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domingo, 9 de marzo de 2025

La aterradora militarización de Europa

 

Por MARC VANDEPITTE

Un espectro recorre Europa: el espectro del militarismo. Detrás de esta fiebre bélica hay mucho más que la supuesta amenaza de Rusia. El declive económico y la lucha por el dominio geopolítico juegan un papel crucial en la creciente militarización del continente

Los líderes europeos quieren aumentar drásticamente el gasto de defensa y preparar sus economías para la guerra. Hay planes para introducir (por ahora) el servicio militar voluntario e instalar un escudo nuclear. Algunos países están dispuestos a enviar tropas a los países vecinos de Rusia, incluida Ucrania.

Boris Pistorius, exministro de Defensa alemán, dijo que su país estaría «listo para la guerra» ('Kriegstüchtigkeit') en 2029. El hacha de guerra está de nuevo desenterrada.

«Hemos sido traicionados por Trump y estamos amenazados por Putin, por eso debemos intensificar nuestros esfuerzos militares y prepararnos para la guerra.» Ésta es la narrativa que la élite europea nos impone y que nos transmite ampliamente por los principales medios de comunicación.

Sin embargo, esta narrativa oscurece las verdaderas razones y causas subyacentes de esta fiebre belicista.

Rechazar

La militarización de Europa es parte de una crisis económica más amplia. Desde la crisis financiera de 2008, la economía europea ha luchado por encontrar nuevas vías de crecimiento. La crisis del Covid-19 ha supuesto un duro golpe para la economía y, desde que se impusieron las sanciones económicas contra Rusia, hemos abandonado nuestra energía barata.

Debido a la obsesión con la austeridad, los gobiernos han descuidado sectores esenciales para el desarrollo de la productividad, como la educación y la ciencia. Por su parte, los oligarcas financieros no han invertido suficiente de sus ganancias monopólicas en nuevas tecnologías para competir con Estados Unidos y China.

Como resultado de ello, Europa se está quedando atrás tecnológica y económicamente.

Geopolíticamente, la situación no es más favorable. Europa y Estados Unidos no lograron, después de la caída de la Unión Soviética, transformar a Rusia en una semicolonia ni lograr un cambio de régimen capitalista-neoliberal en China.

La esperanza era que al integrar a China a la Organización Mundial del Comercio e invertir masivamente allí, las fuerzas capitalistas crecerían hasta el punto de quitarle el poder al Partido Comunista. Fue una ilusión.

Al seguir ciegamente a Estados Unidos, Europa descuidó, tras la caída de la URSS, la construcción de una estructura de seguridad equilibrada que incluyera también a Rusia.

Hoy en día, Rusia y China se han convertido en formidables adversarios a los que hay que tener en cuenta.

Bajo el impulso de China, los países del Sur, a través de los BRICS, también constituyen un contrapeso creciente a la dominación del Norte.

La lucha ha comenzado

Es en este contexto que la oligarquía estadounidense, bajo el liderazgo de Trump y Musk, ha lanzado una agresiva campaña para preservar la supremacía absoluta de Estados Unidos ('Make America Great Again'), incluso si eso significa sacrificar a sus aliados más cercanos.

Esto significa que la lucha entre Estados Unidos y las demás grandes potencias imperialistas está ahora abierta. En el Foro Económico Mundial de Davos, Ursula von der Leyen lo expresó así:

«El orden mundial cooperativo que imaginamos hace 25 años no se ha materializado. En cambio, hemos entrado en una nueva era de intensa competencia geopolítica. Las economías más grandes del mundo compiten por el acceso a recursos, nuevas tecnologías y rutas comerciales globales. Desde la Inteligencia Artificial hasta las tecnologías limpias, desde la computación cuántica hasta el espacio, desde el Ártico hasta el Mar de China Meridional: la carrera ha comenzado.»

La fuerza impulsora detrás de esta carrera es la maximización de las ganancias y la expansión del capital monopolista occidental. Eso es lo que está en juego y de eso se trata en definitiva. Para liderar esta carrera, apostamos por la carta militar. Como dijo el ex canciller alemán Gerhard Schröder:

«Un país sólo cuenta realmente en el escenario internacional si también está dispuesto a ir a la guerra.»

Pretexto

El principal pretexto de esta fiebre bélica, a saber, que Rusia representa una amenaza militar, no se sostiene. Moscú no tiene intenciones expansionistas.

Según destacados expertos como Jeffrey Sachs y John Mearsheimer, la invasión de Ucrania fue la respuesta de Moscú a la expansión de la OTAN hacia el este y a la militarización de Ucrania. Moscú vio esto como una amenaza existencial.

En términos de guerra convencional, Europa no puede competir con Rusia.

El Kremlin quedó rápidamente estancado en Ucrania, un país mucho más débil. Y si estallara un enfrentamiento entre Europa y Rusia, entonces estaríamos en un escenario nuclear. Un final que nadie quiere.

Economía de guerra

Las tensiones militares actuales no son, por tanto, resultado de oposiciones geopolíticas con Rusia, China y ahora también Estados Unidos, sino que tienen su origen en la sed del capital monopolista occidental de maximizar sus beneficios y su expansión.

Para garantizar los beneficios de los monopolios occidentales, es necesario garantizar las inversiones y los mercados extranjeros, así como el suministro de materias primas a bajo coste. Para ello es imprescindible un aparato militar potente, incluso si eso supone llamar al orden por la fuerza a los países recalcitrantes.

La militarización también impulsa la economía. La economía de guerra no depende del poder adquisitivo de la población, sino de las decisiones de los dirigentes políticos. El gasto militar puede (temporalmente) darle algo de oxígeno a algunos sectores industriales, pero a expensas de otros. Esto es lo que intentó Reagan en los años 1980 con su programa Guerra de las Galaxias y Hitler en los años 1930.

En Bélgica, y probablemente en otros lugares, la militarización podría ir acompañada de una ola de privatizaciones sin precedentes. Parte de los fondos necesarios para estos gastos militares podrían obtenerse mediante la venta de las joyas de la corona del patrimonio nacional o de algunos de sus componentes. La militarización como palanca para la privatización.

Esta economía de guerra se creó con vistas a una preparación real para la guerra. Durante la Guerra Fría, los países europeos tenían un gran ejército de reclutas. Después de la caída de la Unión Soviética, las fuerzas de intervención rápida tomaron el poder, particularmente en Libia y Siria.

