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martes, 5 de abril de 2016

No olvidar a Leonard Peltier


«Para quienes estamos encerrados aquí,
nada es más importante que ser recordados.»
LEONARD PELTIER,
(Prisión de Leavenworth, septiembre 1998)

Cuarenta años en la cárcel acaba de cumplir uno de los presos políticos que más tiempo lleva encerrado en el mundo

RICARDO ALARCÓN DE QUESADA


Mientras Barack Obama diserta, sin sonrojarse, sobre las virtudes de la «democracia» estadounidense y sermonea sobre los derechos humanos, un inocente languidece, en su celda, totalmente aislado, esperando sólo la muerte o que el Presidente haga lo que puede hacer pero no hace.

Leonard Peltier, —lakota, dirigente del American Indian Movement (AIM), escritor y poeta— acaba de cumplir cuarenta años de prisión y es uno de los presos políticos por más tiempo encarcelados en todo el planeta. Cuando lo apresaron en febrero de 1976 era un joven luchador por los derechos de los pueblos originarios y ya había conocido desde temprano la represión y la cárcel. Hoy, casi ciego y muy enfermo sufre un cautiverio cruel y totalmente injustificado.

Condenado sin prueba alguna en un proceso viciado de manipulación e ilegalidades fue sentenciado a dos cadenas perpetuas consecutivas (SIC) que ha estado sirviendo en prisiones de máxima seguridad, sometido a condiciones particularmente duras, de una inhumanidad que no toma en cuenta siquiera su frágil estado de salud ni su edad avanzada.

En la década de los Setenta del pasado siglo el carácter represivo y racista del régimen norteamericano descargó su violencia contra los que se oponían a la guerra de Vietnam y también contra los negros, los puertorriqueños y las poblaciones originarias que habían sido despojadas de sus tierras y encerradas en las llamadas «reservaciones». En 1973 se produjo la masacre de Wounded Knee, el mismo lugar, por cierto, donde había ocurrido en 1890 el mayor enfrentamiento entre los indígenas y los invasores blancos. En ambos sucesos perdieron la vida cantidades innombrables de «indios», incluyendo niños, mujeres y ancianos y nadie fue llevado a juicio por tales crímenes.

La atrocidad de Wounded Knee II y la creciente presencia de agentes del FBI y de grupos paramilitares crearon un ambiente de terror en la zona en la que recientes descubrimientos de yacimientos de uranio y otros minerales atraían la codicia anglosajona.

La solidaridad irradió a otros sectores. Marlon Brando ganador en 1973 del Oscar por su memorable actuación en El Padrino convirtió la ceremonia en una singular denuncia: en lugar suyo envió a una actriz apache, Sacheen Littlefeather y protestó por el trato dado al pueblo aborigen y por la masacre de Wounded Knee. «Me pareció absurdo ir a la ceremonia de entrega de los premios. Resultaba grotesco festejar a una industria que había difamado y desfigurado sistemáticamente a los indios norteamericanos a lo largo de seis décadas», proclamó entonces Brando.

Los ancianos, asediados en Oglala, en la reservación de Pine Ridge, Dakota del Sur, pidieron protección al AIM que envió al lugar a varios activistas, entre ellos Peltier. En junio de 1975 se produjo allí un extraño incidente en el que perdieron la vida dos funcionarios del FBI y un número de nativos, civiles, desarmados, cuya cifra y sus nombres han quedado en la sombra.

En cualquier caso varios hechos eran evidentes. Los indios estaban acosados, en su refugio, del que no salieron para atacar a nadie. Quienes penetraron allí, antes del incidente, fueron decenas de agentes del FBI fuertemente armados como armados estaban los paramilitares a su servicio. Si algún indio hubiese disparado, algo que no pudo demostrarse, habría sido un acto desesperado de autodefensa.

Las autoridades formularon cargos solamente contra los nativos. Peltier buscó refugio del lado canadiense donde fue capturado el 6 de febrero de 1976. Entretanto sus compañeros fueron liberados por falta de pruebas.

La acusación contra él fue fabricada de pies a cabeza por el FBI. Revelaciones posteriores al juicio, obtenidas tras largos esfuerzos de sus defensores basados en la Ley de Libertad de Información prueban el carácter fraudulento de todo el proceso: testimonios falsos obtenidos mediante el chantaje y la amenaza, presentación como «prueba» de un arma que no estaba en el lugar, ni fue usada por Peltier ni tuvo relación alguna con el incidente. En una audiencia ante la Corte de Apelaciones en 1978, uno de los fiscales que actuó contra él tuvo que admitirlo: «Nosotros no sabemos realmente quién disparó a los agentes». El tribunal, sin embargo, ratificó la condena.

El juicio contra Peltier fue una farsa de proporciones monumentales. Lo demostró convincentemente otro gran artista norteamericano, Robert Redford, en su documental Incident at Oglala: the Leonard Peltier Story producido en 1992 pero sometido a una severa censura que lo ha convertido en algo que muy pocos han podido ver. Las razones son obvias. Según el Washington Post del 22 de mayo de 1992: «Es muy difícil ver Incident at Oglala sin concluir que Leonard Peltier es inocente... su juicio no fue otra cosa que una farsa cocinada por el Gobierno. Este documental directo e iluminador muestra hasta donde llegó la falta de escrúpulos de los fiscales y del FBI para castigar a este hombre».

