Mostrando entradas con la etiqueta Africa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Africa. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de abril de 2018

El auge de África y la creciente agresividad de Occidente


Por TONY BUSSELEN

A principios de agosto de 2013, el Ministerio de Defensa francés presentaba la tercera versión del documento Horizontes estratégicos. El objeto del estudio era el siguiente: «Partiendo de un análisis de las tendencias globales de la evolución del contexto estratégico (…) identificar sus consecuencias sobre el posicionamiento de Francia en el sistema internacional durante las tres próximas décadas.»[1]

En internet circula también una versión final del proyecto de estrategia de seguridad nacional (2013) de los Estados Unidos. Visiblemente, se trata de un documento de trabajo cuyo objetivo es actualizar el documento actual, titulado National Security Strategy que está publicada desde el año 2010 en la página web de la Casa Blanca.[2]

Ambos documentos tienen en común que parten de un mundo en constante cambio. El documento francés dedica un capítulo entero al «fin de la hegemonía occidental» que califica de tendencia principal en el mundo. Para Washington, está claro que, una vez más, «los Estados Unidos deben prepararse para un mundo multipolar en el que tanto aliados como enemigos podrían desafiarnos».

Ambos documentos definen una vía por la cual se podría resistir a esta tendencia. Para los estrategas franceses, está claro que «tomando nota de la disminución progresiva de su potencia relativa, los Estados Unidos, que debería centrar de nuevo sus esfuerzos en la zona Pacífico, exigirán a sus aliados europeos que se esmeren más en su entorno estratégico inmediato» (es decir: África, Europa del Este y Oriente Medio). Y la «interoperabilidad de las fuerzas será crucial entre los europeos, y necesaria con los americanos».

Una vez más, para los estrategas americanos está claro que los Estados Unidos deben mantener su «superioridad militar, económica y cultural». «Este es el motivo por el que los americanos deben partir del hecho de que nuestra nación es "la primera entre iguales".»

Un cambio radical en la correlación de fuerzas económicas internacionales

«Mientras que Asia y África representarán cerca del 80% de la población mundial y que las economías de los siete primeros países emergentes serán superiores en más de dos veces a las economías del G7[3] durante el cambio de siglo, el peso demográfico y económico relativo de los países de la OCDE[4] seguirá decreciendo (14% de la población en 2040, 43% del PIB mundial en el horizonte 2030)», dice el informe Horizontes estratégicos.

Estas cifras están en la línea de lo que ya había señalado anteriormente este año el informe anual del Programa de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Humano del 2013 (ver gráfico).

Evolución de la parte de la producción mundial
(1) de Brasil, India y China
y (2) de los países occidentales.

Los países del Sur han duplicado prácticamente su parte en la producción mundial, de 25% en 1980 a 47% en 2010. Estos últimos 30 años, el comercio entre los países del Sur ha pasado del 10% de los intercambios mundiales al 25%, mientras que el comercio entre los países del Norte ha bajado del 46% al 30% de los intercambios mundiales. En poco tiempo, el comercio Sur-Sur sobrepasará al comercio Norte-Norte. El informe prevé que este auge del Sur continuará e incluso se acelerará durante el siglo XXI.

«África es la segunda región después de Asia del Sur donde el desarrollo humano progresa más rápido», afirma el informe. La renta por habitante ha aumentado un 5% por año, es decir el doble con respecto a los años 90. Entre los años 2000 y 2012, la esperanza de vida ha aumentado en 5,5 años, cuando se había estancado entre 1990 y 2000. Esto ha ocurrido en un periodo en el que las relaciones con las economías emergentes (sobre todo China) se volvieron más intensas.[5]

Esta evolución da lugar a análisis muy inquietos por parte de Occidente. Por ejemplo, durante el reciente viaje de Obama a África, el diario americano The Global Post sacaba el siguiente titular: «Obama en África: China 1, Estados Unidos 0»[6]. El diario hacía notar que el volumen del comercio de China con África ha pasado de 166,3 mil millones de dólares en 2011 a 198,5 mil millones en 2012. Durante este mismo año, el volumen del comercio de los Estados Unidos con África ha bajado, pasando de los 125,8 mil millones de dólares a 99,6 mil millones[7]. La página web de negocios Bloomberg constataba con pavor que China tiene más de 150 agregados comerciales en África, mientras que los Estados Unidos no tienen más que… seis.[8]

El mito del imperialismo chino

Desde hace algunos años, China es el primer socio comercial de África. Muchos ven allí la prueba de un nuevo imperialismo, chino esta vez, en África. Es indudablemente cierto que la presencia en África de empresas privadas chinas está unida a todo tipo de formas de explotación, como puede esperarse, por ejemplo, de parte de empresas privadas locales que funcionan según los principios del libre mercado.

Por otra parte, existen diferencias culturales que provocan tensiones. Pero por lo general las historias sobre adquisiciones masivas de tierras agrícolas, explotación a bajo precio de las materias primas y demás, no son más que mitos, aunque parezcan argumentos de peso. Una persona se dedica desde hace años a confrontar sistemáticamente estos mitos con la realidad: Deborah Brautigam, profesora y directora del programa de desarrollo internacional de la Universidad John Hopkins en Washington. En su página web China in Africa: the real story[9] hace regularmente buena cuenta de este tipo de leyendas. Una visita a su página web contribuye a disipar muchos malentendidos y otras invenciones.

