Mostrando entradas con la etiqueta monarquía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta monarquía. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de junio de 2014

Episodios de censura en 'El Mundo' y 'El Jueves' tras la abdicación del rey

 

El diario dirigido por Casimiro García-Abadillo retiró referencias a Corinna en una información y la revista satírica cambió una portada crítica con el monarca

05/06/2014

Si la abdicación del rey ha conseguido que la mayoría de partidos cierren filas en torno a la figura de la monarquía, parece que entre los grandes grupos de comunicación ha sucedido lo mismo.

Como saben todos sus lectores, la revista satírica El Jueves, sale todos los miércoles. Sin embargo, los quioscos amanecieron ayer sin el característico humor irreverente de la publicación fundada en 1977.

El Jueves apareció un día tarde y con una sorpresa: la portada que se había difundido en Internet había cambiado. En la original aparecía el rey colocando una corona completamente sucia a su hijo Felipe de Borbón, mientras que la que ha llegado a los lectores tiene como protagonista a Pablo Iglesias.

Pese a que la revista ha negado la mayor, varios medios han asegurado que la editora de la publicación, RBA, retiró de la imprenta 60.000 ejemplares, que posteriormente destruyó.

Por si había más dudas, el exdirector (hasta 2011) de El Jueves, Albert Monteys y el autor de la portada, Manel Fontdevilla, han confirmado hoy que abandonan la revista. Monteys ofrece en su Twitter enlaces a los medios que hablan del caso de censura.

«O quitas lo de Corinna o ahí tienes la puerta»

Pero este no ha sido el único caso. Esta misma semana, varios periodistas de El Mundo han denunciado la censura a la información de una compañera por incluir en un artículo referencias a la amiga del rey Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Los corresponsales del diario de Unidad Editorial en Nueva York, María Ramírez (hija de Pedro J. Ramírez) y Eduardo Suárez (marido de ésta) advertían el pasado martes de que la crónica principal de la abdicación del rey no llevaba firma. En un tuit, María Ramírez daba a entender que la autora de la citada crónica era la periodista Ana Romero y afirmaba: «Muy triste por lo que está pasando en mi periódico: censura».

También en la red de microblogging, Eduardo Suarez aseguraba: «Un periodista debe poder recordar a sus lectores quién es Corinna. Quien no le deja hacerlo vulnera la libertad de expresión».

El diario Periodista Digital aseguró incluso en un artículo que el director de El Mundo, Casimiro García-Abadillo, espetó a la periodista Ana Romero: «O quitas lo de Corinna o ahí tienes la puerta».

En respuesta a estas acusaciones los redactores de la sección de Nacional de El Mundo publicaban un comunicado con el siguiente contenido: «Nunca nuestras informaciones, crónicas, reportajes o entrevistas han sido objeto de censura por parte de los responsables editoriales».

Posteriormente, García-Abadillo, suspendía de empleo y sueldo durante un mes a los periodistas que habían denunciado el caso. 

martes, 3 de junio de 2014

El fin de la Borbonquía

 

Después de treinta y ocho años de reinado, Juan Carlos I ha decidido abdicar, con nocturnidad y alevosía, dos características que definen su reinado a la perfección


Hoy 2 de Junio de 2014, después de treinta y ocho años de reinado, Juan Carlos I ha decidido abdicar, con nocturnidad y alevosía, dos características que definen su reinado a la perfección. Una época, que yo he bautizado como la «borbonquía», expresión que caracteriza, a mi juicio, la particular forma con que en este país se ha entendido la Monarquía parlamentaria.

Dicha forma de gobierno nació en la Inglaterra del siglo XVIII, de la circunstancia histórica de que la casa Hannover se desentendiera de las labores de gobierno, y que se desarrolló plenamente en el siglo XIX cuando la Monarquía intento reinventarse a si misma y hacer frente a la creciente democratización de los gobiernos representativos. Frente al poder democrático, representado por las asambleas legislativas elegidas por sufragio universal, se le oponía un elemento monárquico que se decía representaba la unidad y la permanencia del Estado, constituyéndose la corona en una especie de poder, neutro, moderador y no partidista que arbitraba el correcto funcionamiento de las instituciones e impedía que no se «cayese» en los supuestos extremismos, con los que la teoría política, al menos desde Aristóteles, venía vinculado a la democracia. En el franquismo se consideró que la monarquía parlamentaria era una forma «obscena» de Monarquía, una mera «república coronada» en expresión del jurista alemán Jellinek y, en cambio, se vio en la monarquía autoritaria una forma de vertebración institucional del franquismo sin Franco.

