que se plantee en serio y con todas las consecuencias servir a la humanidad y, sobre todo, a su parte más necesitada, débil, desprotegida y falta de pan y de trabajo, razón principal de que todo lo importante vaya de mal en peor.

19 marzo 2019

 Fuente: https://joseluisbalbin.es/el-vicio-del-poder/

lunes, 2 de mayo de 2022

CGT se suma a la campaña internacional por la liberación de los presos políticos mazatecos de la Comunidad Ricardo Flores Magón, Mexico


 Son indígenas mazatecos que llevan 8 años sin sentencia. En diciembre de 2018, fueron reconocidos como presos políticos dentro del Programa Federal para la detección de esos casos.

CARTA AL GOBERNADOR DE OAXACA MÉXICO

Maestro Alejandro Ismael Murat Hinojosa.
Gobernador del Estado de Oaxaca.

Le pedimos que libere a siete indígenas mazatecos, originarios de Eloxochitlán de Flores Magón, la tierra que vio nacer al hombre más puro de México. Es inconcebible que, a 100 años de la muerte de Ricardo Flores Magón, sus paisanos Francisco Durán Ortíz, Jaime Betanzos Fuentes, Herminio Monfil Avendaño, Fernando Gavito Martínez, Alfredo Bolaños Pacheco, Omar Hugo Morales Álvarez e Isaías Gallardo Álvarez, sigan presos por consigna política; llevan ocho años sin sentencia. Su proceso está marcado por la dilación sistemática propiciada por el Poder Judicial, también es obstaculizado por el tráfico de influencias y el conflicto de interés. En el juicio ya está demostrada su inocencia, ya está comprobada la fabricación de delitos y pruebas contra ellos; veinte sentencias de libertad, a favor de personas que fueron acusadas con los mismos cargos que los presos, son la mejor prueba de su inocencia. Pero la corrupción y la consigna política, pisotean todo ordenamiento legal, desconocen todo derecho que asiste a los presos. Por lo cual, con base en el artículo 81, fracciones I, II y XXVIII de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, le pedimos, Gobernador, emita las órdenes correspondientes para el exacto cumplimiento del ordenamiento legal (federal y local) que reconoce la inocencia de los siete indígenas de Eloxochitlán y prevé su liberación inmediata; y, en consecuencia, sean excarcelados.

domingo, 10 de abril de 2022

Nuestras manos gotearán sangre mientras persista nuestra complicidad silenciosa

Hagamos valer la democracia y obliguemos a nuestros líderes a conducir el país con menos violencia y más diplomacia

AGUSTÍN DURÁN

Tenemos nuestras manos manchadas de sangre y nada hacemos para remediarlo; peor aún, no nos damos cuenta de este hecho irrefutable. Seguimos pensando que las guerras generadas por el gobierno estadounidense son ajenas a nuestra realidad y actuamos como si nosotros, ciudadanos de esta nación, no tuviéramos ninguna responsabilidad al respecto.

Se supone que Estados Unidos es un modelo de democracia para el mundo, un país donde el pueblo elige a su gobierno y, en consecuencia, todo lo que hacen sus dirigentes —republicanos o demócratas— es responsabilidad de todos los que votan y de los que no.

En ese sentido, todo lo que haga el ejército estadounidense es en nuestro nombre. Entonces, por ejemplo, lo que pasó en Irak (460.000 personas muertas), las mentiras, los daños, las muertes, incluso los decesos de nuestros 4.000 hermanos, hijos, padres, madres, hermanas que enviamos a combate, también recaen sobre nuestros hombros. No podemos olvidarlo o ignorarlo.

Desgraciadamente, Estados Unidos se ha involucrado en conflictos desde la Segunda Guerra Mundial con base en mentiras o verdades a medias, información que años después es revelada para comprobar que gobierno, políticos o supuestos expertos han mentido. Pero para ese momento ya es demasiado tarde, los medios no le dan la importancia merecida y la información pasa a ser considerada por la opinión pública solo como «lamentable»; incluso algunos medios dirán que no se dieron cuenta, que no sabían y que ellos también fueron víctimas de las mentiras del gobierno, cuando en algunos casos fueron cómplices.

De ese tamaño es nuestra responsabilidad. No podemos pensar que la guerra que ahora mismo estamos incendiando con armas y dinero en Ucrania simplemente es una «invasión rusa». Creer en la versión del «héroe» y el «villano» es demasiado infantil; de tal modo que seguir creyendo en las mentiras que los medios de comunicación masiva —ligadas al Gobierno— brindan respecto a la guerra ya no es sorpresa. Pero la pregunta es: ¿Qué hacemos nosotros para no caer en su juego?

