Mostrando entradas con la etiqueta Justicia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Justicia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Interpol ordena detener a Martín Villa por la matanza del 3 de Marzo en Vitoria

 

El organismo reclama desde Argentina a su oficina en Madrid la detención preventiva de 20 relevantes exministros y cargos franquista por los crímenes del régimen, entre ellos Martín Villa y el suegro de Gallardón, José Utrera


La sección de Interpol radicada en Argentina ha cursado una comunicación «muy urgente» a su oficina de Interpol Madrid solicitando la detención preventiva con fines de extradición de las veinte personas investigadas por la jueza María Servini por crímenes cometidos durante el franquismo, entre los que se encuentran los ex ministros José Utrera Molina o Rodolfo Martín Villa, este último como responsable de los sucesos del 3 de Marzo [de 1976] en Vitoria, en los que murieron cinco obreros a disparos de la Policía.

Así lo expone en un escrito con fecha del 4 de noviembre, presentado ante el juzgado del que es titular María Servini de Cubría en el que le pide todos los datos identificativos de los imputados como requisito «indispensable» para el caso de emitir una orden de captura internacional y evitar detener a personas con su mismo nombre, «casos de homonimia», dice.

Esta información permitirá a Interpol hacer extensiva la medida de la detención a todas las policías de los países miembros de la Organización Internacional de Policía Criminal OIPC-Interpol para el supuesto de que los imputados se encuentren fuera de las fronteras españolas. No obstante, dentro del mercado de la cooperación policial internacional existente con los colegas españoles, Interpol Argentina ya ha reclamado que proporcionen la totalidad de los registros filiatorios que posean sobre los investigados por crímenes de lesa humanidad.

La Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CEAQUA), personada en la causa abierta en Buenos Aires, ha explicado que una vez cursada y recibida la orden de detención preventiva por parte de las autoridades competentes, las Fuerzas de Seguridad deberán proceder a la detención de los reclamados para ponerles a disposición del Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional que esté de guardia en un plazo no superior a las 24 horas. La organización, que alude al artículo 8 de la ley 4/1985 de Extradición Pasiva española, añade que la Audiencia Nacional podrá ordenar la prisión provisional, su libertad o medidas cautelares, como visitas periódicas a un juzgado, ertirada del pasaporte o prestación de fianza, entre otras.

El Juzgado español deberá después comunicar su decisión al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal número 1 de Buenos Aires, que puede solicitar la extradición en el plazo que determine. En caso de ordenar una detención preventiva, ésta no puede prolongarse más allá de cuarenta días si dentro de este plazo no se presenta la solicitud de extradición, según CEAQUA.

Estas disposiciones coinciden con lo establecido en el artículo 24 del Tratado Bilateral de Extradición y Asistencia Jurídica en materia penal suscrito en Buenos Aires el 3 de marzo de 1987 entre el Reino de España y la República Argentina. La juez Servini imputó y ordenó detener recientemente a una veintena de personas por crímenes del franquismo, aunque una de ellas el ex ministro Antonio Barrera de Irimo falleció recientemente y por lo tanto se ha extinguido cualquier acción penal.


Servini defiende la jurisdicción argentina

La magistrada recuerda que la Audiencia Nacional rechazó extraditar al expolicía Antonio González Pacheco «Billy el niño» y al excapitán de la Guardia Civil Jesús Muñecas por estar prescritos sus delitos y que numerosos juzgados españoles han archivado este tipo de casos. Servini, que viajó el pasado mayo a España para interrogar a víctimas y visitar distintas instituciones, alega que Argentina es competente para conocer de esta querella criminal y enmarca los hechos en crímenes de lesa humanidad.

«En el terreno de los crímenes de derecho internacional, la extraterritorialidad equipara y aún desplaza a la territorialidad como base para el ejercicio jurisdiccional», dice Servini, que defiende la jurisdicción por parte de los tribunales argentinos y alude a la Convención contra la Tortura y la Convención Interamericana sobre desaparición forzada de personas.

El caso tiene su origen en la denuncia interpuesta en abril de 2010 por múltiples víctimas y sus familiares agrupados en la Coordinadora CEAQUA al entender que los crímenes ocurridos desde el 17 de julio de 1936 constituían un plan sistemático y planificado de «aterrorizar a españoles» por su ideología y de sustracción de menores.

lunes, 10 de febrero de 2014

Leonard Peltier cumple 38 años en prisión


El activista, que es ya el preso más antiguo en las cárceles de Estados Unidos, fue condenado a dos cadenas perpetuas en un juicio plagado de irregularidades.

