miércoles, 27 de febrero de 2008

La SGAE contra la C.N.T.

Lo he puesto antes como comentario, pero creo que mejor lo pongo como entrada... el Comité Nacional de la C.N.T. ya ha publicado un manifiesto respecto a la denuncia por parte de la SGAE. Lo tenéis en este enlace pero lo pego a continuación:

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha demandado a la Confederación Nacional del Trabajo, por una supuesta INTROMISIÓN ILEGÍTMA EN EL HONOR DE LA DEMANDANTE. El origen de la demanda está en un comunicado del Sindicato de Artes Gráficas de Madrid, de la CNT, publicado en la página web de la Confederación; dicho comunicado se hizo público en solidaridad con el portal de internet Alasbarricadas.org, que había sido demandado, a su vez, por la propia SGAE.

La CNT ha puesto ya el asunto, desde luego, en manos de sus servicios jurídicos, pero si la SGAE cree que nos vamos a conformar con enfrentarnos a ellos en los Tribunales, está muy equivocada. Por supuesto que responderemos a la demanda –el no hacerlo en el breve plazo establecido para ello sería tanto como rendirnos y darles la razón a los contrarios– pero no acabará ahí la cosa, ni mucho menos. Consideramos la demanda un acto contra la libertad de expresión, y un ataque a la CNT en su conjunto, y responderemos adecuadamente.

Para la CNT se trata de un casus belli y usaremos todos los medios legales que estimemos oportunos, que son muchos más que el mero hecho de ir a los tribunales como ellos hacen. Nuestro principio básico es la Acción Directa (es decir, la solución de los problemas por los propios afectados; en este caso, la CNT en su conjunto), y le vamos a utilizar ampliamente. Se va a conocer a la SGAE mucho más aún en todo el país, e incluso en el ámbito internacional. Que no lo duden. Van a tener noticias nuestras.

Aprovechamos la ocasión para manifestarnos en contra de ese proyectado canon digital, que no se ha atrevido aún a implantar el PSOE (por interés electoralista) y al que el PP se opone en estos momentos por ese mismo interés; al fin y al cabo, son dos caras de la misma moneda. Nos oponemos rotundamente a la voracidad recaudatoria de la SGAE ayudada por sus cómplices en el mundo de la política. Que tenga cuidado, porque –según el viejo dicho popular– la avaricia rompe el saco.
Añado: esta noticia la he visto vía menéame.net, que a su vez enlaza con este artículo de dext.enprecario.com

Nuestra venerable Europa ha perdido su corazón

Por Peter Handke

Yugoslavia fue durante la Segunda Guerra Mundial, el único país que (casi) se liberó por sí mismo de la ocupación nazi. ¿Qué pensarían hoy en día los partisanos (la Resistencia de la época) eslovenos, croatas, bosniacos, serbios, macedonios y también albaneses, al escuchar el estribillo (ahora gubernamental) de que la gran Yugoslavia, por la que lucharon unidos, ha sido siempre un «Estado ficticio» y su descomposición no es en absoluto un agravio ni una tragedia?

Al reconocer al Estado albanés de Kosovo (KOCOBO en cirílico), los autoproclamados doctores del hemisferio occidental unánimemente tomaron parte por un paciente enfermo en contra del otro. Al reconocer al Estado albanés de Kosovo, estos médicos están violando el juramento hipocrático y han demostrado que son falsos médicos. Al reconocer al Estado albanés de Kosovo, estos delincuentes estados occidentales, que previamente habían bombardeado y destruido la Yugoslavia serbia, dan la bienvenida a un Estado criminal por antonomasia. Al reconocer este Estado albanés de Kosovo, Occidente ha privado con un mortal y único toque de gracia a la población serbia de Kosovo de su país y la ha hecho prisionera y desterrada en su propia tierra. Al reconocer el Estado albanés de Kosovo, nuestra venerable Europa ha perdido definitivamente su corazón. Lamentémonos, pues, todos los seres imparciales y de buena voluntad en silencio del pueblo perdido de los serbios de Kosovo, KOCOBO.

Le Figaro
(22 de febrero de 2008.)

martes, 26 de febrero de 2008

1848, la primavera de los pueblos


Hoy hace ya 160 años que un treintañero ruso llegaba a un París en plena efervescencia revolucionaria desde Belgica y andando, en dirección opuesta a la del depuesto monarca francés Luis-Felipe de Orleans. Durante las jornadas de los días 22, 23 y 24, las clases populares parisinas empuñaron las armas contra el rey y su gobierno, enarbolando por primera vez la bandera roja (desde entonces el color de la revolución). El 25 de febrero se proclamó la II República, con un gobierno provisional en el que formaron parte los socialistas, aunque meses más tarde el conflicto entre el proletariado y la burguesía diese al traste con ella.