Algo sorprendente es que prácticamente desde 1945 nuestras fuerzas armadas no han descansado. Depende mucho cómo se quiera ver, pero se han contabilizado por lo menos 50 participaciones armadas directas o indirectas desde ese año hasta la actualidad, todas en nuestro nombre, sí, con la autorización de nosotros. Eso quiere decir que ese gran número de víctimas alrededor del mundo son responsabilidad nuestra también.

Debemos recordar que si el Presidente o el Congreso estadounidense deciden que hay que participar en un conflicto y nosotros no hacemos nada para evitarlo, ni una protesta en la calle, entonces estamos de acuerdo; peor aún, en ocasiones seguimos reeligiendo a los mismos políticos.

Lo raro es que en la mayoría de los casos, las encuestas nos dicen que el pueblo estadounidense está en contra de la guerra, pero el gobierno sigue autorizando ataques e incrementando el presupuesto para el Complejo Industrial Militar. Entonces, en qué tipo de democracia vivimos, cuando el gobierno hace lo que le plazca y en contra de los deseos de su pueblo.

Presupuesto militar

Otra forma de medir de qué tamaño es nuestra responsabilidad como ciudadanos de este país es analizando el presupuesto que se destina a las Fuerzas Armadas. Actualmente es de más de 700 mil millones de dólares, más de lo que invierten los siguientes diez países juntos en armamento, incluyendo Rusia (61 mil millones). Creo que el puro presupuesto debería de ser una señal para imaginar cuál es el país bélico en el planeta, que siempre tiene justificaciones para invadir, ayudar o iniciar una guerra.

Otro punto importante es saber que Estados Unidos tiene por lo menos 800 bases militares en 70 países y hemos estado involucrados en más conflictos en los pasados 30 años que en los últimos 190, según John Glaser, experto en política exterior.

Por su parte, David Vine, autor del libro The United States of War, va un poco más a fondo y subraya que desde el nacimiento de la nación, solo 11 años el país no ha sido parte de un conflicto armado, incluyendo los últimos 22 años en forma consecutiva.

Lo peor de todo es que estos últimos conflictos se han hecho en tiempos en que se goza de más seguridad que durante el período de la Guerra Fría.

¿Quién decide en una democracia?

Entonces, ¿vivimos en una democracia donde el gobierno hace lo que el pueblo decide, o simplemente el gobierno hace lo que cree conveniente y nosotros solo lo ignoramos, aplaudimos o nos quejamos, pero no hacemos nada para evitarlo?

Volviendo a Irak, de acuerdo a Jerry Kroth, doctor en psicología y maestro en la Universidad de Santa Clara, unos meses después de los ataques del 11-S, solo 15% de estadounidenses pensaban que Sadam Husein tenía algo que ver con el ataque terrorista, pero después de dos años de propaganda mediática, casi el 60% de la gente pensaba que sí tenía algo que ver, a pesar de que ya se había revelado que la mayoría de los involucrados eran de Arabia Saudí.

No obstante, para ese momento ya era tarde, pues la guerra estaba en pleno apogeo. Lo sorprendente es que tres años después de los atentados en Nueva York y Washington, se le preguntó a George W. Bush qué tenía que ver Sadam Husein con los ataques del 11-S y contestó, cínicamente, que nada. Sin importar esa respuesta, Estados Unidos terminó la guerra de Irak hasta el 2011, aunque todavía mantiene presencia en la región.

Hoy los políticos, muchos de los cuales nos metieron en la guerra de Irak y otros conflictos, han iniciado una guerra indirecta contra una potencia nuclear. Los medios —que son controlados por esas corporaciones que producen armas de guerra y se benefician con jugosos contratos por cada conflicto— nos venden la idea del nacimiento de «otro Hitler» en Rusia, mientras un pueblo está siendo devastado con miles de muertos y millones de refugiados.

En ese sentido, reflexionemos antes de condenar y apoyar cualquier lado de la guerra. Analicemos un poco y veamos dónde está el verdadero causante de tantos conflictos. Utilicemos el sentido común para encontrar la congruencia de los países bélicos y que siempre han estado en guerra; preguntémonos quién se beneficia de los conflictos a pesar de tanto dolor humano.

Recordemos, por otro lado, que vivimos en el país más rico y militarmente poderoso del mundo. Si verdaderamente creemos que vivimos en una democracia, y si realmente queremos la paz, es tiempo de presionar a nuestros representantes y pedirles que detengan la guerra (que se comprometan con Rusia a que Ucrania no será parte de la OTAN); de lo contrario, nosotros seremos tan culpables como la bala o la bomba que aniquila a una mujer o a un niño inocente.

En la crisis armamentista de los años 60, Estados Unidos no permitió que la Unión Soviética instalara misiles en Cuba; entonces, por qué no se puede respetar esa misma lógica en torno a Rusia y evitar miles de víctimas.