06/02/14

Hoy se han cumplido 38 años desde que Leonard Peltier entró en la cárcel, condenado a dos cadenas perpetuas por la muerte de dos policías durante un tiroteo en la reserva india Pine Ridge, en el Estado de Dakota del Sur, en 1975.

«La presión popular [para conseguir su liberación] es fundamental, volver a hacer que el caso sea publico. La mayoría de personas no lo conocen, o lo ha olvidado, o cree que está resuelto», explica DIAGONAL Andrea de Lotto, uno de los impulsores de la campaña de apoyo a Leonard Peltier en Barcelona.

El caso de Peltier está unido a la historia del Movimiento Indígena Estadounidense (AIM por sus siglas en inglés). Activista desde que cumplió los 14 años, Peltier comenzó su trayectoria con la ocupación del fuerte Lawton, una base militar localizada en Seattle que era reclamada por los pueblos indígenas para crear allí un Centro de Estudios Nativo Americano. Esta acción supuso su entrada en el AIM, y con ello pasó a ser investigado por el Cointelpro, un programa de contrainteligencia del FBI que desde 1956 a 1971 se dedicó a la investigación y el boicot de organizaciones políticas disidentes.

El caso Peltier

En junio de 1975, dos policías entraron vestidos de paisano en el rancho Jumping Bull, ubicado en la reserva de Pine Ridge, para arrestar a Jimmy Eagle, un joven indio, por el robo de un par de botas de vaquero. En el racho estaban acampados miembros de la AIM, invitados por los propietarios para prestar apoyo en la seguridad de la zona después de que se produjeran varios enfrentamientos en la zona. Después de un tiroteo, los dos agentes de policía y Joe Stuntz, un joven nativo, aparecieron muertos. Tres miembros del AIM fueron procesados por las muertes producidas en Pine Ridge: Darryl Butler, Robert Robideau y Leonard Peltier. Butler y Robideau fueron juzgados a la misma vez, en 1976, y fueron absueltos al no probarse que los disparos que lanzaron fueran los causantes de la muerte de los dos agentes de policía, y que su actuación fue en defensa propia.

Peltier, que huyó a Canadá convencido de que no recibiría un juicio justo, fue condenado en 1977 a dos cadenas perpetuas, a pesar de que las pruebas balísticas realizadas durante la instrucción del caso negaban que los disparos mortales fueran del rifle que utilizaba Peltier, según documentos del FBI fechados en octubre de 1975 y que fueron hechos públicos entre 2002 y 2005 a partir de la Ley por la Libertad de Información.

Diversas organizaciones, como Amnistía Internacional, han reclamado la puesta en libertad de Leonard Peltier, al que consideran un preso político y que es ya el recluso más antiguo de las cárceles estadounidenses. El pasado 24 de enero, el relator especial de las Naciones Unidas James Anaya hizo una visita al centro penitenciario Coleman 1, en Florida, donde Peltier está encarcelado desde 2011, después de recibir una paliza por parte de otros presos en Canaan, una cárcel de alta seguridad localizada en Pennsylvania. Anaya ha recomendado, desde 2012, a los Gobiernos de Estados Unidos y Canadá reconsiderar la puesta en libertad de Peltier como una medida con la que «curar las heridas abiertas» con los pueblos indígenas. «La visita de Anaya a Peltier duró cuatro horas, sin duda ha supuesto un impulso a la gente que luchamos por su liberación y va a ser de gran ayuda a los abogados que están trabajando en la defensa», explica Els Herten, director del Kola/International Peltier Forum.

En varias partes del mundo se han organizado actos para demandar la libertad de Pertier frente a las embajadas y consulados de Estados Unidos. En Barcelona, desde hoy y cada jueves hay convocadas concentraciones frente al consulado de Estados Unidos, a las 12.30h, según anuncia De Lotto. Para el próximo 26 de marzo, diversos colectivos han convocado una concentración en Bruselas coincidiendo con la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

jueves, 6 de febrero de 2014

Madrid 22-M, Marchas de la Dignidad


Bajo el lema Madrid 22-M, Marchas de la Dignidad han sido convocadas varias marchas por parte del Sindicato Andaluz de Trabajadores, Campamentos Dignidad de Extremadura, Frente Cívico Somos Mayoría y otros colectivos. Estas marchas culminarán el 22 de marzo de 2014 en Madrid, saliendo unos diez días antes desde diversos puntos de España.
«Las reivindicaciones son muy claras, y todas amparadas en algo que influye en el resto de objetivos que nos podamos plantear: la deuda ilegítima que tiene el Estado, contraída por los rescates a los bancos, no se puede pagar. También, y como consecuencia, caminaremos por el pleno empleo digno, contra los recortes sociales públicos y contra la represión.

