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sábado, 21 de marzo de 2015

Fallece Moncho Alpuente, colaborador del 'CNT'


Nos deja a los 65 años de edad una de las últimas plumas lúcidas y mordaces, con su guiño especial a su querida central anarcosindicalista, colaborando asiduamente con el periódico desde 2001. Que la tierra te sea leve, compañero.


La desgracia tenía lugar a primera hora de la mañana tras sufrir un infarto mientras pasaba unos días en Canarias junto con su pareja sentimental, tal y como informa la Cadena Ser.

Persona polifacética, acumuló una larga trayectoria tanto en la escena musical, así como de humorista y escritor. Precisamente en esta última faceta es en la que más se prodigó en las últimas décadas, colaborando activamente en diferentes publicaciones, entre ellas en el periódico CNT, con sus habituales columnas de actualidad en la contraportada desde el año 2001, de la mano de Emilio García Wiedemann (hijo de García Rúa) en la etapa de gestión del periódico en Granada.

Sin embargo, su relación con el sindicato viene de tiempo atrás. Afiliado al Sindicato de Espectáculos Públicos en la década de 1970, junto con Fernando Fernán Gómez o Emma Cohen, entre otros ilustres del mundo de la cultura, fue uno de los organizadores de los actos culturales del V Congreso de la Casa de Campo del 79, actuando él mismo con su banda Moncho Alpuente y los Kwai. También presente en los actos culturales del VIII Congreso en Granada de 1995, siempre colaboró activamente cuando el sindicato le requería, tanto en diversas jornadas libertarias por toda la geografía peninsular, como en 2010 con motivo de la presentación pública de los actos que conmemorarían el centenario de la Confederación Nacional del Trabajo.

Su pérdida se une a esa corta lista de intelectuales contemporáneos que no se casaban con nada ni con nadie, como eran los casos de Haro Tecglen o Javier Ortiz, también columnistas en el CNT.

Hoy 21M, cuando miles de personas nos manifestamos en Madrid reivindicando pan, trabajo, techo y dignidad, contaremos sin duda con el apoyo de nuestro querido Moncho allá donde esté. Que la tierra te sea leve, compañero.

jueves, 23 de mayo de 2013

Dan un 'corte' a un periodista de la CNN

EL NORTE DE CASTILLA

Uno de los presentadores de la CNN ha vivido uno de los momentos más embarazosos de la televisión. El periodista Wolf Blitzer se desplazó a Oklahoma para comprobar las desastrosas consecuencias del tornado. Allí entrevistó a Rebecca Vitsmun, una de las supervivientes, que apareció en pantalla junto a su bebé. «Estamos felices de que estén aquí. Hicieron un buen trabajo. Se lo tendrías que agradecer al Señor, ¿no?», preguntó el periodista. La respuesta resultó especialmente embarazosa en directo: «Soy atea», le contestó la mujer.

domingo, 17 de junio de 2012

Los periodistas españoles avergüenzan más aún a su pueblo

Los periodistas están abandonando su silencio cobarde y salen a las calles, convirtiéndose ellos mismos en noticia, pero no lo hacen para defender la verdad, reclamar independencia, pedir perdón por sus traiciones o poner fin al vergonzoso sometimiento a la publicidad, al poder político y al imperio de lo políticamente correcto, sino para manifestarse por el declive de la profesión, por los bajos sueldos, porque mas de 6.000 periodistas han perdido su puesto de trabajo en los últimos tiempos y porque todos tienen miedo de sumarse a las largas e inhóspitas filas del desempleo.

NOTICIAS SIN CENSURA
(24 - mayo - 2012)

Periodistas españoles manifestándose.

Muchos de los que han estado en las manifestaciones y actos de protesta son rostros conocidos, en su mayoría culpables del drama que sacude y aplasta hoy a la profesión, donde no todo es, como dicen, descenso de la publicidad y cuya principal causa es haber dejado de informar con independencia y veracidad al ciudadano, lo que ha generado un periodismo mediocre, poco elaborado, menos libre y con poca investigación, incapaz de cumplir su misión principal en democracia, que es fiscalizar a los grandes poderes, ofreciendo al ciudadano la información veraz y crítica que necesita para conocer el mundo y tomar decisiones correctas.

Muchos de los que ahora tienen la osadía de pedir ayudas públicas para la profesión periodística, como si los periodistas fueran banqueros, han vivido cargado de privilegios y ventajas, arrimados a los poderosos, a los que servían manipulando la realidad y confundiendo a la audiencia. Muchos de ellos hace mucho tiempo que dejaron de ser notarios veraces del acontecer para convertirse en bufones del poder y en servidores de partidos políticos, administraciones públicas y grandes empresas. Su abandono de la verdad libre e independiente ha sido causa importante del deterioro de la democracia, del abuso de poder y del hundimiento del prestigio de la política y de lo público en España.

El argumento principal que esgrimen, que «sin periodismo no puede haber democracia», es falso porque lo que la democracia demanda no es periodismo sometido, sino verdad, valentía y crítica independiente, tres valores escándalosamente ausentes en un periodismo español que ha cometido el grave error de abandonar al ciudadano para servir al poder.

Hace dos décadas, la profesión de periodista todavía era admirada y respetada por la sociedad, pero la cobardía y la incapacidad de defender la verdad y el rigor profesional hicieron posible que los periodistas perdieran el poder en las redacciones, entregarán la independencia a las empresas y se dejaran dominar y guiar por marketinianos obsesionados por el dinero y por editores vinculados al poder por pactos inconfesables que incluían dinero, concesiones, subvenciones y ventajas de todo tipo, siempre a cambio de difundir silencios y mentiras. Hoy, los periodistas, junto a sus amigos los políticos, son profesionales despreciados y rechazados por la ciudadanía, con razón.

La mayoría de las razones que las asociaciones de la prensa y los periodistas esgrimen para explicar la crisis son falsas. Basta ver las portadas de los diarios y las informaciones de cualquier medio para descubrir que la verdadera razón de la crisis del periodismo es que ha desaparecido la crítica, que se redactan panfletos y que la verdad, la investigación y el análisis crítico han sido sustituidos por un servicio al poder vergonzoso y sin valor añadido. Antes del suicidio de la profesión, la esencia del periodismo consistía en sacar a la luz aquello que alguien estaba muy interesado en que nunca se supiera, algo que ya casi nunca se hace porque priman el miedo, la autocensura y el morbo, se hace pornografía de las bajas pasiones y hasta se empuja al populacho para que tome partido por la causa del editor.

