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sábado, 5 de marzo de 2016

La democracia real y Pericles


Pericles fue un joven aristócrata que llegó a convertirse en el líder más indiscutible de la democracia. Tucídides, que desde niño lo escuchó desertar aquí en el Ágora y arriba en Las Rocas, dice de él que fue un hombre influyente por su prestigio y por su inteligencia, un hombre de amplias miras, incorruptible ante el dinero y el halago, y que, con su palabra, supo guiar al pueblo libremente oponiéndose incluso a sus pasiones.

El propio Tucídides, y, en cierto modo, Platón y Plutarco, llegaron a afirmar que la influencia de Pericles fue tan profunda que hizo de la democracia de aquellos años el gobierno de un gran ciudadano. Ciertamente, Pericles fue reelegido general año tras año desde el 443 a.C. hasta su temprana muerte, trece años después. Pero fue una elección libre y consciente, revalidada por el pueblo no sólo cada año, sino cada mes, como correspondía a la de todo general. Tampoco fue alcanzado por el ostracismo —el mecanismo purgatorio con que la democracia alejaba de sí a quienes concentraban sobre su persona demasiado poder—, y sí lo fueron, justa o injustamente, Temístocles, Cimón, el intachable Arístides.

Indiscutiblemente, los años de Pericles (443-429) —con la reducción tajante de las competencias del Areópago, la esmerada organización de la flota, la remuneración de los miembros de los tribunales de la Heliea, la portentosa reconstrucción de la Acrópolis y la transferencia definitiva del poder al pueblo— fueron el apogeo de la democracia ateniense. Recapitulemos. Con todas las posibles deficiencias, aquellos hombre crearon y pusieron en práctica una forma de gobierno que hizo posible la participación directa de todos los estratos sociales en la definición del bien común, la implicación individual y responsable en la toma de decisiones que afectan al conjunto, y la salvaguarda de la justicia y de la transparencia en la gestión de lo de todos a través del control colectivo permanente, del ejercicio no profesional de los cargos, y de la revocabilidad y la responsabilización de las personas a quienes se confía por un tiempo la defensa de lo público.

Consiguieron, por primera y única vez, un Estado no distanciado de la sociedad, sino identificado plenamente con ella. En el resto de las sociedades históricas —incluidas nuestras democracias actuales—, el Estado, distanciado, ha ejercido sobre ellas un poder coercitivo, al que los más influyentes consiguen en el fondo sustraerse por mecanismos diversos, y así, sin control efectivo del conjunto de la sociedad, prosperan en su relación con el Estado los grupos de presión y los conspiradores, y la fuerza económica se traduce en fuerza política, y no hay lugar para la isonomía ni la isegoría. La estrategia de la democracia ateniense para aspirar a la justicia fue, sin embargo, tratar de compensar la desigualdad económica con la igualdad política; en nuestras democracias, tristemente, la desigualdad económica se ha convertido en base de la fuerza política.

En aquellos años, los atenienses se dieron a sí mismos la oportunidad insólita —constantemente escamoteada al género humano— de realizarse plenamente como «seres políticos», de conferir sentido a su vida a través de la contribución consciente y sustancial a un destino más justo para la sociedad. Tal vez pueda decirse, con cierta sensación opresiva, que aquellos hombres, en su digno propósito, vivieron demasiado para el Estado; pero cabría preguntarse si nosotros, en nuestra acomodada renuncia, no estaremos viviendo en exceso… para el sistema.

PEDRO OLALLA
Grecia en el aire
(2015)

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Tsipras está destinado a fracasar: los verdaderos vencedores en Grecia son los prestamistas


«Actuar es fácil, pensar es difícil y actuar según se piensa, terriblemente incómodo», decía Goethe. Del exministro de finanzas griego y colaborador habitual de SinPermiso, Yanis Varoufakis, pueden decirse muchas cosas. También que es un raro representante en nuestros días del tipo humano retratado por aquella máxima tan característicamente emblemática de los grandes valores de la Ilustración.

22/09/2015

Alexis Tsipras ha arrancado una victoria resonante de las fauces de la humillante rendición de julio ante la Troika de los prestamistas de Grecia. Desafiando a los partidos de la oposición, a las encuestas de opinión y a los críticos presentes en sus propias filas (entre ellos, quien esto escribe), se ciñó a un gobierno con una mayoría reducida, aunque manejable. La pregunta es si puede combinar seguir al frente del gobierno con estar en el poder.

Los mayores perdedores fueron los partidos menores que ocupan los extremos del debate que siguió al referéndum. La Unidad Popular fracasó de modo increíble a la hora de explotar la aflicción que sintió una mayoría de los votantes del «No» después del giro radical que dio Tsipras en favor de un acuerdo que recortaba aún más la soberanía nacional y que incrementaba los niveles ya despiadados de austeridad. Potami, partido que se ubica a modo de niña bonita reformista de la Troika, tampoco logró reunir el voto, más reducido, del «Sí». Con un victorioso Tsipras ahora firmemente al timón con el programa de la Troika, los partidos pro-Troika de última moda no tenían nada que ofrecer.

La gran ganadora es la Troika misma. A lo largo de los últimos cinco años, las proyectos de ley firmados por la Troika se aprobaron en el Parlamento con mayorías absolutamente exiguas, lo que dejó noches sin dormir a sus responsables. Hoy, los proyectos necesarios para apuntalar el tercer rescate pasarán con cómodas mayorías, pues Syriza está comprometida con ellos. Casi todos los diputados de la oposición (con excepción de los comunistas del KKE y los nazis de Amanecer Dorado) se encuentran también de acuerdo.

Por supuesto, para llegar a este punto, la democracia griega ha tenido que verse profundamente herida (1,6 millones de griegos que votaron en el referéndum de julio no se molestaron en acercarse a las urnas el domingo pasado), lo que no supone una gran pérdida para los burócratas de Bruselas, de Frankfurt y Washington D.C., para los que la democracia parece ser, en todo caso, un inconveniente.

Tsipras debe ahora poner en práctica una consolidación fiscal y un programa de reformas que estaba destinado a fracasar. Las pequeñas empresas sin liquidez, sin acceso a los mercados de capital, tienen ahora que pagar anticipadamente los impuestos del año que viene sobre la base de una proyección de sus beneficios para 2016. Los hogares tendrán que apoquinar escandalosos impuestos sobre la propiedad de los apartamentos sin ocupar y de las tiendas, que ni siquiera pueden vender. El aumento de la tasa del IVA hará que se dispare la evasión del IVA. Semana sí, semana no, la Troika irá exigiendo medidas políticas más recesivas muy antisociales: recortes de pensiones, prestaciones infantiles más reducidas, más ejecuciones de hipotecas.

