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viernes, 12 de junio de 2015

Los antidisturbios de la Guardia Civil en Melilla se fotografían ante la estatua de Franco

 

Los agentes encargados de la vigilancia fronteriza y en las vallas se fotografían de uniforme junto al monumento al dictador en el puerto melillense. La Dirección General de la Guardia Civil estudia la instantánea por si fuera objeto de una sanción disciplinaria.

11/06/2015

Un total de 23 agentes de los Grupos Rurales de Seguridad (GRS), los antidisturbios de la Guardia Civil, se han fotografiado ante la estatua del dictador Francisco Franco en el puerto de Melilla. La instantánea, que ya circula por las redes sociales, muestra a los agentes con el uniforme del GRS, y mostrando una bandera de España, ante la efigie del caudillo.

La Dirección General de la Guardia Civil ya ha sido informada de los hechos y trata de identificar a los agentes y el momento en que pudo ser tomada la fotografía, por si incurriera en alguna falta disciplinaria, informaron fuentes del Instituto Armado.

La foto está tomada junto a la estatua de Franco, que aparece de pie y vestido de militar. Junto a ella, la inscripción: «Al comandante de la Legión don Francisco Franco Bahamonde». Antes de su actual ubicación, la estatua estuvo en el centro de Melilla, de donde fue retirada en 2005.

Los GRS no tienen destino fijo en Melilla y acuden allí, al igual que a Ceuta, por periodos de tiempo, según las necesidades operativas.

jueves, 1 de enero de 2015

La caja de Pandora y el cajón de sastre del antiterrorismo español



La mañana del martes 16 de diciembre nos ha sorprendido con una oleada de registros y detenciones… ¿Nos ha sorprendido? No vamos a mentir. Volvamos a empezar. La mañana del martes 16 de diciembre NO nos ha sorprendido. La policía autonómica catalana, los Mossos d’Esquadra, la Guardia Civil y agentes judiciales de la Audiencia Nacional asaltaron más de 10 domicilios y algunos locales anarquistas en Barcelona, Sabadell, Manresa y Madrid, con sus respectivos registros, detenciones, confiscación de material propagandístico e informático, además de aprovechar la ocasión para allanar y saquear también, utilizando todo el cuerpo antidisturbios de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra, la antigua Kasa de la Muntanya, un espacio ocupado que acaba de cumplir 25 años.

Según la prensa, evidenciando como siempre su rol de vocero policial, el objetivo de estas detenciones es desarticular «una organización criminal con finalidad terrorista y de carácter anarquista violento». Aunque suena fácil repetir una frase hecha una vez más, lo haremos: la única organización criminal que busca aterrorizar a la gente con su carácter violento es el Estado y sus tentáculos: la prensa, el aparato jurídico, sus cuerpos represivos y sus políticos, sean del espectro que sean.

¿Por qué no nos ha sorprendido la actuación represiva? Porque la estábamos esperando.

No se trata de jugar a ser oráculos ni nada de eso, sino de saber leer entre líneas, y a veces de manera literal, los acontecimientos. Como sucedió con la detención de otros compas el año pasado, desde hace largo tiempo se están orquestando oleadas como la del martes contra entornos libertarios y antiautoritarios, y si bien las diferentes redadas no fueron tan grandes, evidenciaban un horizonte con situaciones de este tipo.

Operación «a la italiana»

Desde hace un par de décadas el entorno anarquista de la vecina región de Italia vive cada cierto tiempo, y en los últimos años con cada vez más regularidad, macro-operaciones similares a la del martes. No sólo en el formato de redadas simultáneas y registros en diferentes casas, también la utilización de nombres que suenen fáciles de recordar y con cierto humor negro, como en esta actual operación, denominada Pandora debido a que este caso, según la prensa repitió de sus fuentes judiciales «era una caja que pese a los numerosos sustos que llevábamos, no había manera de abrir». Con «numerosos sustos» hacen referencia a diversas acciones que sucedieron en los últimos años en todo el territorio del Estado español. Volviendo a las operaciones italianas, no hay que recordar los nombres de algunas ocurridas en los últimos años, como la Operación Thor, cuyo nombre aludía a la acusación de una serie de ataques con martillos a cajeros automáticos y otras oficinas, la Operación Ixodidae, que hace referencia al nombre técnico de la familia de las garrapatas, la manera en como llamaban los fascistas a los comunistas y anarquistas, u otras como Osadía, Cervantes, Nottetempo, etcétera.

Además del procedimiento y la nomenclatura, un factor que nos recuerda mucho al país vecino es el rol de la prensa, la cual también nos ayudó a visibilizar lo que se avecinaba. Desde hace aproximadamente 3 años o incluso un poco más, la prensa española comenzó una campaña para abonar el terreno de manera tal que operaciones como estas sean no sólo posibles, sino también predecibles. Señalando entornos, incluso en ocasiones espacios o personas con nombres y apellidos, colectivos, etcétera, trabajando en construir una imagen caricaturizada y un tanto bizarra de un enemigo interno, que si bien desde hace décadas es habitual, en los últimos años fue cogiendo un carácter muy específico, el «anarquista violento», el «insurreccionalista», el «antisistema que se infiltra en los movimientos sociales», etcétera.

El fiasco chileno

El año 2010 fue un año glorioso para el Estado chileno. Además de ser elegido presidente el empresario y cuarta fortuna del país, el derechista Sebastián Piñera, se orquesta una operación policial, mediática y judicial contra el entorno antiautoritario con el saldo de más de una decena de registros y detenciones, conocida como Operación Salamandra, que popularmente se denominó como «Caso bombas» al estar basada en la investigación de una serie de atentados explosivos ocurridos en los años previos, y la creación mediante la imaginería policial de una macroestructura jerárquica de una supuesta red encargada de todas esas detonaciones: un circo que no solamente debilitó la imagen del Estado, además de dejarlo en ridículo, sino que puso en evidencia lo burdo de los procedimientos de investigación, que incluían la falsificación de pruebas, el chantaje o la presión para conseguir informantes o «arrepentidos», el azar, etcétera. El proceso finalizó con la absolución de todas las imputadas y con una sed de venganza por parte del Estado chileno contra el entorno y las personas investigadas.

Un año después de finalizada la farsa del «Caso bombas», y a través de una operación, esta vez de este lado del charco, los ministerios, juzgados y policías españoles y chilenos trabajaron conjuntamente en un nuevo caso. Mónica Caballero y Francisco Solar, ambos ex procesados en el «Caso bombas» son detenidos en Barcelona, donde vivían en ese momento, junto a otras 3 personas que luego fueron dejadas fuera del caso, acusadas de la colocación de un artefacto explosivo en la Basílica del Pilar de Zaragoza, la conspiración para un hecho similar y la pertenencia a una supuesta organización terrorista. Estos compañeros actualmente se encuentran en prisión preventiva en espera de un juicio que no sabemos cuando será, y tampoco sabemos en qué alterará su proceso esta nueva oleada represiva.

