miércoles, 14 de septiembre de 2011

Estigmatizar y drogar a niños con trastornos mentales falsos (video)

«Déjales escoger sus propias etiquetas.
Alto al etiquetado psiquiátrico de los niños.»


12 comentarios:

LEONARDO dijo...

Buen video. Todos, ABSOLUTAMENTE TODOS los trastornos mentales son falsos.

La Sociedad, ABSOLUTAMENTE TODAS las Sociedades son policiales. Los psiquiatras son policias, los maestros son policias, los educadores son policias, los catequistas son policias, los presentadores de televisión son policias, los periodistas son policias, los misioneros son policias, los políticos TODOS son policias, los que ofrecen trabajo son policias, los compañeros de trabajo son policias, los tios los abuelos los hermanos los amantes son policias, los padres (aún con todo su amor) son policias................TODOS los ciudadanos/as con TODOS sus putos roles y TODOS sus putos oficios son policias.

¿Que hacer?: no dejarse coger, y si nos cogen pues revolverse arañar y morder como lo haría un leopardo salvaje. Y estudiar el entorno. Esperar pacientemente la oportunidad para escapar, y entonces por fin ¡sonreir como una bestia!

¡Salúd y buena fuga!

LEONARDO dijo...

Y por supuesto no nos olvidemos de los hijos psiquiatrizando a los padres. Por lo tanto hijos policias también.
Aquí no nos salvamos nadie.

¿Tan dificil es alabar en vez de censurar, amar en vez de castigar, acariciar en vez de amenazar, sonreir en vez de condenar, comprender en vez de juzgar, ensalzar en vez de humillar, abrazar en vez de exigir, besar en vez de aterrorizar, permitir en vez de prohibir, valorar en vez de menospreciar..........vivir y dejar vivir en vez de psiquiatrizar?

¿Alguien me puede decir por que carajo es tan dificil?

Juan Carlos Álvarez dijo...

La Psiquiatría del siglo XX contó con una gloriosa tradición que arrancó de figuras excepcionales como Freud y Adler, y que tuvo como representantes a algunas de las mentes más prodigiosas de la pasada centuria: Carl Jung, Karl Jaspers, Viktor Frankl, Ludwig Binswanger, Erich Fromm, Jacques Lacan, etc... Eran psiquiatras que no medicalizaban a sus clientes, que practicaban la logoterapia y el método de la "curación por la palabra" (como lo llama Anna O., la famosa paciente de Freud), y cuyo máximo lema era escuchar y comprender al paciente, "poniéndose en su lugar". Era una psiquiatría humana, profunda y compleja, que no despreciaba en absoluto los avances de la ciencia biomédica, pero que también tenía en cuenta la filosofía, las ciencias sociales, la literatura, la poesía y el arte. Esa gran tradición psiquiátrica ha muerto prácticamente: hoy la psiquiatría oficial sólo pone etiquetas y receta drogas o fármacos: es como si Freud o Adler no hubieran existido jamás.

Por eso, es necesaria una gran alianza contra el cientificismo, nuestro principal enemigo al día de hoy. Como ateo materialista, tengo claro que, por ejemplo, los creyentes y las personas religiosas en general (con excepción de los fundamentalistas) son mis aliados contra el común enemigo del totalitarismo cientificista.

LEONARDO dijo...

Amigo Juan Carlos, respetable tu opinión sobre Freud y demás policías, pero repito ABSOLUTAMENTE TODOS los trastornos mentales son falsos, no hay nada que curar ni con electroshocks ni con pastillas ni con palabras. Si por ejemplo un individuo vive angustiado por el deseo dexual hacia su madre, su hermano/a, o su hija/o lo que en todo caso hay que decirle es que se pase por el forro de los cojones todos los tabúes, culpabilidades, morales, reglas sociales....y demas estupideces y decretos que las sucesivas sociedades han ido inventado transformandonos en lo que hoy somos: unos seres acomplejados y risibles. El instinto, la sangre, es inocente y libre, no inocente como opuesto a culpable, si no con la inocencia y la pureza de la Tierra primigenia, antes de que llegasemos nosotros con nuestros delírios maníqueos e imbeciles.
Y por supuesto alentarle a que resista con arrogancia la presión y el linchamiento cobarde de sus congéneres. Y claro, animarle a que con paciencia y arrojo explique estas cosas a su deseada madre, hija/o.....o perro.
Y todo ésto vale igual para cualquier supuesta "anormalidad", sea sexual o no. El policia y el juez dan miedo por que nos pueden golpear y encerrar, no por que tengan la razón, y si uno es habil se puede escapar. Si dejamos de creer interiormente en todas esas inamovibles bobadas inventadas a las que todo el mundo tiene tanto respeto habremos dado un gran paso para "curarnos" y vivir con afirmación las singularidades de nuestra personalidad, el siguiente paso es ayudar a otras personas a arrancarse de cuajo todas ésas calcomanías de colores que cubren su piel, antaño de fuerte color carne.
Y entre tanto no dejarse coger.

