Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de octubre de 2018

Crímenes y diablos: La pedofilia clerical


TIERRA Y LIBERTAD
Nº 363 - octubre 2018

Los hechos están claros y son incontestables.

Los abusos sexuales a menores por parte de miembros del clero se han revelado como un aluvión en el espacio y en el tiempo en parroquias, colegios, instituciones y estructuras de antigua y tradicional fidelidad a la Iglesia.

Y no se sabe realmente cuánto se ha extendido el fenómeno. Con dolor y vergüenza quien ha decidido denunciar la violencia se ha encontrado con un muro de silencio de quienes teóricamente se presentan como paladines de los indefensos. La postura del vértice clerical es apabullante: ley del silencio, encubrimiento, ojos alzados al cielo e indulgencia hacia los culpables.

Curas y prelados reciclados, puestos un poco al margen o simplemente trasferidos a otra parte; víctimas y familias presionadas y obligadas al silencio, a soportarlo, a resignarse, algunas veces tras una indemnización económica. Ante la extensión del escándalo la curia romana se ve obligada a reaccionar. La máquina propagandística se pone en marcha.

Se habla de complots laicistas, de campañas denigratorias, de fenómenos marginales, de pequeños porcentajes, de casos de debilidad momentánea remediables.

Se confeccionan y se comunican fantásticas declaraciones oficiales… concentrar las acusaciones solo sobre la Iglesia falsea la perspectiva, la revolución sexual ha tenido reflejos negativos incluso en ambientes eclesiásticos. La pedofilia es un fenómeno difundido en la sociedad, por lo que la Iglesia no tiene mayor responsabilidad que los demás…

Al final un as en la manga: el diablo.

¡Ay, ay, ay! Cuando está por medio Lucifer se trata de fenómenos que trascienden los límites de la experiencia y del conocimiento humano.

Si alguien hace porquerías es por culpa de un diablo que pasaba por ahí, no de los malditos pedófilos ensotanados; nos encontramos ante un guion conocido. Lo que cuenta, sobre todo, es salvar al cura en dificultades que con su comportamiento pone de hoja perejil el buen nombre de la institución; no se piensa en primer lugar en las víctimas.

Entre diablos y rezos la jerarquía eclesiástica pide y endosa al sobrenatural culpas y remedios. «La verdad de los prelados es muy diferente de la que vivimos nosotros», afirman muchas víctimas reunidas en asociaciones. «Estamos marcados de por vida por los abusos, preferimos definirnos como supervivientes». Quedarse tranquilo e indiferente ante todo esto es muy difícil.

Tranquilos; los demás prelados se están empeñando en perdonar a las víctimas.

Saltamontes

sábado, 6 de diciembre de 2014

Encuentran cientos de millones de euros «escondidos» en el Vaticano



El ministro de Economía del Vaticano, George Pell, ha indicado que se han encontrado cientos de millones de euros «escondidos» en cuentas de varios departamentos de la Santa Sede que no aparecían en las hojas de balance.

En un artículo para la revista británica Catholic Herald Magazine que será publicado este viernes, el cardenal australiano afirma que han descubierto «que la situación es mucho más saludable de lo que parecía, porque unos cientos de millones de euros estaban guardados en cuentas de ciertas secciones y no aparecían en las hojas de balance».

«Es importante señalar que el Vaticano no está en quiebra (…) la Santa Sede está pagando sus gastos, y a la vez posee importantes activos e inversiones», añade Pell.

Además, apunta que los departamentos del Vaticano tuvieron durante mucho tiempo «casi carta blanca» con sus finanzas y siguieron «patrones establecidos tiempo atrás» para manejar sus asuntos.

El mes pasado, la oficina de Pell envió una carta a todos los departamentos del Vaticano sobre los cambios en el manejo de la economía y la contabilidad. Desde el 1 de enero, cada departamento deberá aprobar «medidas financieras claras y eficientes» y preparar información financiera e informes que cumplan con estándares internacionales de contabilidad.

Desde la elección del Papa Francisco en marzo del 2013, el Vaticano ha aprobado grandes reformas para cumplir con estándares financieros internacionales y evitar el lavado de dinero.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Cuatro imágenes: Entre la sorpresa y la contradicción



Estos últimos días nos han regalado cuatro imágenes, que me parecen curiosas y contradictorias. La primera nos llegó de Madrid, del hotel Ritz, el viernes pasado, día 21. Una imagen en la que hemos visto cómo el arzobispo de Valladolid asiste al desayuno y posterior conferencia del alcalde de Valladolid, don Javier León. La imagen nos muestra al arzobispo sentado a la mesa entre el presidente de la Diputación Provincial y la primera teniente de alcalde de Valladolid, doña Mercedes Cantalapiedra. En la imagen se ve cómo departe animadamente con el presidente de la Diputación, don José Julio Carnero. Una mezcla extraña entre teórica conciencia moral y poder civil en armonía. ¡Cuánto poder junto! ¿Qué le decía el señor Blázquez al presidente de la Diputación? Se hablan como si fueran viejos conocidos y tuvieran la confianza suficiente como para mirarse a los ojos. No hay distancia ni recriminación ni disgusto entre ellos a pesar de los tiempos que corren. La imagen me sugiere la antítesis de Jesucristo, ninguneado y condenado por Pilatos y Herodes. ¿De qué hablaban? ¿Negociaba otro ascensor o reivindicaba que la iglesia no estuviera exenta del pago de impuestos como el IBI o el del patrimonio? Se adivinan gestos y palabras de terciopelo, ideas sagaces y una trastienda oscura. La astucia se esconde con frecuencia tras la cortesía y las buenas formas.