La situación es más o menos sabida por todas y si de una cosa estamos seguras es que las detenciones recientes sirven para darle cuerpo a un caso que por sí solo no se sostiene.

¿Casualidad?

Pocas horas antes de las detenciones del martes el gobierno español hacía eco desde sus medios que los «ministerios del Interior de España y Chile abren una nueva fase de colaboración reforzada en la lucha contra el terrorismo anarquista». El pasado lunes 15 de diciembre, el ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz, se reunió en Chile con el vicepresidente y también ministro del Interior chileno Rodrigo Peñailillo, en el Palacio de La Moneda, sede del gobierno, en Santiago de Chile. «En la lucha contra el terrorismo, Chile encontrará en España a un sólido aliado», se jactaba el español, mientras era condecorado con la Gran Cruz a la Orden del Mérito de Chile, «la máxima distinción del país al mérito civil» según la prensa, trofeo que el Estado chileno da en este caso por la labor policial y como premio por la detención de los compañeros Mónica y Francisco el año pasado.

Además de elogios y premios, el comercial Fernández fue a vender un poco de lo suyo: adiestramiento policial, judicial, material represivo variado, etcétera.

Y lo que vendrá…

¿Cuál es el siguiente paso represivo? No sabemos. De momento poco se sabe de cómo se encuentran nuestros compañeros y compañeras, de qué se les acusa exactamente, a qué medidas represivas serán sometidas, si entran en prisión preventiva o no, etcétera.

Lo cierto es que esta operación no es un hecho aislado, sino que se anilla como un eslabón más de una cadena. Una cadena represiva por momentos brutal y por otros sutil, en la que entran desde las nuevas leyes (no hay más que pensar en la reciente Ley Mordaza), el asedio a los sin papeles mediante cada vez más enormes redadas racistas, la brutalidad policial, hasta la aspiración a gestionar la miseria y administrar la represión, que después de todo es lo que hace el Estado, por parte de una pseudo-izquierda (con Podemos a la cabeza) que es de manera cada vez más evidente una parodia de sí misma. Desahucios, palos, fascismos, endurecimientos legales y punitivos de toda índole, espejismos nacionalistas y socialdemócratas, es lo que nos deparará el presente. No hay que esperar nada peor, lo peor nunca se ha ido.

El abanico de posibilidades del antiterrorismo español es un cajón de sastre en el que todo cabe. Se encuentra ahí, a la vista, para recordarnos que para el Estado luchar es terrorismo. Funciona como un espantapájaros. ¿Nos vamos a asustar?

El Estado y sus agentes dicen haber abierto la caja de Pandora. En la mitología griega, Pandora es el equivalente a la Eva bíblica. Con la misoginia característica de ambas mitologías, Pandora abre su caja, al igual que Eva come su manzana, y libera todos los males que allí se encuentran.

Nosotros somos capaces de crear nuestra propia narración y pasarnos por donde mejor nos parezca su mierda mitológica. Nuestra historia es diferente. La «caja» que ha abierto esta operación represiva nos insta a actuar, a no bajar la guardia, a estar atentas a los pasos siguientes de su cuento. Nos hace pensar y repensar cual es el mundo que queremos y cual es la distancia de ese mundo con éste. Nos lleva a ver la urgencia de actuar, de seguir adelante.

Las compañeras y compañeros detenidas forman parte de distintos proyectos, espacios, colectivos, etcétera, y es muy importante que esto no decaiga, que la ruina (en todos los sentidos) a la que suelen llevar este tipo de situaciones no genere impotencia y un sentimiento de parálisis.

Siempre decimos que «la mejor solidaridad es continuar la lucha». Vale, pero ¿qué significa en la práctica eso? También coreamos que «si tocan a unas nos tocan a todas». Esto se ha dejado evidenciar en las respuestas y protestas que hubieron en diferentes puntos, así como el calor incondicional de las compas que están fuera.

De una cosa podemos estar seguras, y es que las compañeras y compañeros detenidos pueden sentir ese calor que traspasa los barrotes y el aislamiento, porque es ese mismo calor que en diferentes ocasiones también ellas han sabido dar.

Barcelona, 18 de diciembre de 2014

jueves, 30 de octubre de 2014

El MI5 espió a los historiadores Eric Hobsbawm y Christopher Hill por su ideología marxista


En lugar de hallar pruebas de espionaje, descubrió profundos conflictos doctrinales entre ambos y el Partido Comunista

25 octubre 2014

Los servicios de Inteligencia interior de Reino Unido acumularon cientos de registros sobre las vidas privadas de los historiadores marxistas Eric Hobsbawm y Christopher Hill —dos de los más prominentes historiadores del siglo XX— por sus relaciones con el Partido Comunista, según documentos secretos recogidos por los medios nacionales.

Preocupados por la posibilidad de que tanto Hobsbawm como Hill pudieran ser empleados por la Unión Soviética como punta de lanza para adentrarse en las instituciones de Oxford y Cambridge, donde impartían clases, los agentes del MI5 iniciaron una investigación que, lejos de hallar pruebas de traición, revelaron profundas discrepancias doctrinales entre ambos y el Partido Comunista.

A diferencia de históricos agentes dobles de Moscú como los Cinco de Cambridge, con Kim Philby a la cabeza, tanto Hobsbawm como Hill jamás albergaron intención de entregar a los soviéticos cualquier tipo información confidencial procedente de las prestigiosas instituciones académicas de Reino Unido.

No obstante, la paranoia originada por la existencia de estos agentes impulsó a los servicios de Inteligencia británicos a investigar a ambos historiadores. Más allá de sus declaradas lealtades ideológicas, los dos mantenían estrechas relaciones con el comunismo europeo: Hobsbawm invitó en 1942 a un comunista alemán para aleccionar a las tropas y Hill se había pasado diez meses en Rusia en 1936.

DISCREPANCIAS CON EL PARTIDO

Pero nada más lejos de la realidad. Los documentos —-obtenidos a través de la grabación de conversaciones privadas— muestran en su lugar animadversión que el mercurial temperamento de ambos despertó en algunos sectores del Partido Comunista. Uno de los responsables del partido calificó a Hobsbawm como «un individuo peligroso» y otro le describió como «un cliente bastante escurridizo».

Es más, con el paso del tiempo, tanto Hill como Hobsbawm terminaron expresando su descontento con la evolución del comunismo. Una «autobiografía» de Hobsbawm recogida por el MI5 revela la frustración del investigador con la sección británica del Partido Comunista. «Creo que no he hecho lo suficiente por el partido. Lo mejor que he podido aportar ha sido mi trabajo profesional pero me habría encantado trabajar más junto a la clase obrera», lamentó.

