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viernes, 26 de marzo de 2021

Orwell y la Guerra Fría

Por GEORGE WOODCOK

Fue la buena y la mala fortuna de George Orwell escribir y publicar Rebelión en la granja y 1984 cuando lo hizo, la primera en 1945, la segunda en 1949.

Llegado un tiempo en que las relaciones de los aliados de tiempos de guerra estaban cambiando rápidamente, y la URSS estaba siendo transformada de un aliado querido a un rival desconfiado en el balance del juego del poder de la posguerra, sus libros se hicieron inmediatamente populares. Parecieron dar una formidable munición para el fortalecimiento de la propaganda de la «guerra fría».

Especialmente los americanos, que no sabían nada de la afiliación radical de Orwell, supusieron que era un «guerrero frío» y un antisocialista. Tuvo que escribir cartas indignadas desde su lecho de muerte para corregir esa impresión. Pero aún ahora los conservadores americanos lo reclaman como uno de los suyos. Norman Podhoretz, el derechista editor de Commentary, declaró recientemente que si Orwell hubiera vivido hasta 1984 habría sido un radical convertido en Tory, como el propio Podhoretz.

No gustándome especular sobre lo que pudo haber sido, me limitaré a mostrar por qué, mientras estuvo vivo, Orwell no era ciertamente un guerrero frío. Y que él era un conservador sólo en el sentido que la mayoría de los anarquistas comparten, el de estar horrorizados por los usos hechos de los progresos tecnológicos modernos en un mundo capitalista, y el de desear encontrar modos de preservar los factores sociales positivos que hemos heredado del pasado.

Eso, por supuesto, no está muy lejos de donde estaban Proudhon y Kropotkin, ni de los anarquistas que han subrayado la continuidad del principio de ayuda mutua en la historia humana.

La Guerra Fría emergió parcialmente del odio capitalista hacia la URSS, el cual había sido parcialmente disminuido (o tal vez sólo disimulado) durante el periodo de alianza en la Segunda Guerra Mundial. Y salió parcialmente de las rivalidades territoriales entre EEUU y la URSS, las cuales se había desarrollado cuando el mundo se preparaba para estar libre en términos de esferas de influencia.

El anticomunismo de Orwell precede mucho a la Guerra Fría y tiene diferentes fuentes. Viene de haber aprendido, por experiencia directa en España durante la Guerra Civil, las mismas lecciones que anarquistas como Goldman, Majno, Berkman y Volín aprendieron en Rusia en los años posteriores a 1917: que el comunismo, como fue concebido por Marx, institucionalizado por Lenin y estabilizado por Stalin, se había convertido en una tiranía despiadada.

Mientras correctamente recalcaba el elemento económico en los desarrollos políticos, Marx descuidó desastrosamente el elemento psicológico en las estructuras de poder. Al recomendar que el proletariado debería tomar el poder estatal de sus derrotados predecesores, puso las bases de una nueva tiranía, más eficiente que la vieja debido a que reclutó tecnócratas dentro de su aparato.

Antes de ir a España, Orwell, como muchos intelectuales británicos de su generación, era bastante cándido acerca del comunismo. Incluso fue donde Harry Pollit, el secretario general del Partido Comunista de la Gran Bretaña, a solicitarle ayuda para cruzar la frontera española. Cuando Orwell no aceptó comprometerse a unirse a las Brigadas Internacionales —controladas por los comunistas—, Pollit lo rechazó.

Orwell terminó en Barcelona como miembro de la milicia ligada al POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista, el cual contradecía su nombre al luchar contra los otros marxistas). Fue al soñoliento frente de Aragón con la milicia del POUM, pero aún entonces confiaba en los comunistas. Cuando descendió a Barcelona con licencia, en mayo de 1937, esperó trasladarse a las Brigadas Internacionales, que estaban combatiendo en el más activo frente de Madrid.

Pero sus puntos de vista y su vida fueron cambiados completamente cuando, con los otros milicianos del POUM, se encontró a sí mismo combatiendo al lado de los anarquistas contra los comunistas. Una guerra civil más pequeña estalló en Barcelona cuando los comunistas trataron de apoderarse de la central telefónica defendida por los anarquistas como un preludio para tomar la ciudad. El incidente empezó a abrir los ojos de Orwell acerca de los comunistas. Cuando su propio partido, el POUM, había hecho de chivo expiatorio por los recientes problemas y sus miembros fueron cazados y puestos en prisiones provistas de personal por la policía secreta rusa, no tuvo que darse la vuelta por Barcelona, perseguido por los comunistas, y huyó a través de la frontera hacia Francia.

Cando Orwell regresó a Inglaterra, trató de expresar en la prensa de izquierda el modo en que los comunistas estaban intentando ganar el control de la parte leal (a la República) de España y de destruir no sólo al POUM, sino también a los anarquistas, debido a que éstos tomaron la actitud (que Orwell compartía) de que la Guerra Civil solamente sería ganada convirtiéndola en una muy radical revolución socialista. Los comunistas, dominados por las necesidades políticas extranjeras de los rusos, estaban tomando una posición reformista, la cual esperaban que gustara a Francia y a Gran Bretaña y los indujera a concluir una alianza militar con la Unión Soviética.