»Tenemos que demostrar, entre todos y todas, que es mentira que no hay dinero, y que el problema es la decisión política que se hace de qué hacer con ese dinero, dónde mandarlo, en qué emplearlo, y a costa de qué lo hacen. Para ello, como decíamos antes, estarán las campañas que estamos lanzando contra el pago de la deuda ilegítima, por la salida del euro, contra la reforma de las pensiones y a favor de una renta básica.»

FRENTE CÍVICO SOMOS MAYORÍA

viernes, 11 de octubre de 2013

Las leyes no son iguales para todos...

 

[Extracto de la entrevista de Roger-Pol Droit a Michel Foucault para Le Monde (21-febrero-1975). Y que podemos hallar en Saber y verdad, Ed. La Piqueta, Madrid, 1985, pp. 86-87.]


¿Todo lo que se proyecta y agita en torno a las «reformas» y a «humanización» de las prisiones no sería entonces más que un reclamo?

Me parece que el verdadero debate político no está en que los detenidos reciban un montón de chocolatinas el día de Navidad o que puedan salir para hacer su Pascua. Lo que hay que denunciar es menos el carácter «humano» de la prisión que su funcionamiento social real como elemento de constitución de un medio delincuente que las clases en el poder se esfuerzan en controlar. El verdadero problema es saber si el aislamiento de ese mundo sobre sí mismo tendrá fin, si continuará o no estando separado de las masas populares, en otros términos, lo que debe ser objeto de lucha es el funcionamiento del sistema penal y del aparato judicial en la sociedad ya que ambos son los que gestionan los ilegalismos, quienes enfrentan a unos contra otros.


¿Cómo definir esta «gestión de los ilegalismos»? La fórmula parece suponer una concepción poco habitual de la ley, de la sociedad, de sus relaciones.

Sólo la ficción puede hacer creer que las leyes están hechas para ser respetadas y que la policía y los tribunales están destinados a hacerlas respetar. Sólo una ficción teórica puede hacernos creer que hemos suscrito de una vez por todas las leyes de la sociedad a la que pertenecemos. Todo el mundo sabe también que las leyes han sido hechas por unos e impuestas a otros.

Sin embargo me parece que se puede avanzar un poco más. El ilegalismo no es un accidente, una imperfección más o menos inevitable. Es un elemento absolutamente positivo de funcionamiento social cuyo papel está previsto en la estrategia general de la sociedad. Todo dispositivo legislativo ha organizado espacios protegidos y aprovechables en los que la ley puede ser violada, otros en los que puede ser ignorada y otros, en fin, en los que las infracciones se sancionan.

En último término diría que la ley no está hecha para impedir tal o cual tipo de comportamiento sino para diferenciar las maneras de sortearla.


¿Por ejemplo…?

Por ejemplo, las leyes sobre la droga. Desde los acuerdos USA-Turquía sobre las bases militares (ligados, en parte, a la autorización para cultivar opio) hasta los chequeos policiales en determinadas calles, el tráfico de drogas se despliega sobre una especie de tablero de ajedrez con casillas controladas y casillas libres, casillas toleradas, permitidas a unos, prohibidas a otros. Únicamente los pequeños peones son situados y mantenidos en las casillas peligrosas. Para los beneficios sustanciosos la vía está libre.

1975

jueves, 7 de abril de 2011

El preso más preso de España

El preso que más tiempo lleva en nuestras cárceles españolas, es una persona que nunca ha cometido un delito de sangre, pero por rebelarse ante el represivo sistema penitenciario que tenemos, se le han ido acumulando la penas por sus intentos de fuga. Otros por crímenes peores ni pasan tanto tiempo encarcelados, pero a este hombre sí, por buscar una libertad injustamente perdida, por culpa de las circunstancias sociales y el abusivo poder de sus carceleros. ¡Y dicen que vivimos en una democracia!