Tanto Hobsbawm como Hill terminaron apartándose de la causa comunista a partir de la brutal represión ordenada por Moscú contra el levantamiento en Hungría de 1956. Un año después, Hill abandonó las filas de la formación y Hobsbawm se declaró «antisoviético».

OTROS ESPIADOS

Hobsbawm y Hill no fueron los únicos en el punto de mira del MI5. También fueron espiados historiadores como AJP Taylor, la escritora Iris Murdoch y la filósofa Mary Warnock, que firmó junto a Hill una carta de apoyo a las protestas contra la bomba nuclear en 1959.

Hobsbawm falleció en 2012 y jamás pudo ver estos documentos secretos, a pesar de que en 2009, año en el que murió Hill, tuvo conocimiento de los mismos y solicitó su acceso, que le fue denegado.

Warnock, que tiene 90 años de edad, se declaró completamente consternada tras conocer la existencia de estos informes. «Me encantaría ver mi archivo, o el de cualquiera que haya sido espiado, para ver qué era exactamente lo que consideraban sospechoso. Estoy completamente asombrada... pero, por otro lado, ligeramente halagada», declaró a The Guardian.

martes, 23 de septiembre de 2014

La revuelta popular de Ferguson: 3 manipulaciones mediáticas


Por SAID BOUAMAMA

Desigualdades sociales masivas, discriminaciones raciales insoportables, acoso policial sistemático y militarización de la policía... las revueltas populares de Francia, Bélgica y los Estados Unidos revelan similitudes. El tratamiento médiatico de esas revueltas son también de una similitud sorprendente, con los mismos mecanismos de manipulación de la información. De ahi que la solidaridad internacional con los indignados se haga necesaria.

19 septiembre 2014

El pasado sábado 9 de agosto un joven negro de 18 años, Michael Brown, fue asesinado en la ciudad de Ferguson, en Missouri, por seis de disparos de bala de un policía. La víctima estaba desarmada y huía con las manos en alto para evidenciar que lo estaba. Durante 10 días una revuelta popular ha ocupado las calles. Los habitantes desfilaban día y noche blandiendo eslóganes como «Sin justicia no hay paz». Tiendas y edificios públicos fueron saqueados y se atacó el cuartel general de la policía. La respuesta policial fue violenta, se decretó el estado de emergencia y el toque de queda. Los militares de la guardia nacional fueron llamados para reforzar y reprimir las manifestaciones.

La reconstrucción mediática de los hechos

Si se escucha o lee la prensa francesa, los miembros de la revuelta son típicos estadounidenses. Estaríamos en presencia de los efectos de la segregación y de tensiones interraciales específicas a las grandes ciudades estadounidenses. Esta primera matriz informativa permite evitar cualquier similitud con las revueltas que cada cierto tiempo suceden en los barrios franceses. Una segunda matriz informativa centra toda la información en el carácter emotivo de las protestas. Esta aproximación a la noticia, en apariencia comprensiva, intenta alejarla de toda intencionalidad política, ocultando igualmente las causas reales de los acontecimientos. Dejándose llevar por sus emociones, los manifestantes estarían cometiendo acciones totalmente irracionales. Para terminar, una tercera matriz informativa imputa las acciones de destrucción y saqueo a individuos venidos de fuera de la propia ciudad. Estaríamos en presencia de por un lado manifestantes pacíficos y por otro de violentos venidos del exterior.

Estas tres matrices informativas se corresponden con tres procedimientos de manipulación mediática muy frecuentes en el tratamiento informativo de las revueltas de los barrios franceses: la excepcionalidad, la despolitización y la división. La excepcionalidad permite invisibilizar las causas sistémicas que conducen a las revueltas (desigualdades sociales, discriminación racial, control policial sistemático, etc.) La despolitización intenta hacer imposible la solidaridad entre las diferentes revueltas. Ante actos irracionales, la solidaridad no es una respuesta posible. Por eso se prefiere hablar de disturbios y no de revueltas, palabra ésta con connotaciones políticas. La división permitiría legitimar una represión violenta.

Baste recordar la cobertura mediática de las revueltas de 2005 en Francia que siguieron al asesinato de dos adolescentes (revueltas en 400 barrios populares durante 21 días) para darse cuenta de que han sido empleadas las mismas formas de actuar. Aunque por supuesto hay especificidades estadounidenses, éstas tienen más que ver con una dimensión cuantitativa (magnitud de los guetos y de la segregación, magnitud de la militarización del armamento de la policía,…) que con una dimensión cualitativa, la de sus causas reales. Las revueltas populares en EEUU, en Bélgica o en Francia, revelan unas desigualdades y unas discriminaciones racistas inaguantables, un acoso policial frecuente y una militarización de la policía.

Un factor revelador de las desigualdades sociales y de las discriminaciones racistas

Dos cifras elocuentes sacadas de la revista Fortune permiten la percepción de una base material subyacente a las revueltas: la cuarta parte de los habitantes de la ciudad viven bajo el umbral de la pobreza; la tasa de paro de los afroamericanos del condado de San Luís, en el que se sitúa la ciudad, es del 26%, tres veces mayor que la de los blancos [1].

«El nivel de las desigualdades no es, sin duda, la causa de los problemas de Ferguson; más bien forma parte de las frustraciones» subraya en la misma publicación Larry Mishel, director del Instituto de política económica. Aunque pensamos que el término frustración no es adecuado, ya que tiende a hacer ver un problema social como si fuera un problema psicológico, encontramos en esta afirmación una dualidad presente en toda situación de revuelta urbana: un factor desencadenante que revela unas causas sociales preñadas de cólera.

¿Es muy diferente la situación de los barrios populares franceses?

Veamos dos cifras avanzadas por el informe 2013 de Zonas Urbanas Sensibles publicado el pasado diciembre por el secretariado del Comité Interministerial de Ciudades: una tasa de paro del 24,2% en las ZUS, y cercana al 45% entre los habitantes entre 16 y 25 años; una tasa de pobreza del 60% del ingreso medio [2] en el 36,5% de la población.

Aunque el cálculo del umbral de la pobreza sea diferente, las cifras bastan para demostrar la desigualdad masiva que toca a los habitantes de las llamadas Zonas Urbanas Sensibles.

En Francia también existe una base material para la cólera y la revuelta. Ferguson también se caracteriza por una rápida transformación de la composición de su población. En 1970 el 99% de su población era blanca. Hoy el 67% es negra. La explicación es económica y social. La emigración de los más pobres, muchos de ellos negros, hacia las ciudades del extrarradio está ligada al aumento de los precios de la vivienda. «La tendencia es nacional. San Luís es un caso típico. La población pobre, principalmente negros, se va de las grandes ciudades al extrarradio por falta de medios [3]», según el profesor Todd Swanstrom de la universidad de San Luis en Missouri.