Por su liberación se pronunciaron Nelson Mandela, el Parlamento Europeo y numerosas personalidades en todo el mundo. El reclamo tiene más de cuatro décadas, hasta ahora sin resultado. Hace ya algún tiempo, lo advirtió Ramsey Clark ex Fiscal General de Estados Unidos: «Hasta que esto suceda, cada día es un nuevo crimen, cada amanecer es un nuevo crimen, cada atardecer es un nuevo crimen contra la dignidad del pueblo indio y contra el honor de los Estados Unidos de América. Porque mientras Leonard Peltier esté en prisión, todos lo estamos».

Cuando Peltier fue arbitrariamente encarcelado, Obama era un adolescente y no fue responsable de esa injusticia. Pero hace ocho años que sí lo es pues como Presidente nada ha hecho para liberarlo. Él sabe que «Sí se puede» pero prefiere ser cómplice del crimen.

(31 marzo 2016)

domingo, 20 de abril de 2014

La destrucción natural vista por los iroqueses


La cultura occidental ha sido horriblemente explotadora y destructora del mundo natural. Más de un centenar de especies de aves y animales han sido totalmente exterminadas desde la llegada europea a las Américas, en su mayor parte porque a los ojos de los invasores eran inutilizables. Los bosques fueron talados, las aguas contaminadas, los pueblos nativos sometidos al genocidio. Las vastas manadas de herbívoros quedaron reducidas a meros puñados, el bisonte casi quedó extinguido. La tecnología occidental y la gente que la ha empleado han constituido las fuerzas pasmosamente más destructivas de la historia de humanidad. Ningún desastre natural ha destruido en tamaña magnitud. Ni siquiera la Edad del Hielo tuvo tantas victimas. Pero así como los bosques de maderas duras, los combustibles fósiles también son recursos finitos.

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX los occidentales han empezado a buscar otras formas de energía para dar un nuevo empuje a su industria. Sus ojos se detuvieron en la energía atómica, una forma de producir energía cuyos subproductos son las sustancias más nocivas que el hombre haya conocido jamás.

La humanidad se halla hoy confrontada con la supervivencia de la propia especie. El modo de vida europeo y norteamericano se encuentra en un camino muerto y ni siquiera su propia cultura posee respuestas viables que aportar. Enfrentados con la realidad de su propia destrucción no pueden sino avanzar hacia una destrucción todavía más eficaz. La aparición del plutonio sobre este planeta es el signo más claro de que nuestra especie está en peligro. Es una señal que muchos de los occidentales han decidido ignorar.


    (Hau de no sau nee o «Mensaje de las Seis Naciones Iroquesas al Mundo Occidental». Conferencia Internacional de los Pueblos Indígenas de la ONU, Ginebra, septiembre de 1977.)

lunes, 10 de febrero de 2014

Leonard Peltier cumple 38 años en prisión


El activista, que es ya el preso más antiguo en las cárceles de Estados Unidos, fue condenado a dos cadenas perpetuas en un juicio plagado de irregularidades.

06/02/14

Hoy se han cumplido 38 años desde que Leonard Peltier entró en la cárcel, condenado a dos cadenas perpetuas por la muerte de dos policías durante un tiroteo en la reserva india Pine Ridge, en el Estado de Dakota del Sur, en 1975.

«La presión popular [para conseguir su liberación] es fundamental, volver a hacer que el caso sea publico. La mayoría de personas no lo conocen, o lo ha olvidado, o cree que está resuelto», explica DIAGONAL Andrea de Lotto, uno de los impulsores de la campaña de apoyo a Leonard Peltier en Barcelona.

El caso de Peltier está unido a la historia del Movimiento Indígena Estadounidense (AIM por sus siglas en inglés). Activista desde que cumplió los 14 años, Peltier comenzó su trayectoria con la ocupación del fuerte Lawton, una base militar localizada en Seattle que era reclamada por los pueblos indígenas para crear allí un Centro de Estudios Nativo Americano. Esta acción supuso su entrada en el AIM, y con ello pasó a ser investigado por el Cointelpro, un programa de contrainteligencia del FBI que desde 1956 a 1971 se dedicó a la investigación y el boicot de organizaciones políticas disidentes.

El caso Peltier

En junio de 1975, dos policías entraron vestidos de paisano en el rancho Jumping Bull, ubicado en la reserva de Pine Ridge, para arrestar a Jimmy Eagle, un joven indio, por el robo de un par de botas de vaquero. En el racho estaban acampados miembros de la AIM, invitados por los propietarios para prestar apoyo en la seguridad de la zona después de que se produjeran varios enfrentamientos en la zona. Después de un tiroteo, los dos agentes de policía y Joe Stuntz, un joven nativo, aparecieron muertos. Tres miembros del AIM fueron procesados por las muertes producidas en Pine Ridge: Darryl Butler, Robert Robideau y Leonard Peltier. Butler y Robideau fueron juzgados a la misma vez, en 1976, y fueron absueltos al no probarse que los disparos que lanzaron fueran los causantes de la muerte de los dos agentes de policía, y que su actuación fue en defensa propia.

