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miércoles, 30 de septiembre de 2009

lunes, 14 de abril de 2008

¡Y qué bueno era Pasolini!

Ya que estamos con escenas de películas, mirar esta otra de Los cuentos de Canterbury de Pier Paolo Pasolini. ¡El mejor alojamiento para el clero, sin lugar a dudas!

sábado, 12 de abril de 2008

¡Qué «cachondo» era Buñuel!

Se nota que el surrealismo se basa en el psicoanálisis de Freud y sus seguidores. En especial, en lo referente al subconsciente y los sueños. ¿Qué ateo y anticlerical no ha tenido este sueño que sale en la película La vía lactea, del internacionalmente reconocido cineasta aragonés?

jueves, 20 de marzo de 2008

La Verdad (1787)

Por: Donatien Alphonse François de Sade.
¿Cuál es esa quimera impotente y estéril,
esa divinidad que predica al imbécil
un odioso tropel de curas embusteros?
¿Ellos quieren que sea uno de sus sectarios?
¡Ah! Nunca, yo lo juro. Sostendré mi palabra:
jamás a ese ídolo ofreceré latría.
Este hijo del delirio y la irrisión
nunca podrá causarme la menor impresión.
Contento y glorioso en mi epicureismo
pretenderé expirar en el dulce ateísmo
y que al infame Dios que pretenden crear
tan sólo lo conozca para blasfemar.
Sí, vana ilusión, mi alma te detesta
y para bien sellar mi constante protesta
quisiera en un momento poderte ubicar
y saborear la gloria de hacerte insultar.
Pero, ¿qué es, en efecto, este fantasma vano,
trivialidad de Dios, invento ingrato
que no se puede ver y nadie lo analiza,
miedo del insensato y del sensato, risa?
¿Quien se escapa al sentido, quien a la inteligencia
sino este hijo del hombre salvaje sin conciencia
que ha regado la sangre desde hace mil años
y aun se nos presenta como un amo?
Yo quise analizar al vano miserable
y mi ojo filosófico no lo encontró entrañable.
Sólo vio en el motivo de nuestra religiones
un enjambre soez de contradicciones
que se rompe y acaba ante un mínimo examen.
Tal se puede afirmar que la creencia
nace gracias a nuestro miedo e hija de la esperanza.
Mas, ¿cuál es la razón del mentiroso abyecto
que pretende ceñirme a su vano trayecto?
¿Necesito yo al Dios que a mi lógica pesa
para justificar a la naturaleza?
En ella todo existe y su seno creador
se agita a cada instante sin principio motor.
¿Ganaría yo algo de esta bifurcación?
Y Dios: ¿nos muestra leyes que rigen la creación?
Si él crea, ha sido creado, y seguiré en lo mismo:
inseguro, como antes, de unirme a su destino.
Fuera, fuera de mí, infernal impostura;
el universo aguarda tu fatal sepultura.
Todo lo que tenemos son cosas naturales,
tú eres sólo la nada y la naturaleza nos ha creado.
Evádete, execrable quimera!
Vete lejos del orbe, abandona la tierra
donde sólo verás pecho empedernidos,
cubiertos de oropel: joyas de tus amigos.
Y, en cuanto a mí, ya es tanto el odio que me inspiras
que con placer, Dios vil, y voluptuosamente
sería tu verdugo si existieras realmente:
ofrecerías, así, a mi sombría venganza
el placer de mi brazo que iría a tu corazón
para que conocieras de mi odio el rigor.
Pero es vano, no existes, nadie puede abrazarte
y tu esencia se escapa al que quiera alcanzarte.
No te puedo aplastar, pero entre los mortales
quisiera derribar tus infames altares
y demostrar al mundo que Dios, aún cautivo,
el irrisorio aborto bebedor de oraciones
no logrará poner término a las pasiones.
Movimientos sagrados, pasiones sin ambages,
sed para siempre objeto de nuestros homenajes.
Lo único que se puede dar al hombre sensato,
lo único que llega a nuestro corazón,
y la naturaleza dona a nuestra razón:
cedamos a su impulso, su fuerza y violencia
subyugue nuestras almas sin hallar resistencia.
Ondule plenamente la ley de los placeres
y la voz del deseo inunde nuestros seres
Sea cualquiera el desorden y sople cualquier viento
debemos proseguir y sin remordimiento,
sin escrutar las leyes, sin seguir las costumbres:
abandonarnos, lánguidos,
llenos del sentimiento de adorar los dictados de la naturaleza.
Respetaremos sólo su divino murmullo,
ese que en todas partes las vanas leyes matan.
Lo que parece al hombre una horrible injusticia
es efecto total de sus ojos enfermos:
si algo fuese monstruoso para nuestras costumbres
vamos a la naturaleza, quien nos recibe enteros.
Esas dulces acciones que creéis letales,
los intensos deseos que llaman criminales
son destellos normales de la naturaleza.
Cuando ella nos permite, simplemente, es sublime
e incluso nos da víctimas para lograr el crimen:
torturémoslas siempre y que nunca pensemos
hacer nada terrible: seguimos sus deseos.
Ella anula el azar y los padres, los hijos,
templos, burdeles, devotos y bandidos,
todo le pertenece y en ella no hay delitos.
Cumpliríamos con ella al cometer el crimen:
mientras más el exceso ella más nos recibe.
Usemos las potencias que ella ejerce en nosotros
abandonándonos a gustos monstruosos:
nadie resulta ingrato por gustos homicidas,
incestos, violaciones, robos, parricidios,
placeres de Sodoma o jugueteos de Safo:
ella todo recibe en placentero abrazo.
Derribando a los dioses, robémosles su trueno
y con este fulgor azotemos la vida
que no nos acomode o nos llene de miedo.
Nunca la inhibición, no porque las maldades
sirven de ejemplo vivo a las negras proezas...
Nada sagrado existe; todo en el universo
se repliega al fogoso yugo de nuestro cuerpo.
Más nos multiplicamos: más infamias tenemos
y más las sentiremos en nuestra alma de hierro.
Enardeciendo al máximo nuestros negros ensayos
los días y las noches nos llevan al pecado.
La naturaleza, tras de los años dulces
de las mofas divinas, nos depara esta suerte:
una fosa que espera para recompensarnos
y al fin de toda vida quedarnos en sus brazos
pues todo es vida en ella, todo se reconstruye:
grandes, pequeños, madres, mujeres pervertidas...
Y nosotros le somos tan dulces a sus ojos:
monstruos o libertinos, mediocres o virtuosos.