El mismo proceso se observa en grandes ciudades europeas de Francia, Bélgica o Inglaterra. La concentración espacial de la pobreza es en EEUU como en Europa el resultado de un mercado de la vivienda basado exclusivamente en la ley del máximo beneficio.

La población negra de Ferguson sufre, como la del resto del país, las discriminaciones racistas sistémicas e institucionales. En este caso también encontramos algunas cifras reveladoras: los ingresos medios de los hogares negros son del 69% de los de los hogares blancos; solo el 21 % de los negros americanos de más de 25 años están diplomados, frente al 34% en el caso de los blancos; la diferencia en la esperanza de vida es de cuatro años; el 28 % de los negros vive bajo el umbral de la pobreza, frente al 10% de los blancos; hay el doble de negros en paro (13,4% frente a 6,7% en 2013) [4], etc.

¿Tan diferente es la situación en Francia?

Una investigación de la Oficina Internacional del Trabajo de 2008 sobre cuestiones laborales arroja el siguiente resultado: «En su conjunto, los jefes de empresas investigados discriminaron claramente a los trabajadores procedentes de minorías (de origen magrebí o del África negra) y solo el 11% de los jefes de estas empresas ofreció, a lo largo del proceso de selección de personal, un trato igual a ambos candidatos […]

»Casi el 90% de la discriminación global se da ya antes de que los patronos se reúnan con los candidatos para una entrevista». [5]

Se podrían encontrar las mismas cifras en cuanto a acceso a la vivienda, niveles de formación, calificaciones académicas… Aunque la amplitud del fenómeno no llega a las cifras de EEUU, en Europa la discriminación también es masiva, sistemática e institucionalizada. De hecho, las declaraciones de los jóvenes en 2005 ponían el acento en dos factores: las discriminaciones racistas y el comportamiento de la policía.

Un factor revelador del acoso policial

Los negros estadounidenses constituyen casi la mitad de la población penitenciaria del país, mientras que representan solo el 13% de la población. Los cupos policiales que deben reunir los agentes se nutren de registros y detenciones de jóvenes negros. Las declaraciones policiales en cuanto a la muerte de Michael Brown bastan para probar la existencia de un acoso policial. La versión de los servicios policiales indica que el «crimen» cometido por Michael Brown y que atrajo la intervención de la policía fue haber atravesado fuera de un paso de peatones. Uno de los resultados de este modus operandi es la encarcelación masiva de ciudadanos (2,2 millones de personas). Los controles de policía humillantes y el paso por prisión son experiencias por las que pasan la mayoría de los adolescentes.

De este modo, la muerte a manos de la policía de jóvenes negros es bastante frecuente: Amadou Diallo en 1999, Sean Bell en 2006, Trayvon Martin en 2012, Eric Garner en 2014, por citar sólo algunos de los que más repercusión mediática han tenido. No se trata por tanto de situaciones puntuales que se han ido de las manos, sino que es la consecuencia de una práctica policial resultado de la búsqueda de cifras de rendimiento policial, de controles regulares y sistemáticos y de la impunidad de la policía en casos de homicidio.

También en este aspecto la diferencia con los países europeos es solo cuantitativa. No logra esconder los procesos en marcha. Un estudio sobre 500 controles policiales en cinco lugares parisinos, en la Estación del Norte y en la estación Châtelet-les-Halles y sus alrededores, arroja los siguientes datos:

 — No se hacen controles «por lo que la gente ha hecho sino por lo que la gente es o parece ser».

 — Dependiendo de los lugares observados, los negros corrían el riesgo de ser controlados entre 3,3 y 11,5 veces más que los no negros.

 — En general los árabes fueron controlados más de 7 veces más que los blancos. [6]

Son frecuentes las provocaciones individuales, en coche o durante las detenciones, las palabras hirientes, los gestos brutales, los forcejeos y los insultos.

A tal punto que esa es una de las cosas que los adolescentes de los barrios periféricos aprenden en casa cuando son adolescentes: «No respondas a las provocaciones de la policía». [7]

Las mismas causas provocan los mismos efectos. El homicidio de negros y árabes es frecuente en la prensa. El libro Permis de tuer, Chronique de l’impunité policière, Sylepse, 2014 («Permiso para matar crónica de la impunidad policial»), recientemente publicado, relata seis de estos crímenes y las luchas que provocaron.

Reproducimos un extracto de su Prefacio:

«En Francia la pena de muerte fue abolida en 1981, pero el permiso para matar aún existe. La violencia y los crímenes policiales acompasan la vida de los barrios populares desde hace décadas. Con más de diez muertos al año (conocidos), la actualidad de estos hechos sigue siendo escandalosa. Dar una cifra exacta es imposible, pero sabemos que varios cientos de muertos han sido contabilizados a lo largo de los últimos 30 años.» [8]

Ya sea mirando las causas o las consecuencias, las similitudes son nítidas entre los EEUU y los países europeos. Revelan la existencia de algo más que hechos aislados. Se trata del resultado del funcionamiento sistemático del aparato policial y de las misiones que le son confiadas para regular los efectos de una sociedad cada vez más desigual. Para llevar a cabo estas misiones, la policía se ha militarizado, o sea, se ha dotado de armas y equipamiento que cada vez se parecen más a armamento de guerra. Esta militarización tampoco es específica de los Estados Unidos.


Notas:

[1] Stéphen Gandel, «The economic imbalance fueling Ferguson’s unrest», Fortune, 15 agosto 2014

[2] Le revenu médian sépare en deux parts égales l’ensemble de la population : ici, la moitié de la population touche moins, l’autre moitié touche davantage. En Europe est considéré comme pauvre celui dont le revenu n’atteint pas 60 % de ce revenu médian.

[3] Ouest France du 21 août 2014.

[4] Où en est l’égalité raciale aux Etats-Unis ?, Observatoire des inégalités, 4 novembre 2013.

[5]  E. Cediey et F. Foroni, La discrimination à raison de « l’origine » dans les embauches en France, Une enquête nationale par tests de discrimination selon la méthode du BIT, ORGANISATION Internationale du Travail, Genève, 2007. Cette enquête compare les chances d’avoir une réponse positive pour deux candidats, l’un issu du groupe dit « majoritaire (blanc et autochtone) et l’autre issu du groupe dit « minoritaire » (d’origine maghrébine ou noire africaine

[6] Fabien Jobard et René Lévy, Police et minorités visibles : les contrôles d’identité à Paris, Open Society Institute, New York, 2009.

