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domingo, 22 de abril de 2012

EE.UU. entrena a terroristas en sus bases militares de Kuwait

RT
(21-abril-2012)

EE UU entrena a mercenarios en una base militar en Kuwait para cumplir misiones en diferentes países de Oriente Próximo, según recientes denuncias aparecidas en varios medios de comunicación.

De acuerdo con la información aparecida, los reclutas se entrenan durante tres meses aprendiendo métodos de sabotaje con el uso de explosivos para generar terror. Después son enviados a países como Irán, Irak y Siria, con el fin de establecer allí redes terroristas.

Tras la retirada de las tropas estadounidenses de Irak, más de 15.000 militares norteamericanos fueron enviados a Kuwait.

El analista político Basem Tajeldine considera que las filtraciones sobre el entrenamiento de los mercenarios por parte de EE UU, y en particular a cargo de la CIA, son una clara muestra de la hipocresía de el país norteamericano, que se proclama el primer luchador contra el extremismo mundial.

«Lo que hoy se trasluce por algunos medios internacionales sobre la presencia en Kuwait y en otros territorios del Oriente Medio de grupos mercenarios entrenados por la CIA ya no nos llama mucho la atención porque ha sido un hecho ya repetido. Sabemos que Siria, el Líbano, Libia, Irak e Irán han sido objetos de ataques terroristas a través de grupos que fueron entrenados en los territorios aliados de EE UU en la región, para cometer los atentados», señala el experto.

Al mismo tiempo Tajeldine advierte de que estos grupos «anárquicos fácilmente podrían escapar del control de EE UU e irse contra sus propios creadores». Según él, son un arma de doble filo que algún día puede hacer un «efecto bumerán» y actuar en contra de EE UU.

lunes, 6 de febrero de 2012

El islamismo en Kosovo

Abril de 1999, miembros del UÇK con dos trofeos.

Al-Qaeda, el UÇK en Kosovo y el oleoducto transbalcánico

Por Peter Dale Scott

Los intereses de Estados Unidos, Al-Qaeda y las compañías petroleras convergieron otra vez en Kosovo. Aunque los orígenes de la tragedia de Kosovo estaban arraigados en enemistades locales, el petróleo se convirtió en un aspecto prominente del resultado. Allí el UÇK o Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) respaldado por Al-Qaeda fue directamente apoyado y políticamente autorizado por la OTAN, a partir de 1998. Pero según una fuente de Tim Judah, representantes del ELK ya se habían reunido en 1996 con las agencias de inteligencia americana, británica y suiza, y posiblemente «varios años antes». Esto habría vuelto a pasar probablemente cuando miembros del ELK afganos árabes, como Abdul-Wahid Al-Qahtani, luchaban en Bosnia.

Las informaciones de los medios de masas sobre la Guerra de Kosovo callan sobre el papel de Al-Qaeda en la formación y la financiación del UÇK/ELK, aunque este hecho ha sido reconocido por expertos y según lo que yo sé nunca ha sido contradicho por ellos. Por ejemplo, James Bissett, ex embajador canadiense en Yugoslavia, dijo «Muchos miembros del Ejército de Liberación de Kosovo fueron enviados a entrenarse en campos terroristas en Afganistán. Milosevic tiene razón. No hay ninguna duda de su participación [la de Al-Qaeda] en los conflictos de los Balcanes. Está muy bien documentado». En marzo de 2002, Michael Steiner, el administrador de Naciones Unidas en Kosovo, advirtió de que se estaba «importando el peligro afgano a Europa» porque varias células entrenadas y financiadas por Al-Qaeda permanecían en la región.

Todavía en 1997, el UÇK/ELK había sido reconocido por los Estados Unidos como grupo terrorista apoyado en parte por el tráfico de heroína. El Washington Times relató en 1999 que:
el Ejército de Liberación de Kosovo, que la administración de Clinton ha abrazado y algunos congresistas quieren armar como parte de la campaña de bombardeo de la OTAN, es una organización terrorista que ha financiado la mayor parte de su esfuerzo de guerra con ganancias de la venta de heroína.
Alfred McCoy aporta una corroboración detallada y con nota a pie de página: Exiliados albaneses usaron las ganancias del tráfico de drogas para enviar armas checas y suizas a Kosovo para los guerrilleros separatistas del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK). En 1997-98, estos sindicatos de la droga kosovares armaron al ELK para una rebelión contra el ejército de Belgrado... Incluso después de que el acuerdo de Kumanovo de 1999 aquietó el conflicto de Kosovo, la administración de la ONU de la provincia… permitió un próspero tráfico de heroína a lo largo de esta ruta del norte desde Turquía. Los antiguos jefes del ELK, tanto los de los clanes locales como los que aspiran a ser líderes nacionales, siguieron dominando el tráfico que pasa por los Balcanes. Aún otra vez más, como en Azerbaiyán, estos yihadistas islamicos financiados por la droga recibieron ayuda americana, esta vez del Gobierno estadounidense. En esa ocasión los críticos denunciaron que los intereses petroleros estadounidenses estaban interesados en construir un oleoducto transbalcánico con la protección de ejército estadounidense; aunque al principio los ridiculizaron, al final se demostró que estos críticos tenían razón. La BBC News anunció en diciembre de 2004 que los gobiernos de Albania, Bulgaria, y Macedonia habían dado luz verde a un oleoducto de 1.200 millones de dólares, al sur de la enorme base nueva del ejército estadounidense en Kosovo.