De ahí que, el ya abdicado Juan Carlos jurase fidelidad a esa forma de Monarquía histórica hispánica en 1969. No obstante en el tardo-franquismo, las oligarquías del régimen anterior decidieron que esos ropajes autoritarios y esa legitimidad dictatorial, no podía ser compatible con una democracia de partidos, que ellos consideraban como un «mal» necesario para seguir detentando el poder social y económico de este país. Con este propósito de planteó la Transición, como una operación política de puro Gatopardismo, donde supuestamente un monarca, Juan Carlos, profundamente demócrata, según nos contaron los Ansón de turno, iba a dinamitar con mucha audacia las estructuras del régimen anterior para traernos la tan ansiada democracia. La verdad es que una buena parte de la oposición cayó en el engaño y pactó con las oligarquías franquistas capitaneadas por el rey impuesto por Franco. De ahí surgió la Constitución de 1978, un sistema político aparentemente democrático, donde el monarca tenía un papel institucional más o menos asimilable al de una Monarquía parlamentaría al uso. El título II de la Constitución se consideró que era una parte dogmática más del texto constitucional y que por ello su reforma exigiría un procedimiento agravado de reforma, el del Art. 168, el cual, dado el bipartidismo, que se consagró en la legislación electoral, condenó a los españoles, de por vida, a no poder expresarse democráticamente jamás a cerca de la forma de Estado.

A este blindaje institucional se le sumó una prensa obediente al poder y sumisa en todo lo que concerniese a la figura del monarca, respecto del cual sólo era posible la alabanza y la lisonja. El mito del golpe del 23-F constituyó el ejemplo más palmario de creación de una legitimidad carismática, en terminología weberiana, por parte de esa prensa «adicta» al nuevo régimen sententayochista. Mientras tanto «su majestad» se dedicó a seguir los «buenos» consejos de su «destronado» padre, Juan de Borbón, y a enriquecerse sobre la base de ejercer como «comisionista» de la marca España. Hasta el punto de compadrear con los más importantes dictadores del mundo, desde el rey Fahd de Arabía hasta Pinochet en Chile. Cualquier oportunidad de negocio era buena para nuestro «campechano» monarca. El clima de impunidad debía ser tal que hasta personas de su entorno como Alberto Cortina y más recientemente su «yernísimo» creyeron que la marca España era sínonimo de negocio fácil y lucrativo, haciendo de la cultura del pelotazo su particular contribución al desarrollo de la institución monárquica.

Sólo con el estallido de la burbuja económica, con el consiguiente desprestigio de las instituciones, nos ha permitido conocer la magnitud del engaño a que hemos sido sometidos los españoles, por parte de una «casta», en feliz expresión de algunos movimientos ciudadanos y políticos. Ahora que el «Borbón» se ha ido y los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, que en esto y en otras tantas cosas van de la mano, pretenden «colarnos» la continuación de la Borbonquía, mediante un apaño legalmente impecable, el del Art. 57.5, que establece el cauce de una ley orgánica para regular la sucesión por causa de abdicación del titular de la corona.

Mediante dicha ley, los dos partidos de la «casta», buscaran «reconciliar» a la ciudadanía con la institución monárquica, mediante fórmulas que garanticen una mayor transparencia y control de la institución. Lo que no harán , desde luego, es plantear la posibilidad de que la ciudadanía pueda expresar su derecho a tener un jefe del Estado de elección popular. Primer paso ineludible para poder contar en España con una República. Los que nos consideramos herederos de la tradición republicana debemos, hoy más que nunca, hacer nuestras estas palabras de la filósofa política Hannah Arendt, respecto de lo que supone una República: «contar con una ciudadania que se sienta individual y personalmente responsable del gobierno de su país» (Los orígenes del totalitarismo).

Por ello debemos expresar, con mayor fuerza que nunca, nuestra desaprobación ante cualquier intento de continuación de la Monarquía que no cuenten con el respaldo popular, expresado mediante el voto. Debemos dejar bien claro que la República no es ninguna utopía, ni tampoco ningún régimen político que ponga en cuestión la estabilidad política o la salida de la crisis, como quieren hacernos creer los terminales mediáticos del poder. De hecho es justo lo contrario, sólo saldremos de este marasmo político y económico, cuando los ciudadanos podamos ejercer como tales, expresando libremente y sin coacciones nuestras decisiones políticas y económicas fundamentales.

Hoy más que nunca, ¡VIVA LA REPÚBLICA!

Carlos Barrio
Lunes, 02 de Junio de 2014 


viernes, 8 de febrero de 2013

Oportuno lavado de cara de la Monarquía y la Iglesia gracias a un misterioso grupo anarquista


La prensa  «burguesa» de la época refleja
el montaje paraestatal conocido como Caso Scala.

Por Tomasso della Macchina

Qué casualidad. Ahora que la Iglesia (por el caso de la monja roba-niños) y la Monarquía (por las corruptelas de tan ínclita familia) están en sus horas más bajas de popularidad aparece un misterioso grupo anarquista insurreccionalista y pone una bomba (que, también casualmente, no explota) en la Catedral de la Almudena de Madrid, bomba, que según el Comando Insurreccionalista Mateo Morral (¡qué original nombre!), estaba destinada a combatir a estas dos sacrosantas instituciones.

