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jueves, 24 de marzo de 2016

Atentados de Bruselas: ¡no, señor primer ministro!


Por MICHEL COLLON
(Investig'Action)

Ayer, como muchos en Bruselas, pasé horas intentando averiguar cómo se encontraban mis familiares y amigos. ¿Quién, por desgracia, habría podido hallarse en ese metro maldito, que yo también cojo para ir al despacho de Investig'Action? ¿Quién, por desgracia, habría podido hallarse cerca del Starbucks del aeropuerto, donde suelo tomar un té mientras espero el embarque de mi vuelo? Indagaciones aún más angustiosas si tenemos en cuenta que la red estaba evidentemente saturada.

En definitiva, como muchos en Bruselas, viví, durante un día, lo que viven desde hace años los iraquíes, los libios, los sirios y, antes de ellos, los argelinos. Al haber estado en más de una ocasión en lugares que habían sido bombardeados por los occidentales, sé cómo son los restos de cuerpos dislocados que ya nadie podrá volver a abrazar. He visto allí el dolor de aquellos a los que se les arrebata para siempre a su marido, su mujer, su hijo.

Como muchos en Bruselas, lloré y deseaba golpear a los criminales que arremetieron contra tantos inocentes. Pero el criminal no nace, se hace. Y la cuestión más importante es: ¿cómo han llegado a eso? ¡Negar a este ese punto el valor de la vida de tantos inocentes! Hacerlos sufrir y aterrorizarlos en vez de luchar ―con esos inocentes― contra la injusticia que nos golpea a todos. ¿Quién ha intoxicado a esos jóvenes, quién les ha dado el ejemplo de la violencia, quién los ha sumido en la desesperación y, sobre todo, quién les ha armado? Criminales, sí, pero acaso no son también en parte víctimas, aunque este término resulte chocante.

Así que, cuando vi que nuestro primer ministro Charles Michel declaraba en conferencia de prensa que los belgas tenían que unirse y esquivaba con cautela la cuestión esencial: «¿Cómo hemos llegado a esto, quiénes son los responsables?», me enfurecí con ese hombre hipócrita que nos propone solo seguir como antes, cuando la pregunta que se hace la gente es precisamente «¿Cómo evitar que esto vuelva a suceder? ¿Qué políticas aplicar para poner fin a este engranaje infernal?».

¿Creen de verdad que la vigilancia y la represión van a impedir nuevos atentados? Algunos, sí, pero todos es imposible. Para eso hay que cambiar de política. Su política.

Einstein decía: «No se resuelve un problema con los mismos planteamientos que lo han creado». En efecto, no se acabará con el terrorismo hasta que no se hayan debatido sus causas profundas, con el fin de llevar a cabo una verdadera prevención.

Señor primer ministro Charles Michel, no le estoy agradecido. Porque se ha negado a plantear las cuestiones importantes: ¿Los Saud y Qatar han financiado a los terroristas? Sí, los informes de los servicios estadounidenses lo afirman. ¿Estados Unidos creó Al Qaeda? Sí, Hillary Clinton lo ha reconocido. ¿La CIA organizó un campo de entrenamiento en Jordania? Sí, el célebre periodista estadounidense Hersh lo ha demostrado. ¿Fabius impulsó el terrorismo al declarar «Al Qaeda hace un buen trabajo»? Sí, miren su vídeo de Marrakech en diciembre de 2012.

En general ¿Estados Unidos ha utilizado el llamado terrorismo islámico desde Bin Laden en Afganistán, en el 79, hasta la Siria actual, pasando por Bosnia, Kosovo, el Caucaso, Argelia, Iraq, Libia y otros muchos países? ¿No es preciso crear urgentemente una comisión de investigación sobre los vínculos EEUU, terrorismo y sobre el trasfondo estratégico de todos estos dramas? ¿Usted y Europa, van a seguir siendo el perrito faldero de Estados Unidos? Usted se entusiasma como un niño cuando Obama le llama. Pero ¿por qué no denuncia su hipocresía ante estas guerras? Señor Michel, cuando pienso en todo ese sufrimiento que habría podido evitarse, no le estoy agradecido.

Es cierto que usted no es el único que utiliza la falsa retórica.

Señor ministro de Asuntos Exteriores Didier Reynders, tampoco le estoy agradecido. Ayer declaró que los terroristas atacan nuestro «modo de vida». Exactamente las mismas palabras que dijo Georges W. Bush el 11 de Septiembre antes de atacar Iraq y Afganistán con excusas falaces. Señor Reynders ¿por qué no hizo referencia a sus declaraciones de abril de 2013 en las que elogiaba a «esos jóvenes a los que quizás un día se les erija un momento como héroes de la revolución»?

¿Por qué no quiso venir cuando le invité, en junio de 2013, a participar a un debate «Jóvenes en Siria, cómo impedir que vayan»? ¿Eso no le preocupaba? ¿Creía que para «cambiar de régimen» como usted dice, todos los medios eran buenos, incluso el terrorismo? ¿No pensó que animándoles a cometer ese tipo de actos allí, algunos vendrían a hacer lo mismo aquí? Señor Reynders, no le estoy agradecido.

Señora Milquet, tampoco le estoy agradecido. Usted era ministra del Interior en ese momento. Usted también se negó a participar en aquel debate, a pesar de nuestra insistencia, ¡cambiando constantemente de pretexto! Desde entonces, guarda silencio. ¿Avergonzada por haber ignorado los gritos de desesperación de las madres angustiadas al ver que sus niños ―porque eran realmente niños de 16, 17, 18 años― partían hacia el infierno sin que Bélgica hiciera nada para detenerlos? ¿No le asaltan los remordimientos al ver lo que ha sucedido? Señora Milquet, no le estoy agradecido.