El ruso en cuestión era Mijail Bakunin, que durante el mes que estuvo participó en todo junto a los obreros que formaban la Guardia Nacional, como refleja en sus Confesiones (carta escrita al Zar, durante su presidio en 1851):

Todos estaban ebrios como yo, unos de terror loco, otros de loco entusiasmo y de esperanzas insensatas. Me levantaba a las cuatro o a las cinco de la madrugada y me acostaba a las dos; pasaba en pie todo el día, tomaba parte casi en todas las reuniones, asambleas, clubs, desfiles, paseos, manifestaciones, en una palabra, me empapaba con todas mis sensaciones. Era una fiesta sin principio ni fin; veía a todo el mundo, y no veía a nadie, pues cada individuo se perdía en una misma muchedumbre innumerable y errante; hablaba con todo el mundo sin recordar mis palabras ni las de los otros, pues la atención estaba absorbida a cada paso por nuevos sucesos y nuevas cosas, por noticias inesperadas. Esta fiebre general se veía alimentada y reforzada por las noticias que llegaban de las otras partes de Europa; sólo se oían palabras como ésta: «Se lucha en Berlín: el rey ha huido después de pronunciar un discurso. Se ha combatido en Viena, Metternich huye, se ha proclamado la República. Toda Alemania se subleva. Los italianos han triunfado en Milán, los austriacos han sufrido una vergonzante derrota en Venecia. Se ha proclamado la República: toda Europa se hace republicana. ¡Viva la República!»

Parecía que el universo entero estuviese trastornado; lo increíble se había hecho natural; lo imposible, posible, y lo posible y lo habitual, insensato. En pocas palabras, los ánimos estaban entonces en tal estado, que si alguien hubiera venido diciendo: «El buen Dios acaba de ser expulsado del cielo, se ha proclamado la República», todo el mundo le hubiera creído y nadie se hubiera sorprendido. Y los demócratas no eran los únicos que sentían esta embriaguez; muy al contrario, ellos fueron los primeros en recobrar la lucidez, pues se veían forzados a ponerse a trabajar y consolidar un poder que les había caído encima contra todo pronóstico y como por milagro.

Todavía faltaba dos décadas para el Bakunin anarquista que mejor conocemos y más respetamos los libertarios. Todavía, en esos tiempos, no estaba forjado el ideal ácrata; pero refleja el carácter vitalista y revoltoso del personaje histórico.

La llama revolucionaria prendería en un mes por otros países europeos, entró en declive en verano, pero en algunos lugares continuó durante el año siguiente. Como fue en la ciudad sajona de Dresde, en la que participó activamente Bakunin, y posteriormente detenido por los prusianos, dando comienzo a su periplo carcelario de casi doce años, hasta que logró evadirse de Siberia en 1861. Esta revolución puso a la luz el antagonismo entre clases sociales: burguesía y proletariado, liberalismo y socialismo, hasta entonces aliados contra el absolutismo del Antiguo Régimen, y desde ese momento enfrentados.

lunes, 25 de febrero de 2008

Abucheos a políticos

Nada, los ciudadanos debemos un respeto a nuestros políticos, quienes, como todos sabemos, están ahí como nuestros legítimos representantes y además ésto lo hacen de manera altruísta.

Eso sí, está visto que ese principio no es válido entre ellos, y algunos de los que hoy se quejan de haber sido "agredidos" fueron los agresores de otros tiempos y nada parece indicar que no volverán a serlo de nuevo.

Todos hemos visto las imágenes de la "agresión" a María San Gil en las que se ve como unos manifestantes (muy alterados, eso sí) la increpan y se llevan unas cuantas hostias repartidas por la comitiva que acompaña a la presidenta del PP del País Vasco; también hemos leído lo del abucheo a Rosa Díez, etc.



En la foto Rosa Díez, María San Gil y Gotzone Mora increpando (en concreto, llamando "asesino") a Josu Jon Imaz. Visto en Kaos en la Red, en el blog de José Luis Prieto, en A sueldo de Moscú y en más sitios que ahora no recuerdo.

Coherencia, sí señor.

Por cierto, por si alguien no lo ha captado, en el primer párrafo de este texto pretendía ser irónico.

Para que nadie se lleve a engaño, que cuando se tocan ciertos temas hay muchos que están a la que saltan, decir que no soy partidario de este tipo de comportamientos: personalmente opino que estar en medio de esos fregados tiene que acojonar bastante y, a fin de cuentas, creo más en eso de no hay peor desprecio que no hacer aprecio. Pero, por otra parte, me toca bastante la moral ese doble rasero de "si lo hago yo está bien pero si me lo hacen a mí está muy mal".

domingo, 24 de febrero de 2008

¿Nazis en Israel?