Pero el asunto del insurreccionalismo es tan viejo como oscuro: ya en los 90 ciertas acciones armadas descerebradas convenientemente difundidas por los medios contribuyeron a dar mala imagen al grueso del anarquismo organizado (especialmente de la CNT). Por suerte, la mayor parte del Movimiento Libertario se desmarcó de dichas acciones y expresó su sospecha de que pudieran ser obra de la infiltración y la manipulación de gente poco formada o sencillamente desquiciada. Si no nos falla la memoria, la USI, la sección italiana de la AIT, ya en aquel tiempo expresó sus dudas sobre la verdadera naturaleza de estos grupos, muy abundantes en Italia. De hecho, los observadores más avispados y de mayor edad recordarán cómo en los 70 había grupos «comunistas» que, como las Brigadas Rojas, actuaban con inusitada violencia porque dentro había agentes del servicio secreto y de las fuerzas del orden de la República Italiana (curiosamente según los informes de la USI, los integrantes de estos grupos insurreccionalistas de los 90 ya habían militado en bandas armadas «marxistas-leninistas» en los 80). Era parte de lo que se llamó la Operación Gladio y su cometido era fabricar una excusa para que el orden imperante pudiera aplastar toda forma de disidencia tildándola de «terrorista». Quien sea tan ingenuo para creer que estas cosas no las hace un estado que se autocalifica de «democrático» puede leer el texto Sobre el terrorismo y el Estado del situacionista Gianfranco Sanguinetti aquí:


Ahora que ya no hay ETA y que Al-Qaeda está muy entretenida en hacer el salvaje en zonas estratégicas (petróleo, gas, uranio...) del planeta (Siria, Mali, Nigeria, el Cáucaso, etc.) hay que tener un enemigo a mano para lavar la cara a la injusticia social y seguir con el expolio capitalista. Y todo ello con el conveniente apoyo de la prensa que sin duda sabe de estos montajes y publica sin cambiar una sola coma de la versión policial (¿es éste el cuarto poder crítico con los abusos de los estados?). En fin, nada nuevo bajo el sol.

martes, 5 de junio de 2012

Estos son los súbditos del siglo XXI:

DESEMPLEADOS QUE TRABAJAN GRATIS
PARA LOS FESTEJOS DE LA REINA ISABEL II

lainformacion.com

Hasta 30 personas en busca de empleo participantes en el programa de formación estatal fueron a Londres en autocar desde otras localidades inglesas para trabajar gratis como azafatos durante los fastos reales.

Cuatro horas y media de viaje en autocar para trabajar… gratis. Esto les ha pasado a algunos parados (algunos de larga duración) de Plymouth que se desplazaron a Londres para ejercer de azafatos durante las celebraciones por el aniversario de diamantes de la coronación de su reina.

Otros súbditos de otras localidades más cercanas a la capital, Bristol y Bath, también fueron trasladados con el mismo objetivo como parte del Programa Laboral de formación del Gobierno británico, según denuncia The Guardian.

Dos de ellos han asegurado al rotativo que estuvieron obligados a dormir bajo el London Bridge (Puente de Londres) la noche anterior a las festividades. Bajo condición de anonimato por temor a perder sus beneficios, han contado que no tuvieron acceso a aseos durante 24 horas.

Ambos afirman que les llevaron a un lugar de acampada encharcado a las afueras de la ciudad después una jornada de 14 horas a orillas del Támesis el domingo.

La empresa responsable reconoce el trabajo gratuito

La empresa encargada de organizar azafatos para las celebraciones reales, Close Protection UK, ha confirmado al diario británico que ha empleado hasta 30 personas a las que no ha pagado y a 50 aprendices.

A los aprendices les pagaron 2,80 libras (3,45 euros) la hora en tres días de trabajo, mientras que solo el espectáculo del domingo en el que un millar de buques surcaron las aguas del río londinense costaron 12 millones de libras (14,82 millones de euros).

Sin embargo, Close Protection UK asegura que la actividad era voluntaria y no afectaba a los desempleados si decidían no participar. La empresa defiende que gastó bastantes recursos en entrenamiento y equipamiento de los azafatos.

Una de las mujeres desempleadas que ha denunciado la situación a The Guardian asegura que el autocar les recogió de Bristol a las 11 de la noche y les dejó a las 3 de la madrugada en Londres.

Sin dormir, sin vestuario y con lluvia

«Todos nos bajamos del autocar y nos dejaron a un lado de la carretera durante 20 minutos hasta que volvieron y nos dijeron que les siguiéramos», describe la azafata de 30 años. «Les seguimos hasta el London Bridge y ahí es donde nos dijeron que acampáramos por esa noche. Estaba lloviendo y hacía frío».

Y el suelo era de asfalto. Imposible plantar una tienda. Tampoco iba a dar tiempo a descansar mucho de todas formas, pues —siempre según este testimonio recogido por The Guardian— les despertaron a las 5.30 de la mañana.

Les proporcionaron botas, pantalones y camisetas. Para las mujeres había previsto un minibús, pero estaba cerrado y algunas mujeres se cambiaron a la intemperie y sin intimidad. Los hombres utilizaron el puente como vestidor, de acuerdo con esta denuncia pública.

Un hombre azafato que también participa en el Programa Laboral que ha incluido esta experiencia ha declarado que «ha sido la peor experiencia de mi vida». «He tenido muchos trabajos, y muchos trabajos malos. Pero este ha sido el peor».

Tanto la mujer como el hombre aseguran que les habían asegurado previamente al viaje que les pagarían por su trabajo. Algo que no sucedió. Incluso afirman que recibieron amenazas de que no les tendrían en cuenta para trabajo bien pagado durante las Olimpiadas de Londres 2012.