Es demasiado fácil calificar de imperialismo al comercio creciente entre China y África. Lenin cita tres características sobre los aspectos internacionales del imperialismo como sistema: «la exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular», «la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo» y «el fin del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes».[10]

Lenin hace la distinción entre el comercio (exportación e importación de mercancías) y la exportación de capitales. En lo que respecta al comercio, conviene señalar el creciente excedente comercial positivo de África. En 2012, África exportaba por un total de 113 mil millones de dólares hacia China e importaba por un total de 85,3 mil millones de dólares. Cerca de la mitad de los productos importados de China son mercancías útiles para el desarrollo económico (vehículos, máquinas, generadores y otros).

No obstante, cuando hablamos de base económica de la dominación imperialista, se trata de exportación de capitales bajo la forma de préstamos o inversiones directas en el extranjero que confiere a las empresas multinacionales y los bancos un poder directo sobre la economía de otro país.

Que África se desangra las venas para devolver las deudas que contrajo con Occidente es algo muy conocido. Esta deuda africana se creó en los años 70 y 80 del siglo pasado y hace ya tres décadas que está siendo utilizada por el FMI como pretexto para imponer a la mayoría de gobiernos africanos medidas ultraliberales en beneficio de las empresas multinacionales de Occidente.

Los nuevos préstamos chinos son a menudo de carácter concesional (sin beneficios inmediatos), o bien se efectúan siguiendo un guión que en los hechos equivale a un trueque (petróleo o cobre a cambio de trabajos de infraestructura). China también condona deudas con frecuencia, y ello sin condiciones.

El FMI, en cambio, vela con cuidado para que los países africanos con deudas elevadas «no puedan en ningún caso contraer nuevas deudas». En resumidas cuentas, en el plano de la exportación de capitales mediante préstamos, Occidente tiene sujetada a África entre la espada y la pared desde hace tiempo, y por mucho que quisiera China, hasta el momento actual no tiene la menor posibilidad de convertirse en candidata imperialista.


Mediante la exportación de capitales bajo la forma de inversiones directas en el extranjero, las empresas multinacionales tienen propiedades en otros países. Aquí también, resulta que China está a un nivel muy inferior al de Occidente.

A finales de 2011, el valor acumulado de las inversiones en África se clasificaba así: Francia poseía 58 mil millones de dólares, Estados Unidos 57, Gran Bretaña 48, Malasia 19, Sudáfrica 18, y después vendría China con 16 mil millones y la India con 14 mil millones[11].

Estas proporciones también se mantienen cuando se examinan las inversiones anuales entre 2003 y 2009[12]. En el caso de China, la exportación de capitales aún está poco desarrollada, si se compara con la exportación de mercancías.

Los gobiernos occidentales son los defensores directos de los intereses de los bancos y las empresas multinacionales. Contrariamente a China, los gobiernos occidentales intervienen como defensores directos de los intereses de sus bancos y empresas multinacionales en África.

La injerencia política y militar de los Estados Unidos y de Europa en África presenta un contraste notable con la política del Gobierno chino que se apoya en el respeto recíproco de la soberanía, la no-injerencia en los asuntos internos de otro país, la igualdad y el beneficio mutuo.

Cuando Occidente bombardea Libia por todas partes o derroca al presidente Gbagbo en Costa de Marfil, vemos importantes delegaciones de hombres de negocios ir a recoger su botín en compañía de sus respectivos ministros de asuntos extranjeros. Pero incluso en tiempos de paz relativa, las empresas multinacionales occidentales reciben una sólida protección bajo la forma de presiones políticas y diplomáticas y garantías militares. Estas actividades son desveladas muy claramente en el libro Cazadores de materias primas de Raf Custers que desmenuza la manera con la que los gobiernos canadiense y norteamericano realizan todo tipo de presiones e injerencias imaginables para defender los intereses de sus respectivos gigantes mineros First Quantum y Freeport-McMoran.[13]

¿Qué ocurre cuando un banco chino hace una importante inversión en África? En 2008, cuando el Gobierno congoleño se atrevió a cerrar el famoso contrato con China que preveía una inversión de 9 mil millones de dólares (3 mil millones en la explotación minera y dos líneas de crédito de 3 mil millones para la construcción de rutas, hospitales, escuelas…) a devolver con el cobre y el cobalto que producirá el proyecto minero, aquello desató una tormenta de cólera e indignación en Occidente.

Esta cólera y esta indignación se tradujeron en dos años de chantaje por parte del FMI, teniendo como resultado la supresión de una línea de crédito de 3 mil millones de dólares y la obligación para el Eximbank chino, que financia la inversión, de tener que hacerlo sin la menor garantía, asumiendo todos los riesgos, cosa que no haría ningún banco capitalista. Por supuesto, ello ha causado un retraso enorme en la ejecución del conjunto del proyecto.