domingo, 8 de abril de 2007

Naturaleza y educación sexual

[…]

Terminado el vino, el ambiente de compañerismo de la asamblea aumentó. Muy pronto estuvimos los seis unidos de nuevo en círculo, nuestros cuerpos pegados unos a los otros, aquí una rodilla contra una entrepierna, allá una mano en una teta... La reverenda madre Delbéne aprovechó la oportunidad para pronunciar una de sus brillantes disertaciones.

-Amigos míos ―declaró—, la educación que se imparte en la actualidad a nuestras muchachas es incalificable. Produce prejuicios que contradicen todos los impulsos naturales. Esta educación impide a las pobres criaturas el aprecio de la belleza natural, y las hace esclavas de la vergüenza, el recato y la represión del más puro y providencial deseo natural.

-¡Por la verga y los huevos de Dios! —agregó el padre Ducrez, mientras el vino le chorreaba por la barbilla―. ¡Dice la verdad!

-Yo os pregunto: ¿De qué sirve una mujer «prudente» y de «buena conducta» en nuestra sociedad? ―prosiguió—. Es un eunuco hembra y nada más. ¿No creó la naturaleza a cada ser humano para que ayudara a sus semejantes? Pues bien, ¿existe mejor medio de ayudarse mutuamente que compartiendo los cuerpos que fueron creados precisa y sabiamente para ser compartidos?

-¡Por Jesús, que hermosa lógica, madre!, ―exclamó el padre Téleme, medio borracho—. ¿Sería tan amable de ampliar algo ese pensamiento?