En la actualidad existen planes para restablecer el servicio militar obligatorio, fortalecer la infraestructura militar y estacionar tropas en el extranjero a largo plazo, incluso en los países bálticos y Ucrania. También se están considerando otras opciones, como la cuestión de un paraguas nuclear

Hay muchas señales de que una guerra mundial se está convirtiendo en una posibilidad real a los ojos de las élites financieras y económicas.

Consecuencias

Esta militarización tiene profundas consecuencias para nuestras sociedades. El dinero tiene que venir de alguna parte. Actualmente, Europa gasta alrededor del 2% de su PIB en gastos de defensa. Para alcanzar el objetivo del 5%, tendrá que gastar alrededor de 500 mil millones de euros más al año en defensa.

Con gobiernos de derecha, este aumento masivo de los presupuestos militares vendrá inevitablemente a expensas del gasto social y del Pacto Verde, cuyo presupuesto anual asciende a 86 mil millones de euros.

Ya hemos mencionado cómo esta militarización corre el riesgo de ir de la mano de una ola de privatizaciones sin precedentes de la economía.

La creación de un auténtico ejército europeo también provocará un importante déficit democrático. La estructura de mando se situará a nivel europeo. Ya no serán los gobiernos nacionales ni los parlamentos quienes decidan si nuestros jóvenes deben ir al frente, sino los eurócratas.

Por último, la militarización de nuestras economías y sociedades sólo aumentará las tensiones en el continente europeo. En lugar de construir una estructura de seguridad equilibrada, estamos lanzando una peligrosa carrera armamentista y fomentando una hostilidad cada vez mayor hacia la energía nuclear rusa.

Una elección histórica

Europa se enfrenta a una elección histórica. El proceso de militarización conlleva unos costes económicos colosales, un desmantelamiento social, un retraso en la transición ecológica y un déficit democrático, mientras que el riesgo de un conflicto mayor se hace cada vez más real.

¿Esta militarización realmente beneficia a los ciudadanos europeos o sólo a las élites económicas y a la industria armamentística?

¿Nos dejaremos llevar por esta fiebre bélica o elegiremos la prosperidad, la ecología y una estructura de seguridad equilibrada en el continente?

¿Seguiremos a Estados Unidos en su lógica imperialista y militarista, o construiremos un proyecto europeo independiente, basado en una cooperación respetuosa con los países del Sur?

Los próximos años serán cruciales para responder a esta pregunta.

 

Fuente:
https://investigaction.net/la-militarisation-effrayante-de-leurope/


martes, 31 de marzo de 2020

Militarismo y medio ambiente


 En el militarismo, concebido en toda su amplitud, se dan la mayoría de los males que puede sufrir la humanidad. Desde la violencia propiamente dicha, a la dominación, el patriarcado y cualquier tipo de injusticia. En un plano paralelo también influye de manera decisiva, entre otras muchas más cosas, en la sobreexplotación y agotamiento de los recursos naturales —el 'ecocidio'—, siendo un gran agente defensor del modelo económico capitalista.

JOSEP CUTILLAS
(Miembro del Grupo Antimilitarista Tortuga)

La acción más visible y conocida de los ejércitos tiene, en la mayoría de casos, intereses económicos, geopolíticos y geoestratégicos. No son pocas las misiones en el exterior en las que participa, sin ir más lejos, el ejército español apoyando al bloque de nuestros «aliados» de la OTAN. Bajo el eufemismo de «intervenciones humanitarias» y bajo el paraguas del «terrorismo internacional» como excusa, se han producido (y se siguen produciendo) gravísimas intervenciones contra países enteros, con la única intención de controlar sus recursos naturales; un ejemplo extraordinario lo tenemos en las guerras por el petróleo.

Pero no solo de petróleo viven los países del Primer Mundo. En general, cualquier recurso valioso puede ser rapiñado pasando por encima de gobiernos y naciones. El caso de los fosfatos en el Sahara Occidental o el coltán en África son buenos ejemplos. Recientemente el caso del litio en Bolivia nos recuerda que estas prácticas lejos están de concluir. Cabe criticar este modelo desarrollista de la economía de consumo que, deliberadamente, ignora el límite de los recursos finitos de la Tierra y pretende un crecimiento sin fin, como se dijo, a costa del expolio de otros países y del reparto desigual.

Los países ricos

Como es sabido, los países ricos adquieren, producen y consumen todo tipo de bienes que necesitan para continuar con su irrefrenable desarrollo. En ese contexto, quizá puede parecer desmesurado decir que lo militar condiciona de una manera importante buena parte del desarrollo científico-tecnológico. Sin embargo, tal afirmación es un hecho, como lo evidencia, por ejemplo, el desarrollo actual de la industria aeroespacial y del transporte.

Del lobby aeroespacial en concreto poco podemos decir que no sea sobradamente conocido. Todas las grandes compañías involucradas en el desarrollo de aviones y vuelos al espacio tienen contratos multimillonarios con los grandes ejércitos para el desarrollo de modelos militares. En íntima retroalimentación con lo anterior, los niveles de movilidad y transporte que se han alcanzado en el mundo desarrollado provocan que frecuentemente sea más rentable importar insumos de países muy lejanos que autoabastecerse con la producción local, hecho que, en definitiva, propicia una etapa más avanzada —y globalizada— del capitalismo.

Todo ello, obvia decir, trae de la mano ingentes niveles de contaminación.


Ahora hablamos de la energía

Siguiendo la cadena de acciones y consecuencias, todas entrelazadas entre sí, llegamos a la estación de término consistente en que, para mantener este nivel de desarrollo, hace falta mucha energía.

Dejando aparte la cuestión del petróleo y sus derivados, que los ejércitos consumen con profusión y sin restricción alguna (y que, como se dijo, es causa de innumerables operaciones bélicas en la actualidad), hay un desarrollo que, inicialmente, fue intrínsecamente militar, y que posee efectos devastadores: la energía nuclear. Esta, a pesar de la oposición y controversia que despierta, continuamente se nos vende como la solución de todas nuestras necesidades energéticas. No importa lo evidente de las trágicas consecuencias de seguir utilizándola, tanto en la vertiente civil como, por supuesto, en la militar.