Cinco años más tarde, no se han ejecutado más que 458 millones de dólares de trabajos de infraestructura. Pero ni un solo kilo de cobre o cobalto ha sido entregado a cambio. Cuando el Eximbank chino quiso recuperar como garantía de toda la operación el 32% de parte que posee el Congo en el proyecto minero, ello fue rechazado, y hoy las negociaciones prosiguen. Sencillamente, no existen chantajes, amenazas o presiones militares por parte del Gobierno chino.[14]

El siglo XXI será el de la emergencia de China

La modificación de la correlación de fuerzas internacional hace que las élites africanas se atrevan en mayor medida a levantarse contra los antiguos maestros coloniales. Por ejemplo, el presidente sudafricano Zuma declaró lo siguiente, en una entrevista concedida al Financial Times: «Si seguís tratando África como una antigua colonia, la gente se orientará hacia nuevos socios que los tratarán de otra manera.»[15]

Después de siglos de tráfico de esclavos, colonización, guerras coloniales, dictaduras neocoloniales, injerencia y golpes de Estado al servicio de los intereses occidentales, los dirigentes africanos tienen ahora la posibilidad de elegir socios que los traten de igual a igual. Además, pueden poner a los múltiples nuevos socios y a los antiguos maestros los unos contra los otros, con el fin de obtener mejores condiciones para el desarrollo económico de su país. Tienen así la oportunidad de retomar el curso de los años 60, la época de los grandes nacionalistas y anticolonialistas africanos y posicionarse de forma más independiente.

El embajador de la República Democrática del Congo en Bruselas, Henri Mova Sakanyi, que al mismo tiempo es un brillante universitario y profesor de relaciones internacionales, escribe lo siguiente sobre la cooperación chino-africana: «África posee el 30% de las reservas de materias primas […] El continente ofrece un enorme potencial en fuentes de energías renovables. La producción agrícola de África representa el 66% del cacao, el 40% del aceite de palma, etc.» Sakanyi concluye diciendo que «el siglo XXI será el de la emergencia de África».[16]

19 abril 2018



NOTAS:
  [1] Delegación de asuntos estratégicos, Horizontes estratégicos, Ministerio de Defensa, 5 de agosto de 2013.
  [2] Universidad de Texas, Austin, National Security Strategy 2013
  [3] El G7 reúne los países siguientes: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Japón, Canadá e Italia.
  [4] 34 de los países más industrializados son miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
  [5] «PNUD, Informe sobre el desarrollo humano 2013. El crecimiento del Sur: el progreso humano en un mundo diversificado».
  [6] Erin Conway-Smith, «Obama en África: China 1, Estados Unidos 0», The Global Post, 1 de julio de 2013.
  [7] Ibíd.
  [8] «La oportunidad para Obama de aumentar las inversiones estadounidenses en África», Bloomberg, 7 de julio de 2013.
  [9] Deborah Brautigam, http://www.chinaafricarealstory.com.
  [10] Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo (1916), cap. 7, Obras Completas, tomo 22, pág. 287.
  [11] Conferencia de Naciones Unidas sobre el comercio y el desarrollo (UN Conference on Trade and Development, UNCTAD), «El crecimiento de las inversiones extranjeras directas de los BRICS y África», 25 de marzo de 2013.
  [12] «Recursos para las Infraestructuras: el papel de China en el nuevo panorama de los negocios de África», The China Analyst, septiembre de 2011. La segunda gráfica indica las inversiones directas al año.
  [13] Raf Custers, Cazadores de materias primas, Investig’Action, capítulo 7.
  [14] Johanna Jannson, «El acuerdo Sicomines revisado: bancos chinos prudentes y empresas chinas que arriesgan», Review of African Political Economy, Roskilde University, Dinamarca, 1 de marzo de 2013, pág. 157.
  [15] Jacob Zuma, «Zuma avisa a las grandes "empresas" coloniales», The Financial Times, 3 de marzo de 2013.
  [16] Henri Mova Sakanyi, «China en África: gramática de un desplazamiento geopolítico», Dounia, nº 3, septiembre de 2010, págs. 117-118.

lunes, 14 de julio de 2014

Redescubriendo el lobo africano


Un español fotografía al cánido en el límite del Sáhara, donde oficialmente no habita. Nuevas pruebas extienden la población miles de kilómetros al oeste.

12 julio 2014

El azar, y sus conocimientos de francés y árabe, llevaron al geógrafo Rafael Hernández Mancha a vivir en Mauritania. En 2005 fue para un proyecto de conservación de la Junta de Andalucía y allí le fichó una empresa española Río Narcea Gold Mines, que construía una mina de oro. De nuevo la casualidad le hizo conocer al beduino saharaui Abdellahi Jatab El Amlir. «Él quería vender leche de camella a los trabajadores de la mina. Le dije que sí, si a cambio los fines de semana me llevaba a conocer el desierto».

Así comenzó una serie de expediciones por la zona transfronteriza, unos 200.000 kilómetros entre el Sáhara Occidental no ocupado por Marruecos y Mauritania. Pocos naturalistas habían estudiado aquello desde que en 1957 el naturalista José Antonio Valverde publicó su Aves del Sáhara español: Un estudio ecológico del desierto. «Cartografié pozo a pozo y conté las personas jaima a jaima. En el desierto conté mil personas en una superficie más del doble que Andalucía, la mayoría en la zona Mauritana».