La empresa que los entrena se justifica

Molly Prince, directora gerente de Close Protection UK, ha dicho en un comunicado que «el equipo que viajó al jubileo está completando su entrenamiento (…) en la seguridad de espectadores».

Prince ha reconocido que «la naturaleza de festivales y eventos» exige a menudo viajar durmiendo en autocares, por lo que algunos grupos llegaron antes de tiempo al lugar de encuentro, «que creo que era London Bridge».

Lo excusa como una acumulación de circunstancias «desafortunada» y desmiente que existiera una falta de atención por parte de su empresa.

Destaca que la compañía se había gastado 220 libras (272 euros) en los permisos para entrenamiento de seguridad por cada participante además de más de 100 libras (123,5 euros) por el uniforme.

La ONG Tomorrow’s People, que consiguió el acuerdo para los desempleados con la empresa Close Protection, ha dicho a The Guardian que aún no ha podido confirmar la información.

Sin embargo, destaca que una experiencia laboral (prácticas) —aunque no sea pagada— es valioso porque mejora el currículum de las personas y les facilita la consecución de un empleo.

sábado, 19 de mayo de 2012

El Gobierno español excluye a la Casa Real de la Ley de Transparencia

Librered, 19/05/2012


El Gobierno de Mariano Rajoy confirmó este viernes que la Casa Real española estará excluida de la futura Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno que pretende aprobar en otoño.




La vicepresidenta y portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, reconoció en rueda de prensa que muchos ciudadanos han solicitado formalmente que la Casa Real española esté sometida a la Ley de Transparencia y tenga que informar regularmente de sus actividades y gastos, pero adujo que el Gobierno ha rechazado esa posibilidad porque la monarquía “no forma parte del conjunto de administraciones públicas”.

El anteproyecto de la Ley de Transparencia se ha elaborado con 3.669 aportaciones realizadas a través de Internet por los ciudadanos y otras 14 remitidas de manera escrita. En total, la web habilitada para el periodo de consulta pública ha recibido “más de 78.000 visitas”.

El rechazo a que la Casa Real esté sometida a la Ley de Transparencia ha generado gran indignación entre la población española que cada vez se ve menos identificada en una Família Real que no padece la creciente desigualdad social, el desempleo y los drásticos recortes presupuestarios en servicios básicos como la sanidad y la educación.

miércoles, 25 de abril de 2012

«Dissoluta est monarchia»

Antonio García-Trevijano
(24-04-2012)


Acabada la Dictadura de Primo de Rivera, el régimen monárquico nombró al gobierno Berenguer como prueba de que aquí no había pasado nada. Un 15 de noviembre de 1930, con el título «Error Berenguer», Ortega y Gasset publicó en El Sol un simplísimo análisis de la situación, donde se mofaba de la falsa pretensión de que «aquí no ha pasado nada». Nadie habría retenido aquel insulso artículo si su autor no lo hubiera terminado con el Delenda est monarchia, tomado del Delenda est Cartago de Catón.

Era evidente que el Delenda de Ortega no quería decir que la Monarquía debería ser destruida, como Cartago en el delenda de Catón, pero sí que el error Berenguer destruiría el régimen monárquico, del mismo modo que la ciudad de Dido fue aniquilada por los romanos. La metáfora no era apropiada. La Monarquía sucumbió por causas internas a los 5 meses del error Berenguer; Cartago fue destruida por el factor romano 30 años después de la admonición de Catón. Y sin embargo la situación de la actual Monarquía parece la de los 5 meses anteriores a la II República.

Los dos errores reales


El error Berenguer está ahora sustituido por el error Juan Carlos, quien acaba de cometer además el yerro de la forzada humillación (lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir) que necesariamente implica la disolución del lazo monárquico. Es decir, ahora hay un doble error monárquico: el error Juan Carlos y el error de Juan Carlos. El doble error del Rey como sujeto activo y como objeto pasivo del error. La conjunción de estos dos errores ha disuelto la causa monárquica.

El error Juan Carlos, del que son responsables los sectores que acataron la orden sucesoria de Franco y los que aceptaron después la Monarquía de los Partidos, tenía que causar, en virtud del efecto Montesquieu, la ruina de la Corona al concurrir con cualquier error personal del Rey. En virtud del efecto Montesquieu si una causa particular arruina un Estado, había una causa general que lo haría perecer por una sola causa personal. Este factor individual tiene tal trascendencia que por sí solo disuelve la causa ontológica de la Monarquía. Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir. Son las tres palabras aparecidas en el festín del rey Baltasar, Mane, Tecel, Fares, que el profeta Daniel interpretó como división y partición del reino. La causa franquista de la Monarquía determinaría su ruina por un vicio personal de Juan Carlos. Ese día ha llegado. El pasado día 18 de abril de 2012, Juan Carlos proclamó ante el mundo que la causa de su Monarquía se había disuelto.

¿En qué se equivocó Juan Carlos?