[7] Pourquoi la Bac a des manières « rudes et humiliantes», entretien avec Didier Fassin, Rue 89, 3 décembre 2011. Voir aussi le livre de Didier Fassin, La Force de l’ordre : une anthropologie de la police des quartiers, éd. Seuil, octobre 2011.

[8] Permis de Tuer, Sylepse, 2014.

Crédito Photo: DR

Traduccion del francés por Quique Guerrero para Investig’Action

Fuente : http://www.michelcollon.info/Revolt...

martes, 2 de septiembre de 2014

Interior gasta este verano más de medio millón de euros en material antidisturbios

 

El Ministerio de Jorge Fernández Díaz equipa a las UIP con nuevos cascos, chalecos, escudos y protectores de piernas a pesar de que los incidentes en manifestaciones han disminuido en los últimos meses

27/08/2014

Mientras la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, sostiene que los incidentes en manifestaciones han disminuido por «una mayor concienciación por parte de los ciudadanos sobre el trabajo que tiene que realizar la Policía», el Ministerio del Interior ha gastado este verano 586.608 euros en dotar a las Unidades de Intervención Policial (UIP) con nuevo material antidisturbios.

Durante los tres meses de estío, el Gobierno ha adquirido 400 cascos por valor de 156.816 euros y 448 chalecos de protección antigolpes por 154.492,80 euros a la empresa FEDUR, S.A; 1.395 protectores de piernas a Total Control Handcuffs, SLU por 162.043,20 euros y 1.248 escudos a ECOYMA por 113.256 euros.

Interior ya anunció esta compra tras las Marchas de la Dignidad del 22-M, donde un elevado número de agentes resultaron heridos. Sin embargo, este altercado es el único incidente grave registrado en 2014 según la delegación del Gobierno. De hecho, las manifestaciones en la Comunidad de Madrid han descendido en un 38% en lo que va de año. En los siete primeros meses, se contabilizan 1.856 protestas, lo que se traduce en 1.139 menos que en el mismo periodo en 2013. Cifuentes atribuye estos datos a una mejora de la economía y a que los «grupos antisistema han decidido participar del sistema y pasar a ser casta».

El año pasado los presupuestos generales del Estado aprobados por el Gobierno para la compra de Material Antidisturbios y Equipamientos Específicos de Protección y Defensa ascendían a 3,26 millones de euros, una cifra desorbitada si se compara con los 173.670 euros invertidos en 2012.

El Ministerio del Interior apuntó en 2012 que desde ese año y hasta 2016 la inversión prevista para reponer y modernizar el material que utilizan los policías antidisturbios alcanzaría los 10,02 millones de euros.

lunes, 4 de febrero de 2013

POLI BUENO.




                                                      Rubén, el heroe.

     La verdád es que éste tipo, Rubén, tiene una profesión bastante discutible. Pero no se puede negar que tiene un par de cojones unidos a una nobleza y una generosidad muy poco habituales en nuestras podridas sociedades actuales, donde reinan con aplaudida insolencia la bajeza, la cobardía y la mezquindad.

     No solo ha sido el único individuo en un anden de metro atestado de gente capaz de tirarse a las vías para salvar la vida de una mujer que acababa de caer desvanecida a los raíles, sin pensárselo, y con el tren a punto de llegar, sino que hace algún tiempo en unas vacaciones en Croacia, éste mismo individuo sacó de las aguas de un lago y salvó la vida de una niña que se había caido y se estaba ahogando.

         


       ¡¡¡ Salúd para el poli bueno !!!

domingo, 2 de diciembre de 2012

Policías denuncian adiestramiento a antidisturbios para disparar directamente a los ciudadanos

  
29 – Noviembre - 2012

El Sindicato Unificado de la Policía (SUP) remitirá mañana jueves una carta al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en la que denuncia que un responsable de las Unidades de Intervención Policial (UIP) ha instruido a los antidisturbios para que disparen pelotas de goma directamente a los ciudadanos y no contra el suelo como establece el protocolo.

Según el escrito, este martes miembros de distintas UIP estaban realizando el proceso de reciclaje ordinario en el centro de entrenamiento de Linares (Jaén) donde el jefe de estas unidades «insistió permanentemente en que había que ser más contundentes y manifestó su disconformidad con lo ‘blandas’ que son dichas unidades en algunas de sus actuaciones».


El SUP cree que «fruto de esas instrucciones erróneas tres escudos de protección resultaron rotos por el impacto de pelotas de goma, de lo que cabe concluir que se dieron instrucciones de vulnerar el protocolo de actuación no disparando al suelo sino directamente a los escudos para que en el futuro se haga sobre los ciudadanos». Además, en el marco de este entrenamiento añade la nota que ocho miembros de las UIPs resultaron heridos de distinta consideración.

«Las instrucciones impartidas y el desarrollo del reciclaje es una barbaridad que pretende establecer prácticas de actuación ilegales y peligrosas para los ciudadanos, pudiendo conducir a lamentables consecuencias en el futuro tanto con graves lesiones físicas para las personas como en desprestigio del Cuerpo Nacional de Policía», advierte este sindicato policial.

El SUP acusa al Gobierno, al ministro, al director general de la Policía, Ignacio Cosidó y algunos mandos policiales de estar actuando «desde la estrategia de que la Policía sea el escudo, soporte y receptora de una parte del gran malestar social existente por las políticas que aplica el Gobierno». «Sólo así cabe entender determinadas actuaciones, y ya solo falta que instruyan a los miembros de las UIPs para que actúen al margen del protocolo en los conflictos sociales».

Esa misma nota pregunta al ministro: «¿Está usted y su Gobierno buscando un muerto en España, sea ciudadano o policía, que distraiga la atención y justifique actuaciones futuras de más contundencia hacia quienes se manifiestan contra su Gobierno?»


miércoles, 10 de octubre de 2012

Sindicato de policías, ¿consigna socialista?


 Por estos días, en “Comentarios”, me han preguntado qué opino sobre la demanda de formación de un sindicato de policías (también de gendarmes, prefectos, personal del servicio penitenciario). Dirigentes gremiales de la CTA y la CGT se han manifestado a favor de la idea; incluso ya hay un embrionario sindicato de la policía, que tiene el apoyo de Pablo Micheli. También algunos partidos de izquierda están reclamando, desde hace años, el derecho a la sindicalización de la policía. Naturalmente, el tema se ha puesto en primer plano con el conflicto de los gendarmes y prefectos. En esta nota presento algunas reflexiones sobre el asunto, y explico por qué entiendo que los socialistas no deberían apoyar la demanda.