(Por cierto mi apoyo a la alianza contra el cientifismo, pero no solo contra él, TODOS los "ismos" han de ser destruidos sin compasión, haber si nos limpiamos de una vez las entrañas de tanta patraña).

Salud y buena fuga.

Sorrow dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dice Juan Carlos excepto que yo con los creyentes (fanáticos o no) no iría ni a coger billetes de 500. Pero sí: hace falta luchar contra el cientificismo... y con urgencia.

También estoy de acuerdo con Leo en que la locura no existe, no es más que una etiqueta para estigmatizar y marginar. Ya sé que esto suena muy extremista pero no lo digo yo: lo dijo Thomas Szazs en su libro El mito de la enfermedad mental, ilustre catedrático de psicología en la Syracuse University de Nueva York, y liberal partidario del "mercado libre". Quiero decir que ni siquiera era (es: aún vive con 91 años) de izquierdas.

Juan Carlos Álvarez dijo...

Leonardo:

Bueno, en primer lugar habría que establecer varios puntos sobre los que seguramente podríamos estar de acuerdo:

- Cuando Freud, Adler, Jung o Lacan hablaban de "curación" (y lo cierto es que Jung y Lacan casi nunca hablaban en estos términos), no lo hacían en el mismo sentido que los médicos y los psiquiatras actuales. Por eso he escrito la palabra "curación" entrecomillada. Tendría más que ver con lo que Heidegger llamaba la "cura", es decir, el cuidado, la preocupación, el interés por el sentido del ser del Dasein, del ser humano que vive arrojado a un mundo del que está constitutivamente alienado y a la vez inmerso en él.

- Por supuesto, el término "enfermedad mental" debe rechazarse: no sólo es incorrecto, sino lógicamente contradictorio, metafísico y pseudocientífico. El psicoanalista Thomas Szasz lo ha explicado de forma insuperable.

- Aunque ciertamente las "enfermedades mentales" sean un mito, tal como las entiende la psiquiatría actual (farmacológica), sin embargo existe una dimensión del ser humano que ha recibido diferentes nombres: , la "posesión divina" (esto era la "locura" en la Antigüedad), lo dionisíaco (Nietzsche), la pulsión de muerte (Freud), la jouissance (Lacan), etc... Es algo que existe en todo ser humano, y la llamada "normalidad" no es más que su represión, a menudo brutal y alienante. Esto lo ha estudiado muy bien Foucault en su Historia de la Locura.

- A esta dimensión se la ha llamado desde hace milenios "locura", y no necesariamente en un sentido peyorativo. Sobre ella hay que decir dos cosas: primero, no es una "enfermedad", una "anomalía" o una "degeneración" (como insiste la psiquiatría actual), sino una dimensión insoslayable del ser humano. Segundo, su carácter actual (sobre todo como "psicosis" o "esquizofrenia"), es un constructo social y cultural de la edad contemporánea y de la Ilustración, de la aparición de la ciencia biomédica y su medicalización e internamiento forzosos de aquellos individuos que no servían como mano de obra barata para el naciente capitalismo industrial.

- Por último, los llamados "trastornos mentales" son constructos culturales. Ello no significa exactamente que "no existen" (por ejemplo, que no haya síntomas depresivos o ansioso-depresivos), sino que no se trata de "enfermedades", que su origen no está en el cerebro ni en un funcionamiento neuroquímico "anormal" (como dicen los psiquiatras actuales), sino que, antes bien, como decía Freud, tienen su origen en el "malestar en la cultura".

Juan Carlos Álvarez dijo...

Leonardo:

Y por supuesto alentarle a que resista con arrogancia la presión y el linchamiento cobarde de sus congéneres. Y claro, animarle a que con paciencia y arrojo explique estas cosas a su deseada madre, hija/o.....o perro.

Precisamente en eso consiste la logoterapia tal como la practicaban Adler, Frankl o Lacan. Podríamos estar de acuerdo en que esa forma de logoterapia no sólo la puede practicar un psiquiatra (por supuesto, de la "vieja escuela", no un psiquiatra actual), sino también un amigo o amiga, un vecino o vecina, y hasta un cura.


Sorrow:

Totalmente de acuerdo con lo que dice Juan Carlos excepto que yo con los creyentes (fanáticos o no) no iría ni a coger billetes de 500. Pero sí: hace falta luchar contra el cientificismo... y con urgencia.

Bueno, lo cierto es que también existen creyentes cientificistas. De hecho, no hay ninguna contradicción lógica entre ser un piadoso creyente y un cientificista extremo. Yo he conocido a algunos en departamentos universitarios: sólo admitían el conocimiento científico-experimental de laboratorio como único conocimiento válido en el ámbito público, y luego reconocían la validez absoluta de la religión en el ámbito privado. De hecho, la estructura mental del cientificista y del creyente estricto es exactamente la misma: ambos son profundamente religiosos y dogmáticos, y ambos creen en Verdades Absolutas y conocimientos infalibles revelados (en un caso por la comunidad profética-sacerdotal, y en otro por la científica).

Pero también hay creyentes no cientificistas: creo que no debería haber ningún problema en buscar una alianza con ellos en este terreno. Saludos.

