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domingo, 7 de diciembre de 2014

Cuando Errol Flynn filmó para Fidel


Se acaba de descubrir, restaurar y editar en DVD un documental sobre la Revolución Cubana presentado por Errol Flynn [2002], que por esos tiempos estaba en Cuba ahogando sus penas en ron. Conozca la historia detrás de Cuban Story, un film perdido que sólo se había exhibido en Moscú y gracias al cual los rusos vieron por primera vez la cara de un tal Fidel Castro

16 de junio de 2002

Todo comienza en un aula, con un escritorio sobre el que descansa un globo terráqueo y un pizarrón cubierto por un gran mapa. Haciendo las veces de profesor, Errol Flynn aparece en cuadro —con los botones de su camisa desabrochados y luciendo un bronceado caribeño— y se sienta en el borde del escritorio, tomando el globo entre sus manos y señalando vagamente algo en él. «Esta pequeña mancha es Cuba», le explica Flynn a la cámara. «Puede ser pequeña, pero recientemente ha crecido en los corazones de los hombres de todo el mundo que aman la libertad y la humanidad», agrega, y al terminar la frase arroja el globo fuera de escena. Así es como comienza un documental de 50 minutos olvidado por la filmografía de Errol Flynn, rodado entre 1958 y 1959 y titulado La verdad sobre la Revolución de Castro. Dirigido por un exiliado ruso llamado Victor Pahlen, compañero de andanzas de Flynn mientras disfrutaban de la decadencia de la Cuba de Batista, cuenta la leyenda detrás de este documental que sólo fue exhibido en Moscú antes de pasar a un olvido que duró más de cuatro décadas. Gracias a los esfuerzos de la hija de Pahlen, el negativo del film fue descubierto en un depósito del estudio inglés Pinewood, y remasterizado para su flamante edición en DVD bajo el título Cuban Story. «¿Fidel Castro y Errol Flynn juntos en una película? Puede resultar imposible, pero la verdad es aún más extraña», es como la promociona All Day Entertainment, la empresa responsable del rescate del documental que les permitió a los rusos que concurrieron a su única exhibición en un Festival de Moscú ver por primera vez el rostro de un tal Fidel Castro.

«Era un maniático delirante y lo único que quería era emborracharse y no hacer nada.» Así es como el mismísimo Mel Brooks describió al Errol Flynn que conoció a mediados de los años cincuenta, cuando el capocómico recién comenzaba en la televisión norteamericana y uno de sus primeros trabajos para el programa humorístico «Your Shows of Shows» de Sid Caesar fue escoltar al invitado estelar del programa, intentando que se mantuviese sobrio y aprendiese sus líneas. «Fue el fin de semana más loco de mi vida, encerrado en el Waldorf con Flynn y dos hermanas cubanas pelirrojas. Yo trataba de sacarlo de su habitación, su alcohol y sus chicas, mientras él intentaba meterme en el cuarto y emborracharme», recordó alguna vez Brooks, que inmortalizó su aventura cuando produjo el film Mi año favorito, con Peter O’Toole en el papel de Errol Flynn. Y su recuerdo de primera mano sirve para hacerse una idea del estado de las cosas para la ex estrella de Hollywood cuando decidió buscar refugio en Cuba. Nacido en Tasmania, marino y responsable de una plantación de tabaco en Nueva Guinea antes de comenzar a actuar en Australia, Flynn supo ser una de las estrellas más populares y mejor pagas de Hollywood desde mediados de los años treinta hasta comienzos de los cuarenta. Su decadencia se desencadenó en medio de todo tipo de escándalos alcohólicos, sexuales, artísticos y económicos—, de los que se refugió en un lugar hecho a medida, tal como él mismo lo describe al comienzo del olvidado documental de Pahlen: «Un lugar para tipos como yo, que pensaban que podían ahogar todos los dolores del mundo en un par de daikiris».