El Rey dijo que lo sentía. ¿Qué? ¿Matar elefantes? ¿O divertirse con derroches de riqueza entre la miseria de los parados que le quitan el sueño? Lo que más se le afea es la matanza de elefantes y el modo innoble de tratar sus cadáveres. El asunto guarda relación con Delenda est Cartago. Pues el amor a los elefantes, como a los caballos, se fraguó en la lealtad de esas hermosas cabalgaduras a los soldados que las conducían a las batallas. Se recuerda el nombre del elefante cartaginés Suro, por su lealtad en la batalla del lago Trasimeno (II Segunda Guerra Púnica), cuando aseteado y lanceado por el ejercito romano de Nepote, cargó él solo contra las filas enemigas. Muerto, el jinete permaneció a su vera hasta morir de tristeza.

¿En qué se equivocó Juan Carlos? ¿En no comunicar su salida de España? Eso lo ha hecho centenares de veces sin importarle un comino. ¿En dejarse ver públicamente con la cazadora de elefantes que ocasionó su caída? Eso jamás le ha importado. Y sin el accidente habría pasado desapercibido.

Llegamos por fin a la oración fatídica. «No volverá a ocurrir». Eso sólo lo puede decir un empleado que engaña repetidamente a su jefe, un criado sorprendido en flagrante acto de hurto o, con mayor frecuencia, un niño que incumple de modo habitual las promesas de buena conducta a sus padres, tutores o maestros. El quid de la cuestión está en que un Rey no puede pronunciar esas lacayunas palabras sin dejar de ser soberano. Un Rey no puede hacer esa promesa más que a su superior jerárquico o a su banquero. Además, si dice que no volverá a ocurrir está confesando que ha ocurrido por culpa suya. Esto le obliga a detallar lo que no va a ocurrir, lo que va a obedecer. Y un Rey que hace este tipo de promesa, que se declara dispuesto a obedecer lo que le mande el partido del gobierno, o cualquier otro partido estatal, ya no es el Rey de una Monarquía de Partidos, sino el de una Monarquía de los Partidos.

La muerte en vida del Rey

Un Rey que se humilla ante el pueblo, por orden o consejo de un cargo estatal, sólo puede hacerlo para mantener sus extraordinarios privilegios materiales, a conciencia de haber perdido para siempre toda la dimensión espiritual o patriótica de su función. Un Rey que pide perdón pierde hasta la condición de reyezuelo de quita y pon. La relación del Rey con los gobernados es de orden sentimental. Si el sentimiento mítico de la Corona se esfuma, aunque solo sea un momento, nada ni nadie podrá ya restituirlo. Un Rey humillado es un Rey muerto en vida.

Con la disolución de la Monarquía, en la humillación pública de Don Juan Carlos, desaparece el carácter sustantivo de la Institución. Sin substancia propia, sin fundamento subjetivo, sin carácter autónomo, el Rey que se auto-humilla deja de representar la Majestad, e incluso la Auctoritas moral. En las Monarquías de Partidos, el monarca no tiene Potestas constitucional. Un Rey humillado es un despojo de la Realeza. Si no es querido ni temido, un Rey no puede ser respetado. Ese es el secreto de las relaciones míticas. En una hora de desvergüenza, la conducta de un Rey que se humilla levanta para siempre las faldas de la Realeza, convierte en bufonada la reverencia cortesana y arrastra la pordiosería palaciega a la antecámara de las finanzas.

La inutilidad de un Rey humillado es percibida enseguida por los círculos dirigentes de la sociedad estatal, pero tarda un poco más en ser advertida por los gobernados. Y antes de que el desprestigio del Rey se extiendan a todas las capas sociales, surgen los intentos de conseguir su abdicación. Por un lado, el Rey teme que si abdica verá reducida enseguida las fuentes de su riqueza y de su influencia. Y si retrasa demasiado su abdicación el partido del Príncipe se desorienta y comprende que el Rey ya no tiene nada propio que transmitir con la abdicación.

Abdicar o condenar al Príncipe


Cuando el Rey disuelve la Monarquía con un acto forzado de humillación, desaparece la sustancia monárquica que antes podía haber sido transmitida incólume al Príncipe, con el mecanismo ciego de la abdicación. Ya se ha iniciado el proceso mediático de ir colgando en Don Felipe las virtudes que se retiran del Rey. El proceso se acelera en la misma medida en que se acumulan las pruebas de la complicidad del Rey y de la infanta Cristina en la corrupción de Undargarín. La abdicación de un Rey humillado lleva en la Corona transmitida nuevas fuentes de humillación. Siempre es indecoroso el espectáculo que precede a la abdicación o a las esperanzas de abdicación, el oportunismo de los periodistas que parecen apoyar la justificación del Rey, cuando en realidad le están exigiendo mas peticiones de perdón, es decir, más humillaciones.

La disolución de la Monarquía responde al adjetivo latino que la define y caracteriza, pues lo normal es que la disolución se derive de las vidas disolutas o depravadas que la anuncian. A la Monarquía de Juan Carlos no habrá que derribarla. La expresión latina, Dissolutio est Monarchia, tiene naturaleza descriptiva de un proceso inexorable. A partir del día 18 de abril, la Monarquía de Juan Carlos carece de sustancia monárquica, es decir de Majestad y de Realeza. Solo le queda su impronta franquista. Es decir, lo único que podría transmitir a su hijo si abdicara. Pero la voluntad del Rey es recalcitrante a la abdicación. No penséis que voy a abdicar.