-Muy bien ―contestó la abadesa—. Consideremos la verga; observad su forma: cilíndrica, suave en su extremo, rígida al excitarse... Ahora consideremos los diversos orificios: el coño, el ano, la boca... ¿No vemos que todos ellos están formados de tal suerte que pueden recibir la verga? ¿No nos indica eso cuáles son los deseos de la naturaleza? Pensad por un instante en la oreja; su forma y su ubicación son tales, que joderla sería casi imposible; me atrevería a decir que no existe un solo libertino en Francia que pudiera plantarse ante nosotros, y decir de verdad que ha follado una oreja. Pues bien, basándonos en esa evidencia, salta a la vista que la naturaleza no desea precisamente fomentar la fornicación acústica, pues de ser así la habría hecho más asequible. Ahora, para mayor aclaración, si la naturaleza no quisiera fomentar la fornicación por el culo, ¿no creéis que habría hecho ese orificio tan impenetrable para la verga como lo es la oreja? ¡Por supuesto! Amigos míos, lo habría hecho porque la naturaleza es sapientísima; así pues, podéis estar seguros de una cosa: el culo, la boca, el coño –sí, y cualquier otro orificio cuya forma y ubicación permita uso tal- están hechos para ser jodidos. ¡Punto!

-¡Magnífico! ¡Magnífico! ―dijo aplaudiendo el padre Ducrez, que oscilaba en su asiento debido a su abundante libación de vino―. Quisiera estar ahora en una grandiosa iglesia para poder repetir su erudito discurso desde el condenado púlpito.

[…]

MARQUÉS DE SADE, Juliette.

Y con este texto del Divino Marqués, damos por concluida la 1ª SEMANA ATEA, BLASFEMA Y ANTICLERICAL de este nuestro Blog Colectivo y Experimental. Pero con esto no decimos que abandonaremos el tema religioso y anticlerical de lado.

Salud a todos.

El problema moral

Luego se llega a cuestiones morales. A mi juicio, hay un grave defecto en el carácter moral de Cristo, y es que creía en el infierno. No opino que nadie que sea en realidad profundamente humano pueda creer en un castigo eterno. Pero Cristo, tal y como se le pinta en los Evangelios. Creía en ese castigo, y hallamos repetidamente una furia vindicativa contra la gente que no prestaba oído a sus predicaciones, actitud nada infrecuente en los predicadores, pero que aminora un tanto la excelencia superlativa. Esa actitud no se encuentra, por ejemplo, en Sócrates. Le vemos amable y cortés con quienes no le escuchan; y, a mi modo de ver, es más meritorio para un sabio adoptar esa actitud que la actitud de la indignación. Probablemente todos ustedes recordarán las cosas que Sócrates dijo al ir a morir, y las que generalmente decía a la gente que no estaba de acuerdo con él.

Nos encontramos con que Cristo dice en los Evangelios: «¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo evitaréis la condenación del infierno?» Esto se lo dijo a gentes a quienes no agradaban sus predicaciones. A mi juicio, no es el tono más apropiado, y hay otras muchas cosas de éstas acerca del infierno. Por supuesto, tenemos el conocido texto acerca del pecado contra el Espíritu Santo: «Quienquiera que hablare en contra del Espíritu Santo, no será perdonado ni en este mundo ni en el venidero.» Semejante texto ha producido una indescriptible cantidad de desgracias en el mundo, porque toda clase de gentes imaginaron haber pecado con el Espíritu Santo y pensaban que no serían perdonadas ni en este mundo ni en le venidero. La verdad, no creo que alguien que poseyera una proporción adecuada de bondad en su naturaleza hubiera puesto tales temores y terrores en el mundo.

También dijo: «Enviará el Hijo del Hombre sus ángeles y tomarán de su reino todo cuanto ofende y aquellos que hacen iniquidad para echarlos en el horno de fuego y allí será el llorar y el rechinar de dientes», y continúa hablando de alaridos y rechinar de dientes en un versículo y en otro, resultando evidente para el lector que hay cierto placer en contemplar esos alaridos y rechinamientos de dientes, pues, de no ser así, no lo repetiría tantas veces. También recordarán todos ustedes lo referente a las ovejas y las cabras; cómo en la segunda venida, para separar las ovejas de las cabras, Él dirá a las cabras: «Apartaos de mí, malditas, e id al fuego eterno.» Y continúa: «e irán al fuego eterno». Luego vuelve a decir: «Si tu mano derecha te fuere ocasión de pecar, córtatela y deséchala de ti: pues mejor es que entres en la horda eterna manco que seas echado al infierno con todo tu cuerpo.» Eso también lo repite una y otra vez. Debo decir que considero toda esa doctrina del fuego del infierno como castigo del pecado, una doctrina cruel. Una doctrina que impone la crueldad en el mundo y que trae al mundo generaciones de cruel tortura; y al Cristo de los Evangelios, si se le acepta tal como lo presentan sus cronistas, hay que considerarlo, en parte, responsable de eso.