Peltier, que huyó a Canadá convencido de que no recibiría un juicio justo, fue condenado en 1977 a dos cadenas perpetuas, a pesar de que las pruebas balísticas realizadas durante la instrucción del caso negaban que los disparos mortales fueran del rifle que utilizaba Peltier, según documentos del FBI fechados en octubre de 1975 y que fueron hechos públicos entre 2002 y 2005 a partir de la Ley por la Libertad de Información.

Diversas organizaciones, como Amnistía Internacional, han reclamado la puesta en libertad de Leonard Peltier, al que consideran un preso político y que es ya el recluso más antiguo de las cárceles estadounidenses. El pasado 24 de enero, el relator especial de las Naciones Unidas James Anaya hizo una visita al centro penitenciario Coleman 1, en Florida, donde Peltier está encarcelado desde 2011, después de recibir una paliza por parte de otros presos en Canaan, una cárcel de alta seguridad localizada en Pennsylvania. Anaya ha recomendado, desde 2012, a los Gobiernos de Estados Unidos y Canadá reconsiderar la puesta en libertad de Peltier como una medida con la que «curar las heridas abiertas» con los pueblos indígenas. «La visita de Anaya a Peltier duró cuatro horas, sin duda ha supuesto un impulso a la gente que luchamos por su liberación y va a ser de gran ayuda a los abogados que están trabajando en la defensa», explica Els Herten, director del Kola/International Peltier Forum.

En varias partes del mundo se han organizado actos para demandar la libertad de Pertier frente a las embajadas y consulados de Estados Unidos. En Barcelona, desde hoy y cada jueves hay convocadas concentraciones frente al consulado de Estados Unidos, a las 12.30h, según anuncia De Lotto. Para el próximo 26 de marzo, diversos colectivos han convocado una concentración en Bruselas coincidiendo con la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Un iroqués habla de los misioneros


T.C. McLUHAN

No nos son los misioneros de ninguna utilidad. Si los blancos no los necesitan porque no les son de ninguna utilidad, ¿por qué se los envían a los indios? Si el hombre blanco tiene necesidad de ellos y le sirven para algo, ¿por qué nos los guarda para sí? Ellos (los hombres blancos) son lo suficiente malos como tener necesidad de todos aquellos que pueden puedan hacer que sean mejores. Estos hombres (los misioneros) saben que nosotros no comprendemos su religión. (...) Si no tuviésemos ni dinero, ni tierra, ni país, ni nada que pudiese sernos robado, estos sayones negros no se ocuparían tanto de nuestro bienestar en el más allá. (...)

Los sayones negros nos dicen que trabajemos y plantemos el maíz mientras ellos no hacen nada y se morirían de hambre si los demás no les diesen algo para comer. No hacen sino rezar al Gran Espíritu; pero esto no hará crecer al maíz ni las patatas; la prueba es que se ven obligados a mendigar su comida. El hombre rojo no conocía la desgracia hasta que llegó el hombre blanco; en cuanto los hombres blancos hubieron cruzado las grandes aguas, quisieron nuestras tierras y a cambio nos propusieron siempre que tomásemos parte en sus querellas religiosas. (...)

«Pieds nus sur la terre sacrée»
Denoël-Gonthier. París, 1974.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Garimpeiros ¡Patria o Muerte! (Y que se jodan los indios)


¿Quienes son los garimpeiros?

Seamos poetas con todas las consecuencias y hagamos saltar en pedazos la tiranía y la autoridad de los diccionarios, atrevámonos a ampliar el significado de ésta palabreja:

Garimpeiros no son solo ésos muertosdehambre, pobres diablos cariocas que la estúpida civilización moderna produce y escupe, y que con grosería y sin respeto descuajeringan la selva y se descuajeringan a sí mismos por una puta pepita de oro.


Garimpeiro es Hugo Chavez, garimpeira es Dilma comosellame y garimpeiro es su antecesor el glorificado Lula.

Garimpeiro es Correa, garimpeiro es Humala, garimpeira es la presidenta de Argentina, garimpeiros son los presidentes de Chile, de Uruguay, de Paraguay, de Colombia, de México, de Guatemala, de Honduras, de El Salvador, de Nicaragua, de Costa Rica, de Cuba... incluso ¡sí, también él! el indio Evo Morales, garimpeiro y traidor.



Garimpeiras son todas las empresas mineras, madereras y petroleras, nativas o extranjeras lo mismo dá, a los indios apátridas lo mismo les dá, todas agujerean y envenenan la tierra, el aire, los ríos, la vida... éso es lo único que cuenta.

Garimpeiras son todas las constructoras de autopistas, nativas o extranjeras dá igual, todas hormigonando, todas ruidosas, todas poniendo verjas.

Garimpeiros son todos los que pretenden cobrar hasta por el uso del agua de lluvia (¡!), todos los que la etiquetan, la privatizan y la estabulan.


Garimpeiros son todos los ejercitos y todas la guerrillas rojas o azules con sus rifles, que chantajean y amedrentan a los indios para que se impliquen por decreto en sandeces inventadas, en demencias sangrientas, en causas psicóticas que no van con éllos, que no inventaron éllos, que éllos no pidieron..., pues éllos están sanos, pues éllos están cuerdos, pues éllos ya son libres.


