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martes, 24 de marzo de 2015

Hace 16 años en un país llamado Yugoslavia

Documental de RT sobre la guerra de la OTAN contra Yugoslavia, ganador de Cubavisión

MÁS INFORMACIÓN: http://es.rt.com/BC6

Este 24 de marzo se cumplen 15 [16] años del inicio de los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia. En vísperas de la fecha, dos periodistas de RT, la serbia Jelena Milincic y la estadounidense Anissa Naouai, hablan con testigos de los horrores de la guerra.

Durante la Operación Fuerza Aliada, que duró 78 días entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999, la OTAN lanzó un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas sobre el territorio de Yugoslavia, un país que se desintegró tras una serie de conflictos étnicos en los años 90 y que en 1999 formaban solo las actuales Serbia y Montenegro. Sólo en la capital, Belgrado, cayeron 212 bombas.

«Se podía saber por el sonido si un avión llevaba armas a bordo o no. Conocíamos todo tipo de armas, todo tipo de bombas y de aviones. Todos nosotros nos convertimos en expertos», cuenta la corresponsal de RT Jelena Milincic, quien junto con su familia y sus amigos está entre los que vivieron los horrores de aquellos días de guerra.

15 años después viajó a Serbia junto con su compañera de trabajo, la estadounidense Anissa Naouai, para tratar de desvelar una verdad sobre aquellos sangrientos días que hasta ahora permanece oculta para muchos. Su búsqueda quedó recogida en el documental exclusivo de RT 'Зашто? ¿Por qué?'.

«Una importante ciudad europea fue sometida a un ataque aéreo y me cuesta mucho imaginar que tan solo unos pocos estadounidenses sabían lo que estaba ocurriendo. Incluso ahora, 15 años después del ataque, no creo que muchos estadounidenses sean capaces de señalar a Serbia en el mapa y explicar por qué bombardearon este país», comenta Anissa.

Estos dos meses y medio de ataques aéreos incesantes se cobraron la vida de más de 2.000 civiles, 88 niños entre ellos, y dejaron 6.000 heridos. Pero estos datos no son más que frías cifras. Detrás están las tragedias humanas y 15 años después estas heridas abiertas siguen doliendo. «Se suele pensar que con el tiempo todo se hace más leve, un hombre es capaz de olvidarse de muchas cosas insignificantes, pero de esto, no sé... no es lo mismo que cerrar un libro y decir 'es horrible'. Es imposible olvidarlo», cuenta Zoran, uno de los testigos de los bombardeos de Belgrado.

RT
(2014)

domingo, 10 de agosto de 2014

Documental 'Yugoslavos'

8/8/2014

Yugoslavos es un documental concebido con la intención de evitar prejuicios y hagiografías más que aceptadas por los medios y mucha bibliografía maniqueísta para arrojar algo de luz sobre los trágicos y complejos acontecimientos que se sucedieron en la antigua Yugoslavia durante la década de los años noventa.

El documental se centra especialmente en los años previos al estallido de los conflictos armados, 1989-1991, a los cuales consideramos que no se ha prestado la debida atención dada su vital importancia y cuyo conocimiento es esencial para comprender los posteriores acontecimientos.

De mano de voces expertas y autorizadas (historiadores, políticos, periodistas, expertos en derecho internacional) analizaremos aspectos fundamentales con el objetivo de acercarnos a las múltiples causas de un conflicto que todavía no se ha cerrado

Proximamente se colgará la versión mejorada en alta calidad.

Muchas Gracias a todos.

Edu G                  





domingo, 29 de junio de 2014

Kusturica reivindica al asesino del archiduque Francisco Fernando

Kusturica besa el monumento a Princip durante su inauguración,
en la localidad serbia de Tovariševo, en abril de este año.


Princip fue un «mensajero de libertad», dijo el dos veces ganador de la Palma de Oro en Cannes (When Father Was Away on Business y Underground) al diario Politika. «Fue una persona que llevó libertad a los eslavos (...) y mató a los ocupadores», añadió en referencia a la anexión de Bosnia y Herzegovina por el Imperio Austro-Húngaro en 1878.

28 de junio de 2014

Belgrado.- El reputado cineasta serbio Emir Kusturica aprovechó el centenario del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria para reivindicar a su autor como un héroe nacional.

Princip fue un «mensajero de libertad», dijo el dos veces ganador de la Palma de Oro en Cannes (When Father Was Away on Business y Underground) al diario Politika. «Fue una persona que llevó libertad a los eslavos (...) y mató a los ocupadores», añadió en referencia a la anexión de Bosnia y Herzegovina por el Imperio Austro-Húngaro en 1878.

El nacionalista serbio Gavrilo Princip tenía 19 años cuando mató de un tiro al heredero del trono austríaco el 28 de junio de 1914 en Sarajevo.

Este tipo de retrato del asesino del archiduque genera controversia en Bosnia, donde la población croata y musulmana ve una relación directa entre las aspiraciones territoriales de Princip y Serbia en el momento del asesinato y su hegemonía en la antigua Yugoslavia y la violenta desintegración de la federación en los años 90.

En Sarajevo, los organizadores de los actos conmemorativos esperan que éstos sirvan de símbolo para la reconciliación tras el fin de Yugoslavia. No obstante, los serbios planean su propia ceremonia en una zona turística cerca de Visegrado y el viernes inauguraron una estatua de Princip en el este de Sarajevo, mayoritariamente serbio.

Algunos serbobosnios, que suponen un tercio de la población de Bosnia, buscan servirse del centenario y de la filosofía de Princip para impulsar un Estado independiente. «De las ideas de Princip a la independencia de la República Serbia», reza un titular del mayor diario serbio, Novosti.

«Las ideas de libertad de Gavrilo Princip fortalecerán nuestra autonomía hasta la independencia», dijo Milorad Dodik, presidente de la República Srpska o república serbobosnia, una de las dos entidades políticas que forman la República de Bosnia y Herzegovina.

Según declaró, la República de Srpska emprenderá los esfuerzos por la secesión a partir de octubre, cuando Escocia celebre su referéndum para la independencia del Reino Unido.

domingo, 15 de junio de 2014

Kusturica inaugurará su «ciudad» el próximo 28 de junio

 

El cineasta serbio oficializará la creación de la localidad de Andricgrad a fin de mes. Eligió esa fecha porque se cumplen cien años desde el fin del Imperio austro-húngaro.

13 de Junio de 2014

EFE / BELGRADO.- El director de cine serbio Emir Kusturica calificó hoy de «tiranicidio» el asesinato el 28 de junio de 1914 del heredero del Imperio austro-húngaro que desató la I Guerra Mundial, y anunció que inaugurará oficialmente su ciudad Andricgrad coincidiendo con este aniversario.

