Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta China. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de marzo de 2014

Yihad en China


El islamismo es la corriente dentro del mundo musulmán que intenta implementarse en todo el orbe, combate en todo el mundo y contra todo.

Si el islamismo es el auténtico Islam o si aquel ha secuestrado a este es una discusión meramente académica. La realidad se impone. El silencio, silencio cómplice, de la mayoría de musulmanes clarifica el «dilema» académico.

La realidad es que la oposición dentro del mundo musulmán contra el islamismo es casi imperceptible. La frontera, en caso de haberla, entre Islam e islamismo es muy tenue y muy permeable. Si realmente hay distinción entre islamismo —el que es catalogado habitualmente de radical— y el Islam en general —calificado de moderado— afecta a los musulmanes clarificarlo con hechos, como el repudio público de tales acciones, la colaboración con los cuerpos de seguridad en los países en los que viven, presionar para expulsar los jeques e imanes que enaltecen el terrorismo.

El Islam sólo tolera a los judíos y cristianos como dhimmis, ciudadanos de segunda clase en su territorio con extremas limitaciones, sin poder construir sinagogas ni iglesias, ni reparar las ya construidas anteriormente a la conquista del Islam, pago de la yizia, impuesto caritativo anual en un ceremonial humillante para el dhimmi, la imposición de recibir educación del Islam para los hijos de los dhimmis, y una larga serie de ignominiosas exigencias para poder vivir. El Islam no permite vivir a los fieles de religiones no monoteístas. Es obligación del fiel devoto eliminar a estos.

Y esto es lo que ocurre en China. Pero no sólo en China.

China es una nación con una creciente población musulmana creciente. Muchos de los musulmanes pertenecen a la comunidad uigur.

Los proselitistas islamistas uigures han atentado criminalmente no sólo en Xinjiang, la región autónoma de mayoría musulmana, sino también en la capital, Beijing (Peking) y otras ciudades de la geografía del coloso asiático.

El sábado 1 de marzo de 2014 en la provincia china de Yunnan, fronteriza con Vietnam, Lao y Birmania, un grupo de islamistas armados con machetes irrumpieron en el vestíbulo de la estación de trenes de Kunming, la capital de la provincia sudoccidental de Yunnan pasadas las nueve de la noche, hora local, y empezaron a perseguir y decapitar a la gente. El resultado de la masacre perpetrada por los islamistas se ha cobrado la vida de más de 29 personas y más de 162 heridos.





NOTA:

martes, 31 de julio de 2012

Cuando los chinos gritan basta

El pueblo avasalla a las autoridades en Quidong y cierra una fábrica papelera

ZIGOR ALDAMA

El Norte de Castilla, lunes 30/7/12

Que un secretario del Partido Comunista chino sea sacado a la fuerza de su oficina por una horda enfurecida que lo desnuda en la calle es algo asombroso. Que la población entre en la sede gubernamental y la destroce era impensable hasta hace no mucho. Y que manifestantes hartos de que sus demandas solo sean escuchadas cuando van acompañadas de violencia se líen a porrazos contra vehículos policiales, también. Pero estos tres hechos se dieron cita el pasado fin de semana en el pequeño pueblo de Qidong, ubicado en la provincia oriental de Jiangsu, muy cerca de la megalópolis de Shanghái.

Los ciudadanos comenzaron a protestar el sábado contra la construcción de una tubería destinada a canalizar hasta el mar las aguas residuales de la fábrica papelera, una de las mayores de Asia, que la japonesa Oji Paper Company tiene en los alrededores del pueblo. Aseguran que el proyecto contaminaría las aguas, y que los elementos nocivos acabarían haciendo enfermar a los habitantes a través de la pesca. Como sus palabras no hicieron efecto, pasaron a los hechos. Y han conseguido que las autoridades se echen atrás en sus planes.

Los chinos han perdido el miedo. Ya no se callan. Es más, hablan alto y claro. Con megáfono. Y la intimidación de los uniformes no los detiene. De hecho, buscan la confrontación. El Gobierno es consciente de que puede sacar la artillería a la calle para ganar una batalla, pero también sabe que eso le hará perder la guerra. Los tiempos de Tiananmen se acabaron con Internet y con el auge de las redes sociales. China no vive una primavera al estilo árabe, pero su transformación también se cuece en el ciberespacio, y parece irreversible. Así que, aunque en primera instancia los dirigentes se resisten a dar su brazo a torcer, cuando la marabunta despierta optan por agachar la cabeza para no perderla, escuchan al pueblo, y actúan en consecuencia.