Garimpeiros son USA, Europa, China, Irán, Israel, Rusia..., garimpeira es toda la impostura Histórica, Cultural, Política y Económica, y garimpeiros somos todos sus lacayos, grotescos y desquiciados.

Realmente asqueroso, repugnante y triste éste infame mundo de garimpeiros, mundo féo, sucio, ruidoso e invencible.

Sobretodo imparable e invencible.

Así que se jodan los indios y la Tierra entera.


viernes, 31 de agosto de 2012

Matanza de yanomamis en el Amazonas


Una organización indigena denuncia la matanza de decenas de nativos yanomamis en la selva venezolana, y no servirá de nada.

Varios testigos han revelado que el 5 de julio pasado, a las cuatro de la tarde, un helicóptero disparó e hizo explotar la choza circular -el shabono- donde vivían alrededor de 80 yanomami de la comunidad Irotatheri. El ataque habría sido perpetrado por mineros ilegales brasileños -garimpeiros- que desde hace al menos tres años explotan dos minas de oro en la zona.



El lugar de éste nuevo asesinato masivo se encuentra en un extremo apartado del sureste del Estado de Amazonas en Venezuela, fronterizo con Brasil, a seis semanas de camino a pie desde Parima, el centro poblado y "civilizado" mas cercano. El mismo dia de la masacre, los testigos encontraron en la comunidad los cuerpos quemados de niños, mujeres y hombres, segun relata Luis Shatiwë, representante de la organización indigena Horonami, que agrupa a un centenar de comunidades yanomami. Estos testigos, a su vez, dicen haber encontrado en la selva a tres supervivientes de la comunidad Irotatheri, que habían salido de cacería y al regresar escucharon el vuelo de los helicópteros, las explosiones y los disparos, y huyeron del lugar.


El conflicto pudo haber tenido su origen dias antes, cuando los mineros secuestraron a una mujer yanomami (es habitual que los garimpeiros secuestren y violen a las mujeres indígenas, añadido a otras violentas intimidaciones), que fué despues rescatada por su gente.

Esta sería la matanza mas cruenta (que se conozca) de la que haya sido víctima la etnia yanomami del Amazonas, pero no la primera. En 1993, 16 indígenas fueron asesinados por mineros "ilegales" de Brasil en la población de Haximú. En 2008 también murieron varios indígenas de la comunidad Momori, intoxicados por el mercurio que utilizan los garimpeiros para la explotación del oro y que ha contaminado los suelos y los ríos de la zona.

En un comunicado, las organizaciones indígenas del Estado de Amazonas (COIAM) han lamentado los hechos y han denunciado las agresiones continuadas de los garimpeiros contra las comunidades yanomami, que incluyen amenazas, asesinatos, secuestros de sus mujeres y la contaminación de su entorno. Pero éstas denuncias no servirán de nada.



Por episodios como éstos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha suscrito un acuerdo con el Estado Venezolano en el que éste se compromete a garantizar la integridad del pueblo Yanomami. El documento fué firmado el 20 de Marzo de 2012 y obliga a Venezuela a que se haga justicia en el caso de la masacre de Haximú y que se tomen medidas de protección y atención a favor de las comunidades indígenas.

Como es lógico es previsible que el milico y cacique "revolucionario" Hugo Chavez, utilice el citado documento para limpiarse su gordo culo, pues como todo el mundo sabe hay asuntos actuales mas importantes que preocuparse por un puñado de indígenas reaccionarios de los que no se acuerda nadie, que ademas sabotean y se oponen al legítimo anhelo del pueblo venezolano (y latinoamericano en general) de Progreso, Bienestar, y prosperidad económica.

Y de Brasil que vamos a decir, es cierto que los garimpeiros son algo furtivos, pero en general son buenos chicos, unos pioneros podría decirse, pues han contribuido y siguen contribuyendo a la prosperidad económica de éste gran país, convertido ya por méritos propios en toda una gran Potencia Emergente, llena de Futuro.

Así, qué se jodan los indios.


Masacre de indígenas yanomamis en Venezuela

Supervivientes de la masacre de Haximu de 1993 en Brasil
sostienen urnas con las cenizas de sus familiares.
Los buscadores de oro asesinaron a 16 yanomamis en el ataque.

SURVIVAL INTERNATIONAL
(30-agosto-2012)

Un grupo de buscadores de oro en Venezuela han perpetrado una «masacre» de indígenas yanomamis aislados, según informaciones a las que ha tenido acceso Survival International.

Testigos del suceso han descrito cómo encontraron «cuerpos y huesos quemados» cuando visitaron la comunidad de Irotaheri, en la región venezolana de Momoi, cerca de la frontera con Brasil.

Las informaciones iniciales sugieren que hasta unas 80 personas podrían haber sido asesinadas, pero resulta imposible confirmar estas cifras. Solo se han encontrado tres supervivientes.

Se piensa que el ataque se produjo en el mes de julio, pero es ahora cuando las noticias sobre el suceso están saliendo a la luz.

Debido a lo remoto del lugar donde se encuentra la comunidad, los indígenas que descubrieron los cuerpos tardaron varios días en caminar hasta el asentamiento más cercano para informar acerca de la tragedia.

Luis Shatiwe Yanomami, un líder de la organización yanomami Horonami, se encontraba en Parima y habló con los indígenas acerca de lo que habían visto. Le dijeron que aquellos que sobrevivieron se encontraban cazando mientras la casa comunal de la comunidad era devorada por las llamas.