Las otras tres imágenes corresponden al 25 de noviembre y proceden del parlamento europeo de Estrasburgo. La segunda imagen nos muestra al Papa Francisco dirigiéndose desde un atril a los parlamentarios europeos criticando tres cosas fundamentales: que la construcción de Europa no gire sobre la economía sino sobre el valor intrínseco de la persona, «los estilos egoístas de vida, caracterizados por una opulencia insostenible e indiferente ante los más pobres» y que «no se puede tolerar que el Mediterráneo se convierta en un gran cementerio». Si el Papa hubiera llegado a Bruselas como Jesucristo entró en Jerusalén y no en coche oficial, si el Parlamento europeo y el Vaticano no fueran ejemplos clarísimos de lujo y ostentación, las palabras de Jorge Mario Bergoglio, y los aplausos de los parlamentarios, parecerían plausibles precisamente por su coherencia e incluso reconoceríamos en ellas una señal del sentido de la justicia. Aun así, esas palabras suenan bien, por lo que significan y por el silencio y la pasividad de tantos de sus antecesores. Sin embargo, la iglesia de los pobres debería ser una iglesia asimismo pobre, porque es fácil hablar de la pobreza, como un salvador, con el estómago lleno y el futuro asegurado.

La tercera imagen nos muestra cómo los miembros del grupo parlamentario Izquierda Plural abandonaban el hemiciclo de Estrasburgo, alegando que la presencia del Papa en el Parlamento europeo era «un claro ataque a la necesaria separación estricta entre la religión y las instituciones públicas» y «una grave ofensa a la laicidad de millones de ciudadanos y ciudadanas europeos». Imagino que a estos parlamentarios les suena asimismo extraño que quien ostenta la silla de Pedro tenga la condición de Jefe de Estado, que el Vaticano haya sido reconocido como Estado independiente por Mussolini y que en el parlamento europeo se haya mezclado el ámbito religioso, que pertenece al ámbito privado de las personas, con el ejercicio político, que pertenece al ámbito civil. No nos vendría mal leer y pensar el tratado de Immanuel Kant titulado «La religión dentro de los límites de la razón». ¡Cuánta luz esconde en un texto tan breve!

La cuarta imagen nos la ha entregado la televisión, con un Pablo Iglesias aplaudiendo y alabando el discurso que el Papa Francisco pronunció en Estrasburgo. No sé si hizo bien permaneciendo en el hemiciclo o si debió abandonarlo. En todo caso, ahí está el Secretario General de Podemos ejerciendo ya de político. Por sus obras los conoceréis, reza el Evangelio. Lo hemos visto casi emocionado hablando del Papa. Donde algunos han visto contradicción, Pablo Iglesias advierte una lección moral. Cuando a algunos de su propio grupo político, como Teresa Rodríguez, les parece escandaloso escuchar que el aborto es un asesinato, su jefe de filas hace pública su admiración hacia el Papa Francisco. Donde alguno puede ver un discurso valiente, otros pueden advertir incoherencia y contradicción. No sé si con tantas puertas –o círculos- abiertas será posible la coherencia en el pensamiento y la acción.

Me recluyo entre las sombras, no porque quiera sino porque me abruman. Será porque esa luz es tu sombra, como decía Dulce María Loynaz.

lunes, 13 de octubre de 2014

Lavanderías de las Magdalenas: las monjas irlandesas no piden perdón

Las mujeres denuncian abuso, pero el informe
del Gobierno dijo que no encontró evidencia de ello.
12 octubre 2014

A Mary Merritt la mandaron a trabajar en una de las lavanderías de las Magdalenas en Dublín cuando era adolescente. El trabajo era tan arduo y el régimen tan cruel, que rompió una ventana y se escapó.

Llegó a donde un sacerdote a pedirle ayuda. El cura la violó.

Cuando la policía la apresó y la llevó de vuelta a la lavandería, las monjas no le creyeron. La encerraron en una celda.

El año pasado, una investigación sobre lo que pasó en las lavanderías de las Magdalenas, un sistema de asilos dirigidos por monjas católicas en Irlanda, en las que durante décadas miles de mujeres fueron forzadas a trabajar bajo duras condiciones, no encontró ninguna evidencia de abuso.

Sin embargo, quienes vivieron entre las paredes de las lavanderías rechazan esa conclusión e insisten en que las monjas deben rendir cuentas por sus actos.

Los pecados

«¡Dios mío! Esto me trae tantos recuerdos», exclama Elizabeth Coppin, de 65 años, al abrir la puerta de la iglesia que está al lado de la lavandería de las Magdalenas, a donde la mandaron a trabajar cuando tenía 14 años de edad.

«Solíamos ir a confesarnos una vez por semana», rememora frente a los micrófonos de la BBC, al pasar ante el confesionario.

«El sacerdote se sentaba ahí y nosotras le contábamos nuestros pecados... pero, ¿qué pecados podíamos haber cometido? Trabajábamos todo el tiempo».

«Ellos eran los pecadores, no nosotras: nos estaban torturando».

Los días eran largos, el trabajo arduo y no había escapatoria.
En la foto, una escena del drama de la BBC
Pecadoras.

Mujeres de mala vida

Durante décadas, Irlanda ignoró a las antiguas trabajadoras de las lavanderías de las Magdalenas y sus denuncias.

Después de todo, ¿no habían dicho los curas que ellas no eran más que mujeres de mala vida o criminales dementes, que merecían estar encerradas la mayor parte de sus vidas y trabajar sin sueldo para purgar sus pecados?

Coppin había sido víctima del abuso sexual de su padrastro y enviada a un orfanato, una de las varias instituciones de beneficencia administradas por la Iglesia en nombre del Estado.

De ahí, cuando todavía era una niña, fue introducida en la red de lavanderías de las Magdalenas y forzada a trabajar desde las 8.00 hasta las 18.00 todos los días, menos domingos y feriados.

En uno de esos lugares fue erróneamente acusada de robar dulces, por lo que la encerraron durante tres días en la celda de castigo, sin cama ni colchón.

Pero eso no era nada comparado al castigo por tratar de escaparse: la enviaron a otra lavandería donde el régimen era más estricto.

El Gobierno le pagaba a la Iglesia
para que cuidara a las mujeres.

Tras los muros del convento

«Me cambiaron el nombre por uno de hombre. Me raparon la cabeza y obligaron a usar un uniforme: me quitaron mi identidad. ¿Cómo puede manejar eso una niña?», se pregunta.