Este año se han sucedido varios ejemplos de este importante cambio en las actitudes de la población china y del Partido Comunista. Wukan abrió la veda en febrero, cuando los habitantes de este pueblo de la provincia sureña de Guandong, contrarios a operaciones inmobiliarias, expulsaron a los dirigentes municipales y consiguieron permiso para llevar a cabo una votación democrática al nivel más básico que, sin embargo, podría servir de inspiración en el futuro. Y a finales de junio llegó la revuelta de Shifan, otra pequeña ciudad que estalló para evitar que se construyese una planta química, y que también logró su objetivo. Qidong las ha superado por la inusitada violencia utilizada por sus habitantes.

A porrazos


En las espectaculares imágenes que circulan por las redes sociales chinas queda bien claro que una muchedumbre atacó la sede gubernamental, y no dejó archivo sobre archivo. Sun Jianhua, secretario del Partido de Qidong y teniente de alcalde de Nantong, la ciudad a la que está adscrito el pueblo, fue sacado de su oficina, en la que se encontraron cigarrillos y licores de gran valor, y en la calle le pidieron que se vistiera con una camiseta en la que se podía leer un lema contra la polución, uno de los principales puntos de fricción entre la gente y el Gobierno. Le acusaban de ser quien firmó la aprobación del proyecto, pero se negó. Entonces fue despojado de su ropa que, como dan fe fotografías tomadas por los manifestantes, era de la marca italiana Lozio. El hecho de que su camisa cueste más de 200 euros echó más leña al fuego.

Así que, en vista de que el enfrentamiento podía cobrar todavía más intensidad, Nantong decidió desplegar varios centenares de policías y otros tantos antidisturbios. A porrazos consiguieron dispersar a los manifestantes, muchos de los cuales acabaron heridos. Los centros sanitarios se colapsaron e incluso circularon informaciones en las que se mencionaban varios muertos, pero este periódico no pudo confirmar ayer tal extremo.

Lo que sí está probado es que entre 15 y 20 policías, en su habitual empeño por ocultar lo sucedido, patearon durante 20 segundos a uno de los periodistas del diario japonés Asahi Shimbun, Atsushi Okudera, que se había trasladado desde Shanghái para cubrir las protestas. A pesar de que se identificó como periodista, su cámara fue arrebatada, y uno de los agentes incluso saltó sobre él en repetidas ocasiones. El diario ya ha denunciado oficialmente los hechos.

Lo sucedido en Qidong lanza un mensaje claro a las autoridades del país. Tienen que consultar con el público, del que ya no pueden reírse en sus lujosos despachos, porque el mundo está mirando. Hasta ahora se han sucedido estallidos de corta duración en pequeños núcleos urbanos, detonados por asuntos locales. Pero el recién adquirido poder ciudadano podría extenderse a ciudades de primer orden, donde el bienestar ha anestesiado a la población. Y entonces, el Partido podría tambalearse.

jueves, 13 de octubre de 2011

Entrevista a Loretta Napoleoni a propósito de su libro Maonomics

[La economista Loretta Napoleoni ha causado gran revuelo con su libro Maonomics, que exalta el modelo económico chino en el que el capital privado está bajo el control del estado. No suscribo todas sus tesis pues no creo que los chinos sean tan felices como ella dice pero su crítica a la economía de los países occidentales, sometida a los caprichos de las élites del capitalismo más especulativo, me parece muy valiente. Además su teoría, correcta o no, es provocadora y eso, en un mundo como el de los economistas donde el neoliberalismo es un dogma incuestionable, para mí es suficiente para prestarle oídos.]

Extraído de La Vanguardia, 19/09/2011





Loretta Napoleoni: "Los chinos están muy felices por tener más dinero y no les interesa la democracia"

La periodista y economista Loretta Napoleoni, experta en terrorismo plantea en 'Maonomics' (ed. Paidós) una tesis provocadora: ¿y si el sistema chino fuera mejor que el occidental?

En occidente, vivimos convencidos de que nuestra democracia y nuestro sistema económico son los mejores sistemas posibles o, como mínimo, los menos malos. Pero, con el inicio de la crisis económica, la alarma de "error", que en un principio nos llegaba como un tenue sonido lejano, se ha convertido ahora en un repiqueteo irritante: cierre de empresas, recortes en servicios sociales, bajadas de sueldos, más trabajo temporal, subida de tasas en la universidad... Nuestra democracia hace tiempo que sufre de migraña crónica y el capitalismo se ha alejado de la producción, de lo material, para convertirse en algo irreal, intangible, sólo controlado por los mercados, eufemismo que utilizamos para referirnos a los especuladores.