¿No es hora de abrir un gran debate sobre las consecuencias de la política internacional que Bélgica ha llevado a cabo en los últimos años?

1. ¿Europa debe seguir respaldando a Estados Unidos y su política, que siembra la violencia en Oriente Medio?

2. ¿Bélgica debe seguir apoyando la violencia de Israel, negándose a hacer respetar el Derecho internacional y tratando de «antisemitas» a los jóvenes que quieren defender los derechos de los palestinos?

3. ¿Bélgica debe seguir prosternándose ante los petrodólares de los Saud (robados a los pueblos árabes en lugar de utilizar el dinero del petróleo y el gas en luchar contra la pobreza como en América Latina) cuando todo el mundo sabe que los Saud financian la intoxicación de las mentes jóvenes mediante una versión envenenada y falseada del islam?

4. ¿Cómo se justifica el rechazo a conceder asilo a las víctimas de «nuestras» guerras en Iraq, Siria y Afganistán?

5. ¿Cuándo se hará público por fin el informe de la intervención «humanitaria» en Libia, donde la OTAN se alió con Al Qaeda para derrocar a Gadafi, violando la Carta de la ONU que prohíbe ese tipo de prácticas, con las consecuencias que esto ha tenido: Libia convertida en base del terrorismo internacional?

¿No es hora de abrir al mismo tiempo un gran debate sobre las consecuencias de la política social, o más bien antisocial, de los gobiernos belgas desde hace años?

1. ¿Pueden recortar sin cesar los presupuestos escolares, creando escuelas-aparcaderos en las que los profesores no tienen ni la formación adecuada ni los medios para enfrentarse a tantas cuestiones complejas sobre el mundo actual?

2. ¿Pueden recortar sin cesar los presupuestos de prisiones y reinserción, con el riesgo de que pequeños delincuentes se conviertan en delincuentes irrecuperables?

3. ¿Pueden recortar sin cesar los presupuestos de los medios audiovisuales públicos, de forma que los periodistas no tienen tiempo de profundizar en los temas (confidencias llegadas de dentro de la RTBF) y se ven condenados al reino del copia-pega y de las noticias basura, empujando así a los jóvenes, que se han vuelto desconfiados, hacia la teoría del complot o peor aún hacia los predicadores fanáticos y los reclutadores sin escrúpulos?

4. ¿Pueden seguir haciendo regalos a la banca y a las multinacionales que ya casi no pagan impuestos y revertir el déficit especialmente en los ayuntamientos, cuyos responsables carecen de los medios necesarios para ayudar a los jóvenes? ¿No es así como crean núcleos de desesperación como Molenbeek? (pero no es el único, también están Vilvorde, Verviers, Anvers y no olvidemos que los «euro-yihadistas» proceden de numerosos países europeos).

5. ¿Hay que extrañarse entonces de que tantos jóvenes hayan caído en las garras de los reclutadores profesionales? Sobre todo teniendo en cuenta que cuando se les denunciaba ante la policía, no siempre pero sí con bastante frecuencia, padre y educadores oían la siguiente respuesta: «¡Que se vayan a Siria, lo que no queremos es que regresen!».

6. ¿Tiene realmente derecho a mostrarse sorprendido ante los atentados de París y de Bruselas cuando la voz de alarma se había dado hace años y usted se negó a escuchar a los que lanzaron la alerta?

Ayer, cada padre tembló por sus hijos. Hoy, todos nos interrogamos sobre la educación que hay que darles frente a un mundo cada vez más violento. ¿Podremos ofrecerles una verdadera educación y un futuro? ¿Mañana cuál será la ciudad que se verá golpeada? La escalada del odio y el miedo, dirigida contra los musulmanes, favorece a la extrema derecha. ¿Es eso lo que usted quiere?

En suma, los atentados no son una fatalidad, son resultado de una política. Aplicada en Washington. Luego en Londres y París. Bruselas les siguió servilmente. Señores dirigentes, son, por lo tanto, corresponsables. ¿Tenemos derecho a debatir sobre ello ―en «democracia»― o van a presionar de nuevo para que los medios de comunicación se callen?

Bruselas, 23 de marzo de 2016.

martes, 1 de diciembre de 2015

Michel Collon acusa a los [verdaderos] responsables del terrorismo


En estas horas dramáticas, recibimos gran cantidad de preguntas en nuestro sitio web, en nuestro Facebook, que tienen que ver siempre con dos preguntas: ¿Cómo es posible que cosas como estas se produzcan? y ¿cómo detenerlas, cómo impedir que esto recomience?

21 noviembre 2015

Un estudiante francés de origen marroquí, Amin, me escribe lo siguiente:

«Sin excusas o justificaciones a la barbarie, pero tomemos consciencia de que el monstruo no nace, se fabrica. Sobre nuestro territorio (En Francia, en Bélgica) él se fabrica en el rechazo, la exclusión, la humillación, la explotación y el abandono, frente al discurso de extremistas y fanáticos de todos los bandos. Fuera de aquí —dice él— él se fabrica en la matanza, la destrucción, la desesperación, y bajo las bombas de los sanguinarios de todos los bandos. —Él termina— la humanidad es una y es indivisible, no hay ninguna diferencia entre el llanto de una madre que ha perdido un hijo en el bombardeo del hospital de Kunduz por las fuerzas de la OTAN, y ese de un padre que ha perdido su hija en un concierto en el corazón de Paris.»