En esa zona de tráfico de droga y de personas hacia Europa, Hernández Mancha cuenta que se cruzó con islamistas armados con AK-47 —de los que se libró porque uno conocía a su guía—, y vio una población de gacelas que se creía extinguida. Entre sus sorpresas estaba que su guía y amigo le insistía en que allí convivían el chacal y el lobo. Sorpresa porque oficialmente la distribución del lobo (Canis lupus) ocupa casi todo el hemisferio norte pero no llega a África aunque sí están en Arabia.

En 2008, Hernández Mancha estaba de vuelta en su plaza del instituto en Aracena (Huelva), pero siguió realizando expediciones periódicas al desierto. Lo hizo sin ayuda pública, con la intención de realizar una tesis doctoral sobre la ecología de la zona. Tras mucho buscarlo, avistaron un lobo en la llanura. «Comenzamos a seguirlo con el Land Rover y lo fotografié». Hernández Mancha cuenta que el beduino que conducía pretendía atropellarlo —los conflictos de los ganaderos y el lobo se dan igual en Segovia con las ovejas y en el Sáhara con los camellos—. En otros puntos vieron huellas y restos.


La fotografía del lobo y la tesis dormían en un cajón hasta que el verano de 2012 Hernández Mancha leyó en este diario que unos investigadores de la Universidad de Alicante habían fotografiado un lobo en el Atlas mediante cámaras trampa. «Recordé que yo tenía hasta fotos. Eso y el empeño de mi madre me animó a retomar la tesis». La leyó el 4 de julio pasado en la Universidad de Sevilla y allí expuso el hallazgo de Canis lupus lupaster en el desierto. Ramón Soriguer, investigador de la Estación Biológica de Doñana y miembro del tribunal, da credibilidad a la versión de que hay lobo, aunque señala que faltan estudios: «Tiene buena pinta y las sensaciones son más positivas que negativas pero faltan análisis genéticos».


Hernández Mancha no cree que lo que vio fuese un chacal: «El lobo tiene mayor corpulencia, tonos más oscuros grisáceos, raya negra sobre el antebrazo delantero (característico de los lobos), línea negra sobre el borde de la oreja, rabo más poblado y cráneo más fuerte con máscara clara en el hocico. El chacal tiene un cráneo más hocicudo, orejas claras sin línea negra, tampoco sobre las patas delanteras aparece el reflejo negro de los lobos, es menos corpulento y de tonos más claros». Y cuenta que apreció diferencias de comportamiento: «El chacal nos observaba y nos sentíamos observados. El lobo huye a la carrera. Incluso se paraba ante el coche para mostrarnos los dientes en actitud amenazadora».

El relato de Hernández Mancha habría que tomarlo con cautela —afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias— si no fuera porque en los últimos dos años otros dos grupos, uno español y otro francés, han dado resultados en la misma dirección. En agosto de 2012, Vicente Urios, de la Universidad de Alicante, presentó la foto del lobo junto a las nieves del Atlas. La captó una de las cámaras trampa que puso en colaboración con Marruecos para buscar el leopardo del Atlas: «La fauna es parecida al norte y al sur del Estrecho. En Marruecos hay jabalí, liebres... y había osos. ¿Por qué no iba a haber lobo?», explica Urios, que ha seguido trabajando y realizando análisis genéticos. Las cámaras han vuelto a captar lobos, como el que apareció en diciembre pasado.

Urios publicó sus primeras fotos en Quercus, una revista especializada pero no de impacto científico. Lo hizo así para adelantarse a un estudio dirigido por el francés Philippe Gaubert. En octubre, el CNRS francés (equivalente al CSIC) reseñó la publicación en la revista científica PLOS One según la cual «el lobo africano (Canis lupus lupaster) está presente en África, desde Etiopía hasta Senegal».

Esto suponía extender el hábitat de la especie nada menos que 6.000 kilómetros al oeste, algo muy sorprendente para una especie tan emblemática como el lobo (no es un escarabajo pelotero). Esa era la primera pregunta que planteaba Gaubert en su estudio: «¿Cómo pudo un linaje del lobo gris haber pasado desapercibido en África hasta recientemente?».

Hernández Mancha cree que todo se debe a la prepotencia. «Bastaba con preguntarle a los beduinos. Los relatos de nuestro guía beduino no dejan lugar a dudas: mientras el chacal come desperdicios de los campamentos o robar algún chivo, el lobo es capaz de matar camellos».

En 1909 las tropas españolas fueron derrotadas por los rifeños cerca de Melilla. Cayeron en el Barranco del Lobo. Puede que el topónimo tuviese un sentido literal.

martes, 10 de diciembre de 2013

La última cruzada


MONCHO ALPUENTE

No vienen con el cuchillo entre los dientes para abordar nuestras costas, no son bárbaros, ni piratas, el cuchillo lo llevan para cortar una parte del pastel que les adeudamos desde la otra ribera del Mediterráneo.

Una porción del continente africano, troceado, repartido y saqueado por bárbaros cristianos, piratas occidentales, colonialistas despiadados, explotadores y esclavistas.