Pero esta vez, la República Constitucional, que es la única alternativa pacífica a la Monarquía de los Partidos, no será fruto de improvisaciones ni de ensoñaciones. Producto de la libertad constituyente y fuente de la democracia representativa, será criterio de racionalización modernizadora del Estado y solución financiera de la crisis económica.

Otro gran escándalo envuelve al rey español

Red Voltaire | 24 de abril de 2012

La relación entre el rey Juan Carlos de España y la ex princesa alemana, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, como «su amiga personal» despertó otra vez la sensación en las redes sociales.

Los medios internacionales, en particular la prensa rosa, presentan a Corinna zu Sayn-Wittgenstein como la amiga y acompañante de cacería del rey, ya sin suposiciones ni términos relativos a la amistad.

De tal forma que el diario italiano La Stampa, indicó que «en España hay dos reinas: la oficial, Sofía, de 73 años, casada desde 1962 con el rey Juan Carlos; y la oficiosa, provocante y rubia princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, de 46, separada y amante desde hace cuatro años del soberano».

Según María Eugenia Yagüe en La Voz Libre, un reportero español guarda cientos de fotos de Corina junto al rey que, asegura, ahora «no hay dinero para pagarlas».

Corinna zu Sayn-Wittgenstein estuvo presente en el viaje oficial del rey, del 8 al 10 de abril de 2006, en Arabia Saudí, incluso en el mismo avión donde se encontraba Doña Sofia y varias de las autoridades españolas. Asimismo, acompañó al monarca en su reciente cacería de elefantes en Botsuana.

No es la primera vez que un gran escándalo envuelve a Juan Carlos. A mediados de abril, la empresa Rann Safaris publicó por primera vez en su página web dos fotografías que muestran al rey durante una cacería de elefantes, que cuesta más de 30.000 euros, un gasto que la mayoría considera un despilfarro.

El acto polémico del rey en una época de crisis y de enorme déficit y paro, hizo que Juan Carlos pidiera disculpas.

Entrevista extra a Antonio García-Trevijano

miércoles, 7 de diciembre de 2011

La Infanta Cristina era el “gancho” para los negocios de Urdangarín

La República, 6/12/2011

El pretexto de la Casa Real para justificar su silencio de que al duque le están investigando por sus negocios como empresario no parece tener demasiada credibilidad, ya que en la presentación del Instituto Nóos se usaba el nombre de la infanta Cristina y de la Casa Real como gancho para conseguir adjudicaciones.


Iñakinavaja, el último choriso (de momento)

“El Instituto está presidido por Don Iñaki Urdangarin. En la Junta Directiva también se integra Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina, Don Carlos García Revenga, Asesor de la Casa de S.M. El Rey, Don Diego Torres, profesor de ESADE, y Don Miguel Tejeiro, profesor del IESE”. Así constaba, en grandes caracteres, en la página ocho un folleto de 15 hojas que el duque se encargó de distribuir por ayuntamientos, comunidades, grandes empresas y clubes deportivos.

Carlos García Revenga, identificado en este folleto de Nóos como asesor de la Casa Real es el secretario privado de las infantas y durante la etapa en la que Urdangarin presidió esa entidad (desde 2004 a 2006) ejerció como tesorero.

Hace dos semanas, la Casa Real alegó que Revenga estaba en Nóos “a título privado”, pero lo cierto es que tuvo un papel destacado en los manejos de la entidad al ocuparse de sus ingresos millonarios, y no hay que perder de vista que se trata de un cargo de la Zarzuela en su condición de secretario de las infantas.


Otro divertido fotomontaje de El Jueves

jueves, 1 de diciembre de 2011

Los nietos del rey, con 3 y 4 años de edad, eran accionistas de la consultora de Urdangarín

larepública.es, 24/11/20211

La Infanta Cristina Borbón no es la única de la familia cuyo nombre aparece en las empresas vinculadas al Duque de Palma. Entre las ocho mercantiles en las que Iñaki Urdangarín ha participado o figura aún, bien como consejero o como accionista, está la sociedad patrimonial Namaste 97, una SL creada el 1 de enero de 2002 y ya extinguida. Entre los accionistas estaban los dos hijos mayores de los Duques de Palma: Juan Urdangarín de Borbón y Pablo Nicolás Urdangarín de Borbón, nacidos en 1999 y 2000 respectivamente. La madre, Cristina de Borbón, tenía a su nombre 1.000 acciones de esa sociedad, que representaban el 33% del capital social, según constaba en el Boletín Oficial del Registro Mercantil.


Fotomontaje satírico realizado por la revista El Jueves

Cada uno de los hijos poseía 500 títulos, el 16,6% de la propiedad de la empresa. Los datos se corresponden con la situación de la empresa en mayo de 2004. Por aquel entonces, Juan y Pablo Nicolás tenían 3 y 4 años, respectivamente. A punto de cumplir 4 y 5. El tercio restante de la propiedad estaba en manos de Iñaki Urdangarín y del único socio ajeno a la familia: Joan Cusco Carbó. Namaste 97 SL se dedicaba a la «consulta y asesoramiento sobre dirección y gestión empresarial». Esta empresa no figura en la relación de sociedades investigadas por el juez José Castro por el presunto desvío de fondos del Govern Balear, utilizando al Instituto Nóos como entidad sobre la que pivotó el dinero público antes de acabar como ingresos de las empresas vinculadas a Diego Torres y a Urdangarín. Sí aparece, en el epicentro del escándalo, la promotora inmobiliaria Aizoon SL, en cuyo consejo de administración se sentaba la Infanta Cristina y facturó miles de euros a la entidad Nóos, según la investigación judicial. Esta mercantil tiene por objeto social la «compraventa y arrendamiento de bienes inmuebles».

