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domingo, 23 de diciembre de 2018

Contra el patriotismo

       [EN RECUERDO AL COMPAÑERO CURIO DENTATO Y A SU INTERNACIONALISMO MARXISTA.]


«¡Proletarios de todos los países, uníos!» es uno de los lemas clave del Manifiesto Comunista. Algunos parecen haber olvidado este ejemplar principio y lo han transformado en: «¡Proletarios de todos los países, uníos a vuestros burgueses!».

Cuando la burguesía llama a engrosar las filas del nacionalismo, nunca faltarán los que, con un discurso «progre-guay», querrán arrastrar a los trabajadores y se disfrazan de adalides del socialismo. Realmente no pasan de ser tardíos imitadores de Fichte y Wagner, dignos herederos de aquellos socialdemócratas alemanes que empujaron al proletariado alemán a la matanza de la Primera Guerra Mundial.

A los filisteos nacionalistas solo se les puede enfrentar con internacionalismo proletario: la unión mundial de todos los trabajadores por encima de fronteras y contra todas las burguesías. El paraíso de los nacionalistas es el enfrentamiento entre los trabajadores y el alzamiento de nuevas fronteras.

Es fácil reconocer como el nacionalismo pintarrajeado de rojo ha tenido una gran influencia sobre las izquierdas españolas desde hace ya demasiado tiempo. Del patriotismo español del PCE de los 30, a los abertzales, la CUP y compañía desde finales de los 60 hasta ahora. Cada territorio español parece haber generado sus hooligans nacionalistas, con banderas de estrellas rojas y diversas lamentaciones históricas y nostalgias feudales. Estos grupos, salvadores de patrias felizmente olvidadas hasta entonces han intentado hacer una curiosa mezcla entre lo que una apariencia de léxico marxista y las más pintorescas ideologías pequeñoburguesas y clericales. Basten de ejemplo Sabino Arana o Blas Infante. El pos-carlista vasco, conocido por sus exabruptos racistas y su clericalismo ultramontano, y el notario andaluz, conocido por el nacionalismo pequeñoburgués que defendía una nueva patria fantasiosa y por su filia del Islam. Pintorescos ambos, sin duda.

Pero en los sesenta, entre las excrecencias de grupos parroquiales y seminarios, aparecen los «comunistas» de la liberación nacional. Siguiendo la estela de la contrarrevolución, dieron unas cuantas pinceladas de rojo al nacionalismo y nos presentaron las versiones provinciales de la «unión nacional» como lo más revolucionario que podía hacer un comunista.

¿Cuáles eran sus programas revolucionarios? Manifestarse contra el opresor Estado español, quitar banderas españolas y hablar de «boquilla» de un «socialismo» que ni siquiera era tal sino capitalismo estatalizado. Ya va siendo hora de que los llamemos por lo que realmente son: nacionalistas que ni a 'socialpatriotas' llegan, porque socialpatriota significa socialista de palabra y nacionalista en los hechos. Estos son nacionalistas que hablan como nacionalistas y llaman socialismo al resultado por ponerle un parche rojo a la bandera de turno… o una franja morada, que es lo mismo.


Estos nacionalistas actúan como verdaderos parásitos, a la búsqueda continua de aprovechar de las luchas de los trabajadores, no pierden ocasión de envenenar con propaganda nacionalista. Está claro que casi siempre fracasan en su intención de confundir a los trabajadores, por lo que deben nutrir sus filas de jóvenes pequeñoburgueses, ilusionados en la lucha nacional que les promete puestos de gobierno en un futuro Estado independiente. Por mucho que se vean a sí mismos como comunistas, no son más que la vanguardia romántica e idealista… del mismo Estado burgués que ya conocemos.

En el culmen del despropósito, no falta quien pretende responder a estos patriotas con patriotismo español vestido con citas marxistas… contra el nacionalismo. Se pueden sentir, como es natural, apegos culturales, pero es infame utilizar los gustos culturales como banderín de enganche de lucha política en defensa de patrias y naciones. Y lo es aún más si se dicen comunistas. La lucha comunista va indivisiblemente unida al internacionalismo, que no es otra cosa que anti-nacionalismo proletario, pues nuestra lucha no es la lucha del proletariado de un país o de otro, de un sector ni de otro, sino la lucha del proletariado mundial.

Los tiempos de las revoluciones nacionalistas-burguesas ya pasaron. En todo el mundo se han ido conformando las naciones políticas más tarde o temprano y ya no tiene ningún sentido progresista la lucha de ninguna burguesía particular por hacerse con un estado. El siguiente escenario es el de la alternativa entre la revolución mundial o una nueva guerra mundial imperialista.

Por eso, todos los que se mantienen en la defensa de una causa nacionalista, sea cual sea, como unos auténticos reaccionarios ante el devenir histórico. El llamamiento a la defensa del derecho a la autodeterminación —ya ampliamente desmontado por Rosa Luxemburgo— sirve como el nuevo banderín de enganche de oportunistas, socialpatriotas y patriotas a secas de los que tantas muestras tenemos. Todos ellos, al fiel servicio de la pequeña burguesía, perdedora de la crisis que se descubre súbitamente enfrentada a los monopolios y el centralismo capitalista.

Aunque hay que mantener a distancia la telebasura, a veces se encuentran perlas en el fango. En un debate que se dio a altas horas de la noche entre dos economistas, uno socialdemócrata españolista y otro independentista, éste vino a evidenciar cuales eran las verdaderas razones que alimentan el conflicto, las razones de la pequeña burguesía catalana. El economista criticaba que desde la desaparición del franquismo, la importancia productiva y económica de Cataluña había venido disminuyendo en detrimento de Madrid. La pequeña burguesía catalana ha venido perdiendo oportunidades de negocio, mientras que la burguesía española (que incluye a la catalana), se ha ido concentrando en la capital del país. En unos escasos minutos, entre el murmullo y el griterío de la telebasura, se evidenció el verdadero enfado de su clase. Y es que con Franco algunos vivían mejor.

¿Es a estos pequeño-burgueses en acción a los que ciertos «comunistas» les muestran pleitesía vasalla? Si quieren ser mamporreros de una pequeña burguesía reaccionaria, es normal que no encuentren el apoyo de la clase trabajadora, ni de los marxistas que nos negamos al colaboracionismo.