La proximidad del UÇK/ELK a Al-Qaeda fue reconocida otra vez en la prensa occidental, después de que los guerrilleros del UÇK conectados con los afganos se pusieran a expandir la guerra de guerrillas a Macedonia en 2001. Las informaciones de prensa incluyeron un informe de Interpol que contiene la acusación de que uno de los subjefes más importantes de Bin Laden era el jefe de una unidad de elite del UÇK/ELK que operaba en Kosovo en 1999.

Este era probablemente Mohammed Al-Zawahiri. El ala derecha americana, que se opuso a las acciones de Clinton en Kosovo, ha transmitido informes de «que la cabeza de las fuerzas de elite del ELK, Muhammed Al-Zawahiri, era el hermano de Ayman Al-Zawahiri, el jefe militar de la Al-Qaeda de Bin Laden». Mientras tanto, Marcia Kurop en el Wall Street Journal escribió que «el cirujano egipcio convertido en líder terrorista Ayman Al-Zawahiri ha hecho funcionar campos de entrenamiento terroristas, fábricas de armas de destrucción masiva y blanqueo de dinero y redes que trafican con drogas en todas partes de Albania, Kosovo, Macedonia, Bulgaria, Turquía y Bosnia».

Según Yossef Bodansky, director del Destacamento de Fuerzas del Congreso Estadounidense en Terrorismo y Guerra no convencional:
los 'afganos' árabes de Bin Laden también han asumido un papel dominante en la formación del Ejército de Liberación de Kosovo... [a mediados de marzo de 1999 incluido el UÇK] con muchos elementos controlados y/o patrocinados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, alemán, británico y croata.
Mientras tanto, hacia el año 2000, según las estadísticas de la DEA, la heroína afgana alcanzó casi el 20 por ciento de la heroína aprehendida en los Estados Unidos: casi doblan el porcentaje incautado cuatro años antes. La mayor parte de ella es distribuida ahora por albanos kosovares.



El fundamentalismo islámico gana terreno en Kosovo



miércoles, 7 de septiembre de 2011

El líder militar de los "rebeldes" libios es un terrorista islámico implicado en los atentados del 11 marzo en Madrid

Extraído de Vórtice Inmediaísta

Según informes de los servicios secretos españoles, Abdul Hakim Belhadj el líder militar de los “rebeldes” libios ahora ensalzado como un héroe y un demócrata por todos nuestros medios sin excepción (desde Intereconomía a Público), estuvo implicado en los atentados del 11 de marzo en Madrid. Al parecer Belhadj llevaba años integrado en el Grupo Islámico Combatiente Libio (LIFG, en sus siglas en inglés), célula terrorista que según el gobierno de EE.UU. era parte de Al Qaeda. Se da además la circunstancia de que uno de los cabecillas de este grupo armado islamista, Abu Laith Al-Libi, estaba implicado además en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en territorio norteamericano, siempre según documentos hechos públicos por Washington.

Abu Laith Al-Libi, jefecillo libio de Al Qaeda.
(¿Ven Vds. como hay libios de piel negra?)

