Según se ve, ha habido
varias concentraciones en España de apoyo a los jóvenes griegos, que en estos últimos días se han rebelado contra su gobierno, por culpa de la muerte de un chaval —un niño rico, pero contestatario (como debe ser un jóven)— en manos de un policía «ejerciendo sus funciones represivas». Y ¡cómo no!, también
ha habido incidentes.
La juventud griega está soportando el peso de las medidas antipopulares del gobierno conservador —como cualquier otro— que padecen, lógico que se amotinen. Contando con la experiencia de los jóvenes que conforman el movimiento anarquista griego, uno de los más combativos actualmente (y principales protagonistas de los hechos), con varios años de fogeada lucha callejera, protesta a favor de los presos en huelga de hambre o los inmigrantes y otros temas; y, además, con el apoyo de las bases juveniles comunistas y socialistas, entre otros, es normal que todo explote.
La cúpula del Partido Comunista Griego, EKK, se desvincula de todo a pesar de la huelga general de hoy, y los dirigentes socialistas del PASOK exigen elecciones anticipadas, oportunamente. Así la democracia parlamentaria queda como lo que es: una maldita farsa.
A pesar de la muerte del chaval, el poder de un estado, de todos los estados, debe ser cuestionado, con mayor rigor sí se autodenomina democrático. ¡Y más en Grecia, origen de la democracia!
A pesar de las críticas de algunos medios, no les queda más remedio reconocer que aunque no guste a nadie los destrozos provocados por los disturbios de esta juventud cabreada, peores son los policías (como atestiguaba un ateniense a la prensa).