Complicidad silenciosa

No seamos cómplices silenciosos y actuemos. Pidamos a los políticos que ya es necesario liderar el mundo con menos guerra y dolor; es necesario utilizar más la diplomacia y dejar de ver los conflictos como un negocio o una oportunidad para que los presidentes estadounidenses se reelijan, como ocurrió con George W. Bush (Afganistán, Irak, Pakistán, entre otras)  o Barack Obama (Yemen, Siria, Libia, Somalia, Uganda, entre otras). Qué podemos pensar de Biden, si ahora que tiene una aprobación muy baja con los estadounidenses (40%), se lanza a la guerra, indirectamente, con Rusia.

Recordemos que las guerras en las que Estados Unidos está involucrado son nuestras guerras y nosotros somos responsables. Ya no queremos más muertos, porque en la medida que haya más víctimas, nuestras manos seguirán goteando sangre.

Entiendo que las familias que tienen miembros en las Fuerzas Armadas estadounidenses son las que más sufren y las que terminan siendo víctimas, en muchas ocasiones de guerras innecesarias. Esta crítica al pueblo estadounidense es para evitar que más miembros del ejército de esta nación sigan siendo sacrificados, al igual que millones de personas —soldados y civiles alrededor del mundo—, quienes terminan en un ataúd a causa de decisiones o negocios políticos y corporativos, que en lo último que piensan es en la vida y la seguridad de las personas que se encuentran en los campos de batalla.

LA OPINIÓN DESDE 1926

lunes, 4 de abril de 2022

Gente corriente

Por HELENO SAÑA

Llamo así al sector mayoritario y anónimo de población que trabaja, que no gana mucho dinero, que lleva una vida sencilla y poco espectacular, que no ocupa cargos importantes, que carece de poder, que obedece más que manda y que no tiene otra ambición que la de vivir en paz y ser feliz a su manera. A pesar de que esta gente corriente, la que sostiene en sus hombros el peso de la sociedad y nos asegura el funcionamiento de todo lo que necesitamos para vivir y sobrevivir, se habla poco de ella, como si se tratara de un factor subalterno del metabolismo social. En cambio, los medios de comunicación nos invaden días tras días y hora tras hora con toda clase de noticias, reportajes, chismes y habladurías sobre las minorías improductivas y parasitarias cuyo único mérito es el de haber sabido convertirse en personajes de moda y de relumbrón, desde los futbolistas y las estrellas de televisión, los políticos de turno y demás 'beatiful people'. Es la moral propia de lo que Guy Débord llamaba «sociedad del espectáculo», un espectáculo cada vez más deprimente y chabacano, también más escandalosamente injusto.

No se trata sólo de que la gente corriente esté mal pagada y gane infinitamente menos de lo que se embolsan los pavos reales fabricados por los «mass media», la publicidad y la industria del entretenimiento; lo peor es que se la ignore y el silencio que se guarda sobre ella, sobre sus apuros materiales, sobre la inseguridad creciente de sus empleos o sobre su miedo a engrosar el ejército de reserva de la población activa, como denominaba Marx a los obreros sin trabajo. La nuestra es una época cada vez más impúdica. No de otra manera puedo calificar a un modelo de civilización que niega el pan y la sal a sectores humildes de la sociedad y reserva el «maná» a sus estratos privilegiados. Y encima tienen el cinismo de afirmar que vivimos en una democracia basada en la igualdad de oportunidades y derechos.

Me entristece que la gente no se rebele contra este vergonzoso estado de cosas y acepte resignadamente su suerte. No fue siempre así. Hubo momentos históricos en los que la gente del montón supo hacer frente a sus amos y pedirles cuentas por su innoble y canallesca conducta. Desgraciadamente, el pueblo llano de hoy no es el de otros tiempos. Se ha vuelto manso y dócil. De ahí, que en vez de dar rienda suelta a su descontento, opte por interiorizarlo y sepultarlo en el fondo de su conciencia. Y cuanto más calla y obedece más puntapiés recibe de sus mandamases de turno. La gente corriente ha dejado de ser una fuerza colectiva coherente para convertirse en masa amorfa y manipulable. Y los que le queda de organización vertebrada no es más que una pálida y cadavérica sombra de lo que fue antaño. Me refiero, claro está, a los sindicatos, cada vez más débiles, más burocratizados y más integrados en el sistema.

En cuanto a los viejos y nuevos partidos políticos de izquierda, o se han pasado con armas y bagajes a sus antiguos enemigos de clase o llevan una existencia esperpéntica. Lo que en tiempos menos conformistas que el nuestro se llamaba «la voz del pueblo» ha enmudecido, se ha quedado sin discurso propio. Y porque la gente corriente ha renunciado a hablar por sí misma, consume la desinformación y el pan y circo que ofrecen los medios de información al servicio del 'statu quo' y de la «political correctness».