Orwell encontró que la prensa izquierdista británica estaba completamente dominada por simpatizantes de los comunistas, excepto el periódico New Leader y los pequeños periódicos anarquistas. Escribió su magnífico informe de experiencias en España, Homenaje a Cataluña, y tuvo dificultad en imprimirlo en 1938. Fue tan boicoteado por la izquierda autoritaria que la primera edición de 1.500 ejemplares aún no estaba vendida cuando Orwell murió doce años después.

Aunque Orwell su posición antiguerrera en 1939 y apoyó la participación británica en la Segunda Guerra Mundial, tenía bastantes reservas acerca de muchas cuestiones. Nunca aceptó la idea de que, convirtiéndose en aliados después de que Hitler atacó Rusia, los líderes comunistas se habían trasformado por un milagro en menos tiránicos. Trabajó por algún tiempo en la BBC, donde llegué a conocerlo. Aún entonces, aunque él tenía que mantener una discreción pública bastante intranquila debido a su posición semioficial, privadamente no dejaba dudas acerca de su continúa oposición al comunismo estalinista, al cual entonces consideraba como un totalitarismo no menos sediento de sangre y no menos repulsivo que el nazismo.

En 1943 dejó la BBC y se convirtió en editor literario del diario socialista de izquierda Tribune (cuyas páginas abrió a una amplia variedad de opiniones izquierdistas y pacifistas) y empezó a escribir Rebelión en la granja. Sus dificultades para publicar ese libro fueron tan grandes como las que tuvo para que viera luz Homenaje a Cataluña. Su propio editor, el correoso Victor Gollance, se había convertido en simpatizante de los comunistas, y no sólo se negó a ocuparse del libro sino que habló a otros editores para indisponerlos en contra de aquel original, como lo supe por Herbert Read.

Algunos otros editores, aunque no simpatizaban con los comunistas pensaban que podría ser antipatriótico editar un libro atacando a la URSS, que era todavía un aliado. Algunos editores de la extrema derecha podían haberlo aceptado, pero Orwell instruyó a su representante para que no negociara con ellos. Él quería que se entendiera que Rebelión en la granja era una exposición de los males del comunismo ruso escrita desde el seno mismo de la izquierda.


En algún momento pensó en publicarlo él mismo como un panfleto de dos chelines y divulgarlo en círculos izquierdistas, y una vez me sondeó acerca de la posibilidad de que se publicara por Freedom Press, la editorial anarquista de Londres, de lo que me encargué, pero desafortunadamente no se realizó la edición, por este medio. Cuando encontró un editor, fue uno con credenciales impecables de izquierdista, pero no comunista, Fred Werberg, que había editado Homenaje a Cataluña y algunos otros libros de crítica al comunismo desde un punto de vista izquierdista.

Werberg se consolidó como editor y Orwell se convirtió de un pobre a un rico escritor con el cambio en el clima político entre los EEUU y la URSS. Rebelión en la granja —libro que cerca de dos docenas de editores británicos y americanos habían rechazado un año antes— se convirtió en un 'best-seller' de la noche a la mañana. Su éxito comercial se coronó cuando fue escogido por el Club del Libro del Mes en los EEUU. Pero nada de esto afectó la actitud de Orwell. Él no cambió, como algunos suponen, de ser un humanista libertario (lo que él llamó un «socialista democrático») a un 'cripto-Tory'. Permaneció, como él mismo recomendaba a otros escritores, luchando en una «guerrilla inoportuna», peleando su propia batalla como un hombre decente contra aquellos que han traicionado la revolución. Como es lógico, la derecha lo cortejó, y cuando la duquesa de Atholl trató de hacerlo participar en la Liga por la Libertad de Europa —de orientación Tory—, él se negó. Criticó a la Liga porque atacaba el expansionismo ruso en la Europa oriental mientras ignoraba al imperialismo británico en la India, y añadió: «Pertenezco a la izquierda y debo trabajar en su seno por mucho que odie al imperialismo ruso y su venenosa influencia en este país.» 

1984 es un libro mucho más ambivalente que Rebelión en la granja, y siempre ha permitido diversas interpretaciones según el lugar donde es leído. En los países comunistas, donde circula en ediciones clandestinas («samizdat»), es considerado como una sátira sobre la URSS y sus satélites, y efectivamente satirizar a los regímenes totalitarios existentes fue uno de los propósitos de Orwell; pero hay otro aspecto del libro que no es esencialmente antisoviético, y es el modo en que él quería que lo vieran los lectores de fuera de Rusia. Es una advertencia a Occidente de que dentro de su propia estructura política están contenidos aquellos deseos de poder y aquellas corrupciones de la comunicación que podrían conducir hacia una clase especial de totalitarismo. INGSOC, la doctrina dominante de Oceanía, era casera, no importada de Moscú y, al inventarla, Orwell estaba —en sus propias palabras— ofreciendo «una muestra de las perversiones hacia las que está sujeta una economía centralizada y las cuales ya han sido parcialmente realizadas en el comunismo y en el fascismo». Continúa, en la famosa carta que escribió desde su lecho de muerte a Francis A. Henson, de la UAW: «La escena del libro es puesta en Gran Bretaña a fin de enfatizar que las razas de habla inglesa no son innatamente mejores que ninguna otra y que el totalitarismo, si no es combatido, podría triunfar en cualquier otra parte.»

Orwell nunca les dio la bienvenida a los intentos de los conservadores americanos —más que sus contrapartes británicos— para atraerlo dentro de sus filas. El hecho de que 1984 apareciera cuando lo hizo y que fuera tomado por mucha gente como buena propaganda para la «guerra fría» no significa que el miso Orwell se hubiera convertido en «guerrero frío».