No fue sino hasta que Coppin y otros acudieron al Comité Contra la Tortura de la ONU, el cual presionó al gobierno irlandés para que investigara, que el senador Martin McAleese, un antiguo miembro del Senado irlandés y devoto católico, fue puesto a la cabeza de una pesquisa sobre lo que pasó exactamente tras los muros del convento.

Para el asombro de las sobrevivientes, el informe concluyó que «maltrato, castigo físico y abuso (...) no ocurrió en las lavanderías de las Magdalenas».

Ahora se investigará otra historia oscura que involucra
a la Iglesia en Irlanda: la muerte de niños.

Tumbas sin nombre de niños

Ahora, el Gobierno irlandés ordenó que se haga una investigación sobre lo que ocurrió en otra institución administrada por la Iglesia: los hogares para madres no casadas y sus bebés.

A principios del año fue revelado el hallazgo de casi 800 tumbas sin nombre de niños pequeños que databan de 1925 a 1961 en un convento en el occidente de Irlanda.

Algunos de los restos de los menores fueron encontrados en un tanque de concreto.

Las sobrevivientes de las lavanderías de las Magdalenas están solicitando que esta pesquisa sea más amplia para que revisen su caso de nuevo.
 
Lavandería High Park en Dublín,
donde Merritt trabajó durante 14 años.

En manos de las monjas desde su nacimiento

Mary Merritt, de 83 años, nació en uno de esos hogares, pues era hija de una madre soltera, pasó años en un orfanato y terminó en una lavandería: todas instituciones administradas por monjas.

«En uno de los orfanatos, a los que en ese entonces los llamaban "escuelas industriales", un día tenía tanta hambre que me robé unas manzanas del huerto».

«Las monjas me mandaron a la lavandería High Park en Dublín y me dijeron que me quedaría ahí hasta que aprendiera a no robar. Estuve trabajando ahí sin sueldo durante 14 años», relató a la BBC.

«No habría recibido esa pena en esa época ni por haber matado a alguien».

Años de cautiverio

Según el informe de McAleese, el promedio de estancía de las mujeres en las lavanderías era de siete meses.

«¡Tonterías!», exclama Merritt cuando vamos a visitar la fosa común de las antiguas empleadas de la lavandería de las Magdalenas High Park, en el cementerio central de Dublín.

«Yo estuve en la lavandería durante 14 años y sé de al menos una mujer, mi mejor amiga, que estuvo durante 50 años» dice, señalando su nombre, uno de los 160 grabados en la lápida de granito.

Los investigadores del grupo de presión Magdalene Names Project indicaron a la BBC que, según su investigación centrada en un período de 10 años —de 1954 a 1964— en la lavandería High Park, la mayoría de las mujeres pasaron al menos ocho años en cautiverio.
 
La mejor amiga de Mary Merritt, enterrada en una fosa común,
trabajó cinco décadas para las monjas.

Buen negocio

El informe de McAleese alega además que las lavanderías nunca se beneficiaron económicamente, otra idea que desestiman las mujeres.

«Yo era una trabajadora esclava», dice Coppin, quien pasó cuatro años en tres lavanderías.

«Las monjas tenían contratos con todos los hoteles y negocios locales así como conventos y seminarios», denuncia.

Es difícil confirmar la afirmación de que se trataba de una operación «sin ánimo de lucro», pues las cuentas que las órdenes religiosas presentaron para la pesquisa gubernamental, preparada por sus propios contadores, no están abiertas al escrutinio público.

No obstante, la BBC encontró un libro de contabilidad de la lavandería High Park en un museo de Dublín, que data de 1980.

Las meticulosas cuentas muestran que sus clientes incluían conventos y restaurantes, así como el aeropuerto, la estación central de tren en Dublín y ministerios gubernamentales.

Esto explica por qué los sindicatos y las lavanderías comerciales se quejaban en esa época: estaban teniendo que competir con unas monjas que se beneficiaban de trabajo forzado y gratuito.

Las cuentas contradicen a las monjas: se beneficiaban
del trabajo de las mujeres bajo su control.

Monjas ricas pero no contribuyentes

El diario The Irish Examiner, que ha investigado las finanzas de las órdenes religiosas involucradas en la administración de las lavanderías, señala que en 2012 sus activos eran 1.900 millones de dólares.

La fortuna de las monjas incomoda no sólo a las sobrevivientes, quienes sienten que fueron explotadas injustamente, sino también cada vez más a los contribuyentes irlandeses.

A pesar de las carencias del informe McAleese, el gobierno irlandés se excusó por el sufrimiento de las mujeres y nombró a un respetado juez para implementar un sistema de compensación.

La cuenta final de esa compensación probablemente excederá los 190 millones de dólares, y las órdenes religiosas se rehúsan a contribuir.

La BBC le preguntó a la viceprimer ministra de Irlanda, Joan Burton, por qué el gobierno no estaba presionando a las monjas para que pagaran.

«La conversación está en curso», respondió.

¿Escuchará el Gobierno a las sobrevivientes de las lavanderías y extenderá la nueva investigación para incluirlas?

«Se incluirán los elementos relevantes. Aún no hemos terminado de definirlo», respondió.

Las sobrevivientes de las lavanderías de las Magdalenas no se dan el lujo del optimismo.

«La ideología religiosa está muy arraigada en la sociedad irlandesa», lamenta Coppin.

«Yo quiero que alguien diga la verdad y se disculpe», reclama Merritt. «Las monjas, la Iglesia, los sacerdotes... alguien que me pida perdón antes de que me muera».

Sue Lloyd Roberts

No queda mucho tiempo para resarcir a las mujeres
que vivieron encerradas injustamente.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Pretenden imponer multas a personas que participaron en la concentración contra Rouco Varela en Burgo de Osma.

Durante el acto se sacó una pancarta con el texto:
«Rouco y la Iglesia, el terror de Dios por el dinero del patrón».