Muchos de los que han inundado los medios de basura se encuentran hoy en el paro y se dan ahora golpes de pecho, pero ya es tarde porque la audiencia ha decidido escapar del ya desprestigiado e inútil basurero mediático.

La consecuencia lógica es que los ciudadanos han dejado de leer periódicos y que ya buscan la información veraz y crítica en Internet, antes que en la prensa, la radio y la televisión.

Lógicamente, las empresas, conscientes de la pérdida de audiencia y de poder de los medios, dejan de publicitarse o buscan otros espacios mas rentables para sus anuncios.

Internet, donde funciona un periodismo ciudadano y amateur que ha sabido llenar los espacios de investigación, independencia y osadía informativa abandonados por el periodismo tradicional, gana adeptos y cuotas publicitarias cada día en un mundo que está cambiando a marchar forzadas y en el que, por fortuna, los mentirosos, los cobardes y los ineptos no tendrán futuro.

Imagen de Honduras donde, al parecer, son algo más honestos.

martes, 20 de marzo de 2012

Rafael Correa vapulea a «Anita» Pastor en «Los Desayunos de TVE»


Fue por lana y salió trasquilada. Ana Pastor no está acostumbrada a políticos que no son marionetas de la élite financiera ni se doblegan ante el poder mediático. A pesar del juego sucio de «Anita» contra el Presidente de Ecuador (mencionando temas personales como el de su hermano corrupto) no consiguió tergiversar su mensaje y hacerlo aparecer ante los televidentes como un censor y un dictador (tal era su intención). Al revés, Correa dejó virtualmente en ridículo a esta periodista manipuladora y complaciente con los grandes poderes, como la Banca, a la que el Presidente de Ecuador hizo una certera crítica. Llegó incluso un momento en que la señora periodista quedó absolutamente contra las cuerdas cuando Correa le preguntó: «¿usted cree que yo soy un represor?» y su interlocutora, esa «valiente» periodista «de raza», no se atrevió a hablar claro y recurrió a mentir diciendo que ella sólo hace preguntas... ¡Falso! Precisamente el estilo de esta periodista «de raza» consiste en enjuiciar y no dejar hablar al entrevistado que no es de su cuerda ideológica y poner palabras en su boca. Pero con Correa no pudo. Por eso cuando acabó la entrevista tres plumíferos se dedicaron en otro plató a despellejar a Correa, que estaba ausente y no podía defenderse, como venganza por el ridículo en el quedó su colega. Qué valientes son nuestros periodistas. Y como colofón los titulares de los grandes media anunciaron a renglón seguido a bombo y platillo que Correa no pudo con Ana Pastor. El mundo al revés.

Tommaso della Macchina

jueves, 4 de noviembre de 2010

El escritor como testigo sospechoso

Peter Handke y su denuncia de la guerra mediática



La literatura alemana actual, desgraciadamente, da más que hablar por los escándalos en torno a sus escritores que por la excitante variedad de su producción. Lo que del año 2006 ha repercutido más allá de las fronteras nacionales no han sido los elogios de la crítica a las nuevas novelas de Martin Walser, Helmut Krausser o Iliya Trojanov, sino las polémicas alrededor de la concesión del Premio Heine a Peter Handke y las revelaciones sobre la pertenencia a las SS de Günter Grass. Ambas cuestiones poseen una trascendencia indiscutible, puesto que tocan el meollo de un tema de relevancia universal —la integridad del escritor políticamente comprometido—, pero el revuelo mediático que causaron fue, a todas luces, desproporcionado.

Es más: Handke y Grass han sido objeto de una estrepitosa caza de brujas en la que tergiversaciones, improperios y ataques personales se han adoptado como prácticas habituales. Semejantes maneras muestran una preocupante degradación profesional, a la vez que la impunidad con que se aplican nos advierte acerca de la creciente intolerancia de nuestras democracias respecto a las posiciones disidentes. En el caso de Handke, su denuncia de la información unilateral sobre las guerras en Yugoslavia, y su lamento por la destrucción de un Estado a causa de intereses estratégicos internacionales, en vez de granjearle respeto, lo han convertido en persona non grata. Desde hace más de diez años, las reivindicaciones del escritor austriaco de un periodismo ponderado y ecuánime, y de un trato justo para todos los acusados ante el Tribunal Internacional de La Haya, son recibidas como apologías de la política de Slobodan Milósevic y como deliberada ignorancia de los crímenes cometidos por los serbios. En esta cadena de multiplicación de prejuicios, medias verdades e informaciones falsas, han participado escritores de casi toda Europa, contagiados por la vorágine mediática de una especie de «opinionitis» cuyos síntomas más leves consisten en opinar, sin conocimiento previo de la materia, de forma tan vehemente como errónea, a base de informaciones y opiniones recogidas sin análisis. Como gravísimo efecto de esta prolongada deformación informativa ha crecido alrededor del autor y de los hechos una tupida maraña de desconocimiento y desconfianza que resulta más difícil de penetrar a medida que los acontecimientos se alejan en el tiempo. Hablar de censura abierta, en este contexto, significaría subestimar el rechazo moral hacia la persona políticamente incorrecta que impide que se cuestione la versión oficial y se investigue a fondo. Es altamente significativo que en los medios de comunicación españoles, de una uniformidad única en Europa, no se hayan podido leer análisis críticos de la actuación de la OTAN en Yugoslavia o de su representación mediática, ni del «caso Handke». Sólo en los blogs de Internet se han contrastado datos y opiniones, sin repercusión en la opinión pública. Mientras en Francia y en los países de habla alemana se suman cada vez más voces al reconocimiento del enconado compromiso humanitario de Handke (encabezadas aquéllas por las de Elfriede Jelinek, Anne Weber, Robert Menasse y Emir Kusturika), y el debate empieza a ser más diferenciado, en España continúa prevaleciendo el desinterés, cuando no la condena moral.