«El tiro que mató a Francisco Fernando tiene también su dimensión social y fue, de hecho, el inicio de la liberación de los pueblos que vivían en la esclavitud en Bosnia-Herzegovina», dijo Kusturica hoy al referirse a la muerte en Sarajevo del heredero Habsburgo por disparos del joven serbobosnio Gavrilo Princip.

Kusturica aseguró que Bosnia, dominada por el Imperio austro-húngaro en aquel entonces, era «la última colonia de Europa».

Las celebraciones en Andricgrad, una pequeña localidad diseñada por Kusturica, incluirán una obra de teatro que reconstruirá el atentado y homenajes a los miembros de la organización patriótica «Joven Bosnia» que participaron en el ataque.

Las máximas autoridades de Serbia y del ente serbio de Bosnia participarán en estos actos, mientras que los dirigentes musulmanes y croatas de Bosnia celebrarán otra ceremonia en Sarajevo.

La mayoría de los serbios consideran a Princip como un luchador por la libertad, mientras que entre los musulmanes y croatas es dominante la opinión de que fue un terrorista.

Andricgrad lleva su nombre por el premio Nobel de literatura yugoslavo Ivo Andric (1892-1975).

Con una superficie de unos 42 mil metros cuadrados, la ciudad tiene un Ayuntamiento, el Instituto Cultural Andric, una iglesia cristiana ortodoxa, casas de diferentes estilos, un cine, una biblioteca, restaurantes, la Universidad y la Academia de Bellas Artes.

jueves, 27 de junio de 2013

La indignación prende en Bosnia


La parálisis política que bloquea el país balcánico desata por primera vez protestas que trascienden las divisiones étnicas

Andrea Rizzi


A Berina Hamidovic y Belmina Ibrisevic el destino no solo les infligió nacer con graves enfermedades congénitas, sino también hacerlo en Bosnia-Herzegovina y después del pasado 12 de febrero. En esa fecha, la pugna política entre serbios, croatas y bosnio-musulmanes que paraliza ese país balcánico llegó al extremo de bloquear la expedición de los números de identificación necesarios para los DNI y la Seguridad Social. A causa de la falta de acuerdo sobre cómo reformar el sistema vigente —declarado inconstitucional—, durante meses los bebés nacidos en Bosnia han quedado en un absurdo limbo. En el caso de Berina y Belmina, esto supuso tremendas dificultades y retrasos para poder salir del país y obtener los tratamientos necesarios. Belmina lucha ahora por su vida en Alemania; Berina murió en un hospital de Belgrado a mediados de junio, probablemente a causa del fatal retraso con el que fue operada.

La terrible situación de estos bebés ha inspirado en las últimas semanas las mayores protestas ciudadanas en Bosnia desde el fin de la guerra, en 1995. La noche del 5 de junio, Fedja Stukan y Aldin Arnautovic decidieron secundar una idea que acababa de difundirse por Facebook: bloquear los accesos al Parlamento para forzar a los políticos a pactar una solución. «Al principio, éramos una decena de personas en total. Aparcamos nuestros coches en los accesos del Parlamento y nos plantamos ahí», cuenta Fedja, que es actor, de 39 años. Poco a poco llegó más gente. Fue el primer paso de una escalada de movilizaciones que han sacado a la calle a miles de personas en Sarajevo y otras ciudades. El segundo día de protesta había ya gente suficiente como para acorralar el edificio con una cadena humana que mantuvo retenidos a los diputados (junto con unos 250 delegados extranjeros en un encuentro internacional) hasta las cuatro y media de la mañana. El primer ministro, Vjekoslav Bevanda, salió por una ventana.

«La gente está harta de esta situación. Los políticos cultivan la cultura del miedo interétnico para luego erigirse en los indispensables defensores del pueblo, pero la gente empieza a entender que el mayor peligro para sus vidas no es el vecino de otra etnia, sino los administradores ineptos y corruptos que tenemos», dice Emir Hodzic, un carismático activista de 34 años. Al igual que Fedja y Aldin, luce en su brazo derecho un tatuaje recién marcado con el logo de la protesta: un chupete con un puño en lugar de la tetina. «Es la babyvolution. No tiene carácter étnico. Solo queremos que los políticos empiecen de una vez a resolver problemas. Es intolerable que por aplicar el nacionalismo a una estúpida cuestión de números tenga que morir un bebé», dicen.

En efecto, también ciudadanos serbobosnios han participado en las protestas. En Banja Luka, capital de la entidad serbia del país, Nikola Dronjak, líder de la Unión de los Estudiantes Universitarios, manifiesta su apoyo a las reivindicaciones ciudadanas. Dronjak, de 25 años, encabeza un movimiento de protesta paralelo que lucha contra la corrupción rampante de los líderes locales y su ineptitud para crear oportunidades en un país azotado por una demoledora crisis económica. «Hemos tenido cinco siglos de Imperio Otomano. La gente está acostumbrada a sultanes con mucho dinero, muchas mujeres y escaso interés por el pueblo. Pero empieza a ser realmente demasiado para quedarse en la apatía», dice.

Bosnia (3,8 millones de habitantes y una superficie equivalente a la de Aragón) es un país que no funciona, una olla a presión en la que la temperatura sube. La pugna interétnica y la extraordinaria complejidad de las instituciones diseñadas para parar la guerra de 1992-1995 han empujado a la exrepública yugoslava a un grado de parálisis grotesco. Según reconoce un alto cargo gubernamental, las autoridades tardaron dos días en remover los coches que bloqueaban el Parlamento porque no quedaba claro si tenía que hacerse cargo de ellos el Estado, la federación bosnio-croata o el cantón de Sarajevo.

En varias conversaciones mantenidas con altos cargos políticos —en el marco de un viaje organizado y financiado por la fundación alemana Robert Bosch, con el fin de entrevistar a los principales líderes políticos y destacados miembros de la sociedad civil de cuatro países balcánicos— la gravedad del bloqueo en el que se halla el país adquiere contornos inquietantes. El panorama es desolador. Los políticos son conscientes de que la rebelión va contra ellos, admiten incluso en conversaciones privadas que la política es la fuente del problema y dejan entender que no hay soluciones en el horizonte para hacer de Bosnia un país normal.

«Estamos en la peor situación desde el fin de la guerra», alerta Senad Pecanin, periodista fundador de la revista Dani. «Desafortunadamente, aquí perdemos nuestro tiempo con los números equivocados», observa, con amargura, Sanjin Arifagic, economista. «Hemos sufrido una doble recesión y somos un país rezagado en una región que no va bien», añade. En lugar de trabajar sobre las cifras del paro —oficialmente, un 27%, pero en realidad es mucho más—, la política pierde meses en debatir sobre los números de identidad, una excusa como otra para librar la batalla étnica.

«La actual élite política tiene interés en mantener el statu quo», comenta Renzo Daviddi, vicejefe de la misión europea en Bosnia. El país recibe importantes ayudas internacionales que se gestionan de manera opaca. «No podemos permitirnos dejar que Bosnia siga a la deriva como hasta ahora», alerta.