Por Rafael Torres


Miguel Montes Neiro lleva 35 años rodando de presidio en presidio. Se dice que en España se abolió la cadena perpetua, pero no, desde luego, para él. Mas, ¿qué delitos monstruosos ha cometido este hombre de 61 años, enfermo de cáncer y hepatitis, para que el Tribunal Supremo no dicte su inmediata excarcelación porque dice que le faltan datos? El dato, el único dato, es ese, que lleva toda la vida en la cárcel, desde que con 16 años le condenaron por un hurto que siempre negó haber perpetrado, pero, a lo que íbamos: ¿qué delitos repulsivos, aberrantes, imperdonables, cometió Miguel Montes, el preso más antiguo y más preso de España?

Ninguno de sangre, y ninguno, tampoco, que haya merecido un reproche judicial de más de seis años de prisión. No se trata, pues, de un tío que haya matado a su mujer, ni que haya atropellado a unas criaturas al conducir borracho, ni que haya volado una casa-cuartel de la Guardia Civil, ni que haya envenenado el aceite de mesa, ni que haya participado en un golpe de Estado, ni que haya robado a dos manos desde un cargo público, ni que haya construido bloques de apartamentos donde habría de ir un colegio y un centro de salud, ni que haya abusado sexualmente de menores, ni que haya incendiado bosques de árboles centenarios. Su delito, sustanciado en tentativas de robo, trapicheo de drogas al detall y fugas carcelarias, ha sido el de ser pobre. Los agravantes: su desamparo, su sumisión al deber natural de todo preso, que no es otro que el de buscar la libertad, y, por supuesto, el de carecer de recursos para pagarse abogados expertos en ahormar la ley a los intereses de sus clientes.

El desamparo de Miguel Montes es tan sideral, que una vez que se ahorcó en su celda y los funcionarios le dieron por muerto, se halló al recobrar la conciencia rodeado de cadáveres en la morgue de un hospital. Se marchó de allí, claro, pero incluso aquél acto computó en su historial fuguista. Y ahí sigue, encerrado, envejecido, seriamente enfermo, esperando que entre la Audiencia de Granada y el Tribunal Supremo se aclaren con las cuentas de su delirante condena.

¿Qué demonios hace el Gobierno que no le indulta y le pide, en nombre de todos, perdón?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Un mito del Derecho Penal vigente

Del mito «los delitos son expresión de la libertad del ser humano; una decisión individual libre por la que cada uno debe pagar», a «una gran mayoría de ellos tienen una vinculación directa con situaciones de exclusión social»

También está latente el mito de que el sistema penal es eficaz e igualitario y que la población encarcelada es un reflejo de la población delincuente [1]. Sin embargo, los índices de impunidad no se reparten igual entre las clases sociales (ya desde el legislador, que criminaliza el ámbito de la seguridad ciudadana más que el de la delincuencia de cuello blanco por ejemplo; o la actuación del sistema policial y judicial, que actúan sobre todo contra ciertos sectores sociales; o el sistema penitenciario que favorece la salida prisión con más facilidad de las personas socialmente integradas que la de los excluidos…)

Por otra parte, se produce una neta correlación entre exclusión social y control penal (en la marginación existen más posibilidades de ser definido como delincuente). La precariedad social, la discapacidad y la salud mental, incluso la tercera edad, no están suficientemente protegidas socialmente y ello se va constatando en el cambio del perfil del preso que se viene produciendo en los últimos años, lo cual está obligando a la prisión a realizar «funciones de suplencia» de los servicios públicos. Este problema tenderá a agudizarse con los efectos de la actual crisis económica y el incremento de la vulnerabilidad de los colectivos más precarizados, si no se acentúan las políticas de protección social.

A la masificación carcelaria y a la falta de funcionarios y medios para el tratamiento se añaden problemas sobrevenidos que no estaban contemplados cuando se empezó a utilizar masivamente la cárcel como respuesta al delito. En concreto, como revelan estudios específicos, es muy preocupante el paulatino incremento de la población penitenciaria con severas enfermedades mentales (casi 10.000 internos tienen antecedentes por trastornos mentales) [2] que está convirtiendo a los centros penitenciarios y a los albergues para los «sin hogar» en sustitutivos de las gravísimas carencias que presentan los sistemas públicos de sanidad en materia de salud mental. La desinstitucionalización de la enfermedad mental no es tal, simplemente ha habido un cambio de institucionalización: del sistema sanitario al sistema penitenciario; el abordaje de la enfermedad mental ha pasado del ámbito de las políticas sanitarias al ámbito de las políticas de seguridad ciudadana. Asimismo existe una significativa presencia de discapacitados físicos y psíquicos (también cerca de 1.000 internos tienen acreditada esta última situación) y, en proporción creciente, la de ancianos —incluso de más de 70 años de edad [3]—, algunos de ellos dependientes.