23 septiembre 2014

Desde el núcleo confederal de CNT de Aranda de Duero informan de la apertura de un expediente sancionador sobre cinco personas que participaron el pasado 28 de julio en una concentración de protesta contra la presencia de Rouco Varela en la localidad soriana de Burgo de Osma. Las sanciones podrían ascender a 300,51 euros en base a la acusación de «perturbar la normal actividad de las personas hospedadas, la de los asistentes a la conferencia que iba a celebrarse y la de las personas que se encontraban paseando por las inmediaciones» a pesar de que no hay ninguna denuncia impuesta por persona alguna a excepción de la realizada de oficio por los agentes de la Guardia Civil.

Desde la CNT arandina expresan su más absoluto rechazo frente al expediente sancionador calificándolo como un intento de acallar todo voz de protesta en tierras donde la simple manifestación de ideas puede resultar sancionable:

El pasado 28 de Julio cinco personas, a título individual, de las cuales en su mayoría éramos afiliados y militantes de CNT en Aranda de Duero, acudimos al Hotel Termal de la localidad soriana de El Burgo de Osma con motivo de la presencia en el lugar de Rouco Varela, donde iba a abrir, con una de sus conferencias, la vigésima séptima edición de los cursos de verano de la Universidad de Santa Catalina. Nuestro objetivo era, simplemente, expresar públicamente nuestro rechazo al poder ejercido por la Iglesia en los asuntos públicos humanos y mundanos.

Al poco de desplegar una pancarta y corear unas cuantas consignas se personaron en el lugar dos agentes de la guardia civil, quienes procedieron a identificarnos. Tras ello, y bajo la vigilancia y beneplácito expreso de los susodichos, continuamos la protesta hasta que la disolvimos, alrededor de media hora más tarde.

Pues bien, es el caso que recientemente los cinco implicados hemos ido recibiendo en nuestros domicilios un sorprendente «acuerdo de iniciación de procedimiento sancionador», en el que se nos acusa de «perturbar la normal actividad de las personas hospedadas, la de los asistentes a la conferencia que iba a celebrarse y la de las personas que se encontraban paseando por las inmediaciones». Pudiendo ascender la cuantía de la multa hasta los 300,51 € por barba.

El expediente ha sido incoado a partir de la denuncia exclusiva de los dos agentes. Ni los propietarios del Hotel Termal, ni ningún hospedado, ni ningún asistente a la conferencia, ni viandante alguno ha interpuesto denuncia contra nosotros —tampoco Rouco Varela, a quien no citan ni como molesto ni como importunado—. Así, los dos agentes denunciantes hablan por personas anónimas que ellos dicen que fueron molestadas, pero que NO han querido denunciarnos. Hablan de personas anónimas y viandantes anónimos que, si hubiesen sido molestados y perturbados, lo habrían sido bajo SU autorización y en SU presencia. Viandantes anónimos que, en realidad, las más de las veces nos apoyaron de forma expresa, llegando a sostener la pancarta junto a nosotros dos personas que nos lo pidieron con entusiasmo y que no fueron identificadas.

Mediante el presente comunicado queremos manifestar públicamente nuestra más absoluta indignación y nuestro más absoluto rechazo a lo que consideramos un evidente intento de acallar la más mínima voz de protesta en unas tierras nada acostumbradas a manifestantes. Tierras donde no hicimos otra cosa que ejercer nuestro constitucional derecho a expresarnos libremente, sin ocasionar daño personal o material alguno. Lógicamente, los cinco afectados combatiremos y recurriremos los hechos denunciados.

Finalmente, agradecemos encarecidamente el entregado apoyo del núcleo confederal de CNT en Aranda de Duero para con nosotros. Apoyo y solidaridad con el que sabíamos que contaríamos desde el principio, y con el que sabemos que contaremos hasta el final.

viernes, 22 de agosto de 2014

El ébola y la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios

Miguel Pajares, el misionero español
fallecido de Ébola.

LUISA LORES *

No vamos a cuestionar la oportunidad de trasladar a Miguel Pajares a España, aunque haya supuesto vaciar de pacientes el Hospital Carlos III de Madrid y dotar a toda prisa su unidad de enfermedades infecciosas, tras su desmantelamiento por parte de la infausta Consejería de Sanidad madrileña, ni el trato desigual a los cooperantes infectados, de distintos países y razas pero hermanos de la misma congregación católica. Lo que si cuestionamos es que toda la costosa y mediática operación se financie con dinero de las arcas públicas, cada vez más mermadas y no con los fondos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (OHSJD), organización rica y con abundantes contactos en el mundo empresarial y financiero. También cuestionamos el trato desigual del gobierno de España para con sus ciudadanos, ya que mientras suspende a los tres meses el derecho a la asistencia sanitaria de los jóvenes que se ven obligados a emigrar a otros países, pone todo el sistema sanitario a disposición de un español que ha emigrado hace muchos años, y de forma voluntaria.

La OHSJD es el mayor grupo hospitalario privado español, con 45 centros asistenciales y 7.000 camas hospitalarias y su patrimonio se ha incrementado mucho en los últimos años a pesar, o en buena parte debido, a los recortes en el sistema sanitario público.

En estos años de crisis económica la orden religiosa realizó inversiones millonarias para remodelar, ampliar y dotar de tecnología sus hospitales de Pamplona, Tenerife y Córdoba, concertados con el sistema público, mientras se recorta la dotación, la actividad y las plantillas en el SNS.

En el año 2007, esta orden religiosa inaugura un nuevo edificio en Mallorca de 9.000 metros cuadrados, dedicado a la traumatología y la geriatría y concertado con el sistema de salud de las Islas Baleares, que estuvo a punto de provocar el cierre de dos centros sociosanitarios públicos, salvados in extremis por la movilización ciudadana y profesional.

En el año 2012, la OHSJD adquiere el costoso edificio del Colegio Alemán (más de 10.000 metros cuadrados en la calle Serrano de Madrid) para ampliar el Hospital San Rafael y su Unidad Docente, dedicada a la formación académica «confesional» de la enfermería y de los trabajadores sociosanitarios. La escuela de San Rafael está adscrita a la Universidad privada Antonio de Nebrija, cuya fundación, presidida por Antonio Garrigues Walker, está administrada por familias poderosas y por grandes empresas constructoras.