¿Qué ha ocurrido? Pues sencillamente que la gente corriente, llamada en otros tiempos proletariado o clase trabajadora, ha asumido el mismo individualismo insolidario pregonado y practicado por sus amos. Por eso cada uno tira por su lado en vez de unirse para defender los derechos e intereses comunes a todos ellos. La vieja táctica del «divide et impera» cosecha también aquí nuevos triunfos, con la sola diferencia de que esa táctica se llama hoy competencia. ¿Pero qué es la competencia sino una nueva forma de dividir e enemistar a unos contra otros? La ideología neoliberal hoy dominante ha logrado hacer creer a la gente corriente que lo mejor que puede hacer es olvidarse de todo lo que huela a cooperación y ayuda mutua y elegir el camino de la lucha de todos contra todos, recomendada ya por cierto por Hobbes, el primer teórico de la moral burguesa. Y a esa inhumana, estúpida y retorcida opción se la llama hoy autorrealización, cuando no es más que la forma contemporánea y capitalista de la alienación.

7 febrero 2020

Fuente:  https://joseluisbalbin.es/gente-corriente/


sábado, 12 de marzo de 2022

La tentación crística del niño-héroe

Guerra en Ucrania, ecología… Reducir los acontecimientos que sacuden al mundo a un enfrentamiento entre el Bien y el Mal —con sus ángeles y sus demonios— impide comprender la complejidad de la realidad.

Por CHARLES ROJZMAN

La guerra en Ucrania, acompañada de destrucción, muertes y heridos, mujeres y niños que huyen de los combates, solicita con razón nuestra compasión y nuestra ira contra el invasor Vladimir Putin, el primer responsable de una tragedia que puede convertirse en una tragedia para Europa. Nuestros medios de comunicación nos llaman incansablemente a acudir en ayuda de esta denegación de la justicia. La culpa de Putin es obvia. Pero como dicen algunos, las responsabilidades son múltiples y habrá que examinarlas algún día para evitar que se repitan tales hechos, antes de que la trágica mano del destino intervenga rápidamente para desencadenar un apocalipsis nuclear.

Pero junto a estas crueles realidades se desarrolla otro drama, o más bien una comedia en la que somos, a pesar de nosotros mismos, los protagonistas, pasivos o activos. Este asunto de Ucrania reproduce movimientos colectivos inconscientes de nuestro tiempo. Como escribió Freud: «Los filósofos y conocedores de hombres nos han dicho durante mucho tiempo que estamos equivocados al considerar nuestra inteligencia como una fuerza independiente, al ignorar su subordinación a la vida afectiva.»

Greta Thunberg y Volodimir Zelenski, por citar estos ejemplos que marcan nuestro tiempo, son ambos ese niño débil y desarmado que pide ayuda a los poderosos para defenderlo de otros poderosos que son ilegítimos a sus ojos y que los hacen sentir culpables por hacer nada: «¡Qué vergüenza!» nos dicen. «Serán responsables de los grandes desastres que se avecinan si se quedan de brazos cruzados y ven triunfar al Mal». Ambos se retratan en la pobreza crística, dispuestos a sacrificar todo su ser para salvar a la humanidad de los peligros que la amenazan.

A estos héroes se les perdona todo: la mentira, la enfermedad. De lo contrario, representan nuestra irrisoria y miserable humanidad transfigurada por esta lucha contra el Mal: una niña autista, un payaso representan la inocencia del niño frente a la perversidad y maldad del mundo adulto. Nos vengan de nuestra impotencia y llevan nuestra rabia, nuestra ira.

El niño que llevamos dentro puede a través de ellos reclamar reparación. Como en otras luchas míticas también objetos de idealización narcisista, Black Lives Matter, #MeToo, Palestina, y como en otros tiempos la revuelta adolescente de Mayo del 68, el proletariado santificado por el sufrimiento causado por el capitalismo, asistimos a la venganza de David contra Goliat, de los débiles contra los fuertes, de los pobres contra los ricos. El niño se convierte en el héroe de la historia y, como en los cuentos de hadas, Pulgarcito triunfa sobre el ogro, Caperucita Roja sobre el lobo. Barba Azul es asesinado a puñaladas por los hermanos llamados al rescate de la hermana de Anita.

Entonces la esperanza es que un día todo vuelva al orden de la justicia divina que castigará a los malvados. Es sobre estas fantasías que se basa la propaganda, que niega la complejidad de la realidad y todo el equilibrio de poder a favor de una obra en la que se reparten los papeles de malos y buenos. Las poblaciones bajo las bombas son víctimas de un terrible juego de ajedrez.

FRONT POPULAIRE
10 marzo 2022