Esta exclusión de la disidencia política ha sido impulsada, precisamente, por intelectuales y políticos de izquierdas, un colectivo identificado con la defensa de la libertad de expresión y del valor del pensamiento a contracorriente. Sin embargo, ante el conflicto yugoslavo y el «amigo de Milósevic» se ha producido un inusual cierre de filas. A Handke (que no conocía a Milósevic antes de su visita al Tribunal de La Haya en 2005) ya no se le escucha; con indignación o preocupación se renuncia a discutir sus puntos de vista sobre la cuestión yugoslava, especialmente después de su presencia en el entierro del ex presidente de Yugoslavia en marzo de 2006. Varias editoriales españolas han rechazado publicar sus dos informes sobre sus visitas a la corte internacional de La Haya, Rund um das grosse Tribunal [Alrededor del Gran Tribunal, 1999] y Die Tablas von Daimiel. Ein Umwegzeugenbericht zum Prozess gegen Slobodan Milosevic [Las tablas de Daimiel. Un informe de testigo desviatorio del proceso contra Slobodan Milosevic, 2005] con el argumento de la inoportunidad política del autor.

Hasta qué punto son inoportunas las afirmaciones críticas de Handke —jurista de formación— sobre la labor de la Corte Internacional, de momento no lo podrá juzgar el lector español. Lo que sí puede verificar es la visión del conflicto de Yugoslavia que el escritor ofreció en las narraciones de viajes publicadas en los años noventa, Un viaje de invierno a los ríos Danubio, Save, Morava y Drina y Apéndice de verano a un viaje de invierno, aunque de los cuatro textos, ni el primero, Abschied de Träumers vom Neunten Land [Despedida del soñador del Noveno País, 1991], ni el último, Unter Tränen fragend [Preguntando entre lágrimas, 1999] estén traducidos. Parece que ya nadie se acuerda de que Handke dejó claramente expuesta en estas sucesivas matizaciones su búsqueda de la verdad sobre la situación en Yugoslavia y su apelación a la justicia. Sólo sacándolos de su contexto por medio de una interpretación maliciosa esos escritos podrían atribuirse a un «abogado proserbio» o calificados de «escritos difamatorios proserbios».

Los cuatro textos son testimonios —explícitamente subjetivos— de visitas emprendidas para recoger impresiones in situ con las que poder contrarrestar la información transmitida por los medios de comunicación. Un propósito, pues, de indudable utilidad en el que Handke ha insistido hasta el final con un argumento que habla por sí solo: «Nadie sabe lo que ocurre en Kosovo, puesto que nadie puede entrar allí». Poner en tela de juicio los procedimientos informativos de las partes enfrentadas en un conflicto bélico, es la base de cualquier investigación seria. Resulta difícil de comprender que en las guerras yugoslavas se haya recelado tan poco de la versión dada por los gabinetes de prensa croatas y musulmanes o de la OTAN, mientras se dudaba automáticamente de los datos proporcionados por los serbios. Ésta es una de las conclusiones a las que también llega la periodista norteamericana Diana Johnstone en su estudio Fools' Crusade. Yugoslavia, NATO and Western Delusions [La cruzada de los necios. Yugoslavia, la OTAN y los engaños de Occidente] [1], donde somete a un riguroso análisis las fuentes y los métodos de información de ambos lados. La autora estima urgentemente necesario «llamar la atención sobre aspectos de las crisis y los conflictos yugoslavos que fueron distorsionados o pasados por alto en los comentarios habituales». Johnstone, conocedora de las intrincadas circunstancias yugoslavas desde los años 50, relaciona en su libro la maniqueísta presentación mediática del conflicto yugoslavo con el intento de EEUU de extender su hegemonía en Europa, rehabilitando para ello la guerra como instrumento político aceptable. Contra este intervencionismo agresivo, Johnstone se ha propuesto indicar otra perspectiva: «Puesto que el prejuicio general ha sido manifiestamente anti-serbio, es inevitable hacer un esfuerzo para recuperar un equilibrio justo (...). Lo único que podría haber provocado una simpatía especial hacia los serbios es el hecho de que fueron sometidos en los últimos años a una campaña extraordinaria de calumnias racistas por parte de los comentaristas y políticos en los países de la OTAN».

Motivos muy similares inducen a Handke en otoño de 1995 a trasladarse a Serbia. Le guía un sentido de justicia compensatoria: «La verdad era que casi todas las imágenes y reportajes de los últimos años venían de un lado de los frentes y de las fronteras». Y el escritor desconfía del valor testimonial de las imágenes de la guerra: «¿Qué sabe aquel a quien, en lugar de la cosa, sólo se le deja ver la imagen de ésta, o, como ocurre en las noticias televisadas, un extracto de la imagen, o, como ocurre en el mundo de las redes de telecomunicación, un extracto de un extracto?». No está de más tener presente que Handke, aparte de una visita relámpago en los años setenta, nunca antes había estado en Serbia. Su vínculo era con Eslovenia, región de origen del abuelo materno, que había conocido gracias a múltiples excursiones a pie. Esta afinidad subyace en su implicación empática en la guerra de secesión de junio de 1991, descrita en Despedida del soñador del Noveno País, donde cuestiona las bondades del violento desmembramiento, por meros intereses económicos, de una federación de estados dotados de un amplio grado de autonomía.

La acusación de Handke a la prensa internacional de haber avivado, con la mentira de la «cárcel de pueblos de Yugoslavia», los resentimientos de las prósperas regiones septentrionales, Eslovenia y Croacia, contra las regiones económicamente deprimidas del sur, fue rechazada ya entonces como la aberración de un excéntrico sentimental. Frente al posterior alegato literario del autor contra los planes de intervención militar en un estado soberano, se orquestó una verdadera campaña de descalificación. Pero Un viaje de invierno... no demuestra el supuesto partidismo de Handke a favor de los serbios; más bien da cuenta de un descubrimiento: el asombro de quien se impregna por primera vez de las sensaciones de un lugar. En este punto, sin embargo, el relato, igual que los otros «informes », revela sus límites: el diario de viaje entra en abierta colisión con la crónica. Al introducir un yo lírico, Handke desvía la atención de los hechos a sí mismo. Y, si bien su gran permeabilidad a las bellezas del país y a las costumbres autóctonas dan cuenta de una admirable llaneza y sensibilidad, el generoso espacio que les dedica revela al mismo tiempo cierta enajenación poética. Harto como está el narrador de la frialdad y monotonía del mercantilizado mundo occidental, llega a desear «que el aislamiento del país —el aislamiento, no la guerra— perdurase; que perdurase la inaccesibilidad al mundo de la mercancía y del monopolio».