La respuesta al nacionalismo y al oportunismo es la acción internacionalista, uniendo lazos con entre los trabajadores de todo el mundo en la lucha por las condiciones de vida. Es hora de manifestarse abiertamente contra el particularismo y los amantes del terruño, que de buena gana nos lanzarían a la reyerta contra sus vecinos por la defensa de los intereses de sus amos.

15 noviembre 2017

viernes, 6 de noviembre de 2015

No podemos estar a favor de la OTAN, una organización terrorista


eldiario.es
03/11/2015

No se puede ser de izquierdas ni humanista, ni pacifista y defender a la OTAN y sus matarifes culpables de 16 millones de muertos y de todas las guerras imperialistas después de la II Guerra Mundial. Comprometerse con la paz y renglón seguido afirmar que respetaremos los acuerdos hechos por Franco y las distintas castas con el imperialismo militarista norteamericano hasta la última coma es una ofensa al sentido común, al sentido ético más elemental y desde luego una bofetada para Andalucía, su soberanía y su pueblo. Y esto lo hemos tenido que escuchar en estos días, precisamente de la boca de un dirigente de un partido que nació para cambiar el Estado español. No podemos estar a favor de la OTAN, una organización terrorista.

Andalucía qué tiene que ver en cómo se exporta el crimen, la guerra y el genocidio desde Morón y Rota a África y Asia ya que los señores imperialistas no les importa ni la vida ni los derechos humanos de nadie, ni respetan otra cosa que no sea los intereses de las grandes multinacionales del petróleo y los del complejo militar industrial de Estados Unidos.

En el Estado español estamos viviendo en estos días unos descomunales ejercicios que congregan en España a 20.000 militares y cuyos lugares claves están en Andalucía. Se trata de las maniobras Trident Juncture 2015 (TJ15) que la OTAN desplegará hasta el 6 de noviembre próximos, que comportan además una gran complejidad. Hay escenarios que la OTAN se plantea, modernizando su acción bélica, disfrazando siempre su acción de intereses humanistas para llevar la paz. Así en las operaciones que están desarrollando se incluye: crisis derivadas de hambrunas, sequías y conflictos armados internos; inestabilidad social y disturbios; migraciones de población civil; uso de armas químicas y biológicas; y un largo rosario de adversidades más, que sin ninguna duda son las nuevas guerras que ya estamos viviendo y que vamos a vivir.

Somos el patio trasero del Imperio de EEUU. No solamente nos usan como lugar para sus maniobras criminales, también sufrimos el desprecio de su Ejército que cada vez más genera más problemas sociales en el entorno de las bases, como en este caso la base de Morón. La plantilla de trabajadores ha tenido 240 despidos desde 2010, saltándose cualquier acuerdo de los que el Gobierno firmara con EEUU. Un acuerdo que debiera ser derogado y una alianza militar que se debiera rescindir desde hoy mismo. Tratan a los trabajadores y las trabajadoras de Andalucía como mercancía, no les importa ni sus familias ni sus sueños.

Tenemos que soportar aviones llevando bombas criminales sobre nuestras cabezas para bombardear pueblos de otra parte del mundo, también tenemos que soportar la humillación a nuestra soberanía que supone a transformación de esta base militar de uso conjunto, en sede permanente para las fuerzas estadounidenses de intervención en África, gracias a una nueva enmienda al Convenio de Cooperación para la Defensa firmado entre España y Estados Unido. Una ampliación para genera más control y muerte en el Planeta.

Lo que es perjudicial aún más si cabe, es tener que soportar el gasto militar que vaya en aumento mientras Andalucía se vuelve imparable en pobreza y paro. La realidad de nuestra Andalucía es la siguiente:

• Andalucía registra en la actualidad una tasa de paro del 33,62% (dato de julio 2015) y, en lo que se refiere al desempleo juvenil, alcanza el 57,1% según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).
• En el tajo han fallecido un total de 94 trabajadores durante 2014 y 33 trabajadores hasta mayo de 2015.
• Las cifras de precariedad laboral hacen que la tasa de temporalidad ascienda al 34,94%, récord absoluto en Europa mientras que en la actualidad se firman igual número de contratos indefinidos que eventuales por lo que la situación laboral de la mayoría de los trabajadores (mujeres y jóvenes especialmente) sigue empeorando.
• Sigue disminuyendo el número de trabajadores cubiertos por la negociación colectiva.
• El incumplimiento de los convenios colectivos es generalizado.
• Campañas como la de la fresa siguen siendo un puntal de explotación y de abusos, etc.

Y ante todo esto seguimos gastando dinero en armas y destrucción…

Andalucía es tierra de paz. Desde Blas Infante, a nuestro cantor del pueblo, Carlos Cano, nuestro pueblo ha gritado por la paz siempre. Somos gentes de bien, honradas, trabajadores y trabajadoras, que no podemos tolerar que la semilla de nuestra dignidad, aquella que sembrara Diamantino García Acosta y tantos otros jornaleros, se diluya en el pensamiento vacío de un partido que sin nada nuevo, no tiene ningún problema en aceptar los pensamientos de los poderosos, de los de arriba. Tan cómplice es que calla como el que adula al poder. No nos debemos dejar arrastrar al final de la historia. La guerra no se justifica nunca.

Las bases militares de Morón y Rota forman parte de la organización más terrorista y criminal que ha parido la historia de la humanidad, como es la OTAN.

Demasiada cobardía política que no se puede justificar en nombres, ni de razones de estado, ni por razones electorales.

Decirle sí a las bases militares ampliadas recientemente, con silencio cómplice de todos, de Rota y de Morón, es darle un aplauso al fariseismo del imperialismo capitalista y sus enormes salvajadas y toda la sangre inocente vertida a los pies del mercado y de su dios el dinero.

No cabe justificación de lo que es a todas luces injustificable, Vietnam, Iraq, Siria, Libia, Afganistán... Ni Rota ni Morón ni la OTAN, ni más bendición del capitalismo y su aparato de violencia más sofisticada y cruel. La Paz desde la paz y la igualdad, ésa es nuestra lucha, sin violencia, pero sin descanso.

No aceptamos ni una coma ni un punto sobre un acuerdo con el brazo armado de las multinacionales ni el ejército que defiende la estructura de los poderosos. Sencillamente no se puede aceptar seguir manteniendo un acuerdo con la violencia del sistema capitalista. Hay que romper el acuerdo ya con la OTAN.