Los riesgos políticos que él delineó en 1984 no estaban, desde su punto de vista, confinados a Rusia; existían, más disimulados pero tal vez por esa razón más insidiosos, también en las así llamadas «democracias». Todo lo que ha sucedido en los pasados 30 años ha tendido a corroborar sus advertencias.

La idea más importante de 1984, que él compartía con los anarquistas, la de que el deseo de poder es más durable y más peligroso que todas las ideologías, ha sido confirmada con la decadencia de la ideología en Rusia y con el incremento en el número de regímenes en el mundo moderno que dependen completamente del poder desnudo.

Los conservadores americanos que imaginaban que Orwell podría haber estado de su lado deberían considerar la reciente denominación hecha por el presidente Reagan del misil MX como «el Pacificador». Eso, por supuesto, es puro «doble pensar» orveliano. Uno de los 'slogans' dominantes del estado total en su novela es «LA GUERRA ES LA PAZ» y el Ministerio de la Paz en Oceanía se encarga de hacer la guerra.

¿Piensa seriamente Podhoretz que Orwell, que llamaba hipócrita al hipócrita y al pan pan y al vino vino, se habría puesto a sí mismo en tal compañía?

TIERRA Y LIBERTAD -MÉXICO
Nº 455 / JULIO 1985

viernes, 14 de septiembre de 2012

La Libia sometida y colonizada ha dejado de existir como país y como Estado

Al Mukawama - Resistencia

La brutal agresión aérea, naval y terrestre de las potencias imperialistas de la OTAN sobre la pequeña Libia ha provocado el colapso completo del Estado, el fin de la unidad territorial y social de su población, la fragmentación del poder en multitud de bandas, grupos y tribus muchas veces enfrentados entre si, el saqueo de sus recursos financieros y naturales, la destrucción de su rol unificador en África, el fin de un país independiente a las orillas del Mediterráneo, el nacimiento de un centro de desestabilización para todo el norte de Africa enfilado en contra de todos sus vecinos, la captura por los grandes monopolios petroleros de un miembro de la OPEP lo que les permite influenciar en la política mundial de hidrocarburos.

Libia ya no existe como Estado ni como país aunque mantiene la ficción de una bandera (por cierto de claro aroma monárquico y neocolonial), de unas fronteras (sobre las que nadie tiene control), de presencia en organismos internacionales (que ya nada sirven) y de una capital cuya realidad es inexistente ya que el poder se reparte entre otras ciudades, aldeas y oasis.

Junto al fin de la paz civil, ha terminado el respeto a las minorías, la práctica de un Islam tolerante, la seguridad, la libertad de circulación y el Estado de derecho. Se enfrentan a tiros bandas salafistas financiadas por el emirato feudal de Qatar, de los Hermanos Musulmanes y Al Qaeda apoyados por los EEUU, las Hermandades sufíes que apoyaron la monarquía de los Senusis y que formaron el extinto CNT del renegado Abdeljalil controlados por los servicios británicos MI5 y MI6 bajo influencia del partido turco AKP. El supuesto jefe de un ejército que no existe es el agente de la CIA Hifter cuya verdadera residencia está a las afueras de la base de la CIA en Langley. El presidente del parlamento es otro agente de servicios imperialistas Al-Magaryef. El primer ministro es un empleado de Exxon Mobil Adelrahim al-Kib.

La mayoría de la población está al margen de estas bandas armadas fanáticas y drogadas y apoya la reconquista de la independencia y a los grupos clandestinos de la Resistencia Verde que reivindican la herencia del líder Gadafi y del régimen de democracia directa [?] de la Yamahiriya árabe libia popular socialista.

Libia es un agujero negro cósmico que se empieza a tragar a sus propios verdugos, como el embajador norteamericano y los marines que lo escoltaban y que preferían jugar a video-juegos que vigilar al monstruo extremista que ellos mismos han puesto al mando de ese desorden infinito.


[?] Hasta yo mismo dudo que la Libia de Gadafi
fuese una democracia directa o popular socialista.
(KRATES)

martes, 20 de marzo de 2012

La película de Angelina Jolie indudablemente antiserbia


Angelina Jolie difícilmente podría haber elegido un tema más espinoso para su debut como directora. La película En tierra de sangre y miel se centra en la violencia contra las mujeres en la reciente y sangrante guerra de Bosnia-Herzegovina (1992-1995).

Este tema, además de ser un desafío profesional, supone una enorme responsabilidad moral hacia las víctimas.

La principal preocupación era saber si Jolie sería capaz de evitar la parcialidad en función de la etnia a la hora de retratar a las víctimas. Nuestra investigación ha puesto en evidencia su total fracaso en ese sentido.

Tras esta primera victoria, hemos decidido crear un observatorio permanente del «discurso del odio» y de la parcialidad en los medios de comunicación hacia los serbios como grupo étnico.

Los recientes estrenos de la película En tierra de sangre y miel nos han brindado la ocasión esperada de hacer un análisis de la misma y de comprobar si la parcialidad antiserbia que se le atribuye tiene algún fundamento.

Empleando el análisis del contenido, hemos contado a los personajes que aparecen en las escenas de violencia y los hemos clasificado según su sexo (hombres, mujeres), el papel que desempeñan en el conflicto (civiles, militares), su papel en los actos violentos (víctimas, verdugos), y su pertenencia étnica (musulmanes, serbios, croatas). Después, hemos comparado los resultados así obtenidos con las cifras de los organismos oficiales.