Con todo, se cumple el propósito de Handke de estar en el lugar de los acontecimientos y buscar testimonios espontáneos. El viajero se deja llevar por el itinerario de visitas a los familiares de sus dos acompañantes serbios, que le conducen de Belgrado a la Serbia oriental y después a la frontera con Bosnia; no, sin embargo, a las zonas de combate. Tampoco son éstas la meta del viaje, ya que se busca la realidad más allá de las imágenes efectistas de la guerra. Antes bien, el libro recoge lo que no se sabe, lo que no se comenta y lo que no se percibe de la guerra en Serbia. Handke se fija en lo que él llama «terceras cosas» o —según una expresión de Edmund Husserl— «el mundo de la vida», con la intención de dejar entrever el desmoronamiento de este mundo; habla emocionado con los parientes de sus acompañantes, con camareras y escritores, para dar una idea de la presión psicológica que soportan los serbios, por verse aislados del resto del mundo y saberse proscritos como pueblo asesino. Esta implicación personal, sin embargo, impide una apreciación objetiva y causa finalmente un efecto contrario: la realidad impuesta por la guerra en Bosnia y Croacia queda relegada a un segundo término.

En este sentido, probablemente el autor haya errado su objetivo. Un viaje de invierno y sus sucesores demuestran que no por estar más próximo al corazón un testimonio es necesariamente más fidedigno o revelador. No obstante, las cuestiones que plantea Handke siguen siendo válidas: la llamada a la reflexión; la petición de justicia para Serbia, con la atención a los antecedentes históricos del conflicto; la denuncia del «veneno verbal» de los corresponsales de los grandes periódicos extranjeros y de la ceguera partidista de la generación del 68, que asocia automáticamente buenos y malos con musulmanes y serbios. La mayoría de los comentarios sobre los cuatro relatos de viaje no valora estas reivindicaciones elementales y se limita a cebarse con el subjetivismo poético de su autor.

Esto ocurre también con Apéndice de verano para un viaje de invierno, un texto que sirve a los detractores de Handke la crítica negativa en bandeja de plata, al reconocer el autor las consecuencias perjudiciales de sus buenas intenciones: con la publicación de Viaje de invierno..., los interlocutores de su visita anterior, cuyas identidades reveló, quedaron peligrosamente expuestos por las opiniones expresadas. No obstante, el apéndice al primer viaje serbio aporta una nueva ristra de observaciones significativas para aclarar las causas y la índole del conflicto, aparte de que ofrece una visión diferenciada de los nefastos corolarios de la guerra. Handke dirige la mirada del lector a las ruinas quemadas de un pueblo saqueado; a las laderas peladas de árboles, talados por una población sin recursos para calentar sus hogares; a los plásticos omnipresentes en las casas de la antaño elegante Srebrenica, que hacen las veces de ventanas y puertas. Y le conduce al cementerio, el único lugar de Visegrad donde existe algo parecido a la vida social, ya que es allí donde la gente se reúne los domingos para llorar a sus muertos.

Ciertamente, el relato de lo que Handke llega a ver en Bosnia-Herzegovina es elíptico, y lo es todavía más en Preguntando entre lágrimas, donde se acerca a la Serbia bombardeada por la OTAN en primavera de 1999. Pero, justamente porque la guerra permanece invisible en casi todo el texto, es enorme el impacto de la descripción de la espantosa destrucción que ha dejado tras de sí y de la miseria de los supervivientes. Ante la evidencia de su padecimiento, Handke no separa a los supervivientes por bandos, ni diferencia entre víctimas y verdugos. Deja hablar a los refugiados de su desesperada situación, sin juzgar ni atribuir culpabilidades. Y, precisamente, esta actitud humanitaria de respeto indiferenciado ante el dolor ajeno, de no querer juzgar, convierte al narrador en inclasificable y por tanto en sospechoso de simpatizar con un bando. Handke es consciente de los peligros de no adherirse al pensamiento en blanco y negro; sabe que tiene que prevenirse contra posibles acusaciones de partidismo proserbio, y esto ha saturado el texto de un sarcasmo dolorido, presente en las autocensuras retóricas tras cada acto de compasión ante un destino desgraciado: «(¡Atención: hablar del servicio religioso en Srebrenica, de los serbios de Sarajevo que se encuentran huidos, sin trabajo y perdidos desde hace años, significa negar la "masacre" y el "genocidio"!)».

La necesidad de defenderse de antemano es omnipresente en Preguntando entre lágrimas. El fracturado flujo de pensamientos y asociaciones sobre el bombardeo de Serbia por las fuerzas de OTAN, en la primavera de 1999, se interrumpe a menudo con las respuestas anticipadas a los críticos: «(¡Atención: mística antirracional!)», comenta de sí mismo cuando describe, sobrecogido por tanta belleza en medio de la destrucción, un paisaje que le parece «tendido en silencio» «como en una oración». Mirando el conjunto de los textos escritos en torno al tema yugoslavo, se observa una paulatina desestructuración del discurso y un pathos creciente que refleja la progresiva irritación de un autor cada vez más atacado y aislado públicamente. Algo parecido ocurre con sus pronunciamientos sobre los serbios y Slobodan Milosevic: acorralado por los reporteros y probablemente llevado por la agitación del momento el escritor se ha visto empujado a hacer afirmaciones de las que después se ha arrepentido.

Obviamente, Handke no ha solucionado el problema de la representación inequívoca de la realidad. Él lo aborda como escritor, reservándose el derecho de introducir el factor estético, puesto que considera que con su mirada poética sobre el país y sus gentes añade un elemento de reconciliación. Pero, como en cualquier creador de calado, la estética implica una ética, a la que Handke apela explícitamente, exigiendo de los medios de comunicación y de los políticos un lenguaje más exacto. Reclamar seriedad profesional, abogar por una postura reflexiva, frente a los poco escrupulosos procedimientos de la omnipotente máquina mediática, todo esto tendría que ser acogido y apoyado por el sentido común. Y aunque no todo el mundo esté convencido de la pertinencia de su aparición en el entierro de Milósevic, nadie le puede reprochar a Handke el haber defendido un principio básico del derecho: insistir en la inocencia del acusado mientras no sea declarado culpable.