Hay otras cosas de menor importancia. Está el ejemplo de los cerdos de los gergesenos donde no resultaba muy agradable para los cerdos que se introdujera en ellos a los demonios y se les precipitara desde el monte al mar. Recordarán ustedes que Él era omnipotente y podía haber hecho, simplemente, que los demonios se marcharan; pero prefirió enviarlos dentro de los cerdos. Después está la curiosa historia de la higuera, que siempre me ha dejado un tanto confuso: «Tuvo hambre y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella y no halló nada sino hojas, pues no era tiempos de higos. Y Jesús le dijo: "Que nadie coma frutos de ti ahora en adelante"…, y Pedro le dijo: "Maestro, ¡mirad!, la higuera que maldeciste se ha secado".» Ésta es una historia muy curiosa, pues no siendo tiempo de higos, no se podía, en realidad, culpar al árbol. Tampoco considero que ni respecto a la sabiduría ni respecto a la virtud esté Cristo a la altura de algunas otras personas conocidas por la historia. Creo que habría que poner a Buda y a Sócrates por encima de Él en esas cuestiones.

BERTRAND RUSSELL,
Por qué no soy cristiano, 1927.

Supremacismo árabe en el Islam

Ya que estamos en esta Semana crítica de toda religión, comentaré algo sobre el Islam:

Entre las primeras décadas del siglo VII de la Era Vulgar, en el occidente de la Península Arábiga surgió un personaje que predicaba entre los de su tribu una versión herética del monoteísmo, como consecuencia de los contactos caravaneros que tuvo con los cristianos y judíos, y tal vez con el mazdeísmo persa, del Oriente Próximo (en aquellos tiempos los imperios más poderosos de la zona eran el bizantino y el persa sasánida). Este hombre era Mahoma (tercer marido, y el más joven, de Jadiya, una rica mercader de La Meca), que tras unas supuestas revelaciones predicó unas creencias, recogidas más tarde por escrito en el Corán. Ganó adeptos entre sus más allegados y los humildes, pero al enfrentarse con la élite dirigente mecana tuvo que huir a Yatrib (Medina). Allí constituyó su primera comunidad de creyentes, desde la cual por la fuerza de las armas conquistó La Meca y el resto de Arabia, imponiendo la nueva fe.

Como dice Tariq Alí en su libro El choque de los fundamentalismos:

El impulso espiritual de Mahoma fue alimentado en alguna medida por las pasiones socioeconómicas, por el deseo de reforzar la posición comercial de los árabes y la necesidad de imponer un conjunto de normas comunes. Su visión consistía en una confederación de tribus unidas por unos objetivos compartidos y por la lealtad a una sola fe, la cual debía ser necesariamente nueva y universal. El Islam fue el cemento empleado por Mahoma para unir las tribus árabes y, desde el principio, consideró el comercio como la única ocupación noble.

La nueva religión se caracterizaba por una mentalidad nómada y a la vez urbana. A los aldeanos que trabajaban la tierra se les veía como seres inferiores y serviles. Un revelador hadiz cita las palabras pronunciadas por el Profeta a la vista de una reja de arado: «Ese objeto nunca entrara en la casa del creyente sin que con él entre también la degradación». Aun cuando esta tradición fuera inventada, no deja de reflejar la realidad de la época.

Los nuevos preceptos eran prácticamente imposibles de observar en el medio rural. Así, por ejemplo, la recitación de plegarias cinco veces al día, que desempeñaba una función importante a la hora de inculcar la disciplina militar y de refrenar los instintos anarconómadas de los nuevos adeptos. Se concibió asimismo con el objetivo de crear en las poblaciones una comunidad de creyentes que se reunieran después de las oraciones e intercambiasen información de la que todos pudieran beneficiarse. Ningún movimiento político moderno, ni siquiera los jacobinos o los bolcheviques, habría logrado imponer cinco reuniones diarias en el club o en la célula.