Hay que destacar también que las víctimas de los delitos se encuentran entre las clases desfavorecidas, por lo que su protección también pasa por la justicia social, la información y la formación: la atención prioritaria, en fin, a los más desfavorecidos.

Si comparamos el nivel educativo de las personas presas con las personas libres, vemos la importante diferencia en el nivel cultural; sabiendo que éste no sólo puede ser un indicio de menores posibilidades de acceso a la cultura, sino que puede suponer una mayor dificultad de obtener medios lícitos de ganarse la vida, así como de acceder a un mayor nivel de sociabilidad y, por tanto, de posibilidades de respeto a las normas jurídicas y de convivencia. Las personas encarceladas en España tienen un escaso bagaje educativo. Las personas analfabetas (1%) y sin estudios (7,3%) son todavía un grupo importante. Y los que apenas tienen estudios primarios constituyen la inmensa mayoría (el 45%), mientras que los universitarios no llegan al 9% del total. Apenas un 3,4% ha cursado estudios universitarios de Grado Superior.

El bajo nivel educativo de las personas que se encuentran en prisión se pone aún más de relieve cuando lo comparamos con el que tiene la población española adulta ocupada; éste sería el universo de referencia válido con el que contrastar el nivel de formación de las personas presas. Si lo agrupamos en tres grandes tramos, obtenemos el resultado que se muestra a continuación. El nivel de menor formación se encuentra sobrerrepresentado en prisión 3,2 veces lo que sería su peso «natural», mientras que los universitarios lo están 3,9 veces menos de la proporción que les correspondería según criterios de estricta proporcionalidad. Así pues, si sumáramos el efecto multiplicador de ambas circunstancias e hiciéramos abstracción de cualquier otra variable, podríamos decir que un ciudadano español adulto con estudios universitarios tiene 12 veces menos probabilidades de encontrarse en prisión que otro con educación primaria o inferior.

Para tratar de extraer alguna conclusión acerca de la posición social de las personas presas, hemos aplicado [4] a las respuestas dadas la clasificación utilizada por el INE en la Encuesta de Condiciones de Vida 2007 sobre el tipo de ocupación de los asalariados. Si comparamos el resultado de las respuestas que dan las personas presas con la clasificación aplicada al conjunto de los asalariados que se encontraban trabajando en 2007 o, lo que es lo mismo, si comparamos la profesión declarada por las personas presas y la estructura ocupacional española en la misma fecha, el resultado que obtenemos es el que figura en el siguiente gráfico.

Incluso siendo muy generosos en la aplicación de las categorías del INE, es evidente la sobrerrepresentación en la cárcel de los trabajadores no cualificados (33,8% vs. 15,35%) y de los trabajadores vinculados a los servicios de restauración, etc. (22% vs. 15,12%). En este último caso, la inmensa mayoría responden haber sido camareros, ayudantes de cocina, etc.; en definitiva, sectores laborales en los que se concentran muchas personas trabajadoras con escasa cualificación. Entre ambas categorías suman el 56% de las personas presas, cuando su peso en la estructura ocupacional española apenas alcanzaría el 30,5%.

Por el contrario, las ocupaciones «de cuello blanco», con o sin título universitario, vienen a representar el 42% de la pirámide ocupacional española, mientras que apenas representan el 15,6% de las ocupaciones de las personas presas en España.

Si, atendiendo exclusivamente al nivel educativo alcanzado y a la ocupación desempeñada durante más tiempo a lo largo de su vida, queda bastante claro cuál es la extracción social de las personas presas, el asunto se ilumina aún más cuando consideramos ambas variables en la persona de sus progenitores. Al estudiar el nivel educativo y la profesión desempeñada por el padre y la madre, queda diáfanamente claro que a la cárcel siguen yendo, esencialmente, trabajadores pobres, hijos a su vez de trabajadores poco cualificados y sin estudios.