Ejército y economía

Además de ser valedor y sostenedor de todo el sistema económico, el militarismo también forma parte de la propia economía, especialmente en lo que tiene que ver con el denominado «complejo militar-industrial» y la voluminosa industria del comercio de armas. Esta se constituye en un sector económico de primer orden, siendo un negocio tan lucrativo como opaco e insuficientemente regulado, en el que concurren intereses estratégicos, políticos, industriales, bancarios y socio-laborales. Las cifras del comercio de armas son tan elevadas, como éticamente deleznables. Otra forma de interacción entre economía y ejército es el negocio de las reconstrucciones después de la guerras que ellos mismos han desencadenado.

Por otra parte, los ejércitos son grandes acaparadores de territorio. El Ejército español, por ejemplo, actualmente es el segundo terrateniente estatal, teniendo puesto en venta más de un millón de metros cuadrados de patrimonio en desuso. Posee grandes extensiones dedicadas a instalaciones y campos de maniobras, y mantiene el derecho de declarar cualquier zona como «de interés para la defensa», y de limitar, e incluso prohibir, los usos de la misma. Todo ello sin pagar múltiples impuestos, ya que cuenta con un régimen especial de exenciones. De esta manera el Ejército controla treinta espacios naturales, con más de 150.000 hectáreas, que usa para fines nada ecológicos, y en exclusiva. Este hecho tradicionalmente ha despertado la contestación ciudadana. Por ejemplo, ya son más de treinta las marchas antimilitaristas contra el uso del Polígono de las Bardenas Reales (Navarra) como espacio donde los militares ensayan sus bombardeos. En Alicante, sin ir más lejos, vamos por la 17ª edición de la marcha contra la instalación de radares militares en la Sierra de Aitana.

Un gran contaminador

Los ejércitos son grandes agentes contaminantes en todos los procesos: en la producción de armas y proyectiles, en el acaparamiento de territorio y recursos, en su elevadísimo consumo de combustibles procedentes de fuentes no renovables, en la construcción y mantenimiento de sus instalaciones y necesidades logísticas, en la generación de residuos. Por descontado, a la hora de llevar a cabo acciones bélicas. Ningún ejército, incluyendo el español, escapa a esta cuestión. El ejército de EEUU, por ejemplo, es considerado responsable de la contaminación más atroz y extendida del globo. Curiosamente, este papel protagonista en uno de los principales problemas del planeta no viene acompañado de ningún tipo de medidas a escala global para reducir su impacto. En los acuerdos mundiales para abordar el calentamiento global y el cambio climático, los ejércitos no aparecen como un agente contaminador que se deba tener en cuenta, ni se exige la reducción de sus emisiones, ni se ejerce sobre los mismos ningún tipo de observación o control. Cabe destacar, como remate, los efectos directamente devastadores sobre el medio ambiente de la guerra, en la cual es frecuente que la destrucción y contaminación del territorio sean ejes del ataque al enemigo, convirtiendo así grandes extensiones en directamente inhabitables.

Mucho más agudas, si cabe, son las consecuencias en conflictos en los que se emplean agentes químicos o bacteriológicos, como en los casos históricos del Rif, la Primera Guerra Mundial o Vietnam, sin olvidar escenarios del presente en los que esta práctica, por desgracia, aún persiste. Son todavía peores las consecuencias de la existencia de armamento nuclear, tanto en su desarrollo —en el desierto de Nevada, Kazajistán o diversos atolones del Pacífico— como cuando ha sido utilizado como arma contra población civil —en Nagasaki e Hiroshima—, sin olvidar el empleo todavía vigente de la munición de baja radioactividad llamada «uranio empobrecido».

Por todo lo dicho, el militarismo, desde un punto de vista amplio, incide en la realidad y en el mantenimiento del mundo en el que vivimos, teniendo consecuencias nefastas sobre los seres humanos, pero también sobre todos los seres vivos y el medio ambiente en general. Todo forma parte de un engranaje que engrasa el modelo que nos toca vivir, pero al que estamos obligados a ofrecer alternativas.


martes, 30 de enero de 2018

(Valladolid) Ocupación del Juzgado Togado Militar Territorial en 1989


La Policía Nacional desalojó por la fuerza a los insumisos vallisoletanos que fueron procesados por un juzgado militar en La Coruña. Los 24 inculpados acabaron siendo absueltos el 29 de enero de 1996

ÚLTIMO CERO
29 enero 2018

Un grupo de jóvenes, aprovechando un descuido del soldado de servicio en la puerta del edificio militar en el que se encuentra el Juzgado Togado Militar Territorial número 44, consiguió colarse en las instalaciones castrenses que fueron ocupadas durante poco más de una hora. La Policía Nacional, con el apoyo de la Policía Militar, procedió al desalojo por la fuerza. Eran las 13.00 horas del día 18 de noviembre de 1989.

Fue una de las «acciones más espectaculares» que realizó el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC) de Valladolid, en palabras del insumiso Juan Ángel Cantalapiedra, participante en la ocupación, pronunciadas en las recientes Jornadas Por lo que fuimos, somos: Memoria de las luchas en Valladolid.

La ocupación, que había sido decidida en asamblea, como todas —y que fueron muchas las que llevó a cabo el MOC en las décadas de los 80 y 90— era la respuesta por la condena a 13 meses de cárcel a sus compañeros catalanes Carles Hinojosa y Josep María Moragriega [los primeros de una larga lista de insumisos], que se habían negado a realizar el servicio militar.

Los ocupantes permanecieron unos 75 minutos en el interior del edificio. Tomaron el vestíbulo y algunos accedieron a la segunda planta, sede del Tribunal Togado Militar Territorial número 44, con la intención de extender su acción a los transeúntes desde el balcón que da a la calle Fray Luis de León, número 7, pero el objetivo fue violentamente impedido.

La calle fue cortada al tráfico por la Policía Municipal y tomada por vehículos de la Policía Nacional y de la Policía Militar, recibidos con gritos por las personas concentradas en el exterior en apoyo a los antimilitaristas, que tenían la intención de encerrarse indefinidamente hasta la puesta en libertad de todos los insumisos.

«Tras permanecer allí durante una hora, solo recibieron una respuesta: un desproporcionado despliegue de policías nacionales —uno por antimilitarista— y militares, que procedieron a desalojar el lugar por la fuerza. La prepotencia y agresividad de estos servidores del estado causó escándalo entre los ciudadanos que se habían detenido a observar el despliegue», se dice en un informe: Juicio de los 24. Represión militar contra ciudadanos e ideas, elaborado por el MOC antes de la celebración de la vista castrense.