El actual Gobierno serbio, que tiene gran capacidad de presión sobre los serbobosnios, está marcando distancias desde los impulsores de las posturas más radicales. Pero, en conversaciones mantenidas en Belgrado, altas fuentes gubernamentales advierten de que no ejercerán una presión activa para que las cosas cambien.

Mientras tanto, la deriva de Bosnia prosigue. Un parche temporal puesto en marcha tras el inicio de las protestas permite ahora la expedición de los números de identidad. Los activistas han concedido una tregua hasta el 1 de julio a la espera de una solución definitiva. «Si no la habrá, volveremos a la calle”», dice Emir Hodzic.

De momento, solo se reúnen ante el Parlamento a las 12 del mediodía. En silencio. «Para no molestarles el trabajo», dice Hodzic. Pero, la semana pasada, en el Parlamento no había diputados. Queda por ver si Belmina podrá de mayor tener el orgullo de que su intolerable odisea fuera el inicio de una primavera bosnia multiétnica.

viernes, 11 de enero de 2013

Las mentiras de la guerra de Yugoslavia

Cuando buena parte de la izquierda (y también cierta parte del Movimiento Libertario) de estas latitudes defendía a los integristas musulmanes bosnios y a los mafiosos del Ejército de Liberación de Kosovo muy oportunamente disfrazados de luchadores por la libertad por obra y gracia de nuestros mass media, Amor y Rabia ya denunció esta situación con dos números de nuestra publicación periódica... Nos llovieron los insultos y las difamaciones tendentes a que practicáramos la autocensura... Pero no nos callamos y al final el tiempo nos dio la razón. Por suerte no estábamos del todo solos: el periodista Michel Collon sacó un par de documentadísimos libros sobre el tema que también molestaron a la pseudoizquierda imbuida de mentiras mediáticas. Algunos miembros de Amor y Rabia pudimos hablar con él en la presentación de uno de esos libros y darle un ejemplar de uno de los números de nuestra revista (el nº 59, El sistema de los media) inspirado por su obra ¡Ojo con los media! Eso fue meses antes de que le detectaran un cáncer renal por haber estado en Kosovo en contacto con los residuos radiactivos dejados por las bombas «humanitarias» de la OTAN.





Por MICHEL COLLON

¿Empezó la guerra en 1991 con las secesiones eslovena y croata?

NO. En 1979, el BND (la CIA alemana) envía a Zagreb un equipo de agentes secretos. Misión: apoyar a Franjo Tudjman, racista que propaga activamente el odio étnico y predica la fragmentación de Yugoslavia. Alemania apoya y financia a este Le Pen croata y le enviará armas «antes» de la guerra. ¿Con qué objetivo? Berlín nunca ha admitido la existencia del Estado unitario yugoslavo que se le había resistido valientemente durante las dos guerras mundiales. Al volver a resquebrajar Yugoslavia en miniestados fáciles de someter, Alemania pretende controlar los Balcanes. Una zona económica para anexionarse, implantar allí sus empresas, exportar sus productos y dominar el mercado. Una ruta estratégica hacia Oriente Medio, el Caúcaso, el petróleo y el gas. En 1992, el ministro bávaro del Interior declara: «Helmut Kohl ha conseguido lo que no obtuvieron ni el emperador Guillermo ni Hitler».

¿Voluntad alemana? ¿Provocó Alemania deliberadamente la guerra civil?

SÍ. Al inicio de la cumbre de Maastricht, en 1991, el canciller alemán Kohl es el único que quiere fragmentar Yugoslavia y reconocer precipitadamente las «independencias» de Eslovenia y Croacia, despreciando el derecho internacional y la Constitución yugoslava, pero el ascenso de la potencia alemana impondrá a todos sus socios esta locura. París y Londres se alinean con esta postura. Según el londinense The Observer: «El primer ministro británico Major pagó un precio muy alto apoyando la política yugoslava de Alemania que, según todos los observadores, precipitó la guerra.» En efecto, todos los expertos habían advertido que semejante «reconocimiento» provocaría una guerra civil. ¿Por qué?

1) En casi todas las repúblicas de Yugoslavia se mezclaban diversas nacionalidades. Dividir los territorios era tan absurdo como dividir París o Londres en barrios étnicamente puros.

2) Favoreciendo al neofascista croata Tudjman y al nacionalista musulmán Izetbegovic (colaborador de Hitler en su juventud), era evidente que se provocaría el pánico entre la importante minoría serbia que desde hace siglos vivía en Croacia y en Bosnia. Cada familia serbia había perdido al menos a un miembro en el terrible genocidio cometido por los fascistas croatas y musulmanes, agentes de Alemania, entre 1941 y 1945. Únicamente la Yugoslavia de Tito había podido devolver la paz, la igualdad, la coexistencia. Pero Berlín, y después Washington, querían quebrar a toda costa a este país «demasiado a la izquierda».

¿EEUU pasivo? ¿Permaneció Estados Unidos «pasivo y desinteresado» en esta guerra? 

NO. Lord Owen, enviado especial de la Unión Europea en Bosnia, por tanto observador privilegiado, escribió en sus Memorias: «Respeto mucho a Estados Unidos. Pero, durante estos últimos años (1992-95), la diplomacia de este país es culpable de haber prolongado inútilmente la guerra en Bosnia.» ¿Cuál es su objetivo? Como los alemanes estaban ocupados en tomar el control de Eslovenia, de Croacia y pronto de Bosnia, entonces Washington presionó a Izetbegovic, el dirigente nacionalista musulmán de Sarajevo: «No firméis ningún acuerdo de paz propuesto por los europeos. Haremos que ganéis la guerra sobre el terreno». De esta manera, Washington prolongó durante dos años los terribles sufrimientos inflingidos a toda la población de Bosnia. 

¿Cuáles eran los motivos?

1) Despojar a Berlín de sus posiciones adquiridas en la región estratégica de los Balcanes.

2) Dividir y debilitar a la Unión Europea.

3) Instaurar a la OTAN como gendarme del continente europeo.

4) Quitar a Rusia cualquier acceso al Mediterráneo.

5) Imponer su liderazgo político y militar para las demás guerras en preparación. Porque al mismo tiempo, la guerra contra Yugoslavia también era una guerra larvada contra Europa. Tras la caída del Muro, los estrategas de Estados Unidos querían impedir a cualquier precio que emergiera una superpotencia europea. Por eso se ha hecho lo imposible para debilitarla política y militarmente.

¿Participaron el Banco Mundial y el FMI en la fragmentación del país?