Como lo he dicho a menudo, nuestra emoción y nuestras condolencias son para las familias de la victimas de todos lados. Pero también plantean la exigencia de verdaderos debates. Insisto diciendo claramente, que más allá de los hechos, necesitamos las causas. E insisto y digo:

Yo acuso al seños Fabius, Hollande, Valls de ser responsables por lo que pasó en Paris, por la simple razón de que Fabius declaró: «Al-Nusra, es decir, Al Qaeda en Siria, hace un buen trabajo». Reconociendo la alianza de hecho entre Francia y los terroristas en Siria, y antes era el caso en Libia y en otros países.

Yo acuso las relaciones con los regímenes de Arabia Saudita y de Qatar que propagaron este adoctrinamiento, esta intoxicación, de algo que se pretende islamista pero que no tiene nada que ver con el Islam, que es una falsificación del Islam. Y yo no soy el único en acusar, ya que el señor Alain Chouet, quien era responsable de DGSC (Dirección General de la Seguridad Exterior) declaró, le cito:

«En Oriente Medio, en el Sahel, en Somalia, en Nigeria, nosotros Francia somos aliados de aquellos que esponsorizan, desde hace 30 años, el fenómeno terrorista, aliados con aquellos que esponsorizan los terrorismos. Y él continúa— nos cansamos atacando a los que ejecutan, es decir, a los efectos del wahabismo, pero no a sus causas y no lograremos detener los atentados, a menos que coloquemos un policía detrás de cada ciudadano.»

Yo acuso la alianza con Arabia Saudita y Qatar.

Yo acuso la alianza con Turquía que ha dejado pasar miles, decenas de miles de euro-yihadistas sobre su suelo, para ir a cometer en Siria, las mismas atrocidades que vemos ahora en Paris. Yo acuso a Turquía de ayudar a comercializar las reservas de petróleo de Daesh y a financiar este movimiento terrorista. Y yo no soy el único, la señora Hybaskova, quien es la embajadora de la Unión Europea en Irak, declaró a la Comisión de Asuntos Extranjeros del Parlamento Europeo, la cito: «Desgraciadamente, estados miembros de la Unión Europea compran este petróleo, no puedo dar más detalles.»

Yo acuso esta alianza con Turquía de ser funcional al terrorismo. Y de una forma general, yo acuso a los Estados Unidos de haber utilizado el terrorismo, donde sea que esto le fuese útil, donde sea que ellos mismos no se atrevieran a usar sus tropas terrestres. Esto comenzó con la operación Bin Laden en Afganistán, continuó en Yugoslavia, Bosnia-Kosovo, en el Cáucaso, luego en Irak, Libia y Siria, habiendo todavía otra serie de países. Los Estados Unidos en ciertos momentos combaten el terrorismo y en otros lo utilizan cuando eso les conviene.

Y, alguien dirá, ¿Cómo explica usted que si ellos financiaron el terrorismo, ahora estos terroristas vienen a golpear el centro mismo de Francia sobre el suelo europeo? No hay que ver esto como un complot donde la CIA organiza todo de A a Z y controla todo infaliblemente. Sí, ellos lo han organizado, pero no es un complot. Es una alianza entre fuerzas que existen y que tienen su propia agenda. Lo mismo que Bin Laden, quien había trabajado para los Estados Unidos y luego se volvió contra ellos. Ahora tenemos Al Qaeda en Siria y Daesh y todos esos movimientos terroristas que trabajaron para los Estados Unidos, pero que tienen su propia agenda, y ahora se ponen en contra porque la alianza no va más.

Yo acuso de una forma general también a los EEUU de haber mostrado el ejemplo de la violencia, de haber llevado guerras todo el tiempo desde hace 25 o 30 años y de haber mostrado a todos los pueblos que los problemas, se intenta, se quieren resolver por medio de la violencia. Les recuerdo que la Carta de la ONU prevé que todos los conflictos deben ser negociados, no tenemos el derecho de hacer la guerra. Esta estrictamente prohibido por la carta de la ONU desde 1945 y les recuerdo que Wesley Clark, un general de los EEUU había revelado que la administración de los EEUU en 2001 habían decidido de tomar, yo cito, siete países: Afganistán, Irak, Irán, Somalia, Sudán, Libia y El Líbano, ellos ya lo habían anunciado en 2001. Por lo tanto ya había un programa para desarrollar la guerra.

Yo acuso esta alianza con Israel por envenenar, por sembrar un clima de odio en  Oriente Medio y por mostrar que se mantiene el colonialismo por medio de la violencia y, de hecho, el rechazo a negociar. Esto es sobre el plano de las causas exteriores de este terrorismo, pero hay también causas interiores en Francia, en Bélgica, en los países europeos, que hacen que ciertas personas caigan en el engaño de este terrorismo.

Y yo acuso la discriminación racista hacia los inmigrantes, ya sea referida al empleo o a la vida cotidiana. La discriminación, el delito de portación de rostro, los controles, la humillación policial, es eso evidentemente que provoca una rabia, un enojo que, la mayoría de las veces, busca expresarse de una forma totalmente positiva, y en el caso de uno u otro que se vuelve loco a causa de esta indignación y de este desprecio, nos hacemos intoxicar pero por gente que, de hecho, son amigos, ya que es Arabia Saudita quien intoxica los jóvenes de los barrios populares para utilizarlos como carne de cañón.