Según los citados informes, Belhadj recibió varias llamadas telefónicas del cabecilla de la célula islamista que perpetró los atentados del 11 M, Mohd Othman, apodado “El tunecino”. Estas llamadas se produjeron poco antes de los sangrientos actos de terrorismo. Estos documentos también sitúan a Belhadj en Afganistán luchando a favor de los talibán y en contra de la influencia soviética y en Irak en mitad de la vorágine de atentados y muertos tras la invasión americana. Además Belhadj se pasó en los últimos años por China (¿quizá preparando la subversión islamista en Sinkiang?) y por Malasia. En Malasia fue capturado por agentes de la CIA, quienes le enviaron a Libia, donde dio con sus huesos en la cárcel de alta seguridad de Abu Salim (Trípoli), donde nuestros medios nos han hecho creer que sólo había presos de conciencia que luchaban por un régimen de libertades. Allí fue interrogado por espías norteamericanos y, tras los atentados del 11 M, por agentes españoles. Esto último demuestra que los mismos que hoy airean los horrores de la “sangrienta dictadura” de Gadafi y fomentan una guerra en la que han muerto en seis meses más de 50.000 personas (más de las que haya podido matar el líder libio en 42 años de gobierno) colaboraron con dicho régimen cuando les convino. De todas maneras, el “inflexible dictador” concedió a Belhadj, tras seis años de presidio en Abu Salim, la amnistía y legalizó el LIFG que se reconvirtió en una formación política tras renunciar públicamente a la violencia. Finalmente en febrero de este año, tras prometer occidente “el oro y el moro” (nunca mejor dicho) a Belhadj y sus huestes, éstos volvieron a la lucha armada. Eso le pasa a Gadafi por ser un “déspota inflexible”.

El "demócrata" integrista Abdul Hakim Belhadj

Lo curioso de todo esto es que sea el ABC, el más emblemático periódico de la derecha española, el que siembre la duda sobre si estamos apoyando al bando adecuado en Libia. Mientras El País, paradigma de la izquierda periodística por estas latitudes, se dedica de manera desvergonzada a lavar la cara a este fascista asesino de Belhadj, el ABC, a pesar de que también ha apoyado la guerra, sigue otra línea algo más crítica, precisamente por su carácter ultracatólico. Me explico: Gadafi favorecía un islamismo moderado que respetaba a la minoría católica libia, pero ahora ¿qué va a pasar con esta minoría bajo un régimen dirigido por combatientes de la guerra santa islámica? Pues lo mismo que está sucediendo con los cristianos coptos en Egipto tras la “revolución” que sacó de la cárcel a los Hermanos Musulmanes, los coptos egipcios que están siendo víctimas de un auténtico pogromo (atentados, quema de templos, etc.) Eso lo saben los católicos que escriben en el ABC, por eso al poco tiempo de comenzar la guerra el muy piadoso Juan Manuel de Prada escribió en este periódico un impecable artículo (y lo digo sin ironía) sobre las espúreas razones que impulsaron a EE.UU, Francia, Reino Unido, y tras de ellos, cual perro faldero, España, a entrar en esta vergonzosa agresión bélica, al tiempo que recordó cómo los líderes de estos países hasta hace dos días, como quien dice, sellaron pactos petroleros e incluso armamentísticos en la célebre jaima del líder libio. Pero tampoco el derechista ABC es un buen ejemplo de honestidad y coherencia periodística: ¿no fue la derecha mediática la que intentó convencer al pueblo español de que las bombas del 11 M las había colocado ETA y no un comando islamista?

El que faltaba pal duro:
"El tunecino"

domingo, 4 de septiembre de 2011

Cómo llegó Al-Qaeda a gobernar en Trípoli

Por Pepe Escobar*

El Relator Especial de Naciones Unidas sobre el Terrorismo nos había advertido ya en 2007 que el terrorismo estaba siendo utilizado por ciertos países como un espantapájaros para concretizar sus intereses geopolíticos. Otros investigadores señalaban que ciertos grupos como Al-Qaeda eran en realidad piloteados por los servicios de inteligencia de ciertas potencias. Historiadores nos demostraban con hechos fehacientes como los terroristas han sido manipulados y utilizados por poderosos intereses en un pasado reciente. Lo que está ocurriendo en Trípoli es una fase más de este gran engaño.



Se llama Abdelhakim Belhaj. Puede que algunos hayan oído hablar de él en Oriente Medio, pero pocos en Occidente y en el resto del mundo habrán tenido la ocasión.

Es hora de ponerse al día. Porque la historia de cómo un hombre muy valioso para al-Qaeda se ha convertido en el máximo comandante militar libio en Trípoli, todavía desgarrada por la guerra, seguramente hará añicos —una vez más— esa selva de espejos que es la «guerra contra el terror», y al mismo tiempo comprometerá profundamente la propaganda, cuidadosamente construida, de la intervención «humanitaria» de la OTAN en Libia.