El plan del primer ministro para capear este temporal se fundamenta en tres compromisos. En primer lugar, el acuerdo con la Troika es un asunto por cerrar, lo que deja lugar para nuevas negociaciones de importantes detalles; en segundo lugar, el alivio de la deuda llegará pronto; y tercero, se afrontará la cuestión de los oligarcas griegos. Los votantes apoyaron a Tsipras porque parecía el candidato que con más probabilidad podía realizar estas promesas. El problema es que su capacidad de llevarlas a cabo se ve gravemente circunscrita por el acuerdo que ya tiene firmado.

Su capacidad de negociación es desdeñable, dada la condición clara del acuerdo de que el gobierno griego debe «acordar con la Troika todas las acciones pertinentes para el logro de los objetivos del memorándum de entendimiento» (nótese la ausencia de todo compromiso de acuerdo por parte de la Troika con el gobierno griego).

Llegará el alivio de la deuda, pero no será terapéutico. El alivio de la deuda resulta importante, en el sentido de que permita menos austeridad (es decir, menos objetivos de superávit primario) para impulsar la demanda y agitar los instintos animales de los inversores. Pero ya hay acuerdo un sobre la severa austeridad (absurdos superávits primarios del 3,5% del PIB de 2018 en adelantes) que disuade a inversores sensatos.

La tercera promesa resulta clave para el éxito de Tsipras. Habiendo aceptado un nuevo préstamo de los de ampliar y fingir que limita la capacidad del gobierno de reducir la austeridad y cuidar de los más débiles, la razón de ser que sobrevive en una administración de izquierdas consiste en enfrentarse a los nocivos intereses creados. Sin embargo, la Troika es la mejor amiga de los oligarcas, y viceversa. Durante los primeros seis meses de 2015, cuando poníamos en tela de juicio el monopolio de la Troika sobre la facultad de dictar medidas políticas en Grecia, sus mayores partidarios dentro del país eran los medios informativos en manos de los oligarcas y sus agentes políticos. La misma gente y los mismos intereses que se han adherido hoy a Tsipras. ¿Puede volverse él contra ellos? Yo creo que sí lo quiere, pero la Troika ya ha inutilizado sus principales armas (obligándole, por ejemplo, a disolver la unidad de delitos económicos, la SDOE).

En 2014, el primer ministro conservador Antonis Samarás se encontró en un callejón sin salida similar, teniendo que aplicar un programa fallido de la Troika. Recurrió a similar lealtad a la Troika mientras hacía una labor de zapa y presentaba peticiones de laxitud, para que no ganara Syriza.

¿Tendrá más éxito Tsipras a la hora de fingir un compromiso con otro fracasado programa de la Troika? Las perspectivas no son luminosas, pero no deberíamos descartarlo. Su suerte depende de que su nuevo gobierno siga vinculado a las víctimas de su acuerdo con la Troika, aplique reformas de verdad para dar cierta confianza a las empresas de buena voluntad para que inviertan y utilice el recrudecimiento de la crisis para exigir concesiones reales a Bruselas. Sería una hazaña. Pero, al cabo la victoria, por dulce que sea, no es la cuestión. La cuestión estriba en marcar la diferencia.

Hablando de diferencias, los conservadores hicieron todo lo posible por proyectar una imagen más suave durante la campaña. Pero, ¡ay!, por desgracia para ellos la crisis de los refugiados obligó a su misantropía a salir a la luz. El contraste entre el recibimiento que se le brindó a millares de personas en semanas recientes y los campos que construyó el gobierno de Samarás explica por qué los progresistas decepcionados se inclinaron por volver a Syriza en los colegios electorales.

En raros momentos de inexplicable optimismo, me gusta imaginar que la gentileza hacia los desconocidos en apuros puede ser presagio de una renovada campaña del gobierno griego contra la distópica visión de Europa a ojos de la troika.

YANIS VAROUFAKIS*


  * Yanis Varoufakis, exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.

martes, 20 de mayo de 2014

Un hospital público de Atenas se niega a operar a un desempleado porque no tenía seguro


Un grupo de médicos denuncia al Gobierno de Samarás ante el Tribunal Penal Internacional

18/05/2014

Un hombre de 54 años, aquejado de una grave enfermedad coronaria, ingresó la semana pasada en el hospital Evangelismós de Atenas. Necesitaba ser operado. Lo bajaron al quirófano, lo sedaron e intubaron. También le afeitaron el pecho. Cuando el cirujano tenía el bisturí en la manó, entró corriendo el gerente. El enfermo, casado y con un hijo, era un desempleado sin cobertura sanitaria de ningún tipo. La operación costaba 15.000 euros y no podía pagarla. El gerente ordenó al equipo médico que lo reanimaran y le dieran el alta.

El doctor Tasos Vijas, de la clínica social Kinonikó Iatrio, conoció el caso el pasado martes y llamó a la prensa. Se armó tanto revuelo que al día siguiente el gerente de Evangelismós telefoneó al paciente. Ya podía operarse. Todo había sido un malentendido. El Ministerio de Sanidad explicó que el enfermo había acudido a operarse el día que no le tocaba. Sólo eso.

Vijas no se lo cree y ha denunciado al Gobierno. Asegura que actuó con premeditación, como muchas otras veces. «Tenemos cientos de casos», asegura. «Hemos ido a los tribunales, incluido el Penal Internacional de La Haya. Creo que los que tienen el poder y han impuesto las condiciones de la deuda han de ser juzgados por crímenes contra el pueblo griego».

Las Naciones Unidas han criticado con dureza al Gobierno conservador de Antonis Samarás por no atender las necesidades básicas de la población, y a los acreedores les ha pedido que rebajen la presión porque provoca la muerte de muchas personas. Grecia ha reducido un 25% el presupuesto de los hospitales y es el país de la Unión Europea anterior al 2004 que gasta menos en sanidad.

La mortalidad infantil, según The Lancet, ha subido un 43%, las depresiones severas se han multiplicado por 2,5, los casos de tuberculosis entre los drogodependientes se han doblado, los contagiados con el VIH se han multiplicado por diez y los suicidios han crecido un 45%.