Antes del descubrimiento de La verdad sobre la Revolución de Castro, la filmografía de Flynn terminaba con Cuban Rebel Girls (Las chicas rebeldes de Cuba), un bochorno dirigido y protagonizado por Flynn junto a Beverly Aadland, su novia de 16 años. Descripto por un crítico como «miserable epitafio cinematográfico», el rodaje de aquel film de aventuras parece haber sido acompañado por este documental, ambas empresas completadas por Flynn gracias a la ayuda de Pahlen, un exiliado ruso nacido en San Petersburgo que había trabajado marginalmente en Hollywood y con el que Flynn terminó como socio de un teatro en La Habana. «Mi teoría es que los dos disfrutaban de la decadencia del régimen de Batista, y con la llegada de la Revolución tuvieron miedo de que su modo de vida llegase a su fin», explica vía e-mail David Kalat, el responsable de All Day Entertainment. «Así que rodaron ambas películas para asegurar su futuro en la isla.» Corresponsal desde Cuba para la cadena Hearst, Flynn aseguraba haber tenido un nunca confirmado encuentro con Castro en el campo de batalla. Dos fotos suyas junto a Castro —que parecen haber sido tomadas en una conferencia de prensa— son exhibidas por la estrella ante la cámara de Pahlen como prueba del encuentro, al tiempo que presenta a Castro como «un hombre, un verdadero hombre». Aquella búsqueda de un lugar en la Cuba revolucionaria no sirvió de mucho para Flynn, que falleció de un ataque de corazón en octubre de 1959, unos meses antes de cumplir los 50 años. Y que, al final del que tal vez sea su verdadero epitafio cinematográfico, lee en cámara un telegrama firmado por Castro, en el que invita a los espectadores norteamericanos a visitar Cuba, «la tierra de la libertad». Lectura que Flynn remata diciendo: «Yo creo en eso, y deberían hacerlo también ustedes. Buenas noches».

Martín Pérez

miércoles, 16 de mayo de 2012

El Gobierno de Rajoy cree que hay que poner fin al bloqueo a Cuba

Tercera Información15/05/2012

[¿Sorprende esto a alguien? A mí no.]


El Gobierno de Rajoy reconoce a IU que "considera necesario poner fin al bloqueo comercial, económico y financiero impuesto a Cuba"

Fraga, franquista y fundador de AP/PP echando la partida
con Fidel en 1998. ¿"cosas de gallegos", como dijeron los 
medios? ¿o más bien negocios a espaldas del 
gendarme yankee?

Desde Moncloa se señala al portavoz parlamentario de IU en una respuesta parlamentaria por escrito recibida esta semana que “dicho bloqueo contraviene las reglas básicas del comercio internacional”.

El Gobierno de Mariano Rajoy ha reconocido expresamente al portavoz parlamentario de Izquierda Unida, José Luis Centella, que “considera necesario poner fin al bloqueo comercial, económico y financiero impuesto a Cuba por los Estados Unidos de América”.

Esta valoración se incluye en la respuesta por escrito remitida por el Ejecutivo del PP a Centella esta misma semana, como consecuencia de la pregunta que el diputado de Izquierda Unida registró a comienzos del pasado mes de marzo, en la que se interesó sobre “¿Qué valoración hace el Gobierno en el ámbito de su política exterior del bloqueo que los Estados Unidos de América ejercen sobre la República de Cuba, toda vez que afectan a los intereses de España?”

Desde Moncloa se completa la respuesta a este tema indicando que “dicho bloqueo comercial contraviene las reglas básicas del comercio internacional y ha sido condenado en diversas ocasiones por la Asamblea General de Naciones Unidas”.

“España –concluye la escueta respuesta- ha apoyado inequívocamente dichas condenas en el seno de la Asamblea General, entre otros foros en los que se ha suscitado” la condena del bloqueo de EE.UU sobre Cuba.