La OHSJD, principal beneficiaria de la privatización de la atención a los pacientes terminales en la comunidad madrileña tras el caso Leganés, imparte Master en Cuidados Paliativos en varias comunidades autónomas, homologados por la Administración pública, a pesar de que sus contenidos están influidos por su ideario radical, que considera que por el sufrimiento se llega a Dios.

Los centros sanitarios de esta orden religiosa, teóricamente sin ánimo de lucro, compaginan su actividad concertada, por la que reciben millones de euros de dinero público, con la atención a pacientes privados de diversas aseguradoras. De hecho, los dos millones de clientes de la aseguradora DKV tienen a su disposición toda la infraestructura sanitaria de la OHSJD. La Fundación Instituto San José, dedicada a la atención de procesos neurológicos, agudos, crónicos y terminales, está gestionada por la orden católica junto a La Caixa catalana.

A pesar de estas y otras vinculaciones empresariales de la OHSJD, el Ministerio de Sanidad ha permitido que la Guía Clínica para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), de gran relevancia sanitaria y económica, sea elaborada únicamente por profesionales del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, a espaldas de los profesionales del sistema público.

La Fundación de la Orden (FOHSJD), cuyo comité directivo está formado esencialmente por expertos en Administración y Dirección de empresas, con Master por las escuelas de negocio de la Iglesia Católica (ESADE e IESE) y no por expertos investigadores, gestiona la investigación biomédica, en colaboración con el Instituto de salud Carlos III y otros organismos estatales, a pesar de que su comité de buenas prácticas científicas no es un organismo independiente y de sus vinculaciones con la industria farmacéutica (Grifols).

La Marea
21 agosto 2014


* Luisa Lores es miembro de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

jueves, 13 de febrero de 2014

Arrepiéntete maldito

Bandada de 'grajos' antes de echar el vuelo

ABEL ORTIZ

Si los anarquistas decidiéramos en asamblea ingresar todos a la vez en el Opus sería un sin dios. Desde luego semejante operación podría ser tachada de reformista, incluso de desviacionista por los más retrógrados, pero no habría que ignorar las ventajas.

La práctica del entrismo, legendaria entre los trotskistas, está por desarrollar en el mundo libertario. Si pudiéramos infiltrar la conferencia episcopal y colocar un obispo kropotkiniano o un cardenal bakuninista, tendríamos a nuestro alcance el teléfono de Dios.

Una vez conseguido el contacto con el a tomar por más allá, sería relativamente fácil, en un descuido de Dios mientras juegue a los dados, conseguir el tutorial de los milagros y los dosieres de los santos.

Correos electrónicos entre el padre, el hijo y la paloma. Llamadas grabadas de Jesús a Magdalena, facturas en negro de los apóstoles a nombre de la generalitat valenciana, guasaps del hijo de Aznar a los mercaderes del templo, videos de Gallardón haciendo la comunión con Juan Manuel de Prada o el acta de unos ejercicios espirituales en Palermo para banqueros discípulos de San Milton Friedman.

Yo no veo más que ventajas. Hay que ser pragmáticos y dejarse de prejuicios. No sólo dispondríamos de excelentes instalaciones para jugar al ping-pong, accederíamos también a un mundo espiritual que nos hace mucha falta. ¿Quién no ha sentido, después de dos litros de calimocho, cómo le invade a uno el cuerpo místico de cristo? ¿No habéis oído la llamada al ver la expresión de piedad en el dulce rostro de Fátima Báñez pidiendo por nosotros a la virgen del Rocío?

En el Opus, además, está el nunca bien ponderado señor ministro del interior por quién rezamos a diario, los más devotos, una sencilla oración: mala polilla le roa el culo.

viernes, 28 de junio de 2013

La Iglesia permitió castrar a menores abusados por su 'comportamiento homosexual'

ESCÁNDALO EN HOLANDA

Así lo afirma una investigación que se hizo en base a testimonios de víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos. Un menor fue abusado en un internado y después fue castrado, según el documento.



La Iglesia católica holandesa permitió en los años 50 castrar a menores para «ayudarlos» a superar su «comportamiento homosexual», según una investigación realizada por el periódico holandés NRC Handelsblad, cuyos resultados se publican este sábado.

La investigación, que se hizo en base a testimonios de víctimas de abusos sexuales por eclesiásticos en Holanda, concluye que entre los casos se encuentra el de un menor que sufrió abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos en un internado y después fue castrado.

El trabajo de investigación del periódico señala que existen evidencias de al menos diez casos similares, consignó la agencia alemana DPA.

El diario indica además que una comisión especial creada para investigar los casos de presuntos abusos sexuales a menores por integrantes de la Iglesia holandesa, bautizada «Comisión Deetman», no hizo referencia alguna a esos casos de castración.

Aunque la comisión fue informada de la sospecha de que existían casos de castración «por homosexualidad», decidió no incluir esa denuncia en un informe que se publicó recientemente en Holanda, indicó el NRC Handelsblad.

Uno de los casos que citó el periódico es el de Henk Heithuis, quien era menor de edad en 1956, y fue castrado ese año, según su propia versión, tras sufrir abusos en un internado católico en la localidad holandesa de Harreveld, en la provincia de Gelderland.

Heithuis fue víctima de abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos y fue sometido a una operación de castración por recomendación expresa de la dirección de ese internado para intentar «corregir su homosexualidad».

La oposición en el Parlamento holandés, encabezada por el Partido del Trabajo (PvdA, laborista), el liberal de izquierdas D66 y los ecologistas de Groenlinks (izquierda verde) expresaron hace semanas sus dudas acerca de la profundidad y el detalle en la investigación de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica holandesa. Según la oposición de izquierda, el informe de la «Comisión Deetman» ha dejado muchos interrogantes sin resolver.

jueves, 16 de mayo de 2013

Escandalosas imágenes sexuales de un sacerdote conmocionan a España

 

Un párroco español ha sido destituido por unas imágenes que han causado revuelo en las redes sociales, donde aparece practicando sexo oral con otro hombre, informan medios locales.