Hay 800.000 personas, en una población de 11 millones de habitantes, que no tiene ningún tipo de seguro médico porque han agotado el paro y otras prestaciones. El doctor Vijas asegura que son el 30% y que muchos más no pueden asumir el copago de las visitas y de los medicamentos. «Hay diabéticos sin acceso a insulina que infartan —explica Tasos Vijas—, enfermos con la presión alta que no pueden medicarse y que también sufren infartos cerebrales».

La clínica social está en el barrio de Elenikó, última parada de la línea 2 del metro. Es un proyecto de 300 médicos voluntarios que, en dos años y medio, han hecho más de 26.000 visitas. Cubren todas las especialidades y ofrecen medicinas gratis que reciben de donaciones. Las visitas al psicólogo y al psiquiatra se han disparado después de que el Estado redujera un 55% el gasto en enfermedades mentales.

El doctor Vijas muestra la imagen de un tumor de pecho tan grande que ha eclosionado sobre la piel: «Siete meses anduvo esta mujer de hospital en hospital sin que la atendieran hasta que vino a nosotros. Hoy agoniza y cuando muera será un asesinato. Tenemos cientos de casos».

jueves, 13 de junio de 2013

Cierra el FMI la televisión pública griega



El gobierno griego decidió el cierre del grupo audiovisual público nacional para satisfacer las exigencias de austeridad presupuestaria impuestas a Grecia por el FMI. Todos los canales de la televisión estatal griega cesaron por lo tanto sus transmisiones en la medianoche del 11 de junio de 2013. La medida deja 2.950 personas sin empleo.

El grupo audiovisual público griego abruptamente cerrado por decisión gubernamental incluye 19 canales regionales de televisión, 4 canales nacionales —uno de ellos de alcance internacional—, 6 estaciones de radio, una revista de programas de televisión, varios sitios en internet y los archivos audiovisuales nacionales de Grecia.

Grecia se convierte así en el único país desarrollado que no dispone de un sistema público de comunicación y prensa audiovisual.

Se trata de un caso digno de estudio. Con mala administración y poco nivel de audiencia, los canales de la televisión pública griega desempeñaban, sin embargo, un papel político de primera importancia. Su cierre parece ser, por lo tanto, una forma de censura justificada con argumentos económicos.

Se afirma que el gobierno griego va a preparar una reestructuración del sistema audiovisual público y que reactivaría algunos canales, con una administración más eficaz, dentro de varios meses.

miércoles, 24 de abril de 2013

Crates: Cínico

Crates e Hiparquia en un fresco de Villa Farnesina.

Por MARCEL SCHWOB

Nació en Tebas, fue discípulo de Diógenes y además conoció a Alejandro. Su padre, Ascondas, era rico y le dejó doscientos talentos. Un día en que fue a ver una tragedia de Eurípides se sintió inspirado ante la aparición de Telefo, rey de Misia, vestido de harapos y con una cesta en la mano.

Se levantó en medio del teatro y en voz alta anunció que distribuiría los doscientos talentos de su herencia a quien los quisiera, y que en adelante le bastarían las ropas de Telefo. Los tebanos se echaron a reír y se agolparon frente a su casa. Sin embargo, Crates se reía más que ellos. Arrojó su dinero y sus muebles por las ventanas, tomó un manto de tela, unas alforjas y se fue. Llegó a Atenas y anduvo al azar por las calles, y a ratos descansaba apoyado en las murallas, entre los excrementos. Practicó todo lo que aconsejaba Diógenes. El tonel le pareció superfluo. Crates opinaba que el hombre no es un caracol ni un paguro. Se quedó completamente desnudo entre las basuras y recogía cortezas de pan, aceitunas podridas y espinas de pescado para llenar sus alforjas. Decía que sus alforjas eran una ciudad vasta y opulenta donde no había parásitos ni cortesanas, y que producía en cantidades suficientes, tomillo, ajo, higos y pan, que satisfacían a su rey. Así Crates llevaba su patria a cuestas, que lo alimentaba.

No se inmiscuía en los asuntos públicos, ni siquiera para burlarse, y tampoco le daba por insultar a los reyes.

Desaprobó la broma de Diógenes. Diógenes un día había gritado: «¡Hombres, acérquense!», y los que se habían acercado los golpeó con su bastón y les dijo: «Llamé a hombres, no a excrementos». Crates se mostró tierno con la gente. Nada lo preocupaba. Se había acostumbrado a las llagas. Lo único que lamentaba era no tener un cuerpo lo suficientemente flexible como para podérselas lamer, como hacen los perros. Deploraba también la necesidad de ingerir alimentos sólidos y beber agua. Pensaba que el hombre debía bastarse a sí mismo, sin ninguna ayuda exterior. Al menos no iba en busca de agua para lavarse. Si la mugre lo incomodaba, se contentaba con frotarse contra las murallas pues había observado que no de otro modo proceden los asnos. Poco hablaba de los dioses: no le importaban. Qué más le daba que hubiera o que no hubiera dioses si sabía que no podían hacerle nada. En todo caso, les reprochaba que hubieran hecho deliberadamente desdichado al hombre al ponerle la cara en dirección al cielo y privarlo de la facultad que poseen la mayor parte de los animales, que andan a cuatro patas. Ya que los dioses han decidido que para vivir hay que comer, pensaba Crates, tenían que poner la cara del hombre mirando al suelo, que es donde crecen las raíces: nadie podía subsistir de aire o de estrellas.

La vida no fue generosa con él. A fuerza de exponer sus ojos al polvo acre del Ática, contrajo legañas. Una enfermedad desconocida de la piel lo cubrió de tumores. Se rascó con sus uñas, que no cortaba nunca, y observó que sacaba un doble provecho, puesto que al mismo tiempo que las usaba sentía alivio. Sus largos cabellos llegaron a parecerse a un fieltro tupido, y se las arregló de modo que lo protegieran de la lluvia y el sol.

Cuando Alejandro fue a verlo, no le dirigió palabras mordaces sino que lo consideró uno más entre los espectadores, sin hacer ninguna diferencia entre el rey y la muchedumbre. Crates carecía de opinión sobre los poderosos. Le importaban tan poco como los dioses. Sólo los hombres lo preocupaban, y la forma de pasar la vida con la mayor sencillez posible. Las censuras de Diógenes le causaban risa, lo mismo que sus pretensiones de reformar las costumbres.