En declaraciones a Survival, Luis ha dicho: «Llevamos tres años denunciando la situación. Hay muchos buscadores de oro trabajando ilegalmente en la selva».

Cientos de buscadores de oro trabajan ilegalmente
en la tierra de los yanomamis de Brasil y Venezuela.


En conversación con Survival, Eliseo, un hombre yanomami de la región que ha hablado con los indígenas que descubrieron la masacre, explicó: «Ellos dicen que han visto cuerpos carbonizados, y los restos quemados del shabono (la casa comunal)».

Las masacres de indígenas yanomamis no son infrecuentes. En 1993, 16 indígenas fueron asesinados después de que los buscadores de oro atacaran la comunidad yanomami de Haximu en Brasil. Posteriormente, varios mineros fueron condenados por homicidio. Hasta la fecha no se ha producido una investigación de este último ataque.

El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado: «Esta es otra brutal tragedia para los yanomamis: quienes acumulan crimen tras crimen. Todos los gobiernos amazónicos deben poner fin a la desenfrenada minería, tala y ocupación ilegal en y de territorios indígenas. Esto conduce inevitablemente a masacres de hombres, mujeres y niños indígenas. Ahora las autoridades de Venezuela deben llevar a los asesinos ante la justicia rápidamente, y enviar una señal a toda la región de que los indígenas no pueden seguir siendo asesinados con total impunidad. La minería y la tala deben llegar a su fin».



Nota para los periodistas:


La directora de investigación de Survival, Fiona Watson, con más de 25 años de experiencia trabajando con indígenas, entre ellos los yanomamis, está disponible para entrevistas.

Descargar un comunicado de organizaciones indígenas en la Amazonia sobre la masacre yanomami (pdf).

Descargar el llamamiento del pueblo yanomami a las autoridades de Venezuela solicitando una investigación urgente (pdf).

jueves, 19 de agosto de 2010

Indigenismo y «socialismo del siglo XXI»: sólo la lucha del proletariado podrá liberar a la humanidad de la barbarie del capital

Extraído de http://es.internationalism.org/intmo/2005/55_indigenismo.html

Uno de los componentes ideológicos que nutre el llamado “socialismo del siglo XXI” es la defensa del legado étnico precolombino. De manera general, es también un tema propio de los Foros Sociales Mundiales y del movimiento altermundialista. Heinz Dieterich, uno de los gurú de este movimiento y animador del “socialismo” chavista, ha expresado a propósito de la celebración del V Centenario del “Descubrimiento de América”, que “ya estaba claro que la invasión de 1492 al hemisferio occidental había sido la primera globalización neoliberal de la naciente superpotencia europea” y que además el neoliberalismo contemporáneo es la “continuación orgánica de los 500 años de explotación de las burguesías atlánticas”. Según esta visión ahistórica, el sistema de explotación impuesto desde Europa por los conquistadores sería la expresión de la barbarie, la destrucción y el egoísmo, mientras que el capitalismo defendido por Chávez y sus acólitos, sería “más humano”, a tal punto que conduciría nada más y nada menos que al “socialismo”. El mismo Chávez ha explotado el sentimiento de rechazo hacia el genocidio perpetrado por los colonizadores sobre la masa indígena, para imponer una visión manipulada de la historia, la cual tiene en realidad la intención de hacer creer al proletariado, que una población privada de sus necesidades más básicas, orgullosa de ser pobre, hundida en la miseria y en la precariedad, iguales todos pero en pobreza, sería lo más cercano al “paraíso perdido” de las comunidades precolombinas, el estadio ideal en el cual no habría ambiciones ni egoísmo, valores propios del “neoliberalismo salvaje”. Nada más ajeno a la visión marxista, la cual ha explicado a través de su método, el materialismo histórico, no sólo las condiciones históricas en las cuales surge el capitalismo, sino también la necesidad de su derrocamiento por el proletariado, que se apoyará en la utilización de los avances en las fuerzas productivas alcanzadas por este sistema, para hacer posible la sociedad comunista, la cual, lejos de significar la precariedad y el imperio de la necesidad, será la sociedad de la abundancia.

Génesis y evolución del capitalismo siglos XV-XVI

En el proceso de acumulación originaria de capital [1], jugaron un gran papel, como señalaba Carlos Marx, la conquista, la esclavización, el robo, el asesinato y la violencia; el descubrimiento de los yacimientos de oro y plata en América, el exterminio y sometimiento de la población indígena, “el saqueo de las indias orientales y la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros”, formaron parte fundamental de los albores de la producción capitalista. El avance económico del capitalismo en estos siglos se apoyó, por un lado, en la expropiación a la población campesina europea de las tierras de cultivo (el caso de Inglaterra es particularmente ilustrativo) y en el sometimiento de esa misma población por parte de la burguesía al régimen del trabajo asalariado, revistiendo estos hechos un carácter violento e inhumano, favorecidos por una legislación aplicada con especial rigurosidad en Francia e Inglaterra, que perseguía “a sangre y fuego a los expropiados”. Destaca Marx, que esta masa de población no pudo incorporarse, o ser absorbida por la industria manufacturera con la misma rapidez con que eran obligados a abandonar su acostumbrado modo de vida, por lo que muchos de ellos terminaron convirtiéndose en mendigos, vagabundos y ladrones. La burguesía, no conforme con haberlos desarraigado, los persiguió propinándole los castigos más horrorosos, ¡para que se pusieran a trabajar! [2]. Es decir, la violencia impuesta por la burguesía naciente en el continente europeo, fue complementada con la violencia practicada durante la conquista y colonización de las Indias Occidentales.