La fortaleza de Muamar Gadafi de Bab-al-Aziziyah fue esencialmente invadida y conquistada la semana pasada por los hombres de Belhaj —quienes estaban a la vanguardia de una milicia de bereberes de las montañas al sudoeste de Trípoli—. La milicia es la llamada Brigada Trípoli, entrenada en secreto durante dos meses por Fuerzas Especiales de EE.UU. Resultó ser la milicia más efectiva de los rebeldes en seis meses de guerra tribal/civil. El martes pasado Belhaj ya mostraba un regocijo maligno por la victoria en la batalla, diciendo que las fuerzas de Gadafi escaparon «como ratas» (nótese que es la misma metáfora utilizada por el propio Gadafi para describir a los rebeldes).

Abdelhakim Belhaj, alias Abu Abdallah al-Sadek, es un yihadista libio. Nacido en mayo de 1966, afinó sus habilidades en la yihad antisoviética en Afganistán.

Es el fundador del Grupo de Combate Islámico Libio (LIFG por sus siglas en inglés) y su emir de facto —con Khaled Chrif y Sami Saadi como sus reemplazos—. Después de que los talibanes llegaron al poder en Kabul en 1996, el LIFG mantuvo dos campos de entrenamiento en Afganistán; uno de ellos a 30 kilómetros de Kabul —dirigido por Abu Yahya— limitado estrictamente a yihadistas vinculados a Al-Qaeda.

Después del 11-S, Belhaj fue a Pakistán y también a Irak, donde se hizo amigo ni más ni menos que del ultra peligroso Abu Musab al-Zarqaui, todo esto antes de que Al-Qaida en Irak declarara su fidelidad a Osama bin Laden y a Ayman al-Zawahiri y potenciara sus horripilantes tácticas.

En Irak, sucedió que los libios eran el mayor contingente sunní yihadista extranjero, solo después de los saudíes. Además, los yihadistas libios siempre han sido superestrellas en los máximos niveles de Al-Qaeda «histórico», desde Abu Faraj al-Libi (comandante militar hasta su arresto en 2005, y que ahora sufre lentamente como uno de los 16 detenidos de alto valor en el centro de detención estadounidense en Guantánamo) a Abu al-Laith al-Libi (otro comandante militar, muerto en Pakistán a principios de 2008).

El momento de un «entrega extraordinaria»

El LIFG había estado en los monitores de la CIA desde el 11-S. En 2003, Belhaj fue finalmente arrestado en Malasia, y luego transferido, al estilo de una «entrega extraordinaria» a una prisión secreta en Bangkok, y torturado a su debido tiempo.

En 2004, los estadounidenses decidieron enviarlo como obsequio a la inteligencia libia —hasta que fue liberado por el régimen de Gadafi en marzo de 2010, junto con otros 211 «terroristas», en un acto de relaciones públicas publicitado con gran fanfarria.

El orquestador no fue otro que Saif Islam al-Gadafi, la «cara modernizadora/ London School of Economics» del régimen. Los dirigentes del LIFG —Belhaj y sus asistentes Chrif y Saadi— hicieron antes de ser finalmente liberados una confesión de 417 páginas llamada «estudios correctivos» en la que declararon por terminada (e ilegal) la yihad contra Gadafi.

Un relato fascinante de todo el proceso se puede ver en un informe titulado «Combatiendo el terrorismo en Libia mediante el diálogo y la reintegración». Nótese que los autores, «expertos» en terrorismo basados en Singapur que fueron agasajados por el régimen, expresan su «profundo aprecio a Saif al-Islam Gadafi y a la Fundación Gadafi de Caridad y Desarrollo Internacional por posibilitar esta visita».

Crucialmente, todavía en 2007, el entonces número dos de Al-Qaeda, Zawahiri, anunció oficialmente la fusión entre el LIFG y Al-Qaeda del Magreb Islámico (AQIM). Por lo tanto, a todos los efectos, LIFG/AQIM han sido desde entonces, uno y lo mismo, y Belhaj fue/es su emir.

En 2007, LIFG llamó a una yihad contra Gadafi, pero también contra EE.UU. y una serie de «infieles» occidentales.

Lleguemos rápidamente a febrero pasado cuando, como hombre libre, Belhaj decidió volver al modo yihadista y alinear sus fuerzas con el levantamiento amañado en Cirenaica.

Toda agencia de inteligencia en EE.UU. y el mundo árabe conocen su origen. Ya ha asegurado en Libia que él y su milicia solo aceptarán la Sharía.

No hay nada «pro democracia» en el asunto, bajo ningún concepto. Y, sin embargo, no se podía excluir de la guerra de la OTAN a un hombre tan valisoso solo porque no le gustan mucho los «infieles».

El asesinato a finales de julio del comandante militar rebelde Abdel Fattah Younis —por los propios rebeldes— parece apuntar a Belhaj o por lo menos a gente muy próxima a su persona.