Por lo tanto yo acuso esta discriminación racista y acuso igualmente, el hecho de que algunos le impiden a la escuela de desempeñar el rol que debe desempeñar. Quisiera recordarles, que cuando tuvimos los atentados odiosos contra Charlie, tuvimos enseguida la ministro de educación francesa Najat Vallaud-Belkacem que declaró, le cito:

«Hubo numerosísimos cuestionamientos de parte de los alumnos y todos hemos escuchado: "sí, yo apoyo a Charlie, pero las dos varas distintas, ¿por qué defender la libertad de expresión aquí y no allá?" Fin de comillas y la ministra continúa Esas preguntas nos resultan insoportables, sobre todo cuando las escuchamos en la escuela, que es la encargada de transmitir valores.»

Pero eso no es la escuela, eso es la Policía. Una ministro de la Educación que dice que los jóvenes no tienen derecho de cuestionarse y de discutir con sus profesores. Pero es así exactamente como empujamos a los jóvenes en los brazos del terrorismo. Yo estuve el sábado pasado en una reunión de profesores para la Escuela Democrática, aquí en Bruselas, talleres donde los profesores intercambian sobre la manera de formar, lo mejor posible sus jóvenes, y todos me decían lo extremadamente difícil que es actualmente, como nos faltan elementos y a menudo estamos desmotivados a lanzar verdaderos debates y desarrollar verdaderos conocimientos sobre todos estos problemas entre los jóvenes.

Yo acuso la amalgama hecha actualmente entre los migrantes, los refugiados, los terroristas, los islamistas, etc. No es un problema de migrantes. Esta gente no deja su país porque quieren venir a nuestro buen clima o porque tienen negros pensamientos. Esta gente deja su país para huir la miseria y la guerra que nosotros, gobiernos occidentales, hemos llevado a su país. Somos nosotros quienes hemos destruido su país. Los migrantes peligrosos, no son aquellos que intentan cruzar el Mediterráneo para salvar sus familias de la miseria o de la muerte. Los migrantes que son peligrosos son las personas como Sarkozy, como Bernard-Henry Lévy, que se dan el derecho de ir a Libia y decir, ustedes tienen que hacer esto, ustedes tienen que derribar este gobierno, ustedes tienen que darle el petróleo a Francia, obviamente. Esos son los migrantes peligrosos. O bien, Hollande, Valls, Fabius, que van a Siria como si fuera su casa y deciden todo lo que debe hacer Siria. Esos son los migrantes peligrosos desde mi punto de vista.

Y yo acuso finalmente, el hecho de que ciertas personas intenten utilizar estos eventos trágicos para propagar el odio hacia los musulmanes, para propagar la islamofobia. Esa es una cosa que yo ya había puesto a la vista y que todavía hemos visto recientemente. En la televisión no hemos tenido, prácticamente, debates donde pudiéramos verdaderamente discutir sobre el fondo de las cosas. Y en lugar de eso, hemos tenido, a veces, llamados al odio absolutamente asombrosos. El domingo pasado en la televisión belga, tuvimos un tal Moniquet que, dicho por él mismo, ha trabajado para el servicio secreto franco-israelí, alguien de la extrema derecha, y él dijo lo siguiente:

«No hay democracia en el mundo árabe, no hay una universidad válida en el mundo árabe, hay pocas creaciones artísticas en el mundo árabe, no hay creaciones científicas en el mundo árabe; bueno, ya sé, me dirán en el siglo VII, sí, pero estamos en el siglo XXI.»

Pero eso es completamente falso, ese es el problema. No es un problema de árabes o musulmanes o cristianos. Bush se decía cristiano e hizo los horrores que hemos visto en Irak y en otras partes, pero no vamos a tirar a todos los cristianos al infierno porque Bush haya hecho eso. Es lo mismo, lo que pasa acá, no tiene nada que ver con la religión del Islam. Y yo quisiera remarcar dos cosas. Cada vez que hubo, en el mundo árabe o musulmán, dirigentes que eran demócratas o que no eran demócratas pero que en todo caso eran laicos y querían modernizar su país, ¿que hizo el Occidente? EI los ha asesinado o los ha derrocado. Hemos hecho eso en Egipto, hemos hecho eso en Irán, hemos hecho eso en Libia, hemos hecho eso en Siria. Por lo tanto, hay de todas formas una hipocresía fundamental, ustedes se quejan porque el mundo árabe y musulmán no es democrático, pero cada vez que hay un demócrata ustedes lo derrocan para que las multinacionales puedan controlar el petróleo y robar los pueblos locales, lo que es evidentemente, muy democrático.

Por lo tanto, estamos en la hipocresía absoluta y entonces aprovechamos para divulgar un discurso de pánico y miedo hacia los musulmanes, que son peligrosos. Y evidentemente así, lo único que hacemos es tirar combustible sobre el fuego.

La pregunta que nos preocupa a todos es ¿Cómo vamos a impedir la repetición de tales atentados? Y nos dicen que nuestros gobiernos nos protegen. Por ejemplo, cuando un niño pregunta ¿qué es el terrorismo?, la television le responde lo siguiente:

«Es difícil luchar contra el terrorismo, ya que los guerrilleros se esconden y disponen de medios sofisticados para actuar. Pero la mayoría de los países hacen todo para proteger sus ciudadanos. Francia dispone, por ejemplo, del plan Vigipirata. Un conjunto de medidas basadas en la vigilancia que ya han permitido frustrar varios atentados

En realidad, nuestros gobiernos no nos protegen. Yo pienso que son ellos los que han creado el riesgo de estos atentados en Paris y en otras partes. Y no soy el único en decirlo. Alain Chouet, de quien yo he hablado, un ex dirigente de la Dirección General de Seguridad Exterior ha denunciado la actitud de Francia sobre la cuestión de la prevención del terrorismo, le cito:

«Los servicios de seguridad sirios le han ahorrado a Francia, en varias oportunidades, terribles catástrofes que terroristas de origen árabe, se disponían a provocar. Sólo la información provista por los servicios sirios nos han permitido frustrarlas y salvar vidas inocentes. Y da un ejemplo Hemos obtenido, gracias a la cooperación con Siria, informaciones invaluables, que nos han permitido frustrar en 2008, un plan terrorista que hubiese causado miles de muertes en el metro de Paris. Gracias al Coronel Makhlouf hemos podido desmantelar e interceptar un grupo de los más peligrosos terroristas de Al Qaeda. Y entonces él se sorprende de la política francesa y el dice ¿Cómo podemos meter en la lista de sanciones francesas y europeas este oficial Makhlouf, quien ha sido herido al momento de una operación contra terroristas que atacaban las embajadas francesa y americana en Damas. Imaginen que alguien salve nuestros hijos de una muerte segura y en lugar de agradecerle, nuestra diplomacia lo trata de terrorista y lo mete como un criminal sobre una lista de sanciones, y además —dice élle agradecemos, financiando, nosotros, atentados terroristas sobre su territorio. Es una política razonable

Esta es la opinión de un responsable oficial de la seguridad en Francia. En base a esto, yo insisto en enviar un llamado para que justamente, podamos movilizarnos para evitar la repetición de tales actos.

Yo creo que para detener este engranaje de guerras, de terrorismo, de atentados, es absolutamente necesario decir ¡STOP! a las guerras, a las intromisiones. Lo he dicho, la guerra es ilegal, no es una forma de resolver los conflictos internacionales. Y si se quiere hacer la guerra, sean claros: Es porque se persiguen otros intereses: el negocio, el petróleo, el gas, sus riquezas, etc. Entonces lo que quieren no es una solución, sino alejar la gente que no quiere que le robemos su petróleo.

Por otro lado, es muy importante decir ¡STOP! al colonialismo de Israel. Es bien sabido, que la gente aquí tiene rabia porque ellos ven que se apoya el terrorismo y el colonialismo de Israel, que podemos masacrar los palestinos, que podemos enviar la gente a los hospitales para matar gente, que podemos masacrar niños en la calle y que por todo eso, no solo que no hay sanción, sino que además lo apoyamos armando a Israel para hacer estas cosas. Es importante frenar el colonialismo de Israel. Es importante detener el rol espantoso desempeñado por Arabia Saudita y Qatar. Es necesario detener nuestras relaciones con estos países, en tanto y en cuento no hayamos puesto fin a este financiamiento del terrorismo, a este adoctrinamiento, y en tanto y en cuanto no dejemos a sus poblaciones evolucionar hacia una democracia.

Es necesario igualmente, dar fin a la injerencia de Turquía que ayuda a Daesh, permitiéndole exportar su petróleo y proveyendo todos estos combatientes que pasan por allí. Y yo creo necesario por todo esto, desarrollar absolutamente un debate en las escuelas. Es extremadamente importante que en las escuelas podamos hablar de todo esto. E igualmente son necesarios más y verdaderos debates en los medios de comunicación. Hasta aquí no ha habido, y las personas que dicen este tipo de cosas son excluidos y censurados en los medios. Es necesario que todo el mundo lo sepa. La gente como yo que hacemos investigaciones, hace 4 años que decimos lo que va a pasar. Hace 4 años que denunciamos el carácter criminal de esta guerra.

Hace cuatro años, por ejemplo, yo escribí un libro en el cual yo decía, la guerra de Sarkozy contra Libia es una guerra por el petróleo, una guerra por el dinero. Y en las grandes redacciones de los informativos de los grandes medios, decían: ¡Otro conspiracionista! Y ahora, aparece Clinton que en sus memorias dice: «Sí, Sarkozy lo que quería era el petróleo libio. Era una guerra por dinero.» ¿Cuántas veces vamos a esperar que esto sea confirmado?

Sobre el punto de vista de los medios. Si hubiésemos hablado como era necesario de la muertes en Libia, de las muertes en Irak, de las muertes en Siria, víctimas de los mismos actos terroristas y si hubiéramos dicho cuales eran la causas, puede ser que eso hubiera impedido los atentados como estos de Paris.

Mi llamado es el siguiente. Ahora estamos en el cruce de caminos. Podemos ir por mas represión, más espionaje, obviamente, hay que tomar medidas contra el terrorismo, pero espiar y restringir las libertades de todos los ciudadanos no es para nada una solución. Yo pienso que, es necesario, frente al terrorismo, no menos libertad sino más libertad. Y esto pasa por la libertad de debatir, esto pasa por la libertad de informarse. Y en este sentido yo he visto una cosa alentadora en uno de los debates del fin de semana en la televisión francesa, es la actriz francesa Catherine Frot que ha declarado:

«Me di cuenta que no comprendía nada y pienso que no soy la única a no comprender nada de esta historia, del pasado y del presente de esta historia en la cual estamos. Y me dije que tenía ganas de cultivarme, que hoy los jóvenes tenían interés por cultivarse, por comprender el sentido de la historia.»

Creo que ese es un llamado fundamental, para poder comprender la situación, para poder pesar sobre las decisiones debemos cultivarnos, formarnos para comprender la historia, para comprender los intereses económicos y estratégicos que están en todos estos conflictos, y para comprender los principios de la propaganda de guerra, es decir, la forma en la que nos manipulan. En Invetig’Action, una parte de nuestro trabajo, al lado de la Newsletter, del sitio web y la cadena de videos que es en formación, hacemos libros referidos a esto para que cada uno pueda formarse y ser capaz de debatir alrededor de sí mismo y de sobrepasar los medios mentirosos que escuchamos. Por ejemplo, La stratégie du chaos con Mohamed Hassan, todo un capítulo sobre Arabia Saudita, ¿Qué es el wahabismo, qué rol desempeñan y cuál es el lugar de Arabia Saudita en alianza con Israel y en las manos de los Estados Unidos?