Durante la ocupación, varios militares intentaron infructuosamente que los jóvenes cesaran en su actitud, mientras estos coreaban consignas contra el Ejército y Gobierno: «Consejos de guerra para Narcís Serra»; «No más juicios a insumisos»; «Abajo los muros de los cuarteles»; «Militares parásitos sociales»; «Servicio militar, secuestro legal»; «PSOE, cabrón, nos metes en prisión»; «Libertad insumisos presos», «Liberan golpistas y encarcelan objetores»...

Entre las anécdotas vividas, un ocupante relató que un paisano que se identificó como comandante se interesó por qué habían entrado [pedir explicaciones por la condena en consejo de guerra a Hinojosa y Moragriega]. Tras las oportunas informaciones, el militar dijo: «Nosotros no tenemos nada que ver con esa historia»

Otra anécdota fue que, esa misma mañana, la Hermandad de Sargentos Provisionales había celebrado una reunión en las citadas dependencias. Cuando acabó la reunión fue cuando se produjo la entrada, aprovechando un descuido del 'soldado de puerta' que no tuvo oportunidad de echar la llave.

El edifico ocupado, conviene recordar, que había sido la Casa del Pueblo, donde se concentraron el 18 de julio de 1936 cientos de vallisoletanos, que fueron reprimidos a cañonazos desde la calle Galera y la torre de la Catedral. El Ejército, igual que hizo con otras instalaciones, se apropió del inmueble.


El periodista Ricardo Royo-Villanova, que se declararía también insumiso e ingresaría en prisión, escribió en la prensa local, el 18 de marzo de 1990, un artículo impensable que se pudiera leer hoy en «Allanamiento de instalaciones militares»: Resulta que si un grupo de jóvenes entra pacíficamente en las dependencias del Estado —que, por cierto son suyas por eso de que son del Estado—, ejerce el derecho constitucional de protesta, es burdamente amenazado por los fieras de los policías militares y, para terminar, es violentamente expulsado del recinto por la Policía 'civilizada', resulta que estos jóvenes incurren en un delito de allanamiento de instalaciones militares. Ahora bien, si 205 jóvenes se han suicidado como consecuencia de la angustia producida por el hecho de sentirse secuestrados -aquí, ni siquiera hay síndrome de Estocolmo— por un año; si 848 jóvenes han muerto en accidentes durante el Servicio Militar en los últimos cinco años, entonces nadie incurre en delito. Resulta indignante y otras muchas cosas que se pueda procesar a un joven por el aberrante delito de defender su vida.

[Ricardo Royo Villanova fue condenado por insumiso a 2 años, 4 meses y un día de prisión, dos días después de ser elegido concejal por IU en la lista de Las Rozas (Madrid); iba de número dos. Ricardo, pese a su apellido, fue despedido de El Norte de Castilla.]

«En principio se iba a procesar a las dos personas a las que se había identificado; pero el resto de los participantes se autoinculparon en solidaridad con los compañeros», se lee en el ya citado informe Juicio de los 24. Represión militar contra ciudadanos e ideas.

Un Auto de fecha 26 de junio de 1990 declaró concluso el Sumario, el Tribunal Militar Territorial Cuarto, por resolución de fecha 13 de septiembre de 1990, acuerda «aprobar el meritado auto así como la apertura del Juicio Oral, evacuándose, el trámite de conclusiones provisionales por el Ministerio Fiscal por medio de escrito de fecha 30 de octubre de 1990, manifestando en principio que los hechos objeto de procedimiento eran constitutivos de un delito de 'Allanamiento de dependencia militar' previsto y penado en el artículo 61 del Código Penal Militar, del que eran responsables los procesados para los que solicitaba las penas que se consignaban en su escrito», según el Segundo de los Antecedentes de la sentencia de 29 de enero de 1996, firmada por el auditor presidente de Sala, comandante auditor Alfredo Fernández Benito, y los vocales togados: Marcelo Ortega Gutiérrez-Maturana y Fernando J. Parga Pérez-Magdalena, los dos también comandantes auditores.

La petición de pena era de 8 meses [de cárcel], suspensión de cargo público y de derecho de sufragio pasivo, menos para tres de los veinticuatro procesados, que eran menores de edad cuando ocurrieron los hechos y para los que se solicitaban 5 meses.

La Plataforma Ciudadana por la Insumisión acordó convertir el auto de procesamiento y su carácter represivo de la movilización ciudadana juicio contra los 24, en un Proceso al Ejército acompañado de medidas de desobediencia civil y de llamadas al apoyo ciudadano:

«No nos sentimos vinculados al proceso, nuestra acción fue pacífica y una autoridad militar no debe juzgar a civiles... Si ellos se atreven a juzgarnos a nosotros, nosotros les juzgamos a ellos y les declaramos culpables de las muertes y accidentes que sufren los jóvenes en la mili, de la desigualdad social que supone destinar recursos económicos para armamento, de secuestros legales, de ser una escuela de machismo, etc.; y acusamos al PSOE por su papel ejecutor.»

Todos los procesados rechazaron la obligación de presentarse ante la Policía Nacional o la Gardia Civil dos veces al mes, lo que supuso que el 26 de abril de 1990 se decretara su prisión preventiva por la justicia militar. Pero a los cuatro días, el fiscal jurídico militar presentó un recurso contra la orden de detención. Recurso que, entre otras cosas, se basaba en que la detención daría 'más notoriedad' al caso.

En otro de los puntos, se destacaba que una mayor benevolencia será precisa cuando como en el presente, los procesados son civiles y no militares, «pues por su condición, ciertos valores que animan la Jurisdicción Militar, como sería el rigor preciso para mantener la disciplina básica de la institución militar, ceden o decaen para operar en un plano de mayor moderación, que de nuevo hace preciso acudir a la medida más benevolente, y no como se ha hecho, a la más rigurosa».

Cinco años después, cuando la causa estaba a punto de caducar, el proceso se reabrió y el juicio fue convocado para el 20 de septiembre de 1994. El juicio sufrió un aplazamiento. Había sido señalado en junio de 1994 para el 20, 21 y 22 de septiembre, en la sala del Juzgado Militar, y poco antes fue trasladado al acuartelamiento Teniente Galiano, del Pinar. Luis Miguel Villamañán, responsable de la Oficina de la Paz y uno de los 24 procesados, lo atribuyó a que «los militares se han asustado ante el anuncio de los actos de movilización, convocados a partir del pregón de las fiestas de la ministra de Cultura».