No es de sorprender que a los aldeanos les resultase imposible combinar sus condiciones laborales con las estrictas exigencias de la nueva fe. Fueron el estrato social que más tardó en aceptar el Islam, y algunas de las primeras desviaciones de la ortodoxia se fraguaron en las áreas rurales musulmanas.

Mahoma y sus seguidores consiguieron unificar las tribus árabes del desierto, y desde allí expandir sus dominios a otros países. Además de éxitos militares, incidieron las simpatías que obtenían entre los pueblos conquistados:

Los triunfos logrados por los árabes contra la muy desarrollada y experimentada maquinaria de guerra de dos imperios no son atribuibles a la fuerza numérica ni a la sofisticada estrategia militar. (…) El factor decisivo fue la activa simpatía demostrada a los nuevos invasores por una proporción considerable de la población local. La mayoría de los invadidos permanecían pasivos, en espera de ver qué bando se alzaba con la victoria, sin ganas de combatir por los viejos imperios ni de prestarles su ayuda.

(…) Fue el bienestar mundano el que movilizó a las decenas de millares de hombres que acudieron a combatir bajo el mando de Jalid ibn al-Walid y participaron en la conquista de Damasco. (…)

(…)

La visión de Mahoma de una religión universal que fuera la precursora de un Estado universal había cautivado la imaginación y promovido los intereses materiales de las tribus. No podía tentarles la idea de convertirse en élite gobernante de un imperio cristiano o persa, ni la de renunciar al árabe a favor del griego o del persa.

Sus sucesores (califas) fueron árabes de la misma tribu del Profeta, y también las dos siguientes dinastías reinantes: Omeyas y Abásidas. El Corán está escrito en árabe, se recita en árabe, y todo musulmán del mundo debe saberlo. Sus lugares más sagrados están en Arabia. Esto supuso otra forma de imperialismo, el árabe, como bien defiende el renegado pakistaní M. Anwar Shaikh en sus libros.

Sin querer extenderme; la catadura moral del Profeta dejaba poco de desear, tras la muerte de su primera mujer (y ya como gran jefe de los árabes) Mahoma tuvo varias esposas, entre ellas niñas, lo que se le puede considerar como pederasta. Con esta religión el papel de la mujer quedó subordinado a la figura masculina, como bien denuncia la disidente somalí Hirsi Alí, y casi todo el mundo reconoce.

sábado, 7 de abril de 2007

MAN RAY VIVE (A PESAR DE LO RANCIO)

Este texto es cortesía de nuestro amigo Sorrow del Mind Gardens, que salió el 15 de marzo de este año.

Fijaos lo que son las cosas. Resulta que, en este país de cochinos beatos, las fotos de un tal Jam Montoya (fotógrafo extremeño) han dado pie ayer mismo a un escándalo de proporciones mayúsculas. El tipo nada menos que se ha atrevido a indagar sobre el sexo, no de los ángeles, sino de los santos. El caso es que gracias a los fachas me he dado cuenta de que el espíritu de Man Ray, aquel genio del surrealismo en fotografía (y anarquista!!), vive: transgresión y belleza (convulsa.) Curiosamente a mí la foto más fuerte de su colección no es la que muestra lo que hace María con su retoño, o algún/a místico/a en la soledad de su celda o S. Roque con su mascota... para mí la más subversiva es la "Santa Hez": un enorme excremento que levita sobre el cáliz en un altar, simulando la Hostia Consagrada y por ende, el Espíritu Santo, el enviado de Dios. Me parece una afirmación del panteísmo más vivificante: si Dios se puede transformar en pan por qué no en mierda. Muy recomendable, este Man Ray (salvando las distancias) extremeño.