ABC, 27/12/1973

Centella muestra su “satisfacción” por este pronunciamiento del Gobierno español que “de forma clara y contundente señala la ilegalidad de la actuación del Ejecutivo norteamericano. Desde IU vemos necesario que esta declaración se plasme en una mayor actividad del Gobierno de nuestro país en el seno de la Union Europea para que desde Naciones Unidas se pase de la condena simbólica a la exigencia efectiva de la legalidad internacional rota por el bloqueo”.

Para el diputado por Sevilla de Izquierda Unida, la realidad de situación que se alarga innecesariamente en el tiempo es que “ninguna actividad económica cubana ha estado exenta de sufrir los severos daños del bloqueo impuesto por los Estados Unidos. Las consecuencias materiales han sido exhaustivamente cuantificadas por expertos económicos y han revelado que Cuba ha soportado pérdidas directas e indirectas por más de 72.000 millones de dólares, los cuales no incluyen los 54.000 millones de dólares imputables a daños directos ocasionados a objetivos económicos y sociales dentro de Cuba por los sabotajes y acciones terroristas estimuladas, organizadas y financiadas desde los Estados Unidos”.

Centella señala que “los sufrimientos humanos y penas morales ocasionados a la población por esta persistente política de guerra contra Cuba son incalculables y afectan, incluso, a la compra de productos médicos como anestesias para niños o tratamientos para asmáticos que tienen prohibida su venta en la isla”.

El diputado de IU señala la necesidad de que “la comunidad internacional obligue al cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas que, de forma casi unánime, llevan años condenando esta agresión al Derecho Internacional y burla a la propia Naciones Unidas”.

“Esta agresión e inútil demostración de fuerza –indica Centella- no puede desligarse del mantenimiento de las condenas a los cinco cubanos presos en cárceles de EE.UU por luchar contra el terrorismo y que son acusados de espías tras denunciar ante las propias instancias norteamericanas las actividades terroristas que se preparaban en Miami contra intereses cubanos”.

José Luis Centella hace un llamamiento para que la “sociedad civil muestre su condena al bloqueo respaldando y fortaleciendo el encuentro estatal de solidaridad con Cuba que se celebrara el próximo mes de junio en Toledo”.


El Che Guevara en Madrid en 1959 en plena
dictadura franquista (y esto ¿qué?)

jueves, 6 de enero de 2011

Miserias del socialismo del siglo XXI: Cuba quiere pasar del capitalismo de estado al capitalismo bananero.

Estarán contentos los partidarios del llamado socialismo del siglo XXI: en Cuba los yankees o la globalización no van a imponer el capitalismo neoliberal sino que lo va a hacer la propia élite "comunista" gobernante en la isla. Ya dijo Raúl Castro en sus últimos discursos que tanto "igualitarismo" y tanto "paternalismo estatal" no eran nada buenos y que no estaba dispuesto a "mantener vagos" (¿dónde habré oído yo este razonamiento? ¿Lo dijo Reagan? ¿Mrs. Thatcher? ¿José María Aznar?). Para empezar el hermanísimo ha derogado la tasa "revolucionaria" (¡vaya manera de ensuciar la palabra "revolución" y sus derivados!) por la cual se quedaba con un 10% de la remesas de dinero que enviaban los cubanos del exilio a sus familiares en la isla, un negociete que no le venía mal a los Castro y sus amigos. A partir de ahora todo va a ser más "transparente" (se acabó el trapicheo con contrabandistas) y se canalizará a través de Western Union, una multinacional yankee, lo que demuestra que la nomenclatura "comunista" cubana está ideando hacer negocios con sus vecinos imperialistas del norte. Ahora los cubanos que reciban dinero del exterior serán más ricos y se dispararán las diferencias sociales en la isla.