JUAN MANUEL SÁNCHEZ GORDILLO
Portavoz de la CUT y alcalde de Marinaleda

viernes, 1 de mayo de 2015

El otro Pablo Iglesias


Por Rodolfo Alonso *

La Historia, generalmente trágica, no siempre se repite como farsa. A mí, al menos, me tocó descubrirla (en ciertos, pocos, momentos deslumbrantes) como metáfora.

Me conmovió por ejemplo, y me conmueve aún, que los mismos Pirineos fronterizos que un año antes, en 1939, don Antonio Machado cruzaba hacia Francia acongojado, dejando atrás al franquismo injustamente victorioso (junto a su anciana madre, pero ambos mezclados, hechos uno, con los dignísimos milicianos que habían defendido hasta el final la República española), se vieran al año siguiente, 1940, encarados en el sentido inverso nada menos que por Walter Benjamin, refugiado en París huyendo de los nazis alemanes y entonces, a su vez, intentando volver a librarse de esos mismos nazis que ya estaban ocupando Francia.

Como si no fuera completa la metáfora, Machado iba a morir pronto a pocos pasos, exiliado en el pueblecito de Collioure, y Benjamin no dudaría en empuñar contra sí mismo su pequeña pistola, en Port Bou, desesperado al no atinar con su intento de fuga hacia España.

En los últimos tiempos, sobre la misma Península Ibérica, otra metáfora histórica se me impone con fuerza. Porque el joven dirigente Pablo Iglesias (1978) que junto con sus compañeros de Podemos lograron incluir y encauzar una sanamente arrolladora fuerza política, enfrentada no sólo al derechista Partido Popular sino, incluso, a la alianza contra natura que, bajo el ominoso paraguas de la deletérea plaga neoliberal, había confundido y enredado con aquel al Partido Socialista Obrero Español.

Ese mismo legendario PSOE, fundado clandestinamente el 2 de mayo de 1879 por otro Pablo Iglesias (1850-1925), un joven tipógrafo gallego, en la taberna madrileña Labra. No sólo el más antiguo partido de España sino, también, el que había nacido capaz de sostener ideas marxistas al mismo tiempo que libertades profundamente democráticas.

Es decir, un joven Pablo Iglesias recompone y encabeza hoy, bajo otro (y muy similar) emblema, los mismos ideales que inspiraron no menos vehementemente a otro Pablo Iglesias, un auténtico líder obrero convincente y honesto. No sólo el mismo nombre, entonces, sino en la práctica similares ideales, similares objetivos y similares diagnósticos político-sociales.

Esa deslumbradora intensidad de las metáforas históricas fue resaltada a comienzos del siglo pasado por la fotografía, mediante la genialidad de Robert Capa y precisamente en medio de la legendaria Guerra Civil Española, cuyas imágenes indelebles y heroicas recorrieron el mundo al mismo tiempo que la histórica consigna antifascista del Madrid duramente asediado: «¡No pasarán!».

Desde muy joven perduró en mí el impacto de una vieja foto donde hablaba al pueblo en un mitin político un canoso Pablo Iglesias, aquel tipógrafo que fundó el PSOE pero también la UGT, la central obrera socialista, y cuya imagen de anciano sabio y confiable, en el aire de Unamuno, transmitía una indeleble dignidad.

Y la contundente evidencia de esa foto se me reiteró, no menos encendida cuando, releyendo una antigua edición que reúne textos dispersos de Machado (Los complementarios), reencontré aquella nota suya: «Lo que yo recuerdo de Pablo Iglesias», legítima e imborrable reminiscencia también infantil, publicada en el diario La Vanguardia de Barcelona, en plena guerra civil, el 16 de agosto de 1938.

Dice allí Machado: «Recuerdo haberle oído hablar entonces —hacia 1889— en Madrid, probablemente un domingo (¿un 1º de Mayo?), acaso en los jardines del Buen Retiro. (...) De lo único que puedo responder es de la emoción que en mi alma iban despertando las palabras encendidas de Pablo Iglesias. Al escucharle, hacía yo la única honda reflexión que sobre la oratoria puede hacer un niño: 'Parece que es verdad lo que ese hombre dice'».

Para agregar más adelante: «Yo lo oí por segunda y última vez la tarde en que pedíamos amnistía para los ilustres encarcelados de Cartagena. Llegados al monumento a Castelar, donde la manifestación debía disolverse, encaramado en el alto pedestal vimos aparecer a Pablo Iglesias, que nos dirigía la palabra. Las multitudes aplaudíamos. La voz del orador, algo parda y enronquecida, con aliento difícil de fuelle viejo, era todavía —para mí, al menos— la voz del compañero Iglesias, porque en ella aún vibraba aquel su acento inconfundible de humanidad auténtica».

Para concluir, magníficamente: «En cuanto a la voz de Pablo Iglesias, del compañero Iglesias, o, si queréis, del abuelo, yo prefiero escucharla en mi recuerdo o, mejor todavía, en la voz de otros hombres no menos auténticos, no menos verdaderos, que aún nos hablan al corazón y a la inteligencia».

¿Cómo no emocionarse entonces de que el nombre del actual dirigente de Podemos, ese hijo de aquellos espontáneos «indignados» que es el joven Pablo Iglesias, de ese mismo Podemos que viene a recuperar las viejas banderas traicionadas que flameaba en su nacimiento el PSOE, sea justamente el mismo que el de aquel otro joven, otro Pablo Iglesias, el obrero que hace más de 135 años, lleno de sana indignación y justos ideales encabezara con otros 25 compañeros el nacimiento de ese mismo PSOE?

¿Puede dejar de considerarse, algo así, como otra cosa que no sea un acto de justicia poética?



* Poeta, traductor, ensayista.

lunes, 9 de febrero de 2015

Ser de izquierdas


Por JUAN CARLOS MONEDERO

La izquierda apuesta por el cambio social siempre que amplíe el número de beneficiarios de la vida en común. Cada vez que solvente una situación de subalternidad. De izquierdas, así, serían Aspasia, la maestra de Pericles, Espartaco, el Jesucristo del Sermón de la Montaña, Thomas Müntzer y sus campesinos levantados contra los príncipes, Manuelita Sáez y Túpac Katari frente a la conquista española, Robespierre y Olympe de Gouges, los negros insurrectos de Haití y Toussaint de Louverturem, los communards de Paris, Rosa Luxemburg, Lenin y Trotsky, Sandino, los revolucionarios del octubre del 34 o los luchadores contra Franco. Era más fácil ser de izquierdas en el pasado. Miramos la historia con grandes trazos y eso facilita las categorías.