Es tiempo de reflexionar sobre si debemos plantearnos un cambio de rumbo, de estrategia, visto que la calidad de vida de nuestros jóvenes puede que no sea mejor que la de sus padres.

La periodista y economista Loretta Napoleoni, experta en terrorismo y autora de los best seller 'Economía canalla' y 'La mordaza', plantea en 'Maonomics' (ed. Paidós) una tesis provocadora: ¿y si el sistema chino fuera mejor que el occidental?. Para Napoleoni, el control del Partido Comunista sobre las finanzas del gigante asiático es la clave de su éxito económico y un ejemplo a seguir por parte de nuestros gobernantes.

Si tenemos en cuenta el modelo chino, ¿es la democracia un obstáculo para el desarrollo económico de occidente?

En términos económicos no. Pero la democracia tal como la tenemos hoy no es real. En los últimos 20 años, en el periodo de la globalización, nuestra democracia ha actuado a favor de la oligarquía del dinero y no a favor de la población, es por eso que no funciona y países como España o Italia tienen problemas económicos que no tenían antes.

¿Las reformas constitucionales que se están llevando a cabo en Europa son un ejemplo de políticas influenciadas por la oligarquía financiera?

La reforma constitucional no acabará con los problemas. Deberíamos perseguir políticas de igualdad y evitar que haya diferencias tan grandes entre el sueldo de un banquero y el de un minero. Este es el problema: en 20 años el 1% del a población se ha hecho más rica y el 99% más pobre. La reforma constitucional no lo resuelve.

¿Por qué opina que los chinos lo están haciendo mejor en materia económica que occidente?

En China los políticos controlan la economía. Uno de los problemas de España es el sentimiento del mercado internacional hacia su la política económica. Zapatero está limitado por el mercado internacional, los chinos no tienen ese problema porque su mercado financiero no es abierto. No han querido abrirlo porque temen las consecuencias. La globalización es positiva para los chinos porque la han controlado. En occidente dependemos de cómo nos tratan los mercados, estamos a merced de la especulación, y eso nos perjudica. Hoy España e Italia no se pueden defender de los especuladores porque los mercados están totalmente abiertos.

¿Qué beneficios aporta el modelo chino a su población que no aporte el capitalismo occidental?

Es un modelo muy similar al de la Revolución Industrial inglesa. La diferencia está en su relación con la globalización financiera: sólo los chinos pueden invertir en una sociedad china. Como extranjero puedo comprar títulos de una sociedad china en la bolsa de Hong Kong, donde hay una situación híbrida, pero no lo puedo hacer en Shanghái. Este control financiero es el elemento más positivo del éxito increíble de China.

Usted ha comparado el modelo chino con la Revolución Industrial inglesa. Cuando los obreros ingleses fueron conscientes de su explotación, empezaron a exigir más derechos. ¿Ocurrirá tarde o temprano lo mismo en China?

Ha ocurrido. En los últimos 10 años hemos visto muchísimas manifestaciones de obreros contra el sistema de explotación, pero esas noticias no salen en nuestros periódicos. Hay una presión muy fuerte de los trabajadores para mejorar condiciones de trabajo salariales, aunque no tienen sindicatos. El trabajador chino sabía que iba a ser explotado y lo ha aceptado porque sabía que sería positiva para su vida económica y social. Es una explotación temporal. El trabajador chino tiene una conciencia a diferencia del trabajador de la Inglaterra del siglo XVIII. Es por eso que el desarrollo de las condiciones económicas y sociales en China es muy rápido, estamos hablando de 20 años. En Inglaterra los obreros tardaron un siglo hasta llegar a un punto de confianza tan alto como para cambiar su situación.

¿De verdad cree que la situación de explotación será temporal? Cambiarla no le interesa ni a los empresarios occidentales ni al Gobierno chino.

La idea de que el Gobierno chino explota a su población es falsa. En China hay un contrato social entre la población y el Partido Comunista. Los chinos mantienen al partido en el poder si este garantiza el crecimiento económico y una vida social y económica mejor. Por tanto, no se puede hablar de explotación, sino de desarrollo. El objetivo final del Gobierno chino es mantener su poder con un consenso nacional hasta que el mercado chino se desarrolle totalmente. Cuando lleguen a ese nivel, China no necesitará a nadie más que a si misma. Hay 1.300.000 millones de chinos, un mercado tres veces más grande que el mercado americano y el europeo juntos.