Crates se consideraba muy por encima de tan vulgares preocupaciones. Transformaba la máxima inscrita en el frontón del templo de Délfos, y decía: «Vive tú mismo». La idea de cualquier conocimiento le parecía absurda. Sólo estudiaba las relaciones de su cuerpo con lo que éste necesitaba, tratando de reducirlas al máximo. Diógenes mordía como los perros, pero Crates vivía como los perros.

Tuvo un discípulo llamado Metrocles. Era un rico joven de Maronea. Su hermana Hiparquia, bella y joven, se enamoró de Crates. Hay testimonios de que se sintió atraída por él y de que fue a buscarlo. Parece imposible, pero es cierto. No le repugnaba ni la suciedad del cínico, ni su absoluta pobreza, ni el horror de su vida pública. Crates le previno que vivía como los perros, por las calles, y que buscaba huesos en los montones de basura. Le advirtió que nada de su vida en común sería ocultado y que la poseería públicamente cuando tuviera ganas, como lo hacen los perros con las perras. A Hiparquia no le extrañó. Sus padres trataron de retenerla: ella amenazó con matarse. Entonces abandonó el pueblo de Maronea, desnuda, con los cabellos sueltos, cubierta sólo con un antiguo lienzo, y vivió con Crates, vestida como él. Se dice que tuvieron un hijo, Pasicles; pero no hay nada seguro al respecto.

Parece que esta Hiparquia fue buena y compasiva con los pobres. Acariciaba a los enfermos; lamía sin la menor repugnancia las heridas sangrantes de los que sufrían, convencida de que eran para ella lo que las ovejas son para las ovejas. Si hacía frío, Crates e Hiparquia se acurrucaban con los pobres y trataban de trasmitirles el calor de sus cuerpos. No sentían ninguna preferencia por los que se acercaban a ellos. Les bastaba con que fueran hombres.

Eso es todo lo que nos ha llegado de la mujer de Crates; no sabemos cuándo ni cómo murió. Su hermano Metrocles admiraba a Crates, y lo imitó. Pero no vivía tranquilo. Continuas flatulencias, que no podía retener, perturbaban su salud. Se desesperó y decidió morir. Crates se enteró de su desgracia y quiso consolarlo. Comió una buena porción de altramuces y se fue a ver a Metrocles. Le preguntó si era la vergüenza de su enfermedad lo que tanto lo afligía. Metrocles confesó que no podía soportar su desgracia. Entonces Crates, hinchado por los altramuces, soltó unos cuantos gases en presencia de su discípulo y le afirmó que la naturaleza sometía a todos los hombres al mismo mal. Luego le reprochó que hubiese sentido vergüenza de los demás y le propuso su propio ejemplo. Soltó después unos cuantos gases más, tomó a Metrocles de la mano y se lo llevó.

Ambos anduvieron mucho tiempo juntos por las calles de Atenas, sin duda con Hiparquia. Hablaban muy poco entre ellos. No tenían vergüenza de nada. Aún cuando revolvían en los mismos montones de basuras, los perros parecían respetarlos. Cabe pensar que si los hubiera acuciado el hambre, se habrían acometido unos a otros a dentelladas. Pero los biógrafos no refieren nada por el estilo. Sabemos que Crates murió viejo, que terminó por quedarse en un mismo sitio, recostado bajo el cobertizo de un almacén del Pireo donde los marineros guardaban fardos, que dejó de vagar en busca de algo que roer, que ya ni siquiera quiso extender el brazo y que un día lo encontraron consumido por el hambre.

FIN

domingo, 28 de octubre de 2012

El dilema económico de Atenas: ¿armas o programas sociales?


Con una tasa del 25% desempleo, Grecia es el décimo importador de armas más importante del mundo


Mientras Grecia aplica los recortes económicos que le exige la Troika en los sectores sociales, el presupuesto militar sigue salvándose de las grandes reducciones de fondos públicos.

«A ellos reducir los gastos en la esfera social es lo primero que se les ocurre. Yo, que soy del Partido Verde, apuesto por hacer recortes en el sector de la Defensa», insiste la ecóloga Franziska Brantner, miembro del Parlamento Europeo.

Entre 2002 y 2006, Grecia fue el cuarto importador de armas del mundo. Ahora ha descendido hasta el décimo puesto. Sin embargo, para un país con más del 25% de la población activa en el desempleo y una recesión económica que no cesa, este nivel parece ser todavía bastante alto. Se calcula que los gastos militares de Atenas respecto a su PIB son casi dos veces más altos que la misma proporción en cualquier otro miembro de la UE. El año pasado el Gobierno heleno invirtió en defensa unos 7.000 millones de euros.

Proviene de Alemania 

 Según detallan los críticos de la política de austeridad del Gobierno heleno, lo más paradójico es que el dicho armamento llega mayormente desde Alemania, el país que más presiona a Atenas para que reduzca los gastos. Según la cifra oficial, las adquisiciones griegas suponen el 15% de las exportaciones germanas de material bélico, una cifra que es dos veces más alta que la de cualquier otro socio comercial de Berlín en Europa.

«En mi opinión, no hay excusas para que Grecia siga gastando tanto en equipamiento militar. Pero, desde luego, para Alemania son ganancias por exportación, se trata también de los intereses de la OTAN. Por eso este fenómeno tiene lugar y no se habla demasiado de él. De vez en cuando el problema reaparece, pero los políticos alemanes no se dedican a esto demasiado», comenta el economista alemán Maz Otte.

Atenas, por su parte, justifica la envergadura de su presupuesto militar con las relaciones tensas que tiene con Turquía. «Es una vecindad problemática, en especial, en el sur donde muchas cosas están cambiando. En el país existe el consenso general de que necesitamos mantener unas fuerzas militares en las que se pueda confiar», asegura Thanos Dokos, un experto griego en defensa.

 «Creo que en Grecia existe una élite tanto en la política como en la venta de armas. Y esa élite se queda con parte del dinero pagado en estas operaciones comerciales. Son gente que envía el dinero recibido a sus cuentas bancarias en Suiza», insiste, a su vez, el periodista Loukas Germanos.

Según calculan economistas, si Grecia hubiera reducido sus gastos militares a lo largo de la última década hasta acercarse a los niveles que tienen otros estados miembros de la UE, habría ahorrado unos 150.000 millones de euros.

¡Ahora ya no tienes miedo
para recortar programas sociales!

jueves, 19 de julio de 2012

Cómo resolver la crisis griega

Por SALIM LAMRANI*
Global Research, (27-Junio-2012)

El caso emblemático de la crisis del endeudamiento es Grecia que ha sufrido desde 2010 nueve planes de austeridad de una severidad extrema a los cuales el pueblo griego ha respondido con catorce huelgas generales. No obstante existe una solución.