Ésta fue la motivación de su visita, en 2002, al Tribunal Internacional para la antigua Yugoslavia en La Haya, recogida en Alrededor del Gran Tribunal. Para Handke, estar atento a la actuación de la justicia y dar testimonio de ella, es una responsabilidad del escritor. «¿Y no es de él, de Franz Kafka, aquella frase de la novela El proceso: "Todos los acusados son hermosos." ¿Testigo no sospechoso? ¿Dónde está escrito que Kafka, el escritor, sea un testigo no sospechoso? ¿Existe un testigo más sospechoso que aquél, un escritor? ¿Se sigue hoy tomando en cuenta al escritor, en el sentido que sea?».

Desde el comienzo de las guerras en Yugoslavia, Peter Handke ha criticado el papel de los países de la OTAN —y especialmente de EEUU, Alemania, Inglaterra y Francia— en el despedazamiento de un país unido tras la resistencia contra el fascismo, con el consentimiento de la izquierda europea. Ha cuestionado la legitimidad, y sobre todo la imparcialidad, del Tribunal Internacional de La Haya. Los intentos de castigarle por su denuncia, acallándole con difamaciones de todo tipo, culminaron en la retirada del Premio Heinrich Heine. La pregunta sobre el valor social del escritor actual, resulta, ante estas reacciones, más que oportuna. ¿Sólo se le consiente aportar sus gracias artísticas, pero no que rompa el consenso político? Así la literatura se reduce a mero entretenimiento. El encarnizado rechazo de la disidencia de Handke ha mostrado que ya no se valora la función del escritor de alertar contra las falacias y los abusos. Aunque esto sea todavía algo tan intrínseco como ineludible para el arte literario.

NOTAS:

viernes, 9 de abril de 2010

La dictadura de la revista Nature

El 10 de agosto de 1998, el paleontólogo de la Universidad Complutense de Madrid Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones del yacimiento de Atapuerca en Burgos —el más importante del mundo en el período del Pleistoceno—, impartió una conferencia titulada «La pelvis, el parto y la evolución de la precocidad en el recién nacido». Estaba enmarcada dentro del curso de verano «La vida en la prehistoria: la paleobiología de nuestros antepasados», organizado por la Universidad Complutense de Madrid en El Escorial. En esa conferencia, a la que asistieron los alumnos del curso y dos periodistas —Alicia Rivera de El País, y el que escribe este libro [Carlos Elías] por la Agencia EFE—, Arsuaga explicó lo que él consideraba el descubrimiento paleontológico más importante del siglo: una pelvis humana completa del Pleistoceno medio (hace 300.000 años).

El tamaño de la pelvis era mayor que la de los actuales humanos, lo que quería decir que los niños podían nacer más desarrollados que ahora, pues al ser el anillo de la pelvis mayor implicaba que la cabeza podía también ser más grande. Esto derivaba en múltiples teorías antropológicas como que al ser los niños más desarrollados necesitaban menos a sus progenitores y tenían una infancia y adolescencia menor que las actuales.

El auditorio quedó impresionado. Arsuaga incluso señaló que le habían puesto el nombre de Elvis a la pelvis: «la pelvis de Elvis es el hallazgo paleontológico más importante que ha aportado España a la historia de la ciencia», tras lo cual enseño numerosas diapositivas de la pelvis completa. Al término de la conferencia me acerqué a él para preguntarle algunas dudas. Reconozco que yo ya veía mi artículo enviado a EFE en las portadas de periódicos y telediarios. Arsuaga, visiblemente consternado al enterarse de que era periodista, me suplicó que no publicara nada. Añadió que él «no sabía que hubiera periodistas», a pesar de que los cursos de la Complutense tienen un gabinete de prensa muy eficaz y todos los que imparten conferencias saben que en el auditorio puede haber numerosos redactores. También me aseguró que si esa noticia se divulgaba en la prensa, Nature lo había amenazado con no publicarle su artículo. Arsuaga era una víctima de Nature.

Le hice saber que no haría mención a las teorías que implicaban el descubrimiento, sino sólo al hallazgo en sí de la única pelvis completa que existía en el mundo del Pleistoceno medio. Me aseguró que incluso la sola mención del hallazgo echaría por tierra todo el proyecto de publicar en Nature. Yo quería publicarlo, porque era un hallazgo anunciado en una conferencia pública. Pero Alicia Rivera (a la cual considero una magnífica periodista científica) me aconsejó: «Jamás se publica un hallazgo, aunque tengamos constancia del mismo, hasta que el investigador y la revista nos den permiso. Porque lo que para nosotros no deja de ser una noticia más, a ellos les puede costar que su trabajo no tenga el reconocimiento que merece. Les puedes arruinar sus expectativas de publicación». Y con la conciencia intranquila por secuestrar una información a la sociedad, solicité permiso a mis jefes. La Agencia Efe accedió a no publicar el descubrimiento del hallazgo ante las súplicas de Arsuaga. EFE publicó una información en la que se hacía referencia a lo que supondría encontrar una pelvis de ese tamaño, pero en ningún momento se afirmaba que se había hallado ya.

Nueve meses después —el 20 de mayo de 1999— Nature publicaba la noticia y todos los periódicos nacionales —ABC, El Mundo, El País, etc.— presentaban la noticia en portada y abriendo la sección de «Sociedad». El Mundo, incluso, escribió un editorial sobre la pelvis y la investigación científica.

La pregunta es: ¿resulta ético, desde el punto de vista periodístico, secuestrar la información de un hallazgo de esa magnitud a la sociedad durante nueve meses, sólo por las imposiciones de Nature? En este caso que he expuesto por conocer de primera mano y por considerarlo paradigmático de la disfunción que intento explicar, el retraso no se debe a que se están confirmando los resultados experimentales o teóricos por los revisores antes de publicarlo. No. Aquí Nature no sólo secuestró la interpretación teórica —que puedo entenderlo hasta que los revisores la den por válida—, sino incluso, hasta el propio hallazgo físico.

La identificación de los científicos con esta dictadura de Nature es tal, que el propio Arsuaga llegó a advertirme de que si divulgaba lo de la conferencia, yo sería el responsable de que uno de los hallazgos más importantes de la ciencia española del siglo XX no fuera publicado como merecía. La jefa de ciencia de EFE en ese entonces, Amanda García Miranda (que es licenciada en biología y periodismo), y yo acatamos la amenaza «por el bien de la ciencia española, aunque nosotros quedemos mal como periodistas si mañana se publica y se sabe que estuvimos allí», nos dijimos.