Por supuesto todos los guardianes de la sociedad bienpensante, esos castrados mentales que se hacen llamar políticos, periodistas o de cualquier otra forma, con los balidos de los creyentes al fondo, ya han "condenado" la obra de Montoya (como si de un atentado terrorista se tratara.) Y dado que todas las fuerzas vivas del régimen desaprueban las fotos, si alguien encuentra algún interés en ellas es un enfermo mental o un criminal. ¿Dónde está la indignación de los moralistas cuando los curas violan a niñ@s o hacen tráfico de armas en sus "guerras santas"? Eso sí que es indecente y eso también se subvenciona. Quieren ver arte basura: que salgan a la calle durante la Semana Santa, ahí tendrán una muestra contundente de cómo el arte se puede usar para aterrorizar y para dominar (y nuevamente subvencionado con el dinero de los no creyentes,... ¿a quién le importa si todo este despliegue de oscurantismo fascista nos hiere la sensibilidad?... L@s ate@s debemos ser ciudadanos de cuarta fila)

Para l@s interesad@s aquí tenéis la dirección de su sitio web (abstenerse los que no hayan conseguido cortar el cordón umbilical que les une a la Santa Madre Iglesia)

http://www.jam-montoya.es/

Y ¡cuidado! a ver delante de quién la abrís (no lo hagáis en el ordenador del curro... estáis.

Advertid@s, ja, ja, ja...)

jueves, 5 de abril de 2007

El Moisés vasco o Sabino y las Leyes vascas

Ya que hemos empezado con videos de la Biblia contada a los vascos, aquí tenemos los capítulos XII y XIII, sobre Moisés y las Tablas de la Ley.
Siempre he considerado que los chistes más hirientes sobre judíos y su tradición, los cuentan los mismos judíos; aquí pasa lo mismo, pero entre los vascos.



miércoles, 4 de abril de 2007

Las mentiras de la religión católica

Los Diez Mandamientos, ilustrados y uno a uno



Vídeo fruto del trabajo en equipo: fueron necesarios 3 litros de refresco de cola de marca desconocida, y un par de Ducados.

Ah, la foto de Angel Acebes es de Edu Nividhia, la tenéis en esta entrada de su blog Enfoque Diferencial. Las capturas de pantalla son nuestras, y el resto de fotos vete tú a saber de quien son.

Me parto el pecho

Ésto es de la televisión iraní durante el "Ashura" (la pasión de Hussein, hijo de Alí y nieto del Profeta Mahoma).

También comentamos sobre el Islam, no va a ser el cristianismo todo a lo que cuestionar.



No se persa ni arabe, pero podemos decir que lo que cantan estos chiitas es: "Me parto el pecho", literalmente.

domingo, 1 de abril de 2007

Hijos de Caín

La Biblia cuenta una historia,
que un dios terrible dictó.
El drama de dos hermanos,
el justo y el traidor.
Abel mezquino y cobarde,
el siervo de su señor.
Caín que no entró en el juego,
y que se rebeló.
Te maldigo truena la voz de su juez.
Padre nuestro que nos privó del Edén.

Caín rompió con un gesto,
su yugo de esclavitud.
Huyó del ojo implacable,
llevó su propia cruz.
Perseguido, por quebrantar una ley,
que no entiende, y que no cuenta con él.

Sufrirás, morirás, esta es su voluntad.
Pero aún hay aquí: ¡Hijos de Caín!

La estirpe del fugitivo,
creció y se multiplicó.
El signo que los margina,
ya nunca se borró.
Te maldigo, claman los hijos de Abel,
a la diestra de su señor el Poder.

Sufrirás, morirás, esta es su voluntad.
Pero aún hay aquí: ¡Hijos de Caín!

Quizá los hombres seamos,
a un tiempo Abel y Caín.
Quizá algún día destruya,
lo oscuro que hay en mí.
El destino no está marcado al nacer.
Yo he elegido ser lo que siempre seré:

¡Hijo de Caín!
¡Hijos de Caín! ¡Hijos de Caín!...


BARÓN ROJO



Este fue un himno para algunos de mi generación...





El confesionario

De como el Papado sabe sacar "tajada" como sea.