Es verdad que la expansión del nivel educativo a partir de los años 60 ha constituido toda una revolución en la estructura social española; sin embargo, ese proceso de universalización de la enseñanza pública y gratuita no parece haber alcanzado totalmente a la generación de los progenitores de personas presas, puesto que el 70% de los padres sólo tiene estudios primarios o inferiores y, en el caso de las madres, el porcentaje se eleva hasta superar las tres cuartas partes (76%).

Consideremos además que el 10% de los padres y el 15% de las madres de las personas presas son analfabetas.

En cuanto a la profesión, nos encontramos con un panorama que intensifica la baja cualificación de las profesiones de los hijos. Los padres son, abrumadoramente, trabajadores no cualificados (29%) o que han trabajado con muy baja cualificación en la hostelería o el comercio, como camareros o dependientes (13%). Sin embargo, hay que destacar el hecho de que existen bastantes trabajadores industriales con alguna cualificación (21%), lo que de algún modo refleja la vieja estructura ocupacional de la sociedad española que se industrializó rápidamente a partir del año 1959 y del Plan Nacional de estabilización económica.

En el caso de las madres, la gran mayoría han trabajado como amas de casa (58,7%) y cuando han salido a trabajar fuera lo han hecho sobre todo como limpiadoras, jornaleras y trabajadoras no cualificadas (14,8%).

Otro dato que puede servirnos para caracterizar a grandes rasgos el origen sociofamiliar de las personas presas se refiere al tamaño de la familia. En general provienen de familias numerosas. La distribución presenta el perfil que se recoge en el siguiente gráfico.

Si adoptáramos el número de tres hermanos o hermanas para hablar de «familia numerosa», tal y como recoge actualmente la definición oficial, tendríamos que el 80,5% de las personas presas provienen de familias numerosas. De hecho, el 44,3% nació en familias formadas por 5 o más hermanos o hermanas.


NOTAS:

[1] Constituye ya desde Foucault un lugar común el que la cárcel cumple una función social principal de transmitir un mensaje tranquilizador a la sociedad y de identificar a «los buenos» y a «los malos», reproduciendo estereotipos falsos sobre la distribución de la delincuencia en el cuerpo social: que los sectores marginales son los que más delinquen, cuando precisamente la composición de la población encarcelada es más bien la consecuencia de la política criminal y social de un país, la consecuencia de la acción de la policía y del sistema judicial. La acción discriminatoriamente selectiva del sistema penal (legal, policial, judicial y penitenciario) produce una imagen de la delincuencia que es empleada por los mecanismos del control social, cerrando el círculo vicioso de la profecía autocumplida.

[2] Estudio sobre salud mental, Subdirección General de Instituciones Penitenciarias, Ministerio del Interior, Madrid, 2007.

[3] En 2009, cerca de 1.400 personas encarceladas tenían más de 60 años de edad.

[4] Ríos Martín, J., Cabrera Cabrera, P, Gallego Díaz, M., Segovia Bernabé, J.L. Andar 1 KM en línea recta. La prisión del siglo XXI que vive el preso. En prensa.

jueves, 7 de junio de 2007

Todos somos iguales ante la ley

Hoy es un gran día para todos nosotros. Han ganado la democracia y los derechos humanos. Y si bien ésto que os cuento ha ocurrido en Estados Unidos, es una gran noticia para todos los que vivimos a este lado del charco: a nadie le extrañará que le diga que los EEUU son muy tenidos en cuenta a la hora de marcar tendencias en Europa Occidental.

Bien, al grano. Según leo en 20 Minutos la conductora sin carnet, borracha, reincidente y multimillonaria Paris Hilton ha sido por fin excarcelada por motivos de salud. Sí, la Justicia es ciega e imparcial, a la vez que humanitaria. La misma justicia que firma penas de muerte a esos pobres harapientos que no tienen el más mínimo gusto a la hora de vestir y de decorar las cajas de cartón en las que residen (algunos incluso osan tener casa y todo) ha tenido la delicadeza de ser condescendiente con la presunta modelo y presunta estrella de la televisión y la ha excarcelado al cumplirse el tercer día de condena de un total de 23 (23 años no, 23 días).

Que nadie acuda al tópico fácil y relacione su puesta en libertad con el estado de la cuenta bancaria de la joven ni con el estado de la cuenta bancaria del padre de la joven. No. En cambio, corramos todos a celebrar este triunfo del Estado de derecho y del Imperio de la Ley. Seguro que Paris ya lo está celebrando, como no podía ser de otra forma.

Salud.