El caso de la crisis de la deuda griega es un caso de manual e ilustra el fracaso total de las políticas neoliberales. En efecto, a pesar de la intervención de la Unión Europea, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo, a pesar de la aplicación de nueve planes de austeridad extrema –alza masiva de los impuestos, entre ellos el IVA, alza de los precios, reducción de los salarios (¡hasta un 32% sobre el salario mínimo!) y de las pensiones de retiro, retraso de la edad legal de la jubilación, destrucción de los servicios públicos de primera necesidad como la educación y la salud, supresión de las ayudas sociales y privatizaciones de los sectores estratégicos de la economía nacional (puertos, aeropuertos, ferrocarril, gas, agua, petróleo)– que han doblegado a la población[1], hoy la deuda es superior a lo que era antes de la intervención de las instituciones financieras internacionales en 2010.[2]

No obstante, la crisis griega habría podido evitarse. En efecto, habría bastado con que el Banco Central Europeo hubiera prestado directamente a Atenas las sumas necesarias, con la misma tasa de interés con la que presta a los bancos privados, es decir entre el 0% y el 1%, lo que hubiese impedido toda especulación sobre la deuda por parte del mundo financiero. Ahora bien, el Tratado de Lisboa redactado por Valéry Giscard d’Estaing, prohíbe esta posibilidad por razones difícilmente comprensibles si uno se basa en el postulado según el cual el Banco Central Europeo actúa en el interés de los ciudadanos.[3]

En efecto, el Artículo 123 del Tratado de Lisboa estipula que «queda prohibida la autorización de descubiertos o la concesión de cualquier otro tipo de créditos por el Banco Central Europeo y por los bancos centrales de los países miembros, denominados en lo sucesivo "bancos centrales nacionales", a favor de instituciones u organismos, Gobiernos centrales, autoridades regionales o locales, u otras autoridades públicas, organismos de Derecho público o empresas públicas de los Estados miembros, así como la adquisición directa a los mismos de instrumentos de deuda por el BCE o los bancos centrales nacionales».[4]

En realidad el BCE sirve directamente a los intereses del mundo financiero. Así, los bancos privados contrataron un préstamo al BCE con la tasa baja de un 0% al 1% y luego especularon sobre la deuda y prestaron ese mismo dinero a Grecia con tasas que van del 6% al 18%, agravando así la crisis de la deuda, que ahora es matemáticamente impagable, ya que Atenas se encuentra en la obligación de contratar préstamos sólo para pagar los intereses de la deuda[5]. Peor aún, el BCE vende a Grecia títulos de su propia deuda a precio de oro, es decir al 100% de su valor, mientras que los adquirió a un 50%, y especula así sobre el drama de una nación.

Por esas razones, resulta imprescindible reformar en profundidad el Tratado Europeo con el fin de autorizar al BCE a prestar directamente a los Estados y evitar así los ataques especulativos del mundo financiero sobre las deudas soberanas, como ha sido el caso en Grecia, Irlanda, España, Portugal e Italia, por citar sólo algunos.

Las lecciones procedentes de la nueva América Latina

Europa tiene mucho que aprender de la nueva América Latina que representan el Brasil de Dilma Roussef, la Venezuela de Hugo Chávez, la Bolivia de Evo Morales, la Argentina de Cristina Kirchner y el Ecuador de Rafael Correa, en términos de lucha contra el mundo financiero y de recuperación de la soberanía y del destino nacional. Todas estas naciones han escogido ubicar al ser humano en el centro del proyecto de sociedad y librarse del peso de la deuda, con el fin de acabar con la influencia de las instituciones financieras internacionales tales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

El Ecuador del presidente Correa señaló el camino a seguir. En efecto, éste logró disminuir la deuda de un 24% a un 11% del PIB sin aplicar medidas de austeridad. Dicha deuda, contratada en los años 1970 por regímenes dictatoriales, era por esencia ilegítima y entraba en la categoría de deuda llamada «odiosa».[6]

El concepto de «deuda odiosa», es decir ilegítimamente impuesta, se remonta a 1898 cuando Estados Unidos, tras su intervención militar en Cuba, decidió decretar unilateralmente la anulación de la deuda que tenía La Habana con Madrid, ya que fue contratada por un régimen colonial ilegítimo.

Entre 1970 y 2009, Ecuador reembolsó 172 veces el monto de la deuda de 1970. No obstante, debido a los intereses exorbitantes que se impusieron a la nación, el volumen de ésta se multiplicó por 53. Del mismo modo, entre 1990 y 2007 el Banco Mundial prestó 1.440 millones de dólares y Ecuador reembolsó a esta institución la suma de 2.510 millones. El servicio de la deuda representaba entre 1980 y 2005 el 50% del presupuesto nacional, en detrimento de todos los programas sociales.[7]

A su llegada al poder en 2007, Correa redujo el servicio de la deuda a un 25% del presupuesto y creó una Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público, con el fin de evaluar la legitimidad de la deuda[8]. La Comisión publicó su informe y consideró que la deuda comercial ecuatoriana era ilegítima. En noviembre de 2008, el presidente Correa procedió a la suspensión del pago de un 70% de la deuda pública.

Consecuencia lógica, el valor de la deuda ecuatoriana perdió un 80% de su valor en el mercado secundario. Quito aprovechó la ocasión para comprar 3.000 millones de su propia deuda por una suma de 800 millones de dólares, realizando así un ahorro de 7.000 millones de dólares de intereses que el país habría pagado hasta 2030.

Así, mediante una simple auditoría, Ecuador redujo, sin gasto alguno, su deuda de cerca de 10.000 millones de dólares. La deuda pública pasó de un 25% del PIB en 2006 a un 15% en 2010. En el mismo tiempo, los gastos sociales (educación, salud, cultura, etc.) pasaron de un 12% a un 25%.[9]

Europa debe seguir el camino que ha señalado la nueva América Latina. En efecto, el problema de la deuda pública no puede de ningún modo resolverse mediante la aplicación de medidas de austeridad políticamente desastrosas, socialmente injustas y económicamente ineficientes. Las olas de privatizaciones de sectores claves de la economía nacional y la destrucción de los derechos sociales duramente conquistados tampoco son la solución para una deuda matemáticamente impagable. No obstante, la solución es simple: que el Banco Central Europeo preste directamente a los Estados con la misma tasa de interés que la reservada a los bancos privados y que el poder de creación monetaria sea una exclusividad de los bancos centrales. El interés general debe prevalecer sobre el de los bancos privados. ¿Quién se atreverá en Europa a tomar ejemplo del Nuevo Mundo latinoamericano y tendrá la valentía política de enfrentarse al mundo financiero?