SÍ. En diciembre de 1989, el FMI impone unas condiciones draconianas a Yugoslavia, cuyo primer ministro liberal, Markovic, mendigó la ayuda a George Bush padre. El objetivo de «la ayuda» será en realidad desestabilizar y hacer quebrar a las grandes empresas estatales. El Banco Mundial desmantela el sistema bancario, despide a 525.000 trabajadores en un año y, después, reclama la supresión de dos de cada tres empleos. El nivel de vida desciende dramáticamente. Estos diktats y el aumento de huelgas solidarias en todas las repúblicas exacerban las contradicciones entre los dirigentes de las distintas repúblicas a las que Belgrado ya no puede enviar fondos. Para salir de esta situación, estos dirigentes recurrieron a la táctica de la división y de alentar el odio nacionalista. Esta guerra se alentó desde exterior. Como muchas otras. La guerra contra Yugoslavia fue una guerra de globalización. Todas las grandes potencias occidentales trataban de liquidar el sistema económico demasiado de izquierda de Yugoslavia: un sector público fuerte, importantes derechos sociales, relativa resistencia a las multinacionales... El 4 de agosto de 1996, el Washington Post exponía la verdadera razón de las distintas guerras contra Yugoslavia en este reproche (¿esta amenaza?): «Milosevic no ha logrado comprender el mensaje político de la caída del Muro de Berlín. Otros políticos comunistas han aceptado el modelo occidental, pero Milosevic ha ido en la otra dirección.»

¿Presentaron los media una imagen engañosa de Tudjman y Izetbegovic, «nuestros amigos»?

SÍ. Los dirigentes hipernacionalistas croatas y musulmanes fueron presentados como auténticas víctimas, como grandes demócratas antirracistas. Y, sin embargo, tanto su pasado como su presente hubieran debido ponernos en guardia: Al tomar el poder, Franjo Tudjman declaró: «Estoy contento de que mi mujer no sea ni judía ni serbia.» Se apresuró a cambiar los nombres de las calles que llevaban el nombre de luchadores antifascistas, restableció la moneda y la bandera del régimen fascista genocida y modificó la Constitución para comenzar la expulsión de los serbios. En 1990, Izetbegovic hizo campaña electoral volviendo a publicar su Declaración islámica: «No existe paz ni coexistencia entre la religión islámica y las instituciones sociales y políticas no islámicas.» Instauró un régimen corrupto y mafioso, basado fundamentalmente en un lucrativo mercado negro y en el desvío de la ayuda internacional. Con la bendición de Washington invitó a los mercenarios islamistas, especialmente a Al-Qaeda. Una vez empezada la guerra, se cometieron crímenes terribles en los tres campos, pero al ocultar estos antecedentes se lograba que la situación fuera incomprensible.

¿Ocultaron los media los datos esenciales de la historia y de la geografía de Bosnia?

SÍ. Nos han hecho creer que los serbios eran los agresores invadiendo «Bosnia desde el exterior». En realidad, en Bosnia habitaban desde siglos atrás tres grupos nacionales: musulmanes (43 %), serbios (31 %), y croatas (17 %). Sin olvidar un 7 % de «yugoslavos» nacidos de matrimonios mixtos o aquellos que prefirieron dejan atrás la miseria. Repartir Bosnia entre los grupos nacionales, como la Unión Europea seguía imponiendo, era absurdo y peligroso, puesto que las distintas poblaciones estaban completamente mezcladas: los musulmanes vivían sobre todo en las ciudades, mientras que serbios y croatas eran fundamentalmente campesinos y estaban dispersos por todas las regiones. No se podía dividir Bosnia sin una guerra civil. De hecho, la población serbia de Bosnia no luchaba por invadir los territorios «de los otros», sino por conservar sus tierras o por establecer corredores de comunicación entre ellas. Una situación absurda y sangrante con todos los desórdenes de una guerra civil, pero esta guerra civil fue provocada por las grandes potencias.

¿Era correcto el esquema «serbios agresores, croatas y musulmanes víctimas»?

NO. El general belga Briquemont, al frente de las fuerzas de la ONU en Bosnia hasta enero del 94, estaba en una posición privilegiada para declarar: «La desinformación es total (...) La televisión necesita un chivo expiatorio. De momento hay unanimidad total para condenar a los serbios y esto no facilita la búsqueda de una solución. No creo que se pueda considerar el problema de la ex Yugoslavia y de Bosnia-Herzegovina únicamente desde el ángulo antiserbio. Es mucho más complicado que todo eso. Un día, en plena guerra croato-musulmana, habíamos informado sobre las masacres cometidas por el ejército croata. Un periodista estadounidense me dijo: «Si usted ofrece este tipo de información, los telespectadores estadounidenses no entenderán nada.» No se trata de negar los crímenes cometidos por las fuerzas serbias. La ideología de los textos del dirigente serbio-bosnio Karadzic es de extrema derecha. Pero en realidad desde la división de Yugoslavia, en todos los bandos algunas fuerzas políticas y mafiosas han utilizado métodos de guerra para apropiarse de territorios y riquezas. En los tres campos —croata, musulmán y serbio—, las milicias han cometido crímenes tremendos, en detrimento de todas las poblaciones. Así, en agosto del 94, el dirigente de Sarajevo, Izetbegovic, atacó la región... musulmana de Bihac dirigida por Fikret Abdic, quien se estaba distanciando de él y deseba vivir en buena armonía con sus vecinos serbios y croatas. Izetbegovic fue ayudado en esta ofensiva por seis generales de EEUU. Silenciar los crímenes de «nuestros amigos», pero demonizar a todo aquel que se nos opone es un clásico de la propaganda de guerra. Numerosas mentiras mediáticas han sido claramente fabricadas por una agencia estadounidense de «relaciones públicas», Ruder Finn, compañera de la conocida Hill and Knowlton, que inventó las mentiras mediáticas de las incubadoras «robadas» por los iraquíes.

¿Puso en marcha Serbia un programa de limpieza étnica? 

NO. Si se cree que la limpieza étnica era verdaderamente el programa del «dictador» Milosevic, hay que admitir que su eficacia ha sido lamentable, puesto que, a lo largo de todos estos años y hasta hoy, uno de cada cinco habitantes de Serbia ni era ni es serbio. En Belgrado siguen viviendo, y sin problemas, numerosas minorías: musulmanes, gitanos, albaneses, macedonios, turcos, húngaros, goranes... En realidad, contrariamente a la imagen que ha dado la prensa, Serbia es hoy el único estado de la ex Yugoslavia, junto con Macedonia, que sigue siendo «multinacional». Por el contrario, todos los estados protegidos por la OTAN —Croacia, Bosnia y Kosovo— han practicado una limpieza étnica prácticamente total. Milosevic desaprobaba los excesos cometidos por las milicias serbias en Bosnia. Su mujer realizó muchas declaraciones virulentas contra ellos. Serbia incluso aplicó un embargo contra Karadzic. Claro es que una parte de la opinión pública serbia se ha inclinado hacia en el nacionalismo racista. Pero es precisamente responsabilidad de Alemania y de las grandes potencias el haber sumergido al país en la guerra civil y por consiguiente en el odio.

¿Informaron correctamente los media sobre Srebrenica?