El aplazamiento provocó una polémica entre el alcalde, Tomás Rodríguez Bolaños y los procesados. El primer edil, que se entrevistó a petición propia con la Plataforma Ciudadana por la Insumisión, declaró que «mentiría si dijera que no tiene nada que ver que el juicio se celebre en fiestas y yo no esté de acuerdo, porque es una perturbación que se intenta evitar, pero el objeto final de la gestión responde a que no parece muy razonable que pasen estas cosas [el juicio] por estos motivos».

Los portavoces de la Plataforma Ciudadana por la Insumisión calificaron el aplazamiento como «una desfachatez». «Se trata de una suspensión totalmente arbitraria que no tiene ninguna razón procesal», opinó la letrada Doris Benegas, quien sobre la mediación de Rodríguez Bolaños opinó: «No es lógico subordinar los derechos fundamentales de 24 jóvenes, que llevan cinco años en libertad condicional, a la celebración de unas fiestas. Lo que pasa es que quieren ocultar la repulsa social que estaba produciendo el juicio de unos civiles por un tribunal militar y el eco que habría tenido en unas fechas como estas».

Rodríguez Bolaños respondió: «No es lógico que se produzca un juicio de estas característica ahora. Si se están revisando las posiciones con respecto a la insumisión es lógico que se revisen las situaciones que se derivan de aquellas. Mis gestiones están encaminadas a buscar una solución definitiva al problema, pero si estorba mi gestión, me quito de en medio».

La Plataforma Ciudadana por la Insumisión lanzó una campaña de apoyo a los 24 y de denuncia de la represión antimilitarista. Una de sus acciones tuvo lugar en la Plaza Mayor durante la lectura del pregón de fiestas, pronunciado por la ministra de Cultura Carmen Alborch, que tuvo que acortar su discurso ante la protesta de una parte de los asistentes, que desplegaron una gran pancarta circular en la que se podía leer: «Insumisión, ¿quién juzga a los militares?». Desde el balcón del Ayuntamiento, un 'infiltrado' lanzó cientos de octavillas con el lema: «Ministros no, insumisos sí». El texto exigía la liberación de los insumisos presos y rechazaba «a estos altos cargos que manipulan la libertad de las personas y nos felicitan las fiestas».

La propuesta de trabajo colectivo contra el Consejo de Guerra a 24 civiles decía: «Los logros del apoyo ciudadano a la insumisión, de cara a favorecer una desmilitarización de la sociedad, son de dominio público. Para no retroceder en esta línea, es importante no dejar pasar esta ocasión de respuesta antimilitarista, recordando a los militares que la sociedad no es suya».

«La sentencia», continuaba la propuesta, «es evidente, ya está escrita. A nivel legal este juicio ya está perdido; a nivel moral, podemos ganarlo haciendo que Valladolid viva un ambiente de protesta contra los militares y de apoyo mayoritario a los inculpados y la insumisión. Es por ello que proponemos iniciar una campaña con el lema: '¿Quién juzga a los militares? No al juicio de los veinticuatro'».

El 29 de enero de 1996 —ahora hace 22 años y más de 30 de la ocupación— la Sala de lo Penal del Tribunal Militar Territorial Cuarto- firmó la absolución «con todos los pronunciamientos favorables, a los paisanos:

Arturo Montoya Orbea, Antonio José Carretero Ajo, Pablo Gómez Calvo, Luis Miguel Villamañán Gómez, Juan Ángel Cantalapiedra Blanco, Rafael Iglesias Fernández, Luis Antonio Antolín Sánchez, Mariano López Gómez de Argüello, Roberto Esteban Lamarca, Julio Isla Zorita, Carlos Castro Fuentes, Enrique Señorans Martín, María Luz Mielgo Blanco, Marcos Esteban Redondo, Rocío Mielgo Blanco, Jesús María García Asensio, Fernando Benito Soto, Jesús Ángel Ibáñez Herranz, Ernesto Merino Pérez, José Emiliano Ibáñez Herranz, Joaquín Robledo Díaz, José Antonio González Vega, Juan Carlos Alonso Coloma y Jesús Gómez Calvo».

Los abogados —entre los que se encontraban José Alberto Blanco, Francisco Llanos, Magdalena Castellanos, Doris Benegas, Carlos Castro, María Jesús Díez-Astrain, Carlos Gallego, Federico Sanz, Carmen Gutiérrez, y María Lourdes Pérez—, comunicaron a sus defendidos la decisión del Tribunal Militar Territorial Cuarto. «Estimado amigo: Te adjunto una copia de la sentencia que me acaban de notificar en el Juzgado Militar y por la que se os absuelve del delito de allanamiento de dependencia militar del que erais acusados, por no haber retirado el Fiscal la acusación. Curiosamente se dice que la sentencia ha sido dictada de conformidad, no vuestra con la acusación, claro, sino del Fiscal con vosotros».

El Gobierno aprobó el 9 de marzo de 2001 el decreto que ponía fin al servicio militar el 31 de diciembre. En noviembre de 2000 se celebró el último sorteo de la mili, mediante la asignación de destino a los 90.625 integrantes de la quinta del 2001. La mayoría de ellos había eludido sus obligaciones militares, pues de los casi 51.800 que debían incorporarse en enero sólo 6.600 lo hicieron, alrededor del 13%. En febrero se habían incorporado unos 2.500 de los 25.847 llamados, el 10% del total, según publicó El País.

Los insumisos estaban ganando la batalla.


Fernando Valiño

lunes, 6 de julio de 2015

Consejo de Guerra a 24 antimilitaristas en Valladolid

 [Como recordatorio en el pasado hubo un hecho en la ciudad de Valladolid, que pocos
conocen (excepto los protagonistas y algunos más), que quita de enmedio
el estigma de ser ésta una urbe 'facha'.]

Hace casi 20 años un tribunal castrense absolvía a una veintena de antimilitaristas acusados de «allanamiento de dependencias militares», y como ya ha pasado tiempo del suceso, pues, creo que ya va siendo hora de contarlo y recordarlo. En el año 1994 sacamos EL AULLIDO dos panfletos que contaban el caso, aquí os lo pongo:


EL JUICIO DE LOS 24

Para el próximo día 20 de septiembre [de 1994], y con la posibilidad de prolongarse para los días 21 y 22, serán juzgados en un Consejo de Guerra Militar veinticuatro antimilitaristas civiles, entre ellos dos mujeres. El motivo es por allanamiento de dependencias militares el pasado 18 de noviembre del año 1989; han pasado ya unos cinco años desde que esta veintena de personas entraran en el Juzgado Militar situado en la calle de Fray Luis de León. Para todos, el fiscal militar pide 8 meses de cárcel, excepto a tres que eran por entonces menores de edad y a los que se pide 5 meses.