Y con el miedo de que otro periodista que no se hubiera acercado a Arsuaga difundiera la información al día siguiente, aceptamos no publicar nada de la noticia. Estoy seguro de que los jefes superiores de la Agencia EFE, que no están acostumbrados a tratar con estos asuntos ni a acatar la dictadura de fuentes para ellos tan poco relevantes, jamás hubieran aceptado que una noticia de este calibre, que además ha sido posible gracias a la exclusiva financiación pública española que tiene la investigación de Atapuerca, esté secuestrada por imposición de una empresa de comunicación privada británica como es Nature. En este sentido, a veces creo que los periodistas científicos «somos menos periodistas que el resto», porque no luchamos suficientemente por defender el derecho a la información. La ciencia no pierde nada porque se publique un hallazgo científico antes de que salga en una revista y se estimule el debate. Arsuaga ha salido beneficiado, porque gracias a Nature se ha convertido en un científico mediático. Sin lugar a dudas, es el licenciado español en ciencias naturales que más cobra por conferencia impartida y que más ingresos obtiene de publicaciones de libros.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Canibalismo polar

Unas fotos efectuadas el pasado 20 de noviembre por I. D. Williams, y dadas a conocer mundialmente por la Agencia Reuters, muestran a un oso polar adulto devorando un osezno de su misma especie. Comportamiento considerado anormal y consecuencia de la tendencia vigente a un calentamiento climático global, que hace que se forme más tarde la banquisa polar estacional y adelanta el deshielo primaveral, lo que da poco espacio de tiempo —durante el invierno ártico— para que los osos se alimenten de focas y tengan que recurrir a otros medios como el canibalismo.

El argumento en parte es acertado, pero con matices...

Por un parte las fotografias se hicieron a unos 300 kilómetros al norte de Cabo Churchill (en la costa occidental de la Bahía de Hudson, Canada), coincidiendo con la concentración anual para aguardar la formación otoñal de los primeros hielos marinos, que empieza por aquella zona. Eso sí, en los últimos años se retrasa unas semanas más (hace varios años era a finales de octubre y ahora es a mediados de noviembre). En esos momentos están hambrientos y más flacos porque en verano se han alimentando de bayas, hierbas y líquenes de la tundra, como también, a falta de algo mejor, de carroña, y con la formación de la banquisa costera —su plataforma de caza— pueden entrar en el mar helado para capturar focas.

En los últimos años ha habido una progresiva reducción, de un treinta por ciento, de los hielos estivales del casquete polar del Ártico. A diferencia de los de la Antártida, que permanecen estables, en contra de lo que se diga. El deshielo más temprano de verano y la formación de la banquisa flotante más tardía, afecta a los osos polares obligándoles a quedarse en tierra firme más tiempo (aunque las hembras preñadas hibernan para la crianza) y comer peor. En especial, a las subpoblaciones más meridionales como los de la Bahía de Hudson. Los osos del norte de Alaska tiene más alejados los hielos permanentes de la costa, y también les afecta el cambio climático. Pero el cambio climático puede afectar a todos los organismos, sea subiendo las temperaturas y/o sea bajando. La presa principal y más abundante de los osos polares es la foca anillada u ocelada (Pusa hispida), si ésta abunda, bien para los osos, pero si escasea, es malo para los «señores del Ártico». Por el invierno de 1973-74, hizo mucho más frío, las focas no pudieron criar ni alimentarse en el Golfo de Amundsen, porque no nevó (sus guaridas se excavan en la nieve sobre el hielo) y el hielo era mucho más grueso (utilizan las grietas de la presión de las placas para salir a la superfice), y en ese año muchos osos polares murieron por inanición. Y en estos últimos años es al revés, para los osos sureños (que tienen cada vez peores condiciones físicas), hace un poco más de calor.

Por otro lado, las osas polares con crías, siempre están alerta para posicionarse lo más alejadas de los machos adultos que, como sus parientes los osos pardos, pueden llegar a matar a los cachorros y hasta comerselos, si tienen hambre. Comportamiento bastante conocido por los esquimales de la zona. Haga frío o haga calor, cuando una hembra con oseznos se topa con un macho solitario, huye en el acto.

La Bahía de Hudson, especialmente la Bahía de James, es el extremo más meridional de la distribución del oso polar (Ursus maritumus) y los osos de esta zona tienen hábitos diferentes de los de latitudes más norteñas: dieta estival singular (75 % de aves), refugios distintos (excavan cubiles cuando tienen exceso de calor hasta el permafrost o suelo congelado), suelen criar más cachorros que se independizan antes. En los últimos años sus condiciones físicas se han deteriorado, han mermado de peso y están peor alimentados. Posible consecuencia de esta alteración meteorológica, el deshielo más temprano y la carencia de sus presas más habituales: las focas oceladas, las cuales ante las lluvias tempranas de primavera crían menos. Como tampoco debemos olvidar la caza local, con la que hacen prendas de vestir, que sufre la especie y la contaminación de su medio por culpa de las explotaciones mineras y petrolíferas, como sus peligros más presentes. El calentamiento climático lo será para más adelante.

A principios de los años sesenta, del siglo pasado, los biólogos rusos estimaron que había una población mundial de unos cinco mil ejemplares; en esa misma década, fueron los norteamericanos quienes consideraron que habría entre unos 17.000 a 19.000 osos polares de población mundial. Pero nadie disponía de datos fidedignos. En los años setenta unos 1.300 individuos eran masacrados anualmente, lo que demostró que la estimación demográfica de los rusos era errónea (con una cuarta parte esquilmada cada año, no habría quedado ninguno), la población mundial era de unos veinte mil osos polares. Actualmente, según la Lista Roja de UICN, hay unos 20.000-25.000 ejemplares (se ha mantenido más o menos estable en estas cuatro décadas), la especie no está en Peligro de Extinción. Aunque con la alteración de los hielos del Norte y la posible tendencia a una subida de las temperaturas, algunas poblaciones de esta especie podrían peligrar, pero no la especie en su totalidad. Sobrevivieron hace unos mil años al Óptimo Climático Medieval, y podrán resistir este otro, si no se lo impedimos.