Los muertos y los náufragos, los ahogados y los esqueletos vivientes que por fin arribaron a la tierra prometida, famélicos y exhaustos, solo venían para reclamar lo que era suyo, pero los antiguos «bwanas» blancos que ahora les siguen esquilmando a distancia, sin mancharse las manos de sangre, no pasan por sus mejores momentos. En la isla de Lampedusa y en la fortaleza de Melilla les esperan, empobrecidos y celosos de sus arrumbados privilegios los supervivientes de la Gran Crisis, inventada para despojarles también de los derechos adquiridos. Entre ellos cunden el racismo y la xenofobia, no hay pobreza para repartir entre todos y primero han de comer los pobres de casa. Las fronteras, ese maldito invento, vuelven a blindarse contra los invasores. Fronteras, razas, religiones, culturas, se invocan para dejar fuera a los foráneos. Subsaharianos y gitanos del Este al asalto de la otrora próspera Europa. Un ministro «socialista» francés, hijo del exilio republicano español, se ha convertido en el inesperado adalid de esta infame cruzada, y en la autodenominada Unión Europea se buscan soluciones por la vía militar, una flota con la bandera europea de la Cristiandad patrulla el Mediterráneo para capturar, o al menos disuadir con el argumento de las armas a tan indeseables pasajeros en sus frágiles pateras.

Los parias de la Tierra, más divididos que nunca se entregan a una lucha fratricida ante los ojos encantados de sus líderes políticos, meros intermediarios de unos poderes económicos que ya tienen dentro de sus fronteras suficiente mano de obra y carne de cañón para satisfacer su desmedido afán de lucro y de poder. El cristianismo exige amar al prójimo, al próximo, pero no da instrucciones sobre como comportarse con los que vienen de lejos.

jueves, 3 de octubre de 2013

Bienvenidos a la nueva Libia, un país «liberado» por la OTAN


Sin ingresos del petróleo, sin seguridad, sin agua, sin electricidad...


Bienvenidos a la nueva Libia, un país «liberado» por la OTAN que ahora se encuentra sin los ingresos del petróleo que podrían hacerle rico, sin seguridad ni estabilidad y con unos niveles sin precedentes de asesinatos y de corrupción.

El viernes pasado [13 de septiembre de 2013] la revista The Economist publicó un informe acerca de la implosión de Libia. Me llamaron la atención las fotografías que lo ilustraban, particularmente una de una pitada en una pared del paseo marítimo de la capital, Trípoli: «El único camino al cielo es el camino al aeropuerto», decía.

Esta pintada es indicativa de la difícil situación en la que se encuentra Libia actualmente tras la «liberación» por parte de los bombarderos de la OTAN por aire y de la revolución por tierra que derrocaron el régimen dictatorial de Muammar al-Gadafi.

Recientemente me he entrevistado con muchas personas que visitan Londres procedentes de Libia y cuentan unas historias que son difíciles de creer.

La capital Trípoli estuvo una semana entera sin agua o electricidad.

Las milicias armadas dominan las calles y gobiernan en ellas en ausencia de un gobierno viable, de una institución de seguridad nacional y de servicios municipales básicos.

Onoud Zanoussi, la hija de 18 años de Abdullah Zanoussi, ex jefe de la seguridad de Gadafi, fue secuestrada al salir de la cárcel donde había estado siete meses acusada de haber entrado ilegalmente en el país. ¡Fue secuestrada frente a la puerta de la cárcel y el secuestrador era uno de los guardas de la cárcel!

Hace dos años la comunidad de los negocios británica y francesa se afiló los dientes y se frotó las manos regocijada pensado en su participación en la reconstrucción de Libia. Ahora no hay ni un solo hombre de negocios en Trípoli, todos ellos corrieron a ponerse a salvo tras el asesinato del embajador estadounidense y los ataques a varias embajadas y consulados extranjeros.

Durante los bombardeos de la OTAN las noticias sobre Libia dominaban las portadas y eran la primera noticia de los telediarios de todas las televisiones occidentales y árabes. Había una cobertura de 24 horas del milagro de la liberación libia y de la gran victoria lograda por la OTAN y los revolucionarios. Ahora es muy raro encontrar en Libia a un periodista occidental y todavía más raro leer un reportaje decente acerca de Libia y de lo que está ocurriendo ahí.

El petróleo era el principal objetivo y la verdadera razón de la intervención de la OTAN, pero se ha detenido la producción de petróleo debido a una huelga de los guardias de seguridad de los campos de petróleo y de las terminales de exportación. La razón aparente de la huelga es la exigencia de un aumento de sueldo, pero existe otro motivo igual de poderoso: protestan por la reivindicación de varios movimientos separatistas que piden el autogobierno para la rica en petróleo región de Barca (Cirenaica) con su capital en Bengazi. La mayoría de las reservas de petroleo de Libia están situadas ahí.

Más que el gobierno local o nacional, es una milicia la que controla la mayoría de los campos de petróleo y la terminal de exportación. Ha empezado a vender enormes cantidades de petróleo en el mercado negro y está tratando de expandir estas actividades, lo que ha llevado al primer ministro libio Ali Zidan a amenazar con bombardear cualquier tanque de petróleo que vaya a cualquier lugar cerca de estos emplazamientos.

La ironía es que ahora está ocurriendo lo mismo en el este de Siria donde las milicias y las tribus locales controlan los campos de petróleo de Deir Al-Zour, refinan ellos mismos el petróleo a mano y lo venden ilegalmente. Lo mismo sigue ocurriendo en el sur de Iraq.