Es sorprendente, a la altura de los tiempos en que vivimos, que civiles sean juzgados por militares en un Consejo de Guerra (aunque estos últimos no lo denominen así ahora), solo por el supuesto «delito» de intentar entrevistarse con el Juez Togado Militar para informarse sobre su situación personal, recordemos que en ese año el Ejército era quien se encargaba del asunto de la Insumisión, aunque ahora digan que se «lavan las manos». Este hecho también fue motivado por la sentencia a trece meses de prisión a los dos primeros insumisos en ser juzgados por negarse a hacer la «mili» que ocurrió en Barcelona días antes.


El suceso transcurrió de una manera pacífica y sin uso de violencia. Esta veintena de personas entraron en el edificio y al no estar presente en el momento el juez militar, decidieron esperarlo en las escaleras. Al rato entraron varios agentes de la policía y los desalojaron a la fuerza. Reteniendo en contra de su voluntad a dos de estos civiles, a los cuales tomaron sus datos y amenazaron. Mientras en la puerta del Juzgado varios soldaditos de la PM alardeaban y chuleaban de ser unos expertos en el manejo de la porra ante gente indefensa y con las manos vacías. O sea, a los militares les haces una visita y te echan los perros.

Meses después, veinticuatro personas estaban procesadas por lo militar, tras prestar declaración ante el juez militar (hay que matizar que al principio solo fueron procesados los dos retenidos con anterioridad por la policía en el edificio, y que estos dos presentaron una lista de autoinculpados voluntariamente, el resto), y todos fueron sometidos a la situación de Libertad Provisional en espera de juicio y con la obligada presentación quincenal en las comisarías de la ciudad. Esta Libertad Provisional fue rechazada y desobedecida por la mayoría, lo que trajo consigo la Orden judicial de detención y encarcelamiento decretada por el mismo juez militar, estando hasta preparados los alojamientos en el 'Hotel Villanubla'. Y lo más sorprendente de esto, la misma fiscalía militar o Acusación apeló un recurso en contra de dicha Orden, alegando que al ser personas civiles y con una vida ordinaria, tal orden militar no era necesaria, y que solo quieren llamar la atención; a esto se llama un lavado de imagen.


Todo esto último ocurrió hasta mediados del año 1990, y desde entonces no se supo nada más del tema hasta hoy, en nuestros días del año 1994, para hacer la puñeta a la gente los militares y así demostrar que sirven para algo; con todo lo que hemos visto en estos últimos años sobre el tema de la Insumisión y el antimilitarismo y la represión a la que se ve acosada. Esto es un fiel reflejo más de lo molesto que es el tema al Estado y a su brazo armado, el ejército, que aunque se disfracen de democráticos y defensores de los Derechos Humanos todavía se vislumbra su verdadera naturaleza totalitaria y represora de toda protesta y disidencia (que sólo aspira a una sociedad más justa, libre y solidaria, lo que denominan peyorativamente como 'Utopía').

Es curioso que el mismo ejército juzgue a estos individuos e individuas por entrar informalmente en el edificio, cuando este ejército entró a cañonazos en el mismo recinto que antaño era la histórica Casa del Pueblo y ahora el Juzgado Militar, esto sucedió en la noche del 18 al 19 de julio de 1936, inicio de la Guerra Civil española. Este juzgado que es un edificio público, mantenido por la población civil que dicen los militares defender; ¿quién debería ser juzgado más que el propio Ejército?

Y lo peor de todo es que entre estas personas que van a ser juzgadas hay varios insumisos con condena o en espera de juicio, a los cuales se les podría agravar su situación individual con eso que se llama la Ley. Terminamos remitiéndonos a un retazo que escribió el filósofo Miguel Morey en un artículo periodístico:

«... Un Estado fuerte es aquel capaz de acallar toda insumisión, pero una sociedad que desoye a sus disidentes es una sociedad sin Pueblo, es una sociedad que no es nadie».

Ya va siendo hora que la sociedad se de cuenta del papel auténticamente solidario y fraternal que ejercen los insumisos, los cuales deben ser reconocidos como Hijos del Pueblo y no delincuentes.

¡Saludos antimilitaristas y por la Insumisión!

EL AULLIDO
Nº 2, julio 1994



EL JUICIO DE LOS 24 (II)

Como ya todos sabréis, pero para quienes no lo sepan, el juicio militar o Consejo de Guerra a los veinticuatro antimilitaristas, que allá por el año 1989 entraron en las dependencias judiciales del Juzgado Militar de Valladolid, que estaba previsto para los días 20, 21 y 22 de septiembre del presente año en el mismo edificio ha sido suspendido y aplazado a una fecha indefinida. Aunque antes de ser suspendido fue trasladado de lugar, del Juzgado Militar de la calle Fray Luis de León a un cuartel militar situado en las afueras en el Pinar de Antequera, por motivos de seguridad de los militares (no querían que alrededor de donde se produjese el Consejo de Guerra a civiles se concentrase la gente y hubiese manifestaciones). Por la suspensión del juicio, los militares aducen argumentos como el de la imposibilidad de poder contactar con algunos testigos y acusados; aunque como también las fechas coincidían con las Fiestas de la ciudad y la llegada del ex-presidente de los USA. George Bush [padre] a dicha ciudad, el ayuntamiento intercedió en el asunto hipócritamente.

Pero lo más sorprendente de todo esto, ¿quiénes son los militares para juzgar a la gente civil? ¿Y bajo qué criterio lógico y moral se permiten la desfachatez de hacerlo? Esta gentuza que pertenece a una de las instituciones u organismos más salvajemente crueles y sanguinarios que han existido en la faz de la Tierra, el ejército.

Ejército que todos los años retiene en contra de su voluntad, o sea, secuestran, a miles de jóvenes en los Cuarteles, para que trabajen gratuitamente para ellos y así les sirvan y aprendan a obedecer ciegamente sin rechistar.¿Pero la servidumbre o esclavitud no fue abolida hace tiempo? Sacan a los jóvenes de su ámbito afectivo y social para explotarles y utilizarlos para futura carne de cañón; y descargar sobre éstos su ira infantil (me refiero a la absurda e inhumana disciplina castrense).