¿Cree que con el bienestar económico será suficiente para mantener al partido en el poder?

Cuando la población empieza a tener sus necesidades básicas cubiertas, entonces empieza a pensar en otro tipo de bienes como la libertad de expresión, el pluralismo político...

China tendrá problemas cuando llegue al final de su desarrollo, pero la historia su nos dice que siempre buscan nuevas alternativas. Cuando lleguen a ese nivel, veremos un cambio radical en su organización política. Puede que el Partido deje de existir o que haya una descentralización del poder de Pekín y que se desarrolle como una confederación al estilo de EE.UU.. Pero no va a ocurrir a medio plazo, todavía hay regiones que no están desarrolladas y otras que son muy difíciles de desarrollar.

Si su sistema es tan sólido, ¿por qué el Partido Comunista teme tanto la disensión?

Los chinos siempre han tenido miedo del mundo. Tratan de crear un círculo de protección, una Gran Muralla, pero esas políticas no son modernas. Hoy, con internet no hay límites, todo está muy abierto y es muy difícil de controlar. Todo el mundo piensa que en China hay mucho control en la red, pero yo he podido comprobar que se puede tener acceso ilimitado a todo lo que se quiera buscar en inglés.

¿Incluso páginas como Amnistía Internacional?

Todo. Pero a los chinos no les interesan las historias de occidente, pensamos que todos quieren la democracia, pero no es verdad. Hay un grupo de intelectuales muy sofisticados que reclaman la democracia, pero son una élite. La mayoría de los chinos están muy muy felices de tener más dinero que antes, de vivir en casas mejores, de comprar televisiones, coches, no piensan en la democracia y tampoco la quieren porque ven que tenemos muchísimos problemas. ¡Los chinos que ven que en España hay un 34% de paro juvenil no quieren la democracia española!

¿La libre circulación de ideas es fundamental para la creatividad y, por tanto, para el progreso económico? ¿Tiene o tendrá China una clase creativa?

Los chinos no saben cómo manipular su imagen para hacer que el mundo les quiera. El marketing, todas estas cosas relacionadas con la creatividad no las tienen. Creo que es una limitación, pero en términos industriales, en términos de desarrollo, hay creatividad tecnológica y científica.

¿Pero una empresa como Apple sería posible?

No. Apple es una producto de occidente, por supuesto. La idea de Steve Jobs de una vida virtual no podía ser concebida sin una libertad total. La creatividad como la concebimos nosotros, una creatividad postindustrial no existe porque no hay este tipo de libertad.

¿Cuál es su pronóstico, que ocurrirá con la democracia occidental? ¿Deberíamos mirar con menos prejuicios el sistema chino?

Existe un riesgo muy alto de que Italia quiebre. Si esto ocurre, todos los PIGS deberán salir del euro. Si esto ocurre, vamos a necesitar un sistema radicalmente diferente, pero puede ser una situación positiva, puede ser el elemento que necesitamos para bloquear la degeneración de nuestra democracia. El modelo chino nos demuestra que el rol del Estado y del Gobierno es de servir al pueblo, no a las élites. Los chinos lo saben, porque la historia de China es una historia de revolución. Cuando una dinastía no funciona, se hace una revolución y se cambia por otra. El Partido Comunista es la última dinastía. Esta es la lección de China. Su modelo no es el que queremos, pero algunos elementos, como el del rol del Estado, nos ayudan a reflexionar sobre nuestros errores.

martes, 22 de mayo de 2007

Autocensura china

Leo en HoyTecnología.com que el gobierno chino propone a sus ciudadanos (¿súbditos?) que acaten un código de autocensura en Internet, por el cual no podrían publicar contenidos "insanos, ilegales, pornográficos, difamatorios o falsos que puedan infringir los derechos legales de los demás". Teniendo en cuenta la libertad de expresión existente en China, me imagino que escribir algo contrario a las directrices del gobierno será ilegal.

La medida me parece sensacional, y si como anuncian algunos China ocupará en el futuro el papel que hoy desempeña Estados Unidos, será mejor que nos vayamos acostumbrando y aplicando. Propongo que a partir de ahora no tratemos temas susceptibles de ser ilegales (política, religión, monarquía, etc)... HABLEMOS SÓLO DE FÚTBOL Y TOROS (a favor de ambos, por supuesto) ... y seamos más felices. Sin complicaciones.


Mmmmm, que ganas tengo de autocensurarme.