Un análisis más completo, que incluirá las menciones textuales y discursivas de la violencia, así como criterios adicionales, se publicará más adelante. Entretanto, los resultados preliminares no dejan lugar a dudas:

1. Todos los criminales de guerra son serbios.
2. Ninguna víctima civil es serbia.
3. Todas las víctimas civiles son musulmanas.

Las atrocidades cometidas por los serbios en esta película incluyen las detenciones en los campos de concentración, el ataque contra un convoy de la Cruz Roja, la expulsión de las personas de sus casas y la confiscación de sus pisos, la matanza indiscriminada de los transeúntes, la ejecución masiva al borde de una fosa común y el lanzamiento de un bebe por la ventana de un edificio. La historia que cuenta la película se centra en la suerte de 46 mujeres musulmanas, internadas en un campo serbio donde se les golpea, viola y humilla. A las mujeres ancianas se les obliga a desvestirse para entretener a los soldados.

El contenido de la película no se corresponde con los hechos.

La guerra de Bosnia-Herzegovina fue una guerra civil en la que se enfrentaban no dos sino los tres pueblos constitutivos de ese país: los musulmanes (o bosníacos), los serbios y los croatas. Las tres partes en el conflicto se hacían la guerra y cometían atrocidades mutuamente, incluida la violencia sexual organizada contra las mujeres, y las tres partes han sufrido crímenes de guerra.

Las mujeres serbias han sido sistemáticamente violadas por sus agresores musulmanes y croatas en los campos de prisioneros en Sarajevo, Odžak, Konjic, Kladanj, Dretelj, Bosanski Brod, Visoko, Čelebići, Tarčin, Mostar, y Tuzla, por no mencionar más que las regiones y los lugares más importantes.

El estreno en la región de En el país de sangre y miel se celebró en el centro Zetra —uno de los muchos campos de detención en Sarajevo donde a las mujeres serbias se les detenía y violaba.

La totalidad y la proporción de las víctimas por su pertenencia étnica son apenas estimaciones. Según los cálculos del Centro de Investigación y Documentación de Sarajevo, en la guerra de Bosnia habrían perdido la vida un total aproximado de unas 100.000 víctimas, de las cuales un 66% eran musulmanes, un 26% eran serbios y un 8% eran croatas. Ese mismo Centro ha denunciado la cifra de 20.000 mujeres violadas como «total exageración» y «manipulación». A título comparativo, Jolie pretende en su película que «hasta 50.000 mujeres bosníacas han sido violadas».

Ignorar las víctimas serbias sería de por sí un acto de discriminación y una falta de respeto. Sin embargo, es aún más grave que en la película Jolie no hace nada por eximir a las víctimas serbias de la culpabilidad colectiva atribuida a su etnia, ni tampoco hace nada por sugerir la culpabilidad de sus agresores musulmanes.

Según Jolie, el objetivo de la película sería rendir homenaje a las víctimas. Pero el resultado fue todo lo contrario: a las víctimas serbias se las discrimina, omite, culpabiliza y hace aún más vulnerables.

La directora y los actores han rechazado en múltiples ocasiones el sesgo antiserbio que se les atribuye y han insistido que han sido justos y objetivos.

Sin embargo, los resultados de nuestra investigación revelan una parcialidad antiserbia indudable, hasta tal punto que en la película no hay ni una sola víctima serbia y ni un solo criminal de guerra que no fuera serbio.

En lo que respecta a la realidad, una representación semejante no sólo que es parcial, sino totalmente unilateral.

La representación en blanco y negro es un procedimiento artístico de fuerte tradición, no sólo en Hollywood. «Esto no es un documental» es la excusa que Jolie y su equipo han exgrimido a menudo.

La pregunta es ¿de qué va esta película? ¿Se trata de un homenaje a las víctimas de una guerra civil o a las víctimas de una de las partes en el conflicto? ¿Debería ser una muestra de respeto o de desprecio hacia las víctimas?

¿Cómo entender el desajuste entre el contenido de la película y la realidad? ¿Por qué la directora no llega a admitir el prejuicio antiserbio, incluso cuando éste es obvio?

Si descartamos una premeditación disimulada, la única explicación sería el efecto deshumanizador del prejuicio antiserbio que hace que el sufrimiento serbio sea menos alarmante y la culpa serbia se dé por entendida.

En la memorable escena final de la película, el personaje del serbio Daniel repite: «Soy un criminal de guerra». Expresando un consenso: los serbios son criminales de guerra.

Esta película demuestra bien cuán arraigado y peligroso puede ser el prejuicio antiserbio, cuando es capaz de convertir a una activista de los derechos de la mujer en cómplice del menosprecio de las víctimas de la violación.

La lucha contra esos prejuicios es una condición previa de la reconciliación en los Balcanes, porque esta última únicamente se puede construir sobre la verdad.

Међународна иницијатива за праћење антисрбизма
International Initiative for Anti-Serbism Monitoring

domingo, 11 de septiembre de 2011

A diez años del 11-S

[Hoy es el décimo aniversario de los atentados del 11-S, y de ello se habla en todos los medios, empezando con los «bocachanclas» de los periodistas, y, ¡cómo no!, se refirirán a este acontecimiento como uno de los hechos más importantes del siglo XXI, el comienzo de una «nueva era» y cosas semejantes. Nos recordarán las víctimas inocentes que murieron, y también las de los atentados terroristas posteriores de Madrid y Londres (víctimas del fanatismo religioso), pero muchos omitiran (no todos) los miles de muertos en Afganistán, Irak y, ahora, Libia, en nombre de la «Democracia» occidental y el «mundo libre».

