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lunes, 17 de octubre de 2011

Themroc: ¡Y a la mierda con todo!


Olvidaos de 'Ciudadano Kane', olvidaos de la cagona retórica de los canosos críticos tripudos. La mejor película de la historia es 'Themroc'; ¿que es poesia? dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Y tu me lo preguntas? Poesia es 'Themroc'. Y a la mierda el Psicoanálisis. A la mierda la Cultura. A la mierda la Educación. A la mierda los Colegios y las Universidades. A la mierda el Trabajo. A la mierda la Economía. A la mierda la Democracia. A la mierda la Sociedad. A la mierda la Familia. A la mierda el Estado. A la mierda todas las Policias, con pistola o sin ella. A la mierda el Progreso. A la mierda la Cordura. A la mierda los Relojes.

A la mierda los calendarios. A la mierda las Obligaciones ¡todas! A la mierda las Noticias y los Periodicos. A la mierda el Tiempo. A la mierda los mercaderes. A la mierda los sacerdotes, teistas o ateos. A la mierda la Prosa, el Estado del Bienestar y las Leyes todas. A la mierda el Hormigón. A la mierda la Razón, la Constitución, los Contratos, las Hipotecas y los Carnets de Identidad.

¡A la mierda con absolutamente Todo!

Y que viva la Vida, el color de las amapolas, el olor de las rosas, el espíritu, el sexo, la vagancia, el canto de los pájaros, los niños escapándose de la escuela, los delírios legítimos y los arrebatos de ariete del Amor Loco contra todos los tabues y conveniencias, contra los inventos timoratos de la estupidez, contra la Muerte.

¡Que viva la Poesia! ¡¡¡¡GRRRRRRRRRRRRRR!!!!

Ahora disfrutad de la pelicula:

jueves, 26 de julio de 2007

Texto de Albert Caraco (II)

El Infierno, que llevamos en nosotros, corresponde al Infierno de nuestras ciudades, nuestras ciudades están a la medida de nuestros contenidos mentales, la voluntad de muerte preside el furor de vivir y no alcanzamos a distinguir cuál nos inspira, nos precipitamos sobre los trabajos recomenzados y nos jactamos de elevarnos a las cimas, la desmesura nos posee y sin concebirnos a nosotros mismos, seguimos edificando. Pronto el mundo no será más que un astillero donde, igual que las termitas, miles de ciegos, afanados por perder aliento, se afanarán, en el rumor y en el hedor, como autómatas, antes que despertarse, un día, presas de la demencia y que degollarse unos a otros sin cansancio. En el universo, donde nos hundimos, la demencia es la forma que tomará la espontaneidad del hombre alienado, del hombre poseído, del hombre excedido por los medios y convertido en esclavo de sus obras. La locura se incuba desde ahora bajo nuestros edificios de cincuenta pisos, y a pesar de nuestros intentos por desenraizarla, no lograremos reducirla, ella es ese dios nuevo que no tranquilizaremos ni rindiéndole una especie de culto: es nuestra muerte lo que incesantemente reclama.
ALBERT CARACO, Breviario del caos.

domingo, 10 de junio de 2007

Textos de Albert Caraco

Nuestros intelectuales no saben más que actuar y nuestros religiosos no saben más que mentir, ninguno sueña con repensar el mundo, ninguno nos propone las formas de examinar la evidencia, todos quieren hacer carrera y se admira el arte con el cual se utilizarán los unos a los otros sin jamás herir las conveniencias. Nos volvemos cada vez más conservadores y llegamos a mantener las antiguallas más caducas y más vergonzosas, nuestras revoluciones son puramente verbales y cambiamos las palabras para darnos la ilusión de estar reformando las cosas, tenemos miedo de todo y de nosotros mismos, encontramos la manera de eliminar la audacia yendo más allá de la audacia y de tener ocupada la locura exagerando la locura, no nos oponemos a nada y lo abortamos todo, es el triunfo de la desmesura sometida a la impotencia. Con esto, vamos a la muerte, digo: la muerte universal, con alguna salvedad, encargada de cerrar la Historia. Nuestras tradiciones nos la habrán profetizado, estas tradiciones son coherentes y cuando las traducimos ridículamente, actuamos de mala fe, ninguna seguridad prevalece sobre sus anuncios y ninguna probabilidad las excluye.


El Nacionalismo es una enfermedad universal cuya curación será la muerte de los frenéticos, no podemos subsistir en un mundo cada vez más estrecho con ideas tan perjudiciales, y en consecuencia pereceremos. El historiador del futuro dirá que la naturaleza se vengó de los pueblos comunicándoles un espíritu de vértigo, y que el Nacionalismo es un frenesí igual al que se apodera de las sociedades animales, demasiado numerosas. Somos demasiados y queremos morir, necesitamos un pretexto noble y helo aquí, es el carácter, el más perfecto que existe, de la posesión y de la alineación que nos permite entregarnos crecientemente, según las necesidades, a los actos más despreciables, nos embriaga de nosotros mismos consagrándonos al sacrificio, nos vuelve monstruosos cándidamente, autoriza a nuestras virtudes a prevenirse del atributo de todos los vicios y -lo que es mejor- escogerá para nosotros lo que deseamos y no osamos elegir. Estamos completamente perdidos, la enfermedad no perdona ya a ninguna nación y todos los países se parecen hasta en el tipo de furor que los opone y los anima a degollarse unos a otros.