NO. Primera cuestión. Incluso si se trata de condenar los crímenes abominables, no se sirve a la verdad histórica —imprescindible para la reconciliación— con procedimientos propagandísticos como el uso indiscriminado del término «genocidio», la ocultación del hecho de que una parte de las víctimas murieron en los combates, o la exageración sistemática de las cifras. Las investigaciones han revelado que numerosas «víctimas» fueron encontradas algunos meses más tarde votando en las elecciones siguientes o incluso tomando parte en otros combates con el ejército de Izetbegovic. Esto ha permanecido oculto. No vamos a entrar aquí en esta polémica sobre las cifras, que sólo historiadores rigurosos podrán aclarar definitivamente.

Segunda cuestión. ¿Por qué los medias han ocultado acontecimientos esenciales para poder entender el drama? Al principio, esta región estuvo habitada por musulmanes. Y serbios. Estos últimos habían sido expulsados en 1993 en una limpieza étnica cometida por las tropas nacionalistas musulmanas de Izetbegovic. El general francés Morillon, que dirigía las fuerzas de la ONU en el lugar, acusa: «Durante la Nochebuena ortodoxa, noche sagrada de enero de 1993, Nasser Oric lanzó una incursión sobre los pueblos serbios... Se cortaron cabezas, hubo masacres abominables cometidas por las fuerzas de Nasser Oric en todos los pueblos de la vecindad» (Documentos de información de la Asamblea Nacional, Srebrenica, t. 2, pp. 140-154). El deseo de venganza no justifica los crímenes cometidos después. 

Pero, ¿por qué ocultar sistemáticamente los crímenes de «nuestros amigos»? Tercera cuestión. Como otros «enclaves» llamados desmilitarizados, en realidad Srebrenica era una zona en la que las fuerzas de Izetbegovic se estaban reagrupando, y la ONU les protegió de una derrota total. Sorprendente: las tropas de Oric se retiraron de Srebrenica justo una semana antes de la masacre. El general francés Germanos manifiesta: «Oric ha declarado profusamente que le hicieron abandonar Srebrenica, ya que querían que cayera la ciudad. El "querían" era Izetbegovic.» Y, ¿por qué? Sería interesante retomar un curioso informe de la ONU, redactado un año y medio antes por Kofi Annan: «Izetbegovic sabía que era posible una intervención de la OTAN en Bosnia-Herzegovina. Pero ésta no tendría lugar salvo que los serbios se introdujeran a la fuerza en Srebrenica y masacraran al menos a 5.000 personas (sic).» ¡Una masacre anunciada año y medio antes! (Informe de la ONU, 28-29 de noviembre). El general Morillon nos muestra también que «Fueron las autoridades de Izetbegovic las que se opusieron a que se evacuara a quienes lo pedían, y eran muchos.» Su conclusión: «Mladic cayó en una trampa en Srebrenica.»

¿Las primeras víctimas de la guerra fueron asesinadas por los serbios?

NO. El 28 de junio de 1991, la policía eslovena ejecutó (al menos) a dos soldados desarmados del Ejército Nacional Yugoslavo que acababan de rendirse en el puesto fronterizo (con Austria) de Holmec. Esto fue reconocido por el periódico Slovenske Novice. Igualmente «se estableció desde el principio» que tres soldados de este mismo ejército yugoslavo fueron ejecutados en un puesto fronterizo con Italia después de haberse rendido (hechos y testimonios comunicados al Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya).

¿Era falso el célebre anuncio de los «campos de concentración»?

SÍ. Fabricado por Bernard Kouchner y Médicos del Mundo, este anuncio mostraba a los «prisioneros» detenidos, parecía, tras una alambrada de espino. Uno de ellos tenía las costillas terriblemente demacradas. Kouchner había pegado sobre la foto una torre de observación de Auschwitz y la acusación «exterminios masivos». Para recalcar el mensaje: «Serbios nazis». Además volvía a sacar una campaña de demonización lanzada por la agencia estadounidense de «relaciones públicas» Ruder Finn. Pero todo era falso en esta imagen, sacada de un reportaje de la TV británica ITN. La trampa es evidente cuando se ven las imágenes rodadas en el mismo instante por un equipo de TV local. En realidad, la cámara británica se colocó deliberadamente detrás de los dos únicos alambres de espinos que sujetaban un viejo cercado agrícola que aún se sostenía en pie. Y los «prisioneros» estaban en el «lado adecuado» de los alambres de espino. Libres, puesto que ellos mismos eran refugiados en ese campo para escapar de la guerra y de las milicias que los alistaba a la fuerza. En las imágenes completas, el único prisionero que hablaba inglés declaraba, además, por tres veces a la periodista de la ITN que estaban bien tratados y «a salvo». Al hombre demacrado de las costillas salientes (gravemente enfermo) le habían destinado a un primer plano puesto que todos sus compañeros gozaban de buena salud. El montaje de Kouchner era una burda mentira. Es cierto que existían algunos campos en Bosnia. No eran campos de exterminio, sino más bien campos para preparar los intercambios de prisioneros. Allí se cometieron violaciones de los derechos humanos. Pero, ¿por qué se nos han ocultado los informes de la ONU sobre este tema? Estos informes mencionaban seis campos croatas, dos serbios y uno musulmán.

¿Nos informaron de la verdad sobre las tres grandes masacres de Sarajevo?

NO. En tres ocasiones la opinión pública occidental se vio conmocionada por imágenes terribles: decenas de víctimas despedazadas ante una panadería o en el mercado de Sarajevo. Inmediatamente, los serbios fueron acusados de haber asesinado deliberadamente bombardeando la ciudad. A pesar de las numerosas contradicciones en los comunicados oficiales. Pero la opinión pública nunca fue informada de los resultados de las ulteriores investigaciones de la ONU. Estos informes acusaban a las fuerzas del presidente Izetbegovic. Además, los máximos responsables occidentales lo sabían, pero lo han ocultaron cuidadosamente. Solo mucho más tarde el redactor en jefe del Nouvel Observateur, Jean Daniel, admitó: «Tengo que decirlo hoy. He escuchado, uno tras otro, a Edouard Balladur (primer ministro francés del momento), François Léotard (ministro del Ejército), Alain Juppé (de Asuntos Exteriores) y a dos generales «muy responsables», cuya confianza no traicionaré (...) decirme que el obús que se lanzó sobre el mercado ¡también era musulmán! ¡Provocaron una masacre entre los suyos! Observé con espanto. Sí, me contestó el primer ministro sin dudar...» (Nouvel Observateur, 21 de agosto de 1995). ¿Por qué estas manipulaciones? Como por casualidad, cada masacre sobrevenía justo antes de una reunión decisiva para justificar una medida occidental: embargo contre los serbios (1992), bombardeos de la OTAN (1994) ofensiva final (1995). La OTAN y Izetbegovic aplicaron un principio fundamental de la propaganda de guerra: justificar su ofensiva con una mentira mediática, una «masacre» que conmocionara a la opinión pública. 