El psicólogo Philip Zimbardo, en su libro El efecto Lucifer nos habla de las consecuencias de lo que se llamó, y sigue denominándose, la «guerra contra el terrorismo», resultado de tal hecho histórico; una «guerra» de la que nuestros políticos y gobernantes «democráticos» saben sacar provecho, en especial de las emociones de la ciudadanía.]



La guerra contra el terrorismo formula el nuevo paradigma de la tortura

Después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, y siguiendo la tónica de anteriores fracasos presidenciales en las llamadas «guerras contra nombres» —contra la pobreza, contra la droga—, la administración Bush declaró la «guerra contra el terrorismo». Según la premisa básica de esta nueva guerra, el terrorismo era la principal amenaza a la «seguridad nacional» y a la «patria» y había que oponerse a ella empleando todos los medios necesarios. Esta base ideológica ha sido empleada prácticamente por todos los países para obtener el apoyo popular y militar a campañas de agresión y represión. Durante las décadas de 1960 y 1970 la utilizaron sin ningún reparo las dictaduras de extrema derecha de Brasil, Grecia y muchos otros países para justificar las torturas y las ejecuciones llevadas a cabo por escuadrones de la muerte de los ciudadanos calificados de «enemigos del Estado». La derechista Democracia Cristiana de la Italia de la década de 1970 empleaba la «estrategia de la tensión» para el control político alimentando el miedo al terrorismo de las Brigadas Rojas (comunistas radicales). Y, naturalmente, no debemos olvidar el ejemplo clásico de la Alemania nazi, cuando Hitler hizo que los judíos cargaran con la culpa del colapso económico de la década de 1930. Eran la amenaza interna que justificaba un programa externo de conquista y que exigía su exterminio tanto en Alemania como en todos los países ocupados por los nazis.

El miedo es la mejor arma psicológica de que dispone el Estado para atemorizar a los ciudadanos hasta el punto de que estén dispuestos a sacrificar sus libertades y garantías básicas a cambio de la seguridad que les promete su gobierno omnipotente. Ese miedo provocó el apoyo mayoritario de la ciudadanía estadounidense y del Congreso de los Estados Unidos a iniciar primero una guerra preventiva contra Irak y a mantener después, de una manera totalmente irreflexiva, toda una serie de políticas de la administración Bush. Primero se inculcó el miedo con un estilo orwelliano proclamando que Saddam Hussein, con su arsenal de «armas de destrucción masiva», iba a lanzar un ataque nuclear contra los Estados Unidos y sus aliados. Por ejemplo, en vísperas de la votación de la resolución sobre la guerra contra Irak en el Congreso, el presidente Bush dijo a la nación y al Congreso mismo que Irak era un «país malvado» que amenazaba la seguridad «de Norteamérica». «Conocedores de esta realidad», recalcaba el presidente Bush, «los norteamericanos no debemos pasar por alto la amenaza que se cierne sobre nosotros. Frente a estas pruebas tan evidentes del peligro, no podemos esperar la prueba definitiva que podría adoptar la forma de una nube nuclear.» Pero esa nube nuclear que recorrió «Norteamérica» no fue lanzada por Saddam, sino por el equipo del presidente Bush.

Durante los años siguientes, los principales miembros de la administración Bush han ido repitiendo estas advertencias aciagas discurso tras discurso. La División Especial de Investigaciones (Special Investigations Division) del Comité de Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes (Committee on Government Reform) preparó un informe para el congresista Henry A. Waxman sobre las declaraciones públicas de administración Bush en relación con Irak. Para ello se basó en una base de datos pública con todas las declaraciones realizadas en este sentido por Bush, Cheney, Rumsfeld, el secretario de Estado Colin Powell, y las entonces consejera de Seguridad Nacional Condoleezza Rice. Según el informe, estos cinco altos cargos realizaron 237 declaraciones «fraudulentas» sobre la amenaza iraquí en 125 comparecencias públicas, con un promedio de unas 50 cada uno. En septiembre de 2002, un año después de los ataques del 11-S, la administración Bush hizo casi 50 declaraciones públicas fraudulentas.

Ron Suskind, ganador de un premio Pulitzer, ha realizado una investigación en la que llega a la conclusión de que, en gran medida, la formulación de la guerra contra el terrorismo por parte de la administración Bush tiene sus raíces en una declaración de Cheney realizada inmediatamente después del 11-S: «Aunque sólo haya un 1% de probabilidades de que los científicos pakistaníes estén ayudando a Al-Qaeda a construir un arma nuclear, nuestra respuesta debe fundarse en tener esto por una certeza. Lo importante no es nuestro análisis […] Lo importante es nuestra respuesta». Suskind escribe en su libro The One Percent Doctrine: «Esto, una vez dicho, sentó precedente: una norma de actuación que regiría durante años los acontecimientos y las respuestas de la administración». Luego observa que, por desgracia, el gigantesco gobierno federal no sabe actuar con eficacia bajo una forma nueva de tensión, como esta guerra contra el terrorismo, y bajo la disonancia cognitiva provocada por la aparición inesperada de la insurgencia.