O Syriana de Bahar Kimyongür quien explicaba, hace ya cuatro años, que son efectivamente terroristas que fueron usados y que las manifestaciones democráticas de partida y las manifestaciones sociales con respecto a la política del gobierno sirio que era legitimo, fueron enseguida utilizadas y transformadas, corrompidas hacia una violencia terrorista porque lo que se quería no era la democracia en Siria, sino tomar el control de Siria. En Libye, OTAN et médiamensonges : Manuel de contre-propagande, yo había analizado las verdaderas razones de la guerra contra Siria, contra Libia, disculpen, y explicaba que los Libios no estaban para nada liberados, pero que iban a enterrarse en el infierno como Irak y lamentablemente es lo que pasó.

En Jihad, made in USA, Grégoire Lalieu y Mohamed Hassan explican lo que pasó verdaderamente en Siria y en Egipto, explican también que no hay un sólo islamismo, que es un concepto vago y confuso, sino que en realidad hay varias corrientes, muy contradictorias entre . Hay islamistas que están en las manos de los Estado Unidos y hay quienes los combaten. Por lo tanto, hay que analizar esto de una manera fina y precisa.

Recientemente, Arabesque$, una investigación sobre el rol de los EEUU en la revuelta árabe de Ahmed Bensaada, es un análisis muy interesante para ver cómo los EEUU controlaron y manipularon los ciberactivistas y los movimientos de protesta en Egipto y en Túnez, para hacer de cuenta que se cambian las marionetas, pero que nada cambia y que sus intereses económicos sean preservados.

Y en Je suis ou je ne suis pas Charlie ? yo he estudiado el fenómeno de la islamofobia, los problemas de la inmigración y describo la complicidad permanente, desde hace 30 años, entre los EEUU y el terrorismo. La utilización del terrorismo por los EEUU. Y quisiera decir que mis fuentes en este libro son únicamente fuentes que provienen de los EEUU, obviamente.

Para terminar hago un llamado. Estamos en un cruce de caminos. El mundo está cambiando muy rápida y brutalmente. Esto puede bascular en el sentido de aún más peligro, aún mas guerra, y es eso lo que algunos quisieran. Utilizando los atentados de Paris como un pretexto para ir a invadir Siria y recolonizar todo Oriente Medio y luego ocuparse de Hezbo, Hamas, la resistencia palestina y a todo aquel que no se ponga de rodillas. Puede ir en ese sentido, más guerra y entonces más atentados y más terrorismo, o puede ir en el sentido contrario.

Comenzar a tomar conciencia de que esto ya no puedo continuar, que debemos escapar de este espiral, de este engranaje. Que debemos restablecer la fraternidad y el dialogo sin importar la religión ni los orígenes ni la cultura. Que debemos intentar comprendernos, y que debemos intentar comprender, todos juntos, como poner fin a la guerra. Poner fin a los atentados. Cómo podemos ir hacia un periodo que será marcado por la paz, la justicia, el progreso. Y eso, para mí, la lucha por la paz, pasa por una lucha por una información correcta.

¡Muchas gracias!

Michel Collon
 16 de noviembre de 2015, Molenbeek (Bruselas)

domingo, 15 de noviembre de 2015

«El Frente Al Nusra hace un buen trabajo»: palabras del Gobierno francés que se vuelven en contra

 


El presidente de Francia, François Hollande, señaló al Estado Islámico como el responsable de la ola de ataques en París. Anteriormente el mandatario declaró que iba a combatir al terrorismo sin piedad. ¿Qué reacción podemos esperar de Francia ahora que han indicado como culpable al grupo terrorista, teniendo en cuenta el apoyo que han brindado a yihadistas como el Frente Al Nusra? Es la pregunta que hace el investigador Michel Collon.

Según ha comentado a RT el periodista e investigador belga Michel Collon, los ataques terroristas múltiples realizados este viernes 13 de noviembre en París requieren hacer un análisis urgente y profundo de la política de Hollande y el ministro de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, que afirman estar luchando contra el terrorismo.

El periodista señala que la frase pronunciada por el ministro Fabius en 2012, «el Frente Al Nusra hace un buen trabajo en Siria», va en contra de estas afirmaciones y por lo tanto Collon cuestiona las intenciones de los líderes franceses acerca del terrorismo.

Además, el experto ha destacado que no se ha podido establecer un debate en Europa Occidental para averiguar quién apoya al terrorismo.

Collon cree que desde 1979 Estados Unidos lleva utilizando el terrorismo para sus intereses: así sucedió en Afganistán, Yugoslavia, Irak, el Cáucaso, Libia y Siria, y por eso EEUU es responsable de lo que está sucediendo ahora.

De la misma manera, Francia y Arabia Saudita son responsables de la propagación, financiamiento y armamento de los terroristas, comenta el periodista.


viernes, 1 de julio de 2011

Las mentiras mediáticas de Israel

 


Preparando el libro Israël, parlons-en! («¡Hablemos de Israel!»), preguntamos por las calles a gente de Bruselas al azar qué sabía de Israel y de su historia. La respuesta fue catastrófica. Había una gran ignorancia en el público y yo no creo que esto se deba a una casualidad.