Texto original en portugués: Opera Mundi (17/6/2012)


* Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne-Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.


NOTAS:


[1] Le Figaro, «Grèce: les 10 nouvelles mesures de rigueur», 13 de febrero de 2012.
[2] Comité pour l’Annulation de la Dette du Tiers monde (CADTM), «Le CADTM dénonce la campagne de désinformation sur la dette grecque et le plan de sauvetage des créanciers privés», 10 de marzo de 2012. (sitio consultado el 29 de abril de 2012).
[3] Le Monde Diplomatique, «Les Irlandais rejettent le Traité de Lisbonne», 13 de junio de 2009. (sitio consultado el 29 de abril de 2012).
[4] Tratado de Lisboa, Artículo 123.
[5] Comité pour l’Annulation de la Dette du Tiers monde (CADTM), «Le CADTM dénonce la campagne de désinformation sur la dette grecque et le plan de sauvetage des créanciers privés», op. cit.
[6] Jean-Luc Mélenchon, «Comment l’Equateur s’est libéré de sa dette», (sitio consultado el 13 de junio de 2012).
[7] Ibid.
[8] Comisión para la Auditoría Integral del Crédito Público, julio de 2007.
[9] Guillaume Beaulande, «Equateur : le courage politique de dire non à la dette et au FMI», Place au Peuple 2012, 14 de diciembre de 2011.

lunes, 18 de junio de 2012

Humillados y ofendidos, de Gregorio Morán en 'La Vanguardia'

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Si ustedes quieren saber cómo se humilla a un pueblo fíjense bien en lo que están haciendo con los griegos. Aparquen sus obviedades sobre Grecia. Su historia, de Pericles a los turcos, con Byron disfrazado de sultán. Olvídense de nuestros helenistas de secano, que reverencian al Partenón y llenan de cagarrutas nuestro patrimonio. También de los profesores homéricos que no conocen Ítaca y de los poetas que emulan a Cavafis sin visitar la espantosa Alejandría. No tengan en cuenta la resistencia, ni su guerra civil, más larga que la nuestra. Ni los golpes de Estado de sus coroneles que les montaban en Washington y aquellas películas francesas con fondo musical de Theodorakis.

Conozco algo de Grecia. Subí a los monasterios de Meteora. Viví en el territorio sagrado de Athos. Incluso gocé de las islas y el azul que imita su bandera. A mí, Grecia y su Partenón me importan un carajo; sé que vivirán siempre por más que sean las ruinas más tópicas del planeta. Las que sus usureros admirarán extasiados y ampliarán sus saberes con los textos de Lledó y las traducciones de García Calvo.

Pero, ¿y los griegos? Los que están fuera del museo de la historia, los residuos que quedaron de Kazantzakis y el rebético, los que sin ser Zorba el tramposo, ni cantantes de cabaret tronado, vivían en una país sufrido pero amable. La gente que cumplía. ¿Qué es de ellos? ¿Asumirán el papel que les han asignado de trabajar gratis durante décadas como los ilotas antiguos? Ya no les quedará ni la posibilidad de marcharse a Roma y hacerse preceptores de los nuevos ricos. Esa imagen del ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble, rellenando un crucigrama mientras se debate el futuro de los griegos vale un potosí.

Dentro de ese papel de orquestina del Titanic que tenemos reservados los periodistas españoles, me gustaría que alguien me explicara quién se quedó con los créditos, por qué se falsearon durante muchos años las cuentas del Estado, por qué nadie con posibles pagaba a Hacienda, por qué la Iglesia griega, segundo hacendado del país, está exenta. Una economía falseada no es una sociedad tramposa, sencillamente es una torre de clases, donde unos se benefician mucho y los otros callan. La corrupción griega es un chiste comparada con la italiana o con nuestros paraísos autóctonos. ¿Hablamos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo? ¿De la Valencia de Camps donde lo único disculpable, por frivolidad, eran esos trajes de petimetre que se gastaba?

Bueno, hemos llegado a la conclusión de que la crisis económica que padecemos la han provocado los parados y la clase media funcionarial. Lo leo todos los días y por más que se me dispare la perplejidad no logro encontrar algún medio que explique la gran estafa. Alguien se quedó con los dineros que habremos de pagar todos, empezando por los griegos. ¿Cómo se puede humillar a un pueblo de esa manera? Son pocos, es verdad, apenas once millones, pero la gente olvida que hubo una guerra mundial porque se echó sobre los alemanes unas deudas que habían contraído sus clases dirigentes. Una práctica de usureros. Castigar al débil, para que escarmienten los demás. No son los griegos un pueblo suficientemente tupido de personal como para provocar un conflicto exterior, pero no se confíen. La ira que provoca la humillación tiene siempre respuestas de onda larga.

¿Y qué hacemos nosotros? Sufrir y acojonarnos. La orquestina del Titanic, que somos nosotros, precisa que debemos apretarnos el cinturón hasta hacernos daño. ¿Y ustedes creen que la gente va a aguantar? Bertolt Brecht tiene unos versitos muy complejos, como él, en los que dice que cuando el pueblo no responde a las expectativas de los dirigentes, lo que se debe hacer es cambiar de pueblo. En esas estamos. Liquidado el PSOE por manifiesta incompetencia, por usar el término más leve, hay quien cree que la vida va a seguir igual; que los de abajo se conformarán porque no hay alternativa. Y en verdad que no la hay, pero la gente no tarda en inventársela. Lo que sucede es que no resultará a gusto del canon.

Creen tenerlo todo tan a mano que hasta catalogan cómo deben ser las protestas, como en aquellas escenas memorables de Adivina quién viene a cenar estar noche. No somos racistas, pero los negros deben comportarse como blancos educados. Esa es la condición. Pero me temo que la cosa no va a ir por ahí. Los derechistas conversos, que aseguraban vivir en el mejor de los mundos posibles, tendrán que pelear como hienas para mantener sus privilegios. No se puede humillar a un pueblo con la CAM, la SGAE, el honorable Millet y familia, pobres, que están sufriendo el acoso mediático. Y Javier de la Rosa. ¿Se acuerdan de aquel estafador, que los malvados de Madrid llamaban “el banquero catalán”? Me lo encontré en una cafetería, tan tranquilo, al fin y al cabo lo peor ya ha pasado. (Yo prefiero el estilo protestante de la Alemania del norte, más que la desvergüenza de la Sicilia del sur. Cuando alguien es basura social. Un estafador, por ejemplo, conviene ser discreto; la arrogancia ha sido uno de los acicates para las atrocidades de nuestro pasado.)