Podemos ver una manera diferente de utilizar el miedo en la politización del sistema de alerta terrorista (código de colores) por parte del Departamento de Seguridad Nacional de la Administración Bush. Creo que su propósito original era actuar, como hacen todos los sistemas de alerta, para movilizar a los ciudadanos en previsión de una amenaza. Sin embargo, con el tiempo, las once alertas tan vagas que se comunicaron nunca dieron una orientación realista para que el ciudadano actuara. Si hay alerta de huracán, se le dice a la gente que evacue el lugar; si hay alerta de tornado, sabemos que debemos buscar refugio; pero si se nos avisa de que en algún momento, y en algún lugar, habrá un ataque terrorista, sólo se nos dice que estemos «más atentos» y, naturalmente, que sigamos actuando con normalidad. Ninguna de estas amenazas se ha materializado a pesar de la supuesta credibilidad de las «fuentes», pero nunca ha habido ninguna explicación o declaración pública al respecto. Movilizar las fuerzas nacionales cada vez que se eleva el nivel de alerta cuesta, como mínimo, mil millones de dólares al mes y genera en la población una ansiedad y una tensión innecesarias. Al final, en lugar de ser un sistema de advertencia válido, el sistema de alerta terrorista se ha convertido en un instrumento muy costoso con el que el gobierno ha alimentado el miedo al terrorismo a falta de unos ataques verdaderos.

El autor francés Albert Camus, uno de los exponentes del existencialismo, decía que el miedo es un método; el terror provoca miedo y el miedo hace que la gente no pueda pensar de una manera racional. Hace que la gente conciba de una manera abstracta al enemigo, a los terroristas, a los rebeldes que nos amenazan y que, por ello, deben perecer. Cuando empezamos a concebir a unas personas como una clase de entidades, como abstracciones, todas se fusionan en un «rostro enemigo» y el impulso primitivo de torturarlo y matarlo aflora incluso en personas habitualmente pacíficas.

He expresado públicamente mis críticas a estas «alertas fantasmas» por considerarlas peligrosas y contraproducentes, pero está claro que estaban muy correlacionadas con los aumentos del índice de popularidad de Bush. La cuestión es que, suscitando y alimentando el miedo a un enemigo que parecía estar a las puertas, la administración Bush ha podido situar al presidente como jefe supremo de las fuerzas armadas de una nación en guerra.

Al nombrarse a sí mismo «jefe supremo» y conseguir que el Congreso le otorgara muchos más poderes, el presidente Bush, y también sus asesores, acabaron creyendo que estaban por encima de las leyes nacionales e internacionales y que, en consecuencia, cualquiera de sus políticas sería legal por el simple hecho de darle una nueva interpretación oficial. Las semillas del mal que florecieron en la mazmorra oscura de Abu Ghraib fueron sembradas por la administración Bush mediante un triple planteamiento: la amenaza a la seguridad nacional, el miedo y la vulnerabilidad de la ciudadanía, y el empleo de interrogatorios/torturas para vencer en la guerra contra el terrorismo.

Philip Zimbardo (2007).

jueves, 26 de abril de 2007

Principios elementales de la propaganda de guerra

Al escribir un comentario sobre los artículos de Krates (con alguna colaboración de Sorrow), recordé un texto que leí en Alejandría Revolucionaria... era un resumen del libro "Principios elementales de la propaganda de guerra" de Anne Morelli. En dicha web lo resumieron a modo de decálogo y con ejemplos referentes a la invasión y guerra de Irak... Sin embargo, estos diez puntos sirven para analizar y entender la propaganda de cualquier guerra.

Como en Alejandría Revolucionaria dicen que no se reservan ningún derecho (pese al simbolito de copyright al final de la página), pongo el texto íntegro del artículo. Merece la pena leerlo.

"PRINCIPIOS ELEMENTALES DE LA PROPAGANDA DE GUERRA

Por Perotinus el Acusmáttico (revisión de marzo 2003)

Corren vientos de guerra por el mundo tras los atentados del 11 de septiembre y la consiguiente reacción estadounidense y tras las últimas acciones de Israel en Palestina. En una época en que los medios de comunicación mantienen una casi total sintonía con ese “pensamiento único” del neoliberalismo, en la que resulta difícil informarse de lo que realmente sucede y llegar a escuchar opiniones discrepantes, es necesario conocer las estrategias que se utilizan por parte de los que ostentan el poder para conducir a la población a participar y apoyar algo tan aberrante como es la guerra.

Os propongo una actividad: cada noticia que escuchéis, cada imagen que veáis, cada artículo u opinión que llegue a vosotros apoyando la guerra (hablo de la invasión de Irak por los EE.UU. que es la guerra que nos están imponiendo ahora), debéis compararla con los principios elementales de la propaganda de guerra que se exponen a continuación. El poder (en este caso el Gobierno de España y el Partido Popular) van a poner todos los medios a su alcance (que son muchos y poderosos) para convencernos de que la guerra es justa y necesaria, ¡¡¡NO NOS DEJEMOS!!!

La historiadora belga Anne Morelli expone en su libro "Principios elementales de la propaganda de guerra (utilizables en caso de guerra fría, caliente o tibia)" los diez mandamientos de la propaganda de guerra. A lo largo de diez capítulos desarrolla estos principios ilustrándolos mediante lo ocurrido en las principales guerras del siglo XX.