¿Era de izquierdas Stalin? ¿Felipe González, asesor del hombre más rico del mundo? ¿Un sindicalista imputado por uso indebido de fondos públicos? ¿Es de izquierdas alguien que le impide a las generaciones futuras disfrutar de un medio ambiente sano? ¿Y quién lucha contra la explotación laboral o el imperialismo pero usa la prostitución o desprecia a los inmigrantes? ¿Lo es quien en nombre de la inclusión ejerce la violencia, articula organizaciones autoritarias o usa a las personas como piezas de sus objetivos liberadores? ¿Y quien olvida que una de cada dos personas en ese mundo de emancipación es mujer?

La izquierda es un aire de familia. Es más fácil que sea de izquierdas un programa político que un partido. Una evocación que una persona. La realidad siempre es mestizada y estamos llenos de contradicciones. Por eso hace fortuna decir «arriba o abajo», como si los subalternos tuvieran cualidades morales superiores sólo por estar sometidos.

Ser de izquierdas exige no ser egoísta. No hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan. Tener empatía incluso con los que no han nacido y con otras especies. Y coraje para frenar a abusadores. Buscar un equilibrio entre la libertad individual y la responsabilidad con el colectivo. Dejar que cada persona sea libre para tomar sus decisiones, enseñar a que cada cual sea consecuente con sus actos y responsable de los mismos. Y convertir todas estas intenciones en realidades sociales. No es extraño que haya tanta gente de derechas.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El documento económico de Podemos deja fuera varias de sus medidas estrella

A estos 'rojillos', de la «generación más preparada»,
los veo cada vez desteñidos...


Podemos ha hecho público este viernes el documento económico que servirá como base para elaborar el programa con el que concurrirán a las próximas citas electorales. El texto, titulado Un proyecto económico para la gente, y elaborado por los economistas Juan Torres López y Vicenç Navarro, implica un cierto giro a la derecha de la formación de Pablo Iglesias, que lo acercaría ideológicamente más al centro.

De este modo, medidas defendidas por Podemos desde su fundación, como la intención de declarar ilegítima e impagar parte de la deuda, desaparecen en el documento presentado este viernes. También la nacionalización de sectores estratégicos de la economía, política defendida por Pablo Iglesias —que ha llegado a hablar incluso de «confiscación» en casos extremos— e incluida en el programa con el que concurrieron a las europeas, desaparece. Lo mismo ocurre con la jubilación, que ha pasado de los 60 a los 65 años. Tampoco se habla de Renta Básica Universal, que pasa a ser una «renta mínima garantizada», en el contexto de personas en exclusión social.

En el diagnóstico que detallan en el texto, los economistas abogan por «actuar con realismo sin renunciar a los sueños». Aún así, no serán suficientes cuatro años para aplicar las medidas incluidas en él: «Partimos de la base de que las medidas concretas de gobierno que proponemos deben incluirse en un horizonte más amplio que el de una legislatura», adelantan. Además, detallan que por delante quedan «costes y sacrificios» como consecuencia de «las políticas que se han venido realizando en los últimos años o de decisiones anteriores», tales como la entrada en el euro o la aceptación del Tratado de Maastricht.

Por eso, inciden, el documento trata de proporcionar «propuestas para el corto plazo de un modo bastante pragmático». «Proponemos hacer lo que creemos que realmente se puede hacer y no lo que nos gustaría poder llevar a cabo si las condiciones de partida y entorno fuesen otras», explican. Al mismo tiempo, aseguran, no pueden «dejar de mirar hacia el futuro ni renunciar a nuestras aspiraciones de más largo alcance porque de ellas nace la esperanza que puede dar fuerza y sentido a nuestras acciones más pragmáticas del presente».

A por el «pleno empleo»

Entre algunas de las medidas concretas que proponen Navarro y Torres López destacan la creación de una banca pública y «bancos ciudadanos de interés público», la derogación de la reforma laboral, la jornada de 35 horas, la «aplicación de una tasa sobre las operaciones de compra y venta en el mercado bursátil progresiva» o la «flexibilización del pacto de estabilidad». También abogan por consagrar en la Constitución el crédito y la financiación a la economía «como un servicio público esencial», o exigir que se garanticen los derechos sociales y laborales «como condición de aceptación y permanencia en la Unión Europea».

En el plano laboral, Podemos se marca el objetivo del «pleno empleo», y lo hará «aumentando la actividad y el gasto de las familias (consumo), de las empresas (inversión), del sector público o del exterior en nuestra economía (exportaciones)». El texto habla también, aunque no da detalles, de la necesidad de incrementar el salario mínimo y establecer máximos en la diferencia entre los salarios más elevados y el medio en las empresas. Del mismo modo, se incide en la lucha contra el fraude fiscal, con propuestas como la creación de una oficina nacional antifraude independiente del poder político y el aumento de medios materiales y humanos en materia penal y procesal.

La lucha contra la pobreza es otra prioridad. «Debería articularse un gran Pacto estatal contra la pobreza y la exclusión social orientado a garantizar el ejercicio de los derechos humanos de contenidos económicos básicos», explican. Para ello, proponen la puesta en marcha de «planes de urgencia destinados a proporcionar ingresos mínimos de subsistencia a familias y personas en exclusión o en riesgo de estarlo». También la protección de la infancia tiene un papel clave, mediante «prestaciones universales por criatura y otras medidas preventivas de la pobreza infantil, como la gratuidad de los servicios de comedores escolares».

Eduardo Muriel y Antonio Maestre

... y cada vez se parecen más a otros que yo sé.

Podemos, de antisistema de extrema izquierda a transversal y de centro

 

Por ARSENIO ESCOLAR
20 de octubre de 2014

En los cuarteles generales de los partidos tradicionales (PP, PSOE, IU, incluso UPyD o ERC), probablemente hoy lunes están aún más intranquilos con Podemos que el viernes pasado. En vísperas de la asamblea constituyente de la formación que lidera Pablo Iglesias, celebrada este fin de semana pasado, se albergaba alguna esperanza de que el modelo asambleario de organización le hiciera si no saltar por los aires sí al menos abrir fuertes fracturas internas que le mermaran mucho en su recorrido futuro. No ha sido así, al menos por ahora; habrá que ver si en las próximas semanas se desencadenan algunas disensiones en los círculos tras imponer el equipo fundador de Podemos una forma de organización más vertical que horizontal (parecida a la que critican en otros partidos) y matizar algunas de sus propuestas más radicales.