Ya que se preocupan muchos «ecologistas» del oso polar, que se ocupen de su situación actual y la contaminación del Ártico, y no de los posibles daños del mañana, de una manera sensacionalista y alarmista. Esto me recuerda al cuento popular de Pedro y el lobo, después de gritar en falso varias veces la llegada del lobo, cuando éste llegó nadie le prestó atención y se quedó sin rebaño. Es un arma de doble filo, que puede volverse en contra de muchos de estos pseudoecologistas. Y el oso polar, de momento, sigue teniendo hielo.

martes, 23 de diciembre de 2008

¡Cómo mienten los medios!

Este texto de la Coordinadora Antifascista de Madrid en IndyMedia, titulado Alarma social: ¿Cómo se crea?, nos demuestra como los «medios de formación de masas» manipulan la información, y la crean (productoras de noticias):

Alarma social: ¿Cómo se crea?

Periodistas de Telecinco son pillados por sorpresa con cámara oculta, preparaban un reportaje para criminalizar a los movimientos sociales.

El 11 de diciembre, en el marco de las protestas en Madrid de solidaridad por los sucesos de Grecia, en los que un joven fue asesinado de un disparo por la policía, Tele5 emite un reportaje con cámara oculta para criminalizar a los movimientos sociales.

En este reportaje aparecen imágenes de aquellos lugares en los que estos periodistas estuvieron infiltrados: el 11 de noviembre en la manifestación del aniversario de Carlos Palomino, en el CSO La Traba y en el CSO El Antídoto.

Pero el reportaje emitido fue más corto de lo previsto inicialmente. El material que no pudieron emitir fue grabado el 20 de noviembre en Valladolid y el 21 de Noviembre en el CSO 1924 de Madrid, donde fueron pillados por sorpresa por activistas antifascistas.

El siguiente vídeo muestra la grabación que realizaron los periodistas infiltrados con la cámara oculta

sábado, 19 de julio de 2008

¡Adios a LA CLAVE!

Este viernes, 18 de julio de 2008, ha salido el último número (379) de la revista La Clave. Tras siete años en los quioscos, se cierra este semanario dirigido por José Luis Balbín, heredero del programa de televisión con el mismo nombre, por problemas económicos. Es, o era, una de las publicaciones más respetables de estos últimos años, aunque estuviese dentro de los márgenes de lo políticamente correcto y no se identificase con propaganda de sectores alternativos o radicales, mantuvo siempre una cierta independencia de los partidos políticos mayoritarios y otras instituciones. Su lema era: «Ni neutrales ni sectarios».

Yo, personalmente, la echaré de menos, puesto que de ella recogí varias veces información: como la del artículo que puse de Heleno Saña, en abril, o el de la financiación de la Iglesia española que escribí en marzo. La revista tuvo realmente poca publicidad por los medios (que de otras estupideces sí que se preocupan), y prácticamente era desconocida por la mayoría.

¡Adios! Mejor dicho... ¡Hasta pronto!

viernes, 6 de julio de 2007

Cuando el verdugo chilla por sus derechos

Artículo de Julio Reyero, publicado en el número 228 (julio de 2007) de Tierra y Libertad. En parte muy relacionado con las dos entradas anteriores de este blog, Iberoamérica: cierres de emisoras, intolerables ataques a la libertad de expresión y Combatiendo al izquierdismo en lo libertario.


Cuando el verdugo chilla por sus derechos
Sobre el cierre del canal venezolano RCTV


El pasado mes de mayo los medios de comunicación de este país, campeones de la información veraz, relataban lo que según ellos era un nuevo atentado contra la libertad de expresión por parte de la autoridad venezolana. Se cerraba la RCTV (Radio Caracas Televisión) al no aceptarse la solicitud de renovación de su licencia a lo que pretendían dar una continuidad de otros 20 años. Uno tras otro los medios de aparentes signos contrarios hablaban de esta cadena como un refugio contra los excesos de Chávez, el único oasis de la oposición a la hora de expresarse. A continuación emitieron las imágenes de lo que decían era una concentración de todos los trabajadores de la cadena en las que se veían unas 100 personas (la cadena tenía cerca de 3.000 así que fácilmente se puede suponer que eran los directivos y jefecillos varios). En ese momento una mujer enarbolando un micrófono decía algo así como: "Ayúdanos Jesús (no sé si se refería a Polanco), para que no cierren RCTV, tú que nos diste Venezuela como la Tierra Prometida". Lo siguiente que aclaraba quién es el altavoz de los gritos eran las imágenes de manifestaciones presididas por vírgenes cristianas, que siempre han sido un buen estandarte de combate.

Pero, ¿qué ha molestado a la autoridad venezolana para no renovar la licencia de RTCV? Pues casi nada. Únicamente el pequeño detalle de que en el año 2002 aplaudieron hasta ponérseles las manos rojas el golpe de Estado de Pedro Carmona Estanca (rodeado de ultraderechistas neonazis y católicos ultramontanos), a la sazón miembro del Opus Dei y presidente de Fedecámaras, principal organización patronal de Venezuela. A continuación, cuando el golpe fracasa y detienen al "santo varón", se dedican a emitir la película infantil "El libro de la selva" en lugar de dar la información a sus telespectadores.

También es necesario recordar que en los momentos iniciales en los que parece que el golpe ha triunfado, el gobierno español de Jose María Aznar reconoce a Pedro Carmona como presidente legítimo y hasta el PSOE y toda su clientela aplauden el espectáculo. Junto a EE UU sólo hubo otro Estado en darse la misma prisa en el reconocimiento: el Vaticano.

Con estos antecedentes, sería lógico preguntarse cuánto hubiese durado en España Tele 5, por poner un ejemplo, si en caso de haber estado emitiendo en el año 81, hubiese apoyado de manera entusiasta el golpe de Tejero y luego se hubiese negado a dar la noticia de su salida del Congreso de los Diputados con las esposas puestas. Pero, ¿acaso desconocen nuestros medios el caso reciente de Egin y Egunkaria? ¿Nadie ha reparado en el cierre de un canal de la comunidad china en Madrid para regalar su frecuencia al 2º canal de propaganda del gobierno regional de Esperanza Aguirre? ¿Alguien sabe qué pasó con la infinidad de radios libres que había hace 10 años por toda España? Puestos a pensar bien, da toda la sensación de una brutal amnesia cuando se exhorta desde EE UU y la Unión Europea al gobierno venezolano a rectificar en nombre de la libertad de expresión. Otra curiosidad: en el caso de la Unión Europea se acogen a una resolución de su parlamento votada por 65 de los 784 diputados (43 votos a favor y 22 en contra). Algo muy democrático y que también debería hacernos reflexionar sobre el absentismo laboral de los 719 diputados que viven parasitándonos.