Por si fuera esto poco, nada menos que el diario Granma, el vocero del Partido, es quien se está encargando de persuadir a la población de las bondades del capitalismo. De hecho, según un académico cubano cercano al gobierno, el órgano del Partido Comunista Cubano "antes guardián de la ideología revolucionaria y baluarte de la ortodoxia, casi se ha convertido en el Manual del buen cuentapropista ['autónomo', que diríamos por estas latitudes]" (V. El País del 04/01/2011). No hace mucho el Granma pidió sin tapujos "desatar los nudos de la burocracia que entorpecen la entrega expedita de licencias a los trabajadores por cuenta propia" (id.). Esto, claro está, no sería tan escandaloso si no fuera por lo que vendrá detrás y que todo el mundo sabe ya en la isla: la eufemísticamente llamada apertura a la iniciativa privada. O lo que es lo mismo vender a la fuerza de trabajo de la isla al mejor postor. Desde luego, los capitalistas van hacer su agosto pues se van a encontrar con una mano de obra obediente tras varias décadas siendo controlada por un sindicato único, la CTC (Confederación de los Trabajadores Cubanos), que no es más que un apéndice del Estado cubano. El asunto no es nuevo: ahí está el caso de China, un país "comunista" en el que el kilo de trabajador está a precios irrisorios.

El revolucionario Fidel demostrándonos cómo en "política"
todo es posible.


Pero lo más sangrante va a ser la oleada de despidos ya anunciados desde medios oficiales. De hecho, el gobierno cubano inició el pasado martes un plan de “reordenamiento laboral” (otro eufemismo para no usar una expresión tan malsonante como “despidos masivos”) que convertirá en “disponibles” (o sea, que dejará en la puta calle) a 1.300.000 cubanos entre empleados y funcionarios (V. El País del 04/01/2011). Ya no pueden argumentar toda aquella caterva de marxistas procubanos que “Cuba puede que sea una dictadura pero por lo menos no hay paro”. Ahora Cuba es las dos cosas. Para colmo quien decide qué trabajadores se quedan y quiénes se largan es la CTC, con lo cual la purga de elementos refractarios y el enchufismo están asegurados. En palabras de un economista cubano la “reconversión” es "digna de un ajuste del Fondo Monetario Internacional" (id.). En cuanto a las compensaciones por despido, los trabajadores cobrarán… ¡El salario de un mes por cada 10 años trabajados! ¡Increíble! Ni el raquítico capitalismo español paga tan poco.

Acabaré con una pequeña anécdota: hace años mientras el que esto firma daba una charla organizada por CNT, un simpatizante del “comunismo” cubano intervino desde el público para afirmar que él “prefería ser explotado por un patrón cubano antes que por un patrón yankee”, a lo cual yo le respondí que, puestos a preferir, yo prefería no ser explotado por NADIE. ¿Por qué lo llaman “comunismo” cuando quieren decir nacionalismo?

En fin, vivimos tiempos sombríos: si el socialismo del siglo XXI es así, no quiero ni pensar a qué extremos puede llegar el capitalismo en esta centuria.

sábado, 17 de enero de 2009

Los judíos de Castro… y de Fraga

Por Ignacio de Llorens


Ha vuelto a ocurrir. Otro de los hermanos Castro ha visitado a Fraga [mayo del 2005]. En esta ocasión ha sido Raúl, que es a Fidel, lo que Beria era a Stalin. No estaba todavía Fidel asentado del todo en el poder en 1959 cuando Raúl organizó en un mes 500 fusilamientos. Che Guevara, más tímido, contribuyó firmando 50 ejecuciones más. «¿Qué tal don Manuel? Hacía rato que no nos veíamos», le dijo Raúl a Fraga el mes pasado. «¡Hombre!..», empezó a responderle don Manuel. Queda evidenciado, una vez más, que Fraga es el más comunista de los políticos españoles, del mismo modo que los Castro son los más franquistas de los políticos latinoamericanos. Cada vez que pueden lo demuestran fehacientemente. El totalitarismo, en sus dos rostros, forma una misma moneda. En una cara los cuatro hermanos Castro que vienen nepóticamente tiranizando al pueblo cubano, en la otra Franco y Fraga. Por encima de supuestos pleitos ideológicos, que ya se ve que no deben ser tales, la hermandad galaica, la unión de todos a través de ese ente religioso, la patria, sea grande o chica, que religa a todos sus hijos.