También tenemos la apropiación indebida del Erario Público (el dinero de todos) para financiar y comprar sus juguetitos de la muerte, las armas. Que se produce a través del Ministerio de Defensa. Los militares, en especial los altos mandos, que forman parte de los detentadores del Poder, son imprescindibles para el mantenimiento del injusto e insolidario Orden social establecido. Por eso el ejército es el brazo armado del Estado. Tienen estos unas creencias y una moral que consideran estar por encima de la población civil, y en algún caso Pueblo, y al creerse ser poseedores de la Verdad y el Deber (son unos idealistas) no escatiman la posibilidad de hacer oír sus sables y tomar el Poder dictatorialmente. Recordad los pronunciamientos y golpes de Estado que ha habido a lo largo de la historia, en nombre de sus valores en defensa de la Patria.

Para acabar citaremos a Milan Kundera:

«A los que creen que los regímenes totalitarios son producto de seres criminales, se les escapa una cuestión esencial: los que crearon estos regímenes criminales no fueron los criminales, sino los entusiastas, convencidos de que habían descubierto el camino al paraíso. Lo defendieron valerosamente y para ello ejecutaron a mucha gente. Más tarde se llegó a la conclusión generalizada de que no existía paraíso alguno, de modo que los entusiastas resultaron ser asesinos...»

EL AULLIDO
Nº 3, octubre 1994



Y en el año 1996 otro número sacamos...



JUICIO DE LOS 24...
(y se acabó)

Más vale tarde que nunca, por eso se comenta. Ya son más de dos los meses que han pasado, en enero, desde que se dictó y comunicó la sentencia; un Tribunal militar ha absuelto a los veinticuatro (excepto uno que fue declarado en rebeldía al no poder ser localizado para declarar antaño). Los veinticuatro estaban pendientes de un Consejo de Guerra por lo militar, a pesar de ser todos civiles. Se dictó sentencia sin pasar previamente por la Vista Oral; porque, después de todo este tiempo, el fiscal cambió de parecer.

Durante todos estos años (seis años en libertad provisional con el riesgo de ingresar en prisión) los militares han jugado con la vida de estas personas, cuando pudieron salir indemnes hace tiempo. Pero, qué se creerán estos comportándose como los antiguos señores feudales que «por magnanimidad» perdonaban la vida de sus vasallos rebeldes.

Para refrescar un poco la memoria: en noviembre de 1989 más de una veintena de compañeros y compañeras antimilitaristas entran en las dependencias del Juzgado Militar de Valladolid, para ser luego expulsados a la fuerza por los policías. Después de ser obligados a declarar ante los militares, son procesados por la vía militar y puestos en libertad provisional a espera de juicio desde entonces. En septiembre de 1994 se tuvo previsto hacer el Consejo de Guerra en un cuartel de los arrabales de la ciudad, que tuvo que ser suspendido y aplazado por la intermediación del Ayuntamiento de Valladolid que no quería jaleos. Todo esto se comentó en los anteriores números 2 y 3 de este panfleto 'El Aullido'.

La razón de la sentencia absolutoria ha sido canalizada desde muy arriba, el Borbón, para cambiar la imagen del ejército y quitarse de en medio el «marrón» que les venía encima (en una democracia parlamentaria no se podía juzgar por lo militar a civiles) Creerán que con este lavado de imagen conseguirán frenar la Insumisión (a pesar de la inhabilitación laboral y de los quinientos insumisos que han pasado por las cárceles), pues son más de dieciséis mil los que se han negado a prestar el servicio militar y la prestación social sustitutoria, y los que vendrán.

El ejército como brazo armado del Estado-Capital, tiene la función de mantener el orden establecido, que es fastidioso e insolidario. Esta institución tiene el objetivo de modelar la conducta de los jóvenes para convertirlos en sujetos dóciles y sumisos que adopten los valores permanentes de la crematística, de la misma forma que se crearon los manicomios, hospicios, escuelas, fábricas y cárceles, herederos del Despotismo dieciochesco, son lugares para adocenar y cosificar al Pueblo entre cuatro paredes de fácil control. De ahí el carácter antipopular de la leva forzosa, como se ha demostrado a lo largo de la historia, como la Semana Trágica barcelonesa y otros. La Insumisión, más que un mero acto individual basado en la Conciencia (concepto teológico propio de los mártires en vez de revolucionario), es un acto social de disidencia política que rechaza este tipo de servidumbre moderna.

La Insumisión tiene su lógica como acto transformador y crítico de la situación social actual. ¡Larga vida a la Insumisión!

EL AULLIDO
Nº 11, abril 1996

jueves, 19 de junio de 2014

La guerra es la salud del Estado

Nº 311 / Junio de 2014

En el mundo de hoy, los Estados necesitan la guerra para establecer la dominación sobre otras partes del planeta, para unir a su población contra un enemigo exterior, para impulsar sus propias industrias armamentísticas, que constituyen una parte creciente de sus economías. Cada vez más, grandes empresas e instituciones financieras como el FMI y el Banco Mundial, en conjunción con países como los Estados Unidos, Francia, China, Rusia y otros, imponen su dominio económico por medio de la fuerza militar.

Además, el desarrollo de la industria nuclear conduce a una sociedad nuclear de control y centralización, y a una amenaza para la vida humana y el medio ambiente. La nueva tecnología (drones, etc.) se usa para matar cada vez más gente, y para incrementar la vigilancia del Estado, incluyendo el control de las fronteras de la Fortaleza Europa contra los inmigrantes de África.

La búsqueda de minerales por parte de esas industrias saca a la luz las luchas de los diferentes bloques de poder para establecer el control sobre importantes yacimientos de uranio, petróleo u otros minerales. La guerra está íntimamente ligada a la destrucción del medio ambiente, como la deforestación de la selva durante la Guerra de Vietnam o los enormes daños ambientales durante el bombardeo de las refinerías durante la Guerra del Golfo.

La guerra implica el desplazamiento de poblaciones enteras, la emigración forzosa y el establecimiento de grandes campos de refugiados. Desencadena hambrunas con ataques a las cosechas. Las violaciones en masa son utilizadas como arma de terror y como síntoma de la virilidad distorsionada generada por el militarismo.