Para ir concluyendo, todo lo anterior debería hacernos reflexionar sobre la necesidad de romper con el discurso bipolar que se empeñan en hacernos repetir desde muchos frentes: en este caso "o con Chávez y contra sus enemigos o contra Chávez y con sus enemigos". El movimiento libertario debe gritar alto y claro la premisa de que "el enemigo de mi enemigo NO es mi amigo".

Los compañeros anarquistas venezolanos han dejado claro en artículos anteriores que la "Revolución Bolivariana" que se aplaude desde la pseudoizquierda jesuítica deja mucho que desear. Hay que hacer también memoria y recordar los encuentros "fraternales" entre Chávez y las momias papales pasada y presente, así como los acuerdos económicos de compra-venta de armas y petróleo con el "revolucionario" gobierno español.

Tampoco hemos dejado ni dejaremos nunca de denunciar los intentos de control social de todos los gobiernos a través del uso de su fuerza contra las voces disidentes y sus medios de expresión. Si la influencia del anarquismo en ese país latinoamericano fuese notable no dudamos que se actuaría contra nosotros de la misma manera.

Aun así, también es necesario un análisis del conjunto de fuerzas que pugnan por el poder en un determinado lugar y no sólo dirigirnos contra quien ocupa la silla en ese momento. Curiosamente no se actúa igual en nuestro país, en el que parece que el grueso de la crítica sigue estando centrada en el partido de la oposición, el PP, a quien se acusa de fascistas sin caer en la cuenta de que gran parte del partido en el gobierno (PSOE) tiene igualmente guardada la camisa azul en el armario. Eso cuando no se comportan como tales a la vista de la actuación de Joan Saura (IU) al frente de la Consejería de Interior de la Generalitat de Catalunya: violencia policial indiscriminada contra todo tipo de ocupación (desalojos exprés), torturas en comisaría (no sólo en Les Corts), resolución de conflictos mediante la utilización de la pistola reglamentaria (muerto en Malgrat de Mar a tiros), o lanzándolo desde el coche (muerto en Badalona después de una paliza y golpes al ser arrojado del coche policial), adquisición de pistolas de electrocución (Taser), etc. Y esto es fácilmente extrapolable a Madrid (los inmigrantes de Lavapiés denuncian robos por parte de la policía en sus hogares entrando impunemente a hacer registros sin orden judicial) y al resto de centros de detención del Estado.

En este caso Venezuela puede servir de ejemplo para quien desde la crítica anarquista al poder se pueda dejar entusiasmar por el canto de sirena de nuestro medios de propaganda institucionales (TV, radio y prensa de diversos colores). Estas empresas de comunicación cacarean por la libertad de expresión y los derechos humanos como propaganda previa al apoyo de nuevos golpes de Estado, curiosamente, en lo que antaño fueron colonias de nuestras "civilizadas" élites (el caso de Cuba es otro ejemplo).

La lucha por una verdadera revolución social en Venezuela, en España y en todo el planeta no nos debe hacer derramar una sola lágrima por aquellos liberticidas que hoy vergonzosamente claman por sus privilegios disfrazándolos de derechos.

Julio Reyero

martes, 3 de julio de 2007

Iberoamérica: cierres de emisoras, intolerables ataques a la libertad de expresión

... pero como no ha ocurrido ni en Venezuela ni en Cuba sino en México, pues nuestros queridos políticos y nuestros queridos medios de comunicación españoles no han dicho absolutamente nada.

Parece ser que todo se debe a la falta de solvencia económica provocada por un bloqueo publicitario promovido por el gobierno mexicano: atentar contra la libertad de expresión es una cosa, pero atacar de esta forma al sacrosanto libre mercado ya es lo último... ésto lo hace Chávez y vemos a Aznar y a la Fundación FAES quejándose en todos los telediarios. Pero claro, ésto no es cosa de Chávez, ni de Castro, ni siquiera de Ahmadineyad (que si bien no es americano, es el tercer malo malísimo oficial)

Más información aquí o en la web de Grupo Monitor y también aquí

Menos mal que en España los medios nos proporcionan una información veraz, imparcial y completa... JAJAJAJAJAJAJA

martes, 1 de mayo de 2007

¿Qué hacer con ANV?

Interesante artículo de Manuel Rico en "Periodismo Incendiario", en el que se analiza el caso de Acción Nacionalista Vasca y si ésta cumple o no con los artículos de la Ley de Partidos (texto íntegro aquí). A destacar lo referente a las distintas actitudes de los señores del PP con respecto a ANV según ha ido pasando el tiempo.

El artículo lo tenéis aquí.

viernes, 8 de diciembre de 2006

Expectativas frustradas en torno a Augusto Pinochet

Lunes por la tarde. Tengo muchas cosas que hacer y ninguna gana de hacerlas. Y, encima, aburrimiento. Lo que habitualmente se llama “perder el tiempo”, para qué vamos a engañarnos.
Me da por mirar mi lector de RSS… y entre los enlaces veo uno de El Norte de Castilla que me llama la atención: La vida de Pinochet

Abro la página y me encuentro una galería de fotos, en la primera de ellas aparecen Pinochet y Fidel Castro, juntos aunque no excesivamente revueltos. El caso es que leo el texto del enlace: http://especiales.nortecastilla.es/galerias/2006-pinochet/pages/pinochet-muerto-01.htm

pinochet-muerto-01.htm ?

pinochet-muerto?

muerto?

Miro más enlaces RSS, las webs de los principales diarios, los teletextos de las cadenas de televisión y al final llego a una conclusión:


MIERDA, NO SOLO NO SE HA MUERTO SINO QUE ENCIMA HA TENIDO UNA LEVE MEJORÍA.


Queridos señores periodistas, hagan el favor de vigilar los enlaces que ponen, como si fueran titulares de prensa. A nadie se le ocurriría poner en primera plana de un diario:

PINOCHET, UNA VEZ MUERTO, MEJORA DE SU ENFERMEDAD.

En fin, dejaré el cava para otro día. Augusto, date un poquito de prisa, anda majo.