El administrador único de esa inmobiliaria es el propio Urdangarín, mientras que como apoderado figura, desde el 25 de agosto de 2009, Mario Sorribas, profesor de la Escuela de Negocios Esade e imputado por el juez por participar presuntamente en ese desvío de fondos públicos.

sábado, 21 de julio de 2007

La democracia incompleta


Para añadir algo más, en torno al tema de El Jueves y el secuestro de su última publicación (en este Estado que presume ser democrático), y , en especial, sobre la figura del Jefe del Estado español -el Rey-, os pongo una parte del texto La democracia incompleta, del capítulo noveno «Las raíces de nuestro déficit democrático y social» del libro del socialdemócrata Vicenç Navarro, Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país, de la editorial ANAGRAMA, 2002:


[...]

«Otro comportamiento mediático que considero de escasa sensibilidad democrática es la presentación del monarca español como la figura histórica que nos trajo la democracia, interpretación que apareció en el programa de máxima audiencia sobre la monarquía que presentó TVE1, según el cual el franquismo era la dictadura de una persona y la democracia era la creación de otra -del Rey-. Sin desmerecer el papel importante que el Rey y otras personalidades tuvieron en la Transición, ésta fue, sobre todo, el resultado de la presión popular (en el período 1975-1977 España vio el mayor número de huelgas políticas de Europa) y de la presión internacional. De ahí que las opciones posibles en aquellos años no eran, como constantemente se escribe en España, Dictadura o Democracia, sino qué tipo de Democracia. La vuelta a la dictadura como forma duradera y estable de gobierno era una alternativa con muy escasa posibilidad de realización: ni el pueblo español ni la presión internacional la hubiran tolerado mucho tiempo. Por lo tanto, es razonable pensar que las alternativas más reales se configuraban dentro de la democracia. Pero debido al poder que las derechas tenían durante la dictadura y durante la transición y a la debilidad de las izquierdas, consecuencia de la gran represión a la que estuvieron sujetas durante todo el período de la dictadura (que continuó hasta el último año de aquel régimen), la transición se realizó en términos favorables a las derechas. Aunque débiles, sin embargo, fueron las izquierdas las que presionaron para ir democratizando aquel proyecto, cuyos primeros pasos, durante los primeros años de la monarquía, habían sido a todas luces insuficientes. Las derechas se resistieron tanto como pudieron -como consta que Aznar, entre otros, no apoyó la Constitución cuando se realizó el referéndum que la aprobó-, imponiendo condiciones y restricciones que limitaron el desarrollo democrático, como las prerrogativas del jefe del Estado español -únicas en la UE-, que incluyeron un blindaje mediático frente a la crítica y el escrutinio democráticos. Ahora bien, tales limitaciones, incluyendo las expresadas en el Código Penal, no derivan de la Constitución. Precisamente, una de las grandes victorias de la democracia y del documento constitucional es la de la libertad de expresión con pleno derecho a la crítica a la monarquía y al monarca, derecho que los medios de información, reproduciendo una actitud acrítica hacía la monarquía, no ejercen, con el consiguiente empobrecimiento de nuestra democracia. Es más, la propia Constitución permite su modificación a fin de alcanzar una mayor profundización democrática, realidad ignorada por las derechas de nuestro país, que, mientras que ayer se oponían a ella, ahora impiden su modificación, olvidando que la Constitución no es el punto de llegada, sino de partida, hacia una sociedad auténticamente democrática. Apoyar la Transición y la Constitución no quiere decir presentar la primera como modélica y considerar la segunda inmejorable. Antes al contrario, la Constitución ofrece a la ciudadanía unos cauces democráticos para alcanzar un mayor desarrollo democrático que puede incluir, por ejemplo, el posibilitar que en un día futuro una hija de una auxiliar de enfermería del barrio obrero de Nou Barris, en Barcelona, pueda ser elegida jefa del Estado, representándonos a todos.»


[...]