Es esencial saber que Younis —antes de desertar del régimen— había estado a cargo de las fuerzas especiales de Libia que combatieron ferozmente al LIFG en Cirenaica de 1990 a 1995.

El Consejo Nacional de Transición (CNT) según uno de sus miembros, Ali Tarhouni, ha estado propagando que Younis fue eliminado por una sospechosa brigada conocida como Obaida ibn Jarrah (uno de los compañeros del Profeta Muhammad). Sin embargo ahora la brigada parece haberse disuelto sin dejar rastro.

Cállate o te corto la cabeza

No es precisamente por accidente, pero todos los máximos comandantes militares rebeldes son del LIFG, de Belhaj en Trípoli a un cierto Ismael as-Salabi en Bengasi y un cierto Abdelhakim al-Assadi en Derna, para no mencionar a un activo clave, Ali Salabi, ubicado en el centro del CNT. Fue Salabi quien negoció con Saif al-Islam Gadafi el «fin» de la yihad del LIFG, asegurando así el brillante futuro de esos «combatientes por la libertad» vueltos a nacer.

No hace falta una bola de cristal para imaginar las consecuencias de que LIFG/AQIM —después de conquistar el poder militar y de estar entre los «vencedores» de la guerra— no estén ni remotamente interesados en renunciar al control solo para complacer los caprichos de la OTAN.

Mientras tanto, en medio de la niebla de la guerra, no está claro si Gadafi planifica atrapar a la Brigada Trípoli en la guerra urbana u obligar a la masa de las milicias rebeldes a que penetren en las inmensas áreas tribales de la tribu Warfallah.

La esposa de Gadafi pertenece a la Warfallah, la mayor tribu de Libia, con hasta un millón de personas y 54 sub-tribus. En Bruselas se dice confidencialmente que la OTAN espera que Gadafi combatirá durante meses si no años; de ahí la recompensa por su cabeza al estilo de George W. Bush y el desesperado retorno al Plan A de la OTAN, que siempre fue su eliminación.

Libia puede estar enfrentando el espectro de una Hidra guerrillera de dos cabezas; las fuerzas de Gadafi contra un débil gobierno central del CNT y de soldados de la OTAN en el terreno; y la nebulosa LIFG/AQIM en una yihad contra la OTAN (si los excluyen del poder).

Gadafi podrá ser una reliquia dictatorial del pasado, pero no se monopoliza el poder durante cuatro décadas para nada, y sin que tus servicios de inteligencia sepan una cosa o dos.

Desde el principio, Gadafi dijo que se trataba de una operación con respaldo extranjero y de Al-Qaeda; tenía razón (aunque se le olvidó decir que se trataba sobre todo de la guerra del neo-napoleónico presidente francés Nicolas Sarkozy, pero ésa es otra historia).

También dijo que era el preludio de una una ocupación extranjera cuyo objetivo era privatizar y apoderarse de los recursos naturales de Libia. Puede ser que —otra vez— tenga razón.

Los «expertos» de Singapur que elogiaron la decisión del régimen de Gadafi de liberar a los yihadistas del LIFG la calificaron de «una estrategia necesaria para mitigar la amenaza planteada a Libia».

Ahora, LIFG/AQIM están finalmente abocados a poner en práctica sus opciones como una «fuerza política indígena».

Diez años después del 11-S, cuesta no imaginar una cierta calavera descompuesta al fondo del Mar Arábigo que ríe burlonamente hasta el fin de los tiempos.


* Pepe Escobar es periodista y autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su último libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Es también corresponsal para el diario Asia Times y analista político para The Real News.

lunes, 28 de marzo de 2011

Revoluciones de Oriente Medio e intrigas del 11-S urdidas en Qatar

Por Chung Kiyul | 05:35 pm hora de Beijing, Lunes, 28 de febrero 2011

4th Media

Yoichi Shimatsu, Asesor Principal de 4th Media, con sede en Hong Kong, cubrió el incremento de la militancia islámista en el norte de África en la década de los 90 para el grupo Japan Times.

En el thriller político Syriana de 2005, protagonizada por George Clooney y Matt Damon, Qatar está en el centro de una intriga internacional. El título se basó en el concepto de «Pax Syriana», un acuerdo secreto entre dos potencias mutuamente hostiles para dividir una región en sus respectivos ámbitos de dominación.

Los think tanks de Washington utilizan este término para describir una remodelación de Oriente Medio que se ajuste a los intereses estadounidenses, pero sabiendo que este objetivo sólo puede alcanzarse mediante la cooperación encubierta con el enemigo, es decir, con los patrocinadores financieros de Al Qaeda y la Hermandad Musulmana.