Ya no se habla, por ejemplo, de no pagar la deuda pública, sino de una reestructuración ordenada para «recuperar un nivel de endeudamiento y una senda de sostenibilidad de la misma que posibilite la recuperación de los niveles de bienestar de la población». El entrecomillado lo firmaría cualquier socialdemócrata. Ya no estamos ante una organización casi antisistema de extrema izquierda (véanse las propuestas aprobadas ayer [19 de octubre]) sino ante una formación que mantiene, es cierto, su discurso anticasta y de sublimación de la indignación ciudadana, pero que se dice trasversal y que, en palabras de Iglesias, aspira a ocupar «la centralidad del tablero». ¡Vuelve la mística del centro, ese centro en el que, según sociólogos y politólogos —los fundadores de Podemos lo son—, siempre se han ganado las elecciones en España!

Con estos nuevos planteamientos, lo que Podemos probablemente busca es asustar menos a una parte de esa enorme masa de electores indignada con los partidos tradicionales, pero temerosa de un cambio demasiado brusco, de una revolución.
Los que quizás sí se están asustando son sus partidos competidores, y al fin y al cabo todos lo son si realmente Podemos logra calar entre los ciudadanos como transversal. Ven que la formación de Pablo Iglesias no se conforma ni con el 8% de votos que tuvo en las europeas de mayo pasado ni con el 15%-18% que ahora le dan algunas encuestas; que quiere realmente «tomar el cielo por asalto» y que está convencida de que puede hacerlo.

20minutos

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Qué es la izquierda?


Por PABLO IGLESIAS

Difícil dar una sola respuesta cuando se cuenta con una tradición tan amplia, diversa y turbulenta. El concepto es una herramienta moderna que remite a quienes se posicionaban en el ala izquierda de la Asamblea Constituyente de Francia en 1789. Es la variable dependiente que aparece en un periodo de la historia; y la variable independiente que viene de antes y pervive después es la democracia. La izquierda es el vehículo que han conducido quienes buscaban cambios políticos apostando por mayor democratización, pero los vehículos se renuevan para poder seguir conduciendo, defendiendo la democracia.

A quien se debe lealtad histórica no es a la izquierda, sino a la democracia, pues la base material de cada tiempo histórico es determinada y determina la manera en que los seres humanos construyen sus relaciones, relaciones propias a la potentia del ser que despliega esa fuerza liberadora del trabajo vivo contra la explotación. Ser materialistas está en las antípodas de una creencia esencialista que momifica la construcción de una verdad amparándose en su transcendencia, incluso cuando esta se quiere revestir con carácter científico.

El estado de las cosas, el ser y estar en la vida, la pugna que describen los tumultos entre el populus y los grandes de Maquiavelo, la multitud de Spinoza o la lucha de clases de Marx, son distintos pasajes de un mismo hilo siempre por tejer: no hay teleología histórica, sólo conflicto material que cambia, muta y se transforma.

La izquierda puede adoptar otro nombre, los símbolos cambian, pero la democracia siempre dependerá del conflicto entre el partido/la parte de los ricos que niegan la existencia de distintas partes en la sociedad y el desorden de su dominio que el deseo popular logra implantar para configurar otro orden. La izquierda ha sido durante mucho tiempo lo que Spinoza entendía como la base del derecho: la fuerza. La pregunta que debemos hacernos hoy es si la izquierda sigue ofreciendo esa fuerza que determina el derecho de los nadie para dejar de ser nadie y serlo todo.

Dossier: «¿Hacia dónde se dirige la izquierda?»
FILOSOFÍA HOY, nº 30.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Podemos en París


En el dominó europeo la hipótesis de una reacción en cadena está servida: si Syriza gana en febrero y Podemos se instala en Madrid, Francia estallará.


Jorge Lago, uno de los fontaneros de Pablo Iglesias, ha pasado por París. Su visita ha confirmado la fascinación que el fenómeno Podemos inspira en la gauche francesa. Lago ha sido entrevistado por algunos de los principales medios de comunicación alternativos franceses, como Mediapart (100.000 abonados y una redacción de 50 miembros, que ya es una fuente y referencia ineludible para los medios convencionales) o Arret sur images, el espacio de reflexión mediática con 25.000 abonados que dirige Daniel Schneidermann. Lago, que hace 13 años vivió un año en Marsella y habla bien francés, se defendió muy bien. Aquellos «chicos listos» que entrevistamos en Berlín el pasado mayo en vísperas de las europeas (consultar la página en PDF), se han convertido en un factor de primer orden de la política española, hasta el punto de que la hipótesis de un gobierno suyo en España, con alcaldías importantes en su órbita, en Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades, ya no es ninguna tontería.

En Podemos hay gente con la cabeza bien amueblada, como lo demuestra el hecho de que han sido capaces de superar el paradigma de lo que queda de la izquierda antifranquista, cuyo principal mensaje es recibido por el 90% de la sociedad española con toda claridad: «no me votes». Podemos tiene por objetivo la toma del poder por la vía institucional. Ha entendido que el adversario no es la «derecha», sino algo mucho más amplio y superior: una oligarquía cuya línea y programa perjudica al 90% de la sociedad. Por eso, su táctica es la misma que la del plebiscito chileno de 1988, inmortalizada en la película No de Pablo Larraín.

América Latina ha inspirado. Allí diferentes movimientos y caudillos consiguieron llegar al poder apelando a esa aplastante mayoría popular perjudicada. Les llaman «populistas», pero, primero, la etiqueta no desagrada a los cerebros de Podemos (han leído a Ernesto Laclau, La razón populista, 2005), porque parten del sentido común y no del catecismo radical, y, segundo, constatan que tras muchas décadas de derrotas esos movimientos y caudillos, con todos sus defectos e insuficiencias, han realizado verdaderas transformaciones. ¿Dónde está hoy el consenso de Washington en América Latina?

La diferencia del mundo de hoy con el de los años sesenta es que ahora un mero programa socialdemócrata, con ampliación del estado social, una política fiscal orientada hacia la nivelación y nacionalización de la banca y servicios básicos, es visto como «izquierda radical», explica Lago. Tiene razón: Oskar Lafontaine, el dirigente de la «izquierda radical» alemana y la mayor figura de ese espectro en Europa, es un simple socialdemócrata. En América Latina el mero hecho de ocuparse presupuestariamente de la mayoría excluida de la población, ha convertido a gente como Chávez, Morales o Correa (un cristiano social) en casi revolucionarios.