La relación de los caudillos gallegos viene de lejos. Cuando en 1966 el escritor cubano recientemente fallecido, Guillermo Cabrera Infante, consiguió salir de Cuba, pensó instalarse en Madrid. La España franquista de entonces acogía a buena parte de la colonia de jóvenes escritores latinoamericanos del famoso boom, con García Márquez a la cabeza. Pero el gobierno franquista por boca de su eximio ministro Fraga Iribarne, le negó el asilo y censuró sus libros, que también estaban y están prohibidos en Cuba. A la muerte de Franco el régimen cubano declaró una semana [tres días] de luto nacional, con banderas a media asta, y asusta pensar los homenajes que se darán si fallece alguno de esos rostros de la moneda totalitaria.

La última batalla librada por don Manuel debe haber creado más lazos con la familia de tiranos que someten Cuba. En efecto, Fraga se ha puesto histérico con la ley recién aprobada en virtud, mejor sería decir en vicio, de la cual los homosexuales quedan equiparados en derechos y defectos con los heterosexuales a la hora de casarse. Los «mariconzones» de Fidel pueden casarse en España. Esta «mariconada» de ley ha recibido toda clase de denuestos fragianos que a buen seguro habrán despertado la admiración de los Castro, que como hiciera Hitler en su momento, tienen montado un campo de concentración para homosexuales presidido por un lema que es una versión adaptada del que presidía los campos nazis: «El trabajo os hará Hombres», dicen los campos en Cuba, según nos cuenta Cabrera Infante en su excelente libro compilatorio de sus textos sobre la isla caribeña Mea Cuba. Si es que a unos machotes como los Castro o como Fraga esto de la homosexualidad les enerva. La persecución de los intelectuales homosexuales en Cuba es conocida a través de los casos de Néstor Almendros, el oscarizado fotógrafo hijo de maestros anarquistas catalanes, y los poetas Severo Sarduy o Reinaldo Arenas son los estandartes de la terrible persecución de miles de homosexuales anónimos. Hasta Sartre, que al fin de sus días tuvo algún conato crítico con los regímenes totalitarios de izquierda que había defendido incondicionalmente, reconoció que «Castro no tiene judíos, pero tiene homosexuales». Algunos de estos «judíos» deben formar parte de los 20.000 desaparecidos en el mar o en las entrañas de los tiburones, del mismo modo deben estar incluidos en la población penal, en esos 30.000 prisioneros de las mazmorras castristas. Seguramente Fraga, que aprovecha los encuentros con los Castro para, entre otras cosas, interceder por la libertad de presos cubanos descendientes de gallegos, debe poner como condición que no figure en el paquete liberado ningún «mariconzón». Es sabido que Castro trafica con presos. Presos a cambio de medidas favorables al régimen. Los políticos occidentales que quieren hacer méritos humanitarios para sus votantes se llevan algunos presos liberados a cambio de declaraciones y acuerdos con Castro. Así premia Castro a los gobernantes amigos. Cabrera Infante nos lo recuerda: «Castro ha regalado presos políticos al reverendo Jackson y hasta a Manuel Fraga, que no tiene sotana aunque fue sacerdote laico en el altar de Franco. Ahora el Papa [se refiere Cabrera al viaje de Woytila a Cuba] también pide presos. Antes, cuando llegaba un viajero eminente a Cuba, como Churchill, se le regalaba puros de marca. Ahora se le regala seres humanos. Algo habremos ganado cuando a estos desafectos no les espera la hoguera para hacerlos cigarros humanos». Pero a los homosexuales Castro sólo se los regala a los yanquis, junto con rateros y demás «escoria», nunca le haría la jugarreta de regalárselos a un buen amigo como Fraga, porque además en España ahora los «mariconzones» pueden casarse y adoptar niños que pueden ser hasta… cubanos.

Cuba, 1975, luto oficial por la muerte de Franco (EFE).