Hace más de 70 años que los medios de comunicación, los «media» europeos —que se dicen los mejores del mundo— informan al público y, sin embargo, el público no sabe lo esencial. Yo pienso que se debe a una operación de propaganda israelí realizada con la ayuda de los grandes «media» y los he resumido en las 10 grandes mentiras mediáticas que justifican a Israel.

La primera gran mentira mediática es que se dice que Israel fue creado en reacción al genocidio de los judíos entre 1940 y 1945. Esto es totalmente falso. Esto era en realidad un proyecto colonial que ya estaba previsto y decidido en el Congreso de 1897 cuando el movimiento nacionalista judío (sionista) decide colonizar Palestina. En aquellos momentos, el colonialismo estaba en auge y ellos recurren a las potencias colonialistas de la época, porque se dan cuenta de que necesitan una protección. Primero, se la piden al Imperio turco, pero no está interesado. Luego, al Imperio británico que sí estaba interesado porque necesitaban colonos que se instalasen en medio del mundo árabe, entre la parte este y oeste, para así poder debilitar una potencia como Egipto, —¿qué les inquietaba?—, controlar el Canal de Suez, que era la ruta hacia la India que tenía muchas riquezas.

Después, Estados Unidos tomará el relevo porque le interesa el petróleo, el control del petróleo. Por tanto, la creación del estado de Israel no es algo de 1940/45, sino es más bien el fruto de un proyecto colonial. Hay que recordar que en esa época las potencias europeas se reparten África como un pastel. En la Conferencia de Berlín de 1885, se la reparten entre Inglaterra, Francia, Bélgica, Portugal, Alemania y no hay ningún país africano que sea invitado. Se trata pues, de una época colonial e Israel es un proyecto colonial. Es necesario decirlo.

Entonces, el segundo gran mito que justifica a Israel es que los judíos regresan a la tierra que les fue arrebatada por el Imperio romano, en el año 70 d. C. Esto también es un mito totalmente, porque yo he entrevistado en este libro al historiador Shlomo Sand que ha hablado a su vez con arqueólogos e historiadores de Israel y todos dicen «no ha habido éxodo (diáspora) y por tanto no ha habido retorno». El grueso de la población se quedó siempre allí. Claro que hubo invasiones, guerras, mezclas de gentes, pero el grueso de la población estuvo allí. Esto tiene dos consecuencias. La primera es que, en el fondo, los descendientes de los judíos que vivieron allí en la época de Jesucristo, son los palestinos que viven allí ahora. Y la segunda es que, en consecuencia, si la gente que había jamás salió, ¿quienes son esas gentes que nos dicen que regresaron? En realidad son conversos: europeos del Este y del Oeste, y magrebíes, que se habían convertido al judaísmo en diferentes momentos y por diferentes razones, pero no son el antiguo pueblo judío. Y, como dice Sand, el pueblo judío no existe simplemente. No hay una historia común, ni una cultura común, ni una lengua común. Sólo comparten una misma religión, pero la religión no es un pueblo. No se habla de un pueblo cristiano, ni de un pueblo musulmán, así que tampoco de un pueblo judío.

El tercer gran mito es que «no es tan grave si han colonizado ese territorio palestino porque aquello era un desierto, sin gente, vacío». Esto también es una mentira total. La realidad es que testimonios de la época de finales del siglo XIX dicen que Palestina era un océano de trigo. Había cultivos, exportaciones —por ejemplo a Francia— de aceite, de jabón, de sus famosas naranjas de Jaffa. Y desde que los colonos británicos y después los judíos vienen a instalarse en Palestina desde 1920, los campesinos palestinos se niegan a darles sus tierras, hay revueltas, huelgas generales, manifestaciones con numerosos muertos. Y mismamente hay una guerrilla en Palestina. Todo queda hecho un desierto, ha destruido todo la enorme y feroz represión del ocupante británico y sionista después.

Y luego se dice «sí que había palestinos, pero se fueron ellos mismos». Esto también es falso. Yo mismo me lo había creído, todo el mundo lo ha creído. Ha sido la gran versión de Israel hasta que nuevos historiadores israelíes como Benni Morris en mi libro, o Ilan Pappe y otros dicen «no, los palestinos han sido expulsados por la violencia, por el terror, por una operación sistemática para echarlos del país y de sus tierras (limpieza étnica)». Por tanto esto es también otro mito absoluto.

Esta es la parte histórica de Israel, todo lo que nos ocultan pero que es importante comprender.

Si nos referimos al período actual, se dice que de todos modos Israel es la única democracia de Oriente Medio, que hay que defenderla porque es un Estado de Derecho. En primer lugar, Israel no es un Estado de Derecho. Es el único país del mundo cuya Constitución no establece los límites de su territorio. En todos los países del mundo, su Constitución establece dónde comienza ese Estado y dónde termina, que es ya otro país. En Israel no, porque es un proyecto de expansión que no tiene límites. Además es una Constitución totalmente racista porque dice que Israel es el Estado de los judíos. Esto quiere decir que los otros ciudadanos son de segundo orden. Y eso es la negación de la democracia. Así que Israel no es una democracia.

Y quiero decir que Israel es el colonialismo, es el robo de la tierra, es la limpieza étnica de una población. Y eso no se puede considerar una democracia. Habrá quien diga que hay un Parlamento, unos «media», profesores universitarios críticos y demás. Es verdad. Pero, dado que es un Estado que se basa en el robo de la tierra, esto quiere decir que será una democracia entre ladrones para saber cómo van a seguir robando. Eso no es democracia, eso es colonialismo y dictadura siempre.