La estrategia de Podemos fascina a la gauche francesa, precisamente porque incide de pleno en su debate. El Partido Comunista francés, una fuerza que contiene grandes ventajas (organización, compromiso estructurado, experiencia administrativa en las instituciones) pero que al mismo tiempo huele a naftalina, se mantiene en la concepción clásica de «frente de la izquierda» y se empeña en trabajar con lo que hay de recuperable, dicen, en el gobernante Partido Socialista francés. Simplificando un poco: mantenida a lo largo de una generación (los 30 años que nos separan desde el giro neoliberal de la izquierda con Mitterrand en 1983), esa estrategia ha fundido los plomos de la sociedad. Apenas hay diferencia fundamental entre izquierda oficial y derecha eterna. El electorado de izquierda se queda en casa e incluso se deja tentar por los reflejos antisistema del ultra Frente Nacional. Por eso, Jean-Luc Mélenchon (4 millones de votos en 2012, un millón en 2014) propone algo completamente diferente: convocar al pueblo a un proceso constituyente que reformule el interés general, una VI República, una nueva Revolución Francesa contra el orden oligárquico tan parecido en su divisoria de intereses al absolutismo aristocrático que quebró en este país en 1789 lanzando impulsos libertarios universales aún hoy vigentes: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

Gracias a De Gaulle y a su fuerte tradición nacional, la Francia ocupada, dividida y humillada de la Segunda Guerra Mundial logró volver a ser la principal potencia europea en los «treinta gloriosos». En plena Guerra Fría, cuando el continente era un protectorado de Washington, Francia ejerció una cierta autonomía mundial. A través de su prensa el mundo cobraba acentos bien diferentes a los habituales en Londres o Nueva York. La nación continuó aportando grandes pensadores socialmente comprometidos bien después de Sartre, Camus o Braudel. Mientras el desierto involucionista se extendía por doquier, en Francia aún estaban los Lacan, Barthes, Levi-Strauss, Foucault, Derrida y otros. En 1983 Mitterrand cambió un programa de transformación nacional por un esquema europeo de desarrollo neoliberal.

Hoy la política exterior francesa es un vasallo más del Imperio (el regreso a la OTAN ni siquiera ocasionó debate), la prensa está, como en todas partes, controlada por cuatro o cinco grupos oligárquicos (Lagardere, Bouygues, Bertelsmann, LVMH…) y en lugar de los intelectuales que estimulaban la conciencia nacional hay una lamentable legión de comunicadores y charlatanes mediáticos a lo Bernard-Henry Levy o Bernard Couchner.

La relativa potencia (política, cultural, intelectual y creativa en general) mantenida hasta los ochenta, coincidió con el giro de Mitterrand (1983) cambiando un proyecto de transformación nacional por una integración europea en clave neoliberal. Todo eso convierte en particularmente angustioso el actual declive en Francia porque el punto de partida era más alto que en la mayoría de las naciones europeas. Ninguna nación Europa sufre la sensación de haber perdido tanto en la mundialización neoliberal como Francia. Y aún tiene mucho que perder.

La evolución del gran rival/socio alemán ha sido la inversa: privada de una tradición nacional universalista, Alemania gobierna su propio declive surfeando la mundialización. Su política europea es una extensión de su política nacional empresarial. El proyecto nacional alemán, si se puede hablar de algo así, lo que une a Merkel con Habermas y Cohn Bendit, es realizar una Gran Europa federal que disuelva la ciudadanía. Berlín quiere un más Europa que, bien pese a Habermas, solo pude realizarse en la clave de la Marktkonforme Demokratie (democracia acorde con el mercado) de la Señora Merkel y sus socios de Bruselas. Mientras en París no hay proyecto europeo alternativo, pero por lo menos la población sabe lo que no quiere y en 2005 votó contra la constitución europea… La sensación es que cuanto más Europa en clave neoliberal haya, más Alemania y menos Francia habrá en el continente; más Austeridad, Desigualdad, Autoridad, y menos Libertad, Igualdad, Fraternidad. Esa sensación introduce en París un particular componente nacional sin el cual el avance del Frente Nacional no se entiende.

La de Francia es una angustia nacional de 30 años. Una angustia transversal que se aprecia en movimientos sociales no identificados, como el de los bonnets rouges de Bretaña —una especie de jacquerie moderna— e incluso en iniciativas conservadoras en la línea del Tea Party como la Manif pour tous. El desafío de la gauche es recoger, articular, esa angustia nacional e insertarla en la serie histórica francesa; 1789, 1830, 1848, 1871, 1944 (programa del Consejo Nacional de la Resistencia), 1968, etc. Lo que en Alemania (país de revoluciones fallidas) es completamente imposible, la tradición social francesa lo hace pensable. Mientras no se demuestre lo contrario, este sigue siendo un país socialmente eruptivo ha dicho hace poco Nicolás Sarkozy.

Podemos, que evidentemente, actúa sobre la particular ruina institucional española resultado del ladrillo, la corrupción y el general desencanto hacia la narrativa oficial sobre lo ocurrido desde 1978, está realizando aquello sobre lo que parte de la gauche reflexiona. Precisamente por eso, Podemos fascina en París. Veremos a donde lleva.

Dicho esto, regresemos al espacio-tiempo concreto: Europa 2015-2017. Una victoria, o un avance significativo de Podemos en Madrid, unida a la posible victoria de Syriza en Grecia el próximo febrero, más lo que pueda pasar en Portugal, todo eso, podría hacer estallar a Francia. En el dominó europeo la hipótesis de los contagios, de una reacción en cadena está servida: si Syriza gana en febrero y Podemos se instala en Madrid, Francia estallará. Sólo entonces, pasados los respectivos procesos constituyentes nacionales, se podría hablar de Europa en términos sociales y ciudadanos.