¿Cómo podemos pedirle a la gente que sea responsable de los recortes sin que se nos caiga la cara de vergüenza? Nadie, que yo sepa, puso condiciones a las subvenciones de los bancos, ni siquiera obligó a esos señores a que repusieran el dinero, a cuenta de sus suculentos salarios. La ley del embudo no es legislable y cuando se impone provoca consecuencias que luego lamentamos. Tenemos dos opciones, o considerar que estamos sobre un barril de pólvora o sobre una poza de mierda. Cualquiera que sea la opción, habrá que hacer algo y asumir riesgos. Es decir, que cuando un alto responsable de la CEOE sostiene que nadie tiene derecho a rechazar un trabajo en Laponia, ese mismo señor tiene que admitir que cuando yo llegue a lugar tan singular me encontraré al veterano presidente en la CEOE, Díaz Ferrán, delincuente probado, que está trabajando a destajo en las industrias pesqueras laponas. Y soy benévolo, porque este reo de la justicia debería haber sido destituido inmediatamente como representante del gremio hoy llamado, creo que sarcásticamente, “emprendedor”. Si somos duros, lo somos para todos, no sólo para los de abajo. La golfería no es delito pero conlleva un castigo social. A menos que nos rijamos por el código mafioso.

La mafia norteamericana se “dignificó” y blanqueó sus negocios gracias a Las Vegas. Está en los manuales. Ya puestos a ponerles las cosas tan fáciles a empresarios norteamericanos dentro de toda sospecha para que instalen casinos y casas de prostitución en Madrid o Barcelona, deberíamos evitar el despilfarro y entrar en negociación con las mafias que operan en España. Pedirían menos y están más adaptadas a nuestra legislación y costumbres.

Estamos en ese momento en el que a la orquestina del Titanic empiezan a faltarle las partituras. Por eso quisiera aprovechar para corregir un error aparecido en el anterior artículo, donde coloqué a Marina Vladi allí donde sólo podía estar Alida Valli. La memoria es ingrata, porque a ella dediqué una sentida necrológica en mayo de 2006, “La mirada de Alida Valli”. Cuando algo no está claro hay que echarle las culpas al abuelo Freud. ¿Quizá el efluvio de Orson Wells, que trabajó con las dos, me incitó al desvarío?

De todas maneras este error me sirvió para detectar algo entrañable; nunca había recibido tantas llamadas como en esta ocasión, para advertirme de la pifia, lo cual es de agradecer, y me anima a que si alguna vez me baja el tesón provocaré una equivocación poniendo a Robert Mitchum, que es un actor para gente aviesa, en el lugar de Gregory Peck, al que ningún bien nacido dejará de adorar. Los escritores de opinión no tertulianos tenemos la impresión de mandar mensajes en una botella. Algo así como el clarinete de la orquestina del Titanic, que se puede ir a tomar vientos sin que se note para nada en el vals de las olas, o en la sinfonía de los adioses.

EN 1953 GRECIA PERDONÓ A ALEMANIA LA MITAD DE SU DEUDA

Blog de Xavier Casals

CUANDO LA IDEA DE EUROPA SE APAGA y EE UU exige a Europa nuevas medidas ante la amenaza de una “suspensión de pagos en cascada”, mientras la democracia griega se tambalea por las fuertes tensiones a las que se halla sometida, es interesante recordar un episodio que ha pasado desapercibido: en 1953 Grecia fue uno de los países que condonó a Alemania la mitad de su deuda, aunque-eso sí- ésta era muy inferior. No obstante, gracias a ello el país pudo superar un importante bache económico.

A continuación reproducimos la información al respecto que ha publicado la agencia estatal alemana Deutsche Welle de Johannes Beck y editada por José Ospina-Valencia:

De cómo los griegos perdonaron a los alemanes su deuda

La mayoría de los alemanes se niega a seguir ayudando a los griegos. Pocos saben que Grecia ayudó, en parte, a Alemania tras la Segunda Guerra Mundial.

Londres, 1953: Alemania negocia con 22 países. La delegación germana ruega a sus socios la condonación de su deuda. Además de las obligaciones contraídas por las ayudas del Plan Marshall, tenía préstamos para pagar reparaciones que aún debía de la Primera Guerra Mundial.

La petición es escuchada. Los 22 países –Grecia entre ellos- perdonan a los alemanes la mitad de lo que deben. “Para la joven Alemania, aquel gesto supuso una ayuda enorme”, dice Jürgen Kaiser, coordinador de la iniciativa Año para la Condonación de Deuda (Erlassjahr.de): “El interés de su deuda de aquel entonces es comparable con el que hoy tienen que pagar países en desarrollo e incluso la propia Grecia.”

Londres como ejemplo: protocolo para países con sobreendeudamiento

La economía alemana creció con fuerza durante aquel año. Una década después, su Producto Interior Bruto (PIB) se duplicó. Desde aquella época, la economía germana no ha crecido con tanta intensidad. Aunque la condonación de la deuda no fuera la única razón para aquel despegue, dice Jürgen Kaiser, lo cierto es que “sin la condonación de parte de su deuda, el milagro económico alemán hubiera tenido lugar considerablemente más tarde”

Desde hace tiempo, la iniciativa Erlassjahr.de trata de que se implemente un protocolo de insolvencia. “El Acuerdo de Londres de 1953 podría servir como ejemplo sobre cómo actuar con países con sobreendeudamiento como Grecia”, opina Jürgen Kaiser, deErlassjahr.de. “Durante la crisis de deuda de los años 80 y 90, a muchos países del Tercer Mundo les hubiera ido mejor con un cierto protocolo de actuación, en lugar de con los ineficaces mecanismos del Banco Mundial y del FMI.”

La deuda del Gobierno griego es hoy de aproximadamente el 150% del PIB. Antes del Acuerdo de Londres, Alemania tenía un porcentaje de deuda del 21%, es decir, menos de un séptimo de la que actualmente tienen los griegos. Para cuando el Acuerdo de Londres se terminó de completar en 1958, los alemanes habían reducido esa cifra hasta el 6%. Países como Grecia, Portugal e Irlanda suspirarían por llegar a esa tasa de endeudamiento.

