sábado, 21 de noviembre de 2009

Rocío

La memoria mutilada

CNT, 312. Mayo 2005.
Quizás no sean muchos los lectores que recuerden el escándalo que levantó a comienzos de los años ochenta del siglo pasado la película Rocío. Un documental realizado por Fernando Ruiz Vergara que tiene el triste honor de figurar entre las obras censuradas por orden judicial. Su proyección en los cines se vio interrumpida por la denuncia que una familia de Almonte (Huelva), municipio donde se celebra la romería que da nombre al filme, interpuso contra el director, la guionista y la persona que describía cómo y quienes ejercieron la represión golpista en 1936. El resultado fue la condena del realizador, su salida del país y la mutilación de la película en más de un minuto. Corte que si bien en un principio era sustituido por un cartelón en el que, con fondo negro se indicaba la supresión de las imágenes, a medida que pasó el tiempo fue también eliminado. De esta forma, la censura alcanzaba, como las tropas del general Franco, sus últimos objetivos: no dejar constancia siquiera de su existencia.

Ahora, con el resurgir de lo que se denomina la «recuperación de la memoria histórica», no sólo se exhuman fosas, a pesar del evidente desagrado de la administración, sea socialista o popular, o se tratan cuestiones, como la existencia del trabajo esclavo en la España franquista, tal como en la Alemania nazi. También reaparecen vestigios de esa memoria olvidada de la Transición. Es el caso de Rocío. Una película que vio rota su exitosa trayectoria de público y que es símbolo tanto de lo que en esos años se llamaba el «nuevo cine andaluz» como de los límites de la monarquía parlamentaria que ha sucedido de la dictadura. Tras el escándalo, el secuestro, el juicio y la condena el filme desapareció de la cartelera y sólo en contadas ocasiones ha sido visto en alguna emisión televisiva o en circuitos especializados. Como hace unas semanas ha ocurrido en unas Jornadas celebradas, precisamente en Huelva, por la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia. Proyección que no tuvo lugar sin que los organizadores tuvieran que soportar todo tipo de presiones de sectores integristas que veían en ella un ataque al culto y veneración de la imagen de la virgen del Rocío.

Rocío es una obra en la que se aprecian las formas y el contexto del momento en el que se rodó. Como tampoco se puede olvidar que su condena se produjo bajo la influencia del golpe militar de febrero de 1981. Junto a las explicaciones antropológicas de un joven Isidoro Moreno, hoy cátedro universitario de la disciplina, aparece la impagable intervención de quien fue alcalde de Sevilla y también cátedro universitario Antonio Hernández Díaz dando toda una lección de cómo se mutilaban las imágenes a conveniencia de las necesidades devocionales. Además es una película histórica. En el sentido de que explica de forma clara y concisa no sólo el origen del culto sino también la evolución de la romería que tanto auge ha tenido durante estas últimas décadas. Pero sobre todo es una obra que plantea una serie de interrogantes. Un par de ellos. Uno, el destino de los enormes flujos monetarios que mueve y su incidencia en la vida de los habitantes de Almonte. Otro, su utilización para afianzar el sistema clasista capitalista.

En cualquier caso es una película que todavía hoy emociona y sorprende. No deja indiferente. Ni siquiera en el lamentable estado en que se proyectó. De un lado es un ejemplo heroico de las dificultades en las que se movieron los movimientos de recuperación de la memoria de esos años. De otro, sobre todo, es una muestra de la necesidad de empezar a «recuperar» la memoria de la Transición española. Hoy todavía es posible, dentro de unas décadas pasarán a engrosar la lista de las banderas a levantar para poner en su sitio las explicaciones oficiales que otorgan un papel cardinal a las actitudes visionarias de unos dirigentes políticos en pizarras escolares francesas o a la heroicidad de un rey. No hay que olvidar que cinco lustros más tarde la proyección de Rocío se realizó con la copia censurada y la presencia vigilante de abogados.

