Pero (y aquí empieza lo divertido) cuando regreso a casa por la noche y echo un vistazo a la entrada veo que hay un comentario bastante atrabiliario. El autor es, al parecer, un periodista (del que no digo el nombre porque él solito ya se da bastante autobombo… ¡Si incluso va dejando la foto de su primera comunión allí por donde pasa!) a quien no ha gustado nada los textos que he colgado (y menos aún, me temo, el fotomontaje de “Pepiño Aeropuertos” caracterizado como el Caudillo). En cuanto al contenido del contenido del comentario, éste es, como he dicho, de lo más divertido. Para empezar, se nos refriega por la cara (a mí y a mis compañeros de blog) por enésima vez los argumentos mediáticos (como si no los hubiéramos oído nunca), a saber, que si los controladores ganan mucho (claro: a mí si no me pagas bien por hacer un trabajo en el que si me equivoco mato a 500 personas… ¡Te digo que lo hagas tú!), que lo que quieren es más sueldo y no más controladores (esto ha sido desmentido mil veces en sus comparecencias públicas por los controladores… ahora, si el Sr. gacetillero no se lo cree eso ya es problema suyo), que si no es una huelga porque no la han declarado (sí, hombre, sí... si él y los de su gremio en el fondo respetan mucho las huelgas… ¡Las que no existen!), etc., etc., etc. Y por si cuela, el muy manipulador, intenta desacreditar la denuncia de la privatización de AENA hecha en el texto del controlador sacando a colación que éste confunde el segundo apellido del “Enano de El Pardo” con el primero de una figura del ciclismo... Pero eso no es síntoma de incultura, como él dice, sino un simple desliz lingüístico por una similitud fonética entre dos términos… De todas maneras, la validez de un argumento no depende del nivel cultural del que lo emite; afirmar lo contrario es caer en el elitismo (¿y no es de elitismo, precisamente, de lo que se acusa a los controladores?) Por otra parte, yo ya me había percatado del gazapo cuando colgué el texto pero tengo por norma no manipular lo que yo no he escrito, sobre todo si las incorrecciones no quitan validez a la idea central del texto (que parece ser el caso aquí).
Incluso llega un punto en el que interfecto se intenta autojustificar y declara su izquierdismo de salón diciendo que participó en el simulacro de huelga del 29-S, ideada por el sindicalismo estatalizado (y falsamente de clase) de UGT y CCOO... Cómo se nota que era una huelga “de mentira” la que convocaron la cúpula de estas dos organizaciones (excluyo de la crítica a sus bases y a otros sindicatos más combativos como CNT y CGT que, acertadamente o no, se sumaron al paro); tan sólo hay que ver la cobertura tan indulgente del evento que realizaron los medios de comunicación, precisamente porque era una “huelga” que no hacía daño al Capital (frente a la de los controladores, que sí lo hizo). Así que le quitaron al Sr. plumífero un día de su sueldo (no creo que precisamente de proletario)… ¡Uy, qué penita! Pues algunos que no llegamos ni por asomo a los 1.000 € trabajando más de 190 horas mensuales y a turnos, algunos que estamos subempleados porque los buenos trabajos se los repartieron los hijos de la burguesía y los enchufados (por los grandes partidos y sindicatos), no pudimos ir de procesión con Cándido y Toxo porque a nuestro jefe nada le habría costado despedirnos y a los cinco minutos contratar a otro paria para sustituirnos. Y todavía hemos tenido que aguantar que la izquierda del caviar nos llame esquiroles…
Con todo, lo más indignante viene más abajo. Prosigue este profesional del embuste con desfachatez diciéndonos lo que tenemos que leer (“...encontrarán una defensa mucho más inteligente de lo que plantean, aquí: http://bloguionistas.wordpress.com/2010/12/04/no-controles/”) y acaba su comentario con un delirante ejercicio de cinismo “Esta vez habéis quedado abajo pero muy poco a la izquierda. Os sigo admirando, no obstante”. En primer lugar, la expresión “habéis quedado abajo” o más frecuentemente “habéis caído muy bajo” es un juicio de valor insultante procedente de un personajillo al que ninguno de los miembros de este blog (yo no al menos) habíamos ido a insultar a su propia casa con anterioridad a este incidente. ¿Es que no sabe dar su opinión sin ofender a nadie? ¿Qué pretende entrando en nuestro blog con descalificaciones personales? ¿Amedrentarnos para que nos autocensuremos? Ya le gustaría a éste y a otros plumíferos que esto ocurriera, pero en mi caso ha pinchado en hueso... Hay que ver qué mal llevan los voceros del poder el hecho de que Internet les haya quitado la hegemonía informativa y haya dado voz a mindundis como yo. Y por lo que respecta a ser más o menos de izquierda, he de declarar que a mi la etiqueta de “izquierda” me resbala. El título de este blog ya estaba puesto cuando se me invitó a participar, así que yo no tuve nada que ver en la elección del mismo... Yo siempre me he considerado ácrata; la izquierda es parte (y a veces bastante hipócrita) del Poder y yo soy enemigo del Poder. En cuanto a la segunda parte de la cita antológica... Vaya, de modo que el mozo nos profesaba admiración... Eso sí, bien en silencio, porque hasta la publicación de este insultante mensaje no había dicho esta boca es mía (por lo menos desde que yo formo parte de este blog)... Curiosa admiración la suya... Me recuerda lo que me soltó un policía que “custodiaba” una mani de la CNT, allá por el año 97 o 98... “Yo os admiraba hasta lo del CES [la ocupación del CES en Madrid, en diciembre del 96]”. Lo cierto es que los cuerpos represivos nos habían mostrado hasta entonces su “admiración” de una manera un tanto “sui generi”: aporreando nuestras cabezas. Y eso mismo y con la misma intensidad siguieron haciendo tras aquella confesión intempestiva del madero. Con estos admiradores ¿para qué necesitamos detractores? Pero, en fin, volviendo a la cita de marras, en concreto a ese final con tono cínico que remata el espíritu prepotente y chulesco del comentario... ¿Que “nos sigues admirando”? Pues, como dijo el gran Fernando Fernán Gómez a aquel “admirador” tocapelotas en una comparecencia pública: “déjeme de admirar, no me hace falta su admiración...¡A la mierda! ¡A LA MIERDA!”
Eso es todo. Quien quiera decir algo que lo diga (aquí no hay filtro como en otros sitios) pero yo, por mi parte, doy la polémica por zanjada. No quiero hacer más publicidad gratuita a tipejos que no merecen ni que se les mencione. Qué estupendo para el pueblo llano que exista Internet y qué mal les ha venido a los plumíferos, que están perdiendo la hegemonía informativa de la que otrora gozaban. Ya tienen que estar jodidos para hacer incursiones en blogs rebeldes a las tesis oficiales como éste para intentar silenciarlos inútilmente. En fin, que corra el aire.