La versión oficial del sitio de Sarajevo oculta varios puntos: 1) Las fuerzas serbias han cometido, ciertamente, crímenes tremendos. Pero a los civiles que quisieron huir por un túnel que permitía abandonar la ciudad se lo impidió el régimen de Izetbegovic. Éste quería mantener el máximo número de clientes de su mercado negro, producto del desvío de la ayuda internacional.

2) Necesitaba sobre todo presentar una imagen en blanco y negro de un pueblo víctima de sus agresores. En realidad, en el propio Sarajevo, los francotiradores de Izetbegovic asesinaban regularmente a los habitantes de los barrios serbios de la ciudad, sin que jamás se haya hablado de ello.

3) Atrocidades igualmente terribles se cometieron, por ejemplo, en Mostar. Pero allí estaban luchando las fuerzas croatas y musulmanas («nuestros amigos»), que desde hacía mucho tiempo habían expulsado a todos los serbios.

¿La mayor limpieza étnica de la guerra fue cometida por el ejército croata?

SÍ. El 4 de agosto de 1995, cien mil soldados croatas, ciento cincuenta carros de combate, doscientos transportadores, más de trescientas unidades de artillería, cuarenta lanzaderas de misiles atacaron a la población serbia de Krajina. Más de 150.000 serbios fueron así forzados a abandonar esta región, que habitaban desde hacía siglos. Se cometieron las peores atrocidades: las fuerzas croatas abatieron a los ancianos que no pudieron huir, quemaron el 85 % de las casas abandonadas. Clinton juzga la ofensiva «útil». Su secretario de Estado también: «La reconquista de Krajina puede conducir a una nueva situación estratégica, que puede sernos favorable.» Peor aún: Estados Unidos aconsejó a Croacia para llevar a cabo su ofensiva, según la confesión del ministro croata de Asuntos Exteriores. Además, fue Washington quien se encargó de la formación «democrática» de este ejército.

¿Utilizó Estados Unidos bombas de uranio también en Bosnia?

SÍ. En el coloquio internacional «Uranio, las víctimas hablan», organizado en Bruselas en marzo de 2001, un médico de Bosnia presentó a un guardabosques serbio de Bosnia, víctima como otros de «cánceres múltiples» atípicos y fulminantes después de haber estado expuesto en las zonas de bombardeos de Estados Unidos. Un responsable de la sanidad en Bosnia ha confeccionado estadísticas: los habitantes de un barrio serbio de Sarajevo, bombardeado por los aviones estadounidenses en 1995 (habitantes expulsados inmediatamente de esta ciudad), han visto multiplicado por cinco los diversos tipos de cánceres. Las armas del uranio denominado empobrecido permiten a Estados Unidos —pero también a Francia y a Reino Unido— desembarazarse de desechos tóxicos de sus centrales nucleares. Los residuos contaminan seriamente el suelo y la capa freática, provocando cánceres, leucemias y mutaciones genéticas monstruosas (lo que incluye niños nacidos de soldados estadounidenses contaminados). En resumen, las armas de uranio convierten a numerosos países en cubos de basura para la eternidad.

La guerra contra Yugoslavia, ¿ha sido la «única guerra buena» de Estados Unidos?

NO. Estados Unidos ha intentado hacer creer que llevaban a cabo una guerra humanitaria, y presentarse como los defensores, por una vez, de los musulmanes. Pero en realidad Washington y Berlín provocaron esta guerra. Deliberadamente. Con el interés egoísta de conquistar objetivos estratégicos: colonización económica de los Balcanes, control de rutas de petróleo, lucha por la supremacía mundial. Estados Unidos jamás ha hecho ninguna guerra humanitaria. Este país no es el bombero de esta guerra en Yugoslavia, es el pirómano. Es el primer culpable del sufrimiento infligido a toda la población. Estados Unidos no es por un lado amigo de los musulmanes en los Balcanes y por otro lado su peor enemigo en Palestina e Irak. Es su peor enemigo en todas partes. Y el enemigo más peligroso de todos los pueblos del mundo. Amenaza a Siria, Irán, Corea, Cuba, y un día incluso a China. Porque su estrategia de guerra tiene como único objetivo mantener el orden económico injusto, dominar y explotar a todos los países del globo a fin de enriquecer aún más a un puñado de supermillonarios. Por esa razón es importante desenmascarar todas las mentiras mediáticas y dar a conocer la verdad sobre la guerra contra Yugoslavia: fue una guerra de agresión.

Para terminar, un llamamiento. No les vamos a dar una «nota» para evaluar el grado de manipulación mediática que han sufrido. Sería indecente. Durante este decenio, demasiados inocentes han sufrido y aún sufren a causa de la desinformación orquestada por las grandes potencias con fines de dominación imperialista. Y otras personas, más cercanas a ustedes, e incluso quizá ustedes mismos, han padecido otro sufrimiento: saber qué se tramaba exactamente detrás de esas mentiras orquestadas, pero sin poder hacer nada. Tan fuerte era el adoctrinamiento de la opinión pública. Las respuestas que avanzamos aquí son el resultado de largas investigaciones, que nos han tomado mucho tiempo y la necesidad de investigaciones minuciosas para hacer resplandecer la verdad. Nuestro deseo era únicamente mostrarles que cada uno de nosotros tiene la posibilidad de escapar de la hipnosis mediática que termina siempre por hacernos aceptar lo inaceptable. ¿Qué hacer? No basta con decir, después de las mentiras mediáticas de cada conflicto: «¡Nunca más!» Es necesario tratar constantemente de comprender los verdaderos retos económicos y estratégicos en juego de cada guerra. Desenmascarar a los actores que mueven los hilos entre bastidores. Organizarnos colectivamente para investigar lo más rápidamente posible. Y difundir lo más posible los resultados de estos «test media». Para reforzar este trabajo de test media, pueden ayudarnos contactando con nosotros. Porque jamás nos acostumbraremos al horror y al cinismo. 

(1998)

sábado, 17 de noviembre de 2012

La muerte de Yugoslavia (documental)


Por SEMANARIO SERBIO
(8-diciembre-2010)

Quizás una de las series documentales más extraordinarias de todos los tiempos Extraordinaria porque a lo largo de sus cinco horas de duración despliega una vastísimo archivo documental que ilustra cada uno de los eventos relevantes de la guerra desde el secuestro del presidente Alija Izetbegovic en el aeropuerto de Sarajevo, hasta los bombardeos del mercado del centro de la capital y la incursión de los primeros grupos paramilitares serbios en Zvornik.

Extraordinaria porque la serie producida para la BBC por Norma Percy (que estrenó hace unos meses Iran and the West, para rememorar los 30 años de la revolución islámica en Persia...) despliega también un elenco de entrevistados que parece incluir a todos aquellos líderes que tuvieron algún protagonismo en los trágicos eventos que acompañaron al desmembramiento de Yugoslavia.