Es necesario tener en cuenta, que el régimen capitalista surgió en el seno la sociedad feudal y paulatinamente fue socavando las bases que la sustentaban: convirtió al siervo de la gleba en un “vendedor libre de fuerza de trabajo” despojándolo de todos sus medios de producción, “eliminó las reglamentaciones propias de los gremios que impedían el desarrollo de la producción y la libre explotación del hombre por el hombre” [3]. La burguesía resultó entonces una nueva clase explotadora (suplantando a la vieja aristocracia feudal), producto de un largo desarrollo y de una serie de transformaciones en el modo de producción; la creación del mercado mundial se correspondía con esa necesidad de la burguesía de dar salida a sus mercancías; el crecimiento de las fuerzas productivas (perfeccionamiento de las técnicas de producción, así como los progresos en los medios de comunicación), abrió un amplio campo de acción a la burguesía, lo que le permitió incorporar nuevas regiones del mundo convertidas entonces en mercados potenciales. “No son pues los grandes descubrimientos los que traen consigo el desarrollo del capitalismo, sino, al revés, es el desarrollo del capitalismo en Europa lo que permite esos descubrimientos, ya sea en el plano geográfico, ya sea en el de las técnicas. Colón, como Gutemberg, es el producto del desarrollo histórico del capital.” (1492: “Descubrimiento de América”. La burguesía celebra 500 años de capitalismo. Revista Internacional N° 70, Corriente Comunista Internacional.)

El “paraíso perdido” de las comunidades precolombinas

Cabe preguntarse entonces, en qué situación se encontraba la población indígena que habitaba el continente americano al momento del contacto con los europeos. En principio, fueron los mismos progresos que materialmente lograron algunas tribus americanas, lo que les permitió conformar verdaderos imperios, como el Azteca o el Inca. A cada paso logrado en la apropiación de los recursos naturales, utilizando métodos cada vez más avanzados (ampliando así la producción para mantener una masa poblacional en crecimiento), correspondió un cambio en las relaciones sociales y de dominio político que se establecía no sólo al interior de éstas comunidades, sino también, con respecto a otras tribus. El dominio de zonas a través de la guerra, el saqueo o el sometimiento, se convirtió en un factor fundamental para el aprovisionamiento o la obtención de nuevas tierras cultivables; de igual manera el pago de tributos y la construcción de un complejo y eficiente sistema administrativo de recaudación, fueron aspectos importantes en la aparición de una autoridad central (Estado) manejado por un linaje que concentraba poderes militares y religiosos, sobre una comunidad de súbditos. [4]

De esta forma, la división en clases privilegiadas y tributarias, la guerra, el saqueo, el Estado, la esclavitud a que eran obligados los prisioneros de guerra, no eran desconocidos para estas culturas. Es cierto que no pueden compararse históricamente con los métodos de explotación y el control brutal del Estado capitalista actual. De igual manera, no se trata de subestimar la crueldad, el terror y el exterminio, como métodos para someterlas; sin embargo, tampoco se puede tener una visión según la cual, los hombres no sufrían ningún tipo de sojuzgamiento, eran tratados todos por igual y todo era armonía y felicidad. Cabe resaltar, que aun cuando las altas culturas centroamericanas, andinas o mexicanas lograron progresos en el crecimiento de las fuerzas productivas, eran sumamente vulnerables a los cambios climáticos naturales, a las enfermedades, haciendo de sus vidas una faena muy dura, al borde del peligro que representaban las hambrunas, las sequías o las inundaciones.

Por más que muchas de éstas culturas practicaran la solidaridad y la cooperación, ello no impidió que algunas desaparecieran como consecuencia del bajo desarrollo de las fuerzas productivas o de las guerras. Si llegaron a practicar una producción colectiva y un consumo que se efectuaba bajo un régimen de reparto directo de los productos, fue porque el desarrollo de las fuerzas productivas que habían alcanzado, hacían prácticamente imposible que un individuo pudiera actuar y subsistir separado de la comunidad; por consiguiente, era imprescindible un trabajo mancomunado para asegurar las necesidades más vitales y la protección frente a amenazas externas.

La teoría marxista del socialismo.

Cuando decimos que el capitalismo representa el mayor avance alcanzado por la humanidad en el desarrollo de las fuerzas productivas, expresado en un control cada vez mayor de las fuerzas naturales a través de los conocimientos científicos y la aplicación de éstos con creciente rigurosidad al campo de la producción, con lo que la humanidad ganó la posibilidad de librarse de la penuria, las enfermedades o el hambre (lo cual sólo será posible de manera definitiva tras la abolición del sistema capitalista y el desarrollo del comunismo), no estamos justificando el exterminio de etnias enteras durante la llamada “conquista y colonización de las indias occidentales”, o porque tengamos una visión “eurocentrista”, como podrían acusarnos los sectores de la izquierda del capital o izquierdistas que hoy hacen loas al “socialismo del siglo XXI”.