Me voy a permitir ilustrar estos principios elementales mediante algunas citas extraídas del texto, y apoyarlas con otras citas extraídas por mi de la prensa de los últimos días, relacionadas con la guerra que se avecina en Irak (dichas citas están marcadas con un asterisco).

1. NOSOTROS NO QUEREMOS LA GUERRA

"Siempre ha intentado que se revisara el estado de cosas por medios pacíficos. Es una mentira pretender que nosotros hayamos recurrido siempre a la violencia. En cada caso, y no sólo una vez sino varias, he intentado conseguir modificaciones indispensables por la vía de las negociaciones (...) Ha sido en vano que yo intentara resolver amistosamente las cuestiones de Austria, de los Sudetes, de Bohemia y Moravia (...) Yo quiero que entre las relaciones de Alemania y Polonia se produzca un giro que haga posible una colaboración pacífica entre los dos pueblos."
Hitler (1 de septiembre de 1.939, anunciando ante el Reichstag la invasión de Polonia)

*"Desde el comienzo de esta nueva fase de la crisis de Irak en agosto pasado, España viene manteniendo la misma posición. Queremos el desarme de Sadam Husein porque queremos seguridad. Queremos que el desarme sea pacífico porque queremos la paz. Queremos que ese desarme se haga en el marco de las Naciones Unidas porque creemos en la legalidad internacional. Y es la coherencia con estos principios la que nos ha llevado a copatrocinar una nueva resolución del Consejo de Seguridad"
Ana Palacio (Ministra española de AsuntosExteriores) (25-02-2003)

2. EL ADVERSARIO ES EL ÚNICO RESPONSABLE DE LA GUERRA

"Los belicistas más declarados se esfuerzan por hacerse pasar por corderos y echar toda la culpa del conflicto a su enemigo. Lo más frecuente es que consigan convencer a su opinión pública (y quizás también a ellos mismos) de que se trata de una legítima defensa."
Anne Morelli

"La OTAN ha sido desafiada con un cinismo sorprendente: ¿podrá la primera potencia armada del globo justificar durante mucho tiempo su espera?."
Diario Le Soir (Francia, 18 de abril de 1.999)

*"Irak nunca tuvo la menor intención de cumplir con las resoluciones de la ONU, Sadam no se detendrá ante nada hasta que alguien le frene".
Collin Powell (05-02-2003) (En su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU)

3. EL ENEMIGO TIENE EL ROSTRO DEL DEMONIO (O "EL HORRIBLE DE TURNO")

"Pero, en la medida que sea posible, hay que demonizar a este líder enemigo, presentándolo como un ser inmundo que hay que derribar, como el último de los dinosaurios, como un loco, un bárbaro, un criminal diabólico, un carnicero, un perturbador de la paz, un enemigo de la humanidad, un monstruo...
Y es de ese monstruo del que vienen todos los males.
El fin de la guerra sería pues capturarlo y su derrota significaría la vuelta inmediata a la moral y la civilización
."
Anne Morelli

*Sobre esto no es necesario decir nada. Todos tenemos en mente la imagen que se presenta de Sadam Husein (sea o no cierta)
(N.A.)

4. ENMASCARAR LOS FINES REALES DE LA GUERRA PRESENTÁNDOLOS COMO NOBLES CAUSAS

"¿Hay algún hombre o mujer -qué digo, hay siquiera un niño- que no sepa que la semilla de la guerra en el mundo moderno es la rivalidad industrial y comercial?... Esta guerra ha sido una guerra industrial y comercial."
Woodrow Wilson (presidente americano en 1.919, hablando de la Primera Guerra Mundial)

"Oficialmente desde el bando aliado los fines de la guerra se resumían en tres puntos:
- acabar con el militarismo
- defender a las pequeñas naciones
- preparar el mundo para la democracia
Estos objetivos, muy honorables, se repitieron casi textualmente en la víspera de cada conflicto, aunque no coincidieran más que un poquito -o nada- con los objetivos reales
."
Anne Morelli

*“Cada vez que la democracia auténtica en Oriente Próximo amenazaba el control norteamericano de las reservas de petróleo, se abandonaba la democracia. Pensemos en el golpe contra el primer ministro iraní Mussadegh respaldado por la CIA. En 1951, Mussadegh nacionalizó la industria petrolífera iraní, lo que provocó un boicoteo británico al año siguiente y, a renglón seguido, una intervención apoyada por Estados Unidos (que derrocó y envió a prisión al popular primer ministro) en 1953”.
Jeffrey D. Sachs (El País, 30-01-2003)

5. EL ENEMIGO SIEMPRE PROVOCA ATROCIDADES A PROPÓSITO, SI NOSOTROS COMETEMOS ERRORES ES INVOLUNTARIAMENTE

"Los relatos de las atrocidades cometidas por el enemigo constituyen un elemento esencial de la propaganda de guerra.
(...)
La criminalidad se convierte en el símbolo mismo del ejercito enemigo, compuesto fundamentalmente por sinvergüenzas sin fe ni ley
."
Anne Morelli

"... Si resultaban afectados civiles era porque ¡Belgrado los utilizaba como escudos humanos!. Así que los media occidentales se pusieron de acuerdo para no dar importancia a estos 'daños colaterales'."
Anne Morelli

*"Una fuente nos ha dicho que 1.600 condenados a muerte fueron transferidos en 1995 a una unidad especial para este tipo de experimentos. Un testigo ocular dijo que los prisioneros estaban atados a sus camas mientras los experimentos eran llevados a cabo: la sangre salía de sus ojos. Posteriormente, se llevaban a cabo autopsias para confirmar los efectos de los venenos. La inhumanidad de Sadam no tiene límites".
Collin Powell (05-02-2003) (En su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU)