Este suceso ha conmocionado a la localidad de Churra, provincia de Murcia, donde Francisco Javier Ruiz ejercía de párroco. En una de las fotografías el sacerdote aparece con los pantalones bajados junto a otro hombre, al que no se le ve la cara, pero aparece arrodillado junto a él.

Según el portal La voz libre, las fotos fueron tomadas por un ciclista que pasaba por un lugar de Murcia donde habitualmente las parejas van a practicar sexo en la vía pública.

El protagonista, sin embargo, niega los hechos y ha calificado de «montaje» estas imágenes que «ni mucho menos son reales». En declaraciones a un canal de televisión local, Francisco Javier indicó que esta acción tiene como objetivo «hacerle daño», por lo que ya ha denunciado ante las autoridades policiales, que investigan las grabaciones.

Además, explicó que desconoce tanto la zona como a la otra persona con la que supuestamente aparece en las imágenes.

viernes, 22 de marzo de 2013

“Son opio para el pueblo”


Por estos días en Argentina los medios de comunicación nos bombardean sin parar con las bondades del nuevo papa. Por todos lados se hace énfasis en su humildad, carisma, generosidad, capacidad de comunicación, tolerancia y un largo etcétera de excelsas virtudes. Pero en especial, se resalta su preocupación por la pobreza y se subraya su proclamado objetivo de “Promover la Iglesia pobre y para los pobres”. Casi todo el arco político local también se ha sumado a la exaltación. Algunos incluso hablan de una “revolución”, que está por cambiar al mundo. Los kirchneristas, pasados los primeros días de desconcierto -Néstor Kirchner había calificado a Bergoglio como “el jefe de la oposición”- empezaron a encolumnarse detrás del discurso hegemónico y también están encontrando virtudes en Bergoglio-Francisco. Después de todo, se afirma, el nuevo papa se pronunció contra el “imperio del dinero con sus demoníacos efectos”; dijo que los mercados no pueden estar por encima de los hombres; y denunció la trata de personas, la explotación de los niños, la miseria de miles de millones, la corrupción de los políticos… ¿Cómo no estar de acuerdo con estos mensajes? “La opción por los pobres” de Francisco, explicaba hace poco un kirchnerista por TV, “abre la posibilidad para la movilización de fuerzas sociales frescas contra los sectores conservadores”. Palabras más o menos, el discurso se va unificando: don Fancisco es una esperanza de mejora para los pueblos del mundo.

Pues bien, en este punto quiero reivindicar el rol del marxismo, la única corriente de pensamiento que ha planteado una crítica al contenido esencial de este mensaje, y a su función en tanto sostén ideológico del orden dominante. A fin de agregar elementos para el análisis, en esta nota presento primero unos pasajes tomados del conocido libro del historiador marxista Maxime Rodinson, Islam y capitalismo, (Buenos Aires, Siglo XXI, 1973), y luego hago algunas reflexiones en torno al texto en el que Marx define a la religión como el opio de los pueblos. La de Marx es una posición que muchos considerarán “anticuada” -después de todo, no entra en las sutilezas geopolíticas de algunos ideólogos K stalinistas- pero, en mi humilde opinión, dice lo que verdaderamente importa. El mensaje de estos días es ideológico, y hay que responder en ese terreno. Aclaro que lo que sigue se refiere solo a la iglesia institucionalizada (o a las grandes religiones consagradas).

Si no se trata la pobreza, no sirve

La idea clave que se encierra en los pasajes de Rodinson que cito a continuación es que está en la misma naturaleza del mensaje religioso tomar las cuestiones candentes de la pobreza, la opresión y el sufrimiento de los pueblos. Escribe: “… cuando los males sociales agobian a algunos de sus miembros, esa sociedad no puede callar. Por lo menos, debe ‘tratar el problema’. Si deja hacer sin decir nada, traiciona de manera evidente su misión ante las víctimas; éstas no pueden hacer otra cosa que verificar ese hecho y la verificación es grave para la fe de las masas en la ideología que inspira a esta sociedad”. Luego de referirse a que el Antiguo Testamento y Aristóteles condenaban los males generados por la economía mercantil, y len oponía el ideal de la comunidad igualitaria, la fraternidad ideológica y el desprecio por las riquezas, Rodinson agrega:

“Hay ideólogos revolucionarios que piensan que Dios quiere la destrucción pura y simple de una sociedad injusta (y por ende impía) y su reemplazo por una sociedad conforme a su voluntad, y por eso, a la justicia. Entonces fundan movimientos disidentes, sectas”. Es un hecho histórico que movimientos sociales han encontrado en la religión recursos ideológicos en sus luchas contra el orden existente, cualquiera sea éste. Pero no es el caso de la Iglesia católica, ni de las iglesia en general. Sigue Rodinson: “Los ideólogos no revolucionarios -y éstos siempre son mayoría- sólo pueden exhortar a los gobernantes a inspirarse al máximo en la norma divina, estigmatizar a los que la contravienen, exhortar (por lo menos implícitamente) a las masas a la resignación y el consuelo extraído de la conciencia de su piedad y su justicia ante Dios, o a lo sumo a reivindicaciones respetuosas. Es la única vía posible si no quieren correr el peligro de impulsar a trastornar o derribar un orden ligado a la ideología que defienden. En este sentido, todas las religiones y, más en general, todas las ideologías de estado, son opio para el pueblo.

Si la sociedad civil (en su opinión pública dominante) se vuelve cada vez más severa con una categoría de males sociales y la capa social que es responsable de ellos, si la rebelión contra esas prácticas se difunde cada vez más entre las masas, también los ideólogos se armarán de una creciente severidad. De esta manera, desde hace un siglo, la Iglesia católica, impulsada por la situación social a tratar el problema de los trabajadores asalariados, se ha mostrado cada vez más dura con respecto a los males causados por el funcionamiento del sistema capitalista, cada vez más inclinada a reprochar a los capitalistas sin llegar (¿aún?) a una condena del sistema. Lo mismo ocurre con su actitud hacia el colonialismo y, más antiguamente, hacia la esclavitud” (p. 65).