DIARIO DE PARÍS
9 noviembre 2014

domingo, 2 de noviembre de 2014

La casta contra PODEMOS, desde manipular sus videos hasta asimilarle a José Antonio Primo de Rivera


Viernes 31 de Octubre de 2014

El pasado verano, Ximo Puig, el líder de los socialistas valencianos, acusó a PODEMOS de emplear un lenguaje similar al de Benito Mussolini: «El discurso de la casta ya lo usaba el intelectual Caetano Mosca —dijo—, al que recurría en muchas ocasiones el dictador italiano». Meses después, varios dirigentes del PSOE empiezan a deslizar en conversaciones privadas otra acusación contra Pablo Iglesias: ahora le vinculan al discurso de José Antonio Primo de Rivera. Altos cargos socialistas aseguran que el líder de PODEMOS imita al jefe de Falange Española cuando explica que ellos no son «de izquierdas ni de derechas», que ellos «sólo distinguen el arriba y el abajo». Efectivamente, en uno de los discursos más difundidos de Primo de Rivera, éste afirmó:

«El movimiento de hoy, que no es de partido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo, la derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertiría se arrastren muchas cosas buenas».

Juzgue Vd. mismo. Video de PODEMOS: «El cielo no se toma por consenso, se toma por asalto».


Antena 3 manipula una entrevista a Pablo Iglesias

El canal de televisión español Antena 3 manipuló la entrevista del periodista Jordi Évole al líder del partido Podemos, Pablo Iglesias, para el programa Salvados, presentado por Évole y que emite la cadena La Sexta, del mismo grupo que Antena 3.

«Aunque seamos del mismo grupo, me parece un error que Antena 3 informe así de la entrevista a Pablo Iglesias», escribió en su cuenta en Twitter el periodista Jordi Évole, indignado por la manipulación realizada por el canal.

Évole ha denunciado este jueves el tratamiento que los informativos de Antena 3 dieron a la entrevista que le hizo al eurodiputado Pablo Iglesias para la última entrega de Salvados, informa El Correo.

El periodista catalán se refiere a un corte en el que Pablo Iglesias habla sobre la posibilidad de tener un programa de televisión al estilo del fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez.

El locutor de informativos de Antena 3 afirmaba que el líder de PODEMOS «se ponía ya en la piel de presidente y presumía con la idea de tener su propio programa en televisión, como lo tenía Hugo Chávez en Venezuela» y añade a continuación una respuesta de Iglesias en la que decía «eso sí que molaría [sería genial]».

En realidad, a la pregunta de Évole sobre si Iglesias desearía tener un programa del estilo del de Chávez en caso de convertirse en presidente del Gobierno de España, el eurodiputado respondió con un contundente «evidentemente, no».

Sin embargo, a una puntualización posterior de Évole, en la que reflexiona sobre la posibilidad de tener un programa «semanal o mensual» con el formato de El presidente responde, Iglesias contestó: «Es que eso molaría».

Añadió: «Dar la cara, un presidente que se junta cada mes con cinco periodistas cabrones como tú, en lugar del rollo de ahora, con dos preguntas de amigos o en pantalla de plasma», en referencia a una intervención que hizo por videoconferencia el actual presidente español, el conservador Mariano Rajoy.

jueves, 23 de octubre de 2014

Cuando la nueva política se parece a la vieja


Es importante vigilar a los que vienen. Para que no nos la den como nos la pegaron los que están. Espero que no estemos luchando para quitar a la casta y poner otra en su lugar. Introducción de Javier Gallego del programa de radio Carne Cruda de este miércoles, que se puede oír en directo y en podcast en carnecruda.es.

22/10/2014

Ha llegado el momento de la nueva política. Parece imparable. La Asamblea Constituyente de Podemos este fin de semana tuvo ese aire inequívoco de momento fundacional. De fecha histórica que recogerán los manuales escolares de las próximas décadas. Ahí empezó lo que sea que sustituirá a la Transición. Por primera vez las generaciones nacidas después de Franco son protagonistas políticos de su tiempo en primera y no solo en segunda persona.

Si el PSOE tuvo su Suresnes, la formación de Pablo Iglesias ha tenido su Vistalegre. Es muy simbólico que Podemos ocupase la plaza donde los socialistas tuvieron su último baño de masas con Zapatero. Es inevitable pensar que Podemos es el nuevo PSOE. Es inevitable, entonces, ponerse en guardia para intentar evitar que nos decepcionen como hicieron los ex socialistas. La responsabilidad es inmensa porque la oportunidad de cambiar las cosas es inédita.

Y el caso es que este primer congreso de Podemos que venía a fundar el futuro, tuvo algunos aromas inquietantes de pasado. No es fácil romper con las inercias aprendidas una y mil veces como esa disposición del espacio tan mitinera con los líderes siempre en primera fila siendo el centro de atención.

Es verdad que en ningún otro congreso tantos militantes tienen la oportunidad de subir al estrado a defender sus propuestas. Es verdad que los asistentes pudieron hacer sus preguntas a los distintos grupos gracias a modernas herramientas telemáticas, que sus dudas fueron contestadas y escucharon activa y críticamente las respuestas. Pero también es cierto que había una excesiva inclinación ante el líder y que el líder se dejó llevar por ella.

Los gestos son importantes. Nos delatan más que las palabras. Y algunos gestos acabaron traicionando a Pablo Iglesias. Otro modelo organizativo más horizontal y asambleario le disputaba la plaza. Un compañero en el estrado comentó que no necesitan un macho alfa que les guíe sino pensamiento colectivo. Pablo se sintió aludido y contestó que él no lo era pero lo hizo con autoridad de macho alfa. Obligó al auditorio a no aplaudirle para demostrarle a la casta que saben decir no. Nada más contradictorio: pedir rebeldía al auditorio al mismo tiempo que lo sometes a tus órdenes. También dijo que era un militante al servicio de Podemos pero que se quitaría de en medio si su modelo de partido no sale elegido.

No puedes ponerte a las órdenes y desobedecer a los militantes que te piden que seas su cabeza. Esas artimañas son propias de la casta que hay que eliminar.

Me decía Santiago Alba que el grupo promotor está en un túnel, sometido a demasiada presión, y que hay que abrir las ventanas para que les entre aire. Muchos queremos que entre aire fresco en esta covacha y precisamente por eso nos alarma cualquier olor a polilla. Por eso estas palabras no son un portazo sino una ventana abierta para que corra el viento. Las generaciones más jóvenes han dado el paso al frente para desplazar a las viejas, para sustituirlas, pero espero que no para suplantarlas. No para repetir ni su ademanes, ni sus modales, ni mucho menos sus conductas. No queremos un pequeño Nicolás, un impostor de 20 años que quiera parecerse tanto a sus mayores que se comporta como ellos. No queremos impostores ni imposturas.