Así como las amenazas fabricadas del tipo de la del fundamentalismo islámico y, de nuevo, la del Oso Ruso o la de la agresión imperialista occidental, también se emplea cada vez más la amenaza de desorden interno, a menudo provocada por el propio Estado, para crear un enemigo interior —el enemigo dentro— ya sean bandas juveniles o grupos políticos. El aumento de la militarización de la sociedad está por tanto justificado, con una presencia cada vez mayor de tropas en las calles y aeropuertos militares, y el incremento de las fuerzas policiales militarizadas.

Los bloques de poder en competencia —Estados Unidos, Rusia, China, la Unión Europea, etc.— buscan sus propias esferas de influencia a nivel global, lo que lleva a una tensión cada vez mayor, como podemos ver en la situación de Ucrania.

Nos oponemos a la tendencia a la militarización de la sociedad y a la guerra. Las disputas sobre fronteras se han empleado como medio por los bloques de poder y los Estados para alimentar conflictos. La respuesta no está en la solución del micronacionalismo (Escocia, Cataluña, etc.) con el desarrollo de nuevos Estados pequeñitos con sus propias fuerzas armadas sino en una libre federación de los pueblos, la destrucción de las industrias de guerra, la disolución de los ejércitos y la desaparición de las fronteras, y la eliminación del capitalismo. A un nivel más práctico, nos oponemos a su tendencia a la guerra y la militarización de la sociedad con campañas contra el reclutamiento militar, el apoyo a los desertores y a los que se oponen a la guerra, a la desobediencia civil y a los paros y huelgas contra el tráfico de armas y de ejércitos.

—No a las fronteras
—No a las guerras
—Sí a compartir todos los recursos de todo el planeta
—¡Guerra a la guerra!

IFA 


martes, 2 de abril de 2013

El antimilitarismo sale caro en Israel: un joven, encarcelado ocho veces


Un joven israelí ha sido condenado a 14 días de cárcel por octava vez en los últimos seis meses. Se le encarcela por su negativa a servir en el Ejército israelí y a «participar en este cínico juego», en referencia a la ocupación israelí de Palestina. El martes, el objetor de conciencia Nathan Blanc llegó a la Oficina de Reclutamiento de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) por octava vez desde el pasado mes de noviembre. Allí, en una base militar cerca de Tel Aviv, como en las anteriores siete veces, informó al Ejército de que se niega a realizar el servicio militar, obligatorio para todos los jóvenes israelíes.

De acuerdo con la ley israelí, a raíz de su negativa a alistarse, Blanc fue detenido. La sentencia se cumplirá en la Prisión Militar Número 6.

Blanc pertenece a la pequeña minoría de aquellos que se niegan a servir por una cuestión de principios. Entre los varios centenares presos de la cárcel (entre 300 y 400), él es el único objetor de conciencia desde noviembre. A diferencia de muchos otros, la posibilidad de alegar probemas de salud para evitar el servicio militar no es una opción para Blanc.

El servicio militar en Israel se presta tras la graduación en la escuela secundaria, y dura tres años para los hombres y dos para las mujeres. La negativa a cumplir con el servicio, por la razón que sea, es sancionada.

«Fue una decisión muy difícil, me he tomado tiempo para llegar a adoptarla», dijo Nathan al rotativo británico The Guardian.

Este joven de 19 años consideró seriamente la negativa a servir durante la operación Plomo Fundido de 2009, que se cobró la vida de unos 1.400 palestinos. Ahora culpa al Gobierno israelí de «no estar interesado en encontrar una solución a la situación existente [de conflicto en Cisjordania]» y dice que tiene «el deber moral de negarme a participar en este cínico juego». En cambio, Blanc se ofrece para un servicio alternativo.

«El Ejército tiene una definición estrecha de los pacifistas: los que nunca usan la fuerza en ninguna circunstancia», explica el joven. «El comité de conciencia [de la FDI] hace preguntas difíciles, y yo no sería capaz de decir 'nunca'. Creo que la fuerza debe usarse de vez en cuando, y no puede ser completamente descartada».

El 25 de marzo, Amnistía Internacional pidió a las autoridades israelíes que acepten las creencias Blanc y que dejen de encarcelarle.

domingo, 6 de enero de 2013

'¡Sólo di NO!'

HISPANTV

El movimiento anti-guerra alemán celebra todos los años en Múnich manifestaciones en contra del Consejo de Seguridad de la OTAN. 

En este documental de la serie Tercer Ojo, Darnell Stephen Summers —miembro de los Veteranos de Vietnam en Contra de la Guerra— nos revelará las historias no contadas acerca de desertores y las actividades llevada a cabo por los veteranos de Vietnam, Iraq y...

viernes, 1 de junio de 2012

Contra los privilegios reales y los gastos militares: Servicios públicos y sociales

2 de junio, sábado. 12h. Plaza Zorrilla

Manifestación «Contra los privilegios reales
y los gastos militares: Servicios públicos y sociales»

Acto de protesta contra la celebración del Día de las Fuerzas Armadas en Valladolid


Con el lema "Ni privilegios reales ni gastos militares - Servicios públicos y sociales", manifestación en Valladolid el Sábado 2 de Junio a las 12 de la mañana. La salida será de la Plaza Zorrilla.


La manifestación coincide con el Día de las Fuerzas Armadas que este año se celebra en la Plaza Mayor de Valladolid, con presencia de reyes, príncipes y otros altos cargos civiles y militares. Esta manifestación, convocada por más de 20 colectivos de Valladolid, pretende denunciar que mientras se imponen reformas laborales, recortes en servicios sociales y en materias como la educación o la sanidad, las partidas que prácticamente no disminuyen son las del Ministerio de Interior y el Ministerio de Defensa.


Sábado 2 de Junio. Salida a las 12 de la mañana de
la Plaza de Zorrilla de Valladolid.

¡¡¡ Ni privilegios reales, ni gastos militares !!!

¡¡¡ Servicios públicos y sociales !!!

Convocan:

ACERCA, Asamblea Republicana, Asociación Cultural Escuela Laica, Asociación de Trabajadoras del Hogar, Ateneo Republicano, Bloque Obrero, CGT, CJC, CNT, Comunistas de Castilla, Ecologistas en Acción, EQUO, Fanzine Ramalazo, Federación de Asociaciones Vecinales, Izquierda Castellana, Izquierda Unida, JOCE, Partido Comunista de Castilla y León, SODePAZ, Unión de Juventudes Comunistas.