Pero los cuestionamientos de la iglesia, por supuesto, tienen sus límites: las bases mismas del sistema no se tocan. Juan XXXIII lo estableció con claridad cuando dijo, en su mensaje Mater et Magistra, que la propiedad privada es parte del orden natural. La idea se prolonga hasta el presente; no se trata de condenar al sistema de trabajo asalariado, sino a los “abusos” del mercado, al afán excesivo (¿cuánto?) de lucro, a la “extrema” (¿cuánta?) pobreza y a las injusticias más flagrantes, como la trata de personas, o la explotación del trabajo infantil. En síntesis, se condena al “neoliberalismo inhumano” (y Bergoglio-Francisco criticó a Menem), pero no al sistema capitalista. La realidad es que la “doctrina social” de la Iglesia, en lo que tiene de “transformador”, no es más que un rosario de los lugares comunes del burgués bienpensante habitual. Por eso, no es de extrañar que autores profundamente reaccionarios, como Durkheim y Parsons, destacaran el rol de la religión en el mantenimiento del orden social. Incluso en Estados relativamente seculares, la religión juega un papel importante. Pero para esto, es necesario que ponga en el primer lugar la preocupación por los pobres y las injusticias sociales.

Así, el mensaje religioso, como también dice Rodinson, se construye con los materiales que se encuentran a disposición, pero según una lógica enmarcada en la doctrina más general sobre Dios, el mundo y el hombre. Y Bergoglio-Francisco cumple con las generales de la ley: se formó en las ideas de León XIIII, la Acción Católica y Cristo Rey, con el condimento “nac & pop” de la vieja, criolla y peronista Guardia de Hierro, y “Las veinte verdades peronistas” (una serie de consejos para que los trabajadores mantengan una mansedumbre ovejuna frente al capital). Por eso también, hay una unidad ideológica profunda entre el nuevo papa y prácticamente todo el espectro político burgués; esto, al margen de si dio alguna ayuda a la dictadura, si apoyó a la ley de medios, o si retó a los K por la corrupción.

Rodinson también explica que la presión de los ideólogos y de las autoridades ideológicas sobre la práctica política y jurídica adopta diferentes formas según su posición con respecto al estado, pero “siempre se efectúa según las mismas grandes líneas: proponer un ideal y llamar a atenerse a él concediendo desde el inicio que este ideal es demasiado elevado para la debilidad humana; tratar de impedir los abusos de los poderosos mediante amonestaciones o, a lo sumo, cuando las circunstancias lo permiten, sanciones raras, pero ejemplares; proteger a los débiles en la medida compatible con la salvaguardia del orden social y mantener su confianza ideológica evitando que sus rencores y reivindicaciones tomen un giro violento y hostil a la ideología dominante y a la sociedad cuya alma es en última instancia, elaborar soluciones teóricas que frente a los múltiples casos concretos en que los individuos transgreden las directivas surgidas de la ideología, dosifiquen la condena, la reprobación y la indulgencia para permitir infringir prácticamente el ideal, sin dejar de salvaguardar la pureza de éste” (p. 66).

La última observación alude a la necesidad de que los discursos de la Iglesia, y la ideología, se adapten a las exigencias que emanan de la evolución de las sociedades, sin alterar lo fundamental del mensaje. “La ideología no puede querer detener a la sociedad de la que emana y la inspira. Esto no equivale forzosamente a un maquiavelismo o a la impostura, pero sí, más en profundidad a una sumisión más o menos reticente a las exigencias de la vida social” (ídem). No puedo más que coincidir: la iglesia no cumpliría con su misión si no se sometiera, aun con reticencias, a las exigencias de la vida social. De ahí el pedido de muchos, de que vaya aceptando las nuevas realidades, para proteger el núcleo de “verdad divina”.

Opio y fundamentos terrenales

La afirmación de Rodinson acerca de que las religiones son opio para el pueblo hace referencia, obviamente, a la conocida afirmación de Marx, “la religión es el opio del pueblo”, que está en “En torno a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel” (Escritos de juventud, México, FCE, pp. 491-502).

Es indudable que este famoso dictum muchas veces se lo ha interpretado como un llamado a combatir la religión en cuanto tal. Sin embargo, si se lee el escrito completo, aparece una visión bastante distinta. Lo que dice Marx en ese texto es que la religión tiene un fundamento terrenal, y que por lo tanto la crítica debe partir de que el hombre hace la religión, y no la religión al hombre. “Este Estado, esta sociedad, producen la religión, una conciencia del mundo invertida, porque ellos son un mundo invertido”. Esto es, la religión, según Marx, es una expresión de la vida terrenal desgarrada por las contradicciones. Es el reflejo, invertido, del mundo real. “Es la realización fantástica de la esencia humana, porque la esencia humana carece de verdadera realidad”. La religión es “la teoría general de este mundo”, su “razón general para consolarse y justificarse”. En un mundo en que existen la opresión, la explotación, los sufrimientos derivados de la falta de trabajo, de la desposesión y del poder de los poderosos, la religión brinda consuelo y alivio, hace más llevadero el sufrimiento. Y encierra una protesta contra este orden de cosas: “La miseria religiosa es, por una parte, la expresión de la miseria real y, por otra, la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura agobiada, el estado alma de un mundo desalmado, porque es el espíritu de los estados carentes de alma”. A continuación de esta afirmación, encontramos la frase de Marx acerca del opio. El opio hace más llevadero el dolor, y la religión hace más sufrible el sufrimiento. La idea implicada es que, si bien éste es un mundo de lágrimas, prepara a los sufrientes para la felicidad eterna, y por eso proporciona una dicha, aunque ilusoria. En otras palabras, la religión es consuelo, pero también amortiguadora del conflicto, al menos en el plano ideológico. De aquí que la crítica, dice Marx, deba dirigirse a sus fundamentos terrenales: “Sobreponerse a la religión como la dicha ilusoria del pueblo es exigir para éste una dicha real. El pugnar por acabar con las ilusiones acerca de una situación, significa pedir que se acabe con una situación que necesita ilusiones”. Por la misma razón, Marx critica a Feuerbach porque éste atacaba a la religión, y no a la sociedad que la había producido. La religión es perjudicial, en tanto lleva a poner esperanzas en el más allá, antes que en la lucha “por el más acá”; pero en sí misma no es el mal, sino el producto del mal.