Germinal


El próximo viernes 27 de noviembre los compañeros del Ateneo Libertario Gregorio Baticón de Valladolid proyectarán el documental Rocío de Fernando Ruiz Vergara, todavía censurado por orden judicial, tras la denuncia de destacados miembros de la Hermandad Matriz de Almonte (porque en el film sale a resaltar su pasado criminal durante la Guerra Civil). Pues aquí lo tenéis:

4 comentarios:

KRATES dijo...

«Aparentemente suenan lejanos los tiempos en que para ir a ver algunas películas o conseguir ciertos libros había que cruzar la frontera debido a la imposibilidad de hacerlo en España. Hace unos días, en Portugal, y de la mano del Bloco de Esquerda, pudo visionarse en su versión íntegra y sin cortes el documental titulado Rocío, censurado en su versión completa en España.»

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article15729

Sorrow dijo...

Pues sí, al parecer la cinta íntegra (con los fragmentos censurados) de "Rocío" ya se puede ver después de casi 30 años en Portugal, gracias a los esfuerzos de la izquierda del país vecino. De momento, aquí sigue sin poder mostrarse sin censura a pesar de que a partir de 2005, coincidiendo con el debate sobre la memoria histórica, se ha vuelto a hablar del tema. Aquí tenéis la noticia en "Público".

http://www.publico.es/espana/315761/cine/espanol/aun/exilia/burlar/censura

Por cierto, tienen gracia algunos comentarios de algunos lectores que parece que quieren hacer ver que espectáculos patéticos como los del Rocío son privativos de los andaluces... "como tantas otras manifestaciones tradicionales andaluzas enraizadas en la suprestición de la religión católica". Hay que ver qué atrevida es la ignorancia y el prejuicio. Justamente unos días antes, los principales medios de comunicación hablaban de un espectáuclo igual de fanático, supersticioso y chabacano, la romería de la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia que, como se puede leer y ver en esta noticia de El Mundo es idéntica a la celebración del Rocío.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/05/08/valencia/1273346975.html

De hecho se nos dice que "Los reflejos del sol, que no ha faltado a la cita, han iluminado los bordados de oro [de la Virgen]. El manto, esta vez de tonalidad clara, era un lucero para las decenas de niños, muchos de ellos bebés, que han volado sobre las miles de cabezas para asir a la Virgen durante unos instantes. Ninguno se pierde por el camino.(...) Muchos peregrinos ya estaban entonces en Valencia. Han venido a pie o en carro desde gran parte de los municipios del área metropolitana. Alfafar, Benifaió, Pincanya, Alboraya... Según el arzobispo, el número de romeros ha superado este año los 3.000." etc. etc. Y sin embargo al "pueblo valenciano" no se le cuelga el san benito de inculto y fanático. ¿Por qué? ¿Porque Valencia ha tenido tradicionalmente más renta per cápita que Andalucía? ¿Porque Valencia es el sur de los Paisos Catalans y cuenta con un nacionalismo con denominación de origen?

Pavel dijo...

«Cuando un ultracatólico puso la bomba a Leo Bassi, a nadie se le ocurrió decir que los católicos son fanáticos ultramontanos. Ninguna religión es proclive al matrimonio interreligioso, no sólo el Islam.»

http://www.20minutos.es/carta/104742/0/Religion/fanatismo/

KRATES dijo...

Aunque mucho se denominé de democratico este sistema partitocrático, los caciques de siempre y sus vástagos (en este caso unos señoritos andaluces como la familia Reales de Almonte) siguen teniendo peso y poder, hasta imponer la censuara a un film desde hace unos treinta años.

En el film-documental un viejo vecino almonteño relata como el patriarca de esa familia terrateniente estuvo implicado en el asesinato a porrazos de varios detenidos. Y los descendientes del criminal, como los miembros destacados de la hermandadades rocieras, hicieron todo lo posible para acallar las voces y ocultar el pasado criminal durante la Guerra Civil de los ricos de la Baja Andalucia.

En fin, una mierda de país, donde los señoritos siguen mandando (si no ver la nueva reforma laboral que nos van a meter).