Aunque sea sorprendente, es verdad. El año pasado se desmanteló una banda neonazi en pleno Israel, compuesta por judíos mismos...


O esta noticia más reciente, obtenida a través del Meneáme, en la que se comenta la conversión al judaísmo ultraortodoxo de un jóven neonazi polaco, tras enterarse de su ascendencia hebraica.

sábado, 23 de febrero de 2008

23-F

[Hoy, 23 de febrero del 2008, es el vigésimo séptimo aniversario de la fallida intentona golpista del año 1981. sobre ello se ha dicho mucho, pero se conoce poco. Aquí os pongo un vídeo del programa Informe Semanal de hace dos años , que aclara poco. Después os pongo un texto del libro Soberanos e intervenidos de Joan E. Garcés, donde explica que tras el fracaso del golpe de Estado militar España ingresó en la OTAN, los intereses estratégicos de los USA algo tuvieron que ver...]
LA AMPLIACIÓN DE LA OTAN A ESPAÑA COMO FONDO

El golpe del 23 de febrero marcaba una etapa. De un modo u otro en la conspiración estaban implicados núcleos del espectro político, financiero, militar, diplomático. Las contradicciones internas en ocasiones los neutralizaban entre sí, como ocurrió con Tejero y Armada en la noche del 23 al 24 de febrero. Los centros del proceso conspirativo continuaron operativos, pocas ramificaciones salieron a la luz. Las consecuencias del golpe, sin embargo, sí se vieron. ¿Para qué una intervención militar en 1981? No habrá en la realidad interna española razones aparentes que atrajeran la intervención activa o pasiva de los servicios secretos de EE UU. La situación en el País Vasco era más pretexto que causa. ¿Para qué fue entonces manipulado el integrismo y obsecuencia de algunos sectores militares españoles? Hay indicios de que ello pudo responder a un diseño global que sobrepasaba el marco de la Península Ibérica. Y era quizás la preparación de Europa para un plan estratégico en el inicio de la Administración Reagan, en un momento en que Europa occidental era presionada para que aumentara los gastos militares convencionales y aceptara la instalación de las armas nucleares llamadas del «teatro de batalla europeo» ―misiles Cruise y Pershing II, bomba de neutrones—, que parecían corresponder a un supuesto contrapuesto al de la disuasión: evitar la «batalla». Eran tiempos en que los dirigentes de EE UU escuchaban con displicencia y parsimonia las peticiones de quienes apremiaban el inicio de negociaciones con la URSS para disminuir la densidad de armamento atómico en el continente. Parecía que asumían el riesgo de una guerra real que se preparaba en todos los terrenos, desde el psicológico al organizativo, del político al armamentístico, del económico al social. Años después trascendería que los planes militares de comienzos de la Administración Reagan asumían la inminente entrada de tropas soviéticas en Irán, seguida de una guerra en Europa entre la OTAN y el Pacto de Varsovia. El presidente Reagan declararía públicamente el 16 de octubre de 1981: «Se puede considerar la posibilidad de utilizar armas tácticas nucleares contra tropas en el campo de batalla europeo, sin que ello conduzca a las grandes potencias a apretar el botón».

Todo el Mediterráneo reflejaba la misma onda de fondo. En septiembre de 1980, con el previo beneplácito de la OTAN y el aplauso o silencio de los gobiernos de la Coalición —a excepción del belga―, Turquía fue militarizada tras ser derrotado su Gobierno (liberal). En noviembre siguiente Grecia era llevada a reintegrar sus FF AA en el Mando Militar de la OTAN, del que salió en 1974 —tras caer la dictadura militar, auspiciada desde la OTAN en 1966—. A fines de enero de 1981 Reagan autorizaba la venta a Marruecos de 108 blindados M-60, 20 cazas F-5 y seis aviones de reconocimiento OV-10, dejando sin efecto la condición del gobierno Carter de exigir a Rabat «progresar previamente hacia un acuerdo negociado en el conflicto del Sáhara occidental». Dos meses después Marruecos estimulaba un golpe militar en Mauritania contra la política de Argelia y del Frente Polisario. En abril siguiente el general Haig, secretario de Estado, se desplazaba a Medio Oriente a impulsar una coalición de gobiernos árabes conservadores con su epicentro en Egipto —donde Sadat ya había autorizado el estacionamiento de tropas norteamericanas―, susceptible de orientarse contra los regímenes no alineados del Mediterráneo meridional ―Argelia, Libia—, y contra el Irán en revolución islámica. En mayo de 1981 se descubría en Italia la trama golpista de la Logia Propaganda-2, mientras un mercenario atentaba contra la vida del Papa Juan Pablo II (Wojtyla, polaco de nación) —la propaganda norteamericana apuntó hacia los soviéticos, el proceso judicial no lo probó, y el general Ambrogio Viviani, ex jefe del contraespionaje italiano, señalaría más tarde la participación de la Logia Propaganda-2 en el atentado, lo que tampoco fue probado, aunque «el asunto del la Logia P-2 tuvo una influencia en la decisión última de los cardenales no italianos en 1978 a favor de un polaco como Papa».