La apenas velada ficción se basaba en la realidad política de ese trozo de desierto que sobresale de la Península Arábiga en el Golfo Pérsico: el emirato de Qatar. El hogar de la cadena estatal Al Yazira, Qatar, es, visto superficialmente, el huésped pro-Occidental del Mando Central de los EE.UU. y un activo promotor de las «revoluciones democráticas» que están barriendo actualmente Oriente Medio. Se le acusa también de ser un estado patrocinador del terrorismo.

Qatar, nido de serpientes


Armas químicas saqueadas

Puede extrañar y quizá desanimar a los manifestantes jóvenes de Bengasi, El Cairo y Túnez el hecho de que sus esperanzas democráticas están siendo manipulados por una élite árabe ultra-conservadora, que bajo cuerda ha respaldado el crecimiento de los militantes islamistas radicales en el norte de África. Informes fiables de la inteligencia de EE.UU. han citado pruebas que apuntan al apoyo que desde hace largo tiempo brinda el emirato a los Hermanos Musulmanes, Al Qaeda y combatientes yihadistas que regresan desde Afganistán.

Los vínculos de Qatar descubiertos por investigadores de la lucha contra el terrorismo a raíz del 11 de Septiembre necesitan ser revisados ahora que el Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), unas veces ligado a Al Qaeda y otras no, se ha apoderado de la mitad de los depósitos de armas del norte de África. Los arsenales bien surtidos de Libia contienen explosivos de alta potencia, lanzacohetes y armas químicas. El GICL está en la lista de terroristas del Departamento de Estado.

Lo más preocupante, según un funcionario de inteligencia de EE.UU. citado por la CNN, es la probable pérdida de armas químicas. La Federación de Científicos de Estados Unidos informa que, a partir de 2008, sólo el 40 por ciento del gas mostaza de Libia fue destruido en la segunda ronda de decomisiones. A lo largo de la frontera egipcia debían aún recuperarse frascos químicos y están ahora por lo visto en las manos de militantes armados.

Después de dejar caer que las primeras protestas en Libia fueron organizadas por el GICL, Al Yazira rápidamente cambió su línea para presentar un relato considerablemente filtrado sobre «protestas pacíficas». Para explicar la muerte por armas de fuego de los soldados libios durante el levantamiento, la cadena con sede en Qatar presentó un contexto irreal con 150 soldados muertos en Sirte que habían sido ejecutados por sus mandos por «negarse a luchar». Los misteriosos oficiales entonces abandonaron milagrosamente sus bases desvaneciéndose en el aire ¡mientras estaban cercados por manifestantes furiosos! A micrófono cerrado, un analista de inteligencia norteamericano calificó estas afirmaciones de los medios como «absurdas» y sugirió en vez de eso lo obvio: que los soldados fueron abatidos a tiros en un asalto armado perpetrado por combatientes retornados de Irak y Afganistán endurecidos por la guerra.

Muchas unidades del ejército libio han «desertado» con el único propósito de tratar de recuperar las sustracciones de armas llevadas a cabo por los militantes islamistas. El papel de Al Yazira consistente en borrar las huellas dactilares de los militantes armados prueba la antes mencionada conclusión de los expertos occidentales antiterroristas de que Qatar patrocina el terrorismo.


Pagar para aterrorizar

De acuerdo con un informe del Servicio de Investigación del Congreso de enero de 2008: «algunos observadores han planteado preguntas sobre el posible apoyo a Al Qaeda por parte de algunos ciudadanos qataríes, incluidos los miembros de la poderosa familia gobernante de Qatar. De acuerdo con el informe de la Comisión sobre el 11 de Septiembre, el Ministro del Interior de Qatar ofreció refugio al cerebro del 11-S Khalid Shaikh Mohammed a mediados de la década de los noventa, e informes de prensa indican que otros terroristas podrían haber recibido ayuda financiera y refugio en Qatar después del 11 septiembre de 2001.»

El jefe de seguridad nacional, el Ministro del Interior, Jalid bin Abdullah Al-Thani, se menciona además por pagar un viaje en 1995 a Khalid Shaikh Mohammed «para unirse a la yihad de Bosnia». El informe recuerda cómo, tras el atentado con bomba contra el World Trade Center en 1993, a funcionarios del FBI el sospechoso «se les escapó por los pelos» en Qatar. «Ex funcionarios del Gobierno de los EE.UU. desde entonces creen que un miembro de alto rango del Gobierno de Qatar le alertó de la incursión inminente, permitiéndole huir del país.»