Esta es la impresionante lista de testimonios –entre los que destacan el ahora cuestionado Richard Holbrooke, el presidente bosnio Alija Izetbegovic, el croata Franjo Tudjman, el serbio Slobodan Milosevic, el montenegrino Momir Bulatović y los criminales de guerra Ratko Mladic y Radovan Karadžić– que forman parte de la serie documental: 

lagoje Adzic, Jasushi Akashi, Milan Aksentijevic, Madeleine Albright, Diego Arria, Igor Bavcar, Mate Boban, Bogic Bogicevic, Dragoslav Bokan, Josip Boljkovac, Momir Bulatovic, Peter Carington, Jacques Chirac, Warren Christopher, Hillary Clinton, Dobrica Cosic, Vitalij Curkin, Mile Dedakovic, Slavko Degoricija, Sead Delic, Gianni De Michelis, Jovan Divjak, Raif Dizdarevic, Murat Efendic, Heni Erceg, Peter Galbright, Ejup Ganic, Hans-Dietrich Genscher, Branimir Glavas, Petar Gracanin, Mate Granic, Branko Grujic, Sefer Halilovic, David Hannay, Douglas Hurd, Janez Jansa, Zarko Jokanovic, Borisav Jovic, Perica Juric, Veljko Kadijevic, Branko Kostic, Momcilo Krajisnik, Milan Kucan, Milutin Kukanjac, Zlatko Lugumdzija, Jeremy Mackenzie, John Major, Branko Mamula, Mira Markovic, Milan Martic, José María Mendiluce, Stipe Mesic, Goran Milic, Dusan Mitevic, Konstantin Mitsotakis, Philippe Morillon, David Owen, Zivota Panic, James Pardew, Abdulah Pasic, Dragisa Pavlovic, Ilijaz Pilav, Biljana Plavsic, Armin Pohara, Jacques Poos, Darinka Popovic, Slobodan Praljak, Ivica Racan, Jadranka Rajhl-Kir, Andrija Raseta, Jovan Raskovic, Zulfo Salihovic, Riza Sapunxhiu, Zvonimir Separovic, Vojislav Seselj, Haris Silajdzic, Dusan Skrebic, Miroslav Solevic, Martin Spegelj, Ivan Stambolic, Gojko Susak, Shashi Tharoor, Nevenka Tudjman, Vasil Tupurkovski, Milos Vasic, Aleksandar Vasiljevic, Azem Vllasi, Elie Wiesel, Boris Yeltsin, Franci Zavrl, Warren Zimmerman. 

Imaginar la cantidad de folios que ocuparon las transcripciones de todas estas entrevistas da vértigo. Y la labor de armar un guión coherente a partir de todo este material, aún más.

Sin embargo, el grandísimo acierto de esta producción es justamente el guión, que hace que cada tema, cada evento recreado en la línea temporal, sea narrado por dos o más protagonistas al mismo tiempo (muchas veces con visiones contrapuestas, antagónicas). En este sentido, el guión de The Death of Yugoslavia resulta casi prodigioso como demuestra la larguísima lista de premios que ha conseguido.

Tal fue el impacto de la serie documental que el juez Iain Bonomy la mencionó en el proceso de la Corte Penal Internacional para la Ex-Yugoslavia contra Milosevic.

Además, junto a esta producción se editó un libro del mismo nombre escrito por Allan Little, magnífico reportero de la BBC, y Laura Silber. Otro retrato coral, polifónico, del derrumbe de Yugoslavia, las vacilaciones del resto de Europa y las nefastas estrategias del nacionalismo balcánico.


Ficha técnica:


Título original: The Death of Yugoslavia
Productor : Norma Percy
Productor ejecutivo : Brian Lapping, Nicholas Fraser
Productor asociado : Tihomir Loza
Intervienen : Blagoje Adžić, Yasushi Akashi, Slobodan Milošević, Ivan Stambolić, Borisav Jović, Raif Dizdarević, Azem Vllasi
Música : Debbie Wiseman
Dirección : Robert Andrejas, Ray Brislin, François Paumard, Markan Radeljic, Alexandar Stipic
Montaje : Dawn Griffiths
Distribución : BBC
Año : 1995
Duración : 50 minutos cada parte (5 horas total)
País : Reino Unido



I.- La muerte de Yugoslavia - El nacionalismo

En este episodio se describe el principio del fin de Yugoslavia y el ascenso de Milosevic al poder auspiciado por el nacionalismo serbio.

https://www.youtube.com/watch?v=JT4ADL3F8Nw
https://www.youtube.com/watch?v=da5cLxQmOIA
https://www.youtube.com/watch?v=5pEI8IW-x1E
https://www.youtube.com/watch?v=ED0Y0K8rV54


II.- La muerte de Yugoslavia - Camino a la guerra

Tras el desmoronamiento del Partido Comunista Yugoslavo, serbios y croatas caen en una espiral de odios étnicos que los llevará a la guerra.


https://www.youtube.com/watch?v=zNVuHWJ1aRo
https://www.youtube.com/watch?v=AJpVIYMY4Rc
https://www.youtube.com/watch?v=D0DftD-t9Yw
https://www.youtube.com/watch?v=wgTLAM5b538


III.- La muerte de Yugoslavia - Guerras de independencia

Las independencias de Eslovenia y Croacia desencadenan una sangrienta guerra entre serbios y croatas y se procede al desmembramiento de Yugoslavia mientras la diplomacia europea es incapaz de parar la violencia.

https://www.youtube.com/watch?v=pXySKO1niAw
https://www.youtube.com/watch?v=D3vNIM52jCg
https://www.youtube.com/watch?v=Ikta1KB7qqI
https://www.youtube.com/watch?v=3lQ7iNbaihM


IV.- La muerte de Yugoslavia - Las puertas del Infierno

La independencia de Bosnia y Hercegovina provoca el desgarramiento de la república yugoslava más multiétnica entre serbios, croatas y musulmanes. Serbios y crotas pactan el reparto de Bosnia. Da inicio una sistemática limpieza étnica.

https://www.youtube.com/watch?v=35o7POEvaoM
https://www.youtube.com/watch?v=7NG839zvJ34
https://www.youtube.com/watch?v=K8bs-vzZn_w
https://www.youtube.com/watch?v=5KFuTjHISks

V.- La muerte de Yugoslavia - Una zona segura

Mientras la diplomacia de la ONU y Europa se estrella una y otra vez con la intransigencia serbobosnia, se continua con la  implacable limpieza étnica y los croatas traicionan a los musulmanes e inician su propia limpieza étnica contra los musulmanes. EEUU por medio de la OTAN parecen ser los únicos que pueden parar la masacre.

https://www.youtube.com/watch?v=1vdFFKtaIks
https://www.youtube.com/watch?v=Nt33MoihAfg
https://www.youtube.com/watch?v=hRnMt_Q2jPk
https://www.youtube.com/watch?v=sPUzWTe-3DI