6. EL ENEMIGO UTILIZA ARMAS NO AUTORIZADAS (Este principio es corolario del anterior)

"Los alemanes eran además maestros -al contrario que los Aliados- en el uso militar de los submarinos, los cuales fueron también considerados como el prototipo de arma 'deshonesta'.El torpedeo del Lusitania (1.915) fue particularmente explotado y presentado por la propaganda aliada como un acto de bárbara piratería.
(...)
... el tema de los submarinos como armas fuera de la ley aun fue utilizado en diversas intervenciones del presidente Roosvelt
."
Anne Morelli

*"No hay ninguna duda de que Sadam Husein tiene armas biológicas y de que puede producir rápidamente más, muchas más. Y tiene la capacidad para difundir esos venenos letales y esos virus de forma que puedan causar muerte y destrucción masivas. Si las armas biológicas son demasiado terribles para ser contempladas, las armas químicas son igualmente terroríficas".
Collin Powell (05-02-2003) (En su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU)

7. NOSOTROS SUFRIMOS MUY POCAS BAJAS, LAS DEL ENEMIGO SON ENORMES

"Con raras excepciones, a los seres humanos en general les gusta adherirse a causas victoriosas.
En caso de guerra la adhesión de la opinión pública depende pues de los resultados aparentes del conflicto.
Si estos resultados no son buenos, la propaganda deberá ocultar nuestras perdidas y exagerar las del enemigo.
(...)
Si respecto a las perdidas humanas existe un optimismo de rigor, lo mismo ocurre en el aspecto financiero: la guerra debe parecer como que no cuesta sangre ni diner
o."
Anne Morelli

*Aun no ha comenzado la guerra, pero atentos a esto, seguro que no tendrá desperdicio, sobre todo en el aspecto económico (no hay que olvidar que una guerra se paga entre todos)
(N.A.)

8. LOS ARTISTAS E INTELECTUALES APOYAN NUESTRA CAUSA

"La propaganda,..., se basa en la emoción... puede decirse que la propaganda y la emoción son y han sido siempre consustanciales. Pero para crear emoción no se puede confiar en los funcionarios. Hay que dirigirse a profesionales de la publicidad, o bien a artistas e intelectuales, profesionalmente expertos en crear emociones."
Anne Morelli

*Pero, por una vez, en los Goya la política fue tan importante como el cine y todos los que participaron en la entrega de premios llevaban un cartel de "No a la guerra". "Ganar las elecciones no es un cheque en blanco. Hay que escuchar al pueblo, a la gente que dice 'No a la guerra", dijo Javier Bardem...
El País (02-02-2003) (Por una vez este principio no se ha cumplido. Gracias a todos los artistas que iniciaron el NO A LA GUERRA. N.A.)

9. NUESTRA CAUSA TIENE UN CARÁCTER SAGRADO

"El caballero de Cristo mata consciente y muere tranquilo. Muriendo se salva; matando trabaja para Cristo. Sufrir la muerte o darla por Cristo no tiene nada de criminal y merece una inmensa gloria."
San Bernardo

"Haced la guerra contra quienes no creen en Dios. Hacedles la guerra hasta que paguen el tributo con sus propias manos y sean sometidos. Cuando os encontréis con infieles , matadles hasta hacer una gran matanza, matadles allí donde quiera que los encontréis, combatidles hasta que ya no haya más desacuerdos y que sólo subsista el culto de Alá..."
El Corán

"La llama de la democracia debe seguir ardiendo. Para conservar esta llama, cada uno de nosotros debe aportar todas sus fuerzas. El esfuerzo personal de cada individuo puede parecer mínimo, pero hay 130.000.000 de individuos, y aun más en Gran Bretaña y en otras partes, que defenderán valientemente la llama de la democracia y de la aniquilación de la barbarie."
F. D. Roosevelt (1.941)

*"Un nuevo régimen en Irak servirá de ejemplo e inspiración de libertad para otros países de la región"
George W. Bush (26-02-2003)

10. LOS QUE PONEN EN DUDA LA PROPAGANDA DE GUERRA SON UNOS TRAIDORES

" En cualquier guerra, aquel que muestra prudencia, escucha los argumentos de los dos bandos antes de forjarse una opinión o pone en duda la información oficial, es considerado inmediatamente como cómplice del enemigo."
Anne Morelli

"Cualquiera que exprese directa o indirectamente su simpatía por Alemania en Estados Unidos, debe ser detenido, fusilado, ahorcado o encarcelado para el resto de sus días."
T. Roosevelt en tiempos de la Primera Guerra Mundial

*Aznar ve en esta respuesta "el oportunismo, el aislacionismo rancio y la ansiedad de poder" de Zapatero, su "falta de sentido de Estado" y su "irresponsabilidad".
El País (04-02-2003) (J.M. Aznar refiriéndose a la negativa del PSOE a apoyar incondicionalmente el ataque a Irak)

LO DICHO: ESTEMOS ATENTOS A LO QUE NOS CUENTAN Y, CON ORGULLO, DIGNIDAD Y VALENTÍA HAGAMOS OIR UN ROTUNDO ¡¡¡NO A LA GUERRA!!!"




Interesante, ¿verdad?