La figura del Cristo

Hoy primero de abril del año 2007 de la era vulgar se inicia la Semana Santa. Semana en la que se conmemora la tortura y ejecución del supuesto fundador de la secta de los cristianos: Jesús de Nazareth. Los cristianos recogen los hechos y dichos a lo largo de su vida en unos textos denominados los Evangelios. Pero a lo largo de la historia ha habido muchos autores que han cuestionado la interpretación de su historia. Uno de ellos es Donatien Alphonse François de Sade, el famoso marqués de Sade, en una de sus obras de teatro de finales del siglo XVIII, titulado La philosophie dans le boudoir de la cual extraemos el siguiente texto:

[…]

EUGENIA: Pero ¿qué hay de la resurrección de Cristo? ¿No significa eso nada para usted?

DOLMANCE: Bueno, hablemos un poco acerca de Cristo… el único hijo concebido, como creo que le dicen. Si leemos a los profetas, veríamos a esa sublime criatura apareciéndose adornada con rayos celestiales, bañada en luz deslumbrante y rodeada de coros angelicales. Pero no fue así, se reveló por vez primera en el regazo de una vulgar mujer y en una pocilga. ¿Podría haber algo más innoble, más degradante? Y ahora, veamos su modus operandi. Pretende ser Dios mismo, que ha tomado forma carnal para salvarnos. Además, asegura que demostrará su origen divino mediante actos milagrosos que superarán los poderes de la naturaleza. Pero ¿qué es lo que realmente realiza? En una vulgar fiesta de bodas transforma el agua en vino, según dicen sus amigos. Después uno de sus amigotes se hace el muerto, y el impostor le devuelve la vida. Se dirige a una montaña y allí, ante dos o tres de sus compinches, multiplica unos panes y unos peces hasta que el alimento alcanza para comida de unos cuantos miles, aun cuando sólo uno de sus acólitos se toma la molestia de informar del hecho, no los que se supone fueron alimentados. Promete la salvación a todos los que se supone fueron alimentados. Promete la salvación a todos los que le escuchan y el infierno a los que no lo hagan, pero es demasiado ignorante para escribir nada. Habla poco porque es estúpido; y hace menos aún, pues carece de la fuerza necesaria. Finalmente, como clímax adecuado a su carrera, permite que lo crucifiquen; soporta tormentos indescriptibles, y su padre, el señor Dios, no le ayuda en lo más mínimo, expira, por último, tratado como el peor de los hombres, y entre los proscritos, cuyo digno jefe ha sido… ¿Creéis en esa resurrección? ¿Creéis que fue entonces cuando su grandeza se reveló? No os dejéis engañar. Sus secuaces dispusieron el cuerpo, y, entonces, su mujer y sus hijos comenzaron a decir que se había producido un milagro. Pero los auténticos historiadores de la época no consideraron que el suceso mereciera ser anotado. ¿Suponéis que si hubiera demostrado su divinidad, aquellos hombres sabios —y sin duda egoístas— se habrían atrevido a ignorarlo?

EUGENIA: Entonces, ¿cómo se perpetuó la leyenda?

DOLMANCE: Mi teoría es la siguiente: unos cuantos años más tarde, el pueblo de Jerusalén, agobiado por el despotismo romano, sintió la necesidad de rebelarse. Los apóstoles, al percatarse de que podían sacar ventaja política del asunto, aprovecharon la oportunidad y concibieron toda una sarta de mentiras y fantasías acerca de su amado cabecilla difunto. Entonces el pueblo fue engañado y acabó por creer que un sacerdote, al pronunciar unas cuantas palabras mágicas, disponía del poder de traer a Dios a la tierra en forma de un trozo de pan. Ese culto de la idiotez podía haber sido destruido desde el principio, si los jefes romanos hubieran reaccionado ante él con la indiferencia que se merecía. En cambio lo persiguieron y prosperó hasta convertirse en una coalición de descontentos. Por supuesto, la minoría engañada se ha convertido para estas fechas en una mayoría de engañados, pero los absurdos que admiten siguen siendo igual de absurdos. Por tanto, no dejes que la acción popular influya en tus opiniones, Eugenia; adopta una actitud firme e independiente, y sé fiel a ella.

[…]

MARQUES DE SADE, Filosofía de alcoba, Grupo Editorial Babilonia, 1991.

Con este texto del Marqués queda inaugurada la 1ª SEMANA ATEA, BLASFEMA Y ANTICLERICAL.