El llamado “descubrimiento” no puede verse sólo como el producto de la ambición de Colón o de los españoles, o como algo fortuito, que pudo o no haber pasado, ahorrándole a la humanidad el sufrimiento. Tal como lo explica Marx en el Prólogo de la contribución a la critica de la Economía Política, el modo de producción capitalista es la expresión de una serie de cambios en la producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas, a las cuales corresponden determinadas relaciones de producción. El capitalismo se sirvió de este desarrollo de las fuerzas productivas para imponerse, obligando a numerosas culturas a adoptar sus relaciones de producción, basadas en la explotación del trabajo asalariado.

Sin embargo, el capitalismo al igual que otras sociedades de clase del pasado no es eterno, ya que como agrega Marx en el texto antes citado: “Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas y se abre así una época de revolución social.” Estas contradicciones se expresan, históricamente, desde el momento en que el capitalismo ya no puede encontrar nuevos mercados en los cuales reproducir sus relaciones de producción, agudizando así la crisis de sobreproducción, es decir, el hecho de que la producción de mercancías generadas es inmensamente mayor que la capacidad de los mercados existentes para absorberla. Ya a principios del siglo XX, la imposibilidad de encontrar nuevos mercados, debido a que las principales potencias desarrolladas de entonces ya se los habían repartido, marcan el final de la fase de ascendencia, abriendo un período de confrontación entre los países más desarrollados por un nuevo reparto de mercados, lo que llevó a la I Guerra Mundial, dando paso a la fase de decadencia, caracterizada por las confrontaciones bélicas y una destrucción cada vez mayor de fuerzas productivas. Llegado a ese punto, lo que le queda al capitalismo es explotar de manera más brutal los mercados existentes, llevando a las diferentes burguesías del mundo a arreciar la explotación y los ataques contra las condiciones de vida del proletariado. Tanto en su período de ascendencia como en la decadencia, el capitalismo es un sistema que ha vivido de la explotación del trabajo asalariado; es un sistema en el cual la acumulación de capital sólo se produce abaratando cada vez más la mano de obra, lo que resulta en un incrementando de la pobreza, el hambre y la miseria.

Sin embargo, no es suficiente que las condiciones históricas estén dadas para un cambio revolucionario de la sociedad, hace falta la acción de una clase que actúe como sujeto de transformación. Es el proletariado, o la clase asalariada, debido a que es la clase explotada y productora de la sociedad, capaz de desarrollar una consciencia revolucionaria, quien dará al traste con el capitalismo. La posibilidad del comunismo, se abrió desde el momento en que el capitalismo entró en decadencia, pero sólo será posible a través de una revolución proletaria mundial (no construyendo “paraísos socialistas” nacionales), que destruya de raíz las relaciones capitalistas de producción y disponga para beneficio de la humanidad, todos los avances de las fuerzas productivas alcanzadas hasta ahora, con lo cual el proletariado y demás capas explotadas de la sociedad podrán librarse del “imperio de la necesidad” y construir una sociedad donde reine la abundancia.

La “explicación” chavista de la necesidad del socialismo

Según la visión de los teóricos del “socialismo del siglo XXI”, el capitalismo estaría acabado como experiencia civilizatoria, debido a que sólo ha dejado a su paso miseria y destrucción de pueblos y culturas. Las regiones periféricas del capitalismo, estarían en el atraso; la democracia realmente participativa habría sido truncada por el imperio de las transnacionales foráneas. La “solución” a esta situación sería un “socialismo adaptado” a nuestras necesidades [5]. Se trata en fin de cuentas, de “hacer realidad” las promesas de emancipación (justicia, libertad, igualdad social, democracia) que prometió el pensamiento ilustrado burgués. No pretende acabar en el fondo, ni con la propiedad privada (sólo plantea su sustitución en términos jurídicos por la propiedad colectiva en manos del Estado), ni con la explotación del trabajo asalariado, ni las relaciones mercantiles, que son los fundamentos del capitalismo, sólo pugna por hacerlas “más justas”, “más humanas”, “más adaptadas”, a las especificidades venezolanas.

En el mito chavista del “socialismo” sólo existen pobres contra ricos, naciones poderosas contra naciones pobres. Constituye una visión ahistórica, (aun cuando presume de “marxista”) que llega hasta el extremo de remontar el neoliberalismo, ¡nada más y nada menos que al siglo XV! como lo ha expresado “brillantemente” Heinz Dieterich. Para nada cuenta el análisis de la evolución de las fuerzas productivas y la forma como esta situación se expresó en determinadas fases por las que ha atravesado el capitalismo. Las contradicciones del capitalismo serían “solucionables” precisamente a través de la “profundización de la democracia”, es decir, manteniendo la dominación ideológica y la explotación de la burguesía sobre el proletariado. Ya este último no sería el sujeto histórico de transformación, sino que lo serían los desposeídos, los marginados, los excluidos, consistiendo dicha transformación en la “conquista de la democracia”. No sólo es una visión ahistórica sino retrógrada y fundamentalista, al pretender que “la vía al socialismo” sería posible imitando sociedades del pasado. En esto consiste la “novedosa teoría del socialismo del siglo XXI” un verdadero veneno para el proletariado, que nada tiene que ver con una visión de clase, marxista.