“Compañeros trabajadores que enfrentan el ajuste”

El argumento central de los dirigentes sindicales que abogan por la formación de sindicatos del personal de las fuerzas de seguridad, es que se trata de trabajadores que deben gozar de los mismos derechos que cualquier otro asalariado. En los partidos de inspiración marxista que defienden la idea, el argumento es un poco más sofisticado. Se sostiene que, si bien los policías y gendarmes forman parte de los cuerpos represivos del estado, provienen del pueblo y venden su fuerza de trabajo. Por eso, habría una contradicción entre el rol represivo del aparato del que forman parte, y el hecho de que son asalariados, con intereses y demandas comunes con el resto de los trabajadores. ¿Por qué no aprovechar esta contradicción y ganarlos para la causa de la clase obrera o del socialismo? Después de todo, dice el argumento pro sindicato, los gendarmes y prefectos están enfrentando el plan de ajuste del gobierno K, igual que otros asalariados. El movimiento tiene la misma progresividad de cualquier otra lucha de los trabajadores.

Más en general, y debido a la crisis capitalista, en muchos países los policías han comenzado a rebelarse. Para citar algunos ejemplos: en Portugal, el Sindicato Unido de la Policía planteó que estaría del lado de los manifestantes, porque “somos ciudadanos antes que policías”. En Grecia, a principios de septiembre, se llegó a un enfrentamiento entre policías en huelga y policías anti motines, porque los primeros querían impedir que los anti motines salieran de sus cuarteles para ir a reprimir manifestantes. En Inglaterra, la policía ha participado en manifestaciones y está amenazando con una huelga (que está prohibida) porque el gobierno ha adelantado un programa de recortes de salarios, despidos y aumento de la edad de jubilación de los policías. En Brasil, hubo huelgas en varios estados y en Río de Janeiro, por aumentos de salarios; en Bahía se produjeron choques de la policía con las fuerzas de seguridad enviadas por el gobierno. En Bolivia, hubo acuartelamientos y manifestaciones, por reivindicaciones salariales; en 2003 se produjeron violentos enfrentamientos con la guardia presidencial. En conclusión, sigue el razonamiento, no hay motivo alguno para no estar detrás de estos reclamos: son parte de la lucha general contra las políticas de austeridad y ajuste del capitalismo.

Antes que trabajadores, policías

El elemento de verdad que tiene el anterior razonamiento es que ubica correctamente la naturaleza de la protesta de los gendarmes, prefectos y policías en Argentina: es un movimiento por salario, y no un golpe de estado, como quieren presentarlo el gobierno, y sus partidarios.

Por otra parte, y más importante, es cierto que existe una contradicción entre la necesidad de la clase dominante de tener fuerzas represivas consolidadas, y las condiciones miserables en que mantiene al personal subalterno de esas fuerzas, en Argentina y otros países de América Latina. Sin embargo, y aquí está el nudo de la equivocación de los defensores socialistas del sindicato de policías, hay que decir que esta contradicción no puede resolverse, dentro del sistema capitalista, hacia el lado del pueblo, o del socialismo. Para ver por qué, recordemos que hace poco la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA expresaba muy bien el objetivo que deberían proponerse los gobiernos en materia de fuerzas policiales: “mejorar las condiciones de trabajo y la situación de estos funcionarios” para cumplir con su “servicio social”. Pero este “servicio social” tiene como componente fundamental la defensa de la propiedad del capital. Esta es la función que domina y determina el carácter del policía o del gendarme. Para utilizar una noción de Marx, por encima de su origen y del hecho de que sea asalariado, tienen una “existencia funcional”. Su función, como integrantes del cuerpo represivo, predomina por sobre todo lo demás. Por eso, al acompañar las demandas por mejores condiciones de trabajo y salariales de las fuerzas de seguridad, no se está fortaleciendo al trabajo frente al capital, como pretende el discurso reformista, sino se está contribuyendo al perfeccionamiento del aparato represivo. Dar buenos salarios a los policías, mejorar su equipamiento, levantarles la moral, es un objetivo de la clase dominante. Podrá tener dificultades presupuestarias para lograrlo, pero en la medida en que lo cumpla, mejora y aceita los mecanismos represivos. Y no hay manera de que el policía se acerque al trabajador, o al socialismo, por este camino. Es sencillo de entender: su existencia funcional determinará su actuación y postura en la lucha de clases.

Es interesante recordar que a principios de los años 1930, en Alemania, la socialdemocracia confiaba en que la policía detendría, en última instancia, a Hitler, porque los policías eran trabajadores, e incluso muchos eran socialistas. En oposición a esta idea, acertadamente Trotsky alertó que “el obrero, convertido en policía al servicio del estado capitalista, es un policía burgués y no un obrero”. Agregaba que esos policías se habían enfrentado muchas veces con los obreros revolucionarios, que nadie pasa por semejante escuela sin quedar marcado, y que “lo esencial es que todo policía sabe que los gobiernos pasan, pero la policía continúa” (Escritos sobre Alemania, enero de 1932). Pienso que la idea tiene vigencia. Después de todo, la naturaleza del estado capitalista, y de su policía, no han variado, y esto es lo que debería retener todo trabajador o militante. Además del desempeño en “función de la sociedad” (digamos, atrapar al violador serial que anda suelto por el barrio), las fuerzas de seguridad constituyen un pilar del dominio de clase. Los gendarmes que participaron del operativo X (espionaje a manifestantes y activistas); o los policías que balearon a los qom en Formosa, no son compañeros trabajadores confundidos, sino “policías burgueses”, que actúan según la naturaleza del organismo que integran.

Por supuesto, podemos suponer que en una coyuntura revolucionaria, una parte importante del personal de las fuerzas armadas pasará del lado de los trabajadores. Pero se trata de un escenario muy especial, -cuando los explotados “toman el cielo por asalto”- caracterizado por la ruptura del estado. En cualquier otra condición, no hay que hacerse ilusiones. La existencia de la policía depende de la existencia del estado capitalista y de las relaciones sociales de producción capitalista. Los policías no van a ser ganados progresivamente para las ideas del socialismo, o la causa de los trabajadores. Por eso, también es ingenua la propuesta -la adelantó un dirigente de izquierda- de que se forme el sindicato de policías o gendarmes, pero con el compromiso de que sus miembros no van a reprimir a los trabajadores. Estas promesas son papel mojado. La lucha de clases no deja lugar a estas ensoñaciones.

Lucha de clases y experiencia histórica

Seguramente muchos verán mi análisis como poco sutil y sofisticado; pero en estas cuestiones lo que importa es “el trazo grueso”, la divisoria de clases. Si se pierde de vista esta brújula, terminaremos en graves problemas. Y la discusión no es meramente teórica, tiene consecuencias prácticas, inmediatas. Relato una experiencia: en 1975 yo militaba en un partido trotskista, que se dio como orientación hacer trabajo político entre los policías. Como todos sabemos, era la época en que la Tiple A asesinaba a diestra y siniestra. Pues bien, recuerdo que una compañera me contó la siguiente experiencia: se presentó en una comisaría y reclamó su “derecho democrático” a vender la la prensa del partido entre los policías. ¿Por qué no iba a hacerlo, si se trataba de “compañeros trabajadores”? Por suerte, un oficial se apiadó de ella, y le aconsejó, de la mejor manera, que se fuera de allí, antes de que le pasara algo grave. Algunos dirán que es un caso extremo, pero lo importante es que expresa un error de caracterización.