VI.- La muerte de Yugoslavia - Paz a la americana

La masacre de Srebrenica fuerza a los Estados Unidos a intervenir militarmente en el conflicto para forzar a los serbobosnios a sentarse en la mesa de negociaciones. Esto unido a la reconquista de los terroritorios serbocroatas en Croacia y la contraofensiva croata-musulmana llevara a las partes implicadas a negociar en Dayton un tratado de paz en el que se alcanzaría el status político de Bosnia-Herzegovina y el fin de la guerra de Bosnia.

https://www.youtube.com/watch?v=GjWUCmsM8N4
https://www.youtube.com/watch?v=ufTYP6_wjIY
https://www.youtube.com/watch?v=p2THKOKkssc
https://www.youtube.com/watch?v=9GpXsAe4SfY

viernes, 16 de noviembre de 2012

Vergonzosa descisión del Tribunal de La Haya


La sala de apelaciones del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) ha absuelto este viernes de casi todos los cargos al antiguo general croata Ante Gotovina y ha revocado la pena de 24 años de cárcel a que había sido condenado en abril de 2011 por crímenes de guerra y contra la Humanidad supuestamente perpetrados durante la guerra de Croacia (1991-1995), por lo que ha ordenado su liberación «inmediata».

El 15 de abril de 2011, la sala primera del TPIY declaró culpables a Gotovina y al general croata Mladen Markac de «crímenes contra la Humanidad y de violación de las leyes y costumbres de la guerra» por los hechos sucedidos entre julio y septiembre de 1995, durante y después de la llamada operación 'Tormenta' que puso fin a la guerra.

La sala primera estimó entonces que ambos habían participado en una «empresa criminal conjunta cuyo objetivo era expulsar, a la fuerza y de forma permanente, a la población civil serbia de la región croata de la Krajina (en el sur)». Los cargos incluían los delitos de persecución, deportación, actos inhumanos, homicidios, saqueos de bienes públicos o privados y destrucción arbitraria de ciudades y aldeas habitadas por serbios.

Ante Gotovina, coronel del Ejército de Croacia y comandante militar en el distrito de Split, asumió el mando operativo de la operación 'Tormenta' en el verano de 1995. El militar, a quien los sectores nacionalistas de su país consideran un «héroe de la Patria», fue detenido en diciembre de 2005 en Tenerife y entregado ese mismo mes el TPIY. En abril de 2011 fue condenado a 24 años de prisión.

Mladen Markac, antiguo ministro adjunto croata del Interior y comandante de la Policía Especial desde 1995, y quien también ha sido absuelto este viernes, había sido condenado a 18 años de cárcel. Markac se había entregado voluntariamente al TPIY en marzo de 2004.


LA ABSOLUCIÓN

Según ha anunciado este viernes la sala de apelaciones a través de un comunicado, los jueces han determinado, «por unanimidad», que el hecho de que los disparos de la artillería ordenados por Gotovina impactaran a más de 200 metros de «objetivos legítimos» desde un punto de vista militar no son prueba suficiente para considerar «ataques ilegales» los bombardeos contra Knin, Gracac, Obrovca y Benkovac, cuatro ciudades de la Krajina en las que había una fuerte presencia de ciudadanos de la comunidad serbia.

Aparte, según ha anunciado este viernes el juez presidente, Theodor Meron, «la mayoría» de los jueces de la sala han establecido que no hay pruebas suficientes para hablar de «la existencia de una empresa criminal conjunta» en la Krajina, una región con fuerte presencia serbia desde el siglo XVI y en la que existió, desde el comienzo de la guerra y hasta 1995, una autoproclamada «República de los serbios de Croacia».

En cuanto al tercer bloque de los cargos, los jueces no han dictado ninguna condena relativa a su responsabilidad en los hechos juzgados, pese a reconocer que, en su calidad de altos mandos militar y policial, Gotovina y Markac estuvieron informados de los hechos delictivos que se juzgaban y no los investigaron ni los impidieron adecuadamente.

El veredicto es firme y no es recurrible, por lo que los jueces han ordenado su liberación «inmediata». Según sus abogados, citados por la agencia croata HINA, ya se han iniciado las negociaciones para el traslado de ambos a Croacia.



Después de liberar a Haradinaj y Naser Oric, fiel a su línea del apoyo al  genocidio contra los serbios, el TPIY libera a Gotovina. ¡Ah, si!, los serbios somos un pueblo victimista.

El TPIY absuelve en apelación a los ex generales croatas Gotovina y Markac.

La Sala de Apelación del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) absolvió hoy a los exgenerales croatas Ante Gotovina y Mladen Markac, acusados de crímenes de guerra y lesa humanidad contra los serbios de Croacia en 1995. 

Gotovina fue condenado en primera instancia a 24 años de cárcel por su responsabilidad en la Guerra de los Balcanes y, en particular en la ofensiva «Tormenta», en la que el ejército croata recuperó el grueso de la autoproclamada «República Serbia de Krajina». 

Markac había sido condenado a 18 años de prisión.



El fiscal de Serbia para crímenes de guerra, Vladimir Vukcevic, declaró que la sentencia exculpatoria de los generales croatas Ante Gotvina y Mladen Markac en la Haya, muestra que se ha puesto en serio peligro el principio de punibilidad de crímenes de guerra y añadió que tal decisión del Tribunal de la Haya es escandalosa. Se trata de uno de los crímenes más grandes en los ámbitos de la ex Yugoslavia, del cual todavía nadie ha respondido, dijo Vukcevic a la agencia Tanjug. Él indicó que es incomprensible que habiéndose determinado la misma situación de los hechos, el consejo judicial de primera instancia haya dictado a los acusados penas altas, y que el consejo de segunda instancia haya tomado una decisión diametralmente opuesta.



El director del Centro de Documentación e Información «Veritas», Savo Strbac, declaró que la sentencia exculpatoria del Tribunal de la Haya a los generales croatas Ante Gotovina y Mladen Markac es una vergüenza y que los serbios de Krajina están más que consternados con ella. En rueda de prensa Srtbac evaluó que la sentencia parece más bien un panfleto político de alguna organización política que la sentencia del tribunal de la ONU. Strbac añadió que hay aún pendientes dos procesos que se llevan, en los que se puede probar el carácter genocida de la operación croata «Tormenta», y estos son la acusación de Croacia y la contrademanda de Serbia, así como el proceso que los habitantes de Krajina llevan frente al Tribunal Federal de Chicago. El director de «Veritas» recordó que Croacia va a ser admitida próximamente en la Unión Europea y que la sentencia no ha liberado sólo a los generales, sin también al Estado croata, el cual, según se ha evaluado, de lo contrario tendría que restituir a los serbios lo que les ha arrebato en el sentido material.


Pintada fascista croata tras la invasión
de la Krajina serbia en 1995.