Y nos dicen que Estados Unidos, el país que protege a Israel y le da tres mil millones de dólares cada año para atacar y bombardear a sus vecinos, dicen que Estados Unidos lo que quieren es proteger la democracia en Oriente Medio. Bien. Si los Estados Unidos lo que quieren es proteger las democracias, no habrían puesto y protegido las dictaduras de Arabia Saudí, Kuwait o Egipto. Estados Unidos ha puesto todo eso. Lo que quiere Estados Unidos, e Israel, es el petróleo. En absoluto la democracia. En realidad, juegan el papel de guardianes del petróleo. Esto lo explican muy bien en mi libro Chomsky, Samir Amín y otros. Los Estados Unidos quieren controlar totalmente el petróleo en Oriente Medio y querrían destruir cualquier país que se oponga a dar por nada su petróleo. Lo hemos visto en la guerra de Irak y en otras agresiones. Pero Estados Unidos no puede atacar solo a todos los países de Oriente Medio. Por eso precisa la ayuda, el papel de lo que Chomsky llama «el gendarme del barrio». Esto es Israel.

Hace tiempo, Estados Unidos tenía ese gendarme en el Sha de Irán, una dictadura espantosa que se había puesto quitando de en medio en 1953 al que era Primer Ministro democráticamente elegido, Mosadeq. Pero Estados Unidos perdió Irán y solo le quedaba Israel. Es por esto que protege a Israel, aunque viole la legislación internacional, viole las Convenciones de la ONU, viole la igualdad entre los Estados. Es claramente una guerra económica lo que está haciendo allí Estados Unidos.

Europa quiere hacer ver que es más neutra, que está buscando una solución entre israelíes y palestinos. Es totalmente falso. Europa ha declarado hace tiempo, a través del Ministro de Asuntos Extranjeros, que Israel es el Estado 28 de la Unión Europea. La industria europea del armamento financia y colabora con la industria israelí del armamento. Hay gente en Francia como Lagardère o Dassault que son muy próximos a Sarkozy y colaboran con la industria israelí armamentística. Además, cuando los palestinos eligieron su gobierno, la Unión Europea se negó a reconocerlo y así dio alas a Israel para bombardear Gaza. Por tanto, cuando Netanyahu, Barak, Olmer y demás bombardean a los palestinos, está claro que son Sarkozy, Merkel y los gobiernos europeos quienes bombardean también. Se debe saber todo eso y dejar clara nuestra opinión.

Cuando se cuenta la verdadera historia de Israel y Palestina, cuando muestras los intereses escandalosos de Estados Unidos y Europa, intentan cerrarte la boca acusándote de antisemita, racista judío. Pero hay que dejar una cosa clara. Cuando se critica al gobierno de Israel, no se es racista antijudío. Al contrario, lo que hacemos es criticar a un gobierno que niega la igualdad entre los seres humanos, entre judíos y musulmanes. Nosotros queremos, al contrario, que sea posible un futuro, una armonía, una paz, un entendimiento entre judíos, musulmanes, cristianos y laicos. Y es por esto que es necesario parar al gobierno de Israel en este crimen porque eso no hace más que generar odio. Y ésa es su estrategia. Y los «media» responden a menudo que los palestinos son violentos y terroristas. Yo quiero decir una cosa: la verdadera violencia es el colonialismo, es el ejército de ocupación israelí que ha robado a los palestinos sus tierras y sus casas desde hace 60 años. Es el ejército israelí el que impide a los palestinos tener una vida normal: allí están los check-point para ir de su casa al trabajo, allí tienen que esperar unas horas o un día, hay mujeres encinta que han muerto porque estaban bloqueadas, ya que los soldados les han impedido arbitrariamente pasar el check-point. Por tanto, la violencia es la propia ocupación. Y quiero decir una cosa: en sus textos fundamentales, la ONU reconoce a todos los pueblos colonizados, a todo pueblo ocupado, el derecho a resistir por todos los medios que considere buenos. La resistencia es legítima y la violencia es la ocupación. Y eso es todo.

Evidentemente, el problema que se plantea mucha gente es que, frente a tanto odio como provocan voluntariamente Israel y los que le apoyan, éste es un conflicto que va a durar siempre, que no hay solución, que hay mucho odio, etcétera. Es necesario saber que la solución existe porque, en efecto, las grandes organizaciones palestinas han propuesto desde mediados de los años 60 soluciones democráticas muy simples. A saber: un solo Estado sin discriminación donde haya igualdad de derechos para palestinos, judíos, cristianos y laicos. Es la propia definición de la democracia: un hombre, una mujer, un voto.

Israel siempre se ha negado a negociar esta solución. Y ¿qué es lo que ha hecho? Ha encarcelado o asesinado no sólo a los dirigentes de Hamas sino también a los de Al-Fatah, FPLP, FPDLP, etcétera.

Por tanto Israel rehúsa una solución que es clara y hay que preguntarse por qué. La razón, ya lo he dicho, es que Israel es para los Estados Unidos el seguro del petróleo. Así que es una guerra económica por el petróleo, por las multinacionales y la única cosa que puede parar eso es la presión de todo el mundo, de los ciudadanos de Europa, de América Latina, África, Oriente Medio… la presión sobre los dirigentes que son cómplices de Israel, la presión sobre los «media» que no dicen la verdad; y hacerlo todos nosotros a través de Internet, como la iniciativa que lanzamos de información sobre Palestina. Que cada uno elabore la información y restablezca la verdad, que desenmascaren las mentiras mediáticas que justifican a Israel. Y si aplicamos esa idea de «somos todos periodistas» entonces creo que rápidamente habrá realmente una posibilidad de negociar para restablecer la paz en Oriente Medio.