La experiencia histórica también demuestra que el estado capitalista no se erosiona paulatinamente, y que los sindicatos policiales son perfectamente asimilables por el sistema. Incluso huelgas y movimientos bastante radicales, han sido absorbidos. Por caso, hubo huelgas de policías en Boston, en 1919, en Montreal, en 1971, en Nueva York, en 1971 o en Baltimore, en 1974. En EEUU, España, Italia y otros países adelantados, los sindicatos de policías funcionan desde hace años. No hay evidencia de que la policía de esos lugares tenga un comportamiento más democrático y considerado hacia los que “cuestionan” o los que considera “enemigos del sistema”. Un caso histórico famoso es el de las huelgas de policías en Inglaterra, de 1918 y 1919, que estallaron en medio de una intensa agitación revolucionaria, cuando los trabajadores llegaron a elegir consejos. Aquellos policías huelguistas fueron llamados los Bolshevik Bobbies. Pero el movimiento revolucionario decayó, y los policías fueron integrados perfectamente al estado. Como resultado, se estableció un sindicato, aunque sin derecho de huelga. A partir de allí, no representó un problema para el capitalismo; incluso, el sindicato se constituyó en un canal más o menos normal de negociación de las condiciones laborales de los policías. Un sindicato puede contribuir al logro de un aparato policíaco más eficiente, consolidado y con alta moral, que no deja de ser un reaseguro para el sistema de explotación. Podemos imaginar incluso un sindicato pidiendo asistencia psicológica, mejores equipos y compensación económica para los “compañeros” que tienen que reprimir manifestaciones obreras o, tarea aún más penosa, picanear a un detenido para obtener información. ¿Por qué no, si se trata de “trabajadores asalariados”? El absurdo al que se llega es revelador de la inconsistencia del planteo, desde un punto de vista socialista.

En conclusión, no encuentro nada progresivo en apoyar la demanda de un sindicato de policías o gendarmes. Habría que recordarlo, un trabajador puesto a policía, no es un trabajador, sino un policía.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El máximo responsable del SUP defiende «leña y punto» para los manifestantes del 25-S


 Mientras el Gobierno defiende la «magnífica» actuación de los antidisturbios, IU denuncia que hubo provocadores vinculados a «círculos policiales» para generar violencia


 El máximo responsable del Sindicato Unificado de la Policía (SUP), José Manuel Sánchez Fornet, incendió anoche Twitter al defender que los antidisturbios repartiesen «leña y punto» contra los manifestantes del 25-S. Esta mañana, el ministro del Interior ha defendido la «magnífica» actuación policial contra la concentración 'Rodea el Congreso'. El Gobierno ha salido en tromba a defender la constitucionalidad de las cargas policiales frente a la «manifiestamente inconstitucional» protesta.

Frente a ello, IU ha calificado de «totalmente desproporcionada» la actitud de la Policía y han anunciado esta mañana su intención de pedir al Gobierno explicaciones. Asimismo han denunciado cómo «determinados hooligans de la política» compararon el 25-S con el 23-F, en referencia a María Dolores de Cospedal, con la única intención de «calentar el ambiente».

Asimismo aseguran que hubo personas, de «círculos policiales», que provocaron la violencia y reclaman una investigación. Por su parte, Alberto Garzón ha denunciado el proceso de «criminalización» de la protesta ciudadana.  «Estamos ante un caso flagrante de coartar los derechos fundamentales», ha resumido.

El PSOE también ve desproporcionada la actuación de los antidisturbios. El secretario general del Grupo Socialista en el Congreso, Eduardo Madina, ha considerado que «al Gobierno el país se le está yendo de las manos y la contención de la manifestación también se le fue de las manos». En términos similares se ha expresado el portavoz socialista de Fomento, Rafael Simancas, quien ha coincidido con Madina en censurar el proceder de los agentes antidisturbios para evitar que avanzara una marcha en la que unos ciudadanos ejercían su derecho a manifestación junto a «unos cuanto radicales».

Sin embargo, Jorge Fernández Díaz cree que la Policía actuó «magníficamente» ante la violencia de algunos manifestantes.«Felicito a la Policía, que actuó extraordinariamente bien y gracias a ella esa intención manifiestamente inconstitucional e ilegal de ocupar el Congreso y coaccionar a los diputados cuando están reunidos en sesión, no se pudo llevar a cabo», ha enfatizado.

«Hubo una perfecta respuesta ante la agresión», ha puntualizado el titular de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. En su opinión, era una convocatoria «manifiestamente ilegal» porque según la Constitución es inviolable y porque el Código Penal tipifica como delito pretender ocupar el Congreso o coaccionar a los diputados cuando están reunidos. «Es evidente que no se podía permitir semejante agresión al orden constitucional y al orden jurídico-penal y la Policía actuó espléndidamente», sostiene.

Anoche, el secretario general del sindicato mayoritario de la Policía, Jose Manuel Sánchez Fornet incendió las redes sociales defendiendo que los policías no fueran identificados con su placa. «Para los de las identificaciones: no las llevan y apoyamos que no las lleven ante organizaciones violentas. Leña y punto», escribió en su cuenta de Twitter en torno a las diez de la noche del martes.

El comentario provocó la reprobación inmediata de los usuarios de esta red social se ratificó en la expresión: «Leña y punto. Esa es la expresión que veo que ha sentado muy mal en quienes ni han leído los tuits anteriores, ni les interesa saber más».

Sánchez Fornet también criticó al Gobierno de Mariano Rajoy por el dispositivo de seguridad. «Que a estas horas haya diputados, representantes que no puedan entrar o salir del Congreso habla del fracaso del Gobierno. Torpes», comentó. Sus críticas también se dirigieron a «los pijoprogres de IU, esos que en ayuntamientos permiten a sus policías locales acosar a jóvenes con perros, cachearlos y multarlos si llevan hatchís han hecho sus pinitos».

lunes, 23 de julio de 2012

Los antidisturbios asaltan las casas de los mineros de Ciñera (León)

Así es cómo se las gastaba hace unas semanas la policia de un gobierno no elegido por el pueblo, ya que lo eligé un parlamento formado por miembros de partidos políticos que votan lo que dicen sus jefes cuyos partidos y elecciones son financiados por banqueros, regimén que no es democrático y está al servicio del capital.