El jefe del espionaje qatarí «acogió en Qatar un gran número de veteranos del conflicto contra los soviéticos en Afganistán, los llamados ‘afganos árabes’, a principios de los noventa». Estos vínculos nos retrotraen a finales de los ochenta, «cuando los EE.UU. y Qatar se enzarzaron en una prolongada disputa diplomática con respecto a la adquisición por parte de Qatar de misiles Stinger y misiles antiaéreos de fabricación americana en el mercado negro. La disputa congeló la cooperación económica y militar acordada y el Congreso aprobó una prohibición de venta de armas a Qatar hasta los meses previos a Guerra del Golfo de 1991, cuando permitió a las fuerzas de la coalición actuar desde territorio qatarí».


Khalid Shaikh Mohammed, implicado en el 11-S.


Las conexiones ocultas con la red terrorista salieron a la luz cuando un hombre bomba egipcio atacó un cine de Doha [capital de Qatar] en 2003. El Ministro de Relaciones Exteriores Hamad bin Jassim bin Jabr al-Thani, reaccionó airada y rápidamente calificándolo de un «acto imperdonable de traición por parte de Bin Laden». Su desliz verbal llevó a descubrir que desde el comienzo de la Primera Guerra del Golfo, Qatar había estado pagando millones de dólares a Al Qaeda como compensación por haber acogido el Mando Central de los EE.UU. durante la guerra de Irak. Expertos antiterroristas aseguran que Doha aumentó sus pagos tras la bomba en el cine.

Más preocupante es el cable del 9 de febrero 2000 de la Embajada de Estados Unidos en Doha, emitiendo una alerta de seguridad sobre un residente de Qatar en los EE.UU. llamado Mohamed Ali Mansoori Dahham, quien dirigió un equipo de tres hombres que supuestamente exploró el World Trade Center, la Estatua de Libertad y la Casa Blanca para el inminente ataque del 11 de septiembre. Los tres sospechosos viajaron bajo nombres falsos con pasaportes de Qatar. Sus billetes de avión a Los Angeles y las habitaciones de hotel fueron pagados por un «terrorista convicto», de acuerdo con lo afirmado por el FBI. El papel del trío en el 11-S fue seguidamente sepultado suprimiendo todas las pruebas, probablemente debido al calentamiento de las relaciones diplomáticas de EE.UU. con la familia real de Qatar.

¿Espejismo o realidad?

Doha, un conglomerado de torres brillantes y fuentes en una árida península de lo contrario improductiva, parece el sitio menos probable para el apoyo financiero e institucional de los terroristas islamistas. En Qatar, sin embargo, los espejismos son reales, y la realidad es un espejismo. Aclamado como modelo de moderantismo político por diplomáticos occidentales y «think tanks» como la Brookings Institution, que tiene un centro en Doha, el ordenamiento jurídico de Qatar se basa firmemente, sin embargo, en la ley de la sharia. Su sistema educativo, con vínculos con decenas de universidades americanas y británicas, es también la plataforma académica para el clérigo egipcio Yusuf al-Qaradawi, el líder intelectual de los Hermanos Musulmanes y defensor de los atentados suicidas.




Al Qaradawi exaltando a Hitler como divino instrumento de Alá.


La insistencia del emirato en preservar «las tradiciones del Golfo Pérsico contrasta con el papel de Qatar de líder en inteligencia para los negocios por ser el mayor proveedor de la región de gas natural. El PIB per cápita se estima que es de alrededor de 90.000 $ al año, y el promedio de ingresos de alrededor de 65.000
$. Excluyendo a los países pequeños que son paraísos fiscales su población es la más rica del mundo. Los qataríes, por tanto, son los suizos del mundo árabe, y su pequeña nación, como Suiza, es un paraíso para el tráfico de armas, las transferencias ilícitas de dinero y otros tejemanejes. Incluso algo tan inocuo como los TGI-Fridays, una nueva cadena de comida rápida en América, es en Doha un refugio de lujo para oficiales de la marina fuera de servicio, ingenieros de la industria petrolera, traficantes de armas internacionales y sus desconocidos clientes de todo Oriente Medio.

A pesar de las muchas conexiones con el terrorismo, Qatar, volvió a contar con los favores de la Administración de Obama, con donaciones a la Fundación Clinton, incluyendo, una de hasta 5 millones $ en 2008. La Secretaria de Estado, Hillary Clinton, correspondió con una visita en febrero de 2010 para inaugurar la Universidad Carnegie Mellon de Educación del complejo urbano de Doha, que también alberga el instituto islamista de Qaradawi. A principios de enero, justo antes de las protestas de Túnez y El Cairo, alargó su visita para asistir al Foro para el Futuro, organizado entre otros por la familia real.