Condonar la deuda a los griegos o vuelta al dracma

“No tiene sentido seguir financiando la crisis”, dice Jürgen Kaiser. Para salir de la recesión, Grecia necesitaría con urgencia que se le descargara en parte de su deuda. En Europa se plantean otras alternativas, como que Grecia abandone la zona euro y vuelva a su moneda. Erlassjahr.de considera que ello no solucionaría el problema: “No es posible legalmente y, en el terreno económico, sería una tontería” dice Jürgen Kaiser. “La vuelta al dracma significaría que los bancos griegos son incapaces de pagar lo que deben“, advierte Kaiser. “Seguirían teniendo deuda en euros, pero no conseguirían pagarla con el dracma drásticamente devaluado“.

Un pacto de coalición del Gobierno alemán favorecería un protocolo de insolvencia

Jürgen Kaiser lo tiene claro: “Habría que liberar a Grecia de su deuda de forma controlada, mediante lo que viene a denominarse “protocolo de insolvencia”. La coalición que gobierna Alemania actualmente ya lo contempla, pero “algo así no será promovido por el Gobierno”, se lamenta Jürgen Kaiser. Erlassjahr.de reivindica que se tome el Acuerdo de Londres en 1953 como ejemplo. Entonces los griegos permitieron descargar de deuda a Alemania y contribuyeron parcialmente al milagro económico alemán. Hoy Grecia tiene sobreendeudamiento, pero podría recibir aire fresco mediante la condonación parcial de su deuda por parte de Alemania y de otros países. De esa manera, sería capaz de crecer de nuevo.

Autor: Johannes Beck / MS

Editor: José Ospina-Valencia


jueves, 26 de enero de 2012

GRECIA: el comienzo del saqueo (vídeo)

A continuación cuelgo un par de vídeos cuyo enlace me ha remitido un compañero anarquista desde Grecia que describen el saqueo capitalista a la clase obrera griega, eso que nuestros mass media y nuestros políticos llaman eufemísticamente "crisis". 

Parte I: 




Parte II

lunes, 19 de diciembre de 2011

La crisis capitalista griega hace renacer el fantasma del hambre

Librered, 18/12/ 2011

Un par de semanas atrás, un chaval de 13 años se desmayó en un colegio de Heraklión, la capital de la isla de Creta tras pasar dos días sin comer.

Los últimos episodios de desmayos de alumnos en escuelas griegas víctimas del hambre y la desnutrición han avivado un debate que despierta los fantasmas de la posguerra.


Al principio fue la estupefacción: nadie creía posible que en un Estado de la Unión Europea (UE) los alumnos se desmayasen por no haber comido nada y el primer maestro en denunciarlo fue acusado de querer calumniar al Gobierno. El primer caso ocurrió hace un año, y a él le siguieron más denuncias de profesores que aseguraban que alumnos suyos se quedaban tras las clases en actividades extraescolares hasta las cuatro de la tarde sin ingerir nada en todo el día.

Los medios de comunicación dieron buena cuenta de ello, pero las noticias fueron tachadas de exageraciones periodísticas, hasta que, hace un par de semanas, un chaval de 13 años se desmayó en un colegio de Heraklión, la capital de la isla de Creta.

Cuando la directora avisó a su madre, que trabaja a tiempo parcial en una empresa municipal y cría sola a sus cuatro hijos, ésta contestó que en su familia no habían comido nada desde hacía dos días. Y, entonces, el país se conmocionó.

Mucha gente sospechaba que, entre los inmigrantes sin papeles, había gente que pasaba hambre, pero el chico que se desmayó en Heraklion era griego.

El asunto se ha convertido en un debate nacional y la imagen de los repartos de comida en las escuela despierta, entre los más ancianos, la pesadilla del invierno de 1941-42, cuando, bajo la ocupación nazi, más de 300.000 personas murieron de hambre y la de los años de extrema pobreza de la posguerra.

La dirección de las guarderías del Ayuntamiento de Atenas ha explicado a los medios que, desde el comienzo del año escolar, varios directores de escuelas primarias han pedido preparar, junto a las 5.500 comidas que su servicio prepara cada día para los niños de guardería, otras para 67 alumnos en condiciones de extrema necesidad.

La semana pasada, el semanario progubernamental “To Vima”, citaba a fuentes del Ministerio de Educación Nacional que aseguraban se está elaborando un programa de distribución de cupones por un valor de 2 ó 3 euros para los alumnos de escuelas de regiones con altos porcentajes de pobreza.

Esos cupones serían intercambiados en las cantinas escolares por un bocadillo y medio litro de leche o zumo de frutas. La noticia fue desmentida categóricamente por la ministra de Educación Nacional, Ana Diamantopulu, a la radio “Skaï”. “Desde que empezó el debate sobre ese asunto pedí a los directores de escuelas que informen al Ministerio inmediatamente si hay casos de alumnos que se desmayan por desnutrición o por hambre. Hasta ahora no recibimos ningún informe. Pero si hay algún caso cumpliremos nuestro deber respecto a la dignidad de los alumnos”, afirmó.

Pero los sindicatos de profesores no parecen de acuerdo con la ministra. “Hay casos de alumnos de familias pobres que pasan todo el día en la escuela sin comer nada. Desde el principio del año escolar fueron mencionados cuatro casos de desmayos (por hambre)”, declaró a Efe el secretario general de la Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria (OLME), Zemis Kotsifakis. “Lo que debe hacerse es acabar con el empobrecimiento de la sociedad, con los impuestos y las reducciones de los salarios. Si eso no ocurre, la sociedad tomará todas las medidas solidarias necesarias”, dijo cuando se le preguntó sobre la organización de ranchos en las escuelas.




La actitud de la Federación de Maestros de Enseñanza Primaria (DOE) es más cautelosa. “Emprendimos un trabajo de recoger todos los casos registrados en escuelas primarias, para tener una idea de la severidad del problema.

Pronto pediremos una reunión con la ministra para debatir lo que debe hacerse”, explicó su secretario de organización, Zanasis Gumas. Los casos de hambre aún parecen aislados, pero lo cierto es que las sombrías perspectivas de futuro y la grave recesión que azota al país hacen renacer en Grecia situaciones que todos creían pertenecientes a un pasado lejano.