KRATES dijo...

El problema de la etiquetación de los niños llamados «problemáticos», además de marcarles para el futuro, es confundir la causa por el efecto. Es más fácil culpabilizar a los individuos que al sistema social en el que viven.

Igual que pasa con los infractores de tráfico, mejor hacerles responsables y multarles que buscar el origen de algunos problemas de circulación, desde el estado de las carreteras hasta una mala planificación institucional.

KRATES dijo...

J.C. Álvarez, perdóname, porque sea un poco «cabeza-cuadrada», como alguien me llamó... ¿Cómo puede un creyente religioso creer en la infabilidad del método científico-experimental a la vez en que una chica virgen pueda quedarse embarazada y dar a luz un niño, o en que los muertos resuciten, o que una zarza ardiendo te hable, o un analfabeto pueda escribir un libro?

LEONARDO dijo...

Bueno Juan Carlos, créo que más o menos estoy de acuerdo contigo. Pero yo insisto en éso que tu bien llamas "constructos culturales", pienso o mas bien intuyo que éstos nos han ido llenando el interior de árboles que no nos dejan ver el bosque, yo mismo en estos momentos estoy utilizando un "constructo (o constructos) cultural", el lenguaje lo es. El "logoterapeuta" por muy lúcido que séa se ve obligado ha utilizarlos, como todos, nuestro pensamiento es incapaz de concebir ésto que respiramos, tocamos, oimos, vemos....(séa ésto lo que séa), sin recurrir a éllos, incluso los meditadores budistas no pueden prescindir de "constructos", el satori o el nirvana no dejan de serlo.
Lo que quiero decir es que al final el "logoterapeuta" solo puede combatir ésos "constructos" con otros distintos, quizás mas nobles y lúcidos, pero no dejan de serlo. Lo que yo pienso e intuyo es que ésa maraña de "constructos" (joder con la palabrita) son los que nos generan ése "malestar" al entrar en conflicto con nuestro "ansia" vital, cósmica, visceral, primigenia, primordial, telúrica....o llamesele como se quiera. A éste "ansia" le importan un carajo los inventos de nuestra limitada percepción. (Ya se que ésto suena pseudocientífico pero yo no tengo ningún miedo a parecerlo). Y a mi modo de ver ésos que nombras (Freud, Lacan, Adler, Jung, Heidegger, Nietzsche....y otros que nombraría yo incluso con admiración) no han hecho más que enredar mas las cosas con mas "constructos", en absoluto han contribuido a "limpiar" ni ha "sanar" nada. Bueno, quizás exagero, quizás si que han ayudado a empezar a cuestionar cosas, a estimular a otros espíritus, quizas si nos han ayudado a empezar a sospechar que todo lo que el hombre ha construido e inventado con su inteligencia no es mas que un delírio caprichoso y artificial convertido en decreto. Y que no merece la pena angustiarse por semejante trampantojo.

Y si, mas allá de tanta palabrería ya sé que hay gente que lo pasa muy mal con fobias, miedos, obsesiones, depresiones......(¡ufff, yo mismo a veces....)pues nada, si los logoterapeutas y los psicoanalistas consiguen mitigar su dolor pues ¡adelante! Pero éso no quita que a la hora de reflexionar se haga con absoluta radicalidad, sin abstractos consuelos, sin miramientos, sin miedo a los callejones sin salida.

¡Ja! Bueno, si se tiene hambre y no se tiene con que comer es lógico angustiarse, si se tiene frío y no hay cobijo pues lo mismo,
y si se ama a alguien y no nos hace ni puto caso ¡que os voy a contar!

Pero vamos, Juan Carlos, que en esencia estoy bastante de acuerdo contigo, incluso en lo de los creyentes, yo soy un esceptico de los de verdad y también a éllos les otorgo el beneficio de la duda, y a alguno/a también mi amistad.

Saludos.

Juan Puñetas dijo...

Para que su discurso, Leonardo, sea coherente y creíble (fíjese que no le digo que estoy o no de acuerdo con él) sólo le falta una cosa: considerar que también USTED es un policía: para su amante, sus padres, sus abuelos, sus hijos, sus vecinos, sus compañeros de trabajo... Esperaba que ese fuese el final de su comentario. Un excelente y coherente final pero, ay, parece que los policías son siempre… los otros. Si yo hubiese escrito su comentario (acertado o no, no viene al caso) sin duda que me hubiera metido también en el saco, es decir, habría afirmado –más chulo que un ocho- que YO también soy un policía.

LEONARDO dijo...

Amigo Juan Puñetas, en el segundo comentario de esta entrada digo: "aquí no nos salvamos nadie", es conveniente leer bien y sin prisas.
Por supuesto que soy un policía, y aveces de los chungos.

¿Ahora si soy coherente y creible?, pues muy bién, aunque por mi la coherencia y la credibilidad se pueden ir al diablo, son solo dos LEYES más que también animo a transgredir. ¡Ja!, soy un poli corrupto.

Por cierto, ¡llamame de tú!, no hay problema.

Saludos.