Iraq y Libia, por supuesto, se han «beneficiado» de la intervención occidental y Francia y Gran Bretaña han repetido orgullosamente lo que la madre de Occidente, Estados Unidos, solía decir acerca de Iraq. Lo han repetido primero en Libia y ahora en Siria: la intervención conferirá una enorme sofisticación al país concernido, el cual se convertirá inmediatamente en un modelo de prosperidad y de estabilidad, y abrirá el camino para otros países árabes gobernados por dictadores para que inviten y den la bienvenida a la intervención militar. De hecho, este modelo ha generado el peor tipo de anarquía, el fracaso de la seguridad, el colapso político y la desintegración del Estado.

El caos gobierna Libia. El asesinato de políticos y de periodistas se ha convertido en una noticia cotidiana en la Libia de hoy en día hasta el punto de que el propio coronel Yussef Ali al-Asseifar, el encargado de investigar la avalancha de asesinatos y de detener a las personas que estaban detrás de ellos, fue asesinado el 29 de agosto cuando unos hombres de un grupo no identificado pusieron una bomba bajo su coche.

En el aniversario del 11 de Septiembre la semana pasada una enorme bomba destrozó en edificio del ministerio de Exteriores de Bengazi.

Human Rights Watch ha destacado otra atrocidad que sucedió en Tripoli el 26 de agosto de 2013 en la Institución Principal del Corrección y Rehabilitación, conocida con su antiguo nombre de al-Roueimy, donde estaban encarceladas unas 500 personas, incluidas cinco mujeres. Los presos estaban en huelga de hambre para protestar por el hecho de estar encarcelados sin cargos y sin un juicio justo. Al no poder presentar su propio destacamento de seguridad, el gobierno llamó al Comité de Seguridad Suprema, compuesto por ex milicianos en contra de Gadafi, para sofocar el levantamiento. Estas fuerzas asaltaron la cárcel, dispararon contra los presos e hirieron a 19 personas.

El 4 de agosto dimitió el primer ministro de Libia Awadh al-Barassi y fue sustituido por Ali Zeidan. Entonces, el 18 de agosto, el ministro del Interior Mohammed al-Sheikh dimitió después de solo tres meses en el cargo. Mencionó la falta de apoyo de Ali Zeidan y el fracaso del gobierno en hacer frente al descontento y a la violencia, en ganarse la confianza del pueblo o en financiar adecuadamente a las agencias del Estado para proporcionar los servicios más básicos.

Libia simplemente se está desintegrando en líneas divisorias tribales y geográficas. La mayoría de su población está furiosa, incluidos los bereberes en el sur, y la perspectiva de la reconciliación nacional se ve muy lejana.

La frustración popular es extrema. Cuando los manifestantes tomaron las calles en el exterior de las poderosas «Brigadas del Escudo Libio» para protestar por el injustificado poder de la milicias murieron bajo los tiros 31 personas. Las milicias actúan completamente al margen de la ley.

Suleiman Kjam, miembro del Comité Parlamentario para la Energía, declaró a un periodista de Bloomsberg que ahora el gobierno está gastando sus reservas financieras después de que la producción de petróleo descendiera de 1,4 millones de barriles al día a principios de este año a menos de 160.000 barriles al día. Advirtió que de seguir esta situación el gobierno no podrá pagar los sueldos de sus funcionarios en los próximos meses.

El régimen de Gadafi era una dictadura opresiva, y lo afirmamos por la millonésima vez, pero es difícil de aceptar o de entender la Libia actual, con un grado sumo de corrupción y una no existente seguridad. Especialmente cuando recordamos que Libia fue liberada por los países más sofisticados y avanzados del planeta, según los criterios occidentales.

El ministro de Exteriores libio Mohammad Abdel Azziz sorprendió a muchas personas tanto de Occidente como del mundo árabe cuando el día 4 de septiembre se opuso a los inminentes ataques aéreos estadounidenses contra Siria en una reunión especia de la Liga Árabe presidida por él para discutir la posible intervención.

Puede que Abdel Azziz, como muchos de sus compatriotas libios, haya modelado su opinión a consecuencia de la experiencias de su propio país tras la intervención militar occidental.

Esperamos que los pueblos de los países árabes y Siria particularmente aprendan del ejemplo libio.

Es cierto que algunas personas sugieren que es una situación provisional para Libia y que tras este periodo de transición reinará la estabilidad. Nos aconsejan ser pacientes.

Esperamos que su profecía resulte ser correcta, pero somos escépticos con Afganistán e Iraq también ante nuestros ojos.

Global Research, 30/09/2013

  Fuente:

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

martes, 23 de abril de 2013

Un tabú de África: hombres violados rompen el silencio

 

Aparecen muchos casos de lo que nadie quiere hablar: los hombres ultrajados, víctimas de los conflictos del continente africano.


«A cuatro de nosotros nos llevaron a un bosque y durante días nos violaron una y otra vez. No puedo estar de pie mucho tiempo, pero ahora puedo hablar de eso, porque superé el trauma».

Al contrario de lo que podría pensarse, estas declaraciones no las hizo una mujer, sino Mark, de 53 años.

Este congoleño fue secuestrado en mayo de 2010 en su pueblo natal por miembros de milicias de Ruanda, que abusaron de él reiteradas veces.

Los autores no sólo penetran a sus víctimas con el pene, sino también con palos, botellas o destornilladores. Como consecuencia de estas experiencias, los hombres sufren de por vida, tanto dolores físicos como traumas psíquicos.