Para mantenerse como clase explotadora y tener un dominio ideológico sobre el proletariado, la burguesía ha creado la ilusión de la democracia, de la igualdad social, de la justicia. No es incorporándose a la legalidad burguesa (inclusión de los derechos de los pueblos indígenas en la constitución bolivariana) como éstos van a poder salir del abandono, de la miseria a que han sido reducidos por el capitalismo. No es soñando con “paraísos perdidos” que el proletariado va a poder librarse de la explotación capitalista; no es viendo con nostalgia el pasado, emulando estadios históricos donde reinaba la necesidad y la precariedad que podrá construir una perspectiva de transformación real y de futuro. El capitalismo una vez que destruyó las culturas precolombinas, imponiendo sus relaciones de producción, fue incapaz de incorporarlas a su sistema, cayendo éstas en una situación en la cual quedaron privadas de todo medio de subsistencia, condenadas a convertirse muchas de ellas en masas de indigentes que hoy deambulan por las calles de las principales ciudades del país. No serán las lágrimas de cocodrilo, ni la apología de su lucha contra los invasores que hoy pregonan hipócritamente Chávez y sus acólitos lo que las sacará de esta situación; sólo la lucha del proletariado, cuyo objetivo es la destrucción del capitalismo y de sus instituciones, es la única vía no sólo para liberarlas de ésta pesadilla, sino para construir el socialismo. La solidaridad del proletariado no se limita a la cooperación propia de la subsistencia, para soportar resignadamente la explotación; la destrucción de la explotación y la barbarie capitalistas son la mayor y más genuina expresión de la solidaridad de clase.

Aug. /Octubre 2005



1 “Por tanto, el proceso que engendra el capitalismo sólo puede ser uno: el proceso de disociación entre el obrero y la propiedad sobre las condiciones de su trabajo, proceso que de una parte convierte en capital los medios sociales de vida y de producción, mientras de otra parte convierte a los productores directos en obreros asalariados. La llamada acumulación originaria no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción.” C. Marx, La llamada Acumulación Originaria .El Capital. Tomo I. Cap. XXIV

2 Estas leyes fueron aplicadas en Europa entre los siglos XV y XVIII. Como un ejemplo de lo que contemplaban, un estatuto aprobado durante 1752 en Inglaterra establecía que: “Los mendigos sin licencia y mayores de catorce años serán azotados sin misericordia y marcados con un hierro candente en la oreja izquierda, caso de que nadie quiera tomarlos durante dos años a su servicio.” Marx, La acumulación Originaria.

3 En el “Prólogo de la contribución a la critica de la economía política”, Marx señala que ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas contenidas en su seno y que jamas aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua . La ampliación de las rutas comerciales, la producción manufacturera, la conversión del dinero en capital, fueron progresos que mostraban el desarrollo de las fuerzas productivas, siendo el signo de que un nuevo modo de producción estaba surgiendo y con el una nueva clase explotadora, la burguesía. Este desarrollo de las fuerzas productivas se veía obstruido, por el antiguo aislamiento y autarquía del modo de producción feudal, lo que condujo a su decadencia y definitiva desaparición.

4 “Los mexica (etnia o pueblo que formó la base de la civilización azteca), debieron asegurar el suministro de los productos de primera necesidad y la vía que escogieron fue la conquista. De esta forma fueron obteniendo tierras en que sembrar y aseguraron la reproducción del sistema. A ese motivo obedecen la prolongada guerra contra Chalco y la conquista de Huaxteca. Ambas siguieron a agudas crisis de hambre en la metrópoli. El tributo proporcionó al estado un elevado volúmen de ingresos. Cada una de las 38 provincias tenía asignada una cantidad en la que figuraban alimentos (maíz, frijol, chía), objetos de lujo, textiles, materias primas y mercancía-moneda.” Historia de Iberoamérica. Prehistoria e Historia Antigua. Sociedad para la Conmemoración del V centenario del descubrimiento (1992). Editorial Critica. Tomo I. (p.380). En el caso de los Incas, tenemos que: “Parece ser que el móvil principal de las conquistas incaicas fue el ansia de poder, el ideal imperialista, pues ningún enemigo los amenazaba seriamente. , ni se hallaban necesitados de más espacio vital para asegurar su subsistencia. Los ejércitos incaicos, lo mismo que otros ejércitos imperialistas ,estaban formados en gran parte por tropas reclutadas entre los pueblos sometidos.”. Arellano, F. (1986). Una Introducción a la Venezuela Prehispánica. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello.

5 “Apoyados en la experiencia histórica, podríamos demostrar que la forma capitalista utilizada en Venezuela hasta el presente no tiene capacidad para eliminar la pobreza, la desigualdad y la injusticia social y , en consecuencia, no es viable para construir una verdadera democracia; ello ha demostrado que ésta sólo puede ser lograda por y en un socialismo originalmente nuestro, que responda a nuestras propias especificidades.”. Mario Sanoja . El Socialismo venezolano del siglo XXI. Cultura y procesos económicos. Question N° 37, Julio 2005


Heinz Dieterich entregado a la propaganda chavista.
Definitivamente la combinación de nacionalismo
y socialismo es el cóctel del verano en los bares
de perroflautas
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