Por eso es importante vigilar a los que vienen. Para que no nos la den como nos la pegaron los que están. Espero que no estemos luchando para quitar a la casta y poner otra en su lugar.

martes, 16 de septiembre de 2014

Pablo Iglesias: «La UE no puede apoyar a los neonazis del Gobierno de Ucrania»


15/09/2014

El europarlamentario Pablo Iglesias, líder de la formación progresista PODEMOS que con sólo seis meses de vida se sitúa ya en tercera posición en las encuestas electorales en España, señala en una entrevista concedida a Nóvosti que la Unión Europea no puede apoyar a los neonazis del Gobierno de Ucrania.

El líder del partido surgido de los movimientos de indignados contra las políticas de austeridad del Gobierno conservador español, denuncia también en la entrevista el doble rasero de Bruselas en la aplicación de sanciones económicas y aboga por una política exterior europea propia e independiente de los intereses de Estados Unidos y la OTAN.

«Hemos visto a dirigentes europeos muy importantes apoyar en Ucrania a neonazis y favorecer un desplazamiento de poder ilegal en Ucrania, que es una forma suave de hablar de un golpe de Estado», explica.

Un golpe que tiene, según su opinión, entre otras consecuencias «la ilegalización del Partido Comunista», una formación consolidada en Ucrania que se ha presentado a las elecciones en estos últimos años. «Y la entrada en el Gobierno de un partido abiertamente neonazi», añade.

Iglesias afirma que «no está entre los valores europeos favorecer desplazamientos ilegales de poder y favorecer al mismo tiempo que en un Gobierno de Europa haya neonazis». Cree que es además enormemente irresponsable por parte de la UE «renunciar a tener política exterior y asumir lo que dice la OTAN y si no que se lo digan a los agricultores españoles que están padeciendo las sanciones rusas».

El dirigente del partido que ha provocado un auténtico terremoto en la vida política española al reclamar una segunda transición, afirma que Europa debe trabajar para encontrar la paz en Ucrania, y denuncia que la «OTAN muestra una clara actitud desafiante e interesada en la continuación del conflicto».

Para Pablo Iglesias, el líder mejor valorado por los españoles, lo que debería hacer la UE «es poner por delante los intereses de sus ciudadanos y asumir que una confrontación bélica en Europa es una situación del todo rechazable y que hay que trabajar para evitarla y esforzarse en la búsqueda de la paz», aunque ello implique «decirle a la OTAN que los europeos no estamos interesados en que haya una guerra en nuestro territorio».

Iglesias admite que «la relación de vecindad con Rusia puede tener complejidades, pero no hay que trabajar en la línea de una escalada del conflicto, si no que hay que hacerlo con sentido común hacia la paz».

La Unión Europea «ya ha cometido demasiados errores que podemos pagar caro». Es el momento de la «responsabilidad y del europeísmo, de reivindicar la soberanía e independencia de Europa en su política exterior respecto a los EEUU que tienen intereses que en estos casos son contradictorios a los que tenemos los europeos».

Las sanciones contra Rusia son «apresuradas»

Le parecen «apresuradas» las sanciones contra Rusia. Iglesias denuncia la política de doble rasero de Bruselas que no sanciona a Israel, país que acaba de visitar. «La comunidad internacional, incluida UE, han llorado lágrimas de cocodrilo reconociendo que los palestinos tienen toda la razón, que la situación colonial es inaceptable, que el "apartheid" que viven los palestinos es inaceptable…»

Pero no ha aplicado sanción alguna, «que en este caso hubiera sido más que justo». Sin embargo, «los mismos que se niegan a aplicar medidas que compartiría toda la sociedad civil internacional» contra una «situación colonial injusta de asimetría que se prolonga a lo largo de las década» en Israel y Palestina, «les falta tiempo» en el caso de Ucrania para aplicar las sanciones.

Y los primeros que han pagado la consecuencia «son los agricultores europeos y, en particular, muchos españoles». Por ello apuesta por una política exterior europea «independiente, autónoma y respetuosa con los derechos humanos» que es lo que actualmente la UE no hace.

Embarcados en lo que parece el regreso de una nueva guerra fría entre EEUU, con la ayuda de Europa, por un lado; y Rusia, China y algunos países emergentes por otro, el europarlamentario español cree que «esta vuelta a lo lógica geopolítica rebela una escasa moralidad en las relaciones internacionales».

En última instancia, «los principales actores se mueven exclusivamente los intereses nacionales, más allá de consideraciones ideológicas o morales».

El también profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid estima que «acabar con la unilateralidad de EEUU permite imaginar escenarios de equilibrio en los que se pueda respirar mejor».

Todo lo que sea volver «a una dinámica de guerra fría, de amenazas permanentes sobre las poblaciones civiles o de conflagración bélica es una mala noticia». A los europeos «nos toca trabajar por la paz y ello implica respetar la democracia, los derechos humanos y la soberanía».

Y «por desgracia» no siempre la política de la UE ha sido así. «No se me olvida la vergonzosa intervención sobre Yugoslavia que Europa apoyó con el concurso de Alemania, de los verdes. Creo que eso no es trabajar en la buena dirección».

La izquierda europea ha conseguido 52 diputados en el Parlamento Europeo de los 751 que componen la asamblea. Aun con todo, Iglesias estima que la izquierda se encuentra en una situación muy especial en Bruselas ya que «podemos empujar las contradicciones en nuestros adversarios».

Y recuerda la decisión del nuevo secretario general de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, que ordenó a sus eurodiputados que incumplieran el acuerdo con los conservadores y no apoyaran a Jean-Claude Juncker como nuevo presidente de la comisión europea.

Pablo Iglesias ve en el nuevo Ejecutivo europeo «más de lo mismo». Se dan situaciones paradójicas como que el nuevo comisario de Energía, el español Miguel Arias Cañete, tenga acciones en una petrolera. «Esto es una auténtica declaración de intenciones de la forma en que va a trabajar la comisión».

A Pablo Iglesias le preocupa más cumplir con las altas expectativas que confirman las últimas encuestas electorales en España que los feroces y continuos ataques que su formación PODEMOS y él mismo reciben de la derecha española.

«Tenemos que demostrar que vamos a estar a la altura. Hemos de ser humildes y prudentes y trabajar con otros actores para que en el momento que toque asumir responsabilidades de gobierno y de contribuir al cambio en nuestro país no defraudemos las expectativas y podamos trabajar por un país mejor».