En el plano internacional hasta ahora prácticamente se desconocía que también los hombres fueran víctimas de abusos sexuales en los numerosos conflictos en el continente africano.

El tema fue tabú durante décadas, porque el sexo anal es considerado anormal en casi todas las culturas de África y la homosexualidad en general está prohibida. Las víctimas eran estigmatizadas y temían la discriminación y marginación. Por su parte, los atacantes sabían que la violación como arma de guerra tiene efectos de larga duración y es difícil de combatir.

Para muchos hombres, el silencio y el secreteo eran tan imposibles de soportar como la propia violación.

Algo que ahora empieza a cambiar: la semana pasada, por primera vez, sobrevivientes, trabajadores sociales, expertos y médicos se reunieron para participar en una conferencia en Kampala, la capital de Uganda, y hablar por fin de manera abierta sobre este delicado tema.

«Fue un camino largo desde el trauma hasta la esperanza para los afectados», dijo la trabajadora social Salome Atim, que desde 2008 intenta ayudar y asesorar a hombres traumatizados mediante extensas charlas. De manera afectuosa y como forma de agradecimiento, muchos la llaman «mamá».

«Al comienzo eran sólo unos pocos, porque sentían demasiada vergüenza e ira, así como un fuerte impulso de autodestrucción», indicó. Esto ha ido cambiando gracias a las gran cantidad de campañas de educación y programas de televisión. «Las víctimas tienen ahora más confianza en sí mismos y comienzan a relatar sus experiencias».

Uno de los especialistas con más experiencia en este tema es el británico Chris Dolan, quien dirige desde hace seis años en la Universidad Makerere de Kampala el «Refugee Law Project» (RLP).

El objetivo es ayudar a la rehabilitación de las víctimas de abusos sexuales y convertirse en un punto de arranque para quienes fueron abandonados.

«Que se haya realizado la primera conferencia mundial sobre el tema y por lo tanto un foro abierto para los hombres demuestra que al menos pueden sacarse de encima el estigma», dijo Dolan.

«Dejan atrás el miedo, aprenden lentamente que siguen siendo seres humanos totalmente normales, pese a que fueron violados», añadió.

En el pasado, el foco estaba puesto casi exclusivamente en las víctimas femeninas, pero ahora también se toma en serio a los hombres. La mayoría de ellos viene de la República Democrática del Congo, que desde hace décadas vive crisis sangrientas, y otros son originarios de Sudán, Somalia, Ruanda, Burundi, Etiopía, Eritrea y Uganda.

Pero las violaciones de hombres no son un fenómeno exclusivamente africano, ocurren en muchas regiones en conflicto. Un estudio publicado recientemente documenta unos 4.700 casos bajo el régimen de los Jemeres Rojo en Camboya. «La violación de hombres se utiliza ante todo como arma política, para deshumanizarlos y degradarlos completamente», explicó Dolan.

Paul, de 40 años, es una de estas víctimas. En el este sin ley de República Democrática del Congo no sólo los rebeldes son los violadores: también las tropas de Kinshasa participan, impunemente, en los terribles crímenes de guerra. «En 2001 fui violado reiteradas veces por un grupo de soldados del gobierno. Mi único delito era haber sido un activista político», relata este congoleño. «Desde entonces soy impotente».

Fuente: Dpa.

jueves, 28 de febrero de 2013

Mali, agenda oculta

El Gobierno francés afirma que, en Mali, solo le mueve la paz y desterrar una amenaza islamista con capacidad para desestabilizar toda la región. La antigua potencia colonial, sin embargo, parece estar interesada en algo más. Uranio, petróleo, gas, oro..., los recursos enterrados bajo el suelo de Mali simbolizan la batalla de las potencias mundiales en África

FERNANDO GOITIA

Soldados franceses desplegados por Bamako.
 François Hollande lo repite como un mantra: «No defendemos ningún tipo de interés político o económico en Mali; defendemos, simplemente, la paz».

Desde el pasado 11 de enero, cuando llegaron las primeras tropas francesas, el presidente galo insiste en esta idea para justificar la intervención en la antigua colonia africana. El objetivo, aseguran tanto él como su ministro de Defensa, es recuperar el control del norte del país en manos de yihadistas desde 2012 y estabilizar la región. La bondad de sus intenciones, sin embargo, es puesta en entredicho por quienes ven en su empresa militar un nuevo capítulo en la lucha de las potencias por las materias primas africanas. En un territorio con ingentes recursos naturales y donde cada día que pasa Occidente y Francia en especial pierde capacidad de influencia y negocios en favor del nuevo poderío chino. «Francia y sus aliados, como ya hicieran en Libia, también actúan en Mali para asegurarse los yacimientos mineros de la región», afirma Gilles Labarthe, autor de El oro africano.