«La monarquía no puede ser resultado de una imposición mediática ejercida sobre la ciudadanía española, sino que debe ser la consecuencia de su popularidad ganada a pulso, sin cajas de resonancia, contrastada con otras alternativas, como la forma republicana de gobierno, cuyos promotores deben gozar de la misma accesibilidad a los medios, algo que no ocurre en nuestra democracia incompleta. Esta escasa sensibilidad democrática mostrada por los medios de información en su unánime aplauso a la monarquía, con ausencia de crítica hacia la institución y al monarca, está dañando a la democracia española, al reproducir una cultura cortesana que enfatiza un orden jerárquico en el que el jefe del Estado y su corte están por encima de toda crítica, de forma que se enfatiza la aceptación pasiva por parte de la ciudadanía de un sistema jerárquico en el que el monarca está arriba, mientras que todos los demás estamos abajo, con una gradación de importancia que depende de la distancia existente entre cada ciudadano y el monarca. No hay que olvidar que una de las consecuencias más positivas de la Transición fue precisamente la transformación de la figura del jefe de Estado, que pasó de serlo "por la Gracia de Dios" a serlo por la Gracia del Pueblo español. convirtiéndolo en su representante y servidor. Es de gran urgencia democrática que los medios de información modifiquen sus hábitos heredados del régimen anterior y sometan al jefe del Estado al mismo nivel de escrutinio y debate que se da en otros países democráticos, para así alcanzar el nivel de madurez democrática que nuestra ciudadanía merece.»


Los de la revista El Jueves, han sido una de las pocas publicaciones que se han atrevido a ironizar y caricaturizar la figura del jefe del Estado español y familia, y ahora les secuestran (censuran), por orden judicial, su último número. ¿No es esto una violación del derecho constitucional a las libertades de expresión y de prensa?

domingo, 7 de enero de 2007

Libertad de expresión, pero no para todos

No sé si recordaréis la historia del oso Mitrofan, y no sé si tal historia será cierta o si será simplemente una leyenda urbana. Según la historia, en Rusia emborracharon a un pobre oso para que lo cazase Juan Carlos de Borbón.

Evidentemente, tal noticia o leyenda o lo que sea iba a ser tratado por los medios de comunicación, entre ellos algunos no afines a la monarquía. Pues bien, leo en este texto de Escolar.net que el diario ABC ha publicado un artículo en el que se dice que la Fiscalía de la Audiencia Nacional va a presentar querellas contra los diarios Gara y Deia por un artículo que contiene "gravísimas injurias al rey": esas horribles injurias son las expresiones "mequetrefe" y "soberano irresponsable" (acto seguido se matiza que lo de irresponsable es por la falta de responsabilidad ante la ley, pues la Constitución convierte al monarca en intocable), así como el referirse a los nietos de Juan Carlos de Borbón con el término "cuchipanda". Sí amigos, habéis leído bien... vuestros castos ojos no os engañan, habéis leído "mequetrefe", "soberano irresponsable" y "cuchipanda". Intentad sobreponeros al inmenso dolor que tan horribles vocablos causan en toda mente sensible.

El texto original, "Las tribulaciones del Oso Yogui", lo tenéis aquí... pero no lo pongo directamente porque los señores del Gara han puesto el copyright... así que le dáis al enlace y lo leéis igual de bien.

Bueno, y digo yo. Si se abren diligencias contra Deia y Gara por ese artículo con las gravísimas injurias ya mencionadas... ¿por qué no se actúa contra el ultraderechista Ricardo Sáenz de Ynestrillas? Lo digo, más que nada, porque en su artículo titulado "Felíz día de la Pronstitución" dice literalmente:

¡Ah!, y el Rey, ese subnormal genético, que se supone que debe garantizar todos esos derechos pero, sobre todo, la unidad de España y la de todos sus hombres y sus tierras, ese sí que debe estar contento, pues tras consumar su traición a una Nación y a un pueblo, ha permitido todo lo que está ocurriendo, como el asesinato -que el sancionó con su firma de borracho- de 80.000 niños al año aún en el seno de sus madres, la eutanasia pasiva y la legalización de los matrimonios homosexuales.

No sé, algo me dice que la libertad de expresión no es igual para todos. Y luego, la extrema derecha, se presenta a sí misma y ante los suyos como una víctima perseguida por defender sus ideas, cuando en realidad hacen y deshacen todo cuanto les viene en gana.

Más sobre el tema de Deia, Gara, la Fiscalía y Mitrofan en estos enlaces:
Hasta más ver

viernes, 8 de diciembre de 2006

La hermanita de Leonor

Que emoción, la pequeña Leonor va a tener una hermanita.

El padre de ambas, nos dió la noticia… será una niña.

Cuando le preguntaron por qué habían anunciado tan pronto la noticia, contestó entre otras cosas que “porque el debate estaba en la calle”.

¿Qué debate? El derecho a heredar una corona, independientemente del sexo del primogénito (¿debería añadir “o primogénita”?)… en igualdad de condiciones. Eso sí, siempre y cuando todo quede en familia.

¿Debe desaparecer la preeminencia del hombre sobre la mujer a la hora de acceder al trono? ¿Se debe mantener todo tal cual está? En caso de que se hagan cambios, ¿es urgente hacerlos?, etc. Una terrible incertidumbre se cierne sobre nosotros.

Cuánto se debaten estas cuestiones, y qué poco se cuestionan otras…

Por ejemplo, ¿para qué coños queremos una monarquía?, ¿para qué coños sirve una monarquía?, ¿por cuánto nos sale la monarquía?. Por mi parte, puestos a reformar constituciones, en vez de modificar el Artículo 57 se podría borrar el Título II entero (”De la Corona”).

Menos mal que ya no se oye a los espabilados de turno decir “no podemos quejarnos de nuestra familia real, mira tú la familia real inglesa”. Algo es algo.

Pues eso, que Leonor va a tener una hermanita.