Eso sí que son gastos innecesarios y no subvencionar a sectores vitales para la economía de un país.

jueves, 19 de julio de 2012

Pinchan las ruedas de 30 furgones en las instalaciones de la policía en Madrid


EL MUNDO


El SUP se desvincula del boicot, que atribuye al 'cabreo generalizado'
Al recinto sólo puede acceder personal que trabaja allí o autorizado
El sindicato prestará su apoyo jurídico si algún agente es acusado



Unas 30 furgonetas de la Policía Nacional han amanecido esta mañana con las ruedas pinchadas en el recinto policial del distrito madrileño de Moratalaz, según han explicado fuentes del Sindicato Unificado de Policía (SUP) y de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.

Se trata de los vehículos que suelen utilizar las UIP, las Unidades de Intervención Policial, encargadas habitualmente de garantizar la seguridad y el orden en las manifestaciones y protestas callejeras. Para esta tarde están programadas en la mayoría de capitales españolas distintas movilizaciones y manifestaciones en contra de los últimos recortes del Gobierno.

Según las fuentes citadas, este contratiempo no va a afectar a la operatividad de la Policía, ya que la rueda pinchada ha sido sustituida por la de recambio.

De acuerdo con ambas fuentes, los vehículos se encontraban estacionados en una zona del recinto a la que solo puede acceder personal que trabaja allí o visitas autorizadas. La Policía ha abierto una investigación para esclarecer la autoría de los hechos.

Tras asegurar que esta acción es "rotundamente ilegal" y "no es justificable en absoluto", fuentes del SUP han señalado que probablemente es fruto del "cabreo generalizado" de los trabajadores del Cuerpo de Policía ante los últimos recortes aprobados por el Gobierno.

"Como diría aquel: 'Nosotros no hemos sido'. No hemos apoyado ni alentado actuaciones ilegales desde que fuimos legalizados en 1984 (antes sí, y de hecho, un acto similar se produjo en el mismo sitio y sobre furgonetas de las Compañías de Reserva General en 1983 protagonizado por compañeros de Sevilla)", afirma el SUP en una nota.

"No obstante lo anterior, continúa, si algún compañero resultara afectado por estos sucesos, sea o no afiliado al SUP contará con el apoyo jurídico que precise de esta Organización. Porque la indignación es mucha y la estafa grande".

miércoles, 18 de julio de 2012

La violencia policial se arraiga en España

PRINCIPIO IV:
El hecho de que una persona actúe bajo las órdenes de su Gobierno
o de un superior no le exime de la responsabilidad bajo las leyes internacionales,
siempre que se demuestre que tenía posibilidad de actuar de otra forma.


Principios de Núremberg (1950)


Los mismos agentes reconocen que las acciones dependen de la postura del Estado

RT - 12/7/12



En España, la violencia policial contra los manifestantes se ha ido convirtiendo en una táctica común para acallar las protestas. Los mismos agentes reconocen que las acciones dependen de la postura del Estado.

La crisis económica ha generado el descontento social. El desempleo, que entre los jóvenes españoles afecta a más del 50%, y la disminución de derechos son sólo la punta del iceberg del problema.

Miles de ciudadanos lejos de quedarse con los brazos cruzados se manifiestan, los más recientes han sido los mineros que han tomado las calles de Madrid para protestar por el recorte del 63% al sector. Y para muchos, la policía ha vuelto a mostrar su peor cara.

Pero desde el sindicato de las fuerzas del orden público señalan a los responsables.

«Nosotros actuamos por indicaciones siempre políticas. Y esas indicaciones políticas deciden si tenemos que ser permisivos o no tenemos que serlo. Y en base a eso actuamos», explicó José María Benito, portavoz del sindicato de la Policía.

Y precisamente el Gobierno español ha defendido a capa y espada la actuación de los cuerpos de seguridad. La última protesta que tuvo mayor resonancia en los medios fue en Valencia. Decenas de estudiantes tomaron la calle para pedir mejoras básicas en su escuela. El Ejecutivo se hizo de 'la vista gorda' ante la excesiva respuesta policial y lo que destacó era que la manifestación era ilegal.

«La mayor parte de las concentraciones convocadas en la segunda quincena de febrero en Valencia no cumplía con el requisito legal. Se concluye que no existen elementos para aplicar disciplinarias contra ningún funcionario policial», afirmó Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior.

Sin embargo, a los miembros de la oposición no les convencieron estos argumentos.

«Si no se estaban produciendo daños, si lo único que se estaba haciendo era protestar ¿para qué sacar las porras?», pregunta Ricardo Sixto, diputado de Izquierda Unida.

Xenofobia

Pero las acciones desproporcionadas de los policías no sólo se ven en las manifestaciones, también se han agudizado en el trato con los inmigrantes, denuncian algunos ciudadanos.

«Hay una política de persecución al trabajador inmigrante. Sólo por el color de piel o simplemente por el acento ya de forma arbitraria te detiene la policía en la calle. Cada vez son más los que están en Centros de Internamiento Extranjero, pequeños 'Guantánamo' instalados en Europa donde no hay ningún derecho», dice Tohil Delgado, secretario general del sindicato de estudiantes.

El propio Tohil vivió en carne propia los abusos de las fuerzas de seguridad. En un video muestra cómo un estudiante intentó proteger a una mujer inmigrante que estaba siendo agredida por la Policía y por ello acabó en la cárcel y ahora tiene pendiente un juicio por obstrucción a la autoridad.

«Saqué la cámara del móvil y comencé a grabar y eso hizo que me detuvieran a mí. Me amenazaron de muerte y me dieron una paliza dentro de los calabozos», relató Tohil.

Sin embargo, la policía afirma que intenta no causar más daños de los que quiere prevenir. Reconoce que en ocasiones aisladas se extralimitan, pero aseguran que eso ocurre de forma excepcional.

«Hay que criticar la actuación cuando es severa y excesiva, cuando vemos imágenes que ni a los policías nos gustan, pero también hay que ver esa otra imagen cuando no pasa nada, cuando hay cientos de manifestaciones en nuestro país», señaló José María Benito, portavoz del sindicato de la Policía.

Grupos radicales

Según las autoridades, algunas de estas protestas están alentadas por radicales y en ella la intervención policial se hace necesaria.

Las fuerzas de seguridad sostienen que las organizaciones antisistema aprovechan cualquier oportunidad para generar caos, pero quizá quienes pagan el mayor precio por ello son los manifestantes pacíficos cuyas demandas pasan a un segundo plano.

El conflicto social en España no ha dejado de crecer. Una muestra de ello es que según el Boletín Oficial del Estado, el gobierno de Mariano Rajoy ha comprado este año un millón y medio de euros en gases lacrimógenos. Una compra mil veces mayor que en el 2007 y finalmente un posible indicador de los tiempos que corren en el país.