Saqueo, tráfico y comercio internacional y una de las voces más autorizadas sobre neocolonización en África.Curiosamente, en aras de esta estabilidad, China, el gran competidor de Francia y Occidente en el teatro africano, apoyó la intervención, aunque lo hiciera tapándose la nariz. «China tiene intereses en Mali, proyectos de inversión, y le interesa la estabilidad explica He Wenping, director del programa africano en la Academia China de Ciencias Sociales y uno de los mayores expertos chinos en África. Ahora bien, la presencia de las fuerzas francesas en Mali, uno de los primeros países subsaharianos en establecer relaciones con Pekín, podría justificar la legalización de un nuevo intervencionismo. No se deben subestimar los intereses de Francia en Mali. Esta acción nos retrotrae a la gendarmerie africaine, el estatus colonial de Francia». Muchos analistas, de hecho, se preguntan si esta aventura significa, en realidad, el retorno de la françafrique, un término despectivo que describe la relación de patronazgo e injerencia que el Elíseo siempre mantuvo con países como Mali y sus siete vecinos Argelia, Mauritania, Senegal, Guinea, Costa de Marfil, Burkina Faso y Níger; todos ellos, antiguos súbditos de París.

Uranio, petróleo, gas, bauxita, diamantes, oro, hierro, cobre, litio, fosfato..., el Ministerio de Minas maliense presume de albergar en su territorio ingentes reservas; muchas de ellas, aún sin explorar, de todo tipo de materias primas. Según la organización Global Research, de hecho Mali es uno de los países con mayor potencial para las industrias extractivas de todo pelaje. La cuenca petrolífera de Taoudeni, sin ir más lejos, la mayor del noroeste africano, se extiende además de por Mauritania y Argelia por todo el norte del país, la región que hasta hace días estaba bajo control rebelde. Esta situación impidió a empresas como la francesa Total proseguir con sus prospecciones en la zona. «A fecha de hoy se desconoce el volumen de estos yacimientos explica Jesús García-Luengos, experto en recursos naturales del Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid. Se cree que serán muy importantes, aunque Total no ha notificado resultados positivos de sus trabajos en Mali».

En cuanto al uranio, las exploraciones anuncian inmensos depósitos en dos regiones: una de ellas, como ocurre con el crudo de Taoudeni, en plena zona rebelde, en el Adrar de los Iforas, ni más ni menos que el macizo montañoso donde se refugian hoy los yihadistas; el otro gran depósito de uranio se halla en el otro extremo del país y se extendería por una zona de 150 kilómetros cuadrados compartida con Senegal y Guinea. Según cálculos de Global Research, Mali podría producir cinco mil toneladas de uranio anuales.

Estos yacimientos, es indudable, deberían tener un gran valor para Francia, un país donde el 80 por ciento de la energía que consume es de origen nuclear y que importa todo el mineral atómico que necesita. «Los yacimientos en Mali, no obstante matiza García-Luengos, están aún lejos de ser una realidad. Para Francia, lo más inmediato desde el punto de vista económico y estratégico está hoy en las minas de uranio del vecino Níger». Allí, a unos 200 desérticos kilómetros de la frontera maliense, Areva el gigante mundial de la energía nuclear controlado por el Estado francés explota dos grandes yacimientos, Akokan y Arlit, y prepara la apertura para 2020 de Imouraren, que, se estima, será el segundo del mundo.

Polémica foto de un soldado francés en Mali.
En Níger, sin embargo, donde los franceses han extraído más de cien mil toneladas de uranio desde 1969, Areva ha vivido en los últimos años el final de un lucrativo monopolio. «La gestión de Areva ha sido siempre muy opaca señala García-Luengos, cofundador de Reset, un centro de estudios sobre Seguridad y Gobernanza Transnacional. En Níger, uno de los países más pobres del mundo, no es una empresa popular y tiene un largo historial de críticas, denuncias y acusaciones oscuras. Areva es el núcleo duro de toda esta cuestión».

En 2007, el presidente nigerino, Mamadou Tandja, que llegó a amenazar con vender el uranio a Irán, abrió el mercado a los chinos quienes ya controlan casi todo el petróleo nigerino subiendo, además, los precios de las concesiones y los derechos de explotación. Antes de aquella decisión, el país vivió un levantamiento tuareg, que reivindicaba un reparto justo de los beneficios del uranio. Desde entonces, la animadversión local hacia Areva no ha parado de crecer.

El nuevo presidente, Mahamadou Issoufu, elegido en abril de 2011, ya prepara un cambio drástico en las relaciones entre Níger, cuyo PIB apenas supera los seis mil millones de euros y Areva, una empresa con ingresos de nueve mil millones anuales que en 2012 anunció un crecimiento en su facturación de un seis por ciento y si el conflicto en la región no lo impide excelentes perspectivas para 2013. «El uranio apenas deja en Níger cien millones anuales. Es inadmisible», declaró Issoufu. Para García-Luengos, esta será la clave para el futuro de la acción de Francia en la región. «Si Issoufu cumple sus promesas de transparencia, rendición de cuentas y gestión de los ingresos del uranio en beneficio de las poblaciones locales, la relación con Areva podría cambiar».

Níger, en todo caso, no parece ser el único vecino estratégico en una región donde extensas y porosas fronteras suelen reducirse a una simbólica línea geográfica. Argelia, Mauritania, Senegal, Guinea o Burkina Faso también poseen minerales o hidrocarburos. «En términos de seguridad energética hay grandes intereses en la zona subraya García-Luengos y todas las potencias temen que el conflicto en Mali desestabilice la franja entera del Sahel [de Senegal a Sudán] e incluso Nigeria, que como séptimo productor mundial es un actor clave en el mercado del petróleo».