La militarización del Mediterráneo era, pues, una línea de fuerza a finales de 1980 y comienzos de 1981. El trasfondo que daba sentido a puntos dispersos que emergían aquí y allá, en un proceso vasto, múltiple y, lógicamente, coordinado, era la política de EE UU en Europa, la voluntad de quebrar la estructura de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y las revueltas en países islámicos. Aunque escrito antes de la presidencia Reagan,[…]

En cualquier caso, del empujón militar de febrero de 1981 hizo una muy específica interpretación el nuevo presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo. A grandes zancadas, con premura, hizo aprobar la entrada en la OTAN de España por el mismo Congreso al que Tejero había tenido secuestrado a punta de pistola. A Adolfo Suárez se le reprochaba que durante sus cuatro años al frente del Gobierno hubiera dado largas a algo tan capital para la estrategia de EE UU en Europa. También el sucesor de Calvo Sotelo al frente del Gobierno, Felipe González, confirmó y ratificó a la OTAN (de nuevo, sin contar para ello con el respaldo de Suárez). ¿De la OTAN se trataba en 1981? A responder la interrogante aporta cierta luz la semblanza que de Suárez Presidente haría Leopoldo Calvo Sotelo:

Para mí estaba claro desde 1977 que había que incorporar a España a la Comunidad Europea y la Alianza Atlántica. ¿Lo veía tan claro Adolfo Suárez en los años de su Presidencia? Probablemente no, […] volvía insensiblemente a las coordinadas árabes e hispanoamericanas de la política internacional, y descuidaba la transición exterior. En cuanto a la Alianza, apuntaba en Suárez un cierto antiamericanismo. Corregir y precisar ese rumbo fue uno de mis primeros propósitos como Presidente del Gobierno. (Memoria viva de la transición, 1990).

Pero si para lograr la ampliación de la OTAN a España había que quitar de en medio a Suárez, ¿cómo se integraba en la trama hacia un «gobierno de concentración presidido por un militar» la oposición que por entonces publicitaba F. González a la Alianza Atlántica? La contradicción era sólo aparente. Calvo Sotelo se presenta a sí mismo en su Memoria viva… como adalid de la OTAN, y para enfatizar su papel en franquearle la entrada en España dibuja a un F. González cicateramente adverso a ello, hasta que «aprendió la cuestión» a fines de 1985 y en 1986. La realidad fue otra, y estaba en la penumbra. Que externamente González no posará como adalid de la OTAN antes de 1982 obedecía a razones de necesidad electoral: no quería enfrentarse al electorado cuando requería de sus votos para alcanzar el Gobierno —la mayoría rechazaba que España entrara en la Coalición bélica―. Una vez instalado en aquél (fines de 1982), en el subsiguiente Congreso de su Partido (1984) hizo borrar del Programa la oposición al ingreso en la OTAN que los socialistas sostuvieron desde la muerte de Franco, mientras se aplicaba pacientemente a cambiar la mentalidad de una fracción de electores e invertir el signo de la mayoría —lo que no logro hasta 1986, momento en que convocó el referéndum para plebiscitar la entrada en la OTAN de España—. ¿Calvo Sotelo no captó el porqué del doble juego y lenguaje de González? Si fuera así, debe haber sido uno de los pocos gobernantes de Europa y EE UU que desconocía el compromiso de González —contraído con quien correspondía— de alistar España en la OTAN cuando aun en público hacía campaña en sentido opuesto.

Joan E. Garcés

viernes, 22 de febrero de 2008

La SGAE denuncia ahora a... la CNT

... por vulnerar su derecho al honor.

http://meneame.net/story/sgae-denuncia-cnt-vulnerar-derecho-honor

Según el Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia, "honor" es:
honor.

(Del lat. honor, -ōris).

1. m. Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

2. m. Gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea.

3. m. Honestidad y recato en las mujeres, y buena opinión que se granjean con estas virtudes.

4. m. Obsequio, aplauso o agasajo que se tributa a alguien.

(...)


Luego algo no encaja.