Precisiones

En primer lugar, precisemos que cuando se habla del rol de la Iglesia en tanto sostén del orden social, no se está defendiendo necesariamente una explicación funcionalista acerca de su origen o desempeño. No se sostiene que la Iglesia existe porque es funcional al mantenimiento de la explotación. Si se afirma que su rol está funcionalmente de acuerdo con la perpetuación de la sociedad de explotación, al margen de lo que la alta curia, incluido el papa, piensen de sí mismos y de su función en este valle de lágrimas.

En segundo término, sostener que la religión es un sistema ideológico vinculado estructuralmente a las relaciones sociales, no implica defender una tesis mecánico-determinista (del tipo, tal relación social determina tal forma de religión o de iglesia). Simplemente se sostiene que la vida material -la actividad de los seres humanos bajo ciertas relaciones sociales, para procurarse sus medios de vida- conforma el marco en que se desarrollan sus acciones conscientes, incluida la religión. Éste es el sentido en que tomamos la expresión “buscar el fundamento de la religión en el mundo material”. Por eso, las instituciones y las formas de conciencia dominantes, deben adaptarse a las relaciones estructurales. Cito de nuevo a Rodinson: “La organización y la conciencia de la sociedad deben por lo menos no trabar las tareas esenciales, primarias, y a menudo tampoco las secundarias. Un proceso que no tiene nada de abstracto, que se divide en presiones múltiples de ‘la naturaleza de las cosas” tiende a eliminar las formas de organización y conciencia que, por su propia evolución, hubieran podido llegar a ser una traba para la realización de esas tareas” (pp. 202-3). Pero por esto también, la religión no es un “reflejo mecánico” de las relaciones sociales, ni un mero epifenómeno. Tiene “espesor propio”, y como una forma de conciencia social, incide a su vez en las relaciones sociales materiales.

En tercer lugar, y vinculado con el punto anterior, la explicación del rol de la Iglesia no implica que el mismo se garantice de forma más o menos directa o automática. Por el contrario, se trata de un proceso que ocurre “no sin dificultades, luchas y ‘desprolijidades’, no sin tensión entre la voluntad de los grupos particulares de perpetuarse y maximizar sus ventajas propias, y la necesidad de la sociedad global de proseguir un proyecto análogo a su escala” (ídem). Las tensiones y luchas por el poder que recorren a todas las grandes instituciones religiosas son una expresión natural de este hecho.

Algunas conclusiones provisorias

De lo anterior se desprende, en primer lugar, que muchos de los problemas que hoy enfrenta la Iglesia, no tienen su origen en problemas de “comunicación”, o de “estilo papal”, como comentan varios comentaristas. Es que no hay discurso que pueda construir unidades, o totalidades, por fuera o por encima de las realidades sociales, las clases sociales y las fuerzas productivas alcanzadas (lo siento por Laclau y sus “construcciones discursivas”). Por eso, en la medida en que la Iglesia es una institución de conservación y propaganda de ideología (¿forma parte del Estado ampliado, en sentido althusseriano?) necesariamente estará atravesada, e inmersa, en relaciones mercantiles y capitalistas. Puede haber más o menos corrupción, mayor o menor prolijidad en el manejo de las cuentas, pero de alguna manera, la “Iglesia-empresa” seguirá existiendo.

De la misma manera, en tanto se desarrollen las relaciones capitalistas, y con ellas evolucione la vida material, seguirán erosionándose las bases del tradicionalismo y la autoridad religiosa. Son procesos de larga duración, posiblemente inherentes al capitalismo. “Todo lo sólido se desvanece en el aire”, decía El Manifiesto Comunista, y todo lo sólido se sigue desvaneciendo hoy en día, a medida que se internacionalizan las fuerzas productivas, se desarrolla, tendencialmente, la productividad del trabajo, y avanzan la ciencia y la tecnología. Los cambios penetran por todos los poros. La Sagrada Familia ya no es el simple reflejo de la familia terrenal tradicional “típica”, porque ahora no se sabe qué es “lo típico” en materia de familia. Por todas partes se abren fisuras en los dogmas religiosos establecidos, y se agrietan autoridades iluminadas por el Espíritu Santo y todo otro tipo de poderes extra terrenales. Durante siglos, la Iglesia católica tuvo poder y control sobre las conciencias -la confesión fue un medio privilegiado- pero hoy cada vez son menos los que abren su alma al cura del barrio. Incluso la movilidad internacional del trabajo abre nuevos puntos de vista, y las conciencias se secularizan.

Por otra parte, y más sustancial, los sectores mejor organizados de la clase obrera han ido accediendo, tendencialmente, a un modo de vida que puede prescindir del consuelo del más allá (sin que por ello desaparezca la explotación). Los niveles de consumo real de amplias capas de asalariados no son los mismos que en 1850, por caso. Por eso, no debería asombrar que los bautismos o las asistencias a las iglesias se hayan desplomado en casi todos los países europeos, y en buena parte del Tercer Mundo, incluida Argentina. Para millones, hace falta menos opio y Dios empieza a desaparecer de sus vidas cotidianas. Y no hay papa Francisco que pueda detener estos procesos, por más que viaje en autobús y utilice zapatos de calle. Por fuera, o por encima, de las superficialidades con que nos saturan los grandes medios, son los fundamentos mismos de la religión los que están debilitándose.

Por último, y tal vez la conclusión más importante, es que la lucha del socialismo no pasa por la lucha contra la religión en sí, sino por revolucionar el mundo que la hace posible. En este respecto, la crítica debe ir al fondo: al rol de la religión en relación al sostenimiento de las relaciones sociales explotadoras. Entretenerse con especulaciones sobre la unidad latinoamericana, la patria grande y similares tópicos del ideario nacional y popular, invisibiliza esta cuestión central.