Las relaciones entre Washington y Doha han sido vendidas al público como una asociación para la democracia y los derechos humanos, pero debajo de las sonrisas y las sesiones de fotos está el hecho real de un acuerdo de tipo siriano para diseñar el «futuro Medio Oriente» entre la industria de la energía angloamericana y una élite ultraconservadora empeñada en imponer la sharia. Para esta alianza del tipo «el enemigo de mi enemigo», los enemigos comunes son los gobiernos seculares de Túnez, Egipto, Libia y seguidamente Argelia.

Devolver el golpe en Libia

La cooperación encubierta entre Occidente y los patrocinadores del extremismo islámico no es nueva. En la década de 1950, la CIA proporcionó dinero y armas a los Hermanos Musulmanes en su lucha contra el líder de la independencia de Egipto Abdul Gamal Nasser. Agentes de inteligencia de EE.UU. entrenaron y armados a muyahidines insurgentes en la guerra afgana contra los soviéticos, incluyendo Osama Bin Laden, entonces conocido por su nombre en clave Tim Osman. Según el ex oficial de contrainteligencia del Reino Unido David Shayler, el MI-6 británico contrató los servicios del activista libio Anas al-Liby, del grupo amigo de Al-Qaeda Al-Muqtaliya y más tarde vinculado a ataques con bombas a embajadas de EE.UU. en África oriental, para asesinar al coronel Muammar Gadafi en 1996.

El Grupo Islámico Combatiente Libio, bajo la dirección de Abu al-Laith al-Libi, formalmente se fusionaron con Al Qaeda en 2007. Dos años después, Libi repudió la violencia armada y negoció con Gadafi para que aceptara al Grupo Islámico Combatiente Libio como una asociación política legal. El rechazo repentino de la violencia coincidió con un cambio de imagen de la Hermandad Musulmana como una fuerza democrática y la promoción por parte de Qatar de una política moderada en todo el Medio Oriente. Como una entidad legal, provocó las primeras protestas en Bengasi a mediados de febrero. A los pocos días del inicio del levantamiento, sin embargo, el GICL volvió a las viejas formas, blandiendo armas automáticas. Lo que planea hacer con avanzadas armas químicas y potentes explosivos nadie lo sabe, mientras un argumento psicológico sigue estando claro: los activistas están dispuestos a pagar a los estadounidenses y los europeos por los 10 años de bombardeos, mutilación y la tortura.


Al-Libi, militante libio de Al Qaeda

La tentación constante de una alianza entre enemigos implica traición. La Casa Blanca había contado con protestas para empujar a Saif al-Islam Gadafi a reemplazar a su padre en una relativamente suave transición a la democracia. El clan de Gadafi, sin embargo, se unió contra la amenaza de un resurgimiento islamista. Washington también calculó mal el potencial de los elementos de Al Qaeda y la Hermandad Musulmana que actúan de forma independiente de los acuerdos de alto nivel tomados en Doha.

Posibles resultados —desde el colapso del régimen de Gadafi a la partición de Libia— podrían incitar a los aliados de Al-Qaeda y el brazo militante de la Hermandad a establecer la frontera libio-egipcia como el próximo centro global de entrenamiento para yihadistas, ahora que las regiones tribales de Pakistán a lo largo de la frontera afgano-pakistaní no proporcionan una plataforma segura para las operaciones de la Yihad («la Guerra Santa»). Cualquier intervención de la OTAN o de EE.UU. sólo conducirá a un tercer frente en la guerra sin fin. La alternativa más fácil de entender un duopolio «siriano» es una fórmula política aún más antigua: el ganador se lleva todo.

En este año del 10º aniversario de los ataques del 11 de Septiembre, Washington se está tambaleando bajo un gran «golpe devuelto» desde un norte de África fuera de control, auto-infligido por su propia codicia por el petróleo y el uranio, el miedo a la pérdida de influencia, la ambición engañosa y confiar en quien no se debe.


(Extraído de Vórtice Inmediaísta)


miércoles, 13 de diciembre de 2006

Vídeos sobre el 11S y al Qaeda

Saludos

El primer vídeo es Loose Change 2nd Edition, sobre el 11S


Los otros son las tres partes del documental de la BBC "El poder de las pesadillas. El ascenso de la política del miedo", los encontré en Cuaderno de Campo, a traves de Menéame.net y Kriptópolis

Primera parte, "Nena, hace frío allá fuera"


Segunda parte, "La victoria fantasma"


Tercera parte, "Las sombras en la cueva"


Ahí tenéis para unas cuantas horas.